Vacunas y nanopartículas

Estudio del 2017 realizado por Stefano Montanari nanopatologo y su mujer Antonietta Gatti doctora.

Se analizaron 44 vacunas procedentes de Italia y Francia de los calendarios vacunales como las de la difteria, tétanos, tos ferina y papiloma humano y se encontraron en todas las vacunas micropartículas y nanopartículas orgánicas e inorgánicas no declaradas por los productores.

El estudio se realizó con un microscopio electrónico de barrido ambiental quanta FEG 250.

Las partículas inorgánicas son cuerpos ajenos al organismo explica Montanari, y como todo cuerpo extraño de esas dimensiones dan lugar a procesos inflamatorios que ponen en marcha el sistema inmune. Además, como algunas de esas partículas tienen un tamaño inferior a la micra pueden entrar en el núcleo de las células y dañar el ADN. De hecho, hace varios años ya que la agencia internacional de investigación sobre el cáncer incluyó como carcinógenas todas las partículas inorgánicas de diámetro igual o inferior a 2.5 micras.

Los niños tienen menor volumen corporal y peso entonces estas partículas causan un mayor efecto patógeno. Más si hablamos de bebés en pleno proceso de desarrollo. Está demostrado que si las partículas llegan al cerebro pueden dar lugar a grandes disfunciones neurológicas y si alcanzan la microbiota pueden alterar la producción de enzimas.

Algunos ejemplos de metales partículas inorgánicas encontradas y sus respectivas vacunas:

Plomo: typhym, cervarix, agrippal s1, meningitec y gardasil

Acero inoxidable: Mencevax, infarix hexa, cervarix, anatetall, focetria, agrippal s1, menveo, prevenar 13, meningitec, vaxigrip, stamaril pasteur, repevax, MMRvaxpro

Tungsteno: prevenar, infarix

Circonio: gardasil

Hafnio y estroncio: vivotif y meningetec

Níquel y hierro: priorix y meningetec

Antimonio: menjugate kit

Cromo: meningetec

Oro y zinc: infarix hexa, repevax

Platino plata y bismuto: MMRvaxpro

Cerio y titanio: agrippal

Dadas las contaminaciones que observamos en todas las muestras de vacunas de uso humano, los efectos adversos después de la inyección de esas vacunas son posibles y creíbles y tienen el carácter de aleatoriedad, ya que dependen de dónde son transportados los contaminantes por la circulación sanguínea. Es obvio que cantidades similares de estos cuerpos extraños pueden tener un impacto más grave en organismos muy pequeños como los de los niños. Su presencia en los músculos, debido a una extravasación de la sangre, podría alterar gravemente la funcionalidad muscular.

En algunos casos, por ejemplo, como ocurre con el hierro y algunas aleaciones de hierro, pueden corroerse y los productos de corrosión ejercen una toxicidad que afecta a los tejidos

Después de ser inyectadas, esas micropartículas, nanopartículas y agregados pueden permanecer alrededor del lugar de inyección formando hinchazones y granulomas. Pero también pueden ser transportados por la circulación sanguínea, escapando a cualquier intento de adivinar cuál será su destino final. Es probable que, en algunas circunstancias, lleguen a algún órgano, ninguno excluido e incluyendo la microbiota, en buena cantidad. Como sucede con todos los cuerpos extraños, particularmente los pequeños, inducen una reacción inflamatoria que es crónica porque la mayoría de esas partículas no se pueden degradar. Además, el efecto corona-proteína (debido a una nano-bio-interacción) puede producir partículas compuestas orgánicas / inorgánicas capaces de estimular el sistema inmunológico de una forma indeseable. Es imposible no añadir que las partículas del tamaño que a menudo se observa en las vacunas pueden entrar en el núcleo celular e interactuar con el ADN.

Después de presentar este estudio ante la comunidad científica y los medios los doctores fueron amenazados y decidieron no seguir hablando sobre el tema y nadie accedió a publicar el estudio solo la página de una revista científica internacional sobre vacunación este es el enlace https://medcraveonline.com/IJVV/.html