244- La mente por encima del dinero

244
La Mente por Encima del Dinero
Bienaventurado el que tiene talento y dinero,
porque empleará bien este último.
- Menandro

Este capítulo viene seriado desde el 241, por lo que es recomendable haberlo leído los anteriores previamente.

La mente por encima del dinero... Convierta: el poder psicotrónico en poder monetario.

En este capítulo aprenderá a utilizar el nivel alfa (rela­jado) de la mente para provocar una fuente de dinero ina­gotable en su vida. Trabaja la energía psicotrónica y por ello el dinero puede venir de muchas direcciones diver­sas. Aprenderá a centrar esa energía en su negocio y dar lugar a una mejoría segura e ilimitada, para ascender por la escala de los negocios tan alto como desee llegar, para producir nuevas fuentes de ingresos, tantas como quiera. Por último, aprenderá a obtener información susceptible de hacer que duplique o triplique su riqueza.

Ron Warmoth ha contribui­do a que se enriquecieran cientos de personas, localizan­do vetas y lugares de perforación para encontrar oro, petróleo y minerales. En California descubrió seis yaci­mientos de petróleo valorados en 50 millones de dólares, para un solo cliente.
El Missoula Chapter, de la Montana Mining Association, utilizó estas palabras en un informe escrito sobre él: «Ron Warmoth posee la rara y excepcional habilidad de localizar vetas y depósitos de minerales.» Esta extraordinaria y única habilidad no es algo que Warmoth haya aprendido o adquirido. Dice haber nacido con ella y que, por tanto, es un poder psíquico natural.
Eso significa que no tiene que hacer uso de un Plan de actuación para funcionar mentalmente de tan sorprendente manera. «Déjenme ver un mapa de la zona», dice. Entonces, en un momento, señala con el dedo. «Aquí.» Y el mineral está allí.

Usted y yo no somos psíquicos natos, al menos no hasta el punto que lo es Warmoth. Tenemos que desarro­llar la facultad. Para ello nos hace falta un sistema, un método.
El método utilizado es un método del Método Silva de Control Mental. Pero lo mismo da que se siga un método comer­cial o el método de un ingeniero psicotrónico. La energía de conciencia es energía real y da sus frutos; especial­mente dinero.

LA MENTE SUBCONSCIENTE: UNA EXTRAORDINARIA COMPUTADORA

El doctor Douglas Dean, del Newark College de Ingeniería, estudió unos quinientos casos de hombres de negocios que habían alcanzado el éxito, y descubrió que todos tenían un alto nivel en los tests de funcionamiento intuitivo. Muchos admitieron ignorar los informes esta­dísticos y actuar sobre fuertes presentimientos. («No me descubra, se enterarían mis accionistas.»)
La energía de pensamiento es una energía creativa muy real. A decir verdad, todo lo que el hombre ha crea­do ha existido primero a nivel de su pensamiento, gene­ralmente en forma de imágenes mentales mantenidas en una «postura» mental de solución de problemas. De ahí se pasa a los esquemas, diagramas, cianotipos, proyectos, construcciones. Llámelo alfa.
Ahora que conocemos la tremenda cantidad de infor­mación que puede almacenar una computadora, empeza­mos a comprender mejor la mente.
La parte de la mente que no se utiliza en la conciencia corriente se llama mente subconsciente. La mente sub­consciente tiene tres funciones principales que ahora podemos identificar:
1. Nos mantiene vivos.
2. Cumple instrucciones.

Lo de mantenernos vivos significa hacer latir nuestro corazón, trabajar nuestros pulmones, digerir la comida, y hacer que funcionen todos los sistemas de nuestro cuer­po.
Nuestra supervivencia está relacionada con la salud, con el dinero y el trabajo, con el amor y las relaciones humanas. Las decisiones al respecto proceden principal­mente de esa mente subconsciente que es como una com­putadora, aunque creamos que «reflexionamos» noso­tros.
La programación pasada es la que toma la mayoría de las decisiones por nosotros. Compramos cierta clase de pan. Nos lavamos los dientes dos veces al día. Nos agradan cierta clase de personas. El condicionamiento o pro­gramación pasados nos pueden proporcionar una salud radiante, abundante riqueza y éxitos clamorosos. Tam­bién es la causa de todas las calamidades conocidas por el hombre. Las sugerencias aceptadas en el nivel alfa de la mente se convierten instantáneamente en conducta programada.

Hace medio siglo, Emil Coué hizo que personas de Europa y América se miraran al espejo y repitieran una y otra vez: «Todos los días y en todos los aspectos me vuel­vo mejor.» Al cabo de un tiempo, muchos obtuvieron resultados notables. Sin embargo, no sabía nada del nivel alfa de la mente: el nivel relajado. En alfa se obtienen resultados inmediatos. A ese nivel de la mente, las palabras o representaciones mentales van directamente a la computadora sin análisis crítico, sin dudas personales, sin peros y sin «si».

Instruya a su mente que produzca dinero y las neuro­nas del cerebro encargadas del pensamiento consciente emprenden un proceso de pensamiento inductivo, deduc­tivo y asociativo.
Las neuronas que trabajan por debajo del nivel del pensamiento consciente comienzan también su proceso. Suplementan el trabajo de las neuronas del pensamiento consciente, pero están también en contacto con neuronas del cerebro de otras personas que pueden ayudar a resol­ver el problema. La ciencia no está segura, por ahora, de si es una comunicación directa entre las neuronas o si es una comunicación neurona-conciencia universal-neurona. Pero para el que utiliza esta energía psicotrónica no tiene importancia, como tampoco la tiene para el interruptor de
la luz el que la energía proceda de una batería que haya detrás de la pared o de un generador que se halla a varios kilómetros de distancia.

QUÉ OCURRE CUANDO LE ORDENA A SU MENTE QUE PRODUZCA DINERO

Durante milenios, el hombre ha estado creando espa­cio a su propia imagen. Hay un Dios, o dioses, o Hijo de Dios. Hay constelaciones que afectan a la vida del hom­bre. Y aquí en la tierra hay dioses de los volcanes, del océano, de los árboles y de la lluvia.
El concepto de Dios puede colocar a cualquier filoso­fía dentro de un rígido marco religioso. Quizá para los propósitos de la comunicación sea mejor para nosotros que nos liberemos de la semántica de esto y de los este­reotipos de la lengua o del pensamiento. Ahora, ya libe­rados, podemos pensar en términos de espacio como en una prolongación de nosotros mismos.
Suponga que quiere desplazar algo con la mano. Para hacerlo, necesita permiso de su mano. No le niega ese permiso sin razón. Pero si está rota, o dormida, o tiene una razón válida, se negará.

Suponga que el espacio, como si fuera su brazo, se comporta de forma semejante. Es éste un concepto no muy alejado del concepto de Dios o del concepto de con­tinuo de Edgar Mitchell. Al igual que su brazo, el espa­cio tendría que avenirse a actuar por usted. Para lograr el consentimiento del espacio tiene usted que «solicitar» o idear ese consentimiento de otra forma.
La petición puede ser una oración. Mecánica del sentimiento llama Bernays a las relaciones públicas, y puede consistir en representarse en el nivel alfa, sabien­do que es así (un tipo de relaciones espaciales).

Hay un sanador oriental que conozco que ento­na cantos u oraciones a todo santo canonizado, a todo ángel con nombre, a todo profeta que haya existido, y les pide la curación. Toca todos los puntos. Tarda de quince a veinte minutos; pero la gente se cura.
Existe una clave en esto para entrar en contacto con el espacio o con cualquier cosa relacionada con el mismo. A ese ocupante del espacio le damos nombres —nombres de divinidades, de ángeles, de difuntos—. Quizá esto tenga validez. Pero válido o no, ese ocupante del espacio se vuelve activo con un deseo consentido, con una ora­ción consentida, con una representación mental consen­tida. Es como si fuera un brazo de nuestra conciencia.

¿Se halla dispuesto a «pedirle» al espacio abundancia? Entonces está dispuesto a tratar al espacio como a algo inteligente, lógico, razonable, cooperativo. Esta es la acti­tud que se necesita.
Para que el siguiente Plan de actuación sea producti­vo, tiene que purificar su conciencia de trabas intelec­tuales, de presiones mundanas y de problemas persona­les. Tiene que ser tan puro como el propio espacio para estar a tono con él y sintonizar con él. Esto requiere un Plan de actuación previo.

Plan previo para llegar a tener la mente a tono con el espacio

Relájese en una silla y respire profundamente.
Imagine a todas las impurezas saliendo de su cuerpo y conciencia con cada espiración.
Piense en el espacio que hay por encima de donde usted se encuentra.
Vaya a ese espacio inmediatamente; imagine que puede mirar hacia abajo y verse a sí mismo sentado en la silla.
Siga su viaje por el espacio, más allá de la costa; salga del planeta, del sistema solar, de la galaxia. Sienta amor por esta galaxia y por todos los miles de millones de galaxias «de allá fuera».
Regrese inmediatamente por el mismo camino, sabiendo que se halla en estrecha comunicación con el espacio.
Después de completar este Plan de actuación, ya está preparado para el «gran acontecimiento», un Plan de actua­ción que le permitirá lograr el consentimiento universal para obtener abundancia en su vida.

Plan de actuación para lograr más dinero

Vaya a su «habitación especial» y siéntese bajo la cla­raboya.
Proyecte su conciencia hacia el espacio exterior.
Hable en voz alta con el espacio de forma razonable, describiendo de forma lógica:
La naturaleza de su problema de dinero. Qué cantidad de dinero le ayudaría a resolver su pro­blema. Qué haría usted exactamente con el dinero.
Utilice las manos al hablar y visualice los puntos que vaya estableciendo en la «conversación». Prometa ofrecer un sacrificio en señal de sinceridad y respeto. Termine la sesión sabiendo que, en el momento del sacrificio, el dinero ya estará en camino hacia usted.
Sacrifíquese haciendo uno o dos de estos tipos de acciones: ayudar a alguien necesitado, hacer un donativo a una causa, dar de comer a unos pájaros o animales.

POR QUÉ ALFA CONTRIBUYE A QUE LA ENERGÍA PSICOTRÓNICA LE DÉ UN MEJOR RENDIMIENTO

¿Por qué las imágenes mentales funcionan mejor en el nivel alfa? «Por qué» suele ser una pregunta inútil, pero quizá sea interesante tratar de darle una respuesta a ésta. Al retirarnos de la actividad física y del mundo beta de las percepciones sensibles, damos un paso más hacia la forma en que éramos en el momento de nacer: un paso más hacia nuestras fuentes. Este origen nuestro es en rea­lidad el ocupante del espacio que actúa como nuestra prolongación. Quizá hayamos seguido siempre formando parte de nuestro origen, parte de la conciencia que llena el espacio, y quizá aún seamos parte de ella.

Esto es extremadamente sencillo en su conceptualización y verbalización. La verdad es insondable porque es como un niño sin profundidad y sin dimensión. Cuando le preguntaron a Jesús: « ¿Qué es la verdad?», guardó silencio. Su silencio dijo más que las palabras frías.
Si a la inteligencia que reside en el espacio la llama­mos lo Infinito, y al hombre lo finito, entonces la vida consiste en que lo Infinito se hace consciente a través de lo finito. Ahora bien, como alguien dijo una vez: «Dios se hizo hombre para que el hombre pudiera hacerse Dios.»

¿Es posible que los miles de años que el hombre se ha pasado filosofando sobre la existencia de una base espi­ritual (no material e inteligente) del universo como se expresa en la literatura teológica y metafísica no hayan sido en vano? Somos conciencia. Nuestro cuerpo es el lugar donde se particulariza' la conciencia, en un plano particularizado que llamamos mundo material.

Nuestra conciencia es energía, capaz de afectar a la energía que llamamos materia porque está íntimamente «relacionada» con ella. Nuestra conciencia forma parte en realidad de una más amplia Superconciencia, o Con­ciencia Cósmica, que trabaja con nosotros siempre que obtengamos su consentimiento. Para lograr ese consenti­miento, necesitamos estar «en contacto». Para estar en contacto, tenemos que estar más cerca de ella: en alfa. Utilizo la palabra particularizarse para significar formarse en unida­des o partículas más pequeñas.

CÓMO UTILIZAR EL PODER PSICOTRÓNICO PARA MEJORAR SUS NEGOCIOS

Vaya a alfa. Visualice. Utilice las manos. ¿Se le ocurre alguna aplicación de este procedimiento que puede ayu­dar a su negocio?
Alfred G. tenía una zapatería. Era una operación mar­ginal. La publicidad parecía no aportar más beneficios de lo que costaba. Pasaba bastante gente por delante de la tienda, pero eran personas que iban o venían del trabajo y que andaban presurosas.

Decidió utilizar una fórmula para captar la atención de los viandantes. ¿Utilizó una luz resplandeciente? ¿Una exposición de zapatos revolucionaria? ¿Un artilugio mecá­nico? No, utilizó un trocho redondo de papel rojo pega­do al fondo del escaparate.
Luego, por la noche, realizó en su casa algún trabajo psicotrónico: se sumió en su nivel alfa relajado, entró en su «habitación especial», visualizó el escaparate con el círculo rojo, viendo cómo llamaba la atención de la gente, y, si necesitaban zapatos, cómo se volvía su aten­ción hacia los zapatos.
Al principio no hubo cambios. Pero perseveró durante una semana. Entonces la gente empezó a pararse delante de su escaparate. Algunos entraron. Algunos de los que entraron compraron. Al cabo de otra semana observó un incremento del diez por ciento en su volumen de ventas.

Sidney P. era vendedor de seguros. Recogía prospec­tos obtenidos a través de los periódicos ofreciendo folle­tos gratis. Su mayor problema residía en pasar de la puer­ta. La gente siempre tenía alguna excusa para pedirle que «volviera en otro momento». Él también utilizó la energía psicotrónica para mejorar su reparto de folletos. Antes de empezar se relajaba, iba a su «habitación especial» en su imaginación. Entonces se veía a sí mismo recibido amablemente por personas simpáticas que necesitaban sus servicios de seguros. Se vio a sí mismo eligiendo los nombres y direcciones correctos para el trabajo de aquella tarde: personas que estuvieran en su casa y que escucharan su propuesta. De nuevo, necesitó perseverancia; pero al cabo de una semana, Sidney P. empezó a observar cierta diferencia. Nada espectacular, pero en su trabajo, un solo buen con­tacto en una tarde, compensa. Y a él le compensaba, desde luego.

La diferencia en los métodos utilizados por el vende­dor de zapatos y el vendedor de seguros demuestra la necesidad de adoptar una aplicación del poder psicotrónico en el trabajo.

Existe un procedimiento básico que actúa de marco: hay que relajarse, sumiéndose en el nivel alfa de la mente donde las ondas cerebrales son más lentas y se sincroni­zan mejor con la conciencia universal. Entonces se visua­liza la actividad del negocio de cada uno en alguna forma constructiva.

He aquí algunas:
• Un vendedor inmobiliario ve cómo los carteles de «Se vende» se convierten en «Vendido».
• Un artista ve en sus pinturas irradiar una luz que conmueve a las personas.
• Un representante de artículos por correo ve cómo su propia energía se mete en sus artículos y les hace «cobrar vida».
• El propietario de un restaurante inyecta de «vida» a su comida y visualiza sus mesas llenas de gente atraídas por su ración «de supervivencia».
• Un taxista se ve a sí mismo continuamente en el lugar adecuado, y en el momento adecuado, para sacar más provecho y sortear el tráfico.
Si llamamos «adaptador» a lo anterior, he aquí el Plan de actuación:
Relájese y vaya a su «habitación especial». visualice su negocio.Utilice el «adaptador».
Termine la sesión, recordando que ha de repetirlo a diario.

ASCIENDA POR LA ESCALA DE LOS INGRESOS

George G. y yo solíamos entretenermos haciendo núme­ros —como, por ejemplo, si los indios hubieran tomado los veinte dólares cuando vendieron Manhattan y los hubieran invertido a interés compuesto, podrían tener más de lo que hoy vale Manhattan.
Yo no lo sabía entonces —de esto hace unos veinte años—, pero George soñaba despierto creativamente sobre su propia vida, utilizando números. Calculaba que si seguía obteniendo aumentos en la compañía de plásti­cos donde trabajaba, al mismo ritmo que en los últimos años, sería ya viejo cuando lograra el dinero que pensa­ba valía. Por otra parte, si cambiaba de trabajo cada pocos años y cada vez con un aumento del cincuenta por ciento en sus ingresos, pronto tendría un nivel financiero elevado.
Empecé a preguntarme por qué George cambiaba de sitio con tanta frecuencia. Él y su familia no paraban de desplazarse —Pittsburg, Cleveland, Boston—. Y sus nombramientos eran cada vez más impresionantes, algo así como vicepresidente encargado de ventas. Fue en nuestro último encuentro hace un par de años cuando George me contó su visión del trabajo y lo bien que le estaba saliendo. Entonces le hablé de la energía psicotrónica y de cómo él la utilizaba cuando soñaba despierto, activando sus visiones.

Su reacción fue: « ¡Qué tontería... Soy un buen vende­dor por mí mismo!»
Hay una diferencia entre soñar despierto y soñar des­pierto creativamente. El verse uno mismo en medio del lujo y mimado por la fortuna es pura fantasía. El verse uno mismo emprendiendo acciones específicas que lle­ven a resultados específicos es aplicar la energía psicotrónica, especialmente si se hace cómodamente relajado.

Puede usted elegir entre ascender por la escala organi­zativa y lograr una mayor responsabilidad, situaciones mejor pagadas en su firma actual o entre ascender, como hizo George D., la escala de los ingresos sin importarle adonde le lleve.

María L. siguió un curso de control de la mente que no sólo le hizo obtener un mejor trabajo en la oficina de un superintendente de colegio, sino que además le permitió llegar a secretaria personal del propio superintendente. Sus imágenes se lo proporcionaron y ella le contó al superintendente lo de la energía psicotrónica y cómo la imaginación positiva en el nivel alfa podría resolver alguno de sus problemas. Él se limitó a reír y cambió de tema. Por eso María decidió utilizar su energía psicotrónica para «convertir­lo». Lo «vio» yendo a la sala de conferencias. Lo detuvo para recordarle el poder de la representación positiva. Lo «vio» escuchar, y luego entrar en la sala. También lo «vio» salir de ella muy contento.

Al cabo de unos días, el superintendente le dijo a María que preparara la sala de conferencias. Iban a venir algunos padres y le auguró que iba a ser una mañana difí­cil. «No tiene por qué serlo —recordó María—. Mientras yo preparo la sala, usted relájese y vea que todo se desa­rrolla perfectamente.»

Cuando se desarrollaba la conferencia con las puertas cerradas, María interrumpió lo que estaba escribiendo para relajarse y representarse las mismas escenas en su «habitación particular». Al cabo de menos de una hora, todos salieron sonrientes. El superintendente le dijo con un gesto a María que todo había salido bien. « ¡Funciona!», dijo. Más tarde, María obtuvo un ascenso y su jefe siguió el cursillo. Norman J. aspiraba a ser un superventas en discos. Tenía un grupo musical. Practicaban un día sí y otro no. De vez en cuando los llamaban de un club. Entonces Norman aprendió a utilizar la energía psicotrónica. Fue a su «habitación especial» y «habló» con una compañía de discos imaginaria. Tres semanas más tarde, el director de una compañía de discos oyó «por casualidad» al grupo en un club y les firmó un contrato.

Walter N., actor, quería un papel en Al Sur del Pacífico, a punto de estrenarse en una ciudad en la que a él le gus­taba vivir. Utilizó sus técnicas psicotrónicas para verse a sí mismo tratando de conseguir el papel secundario y obteniéndolo. Así ocurrió.

Hace miles de años, Hermes, divinizado tanto por los egipcios como por los griegos, enseñaba secretos tan celosamente guardados que el término hermético sigue subsistiendo. Uno de esos secretos era la prácti­ca que hacía a los sueños convertirse en realidad. De­cía así:
• Relájate. Represéntate tu meta ya alcanzada. Respira hondo y proyecta esa imagen en el aire que entra en tus pulmones, sabiendo que ahora penetrará en todas las células de tu cuerpo.
La técnica sigue siendo válida.
Éstas son unas cuantas de las miles de formas en que trabaja la energía psicotrónica. Es activada por la repre­sentación positiva en el nivel alfa.
Todo cuanto tiene que hacer es decidir sobre la meta a alcanzar y crear las representaciones mentales que mejor la reflejan.
Recuerde, la representación que usted elija no deberá quitarle nada a otro. La energía psicotrónica así dirigida se opondría, no sólo al individuo en cuestión, sino a la
conciencia universal que trabaja por la supervivencia de todo el mundo. : '
Decida antes de emprender el siguiente Plan de actua­ción cuál o cuáles van a ser sus representaciones. De nuevo las llamaremos «adaptador».
Plan de actuación para una vida más lucrativa
Relájese y vaya a su «habitación especial». Visualice su vida actual y el estilo de vida que le produce. Utilice el «adaptador».
Termine su sesión. Repita un par de veces al día.

ASCIENDA EN LA ESCALA ORGANIZACIONAL

Si lo que decide es permanecer en su empresa actual y adquirir una mayor responsabilidad y sueldo, entonces el proceso es semejante al anterior, salvo que la representa­ción «adaptadora» se halla en un marco de organización interna. En cierto modo es más fácil. -Se requiere más energía para marcharse a otra empresa de la que se requiere para avanzar dentro de una misma firma.
Sin embargo, el problema de interceptar a otros es un factor más determinante. Su representación «adaptado­ra» ha de elegirse de tal modo que se enfrente al mínimo posible de energía psicotrónica opuesta. Simplemente recuerde: no le pise el puesto a otro en el ascenso.

¿Se acuerda del trabajo de Olga Worrell con la cámara de nube? Cuando físicos escépticos vieron el experimento, no ocurrió nada. Lo mismo sucede cuando observan fenó­menos psicotrónicos científicos escépticos. Las cosas suce­den para los científicos según ellos esperaban. Si esperan que no suceda nada, es más que probable que no suceda.
Sus propias creencias y esperanzas son primordiales. Pero también es primordial la resistencia de la concien­cia de otras personas. La gente no tiene necesidad de interceptarse el cami­no mutuamente. Basta el miedo al futuro, una represen­tación pobre y factores negativos semejantes para provo­car una competitividad de persona a persona cuando ambas podrían beneficiarse de una cooperación.

¿Ve usted a otras personas obstaculizarle al ascender por la escala de la organización? ¿O bien ve que le tien­den una mano para ayudarle? El factor que hace la dife­rencia es si su ascenso les beneficia o supone una ame­naza para ellos.
Su ascenso les beneficiará si:
• Sus facultades pueden mejorar el rendimiento de ellos.
• Su capacidad les brinda nuevas oportunidades.
• Su presencia produce beneficios en la administra­ción.
• Su mayor responsabilidad les quita trabajo a ellos.
• El reconocimiento de su valía por parte de la direc­ción abre posibilidades al reconocimiento de la valía de ellos.

Estos tipos de cambios atraen su apoyo psicotrónico. Usted puede ascender sin su ayuda, pero su poder psico­trónico no obrará «milagros», ni mucho menos, si el de ellos se opone al suyo.
La escala organizacional es flexible. Puede alterarse para darle paso a usted. No hay necesidad de que otro pierda su puesto para cederle el sitio.
Puede usted hacerse un hueco.

Plan de actuación para ascender en la escala de la organización

Relájese en su «habitación especial». Invite a las personas clave una tras otra y explíqueles por qué le parece que a la compañía le beneficiaría el que le dieran a usted un puesto de más responsabilidad y de más sueldo.
Explique a las personas a las que pueda adelantar, tam­bién de una en una, que usted no constituye una amena­za para ello, sino que ese ascenso suyo supone para ellos una mejora.
Termine la sesión sabiendo que ha habido entendi­miento y acuerdo.
Prepare físicamente un esquema organizacional en el que aparezca un puesto nuevo con su nombre en la «cadena de mando», división, departamento, etc.
Cuélguelo físicamente en la pared. Mírelo con frecuen­cia. Señale con el dedo hacia su puesto de vez en cuando.

CÓMO OBTENER VALIOSA INFORMACIÓN INTUITIVAMENTE

Entramos ahora en uno de los aspectos del funciona­miento humano más difíciles de explicar. Recibe usted información. No es información suya; es decir, es algo que nunca ha aprendido, o experimentado, o investigado, o adquirido conscientemente. Y sin embargo, es informa­ción correcta. ¿Cómo la ha conseguido? ¿Será...su voz interior, su intuición?, su súper yo?, la voz de su alma?, la voz de Dios?

¿Puede usted imaginar a alguno de los sesudos hom­bres de ciencia que empiezan ahora a atreverse a obser­var estos fenómenos en el laboratorio, aceptando alguna de estas hipótesis?
Para saber un poco más de cómo podemos obtener información por medios no ortodoxos, es interesante conocer algo más sobre Cleve Backster, el especialista polígrafo que observó que las plantas reaccionan al pen­samiento de la gente. Backster tomó muestras de su pro­pia sangre y las puso en distintos recipientes. Colocó dos electrodos de plata en uno de los recipientes, metió todo ello en una caja blindada y conectó los cables del elec­trodo a un electroencefalógrafo. Cada vez que pensaba hacer daño a una de las muestras de sangre, la otra mues­tra presentaba una reacción violenta en el EEG.

Pero el auténtico impacto del experimento de Backster reside en el hecho de que la reacción celular tuvo lugar a distancia. La investigación médica explica la facultad de la sangre para apelar a varios recursos del cuerpo cuando necesita de ellos diciendo que dicha comunicación se realiza por «quimistasis» o mensajeros químicos. Puede que éstos existan, pero también hay comunicaciones directas, de célula a célula, incluso saltando 100 metros, como en el experimento de Backster.

También demostró Backster que las células de yogur se comunican más allá de estas distancias. Ésta fue una demostración automatizada en la que se alimentaba con leche un recipiente conteniendo yogur en un momento dado, lo que producía una reacción en el gráfico de EEG de otro yogur a 450 metros de allí.
Desde que se anunciaron los trabajos de Backster, cien­tíficos de todo el mundo se pusieron a trabajar en ese campo. Quizá sea el campo de investigación lo más demostrativo del nuevo descubrimiento: el investigador forma parte de su propio experimento. Una planta reac­ciona de una forma con Backster, y de otra forma con otro científico que tenga una actitud distinta.
La conciencia no puede ocultarse a la conciencia. La conciencia de una célula, por diminuta que sea, compa­rada con la conciencia del hombre, está ahí. La conciencia de usted al leer este libro no puede separarse de la conciencia de las células de su cuerpo, de las de su familia, animales o plantas. Si yo digo algo especialmente agradable que a usted le haga sentirse con­movido, todo su entorno se verá afectado. Lo contrario también es cierto.

Si se les da a las neuronas de su cerebro una orden como « ¡Rápido! Necesito información para resolver el siguiente problema... El producto de nuestros competi­dores está desbancando al nuestro, ¿qué puedo hacer?» Esas neuronas resonarán con la información, bien al cerebro de alguien situado a kilómetros de distancia de donde reside esa información, bien a la conciencia uni­versal..., y llegará la respuesta.

Puede llegar como un relámpago dé visión interna.
Puede llegar como un sueño.
Puede llegar a través de alguna «coincidencia».
Pero llegará, eso sí, porque lo único que se requiere es un deseo sincero. Ese deseo sincero es el que mueve a las células del cerebro a resonar en la frecuencia adecuada.
Hay varias maneras de acelerar el envío de esa valio­sa información sin esperar días, que es lo que puede tar­dar en aparecer el relámpago de visión interna, el sueño o la «coincidencia».
Los cursillos comerciales sobre la mente enseñan la metodología de la «pantalla mental» que comprende el ir al laboratorio mental, parecido a la «habitación especial» de usted, y el ver la respuesta adecuada inscrita en una pantalla imaginaria. Es muy efectivo, pero requiere el entrenamiento especial que ofrecen esos cursillos.
Hay otro modo. Comprende la utilización de una simbología que induce a las neuronas a actuar dentro de un período específico. Una rutina que se está haciendo cada vez más popular es la técnica del túnel.

Plan de actuación para obtener información estratégica

Imagine que está en una barquita y entra en un ancho túnel.
Observe el punto de luz delante de usted; es el otro extremo del túnel.
Repita el problema que tiene y sepa que tendrá la res­puesta en el momento en que alcance la luz. Haga como si se deslizara lentamente con su barquita; sienta cómo se mece suavemente; oiga chapotear el agua; espere pacientemente la respuesta.
Pase al menos diez minutos en la barquita dentro del túnel consciente de la monotonía, repitiendo ocasional­mente el problema y sabiendo, al acercarse la luz del final del túnel, que su información está próxima. Mire el punto de luz crecer a medida que se acerca al final del túnel.
Termine la sesión, emergiendo del túnel, sabiendo que si no ha obtenido aún la información, está próxima.

Martin N. era capitán de los Marines y siguió un curso de psicotrónica que di en la Base Kaneohe del Marine Corps, en Hawai. Dirigí al grupo a través de este Plan de actuación, no porque ningún miembro hubiera expresado la necesidad de alguna respuesta, sino simplemente para demostrar la metodología.
Cuando completé mi monótono monólogo sobre «el chapotear de las aguas y el mecerse la barca», les recor­dé: «y ahora la barca está saliendo del túnel», el capitán N. dio un salto y salió disparado de la sala. No supimos el porqué de aquella salida tan repentina hasta el día siguiente, en que explicó que su unidad estaba enfrascada en una competición que requería una complica­da logística. Pidió que se le iluminara sobre ese problema, y al terminar el ejercicio del túnel le había venido a la mente una solución única que requería ejecución inmediata. Resultó ser esencial en la exhibición ejemplar de su unidad. Otra simbología que también da excelentes resultados es entrar en una cueva varias veces, ver primero en la pared representadas escenas de la vida anterior de uno, después escenas de la vida actual y luego de la situación en que se encuentra uno y que requiere una respuesta, y, por último, la respuesta.

También se puede uno representar a sí mismo delante de una cortina echada. La respuesta al problema está al otro lado. Exponga su problema. Vea alzarse la cortina, creando una pequeña abertura delante de usted. La abertu­ra aumenta de tamaño. Por último, es lo suficientemente amplia para que pase usted por ella... y vea la respuesta.

Las palabras utilizadas en estos dos planes de actuación «espa­ciales» para que se conformen a sus enseñanzas religio­sas. El concepto de Dios se puede sustituir por espacio o por conciencia universal. También la más alta jerarquía de su religión -Jesús, Buda, Mahoma- puede ser el intermediario que le ayude en la solución de su caso
Los indios americanos dicen: «El Gran Espíritu está en todas partes.»
Con cualquier nombre que se le dé, la conciencia uni­versal, dentro de la cual usted vive y tiene su ser, es todo­poderosa... y rica. Esas riquezas son su herencia. Active su parte.

LA COMBINACIÓN SECRETA DE RIQUEZAS OCULTAS

Este capítulo se inició con dos planes de actuación: el pri­mero para abrir la mente al espacio; el segundo para atraer hacia sí más dinero al lograr el «consentimiento» del espacio.
Ese hecho es significativo. Es como si existieran unas arcas universales y no hubiera forma de obtener una auténtica riqueza si no se formaba la combinación exacta de la caja.
Esos dos planes de actuación utilizados antes de los dos siguientes para mejorar sus condiciones de vida o su negocio o avanzar en la escala de organización del traba­jo, actúan como un «Ábrete, sésamo» ante la cueva de riquezas universal.

Se pueden aporrear las puertas de la cueva con energía física solamente, con sólo afirmaciones, y únicamente con representaciones alfa, pero los resultados serán mode­rados comparados con el río de riquezas que se produce cuando primero se abre la mente al espacio y se obtiene el consentimiento de la conciencia universal.

Si pertenece a alguna religión, esto no contraviene sus enseñanzas, toda vez que usted puede adaptar las palabras utilizadas en estos dos planes de actuación «espa­ciales» para que se conformen a sus enseñanzas religio­sas. El concepto de Dios se puede sustituir por espacio o por conciencia universal. También la más alta jerarquía de su religión —Jesús, Buda, Mahoma— puede ser el intermediario que le ayude en la solución de su caso.

Los indios americanos dicen: «El Gran Espíritu está en todas partes.»
Con cualquier nombre que se le dé, la conciencia uni­versal, dentro de la cual usted vive y tiene su ser, es todo poderosa... y rica. Esas riquezas son su herencia. Active su parte.