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45-El cráneo

La cabeza es tan central para el funcionamiento humano que enfatizar una vez más su importancia puede parecer innecesario.

Sin embargo, será útil volver a señalar algunos aspectos de su papel. Las más importantes funciones humanas son expresadas por el cráneo, a través de éste, dentro de él y sobre él, involucrando el pensamiento, el procesamiento neural y el habla, así como comer, mirar, escuchar, expresar o respirar. El cráneo no sólo alberga cuatro de los cinco sentidos, sino que también es un elemento principal en el notable acto de equilibrio que permite el funcionamiento normal de éstos (la audición y la visión, tanto como la respiración y el habla); asimismo, ayuda a crear un equilibrio frente a los importantes desafíos impuestos por la gravedad y la conducta humana. El lugar donde se mantenga la cabeza en el espacio ayuda a determinar el tono muscular y ejerce una importante influencia sobre la eficiencia con que se llevan a cabo todas las tareas corporales (Alexander, 1957).

La aparición de los conceptos de craneosacralidad y sacrooccipitalidad colocan la disfunción de los huesos del cráneo, sus suturas y las estructuras fasciales internas (duramadre, membranas de tensión recíproca, etc.), así como la circulación de sangre, linfa y líquido cefalorraquídeo, en el centro de muchos problemas de salud. En este capítulo examinaremos diversos aspectos de este amplio abanico de actividades craneales desde la perspectiva de las influencias pasibles de ser modificadas por técnicas neuromusculares y otras, asociadas a éstas.

 

LA ESTRUCTURA CRANEAL

Antes de tratar la disfunción craneal aparente, daremos atención a las modificaciones de tejidos blandos, músculos y fascia que podrían tener impacto, por ejemplo, sobre la movilidad de las suturas del cráneo. En las descripciones emplearemos el formato siguiente:

  • Hueso tratado y sus partes constituyentes.
  • Huesos con los que se articula y uniones (suturas).
  • Relaciones de las membranas de tensión recíproca con el hueso tratado (si hay alguna).
  • Fijaciones musculares (si hay alguna).

 

APLICACIÓN CLÍNICA DE LAS TÉCNICAS NEUROMUSCULARES I

  • Diversos músculos pequeños relacionados con el movimiento ocular, así como el elevador del párpado, se fijan a aquellas partes de las alas mayores esfenoidales que forman parte de la órbita.

Amplitud y dirección del movimiento

  • En el marco del pensamiento osteopático tradicional, el esfenoides rota anteriormente en flexión y retorna a una posición neutra durante la fase de extensión del ciclo respiratorio craneal.
  • Se considera que en el cráneo adulto este movimiento es imposible (debido a la fusión de la sincondrosis esfenobasilar), pese a lo cual sigue siendo parte central del sistema de creencias de la mayoría de los terapeutas craneosacros.
  • Existen otros modelos, diferentes al original, para explicar la influencia de la función y la disfunción craneales, incluyendo lo que se denomina el «modelo eléctrico líquido», cuya hipótesis según los huesos craneales se mueven en respuesta al movimiento del encéfalo, que a su vez responde a los impulsos rítmicos impartidos por la duramadre espinal y una variedad de influencias musculares.
  • En este modelo, los huesos del cráneo «flotan» y se mueven en relación con un punto central focal en el centro del encéfalo. Según este concepto, no hay ejes o puntos pivote fijos, respondiendo todo movimiento a modificaciones-

Milne (1995) explica que «los huesos neurocraneales flotan como si tuviesen una capacidad de flotación neutra y estuviesen suspendidos en agua, y fuesen empujados o impulsados por fuerzas de marea eléctricas, musculares y óseas».

  • Este modelo imagina un mecanismo abierto a múltiples fuerzas y evita la negación fisiológica inherente a la «articulación flexionante» del modelo osteopático clásico.

Otras asociaciones e influencias

  • Los primeros seis pares craneales poseen directa asociación con el esfenoides, ya que los pares II (óptico), III (parte del oculomotor), IV (troclear), V (ramas nasociliar, frontal, lagrimal, mandibular y maxilar del trigémino) y VI (motor ocular externo) pasan todos a través del hueso en la órbita (el par I, olfatorio, corre por arriba de las alas menores).
  • La íntima relación con la hipófisis sugiere que la función endocrina puede ser fuertemente influida por una disfunción esfenoidal, que dirigiría tensiones circulatorias u otras sobre la hipófisis.
  • Los vínculos musculares con el maxilar inferior crean una conexión entre la disfunción temporomandibular y la disfunción esfenoidal, siendo posibles las influencias desde cada dirección.

Patrones disfuncionales

  • Debido a la íntima ligazón con las estructuras neurológicas, la disfunción esfenoidal puede asociarse directamente con alteraciones ópticas, trigeminales y auditivas.
  • Dada la proximidad a la hipófisis, como resultado de la disfunción esfenoidal pueden surgir trastornos endocrinos.
  • De acuerdo con el modelo estructural/mecánico, puede existir un abanico de posibles patrones «lesivos»

Representación esquemática de las hipotéticas características del movimiento craneal (SEB: sincondrosis esfenobasilar)

Patrones disfuncionales

Las lesiones y tensiones tanto físicas como emocionales pueden conducir a la conducta disfuncional de la articulación temporomandibular: sus efectos se demuestran a través de dolor, chasquidos y variaciones acerca del tema de la restricción y patrones anormales de abertura y cierre.

Creemos que en casi todos los casos de disfunción de la ATM deben ponerse en primer lugar las consideraciones relacionadas con los tejidos blandos.

Se sugiere que los tejidos blandos asociados con esta articulación reciban atención apropiada antes de intentarse correcciones articulares, en combinación con estrategias de ejercitación casera para su rehabilitación, así como que se atiendan las causas subyacentes, tanto sea que se las encuentre entre los hábitos (bruxismo, mascar goma, etc.) o en alteraciones emocionales y de las habilidades para enfrentar las tensiones.

Ejercicios palpatorios

Compresión y descompresión de la ATM

PRECAUCIÓN: Los pacientes con desplazamiento anterior del disco articular pueden hallar las técnicas compresivas demasiado incómodas, pero es posible que se beneficien y alivien con las descompresivas. Si el paciente informa de una considerable incomodidad con la compresión, se debe interrumpir ésta de inmediato.

  • El paciente se encuentra en posición supina y el profesional se halla sentado al extremo craneal.
  • Las palmas de las manos se colocan a los lados del rostro del paciente de modo que sigan los contornos; las eminencias tenares se sitúan por encima de la ATM y los dedos se curvan alrededor de la mandíbula. En este estadio no se utilizan sustancias lubricantes.
  • Las manos son arrastradas hacia el extremo craneal de manera que se aplique tracción sobre la piel y la fascia de las mejillas, hasta la remoción de toda inercia. De esta forma, la articulación temporomandibular es hiperaproximada/comprimida.
  • Se sostiene durante no menos de 1 minuto, o más si no es incómodo para el paciente.
  • Se cambia luego el sentido de la tracción, de manera que se lleve la piel y la fascia a sus límites elásticos y las estructuras subyacentes sean separadas de la ATM. Se mantiene durante no menos de 1 minuto, siendo lo ideal varios minutos.
  • Puede notarse una sensación de «desenvolver» al relajarse los tejidos, en cuyo caso el movimiento es seguido sin sobre imponer dirección alguna.

Método 1 de la TEM

  • Si la mandíbula no puede abrirse por completo o adecuadamente, puede utilizarse la inhibición recíproca.
  • El paciente está sentado cerca de la camilla, mirando hacia ella.
  • Se abre la boca hasta su límite de comodidad y, luego de la contracción isométrica (descrita más adelante), se la

Tratamiento de la articulación temporomandibular

mediante TEM que implica la restricción de la apertura

Inervación: Nervio maseterino del ramo mandibular del trigémino

(V par craneal).

Tipo muscular: No establecido.

Función: Eleva el maxilar inferior; alguna influencia en la retracción,

la protracción y la desviación lateral

Sinergistas: Para la elevación: Temporal y pterigoideo interno bilaterales, masetero contralateral. La porción superior del pterigoideo externo sigue siendo discutida (Simons et al.

1998).

Antagonistas: Suprahioideos y porción inferior del pterigoideo externo.

Indicaciones terapéuticas

  • Dolor en las áreas indicadas en la Figura 12.45.
  • Restricción de la apertura de la boca.
  • Acúfenos unilaterales, a menos que estén comprometidos ambos maseteros.
  • Bruxismo.
  • Hábitos repetitivos, como mascar goma, comerse las

El masetero y otros músculos masticatorios pueden referir directamente a los dientes, produciendo dolor o sensibilidad.

Inicio voluntario de la deglución

  • Los músculos del suelo de la boca se contraen y la lengua,

junto con el bolo (alimentario), es presionada contra el paladar

blando.

  • Los movimientos siguientes se deben a la estimulación de los

receptores en la mucosa del paladar.

Protección de la vía aérea por acción refleja

  • El paladar es tensado y elevado por los músculos tensor y

elevador del velo del paladar, que presionan contra la pared

posterior de la faringe.

  • Esta última protruye como una eminencia debido a la contracción del constrictor superior de la faringe (eminencia anular de Passavant), separando el paso del alimento del paso correspondiente a las vías aéreas superiores.
  • Si los músculos palatinos están paralizados, por ejemplo, a continuación de una difteria, durante la deglución el alimento ingresará a la nariz.
  • Los músculos milohioideo, digástrico y tirohioideo elevan el suelo de la boca y ayudan a la elevación visible y palpable del hueso hioides y la laringe, mientras se aproximan las entradas a la laringe y a la epiglotis.
  • El suelo de la lengua hace descender la epiglotis con ayuda de los músculos ariepiglóticos y se cierra (en forma incompleta) la entrada a la laringe.
  • Simultáneamente cesa la respiración al cerrarse la hendidura glótica.