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Conciencia y Espíritu para la evolución y desarrollo personal

 

 El desarrollo personal incluye actividades que mejoran la conciencia y la identidad, impulsan el desarrollo de las habilidades personales y de los propios potenciales, contribuyen a construir capital humano y facilitan la empleabilidad, mejoran la calidad de vida, y contribuyen a la realización de sueños y aspiraciones. El concepto no se limita a la autoayuda, sino que también incluye actividades formales e informales para el desarrollo de otros en papeles tales como maestro, guía, consejero, administrador, orientador vocacional o mentor. Cuando el desarrollo personal se lleva a cabo en el contexto de instituciones, se refiere a los métodos, programas, herramientas, técnicas y sistemas de evaluación, que apoyan el desarrollo humano a nivel individual en las organizaciones.

Desde el punto de vista del utilitarismo, el «bien estar» se define como la mezcla o combinación de situaciones de placer y de alegría con ausencia de penas y de situaciones incómodas, y de manera tal de en algún sentido obtener la maximización del bienestar general.

La noción de desarrollo personal tiene significaciones diferentes según que el enfoque y análisis sea expresado por los psicoanalistas, o por los promotores de las técnicas New Age, o por ciertos adherentes a las llamadas corrientes coaching, o según se trate de educadores o de especialistas en cuestiones del trabajo decente, etc. Los objetivos del desarrollo personal pueden así reenviar al conocimiento de sí mismo, o sea en definitiva, a la valorización de los propios talentos y virtudes, a la mejora de la calidad de vida, y a poder llegar a alcanzar las propias aspiraciones más sentidas.

El desarrollo personal

La primera persona en introducir el desarrollo personal, fue Abraham Maslow (1908-1970), proponiendo una jerarquía de necesidades representada en forma de pirámide, en donde en el vértice superior ubicó la realización personal o realización de sí mismo, definida como el deseo y la aspiración de aproximarse o transformarse cada vez más a lo que realmente se es, y a lo que se está en medida de ser.

Maslow estaba persuadido de que solamente una pequeña proporción de personas llegaban a alcanzar ese estado de autorrealización, y él mismo estimaba subjetivamente esta cifra en el 1 % de la población.

Su visión esquemática de una jerarquía de necesidades, tuvo con frecuencia una falsa interpretación sobre que el estadio «superior» del desarrollo personal, se encontraba reservado a quienes estaban en lo alto de la pirámide de la organización, mientras que la mayor parte de la masa de empleados pareciera no sobrepasar casi nunca del estadio de la seguridad en el empleo y de las buenas condiciones de trabajo.

Pero con posterioridad, y luego que las organizaciones y los mercados se globalizaran, la responsabilidad del desarrollo personal poco a poco pasó de las empresas a los propios individuos. Así lo constató en 1999 Peter Drucker, en una investigación publicada en la 'Harvard Business Review'.

Traducción al español: Vivimos un tiempo de oportunidades sin precedente: si alguien tiene ambiciones e inteligencia, puede llegar a alcanzar reconocimiento en el área profesional u ocupacional que haya elegido… Pero esta oportunidad también implica responsabilidades. Hoy día, las empresas no controlan las carreras de sus empleados, sino que un trabajador debe ser él mismo su propio Pdg. Es el propio trabajador que tiene la responsabilidad de elegir las líneas de capacitación que mejor le convienen, así como de encontrar un conveniente lugar o nicho donde desarrollar sus actividades laborales, y así como de decidir cuándo es el momento de cambiar su trayectoria ocupacional, para poder ser productivo y generar ingresos durante su vida profesional activa, la que dura aproximadamente unos cuarenta y cinco o cincuenta años.