El plano sublime

 RAMTHA. EL PLANO SUBLIME

Ramtha: el Plano Sublime

Título original:. The Plane of Bliss: on earth as it in heaven,

Copyright © JZK, Inc. 1997

Digitalizador: @ Nascav 

L-01 – 20/06/04

 

Contraportada

 

VAMOS A HABLAR SOBRE EL CIELO.

EL CIELO, EL PLANO SUBLIME.

VAMOS A HABLAR DEL LUGAR INTERMEDIO

EN EL CUAL ESTUVISTE ANTES DE NACER

 

En esta enseñanza, Ramtha nos revela el misterio de lo que existe tras la muerte y previo al nacimiento. A la luz de ese conocimiento nos ayuda a comprender el porqué de la elección del sendero espiritual, cuáles son los obstáculos en el camino del maestro y cómo enfrentarse a ellos para conquistar el pasado y así abrir las puertas del maravilloso futuro que nos espera.

 

<<Todo esto está preparado para ti y mucho, mucho más. Te digo, mi amada entidad, no has visto nada de lo que puedes hacer. Ni siquiera has comenzado a imaginar tu maravillosa vida. Puedes convertirte en Dios en un momento. Todo lo que tienes que hacer es afirmar con pasión: Esto es lo que yo soy, y luego tener el valor de serlo apasionadamente cada día y a cada momento.>>

 

 

La versión en inglés de esta obra, de la cual deriva esta versión en español, se basa en Ramtha Dialogues®, una serie de cintas magnetofónicas registradas en la Oficina de Copyright de los Estados Unidos, autorizadas por JZ Knight y JZK, Inc. Ramtha Dialogues® y Ramtha® son marcas registradas en la Oficina de Patentes de los Estados Unidos.

C&E™, Conciencia & Energía1", Trabajo de Campo™, El Tanque'", Cuerpo Azul™ y Twilight™, son marcas registradas de JZ Knight, d/b/a JZK, Inc, una corporación del Estado de Washington, y se usan bajo autorización.

 

Para más información sobre las enseñanzas de Ramtha: Ramtha's School of Enlightenment        P.O. Box 1210, Yelm, WA, 98597 USA       www.ramtha.com    ARKANO BOOKS, 2003    www.alfaomega.es

      

Agradecimientos

Editorial Sin Límites quiere agradecer especialmente a Juan M. Castro por su trabajo en la traducción de este libro, y a todos los estudiantes de la Escuela de Iluminación de Ramtha, en especial Don y Cristina, que han colaborado con nosotros en la revisión y comprensión de las enseñanzas de Ramtha.

 

Nota de la editorial en inglés sobre las traducciones

JZK Publishing, una división de JZK, Inc. es la versión original y única fuente a ser usada, con autorización, en cualquier traducción posterior a otros idiomas.

Deseamos recalcar al lector que presentar las enseñanzas de Ramtha en forma escrita es una tarea desafiante y difícil. Una de las principales características del formato de las enseñanzas de Ramtha es su valor como experiencia. No siempre es posible capturar este aspecto de las enseñanzas en forma escrita de la misma manera que sucedería en forma de audio y vídeo. El compromiso de JZK Publishing, una división de JZK, Inc., es presentar las enseñanzas de Ramtha en su intención verdadera y original de la mejor manera posible.

índice

INTRODUCCIÓN. 3

1  LA ELECCIÓN DEL SENDERO ESPIRITUAL. 3

2  UNA ESPLÉNDIDA MAÑANA. 15

3  RESOLUCIÓN. 23

4  EL CIELO.. 27

5  CAMINAR COMO UN MAESTRO.. 32

6  ENTRETENIMIENTO.. 44

7  EPÍLOGO.. 48

CONSIDERACIONES SOBRE LAS ENSEÑANZAS DE RAMTHA. 51

GLOSARIO DE RAMTHA. ¡Error! Marcador no definido.

 

Introducción

Saludos, mi amada gente.

Lo que vas a escuchar o leer es una disertación sobre temas conocidos y desconocidos, temas que constituyen esencialmente los misterios fundamentales de la reflexión y curiosidad humanas. Trata de la vida en su estado continuo, tanto antes de la existencia como en la encarnación. Habla de la vida y la muerte, y de los conceptos angustiosos y opresivos de las actitudes que bloquean el camino del maestro interior. Da una nueva definición del Yo que lo hace más afín a Dios. Trata sobre la fractura del Yo; la divinidad humana en apoyo de actitudes que no pertenecen a ningún lugar en particular, pero que se mantienen en el pasado, y por lo tanto te mantienen a ti en el pasado. Nunca llegas a disfrutar en su totalidad ni a participar del maravilloso mito y leyenda de la posibilidad del humano divino, y me estoy refiriendo a ti.

Es necesario que comprendas que algunas de las técnicas que se mencionan aquí solamente se enseñan en esta escuela de sabiduría antigua. Dichas técnicas son disciplinas que permiten un cambio en la conciencia y estados alterados para producir actividad cerebral desde la neocorteza al cerebro medio, la parte superior del tallo cerebral y en el cerebelo inferior. Estas son áreas de conciencia diferentes y esferas diferentes. Las disciplinas que se mencionan a los estudiantes te son desconocidas, por eso no debes intentar practicarlas hasta que las hayas aprendido adecuadamente.

Cuando hablamos sobre energía que sube al cerebro, no nos referimos a un estímulo exterior que produce un torrente de energía; nos referimos a un modo innato y natural con el que la energía penetra en el cerebro para que éste florezca y dé forma adecuada a las imágenes del lenguaje perfecto de Dios1. Por lo tanto, si surgen preguntas en cuanto a lo que lees, puedes preguntar por la fuente de esta cinta o transcripción2.

Te deseo lo mejor. Que así sea.

 

' El lenguaje perfecto de Dios alude a símbolos u hologramas concebidos en el cerebro por medio de la formación de imágenes.

2 Información adicional y conocimiento sobre lo que se discute en este libro se puede encontrar en todos los casetes de talleres de C&E" para principiantes, así como en el libro Guía del Iniciado para Crear la Realidad (Editorial Sin Límites, traducción al español del libro A Beginner's Guide to Creating Reality - JZK Publishing, a división ofJZK, Inc. )

 

1   La elección del sendero espiritual

Oh, mi amado Dios

esta noche estoy agradecido por mi vida

por encima de todas las cosas.

Todo lo demás es ilusión.

Esta vida, la sangre

que corre por mis venas,

eres Tú, mi Espíritu Santo,

y todo lo demás es ilusión.

Esta noche celebro lo que soy

como Dios manifiesto.

Mi amado Padre,

mi amada Madre,

durante estos días

sácame de mi remolino

y colócame

sobre el suelo de tu ser.

Que así sea.

Por la vida.

 

Vamos a hablar sobre el cielo. El cielo, el Plano Sublime, el plano de la dicha suprema. Y empezaremos esta enseñanza haciendo que comprendas un aspecto esencial de ti mismo. En esta vida querías el sendero espiritual. Lo querías. Estás aquí porque yo soñé este tiempo y todos vosotros —incluso los que no estáis aquí, los que estáis reunidos en otros lugares, un punto de reunión, un tiempo de madurez, al que se le dieron eones para consumar la experiencia humana— pero aparte de eso, también tenías que estar listo. Es importante que todos comprendáis este punto, porque ese es el trampolín para entender el resto de esta enseñanza, así como esta escuela y vuestro camino en ella. Toda decisión parte de ti. Así que la razón fundamental por la que estás aquí es que yo proporcioné el eje y tú viniste, pero tenías que estar listo para venir.

De modo que lo que quiero que captes es el hecho de que todos los que están en este auditorio escogieron evolucionar espiritualmente en esta vida. Ahora, es importante que lo comprendas porque te da el poder para entender el significado de esta vida y quizás su camino y el hecho de que el verdadero destino de la vida, en especial de ésta, no es lo que logres, sino llegar a ser. Eso es lo importante en esta vida.

Ahora, ninguno de vosotros debe decir nunca que está aquí en contra de su voluntad, porque no es así. Todos están poniendo en acción el conocimiento y sus prácticas con toda libertad y porque así lo eligieron.

Pero hay entidades que están aquí, no por una razón esencialmente espiritual, sino porque están interesados en personas de esta escuela. Estos son individuos grises y no tienen lo que se llama un destino específico en esta vida. Su destino lo constituyen otras personas. Su destino es pertenecer a otras personas, o encontrar importancia en otras personas. Estos individuos, como son grises, aunque reciben la instrucción y las enseñanzas, aunque practican en algunos momentos con entusiasmo y en otros sin sinceridad, no son estables porque no están aquí realmente por su propia elección. Están aquí por la elección de otra persona.

Ahora, de ese modo se empiezan a suprimir y alejar algunas de las dificultades de esta gran familia en la que estás, entiendes por qué algunas personas actúan de este o aquel modo, por qué son incapaces en el camino espiritual, por qué no pueden participar en algunas de las disciplinas y la razón es porque no deberían estar aquí. Realmente no saben dónde deberían estar, sólo que le pertenecen a alguien.

Aparte de estos individuos específicos, la mayoría de las personas de este grupo escogió estar aquí en esta vida. Y aunque te parezca muy difícil de aceptar, hay un hecho: cuando estás aquí, todo te sale bien, estás feliz por tu jornada, pero cuando te vas de aquí y regresas a tu mundo y vistes de nuevo el cuerpo carnal, te das cuenta de que hay un conflicto entre la realidad física que repites y aquella realidad espiritual que fue realmente la finalidad de estar aquí. De modo que en la encarnación humana hay una brecha entre el destino y la culminación de éste. Pero eso siempre ha sido obvio.

Teniendo en cuenta esto, entonces, quiero que todos y cada uno de vosotros comprendáis que en algún lugar escogisteis estar aquí, elegisteis dedicar una vida, una vida humana, una encarnación humana, exclusivamente al desarrollo del Yo espiritual, y esa es la razón por la que estáis aquí. Si éste no fuera tu destino, no estarías aquí esta noche, ni estarías en esta escuela. Serías la entidad gris que no está del todo aquí cuando está aquí. Estarías aquí sólo a causa de otra persona.

Ahora, si podemos aceptar un estado de madurez espiritual y humana y admitimos esto como una verdad, entonces dicha verdad nos capacita, nos da poder. Cuando no lo admitimos y seguimos preguntándonos por qué estamos aquí, no estamos adquiriendo poder de lo que aprendemos. Y lo que primero nos da poder es reconocer que hay un Yo que es divino y que puede ser dotado de poder. Por eso es importante que una entidad siempre reconozca sus actos como suyos propios, porque se trata de definir al Yo y de darle poder.

La culpa, como nota al margen, es una cualidad engañosa de la persona espiritual, porque la culpa le quita poder al Yo. Cuando le echas la culpa a otra persona, estás drenando las reservas de poder del Yo. Sucede entonces que el Yo empieza a esconderse debajo de la bruma del malentendido. En esta escuela es esencial que el Yo sea siempre el centro. El poder debe generarse siempre desde ese centro, y en ningún momento se debe entregar el poder de ese centro a nadie. Los aspectos humanos de culpa y victimismo son los ingredientes principales con los que se le quita el poder al Yo y se le entrega a otros. solamente como Yo espiritual, sino que también, el Yo espiritual debe ser definible dentro del Yo humano. Toda la definición y pulido conducen a la vida impecable, la vida dotada de poder.

Ahora, si escogiste esta vida para el camino espiritual, eso te da poder porque coloca en ti el lugar de destino, y es allí donde debería estar. Esto también es compatible con el hecho de que eres un dios con libre albedrío, un albedrío lo suficientemente libre como para imaginarse lo inimaginable, pero lo inimaginable que brota del centro del Yo junto con su poder. Si por medio de la culpa, el victimismo y vivir en el pasado abolimos el Yo, derrocamos entonces el aspecto mismo del camino espiritual. Desentronamos1 al Dios interior en respaldo de incidentes pasados a los que podamos culpar por nuestra existencia desdichada, miserable y decadente. Ese es un Yo sin definición, un poder que se ha entregado en su totalidad, de manera que cuando una criatura trata de manifestar algo, no sale el impulso desde el centro del Yo para hacerlo realidad. Si no hay nadie en el trono, lo inimaginable no se puede concebir. No hay poder para nada.

Bien, desde el primer momento de mi aparición aquí, dije que eras Dios, que todos erais dioses —olvidados, sí— y mi trabajo es ayudarte a recordar. Ese es el núcleo del camino espiritual: definir a Dios, definirlo y sentar a esa divinidad dentro del Yo; y tú escogiste ser parte de ese camino. Cuando hacemos esto, cuando definimos a Dios, el Yo se vuelve nítido.

Solamente cuando definimos el Yo logramos ocupar su lugar. Y cuando ocupamos ese lugar estamos totalmente facultados para hacer lo inimaginable. Si no llegamos a ese punto, nunca funcionará, nunca.

Ahora. Este destino, antes de llegar a esta vida —y vamos a hablar acerca del lugar de la dicha suprema— era una opción clara que todos, con excepción de unos pocos, estabais listos para aceptar. Vamos a entender esto desde un aspecto más profundo.

1 De vez en cuando Ramtha acuña palabras para aclarar un punto o para enfatizar sus enseñanzas. Dichas palabras aparecerán en cursiva a lo largo del texto.

 

Pero en este punto en especial quiero decirte que a menos que el Yo sea facultado en su totalidad, la vida espiritual, lo que viniste a experimentar aquí, nunca será una realidad. Nunca caminarás como un maestro mientras continúes dejando huellas en el ayer. El pasado fue la generación de crecimiento que consistió esencialmente en entregar el poder a elementos de autoridad superiores. Y esa autoridad pudo haber sido sencillamente tus compañeros de clase del primer año, al comienzo de lo que llamamos conciencia social. O pudo haber sido entregar el poder a tus padres y la manera como ellos te criaron. Así comenzó el sangrar, si quieres, de una vida desordenada, aparentemente sin más propósito que dejarse llevar por la corriente y apenas sobrevivir. Una vida en la cual no cuenta lo inimaginable, sólo lo que está de moda o lo que es fácil.

Ahora, para que comprendas lo que significa caminar como un maestro, tendremos que manifestar en tu vida lo que se llama una revelación, de modo que te sea revelado, en el nivel en que individualmente te encuentres, lo que yo quiero decir con el término «el pasado». Nunca podremos suprimir los recuerdos de quiénes fuimos; lo que tenemos que hacer es transmutar la energía de lo que fuimos, una entidad desentronada en busca del Yo. Tenemos que sacar esa energía de la red neuronal que día tras día repite las circunstancias del pasado puesto que está aquí arriba (cerebro). Son conexiones fijas y esas conexiones toman el poder y lo distribuyen para mantener intacto lo que dictó el pasado. Para un estudiante de la obra espiritual esto es algo inaceptable, porque, ante todo, no hay obra espiritual sin poder y, segundo, no hay poder sin un discernimiento del Yo. Si no se reclama el Yo y no se le cambia su definición, no existe algo así como lo inimaginable, no hay hombre o mujer que sean maestros de la realidad. No funciona, nunca ha funcionado.

Entonces, para resumir esto: el pasado significa eliminar la condición de víctima, eliminar la envidia, los celos, el odio, la malicia, eliminar todos aquellos aspectos que tanto degradan al Yo espiritual, que literalmente lo despojan de su hermoso poder y mantienen vivos los demonios de nuestra propia mente. Para deshacerse de esas acciones hay que asumir la responsabilidad de ellas, hacerlas partes del Yo. Al hacerlo, la culpa ya no está encerrada en tus pobres padres — que, por cierto, son personas espirituales también— o atrapada en aquella clase del primer año escolar. Ya no está encerrada en tu necesidad de ser necesitado.

Cuando dices: «Yo creé esto; no sé por qué o cuándo se me ocurrió, pero lo hice. Si yo no lo hubiera pensado, nunca habría ocurrido», ya no tienes la salida de continuamente echarles la culpa a otros en tu vida. De repente la cuerda se rompe, se rompen las cadenas y el Yo empieza a definirse.

Ahora, este es un momento penoso porque los seres humanos son cobardes por naturaleza; son cobardes. ¿Y por qué lo son? Porque temen enfrentarse a sus propias elecciones. De modo que en una situación de temor corremos y empezamos a señalar a otros. Y culpar a otros es nuestra manera cobarde de evadir la situación. Cuando hacemos esto, cuando señalamos con este dedo de poder, lo que sucede es que esta mente de poder se ha enfocado en la energía, la sacó de nosotros, la reflejó en otra persona y de este modo nos destronó. Te aseguro que no es fácil asumir la responsabilidad de nuestra vida. Pero es la parte espiritual más valiente la que lo hace, sin importar cuán doloroso sea. ¿Sabes qué es el dolor? Es el regreso a casa del hijo

pródigo de la energía.

Llamamos a esto la noche oscura del alma. Nos cae todo ese sufrimiento porque es energía que regresa a la fuente. Pero es a través del sufrimiento como nos purificamos porque cuando la energía traspasa la barrera del cuerpo emocional y éste se sacude y se turba, y el corazón late con más fuerza, se respira con dificultad y las lágrimas empiezan a brotar, entonces la energía está regresando y traspasando la barrera del cuerpo emocional, lo que ocasiona una tormenta. Y tienes que soportar la tormenta; es la naturaleza del hijo que regresa a casa. Y después de la tormenta, la energía, que ha sido purificada por el cuerpo emocional, ha dado la vuelta completa y regresa a casa como ingrediente necesario para la definición del Yo, lo que nosotros somos. Ahora, nadie te va a obligar a atribuirte crédito por tu vida. Puedes aparentar y decir que estás de acuerdo con esto, pero el guerrero verdadero es el que lo hace y lo hace bien —se trata de la conquista del Yo— y lo hace sabiendo que todo lo que ha arrojado regresará a casa multiplicado. El que hace esto es el que al final se libera.

 

 

Todos los seres que en el Plano Sublime escogen la vida espiritual saben que no es un sendero fácil; saben que hay que definir y pulir el Yo y ni siquiera se imaginan lo que implicará en sus vidas hasta que se enfrentan a ello. ¿Sabes que es aquí en este punto donde la mayoría se da la vuelta y huye? ¿Por qué? Muy sencillo. Si la divinidad que somos no ocupa el trono de este cuerpo temporal, nunca producirá lo maravilloso si no se ha divinizado y definido dentro de nosotros mismos. Si no sucede esto, lo inimaginable nunca te ocurrirá, ni tampoco lo virtuoso.

Entonces, para la víctima crónica, el mito, el sueño y la leyenda siempre serán precisamente eso: mito y leyenda. Y mientras tanto nos asombramos de aquellos que pasan la barrera y hacen milagros. Nos maravillamos ante los que cruzan el puente; los que completan el viaje, el viaje de recuperar el poder para el Yo y viven de acuerdo con él. Los cobardes, los que huyen y no pueden enfrentarse a ello nunca tendrán el poder de la lucidez, la claridad y la habilidad de moverse como un maestro, porque un maestro nace únicamente cuando el Yo se define. No puede nacer de un Yo indefinido.

¿Entiendes cómo la esencia define al Yo y su poder? ¿Entiendes que al entregar ese poder se agota la esencia? Bien. Observa que cuando yo hablo del pasado siempre me refiero a tus mayores obstáculos. Y pareciera que estoy diciendo que el pasado es algo terrible. No, el pasado tiene su propósito.

Ahora, lo que quiero que comprendas es que todas las cosas preciosas de tu vida, las que hiciste y te hicieron y que son gratas, sólo pudieron haber ocurrido en un momento de autodefinición, de modo que ellas siempre estarán allí porque son la esencia de lo que somos. Por eso es que en las religiones Dios está siempre pidiéndole a su rebaño que sea bueno, que haga buenas obras y que sean hombres y mujeres de valores morales e impecables, porque hay algo de verdad en eso. Y la verdad es que cuando somos así, no hemos entregado nuestro poder, sino que hemos sido dotados de él. Y cuanto más se dota de poder al Yo, más asombrosa es la realidad de esta entidad. Así es como funciona. Todos vosotros tenéis a favor momentos gratos y bellos en el pasado. No hay que desecharlos puesto que son una parte esencial de la definición del Yo.

Entonces, si esos momentos de definición son los momentos sublimes de nuestra vida, los puedes ver como las acciones más simples que hiciste desde el momento en que tienes memoria cognitiva, lo que te hicieron, lo que hiciste a otros a lo largo de toda tu vida. Esos son momentos de poder. Así se expresa el Yo verdadero.

Pero en la mayoría de los casos, vives en una sociedad dinámica en la cual la forma de vida corriente es la culpa y la cobardía en favor de la imagen. Es la competencia despiadada, la hiena cuyas víctimas son los pequeños. Es el éxito que es promovido y temido por los propios aspectos del fracaso. Esto se convierte, entonces, en la dinámica en la cual un pasado deplorable —en el que se ha entregado el poder, en el cual hay culpa, victimismo y dedos acusadores— comienza a una edad muy temprana. Entendemos entonces por qué es fundamental examinar el pasado desde el punto de vista de la energía, de por qué se entrega el poder y por qué se permanece constreñido en un patrón de conciencia con su red neuronal de ser la eterna víctima y el

eterno sufridor.

Ningún maestro es así. No encontrarás ningún maestro que muestre compasión por alguien que escoge ser esto. ¿Por qué? Porque los maestros saben que todos los actos de la vida son elección personal basada en el libre albedrío. Todo aquel que es un maestro sabe y comprende esto, sin compasión o empatia. Hay una diferenciación muy clara en lo que estás aprendiendo y es que un maestro ha colocado firmemente al Yo en su espacio divino, y desde allí conduce esa divinidad hacia una vida basada completamente en la ubicación contemplativa y meditativa de la energía. Esa ubicación es crucial. Ese es un maestro.

Entonces, dicho esto, y habiéndote recordado que estás aquí por tu propia elección —tú elegiste esta vida; una vida en la que se te revelaría lo espiritual— estás totalmente dotado de poder.

A partir de ahora entonces vamos a hablar sobre el Plano Sublime; el cielo, como algunos lo llamarían.

Ahora, durante estos años en tu cómputo del tiempo hemos discutido con frecuencia lo que se llama la existencia intermedia, es decir, la que tuviste antes de esta encarnación. Y no profundicé mucho en ella, ni tampoco en tus vidas pasadas, por una maravillosa y gran razón. En mi sabiduría yo entiendo que aquellos que no tienen madurez espiritual se aferran a las vidas pasadas con la misma intensidad con la que se han aferrado a su condición de víctima, de tirano, de tener compasión de sí mismos. Esa información, en vez de ser el maná para el Yo espiritual, le da más alimento al animal interior del hombre y la mujer. Aquí el enfoque ha sido llegar a ser Dios. Eso es lo fundamental y siempre lo será, pero esta noche vamos a hablar sobre el lugar intermedio en el cual estuviste antes de nacer.

Ahora bien, en el pasado he expresado enérgicamente que no creamos a nuestros padres; es cierto, pero recuerda también que somos atraídos a un pool o grupo genético que sólo equivale a lo que somos antes de llegar. En ese sentido entonces, subconscientemente, llegamos a ser sólo lo que somos capaces de llegar a ser. Nunca podemos llegar a ser lo que somos incapaces de llegar a ser. En otras palabras, no podemos ser algo más grande de lo que somos.

De modo que en el lugar intermedio estamos hablando de los niveles tercero, cuarto y quinto. Son los planos de descanso y renovación.

Entonces se vuelve obvio que el cuerpo físico ha perecido y toda la energía que le dio vida, desde el alma, se está separando de él. El cuerpo pasa entonces a un lento estado de descomposición. Sin la tecnología moderna y el arte del embalsamamiento la energía se descompondría rápidamente en cuestión de quince días. Toda descomposición es la disgregación de la masa coagulada y la liberación del Patrón de conciencia.

Estamos hablando del Yo. El Yo espiritual, el que no se ve, ya ha partido y ha atravesado el infrarrojo hasta el túnel de luz, al final del cual es recibido por los Señores de la Luz. Y todos experimentasteis la lectura de vuestra vida. En tiempos antiguos se le llamaba el día del juicio. Es un día de juicio, salvo que no es realmente un juicio. Es para refrescarte la memoria en cuanto a lo que hiciste.

Comprende que eres un ser que es transpersonal y no obstante personal. Un ser que ha sido transmutado fuera de la carne; te has salido de la prenda de vestir. Y en este plano el espíritu se demoraba para crear la realidad a través del cuerpo —pues vives en un cuerpo que opera de masa a masa— pero ahora estás en tus propios dominios como entidad espiritual. De hecho estás vibrando en un reino más benigno que éste.

Allí observas tu vida. ¿Cómo es posible esto? Porque las bandas que te rodean, que te apoyaron y te dieron vida y sustento en la matriz, se llevan con ellas en forma de mente todo lo que hiciste, pues lo que haces es una acción, y las acciones son energía. Y el enfoque de esa energía son los patrones de la mente. Así que comenzamos a observar los patrones de la mente mientras se combinan para mostrarnos el esfuerzo de toda una vida.

Ahora, hagamos aquí una pausa y déjame decirte esto: algún día, cada momento a la luz de toda la eternidad, será pesado contra una pluma. Cada momento cuenta. Todo lo que haces y lo que yo hice se ve. Y se ve tanto desde la perspectiva de observador como de participante, del que realiza la acción como del que es afectado por ella, todo. Por eso se le llama día del juicio, porque la mayoría de las personas ignorantes creen, o viven en el engaño de que sus pensamientos no son cosas. Sus pensamientos son cosas. Estas personas piensan ilusamente que lo que hacen a puertas cerradas sólo lo saben ellas. Eso es un engaño; todo se sabe y todo se mostrará. Y en este estado elevado no es necesario que ningún ser te mire y te condene; con que sólo tú lo veas bastará. No hay juicio más severo que el del alma en el día del juicio.

Ahora, cuando eso suceda —y todos lo experimentaréis puesto que ya lo habéis hecho— ¿qué será lo importante de esto? Lo importante es cuán cargado estás a causa de los asuntos sin terminar. ¿Qué carga constituyen las experiencias sin terminar? Si te digo que eres Dios, entonces esta vida es para hacer que ese Dios-Fuente evolucione como un todo. Entonces, ¿de cuántas experiencias no te adueñaste? En el momento de repasar tu vida, cada momento en el que fuiste cruel con alguien, cada vez que fuiste taimado y destructivo, cada vez que levantaste falsos testimonios, cada vez que lastimaste a otro físicamente, cada vez que la lengua se desenfrenó para vengarse y culpar, cada vez que repartiste tu furia de amor no correspondido para destruir a los que te rodeaban y a ti mismo, cada cosa se convierte en ti en ese momento en que la estás viendo. Tú eres todo, ¿lo sabes?

Así que sufres el ataque de tu villanía y sientes lo que sintió el otro. Te conviertes en el niño al que golpeaste y sientes su dolor desvalido. Te conviertes en el abusador y su ataque de furia instigada y embriagadora contra un inocente que no se puede defender. Sientes lo que es ser difamado y que mancillen y deshonren tu buen nombre. Lo sentirás porque eres Dios.

En este momento no estamos separados; somos todo. Llegamos a entender que es en este momento de tránsito cuando más nos damos cuenta de que somos la totalidad de la telaraña de la vida. Sentimos el abandono con el cual abandonamos. Sentimos la falsedad que infligimos a otro. Experimentamos la culpa que excesivamente nos echamos a nosotros mismos. Sentimos la angustia del amor no correspondido y somos el que llevó las cadenas de esa culpa. Se nos honra y se nos deshonra. Se nos divierte y se nos aturde. Vemos cómo hemos prostituido nuestros valores.

Nos convertimos en el cuerpo en medio de su agonía y abuso. Nos convertimos en el abusador y en el abusado. Esto es juicio y lo sentimos en toda su magnitud. Nos recreamos en el sueño e inspiración Que tuvimos a los cinco años; nos desesperamos al ver cómo el sueño se nos fue a los veintitrés. Nos convertimos en el sueño y luego nos esfumamos como él. Nos convertimos en la inspiración que nos maravilla y luego somos el aburrimiento de la inactividad. Vemos el desarrollo de las ideas y conceptos que tuvimos, somos la idea en sí misma, la forma de pensamiento, y luego la vemos como un huevo sin amor y sin sustento que nunca rompe el cascarón. Vemos la idea que nunca fructificó y el dolor de su no-inclusión en nuestro medio ambiente. Lo vemos todo, porque somos la totalidad de Dios.

El elemento subjetivo de todo esto es muy importante porque la esencia del Yo es subjetiva pues lo es todo. De modo que en esta perspectiva el Yo se enriquece y se define mejor.

Vemos cuántas veces necesitamos suplicar el perdón de alguien y todas las veces que no nos lo pedimos a nosotros mismos. Vemos todas las oportunidades de amar que tuvimos pero, con nuestro Yo renegado y egoísta, las desaprovechamos todas. Vemos el lugar vacío donde no reside el amor y nos dejamos llevar por el desespero y la futilidad. Lo vemos todo.

Y en esa exhibición hallamos la unidad incluso en el sufrimiento, ese momento elevado. ¿Y cómo describo yo el sufrimiento si no hay cuerpo? Bueno, la emoción, aunque se genera mediante estímulos eléctricos del cerebro y las redes neuronales, y pasa al cuerpo mediante la liberación de hormonas, se convierte en algo viviente. Es un campo energético en el cual permanecemos y nos sumergimos entonces dentro de toda esa energía. No podemos deshacerla, está hecha. La suerte está echada.

 

 

Ahora, no quiere decir que esto sea malo; es algo necesario para el ignorante, y todos vosotros lo sois. Lo que sucede allí, en esa visión, es que quedamos cargados. Quedamos cargados por las dificultades que vemos. Una carga es un término espléndido, porque lo que dice es que todo aquello que hicimos, nos lo hicimos a nosotros mismos. Y por medio de esta revelación tenemos que quitarnos esas cargas y darle amor al Yo, que es lo que Dios es. Dios da, ¿recuerdas?

Entonces salimos de allí en un estado de reflexión profunda. Se nos da cualquier imagen en la cual deseemos recapacitar sobre todo esto. Algunos reflexionan en altas cordilleras en el Plano Sublime; otros detrás de árboles magníficos y nobles. Otros lo hacen junto a lagos preciosos rodeados de bosques moteados. Otros en bibliotecas enormes, o flotando en medio de nada, porque no toleran que los rodee nada. Pero siempre después de esto viene la reflexión, el arte de la contemplación. Y lo que se vuelve ineludible es que esto nos lo hemos hecho a nosotros mismos, porque somos la totalidad del Yo.

Ahora he aquí el dilema: todos esos actos, esa vida, se originaron en un tiempo muy lento en el cual el centro de atención de esa vida fue el cuerpo humano. Así que no importa lo que hagas en el Plano Sublime: nunca podrás componer allí lo que hiciste en el plano de la carne. En el Plano Sublime no podemos manifestar experiencias que produzcan emoción física porque allí no tenemos emociones.

Pero contemplamos y luego imaginamos, tal como lo hice yo sentado junto al fuego cuando soñé esta jornada. Imaginamos y tan pronto como lo hacemos todas las formas y escenas aparecen de manera instantánea. Y mientras contemplamos nos vemos a nosotros mismos y cómo manejamos lo que hicimos. Imaginamos. Como estamos en el Plano Sublime, donde no se hacen las cosas masa a masa, nuestro Yo es más afín a ese tiempo, que no es un tiempo como el de este plano. De modo que allí, cuando imaginamos algo, aparece exactamente como lo concebimos. Y entonces nuestro entorno está siempre cambiando. Esto es algo ideal para la reflexión porque al contemplar podemos ver la escena tal como quisiéramos que sucediera.

De todos modos, por mucho que nos esforcemos por encontrar alivio o desahogo, no podemos hacerlo. Lo que sí se nos proporciona es nuestra divinidad. Nuestro don de la imaginación nos ha permitido reconstruir el pasado; reconstruirlo y avanzar desde ese punto. No obstante, este mapa, aunque se hace minuciosamente, podría demorar miles de años en el Plano Sublime. La contemplación allí es muy diferente a la que se hace aquí.

Y podemos languidecer allí; en aquellos planos podemos planear, fraguar y buscar. En el momento en el que se nos ocurre que hay magníficos seres que poseen esta sabiduría, se nos aparecen. Vienen y nos enseñan; nos ayudan con nuestro modelo de imaginación. Ellos no cambian ese modelo en el momento de la contemplación. Ellos te dan los pensamientos y tú incorporas la sabiduría a la imaginación. Así es como funciona, pues no se trata de su imagen, sino de la tuya.

 

Conocimiento. Si para ti el conocimiento es como un embalse de información que fluye por una computadora, aparecera una que tendrá dendritas conectadas a ti y entonces el conocimiento fluirá a través de la computadora. Pero al final, el conocimiento fluye hacia ti, y debes ser tú el programa que lo incorpore. O puede que te imagines que el conocimiento se encuentra en enormes salones de aprendizaje, las enormes aulas de una academia. Puedes imaginarte el conocimiento como un conjunto de libros excepcionales. Entonces, de inmediato, aparecerá una enorme biblioteca, cuyo final no podrás ver, y todos los grandes textos aparecerán en viejos y antiguos anaqueles. Y si en tu mente viejo significa cubierto de polvo y desgastado, entonces así se verán. Así que buscas el manual más viejo, más empolvado y lleno de telarañas que haya, pues tu mente dice que ese es el que posee todo el conocimiento, y lo hallarás. Habrá una mesa para que te sientes, y una vela, o una lámpara, que puede ser eléctrica, de aceite, o fluorescente. Te sientas y lees. Lees cada página, una página que parece una luz tenue, con letras multidimensionales que saltan del libro hacia ti y piensas que estás leyendo. Es el mismo conocimiento.

Y después de pasar cien años en esta biblioteca, sales con la información de cómo modular el salón de la contemplación, el salón de ver cómo vas a cambiar las cosas, cómo se va a prolongar esta carga que tienes de estar incompleto a causa de lo que, según tu perspectiva, es el error que has cometido sobre otro. ¿Cómo podrás justificarlo? ¿Cómo podrás escribirlo? Encontrarás la respuesta a todo.

Ahora, no es casual el hecho de que todo empiece a comportarse exactamente como un campo cuántico de potencial, pues lo es. El Plano Sublime está en el nivel cuántico, de modo que allí, cuando una entidad —que es espiritual sin el cuerpo— es una mente elevada, todo sucede instantáneamente.

¿Qué hace la entidad? Selecciona senderos de destino intencional y los crea de una manera lineal, con o sin ayuda. Se esfuerza por encontrar una solución, pues nadie quiere vivir en medio del castigo. Ese reino se llama el infierno, pero uno lo vive en forma de asuntos pesados y sin resolver, inconclusos.

Ahora recuerda, ten presente que en aquel plano no hay nadie que te diga que tienes razón o que estás equivocado. Eres tú el que emite esas opiniones; no hay ni bueno ni malo. Pero se hace muy evidente el hecho de que pertenecemos al reino angelical y que somos viajeros foráneos en un mundo ajeno, y que estamos facultados para recrear ese mundo de acuerdo con nuestra imaginación, que es nuestro recurso más valioso. De modo que allí no hay nadie que te diga que esto es bueno y aquello malo. Te digo que al ser Dios en ese momento de repaso en la luz sentirás el impacto de todo lo que repartiste en tu encarnación, pues Dios no es algo, sino todo.

Ahora: el salón de la contemplación. Muy importante. Todavía hay seres allí que han estado trazando una vida potencial de manera muy cuidadosa. Llevan allí cientos de miles de años. Están planeando esa vida y son como el guardián de la puerta de la historia que te conté, que observaba a todos los que entraban. Pues bien, hay seres que se sitúan junto a la gran puerta del cielo para observar cómo entran todos con sus cosas, y aprenden. Pero lo que es importante es que el aprendizaje no es significativo hasta que se aplica en el nivel en el que se originó la sabiduría.

Ahora te hablo en un lenguaje corriente de un plano que es mucho mas ilustre, dinámico, fantástico y mucho más hermoso de lo que puede permitir el habla común. Me estoy esforzando por hacerte entender una lección muy valiosa que vamos a aprender acerca del Yo extraordinario y por qué escogiste estar aquí.

Una entidad cargada que tiene muchos asuntos sin terminar aquí, no los puede culminar a menos que posea un cuerpo físico que opere en este tiempo. En aquellos otros niveles lo pueden soñar, pero nunca podrán experimentar sus sueños hasta que nazcan en el tiempo destinado para ellos.

Ahora, la entidad cargada ha esbozado, entonces, su recorrido lineal y ha conseguido toda la ayuda que ha sabido solicitar. Cuando esté lista para regresar será atraída a un grupo genético igual al que pertenecía cuando se marchó.

En este Plano Sublime —el cielo como lo llamarían otros; yo los llamo los planos superiores— no te sientes arrepentido de estar allí.

Quiero que sepas que no hay un lugar más vivaz y hermoso que éste porque es lo inimaginable imaginado. Y nunca hubo un estado de ser que estuviera tan completamente libre de las cargas del tiempo lento y la masa lenta. Tampoco hubo un lugar en donde la belleza física no fuera lo más importante, porque allí podías asumir la apariencia que querías y entonces ya no era importante. Aquí sí es importante; allí no porque es cambiable, de modo que todos están libres de ese aspecto y flotando más cerca de Dios. Estás en un estado sombreado por el reino dorado, un estado donde el día o la noche pueden ser eternos. Hay multitudes allí y es como si hubiera espacio suficiente para todos; lo hay. Es un lugar merecido; el lugar de descanso antes de la batalla siguiente.

Así que no es —como creéis algunos de vosotros que tenéis tendencia a sufrir— un lugar donde se languidece en los bosques de contemplación y se sufre. No. Pero desde el punto de vista subjetivo de Dios es importante que sientas lo que hiciste. Mas siempre eres objetivo, y partiendo de esa base, no sientes pesar por dejar a tu familia, a tu esposa, a tu esposo, a tus amigos o a tus vecinos. No tienes ese tipo de emoción porque estás libre de todo eso.

Hay un entendimiento que penetra en estos planos y es que en la Tierra se está llevando a cabo una gran obra de teatro en la cual tuviste un papel. Pero lo que importa es que nunca llegaste a terminar tu parte del guión. Y al salir de ese sueño tan pesado, sabes que tus hijos realmente no quedaron abandonados: siempre existirán. Tampoco abandonaste a tu amor; siempre estará contigo, porque cuando nos convertimos en el Dios subjetivo, interactuamos con la totalidad de la vida. Entonces, ¿cómo podríamos estar separados de ella? Es difícil entenderlo cuando uno está en ese estado, mas todos habéis estado allí, todos. De otro modo no podríais estar aquí ahora.

 

 

 Ahora, deja de sufrir y lamentarte por un momento y comprende que en ese estado de «carga» se origina nuestro , máximo poder. Queremos entonces diseñar una vida, imaginarla y cambiar sus patrones, los personajes. Todo el que desee participar puede hacerlo. Hacemos esto antes de regresar y continuar donde terminamos. Es algo muy importante.

Ahora quiero referirme a los personajes de la próxima pieza teatral. Siempre se ha sostenido que las personas que se encuentran y sienten empatia recíproca se conocen de una vida pasada. No es así. Qué te parece esto: nunca os habíais conocido y os encontrasteis en el Plano Sublime porque teníais la misma carga, llegasteis al mismo bosque a contemplar la misma cosa. Algunos de estos lugares están repletos y siempre nos atrae lo que somos.

De modo que los personajes que tendrán un papel importante en nuestra próxima vida no tienen que ser personas que conocimos anteriormente. Y engañarte a ti mismo continuamente con este pensamiento es una señal de tu ignorancia sobre la vida espiritual, porque este lugar no lo es todo, ni estas vidas lo son todo. En el mismo lugar de contemplación encontraremos seres que, ¡por Dios!, pueden ser entidades extraordinariamente avanzadas que en encarnaciones pasadas fueron genios o grandes líderes y que tienen un defecto que los llevó a estar en contacto contigo. O podrían venir de otro planeta terrestre para resolver aquí su defecto. Nos conocemos a través de la asociación de cargas.

Ahora, —y qué difícil de entender es esto— ¿cómo es la dinámica de ese encuentro? Es como cuando te sientas al lado de otra persona y entablas una conversación. Encuentras una afinidad. Muy pronto te mueves por el laberinto de la mente del otro, comprendes lo que te dice, estás dentro de él. A su vez, el otro se desplaza por el laberinto de tu mente. Eso es lo que llamamos conversación. Si entiendes eso, entonces empezarás a captar el concepto de que la asociación de cargas, cuando se comparten, atrae a los semejantes en aquel lugar sublime. No se trata de conversar. Allí no se habla, tus pensamientos proclaman. Y así cada uno participa de los pensamientos del otro.

En estos momentos, cuando hay una participación recíproca de los pensamientos, ocurre algo maravilloso llamado compasión. Entonces en este maravilloso reino donde hemos diseñado una vida, hemos hallado a alguien que tiene la misma carga, pero la carga puede ser que aquella entidad le hizo a ellos lo que nosotros hicimos. Y, aunque en este lugar de contemplación ambos somos a la vez el que lo hizo y el que resultó afectado, nuestras mentes se juntan y planean una relación, que se materializará más tarde en este plano.

De modo que no se trata de los que conociste hace dos o cuatro mil años. Los más significativos son los que conociste en el Plano Sublime porque llegaron al mismo lugar. Bien. Dichas personas entrarán y saldrán de tu vida, a menudo para realizar el mismo drama que tú viniste a consumar. ¿Y qué papel están representando ahora? Al final es selectivo en ese momento. Cuando repasaron su vida y vieron que le hicieron algo inconcebible a alguien, pueden replantear las cosas para que lo inconcebible recaiga sobre ellos. Y el personaje involucrado será alguien que fue la víctima en la existencia anterior. Están aprendiendo el equilibrio. Con todo, pueden aparecer y luego desaparecer de nuestra vida, pero para eso estamos aquí.

No existe la casualidad. Todo se crea desde la conciencia y el único propósito de la conciencia no es sólo este plano; es todos los planos. Y cuanto más cerca estamos del Punto Cero, más puros somos como seres conscientes. Así que este maravilloso reino —donde lo que pensamos es— es nuestra naturaleza. Es nuestra verdadera naturaleza, es a lo que estamos acostumbrados. A lo que no estamos acostumbrados es a llevar el peso y la carga del tiempo lento y los mecanismos del cuerpo físico, porque allí estamos liberados de eso y de todo lo que representa.

Entonces, cuando hemos trazado el plan en nuestro memorable encuentro con otras entidades allí, cuando establecimos ese patrón y hemos decidido esta línea de potenciales, estamos listos para retornar. Nos encontraremos de nuevo con aquellos con los que interactuamos antes. No los recordaremos, pero los encontraremos y el alma sabrá porque el espíritu recuerda la conversación. El alma recuerda el viaje. Sólo la mente corporal y el cerebro corporal de la entidad física por nacer no recordarán este incidente.

De modo que cuando estamos listos, regresamos porque no podemos avanzar a menos que regresemos y terminemos nuestros asuntos inconclusos, hasta que comprendamos completamente que Dios es uno. Cuando somos uno, cuando decidimos ser uno, es cuando hemos elegido el camino espiritual, una vida llena de ello.

 

Ahora, entiende también que en estos planos hay entidades que, aunque están con el peso de sus cargas, su carga principal es la falta de éxito porque nunca lo lograron, de modo que naturalmente van a proyectar líneas de potenciales para nacer. Nacen en un lugar atrasado, tienen que recorrer esta vida y llegar a tener éxito partiendo de nada. Así se representará su drama. Es muy importante para ellos. Y alguien debe ser el que paga los platos rotos en el drama. ¿Sabes por qué debe ser así? Porque esos son los individuos que en vidas pasadas pisotearon a otros con el fin de obtener el éxito. De modo que para esta gran presentación se juntan las mentes correspondientes.

Entonces hay personas cuya carga es, por ejemplo, la falta de éxito, entonces planean ese potencial para una vida entera, un gran patio de recreos en el cual jugarán a ese juego para un momento fugaz de gloria. Ese momento será lo único que valdrá la pena en toda esa vida. Luego se degenera, porque se reflejará solamente en ese único momento y éste se convertirá en su pasado.

Hay una gran cantidad de explicaciones. El amor no correspondido funciona de la misma manera, si en otra situación o en otra vida el amor no se satisfizo, el amor se da, mas no se recibe o se rechaza. En este caso, lo más común es que ese personaje no esté en el lugar de contemplación al mismo tiempo que tú. Estarán los que han sufrido lo mismo. Y proyectarán su vida para nacer, encontrarse y satisfacer el amor. Es importante porque Dios es amor. Planearán todo como el aprendizaje del neófito en los sistemas del mundo material.

Hay entidades que no terminaron sus asuntos porque sus cargas antes de llegar a esa vida en la que se encontraron eran pesadas, penosas y exigían mucho de ellas. No obstante, cuando se encuentran, son como dos almas en una. Es factible que sus vidas se hayan interrumpido o que se hayan dedicado a otra persona y en este caso el anhelo es muy grande. El amor es el vínculo más fuerte que hay en el Plano Sublime. Si son lo suficientemente afortunados, el uno esperará al otro en el salón de la contemplación. Y se encontrarán allí, porque si el amor es así de intenso, entonces es Dios, de Yo a Yo, la recompensa de una vida. La entidad esperará y encontrará a la otra en ese salón, porque ellos son como uno. Con su unión entendieron que Dios es, porque los dos fueron uno, y ese uno llegó a ser la semilla que produciría un florecimiento en el resto de sus vidas. De modo que se esperan, se regocijan el uno al otro, se aman. ¿Tienen cuerpos para amarse? Por supuesto. ¿Tienen cuerpos para hacer el amor? Los crearán. Todo es imaginable; todo se permite.

¿Y qué quieren ellos? Pueden tener todo lo que deseen y se deleitan mutuamente en su presencia, porque en el amor no hay carencia, no la hay. Y si la hay, entonces todavía hay que madurarlo. No estoy hablando de ese nivel de madurez de amor. Hablo de uno sin carencias.

Ahora, estas dos entidades, si no pudieron satisfacer su amor apasionado y lo desean, trazan un plan para resolver sus asuntos individualmente. Una vez solucionados los asuntos, se encuentran. Es como la recompensa. Pero cuando nacen, no saben esto. Solamente sienten una atracción, un impulso, un recuerdo.

Los enemigos también se encuentran. El odio es lo mismo que el amor; igual de intenso. Los viejos enemigos se encuentran en los campos de la contemplación. Yo me encontré con muchos. ¿Qué hacen los enemigos? Bueno, no son enemigos, no lo son. En el campo de la contemplación se encuentran para una reunión. En esa reunión pueden hacer las paces en el plano físico, adueñándose de la experiencia de una vez por todas al volver a aprovechar la oportunidad en el siglo XX. Y quizás los que fueron enemigos en una feroz batalla en el mar, en la que uno pereció y el otro salió victorioso, serán enemigos corporativos en el siglo XXI.

Ahora que comprendes el asunto de las cargas un poco mejor, empiezas a percibir que las entidades que hemos conocido en esta vida no llegaron por accidente, que cada persona que conocimos a lo largo del camino era realmente una parte de la línea de potencial que creamos en el Plano Sublime.

Lo interesante del plan que trazamos es que rara vez funciona en la tierra como lo hizo en el Plano Sublime. Tenemos tendencia a pintar las cosas muy alegres allí. Se nos olvidó lo que era tener una ampolla en la mano por apretar demasiado. Se nos olvidó lo que era apretar demasiado. No lo sabemos. Por eso cuando todo empieza a tomar forma en el plano material, tenemos una aventura extraordinaria, porque su maduración es muy diferente a lo que planeamos con anterioridad, y tuvimos entonces el elemento del misterio puro del hechizo del olvido. Esto también juega un papel y se supone que debe ser así.

De modo que todas las vidas que se encuentran en ésta no son necesariamente recuerdos de vidas pasadas. Y no deberías tratar de identificarlas así, pues podrías nublar la escena del potencial que estás tratando de hallar aquí. Estamos tratando de encontrar el Yo con claridad y pureza, sin ninguna contaminación, lo más crudo de nuestra bella naturaleza. Y mientras más lo podamos desmitificar, más real se volverá.

Cuando para conciliar cada situación tratamos de darle un significado cósmico, nublamos la escena. Las relaciones no tienen que ser cósmicas —eso es ridículo— deben ser simplemente relaciones. Y desde ese centro crudo y dinámico nos acercaremos más a nuestro Plan en lugar de tratar de sacarlo de contexto y convertirlo en algo que nunca fue. En ese caso creamos la carga de producir fantasmas que sólo empiezan a molestarnos.

Así que en realidad, en cada vida que cumple lo creado en el salón de la contemplación —sin importar cuán largo, complicado o corto— nuestros amigos verdaderos son a menudo los que vienen del futuro, nunca del pasado, porque es en el Plano Sublime donde nace el futuro.

Muchos individuos empiezan con buenas intenciones, pero su plan nunca se realiza porque se quedan estancados. Este es un mensaje importante sobre el pasado: cuando te quedas atrapado en él, te niegas el potencial del futuro. Por eso es deplorable que te aferres a tu condición de víctima, a tu sufrimiento, a tu angustia, que tus padres hicieron esto y aquello. ¿Por qué sacrificar lo que se creó en el Plano Sublime por agarrarse a lo que es temporal en la carne?

Cuando les entregamos nuestro poder a los factores esclavizantes del ayer, diluimos el Yo desde y para el cual creamos un potencial en el cielo. Y cuando ya no tenemos el Yo, porque le hemos arrebatado su poder con la pena, el sufrimiento, la miseria, la ansiedad y todo aquello, detenemos el flujo de nuestro destino verdadero. Lo único que obtenemos es la basura a la que nos asimos para tener una identidad.

¿Y por qué no? Te ha servido tanto hasta ahora. Ha esclavizado a amantes, ha hecho que la gente te tenga lástima, la has usado para abrirte paso, la has usado contra otras personas, contra ti mismo. Te ha servido. ¿Por qué querrías desecharla? Porque si no lo haces, no alcanzarás el espléndido futuro que has creado para ti mismo y para los magníficos seres que se te unieron en esa creación, y que tocarán tu vida de maneras inconcebibles, que moverán tu alma en olas de fuego nunca antes conocidas, que te inspirarán hacia tu Yo genial, lo que ningún ser de tu pasado ha hecho hasta ahora. Diseñaste un destino para liberarte de las cargas y en esto participaron mentes fabulosas. Cuando nos entregamos a esto, dejamos el camino libre para que suceda. Nuestra naturaleza de apegarnos al pasado solamente nos hará repetir este proceso y permaneceremos con la carga de aquello que no hemos alcanzado. Y por un período de tiempo material vamos a ser menos que la grandeza que creamos en el cielo.

Las relaciones de vidas pasadas también se pueden desarrollar en el área o período de contemplación. A menudo se encuentran en el mismo salón entidades que han compartido las mismas experiencias, pero sin completarlas. Un ejemplo: un conflicto o asuntos sin resolver que quedaron pendientes cuando uno pereció y el otro continuó aquí. El que pereció ya pasó por el proceso mencionado que te enseñé y, después de descansar, está en el proceso de encontrarse a sí mismo en el área de contemplación. Por supuesto una de las primeras cosas que discierne es que está cargado con este problema. Y lo que lo hace más agobiante es el hecho de que el asunto está pendiente con un espíritu encarnado que todavía está en el plano terrestre. Así que cuando uno se queda y el otro se va sin haber resuelto esa experiencia, esa entidad o esas entidades estarán en el salón de la contemplación trabajando con esta carga tratando de encontrar formas de solucionarla. Por supuesto, aquí toda la imaginación funciona al instante y la persona se imagina todo tipo de cosas. Pero lo fundamental es que esto tiene que ver con esta entidad que representa al Yo, pues el poder que se situó allí ha sido perturbado en esta experiencia sin resolver.

Ahora, sucede aquí una de dos cosas: la entidad que contempla —lo que es un año aquí, son miles de años allí, o no hay tiempo, pues así funciona todo en el Plano Sublime— puede sentirse fatigada y haber trazado su plan de lo que desea eludiendo esta experiencia; la deja fuera del plan de la próxima vida, no se enfrenta a ella. Regresa entonces a esta vida sin encontrarse con la persona en cuestión. Y cuando esta muere y va a la misma área de contemplación se va a encontrar con el mismo problema, pues ahora se invirtieron los papeles. La Persona está ahora en el Plano Sublime, pero su compañero en la experiencia ha regresado a la vida terrestre sin recordar quién es.

De modo que uno de ellos nace a una nueva vida sin resolver el asunto. Hay algo incompleto en ellos, un área de sombra. Y el que está contemplando se da cuenta de que de repente alguien llega al Plano Sublime anticipadamente, y es «ya sabes quién». «Ya sabes quién» hace el análisis de su vida, pasa al salón de la contemplación y se encuentra entonces con «ya sabes quién ha estado esperando ahí». Así que finalmente resuelven el asunto. Esa es una manera de evadirlo y regresar; todo se hace según tu voluntad.

Otra manera es esperar hasta que ambos se encuentren para resolverlo. Porque sin importar lo que hagamos con otras entidades, podemos aplicar a todo el mundo el mismo cambio significativo y potencial, pero la verdadera prueba llega cuando nos encontramos con la persona con la que tenemos asuntos pendientes.

He aquí una idea, un ejemplo, si quieres. Es fácil decirle a alguien «lo siento». Es fácil decir «está todo bien», en tu terminología. Pero habrá una persona a la que no te será fácil decírselo, y eso que era tan sencillo para ti y que decías tan fácilmente se convierte en algo muy difícil. Es una señal de que esa es una entidad con la que estás resolviendo una carga aquí. Entonces hay vidas que se encuentran para resolver asuntos en este plano en particular.

Pero en la mayoría de los casos, aquellos que verdaderamente están evolucionando se encontrarán con personas nuevas y diversas con las cuales no necesariamente se ha compartido una encarnación, sino que comparten un sendero que conduce a un punto, una convergencia, en la cual cada uno hallará un lugar común desde el cual comunicarse y donde compartirán esa experiencia. Pues bien, esas son experiencias del futuro que ya se convinieron. Las familias encontrarán que sus lazos son muy fuertes. Pero aquellas familias que ya han resuelto todos sus asuntos como arrebatar el poder, que ya han encontrado amor y han sido permisivas, rara vez se vuelven a encontrar, pues cada miembro está resolviendo los asuntos que no ha terminado para poder concebir lo inimaginable que tiene que imaginar.

En otras palabras, tantas existencias no son más que la repetición de la repetición. Repiten los mismos movimientos cíclicos que nacen del alma, las mismas experiencias de las cuales se aleja la naturaleza cobarde del elemento humano, lo que no permite que el movimiento prístino del alma concluya, recupere su poder y le abra paso a un destino fabuloso.

Ahora, ¿por qué hacemos esto? Ese porqué es un entendimiento muy amplio que requiere de muchas vidas para ser comprendido, pero te lo enseñé en tu primer taller de C&E TM2. Eres un explorador que vino del Punto Cero. Estás haciendo conocido lo desconocido. Lo importante para nosotros es imaginarnos el sueño y realizarlo, parirlo en un reino imposible, arduo y difícil. Para que el soñador pueda realizar enteramente su sueño, éste debe existir en los siete niveles. Cuando estamos aquí abajo lanzando sueños en un tiempo denso, lo estamos haciendo en un tiempo espeso al que no estamos acostumbrados. Somos criaturas de una imaginación eterna, así es como somos; somos conciencia y energía; somos constructores de arquetipos de pensamiento, y la energía se comporta de acuerdo con esto para dar forma a esos pensamientos, se convierte en su movimiento, si quieres.

No somos criaturas de la carne; nunca lo hemos sido. Pero cuando le permitimos a la carne que nos traicione y fragmente nuestra divinidad en personalidades que alimentan viejos fuegos, antiguas llamas, viejas amarguras inflexibles y sin resolver, estamos fragmentados.

Somos el Yo llamado Dios. Cuando permitimos que nuestros cuerpos nos fragmenten, nuestro poder queda entonces dividido, como hermano contra hermano. Estamos en guerra con nuestra propia esencia. Ya no somos completos ni prístinos. Estamos aquí para hacer conocido lo inimaginable, no para repetir lo que ya se conoce y para falsear su sentido de madurez hasta un estado que nos degrade.

A este Plano Sublime podemos llevar nuestro aspecto más reciente, lo que a menudo es muy útil, porque, como en mi caso, la gran cicatriz en mi pecho y en mi espalda, me ayudó a recordar la traición que me impuse a mí mismo. Llevamos nuestro cuerpo en su forma más reciente para que nos recuerde lo que debemos «descargar».

'' Véase C&E" en el Glosario.

 

¿Comprendes? O sencillamente podemos escoger una forma nebulosa. Podemos presentarnos en la forma que deseemos. Pero cuando estamos en el Plano Sublime, estamos en un estado de éxtasis, de comunión con los estados más elevados de la vida. Estamos muy cerca de la fuente de todo, el eterno Punto Cero, como se lo ha llamado, que en ese momento nos es conocido. Presenciamos la unificación total con el Vacío. Disfrutamos de la compañía de todos, del éxtasis, la armonía, la magia de una mente. Nosotros somos la mente; somos la revelación más divina de la imaginación. Mientras está frente a nosotros, da vueltas, cambia con cada uno de nuestros pensamientos. Eso es lo que realmente somos y siempre hemos sido.

Entonces, ¿por qué preguntarías «por qué»? ¿Bajar aquí un par de años para resolver algo? ¿Realmente vale la pena? Por supuesto que vale la pena. Cuando sabes que eres eterno, jugar el papel aunque sea un solo año, vale la pena. ¿Qué es lo que no vale la pena?

El punto es que somos una especie de dioses pequeños que lo intentaron, pero quedaron atrapados. Lo que he estado tratando de enseñarte cada vez que has estado conmigo, es que nos quedamos atrapados en una prenda de vestir cuya naturaleza es totalmente atrasada con respecto a la nuestra y que tiene que vivir en esta existencia que transcurre forzosamente en un movimiento lento, un tiempo lento, que nos ha separado de lo que realmente es nuestra totalidad.

 

La razón por la cual tenemos que culminar nuestros asuntos no es para poder ir a casa. Tenemos que resolver nuestras cargas para poder librarnos de este embrollo de la naturaleza cobarde de la carne humana. Tenemos que completar lo que no ha podido resolver la naturaleza humana.

Quiero decirte algo. Cuando se dice que el hombre es un animal, es cierto. Lo es por su naturaleza animal, la naturaleza de la reproducción y supervivencia del más fuerte, su marcada territorialidad. Algunos son solitarios. Los depredadores son taimados y atacan a traición. No son valientes. Los débiles se agrupan en grandes cantidades para proteger sus linderos. Esa es la naturaleza animal.

Ahora, ¿qué tan cerca de dicha naturaleza estás tú? Puedo decirte cuán cerca. La naturaleza espiritual no funciona cuando lanzas un ataque al inocente, cuando azotas a tus deudores con un látigo de nueve puntas porque te deben, cuando odias porque das. Eres territorial porque quieres proteger tus linderos. No desprecias la oportunidad de copular. Ese es el animal. El cuerpo hace todo eso muy bien, porque esa es la naturaleza del reino del cual procede.

El hombre y la mujer valientes que juegan un papel de grandeza nunca atacan a traición. Eso sólo lo hacen el cobarde y el depredador, que son la misma cosa. Si esto es así, y quién puede negarlo, ¿qué tan lejos estás tú de la naturaleza animal, excepto que tienes buenos modales en la mesa, usas ropas elegantes y defecas en inodoros y no en las llanuras? No estás tan lejos de tu naturaleza animal. Los tres primeros sellos constituyen la naturaleza animal. Cuando un ser humano así se sale con la suya, siempre actuará como un animal porque es un cobarde. Y te digo que es el Yo espiritual —lo que realmente eres— el único aspecto apto de esta encarnación que puede enfrentarse a las cargas y está equipado para hacerse cargo de ellas. El aspecto humano no puede hacerlo. Eres un cobarde que vivió un pobre pasado de sufrimiento. Esa es tu cobardía. Eres un animal.

Si no te han liberado de él o no has sido lo suficientemente fuerte como para hacerlo tú mismo, entonces todavía tienes que ser una persona espiritual, porque el espíritu es quien mejor equipado está para ese trabajo, porque es eso lo que pretende. El espíritu va en busca de las cargas porque primero tiene que recobrar su poder para recuperar la totalidad del Yo. Cuando lo hace, él dice: «No más, esto está consumado. Yo lo creé, soy el responsable. Te perdono, estás libre». Esa es una persona espiritual, ¿no es así? Pero ¿qué hace el animal? «Me debes.» ¿No es eso lo que dice? Sí lo es. «Y ahora que eres vulnerable me las pagarás.» Ese es el animal.

De modo que ser un ego alterado no te va a ayudar. Por el hecho de haber nacido aquí, tu genética no está a tu favor, pues procedes de una genética que estaba tratando de hacer lo mismo. Y recuerda que atraes únicamente el cuerpo físico más afín a lo que eras. Es una historia que continúa.

Ahora bien. No regresamos aquí simplemente porque alguien nos envió. Nosotros mismos nos enviamos. No regresamos aquí a cambiar el mundo, sino a cambiarnos a nosotros mismos. Regresamos aquí para realizamos, no para volver a olvidamos. Regresamos aquí a concluir este asunto.

Quiero entonces preguntarte, considerando todo lo que te he enseñado sobre el Plano Sublime, ¿no es obvio el hecho de que esos pequeños temblores del corazón de la personalidad tienen más peso de lo que te podrías imaginar? No es el éxito obtenido en este plano lo que se recuerda en los salones del Plano Sublime, ni cuánto dinero se gana. Ni tampoco cuánto se deja de ganar. No se trata de cuán famoso o infame fuiste aquí. Ni de la apariencia física que tuviste aquí. No se trata de ninguna de esas cosas que aquí son tan importantes. ¿Qué hicimos? Eso es lo que importa.

Y es lo suficientemente importante como para hacer que los dioses se arrodillen como humanos, porque nuestra agenda es diferente a la del humano animal. Nuestra agenda es liberarnos de las cargas y atraer lo inimaginable. De eso se trata esto. ¿Lo han hecho otras personas antes que tú? En verdad que sí. Ha habido personas que han limpiado sus experiencias, las han completado y se liberaron de ellas. ¿Y quiénes fueron? Los seres brillantes que ahora están diseminados y esparcidos a través de la historia y que fueron genios, porque moldearon lo inimaginable. ¿Sabes por qué? Tuvieron el poder para hacerlo porque pusieron de nuevo al Yo en el trono; recogieron sus pedazos, los unieron y lo devolvieron al trono.

Muy pocos de los individuos que fueron héroes de la historia llegaron allí mediante la dicha. La mayoría de ellos pagaron caro su genio. En otras palabras, sufrieron, resistieron, proclamaron y consiguieron, se enfrentaron al tigre, ¿no es así? Y esa vida turbulenta los llevó a lo único que querían alcanzar aquí, lo inimaginable, que ya conocían antes de encarnarse en este lugar. Sobrepasaron el drama humano y se convirtieron de nuevo en dioses. Y su estrella brilló, aunque sólo fuera por un momento; fue todo lo que se necesitó. Después todo acabó; se acabó.

Lo que me hace volver a mi introducción. Escogiste estar aquí y elegir el aprendizaje espiritual en esta vida. Yo puse el fundamento y tú viniste. Ahora, todos los que estamos en este salón, con excepción de unos pocos, compartimos una gran unión. Juntos, colectivamente, compartimos una existencia, una vida agitada, difícil e imponente. Presenciaste cosas maravillosas: el final de una vieja tierra y el comienzo de una nueva. Presenciaste el perecer de los dioses y el nacer de los hombres. Participaste en una larga marcha. Eso es lo que tenemos en común esta noche. Y a causa de ese amor, que nació en las páginas de esa marcha, existe este momento, al cual se le permitió tener un lugar en el vacío en la mente de Dios, para que cuando estuvieras listo para escoger saber más, hubiera un lugar adonde ir. Y es inevitable.

 

Entonces, ¿por qué elegirías en el Plano Sublime, en el cielo, realizar aquí abajo lo que ya eres en el Plano Sublime, si ya lo conoces allí? Buena pregunta, ¿no? Sí, es una buena pregunta. Porque lo que se comprende allí, para que se conozca en su totalidad, tiene que entenderse en las entrañas de Dios y tiene que hacerse conocer aquí porque esta es la caldera; aquí es donde está el crisol del alquimista. La estrella brillante que danza sobre el líquido color azul de medianoche de repente se vuelve a coagular y se convierte en esa pequeña esfera de níquel que queda en el fondo del tazón. De modo que aquí estamos. Tienes que hacerlo en este lugar. La mayoría de los que estáis aquí atravesasteis vuestro laberinto y vuestras cargas en el Plano Sublime, pero todos tuvisteis un espacio de amor adentro, un lugar al cual fluctuar. Y todos fuisteis testigos de algo asombroso: me visteis abandonar el plano sin morir. Eso nunca lo olvidasteis. ¿Adonde fui y cómo sorteé la descomposición de la carne y el pudrimiento del cuerpo? ¿Cómo pude hacerlo? Tú lo viste. Por eso la leyenda de Cristo y la resurrección está tan viva en las mentes cristianas hoy en día. Es algo intenso porque es una añoranza. Es lo inimaginable imaginable que ha sembrado una semilla en la mente de muchas personas. La encontrarás en toda doctrina religiosa.

En cuanto a mí y a mi gente, mucho antes de todo ese galimatías, yo me marché, lo viste y así fue. Y lo hice con mi estilo peculiar, es decir, dejar algo en claro y seguir adelante. Y te preguntas: «¿Adonde se fue? No está en el Plano Sublime; ¿dónde está?» Bien, estoy en el Plano Sublime. Antes de regresar me recordaste y recordaste el lugar adonde fui. Y el amor es inolvidable; es tan bello... Es inolvidable porque no le hace falta nada. De modo que en tu laberinto hiciste la pregunta fundamental: ¿qué es lo inimaginable para mí?

Ahora bien. Al otro lado del río hay un grupo que se está haciendo la misma pregunta: los que inventaron las computadoras. Ellos apenas están descubriendo el hecho de que si pueden crear una idea en el superplano de la existencia y la llevan hasta la línea de tiempo, que si la acoplan en el cuerpo en el que van a nacer, si lo hacen, funcionará. Puede que no lo sepas, pero esos genios de la tecnología están empezando a despertar a lo que tú ya sabes. En otras palabras, les llevas ventaja. Aparentemente ellos están más avanzados, pero realmente están a la zaga, porque apenas están empezando a aprender a crear. Están aprendiendo; tú ya lo sabes.

Este grupo entonces pregunta: «¿Qué necesito saber?» «¿De qué cargas tengo que liberarme?» Bueno, estás preguntando mucho. Pero, después de todo, sólo estás preguntando sobre asuntos sin terminar. Cuando todo esté terminado, ¿qué quieres? «Quiero ir adonde ningún hombre ha ido antes. Quiero saber. Quiero ir adonde habitan los dioses. Quiero saber lo que es ser un maestro.» Y cuando te imaginaste lo que era un maestro, pensaste en mí. Cuando pensaste en el valle de los dioses, pensaste en mí y en tu mente creaste el lugar adonde pensaste que yo había ido. Y este viaje fascinante, este rompecabezas fabuloso, este ejercicio, este laberinto de juguete construido en tu imaginación potencial, te dejó «enganchado» a la idea de ser espiritual. Porque no lo logras a menos que lo pidas. Y en algún lugar del camino debe de haber un ideal que llegue a la conciencia humana y la ponga en acción.

Durante toda vuestra historia ha habido seres maravillosos que han venido y han esquivado el sistema, han sido tan valientes, arrogantes y puros como para colocarse tres metros por encima del hombre mediocre. ¿Qué los hizo tan diferentes? Estaban llenos del poder del Espíritu Santo en vez del poder del animal. Eso los hizo diferentes. ¿Por qué regresaron? Para volverte a recordar: «Nunca me olvides. Voy a causarte tanta impresión que nunca me olvidarás, porque algún día querrás saber lo que yo soy.»

Yo soy un ideal. Históricamente ha sido necesario esparcir ideales por todas las civilizaciones para evitar que se derrumben: algo sorprendente que sucedió al mediodía, la aparición o reaparición de un fenómeno, —ahora empiezas a entender de dónde viene todo eso— algo que nos haga despertar de este sueño, sueño pesado de melatonina, de la vida carnal. Algo nos despierta y entonces se enciende el interruptor aquí arriba. Cuando se enciende, nos «encendemos» como seres espirituales y nos «apagamos» como seres humanos. Yo fui tu catalizador.

Entonces, a la luz de toda la eternidad, ¿por qué querrías pasar esta vida desarrollando el Yo espiritual? Primero tienes que vencer todas las cargas, adueñarte del pasado, porque eso te dice, a los que lo logren, que ya lo has hecho todo dentro de la conciencia humana. Por Dios, ¿quién no has sido? ¿Qué no has tenido? ¿A quiénes no has odiado y a cuántos no has amado? ¿Cuántas veces tienes que morir? ¿Cuántas veces tienes que enfermarte? ¿Cuántas veces tienes que ser exitoso para comprobar que nunca has sido un fracaso? ¿Cuántas veces más hay que hacerlo?

¿Sabes una cosa? Solamente una entidad que regresa aquí lo sabe: «La única razón por la que regreso es porque tengo que terminar mis asuntos. Pero mi sueño inimaginable es convertirme en un superser.» ¿existe un sueño más fabuloso que ser Dios? No, no lo hay.

En tu línea de potenciales incluiste ese sueño y me recordaste a partir de una situación que se produjo entre nosotros. Eso fue lo que hizo que esto existiera y tú lo escogiste. Quieres comprender qué es  lo que no has sido. Deseas hallar una liberación de tus cargas y encontrar integridad. Y esa integridad le habla a una integridad del Yo que, una vez esté completamente abarcada, estará lista para el nacimiento del futuro que se creó en el Plano Sublime.

Todo el mundo tiene sus defectos. Pero ¿qué es eso? ¿A qué grado de perfección encontramos defectos? Aquí nadie es perfecto. No existe algo así como el ser humano perfecto. Sin importar cuánto te esfuerces por llegar allí, nunca lo lograrás, porque para ser perfecto, vas a tener que ser tan primitivo como cualquier animal y ya has avanzado demasiado en la otra dirección.

Llegaste aquí mediante una línea de tiempo que creaste en el cielo para aprender, no lo que ya estaba aquí, sino lo que podría ser. Y viniste para tener algo que te recordara las experiencias que necesitabas terminar. Y completar las experiencias puede ser tan sencillo como lo desees, o tan arduo como lo desees. Después de eso estarás totalmente libre para incorporar lo que ya has creado: una belleza inimaginable. Te aseguro que nadie retrocede después de liberarse de sus cargas. Quedas verdaderamente liberado, libre de tu animal y de tu sufrimiento. Estás completo, encuentras al Yo, lo que realmente eres.

 

Esta noche te dije tres veces que nuestra forma natural de crear es instantánea. Empiezas a entender por qué un dios se fragmenta tanto en un humano, porque lo que logramos al instante tiene que pasar por un proceso de coagulación para el humano. La parte humana siempre está protegiendo linderos, buscando víctimas, luchando por sobrevivir y necesitando la cópula. Esas son cualidades de impaciencia. La naturaleza es la supervivencia del más fuerte, y el animal debe ser el más fuerte en todas las categorías mencionadas.

Cuando nos convertimos verdaderamente en seres humanos, fragmentamos lo santo en nosotros porque el ser humano impaciente no puede sostener un sueño inimaginable imaginable a menos que éste se relacione directamente con su seguridad, su soberanía, su longevidad, su apoyo para la cópula y su superioridad entre desiguales. El  ser humano nunca mantendrá un sueño que no facilite su naturaleza humana animal. Esa es la razón por la que el humano es impaciente y está plagado de dudas cuando se trata de la imaginación.

De modo que aquí estamos, los mismos dioses que crearon esta criatura de una forma instantánea. Nos deleitamos en la imaginación como si se tratara de realidad verdadera, pero no la podemos disfrutar con la potencia de Dios en este plano, porque el cuerpo en el que habitamos no puede sostenerla y la rechaza, negándonos así acceso a la experiencia.

El cuerpo no es un soñador. Puede crear pensamientos; es la computadora. Puede sostenerlos holográficamente, pero le parece fatigoso retenerlos. El Dios es el momento; es el soñador y debe ser lo suficientemente fuerte dentro del cuerpo para parir el sueño en vez de castrarlo o mutilarlo.

Esto es una batalla, pues lo que siempre pasa es que el cuerpo gana y el espíritu pierde. Y pasamos así a otra caída, a otra vida sin sentido y lo único que vamos a hacer al morir es volver a ver el mismo programa y realizar la misma contemplación. Oh, estaremos felices y sosegados, pero nosotros tenemos una vocación más grandiosa, incluso allí.

Aquí estamos incompletos. El camino espiritual y caminar como un maestro comienzan cuando debemos encarar asuntos dolorosos: la naturaleza del humano y la naturaleza del espíritu, el destino, cómo se percibe en los dos casos. Lo que es importante para el humano no lo será para el espíritu. Lo que para el humano es subjetivo y personal, para el espíritu será objetivo e impersonal. También tenemos cuerpos que no pueden sostener un sueño y se rinden porque están dando saltos en su territorio; se tienen que mover constantemente para mantener sus linderos bien seguros. Y por otro lado tenemos al dios, ansioso de completar la experiencia.

Cuando escoges una vida que dedicarás a la revelación espiritual, estás pidiendo una vida en la que debes montar esos caballos de la sensualidad con una rienda tensa. Esta es la vida para desarrollar el espiritu, y el proceso de recuperar el poder de uno es doloroso y a menudo implica ponerle una zancadilla al cuerpo, a sus lazos familiares. Implica moverle el piso a la culpa y a los celos, a la dinámica de los incidentes familiares, a la sexualidad, a los prejuicios. Y decir en un tono diferente y no obstante único: «Yo creé esto. Nunca fue culpa tuya. Te hice pensar que así era, porque soy un cobarde. Te culpé de sentirme inferior, pero no tenía nada que ver contigo. Me impuse la falta de amor a mí mismo y en verdad soy yo quien me he rechazado a mí mismo y me he encerrado en mí mismo. Fui yo quien te abandonó; tú nunca me dejaste. Fui yo el que se revolcó en la compasión de mí mismo y languidecí en mi pasado. Nunca estuviste en mi presente ya que yo nunca estuve allí. Estaba lejos; estaba en el ayer. No es tu culpa. Es sólo un hábito que tengo».

 

Para ser un hombre o una mujer honorables se necesita una gran profundidad espiritual, y produce mucho dolor. Pero en vez de sentirte herido, siente el regreso del viento de la energía engendrada que pasa por el cuerpo emocional y que lo purifica para hacernos completos. Eso es mejor que no haberte sentido completo nunca.

La última vez que estuvimos juntos te hablé de la claridad intensa, pura y sin obstrucción. De eso es de lo que estoy hablando. Te dije que cada pensamiento se acuña con decisión. Nunca se toma al azar, se lo contempla tanto que llega un punto en que la manera elevada y extraordinaria de pensar se convierte en el modo de pensar común. Es algo difícil de hacer, especialmente cuando el cuerpo te dice que estás perdiendo mucho. Y es difícil permanecer en la noche oscura del alma y no tener estímulos para salir de ella. Pero ¿por qué querrías salir de ella? Se trata de recuperar esa energía de los lugares dolorosos y tiene que pasar por el cuerpo emocional. Allí es donde está el verdadero sufrimiento, pero es también donde está la purificación. Mitigarlo o evitarlo sería negarse a uno mismo la purificación y por ende la sabiduría. Que así sea.

2   Una espléndida mañana

Oh, mi amado Dios,

este día muévete dentro de mí

como mi Espíritu Santo,

para atraerme hacia tu reino

y mantenerme allí.

Oh, mi amado Dios,

deja que mi Espíritu fluya de mi ser

sin ninguna carga.

Acepto este conocimiento con libertad.

 Deseo que me llegue su revelación.

Oh, mi amado Dios,

estoy agradecido por mi vida.

Oh, mi amado Dios,

estoy agradecido por mi cuerpo.

Mi amado Dios,

lléname de tu amor eternamente

y bendice mi vida.

Que así sea.

Por la vida.

 

Ahora hagamos un pequeño repaso para empezar en el marco de conciencia adecuado. Queremos evolucionar , para poder llegar a un nivel de conocimiento más profundo, así que empecemos con el conocimiento que teníamos y póngamos nuestra mente en un sendero recto hacia el entendimiento.

La primera enseñanza que te di fue que escogiste estar aquí, elegiste venir aquí y aprender un entendimiento espiritual. Nadie te obligó a venir. Estás aquí porque esto es lo que quieres aprender. La elección propia es el comienzo del poder propio o de la redefinición del Yo.

Ahora, ¿cuál fue el segundo punto? La definición del Yo. Todavía estamos algo confundidos acerca del Yo, y es solamente un término. Las palabras que yo uso, son sólo palabras. Lo importante es que recuerdes las dos noches1 que pasamos juntos en tu tiempo donde hablé sobre aprender a escuchar y sobre por qué es importante que te enseñe un maestro porque, si escuchas atentamente, ¿qué sucede en tu cerebro? Hay hologramas, imágenes. Así es como hay que escuchar.

Estas palabras estimulan el cerebro para que cree imágenes. Y, como has aprendido, ese Yo verdadero es imaginación; es el acto de crear imágenes. Ese es nuestro destino; es lo que se supone que debemos hacer.

Así que si hoy escuchas o lees mis palabras, eso te ayudará quizás a replantear viejas definiciones, porque a medida que hablo y, si me sigues, tu cerebro producirá las imágenes que mis palabras, colocadas adecuadamente, causarán en tu mente. Si esto es así, entonces estás pensando en términos espirituales.

La definición del Yo. Tenemos que remontarnos al Punto Cero, a lo que te enseñé la primera vez que viniste a verme: eres Dios. Luego, por supuesto, tenemos que redefinir a Dios y quitarle las cadenas de la limitación y del dogma. Y para explicar la metamorfosis de la involución y de la evolución, la realidad, usamos lo que se llama la física. El Yo es un estado puro y creativo de la conciencia y su servidora la energía, combinadas inextricablemente; eso es lo que realmente somos. El Yo creador no es otra cosa que el Dios-Fuente en sí mismo. Eso es lo que somos.

1 Se refiere a las dos noches de un evento realizado entre el 8 y 9 de enero de 1997: «Crossing the River Part 1 y Part II». Cintas disponibles en inglés.

Si entendemos que en realidad no somos los rostros que llevamos puestos ni las prendas que usamos, ni los territorios que definimos, entonces empezamos a ver al Yo en su origen más puro. Cuando entendemos que el Yo no es el cuerpo subjetivo en el que existimos, sino que es la mente inactiva de una y toda la realidad —si pudiéramos, con este cerebro que tiene la capacidad para contemplar el infinito, incluso en sus términos finitos— empezamos a ver entonces que nuestro Yo ha sido una culminación gradual de las propias experiencias que él creó.

Ahora, presta atención a lo que dije: que el espíritu es la culminación gradual de las propias experiencias que ha creado durante eones de manifestación. Lo que esto esencialmente significa es que el Yo es una mente amplia —una mente, realmente— compuesta de toda la conciencia y energía que creó. Y experimentar una creación sin terminarla sería fragmentar el Yo; recuerda que eso es lo que somos. Nosotros, como conciencia y energía, el Dios-Fuente en sí mismo, tenemos sólo un destino verdadero: hacer conocido lo desconocido. Y mientras más lo hagamos, imaginar lo inimaginable, mayor será nuestra unidad, nuestra unicidad como Dios. Eso es lo que tenemos que hacer. Somos un océano que se filtra por las playas del Vacío, debemos siempre expandir lo que somos. Eso es el Yo.

Si somos un enigma, una cualidad etérea y misteriosa llamada conciencia y energía, entonces es el alma la que captura y conserva para siempre la experiencia final, el movimiento final de esa experiencia. El alma y la conservación de la experiencia en su finalidad es lo que permite que la conciencia sea tan amplia. Sin la ayuda del alma para definir la mente, estaríamos solamente creando y desplazándonos por la creación. Y tan pronto como nos movemos por ella, regresamos adonde estábamos al principio, pues no tenemos un margen -no lo hemos creado— de realidad estática a partir del cual podamos construir otros conceptos.

Tenemos aquí entonces el alma de la experiencia memorable dentro del Yo de conciencia y energía. Es la cualidad que permite que nuestra mente crezca y se expanda. Nos da nuestros asuntos terminados, los que usamos como trampolín para crear el siguiente inimaginable. Ese es el Yo, y es imponente y poderoso.

Cuando sabemos eso acerca de lo que somos, podemos ver claramente que una vida dedicada, que sale del desierto, de la oscuridad y del pantano, una vida que nace aquí y cuyo afán, destino y objetivo es averiguar lo que somos, es la más elevada que podamos vivir. Porque cuando empezamos a imaginarnos a nosotros mismos no con los ojos de la humanidad, sino que comenzamos a definirnos en términos mucho más amplios, términos inimaginables, empezamos a localizar lo que somos. Ese es el descubrimiento de quiénes somos. Es hora de mirar lo que es verdadero y real en nosotros. Esa es la vida espiritual.

 

Ahora: definir nuestro Yo. Lo que aprendimos entonces es que el Yo se encuentra en el cuerpo de una encarnación como la tuya. Ese Yo, cuando estuvo en el Plano Sublime la última vez y todas las veces que venía de encarnaciones anteriores, llegó al cielo. Y la agenda allí, ese magnífico día del juicio, esa hora del juicio, es para que veamos por nosotros mismos subjetiva y objetivamente cómo colocamos la energía y de qué manera afectamos finalmente el núcleo central de nuestro ser. El repaso de la vida anterior, como te gusta llamarlo en términos cósmicos floridos.

Lo importante de esto es que en esta hora del juicio no hay nadie allí en el cielo que sea el juez. Estamos nosotros mismos. Y averiguamos entonces que lo que cubre al Yo son los asuntos sin terminar. Hemos aprendido un término llamado «cargas», estar cargado. Vemos entonces nuestra vida anterior y lo que vas a hacer en ésta, vas a verlo todo. En la energía nunca se olvida nada, porque cada acto estuvo precedido de un pensamiento y eso es lo que es real. El pensamiento es real porque es lo que es el Yo; es conciencia y energía. Así que repasamos lo que es real. Y nada se desperdicia.

Vemos todo lo que hicimos, lo que pensamos que hacíamos a puertas cerradas o que estaba detrás del plácido rostro de la indiferencia o de sonrisas vacías. Y empezamos a verlo no sólo como el que lo hizo y lo estaba pensando —desde este punto de vista la conciencia y energía como Yo es ambas cosas— no sólo vemos subjetivamente lo que estábamos pensando, sino que también lo sentimos subjetivamente como energía y vemos adonde estaba dirigida. Porque somos, como ya lo hemos aprendido, uno. Dios es una mente. Lo que hacemos, nos lo hacemos a nosotros mismos, sin importar quiénes sean los personajes. Los personajes somos nosotros mismos, porque así de grande es el Yo.

Aprendimos que lo que le hacemos a otro, nos lo hemos hecho a nosotros mismos. Cuando abusamos, cuando somos despiadados, indiferentes, cuando esclavizamos a otro o le ponemos una trampa, cuando somos decadentes, faltos de benevolencia, implacables, todo eso nos lo hacemos a nosotros mismos. Durante el repaso en la luz experimentamos lo que es sentir eso. Todo es energía y nosotros, por lo tanto, somos sus creadores. Entonces, la energía que nosotros expulsamos regresa a casa, a nosotros. Ese es el día del juicio.

¿Y por qué es un momento doloroso? Porque realmente nos toca ver cada faceta de nuestro ser y la dinámica de esa faceta. Nos convertimos en la persona lastimada que lastimamos, en el esclavo que esclavizamos. Somos la víctima de nuestro abuso. Y lo sentimos en cada rincón. También aprendimos por qué eso es importante, porque para poder realizar cualquiera de esos actos en una vida, debemos tener una cualidad divina que podamos utilizar para ejecutarlos. En otras palabras, no hay ningún acto que no esté precedido de un pensamiento, y el pensamiento procede de la fuente divina que está dentro de nosotros. De modo que nosotros somos ese acto. Aprendimos también que nuestras cargas consisten en entregar nuestro poder, fragmentar nuestro Dios y estar incompletos.

Definir el Yo en la vida espiritual es buscar afanosamente el conocimiento que nos permita enfrentarnos a nuestras cargas; que nos permita averiguar quiénes somos en la vida espiritual. Y es esencial que lo hagamos. Al comienzo de este camino espiritual nunca caminamos como ángeles. Humildemente llegamos a la puerta con nuestras mulas huertas, nuestras obsesiones, nuestros fantasmas, nuestros sufrimientos, nuestras ansiedades. Y el demonio que llevamos con nosotros es nuestro ego alterado.

 

Aprendemos que la vida espiritual significa recuperar el poder. De todo lo que te he enseñado, el mensaje primordial es recobrar con coherencia el poder que has fragmentado, porque cuando lo haces, derribas el templo interior y la divinidad interior. Y cada bloque, cada piedra dorada que compone el templo del Yo ha sido entregada a todas esas zonas que constituyen una inmensa cantidad de sufrimiento porque estamos separados de nuestro Dios, porque nuestro Dios está fragmentado a nuestro alrededor. Eso es una carga.

Para poder entonces lograr lo inimaginable, tenemos que reconstruir ese templo. Tenemos que redefinirnos, lo cual no es fácil. Y muchos de vosotros habéis contemplado de una manera muy sincera cómo habéis entregado el poder y lo que ello implica. Y no significa entregárselo a alguien para que controle tu vida, aunque eso es un aspecto de ello. No significa eso realmente. Tiene un significado más sutil y más místico; significa aferrarte a tu pasado.

Como ves, la fragmentación de Dios en forma de carga está únicamente encerrada en el pasado. Y ya hemos considerado esto, las víctimas de tus experiencias del pasado. En mi audiencia hay una carga crónica: que tus padres abusaron de ti, o que te ignoraron o te abandonaron. Pasas por la vida con esa actitud repugnante de carencia y los señalas con el dedo, a él o a ella —éstos son ejemplos— o a un amigo, o a alguien que abusó de ti, o a alguien que arruinó tus planes. Vas por la vida señalando con el dedo acusador: «Es culpa de ellos que yo sea así.» Y eso es fragmentar el Yo, porque en vez de asumir la responsabilidad de haber creado esto —de eso se trata Dios; Dios es el creador y yo te digo que eso es lo que tú eres— en vez de asumir la responsabilidad, lo cual definirá al Yo, lo fragmentas al señalar con el dedo y decir: «Me hicieron esto y yo era inocente». Nadie es inocente. Cuando actúas así y creas tiranos en tu vida, has tomado una parte del templo y la has colocado allí, y su realidad y su dinámica producirán ese resultado en tu vida. Y, como también aprendimos, desde la perspectiva humana es algo muy tentador ser la víctima, y todo el mundo lo es. La conciencia social del capitalismo consiste en crear víctimas para que alguien busque la manera de sacarte de ahí temporalmente. Es sencillo, es más fácil decir «yo soy así por esto y aquello». Personas, lugares, cosas, tiempos y eventos. Cuando haces esto, funciona durante un tiempo.

Observa que has usado esta excusa para todo, para la falta de fortaleza, para excusar las enfermedades. La has usado para atar gente a ti de una manera astuta, a través de su empatia y compasión. La has usado para lograr lo que quieres. Te ha servido. Eres un capitalista; eso es lo que eres.

Y realmente nadie quiere renunciar a esto porque, como has aprendido, el animal dentro de ti, el sobreviviente de linderos definibles, la criatura del rebaño, implora supervivencia. Y si cada uno dejara de servirle al rebaño, ¿qué sucede en el momento que dices: «Yo lo creé»? —Y yo es Dios— «Yo lo creé. Esta es mi propia creación.» El momento en que declaras eso, retiras tu poder de tus padres, de las personas, lugares, cosas, tiempos y eventos. Lo sacas de allí y empiezas a reconstruir el templo aquí dentro y eso —como has aprendido y lo has contemplado— es un proceso muy doloroso.

 

Ahora, la noche oscura del alma llega cuando finalmente asumimos la responsabilidad de nuestras acciones. Lo que sucede entonces es que la energía que llega a casa desde los pobres papá y mamá —recuerda que ellos también son dioses— la energía que llega a casa desde tu hermano, hermana, de tu esposo, tu esposa o tu amante, cuando empiezas a asumir la responsabilidad, observa cómo funciona la conciencia... Porque si ella controla la energía, al quitar el Yo de allí afuera y colocarlo aquí adentro, la energía empieza a evaporarse de papá y mamá y se mueve hacia ti, pasa por esas bandas. Regresa a casa.

Entonces la noche oscura del alma se presenta cuando la energía pasa velozmente a través del cuerpo emocional. En otras palabras, anteriormente había sido enviada a través del cuerpo emocional en forma de sentimiento, para crear. ¿Recuerdas que hemos aprendido eso? De modo que ahora regresa a casa y hace impacto en el mismo sentimiento. La energía se purifica solamente al regresar al reino físico del cuerpo emocional. Dicho de un modo más sencillo, cuando recuperas tu poder de alguien a quien habías convertido en tu tirano, esa energía comienza a regresar a ti en forma de tirano. La energía es una forma de pensamiento, es tiránica, llega al cuerpo emocional y es como una especie de carga invertida. En vez de salir de aquí y ser afectada hormonalmente, procede de allí afuera, pasa por la banda de energía y llega al cuerpo como una carga directa. Es una carga invertida en el cerebro. Lo que hace es activar el campo y produce sufrimiento. De ahí provienen las lágrimas y las lamentaciones. De ahí proviene la angustia. Y si alguien pregunta: «¿Qué te pasa?» «No sé». Pues bien, esto es lo que pasa: estás cosechando lo que has sembrado.

Ahora, esto es un poco difícil de digerir, porque siempre te he enseñado que debes tener alegría, y lo continuaré haciendo, pero debemos liberarnos de nuestras cargas. Tenemos que terminar lo que empezamos; tenemos que hacer regresar la energía al templo y construirlo dentro de nosotros. Ese es el Yo. Eso es redefinirlo, y es doloroso. Nadie quiere asumir la responsabilidad de algo que le ha servido tan bien durante tantos años. Nadie quiere admitir el hecho de que son ellos los que han vivido en el pasado de una situación y que las personas implicadas hace tiempo que ya no están. A nadie le gusta reconocer que así fue como vivió su vida. Es difícil.

Pero cuando la energía pasa por la noche oscura del alma, está en casa y el Yo comienza a definirse. Esto es juicio puro. Te diré algo que no te dije anoche y que será evidente a lo largo de este taller, y es el hecho de que el sendero espiritual es un sendero de purga y limpieza. No se trata de la limpieza del cuerpo ni del colon; no es eso. No estoy hablando en esos términos. Tengo que ser muy claro.

 

La ascensión. Ascender sin morir en una existencia es una oportunidad maravillosa que se presenta mediante una vida espiritual totalmente pura y apasionada. Considerémosla. Hablemos de ella un momento. Nos estamos liberando de nuestras cargas, las estamos saldando. Recuerda que en el cielo, en ese Plano Sublime, en los salones de contemplación, imaginamos cómo íbamos a terminarlas. íbamos a enderezarlo todo, hablando en términos sencillos. Te enseñé cuán detallado puede ser eso. En el Plano Sublime, la imaginación es instantánea. Y la imaginación es el estado natural del Yo. Todo sucede al instante. Así que proyectamos una vida y atraemos a los personajes adecuados para poder llevarla a cabo. Ese es nuestro objetivo.

Quería recordarte eso. En el Plano Sublime trabajamos en una vida espiritual para poder, en una sola existencia, liberarnos de las cargas, vivir las experiencias y definir el Yo en su totalidad. Y mientras más asumamos la responsabilidad de nuestras acciones, sin importar cuán dolorosas sean, más poderosos nos volvemos.

Ahora, recuerda que estamos todavía en una existencia aquí, quizás esta vida, y estamos trabajando para resolver los asuntos. Ese es el trabajo de esta vida. Y llegará una espléndida mañana en la que despertarás libre. ¿Libre de qué? Tal vez libre de miles de vidas en las que tratamos de resolver el mismo asunto, pues, aunque hagamos mucho esfuerzo en el cielo, en la carne somos cobardes, en este duro viaje del sendero espiritual. De repente despertamos una mañana, en esta vida, y está hecho. Nos levantamos antes del alba, miramos por nuestra ventana, su cristal cubierto de escarcha, y observamos a Ra mientras se eleva en el cielo. Y realmente comprendemos que este es el momento de toda la eternidad. «Soy libre. Esa libertad significa que estoy limpio. Estoy totalmente purgado de mi Yo despedazado. He reclamado el poder de mi ser. No tengo sombras; estoy purificado.» Ese es el momento de la restauración; el momento más precioso: es una espléndida mañana. Somos libres. Ya no tendremos que esforzarnos más en otras vidas. Sentimos un gozo inefable en ese momento.

Un día llegará tu mañana y comprenderás lo que estoy diciendo. Ese es el fruto del trabajo espiritual.

Después de eso, la línea de potencial con la que creaste lo inimaginable imaginado empieza a moverse dentro de tu vida con claridad. No hay nada que detenga aquí la manifestación de lo que creaste en el cielo. No hay motivos ulteriores. El futuro creado en el Plano Sublime ya no puede detenerse porque hemos recuperado el poder de nuestro pasado. Estamos limpios, purgados, puros y completos. El Yo ha nacido de nuevo, está restablecido. Se ha reconstruido el templo. Cristo emerge en el Yo. Y cada vez que lo hicimos, ganamos más fuerza, más poder espiritual, poco a poco. Y en esta mañana estamos libres del pasado, clara y totalmente. No somos el hijo de nadie, sino el de nosotros mismos. Entonces ese potencial impetuoso que creamos en el Plano Sublime empieza a manifestarse porque estamos limpios. Estamos en el momento, en el presente. Lo que creamos, lo que deseamos hacer llega sin esfuerzo.

¿Qué tan sabios somos después de esto? Hemos entendido claramente que al haber entregado nuestro poder, al haber interrumpido el libre albedrío de otra persona, al haberle echado la culpa al libre albedrío de otro, al haber destruido el nuestro propio, hemos aprendido una valiosa lección. Hemos vivido lo suficiente un recuerdo en una vida como para poder conciliario con la carne. Y es aquí donde debemos hacerlo porque aquí están las raíces del reino de los cielos. La raíz es lo que alimenta las hojas de la copa. Y aquí estamos.

Entonces, ¿qué significa esto? Que cuando llegue esa espléndida mañana, no tendremos que hacer el repaso en la luz. Pues ya no habrá nada que tengamos que repasar. ¿Y es factible entonces que el tiempo se detenga? Lo es, porque el reloj del tiempo funciona cuando pensamos en términos del pasado. Pero se detiene en el presente; es allí donde se detiene.

Ahora, ascendemos a partir de una vida que comienza con la liberación espiritual. Empezamos a caminar por el sendero del maestro. Y un maestro, entonces, es aquel que camina para reconstruir esto. Sin importar esto, reconstruye esto. Cuando está hecho, tenemos un maestro en pleno florecimiento; tenemos poder total. Comprende lo que eso significa. ¿Cuál es la diferencia entre tú y un dios completo, un maestro completo? La diferencia es que tú estás fragmentado en cada aspecto de la vida: has acusado, usado, abusado, atropellado. Has hecho todas esas cosas que no son buenas ni malas, pero que han lisiado tu habilidad de ejecutar lo extraordinario, ¿no es verdad? Porque ejecutar lo extraordinario implica regresar al templo de Dios y ser Dios para que cuando expresemos nuestra palabra, ésta se manifieste de inmediato, tal como sucede en el Plano Sublime. La diferencia entre tú y un dios es que ellos están enteros, han definido al Yo. El tuyo está esparcido por todas partes. Ellos han definido el suyo, pero han trabajado para lograrlo.

Ahora, para un ser de estos no existe la muerte. ¿Sabes por qué? Porque están totalmente dotados de su Dios-Fuente. Sus cuerpos serán transmutados por la cantidad inmensa de energía radiactiva manifestada con firmeza por ese Dios-Fuente, ese lugar omnipotente. Piensas que la división de un átomo diminuto puede desatar una fuerza destructiva, pero no es nada comparada con la energía que sale del Dios-Fuente. ¿Qué tiene que ver la carne con una fuente de poder así? La carne será salvada por ella. El cuerpo se podrá transmutar, no tendrá que ir a la tumba. Qué bendición...; y es una evolución natural.

Y no es que el maestro se detenga alguna vez a reflexionar sobre esto. Tú piensas todos los días en tu cuerpo. Un maestro nunca lo hace. Porque al hacerlo, se entrega el poder. ¿Entiendes? Podrías argumentar: «Entonces ¿hasta qué punto debe uno cuidar de sí mismo?» Bien, eso es el Yo. Si nosotros cuidamos del Yo, él se encarga de todo lo demás. Para un maestro, entonces, no existe el tiempo. Lo que has leído sobre los grandes maestros del Lejano Este y del Lejano Oeste es cierto. Sus respuestas confunden tu mente, y son muy sencillas. Y tu mente animal las echa a perder porque trata de analizarlas e interpretarlas, pero nunca podrá hacerlo. Esas son respuestas del espíritu, no del cuerpo. Te hablan desde el Yo; ese es su lenguaje.

«En un magnífico momento me di cuenta de lo que era.» Por Dios, ese es un bautismo de fuego. Te están diciendo la verdad: «En un magnífico momento me di cuenta de lo que era». Bien. ¿De qué se dieron cuenta ellos? De que eran Dios. No se puede ser Dios y víctima al mismo tiempo. ¿De quién va a ser víctima Dios? ¿Quién va a lastimar a Dios? ¿Quién le va a poner limitaciones? ¿Comprendes? Esos son los bloqueos, pero, en un magnífico momento, ellos fueron capaces de reconocerlos, mi bella entidad, y todo regresó a casa, a ellos. Todo regresó a casa, a ellos.

¿Y entonces qué sucedió? Dejaron de envejecer. La única razón por la que envejecemos es porque seguimos mandando hacia adelante el eco del pasado. ¿Y cómo es posible que esto esté relacionado? Porque los patrones emocionales de las conexiones fijas de aquí arriba, nos siguen recordando lo que no somos, y ese pasado es un cuerpo emocional.

Ahora, la energía entre dos puntos de conciencia define el tiempo, su velocidad, su impulso; eso es definir el tiempo. En este cuerpo tenemos dos niveles de conciencia. Tenemos la conciencia cuerpo-mente y la conciencia divina. Por lo tanto, el tiempo rebota entre las dos. Si tomamos ese hecho y lo entendemos como un impulso, el cuerpo está continuamente sometido a una presión emocional, y eso significa que si es así, las emociones que se mueven desde dentro de él agotan el abastecimiento de hormonas y energía que lo gobiernan. Y esos componentes fundamentales de la parte física tangible se agotan todos los días al recordarnos de lo que hicimos impunemente en la juventud, pero cuyas consecuencias se ven ahora en la edad madura. De modo que todos los días el trauma emocional de tu pasado sigue corroyendo poco a poco, y eso es el tiempo. Por eso cuando uno se libera de las cargas del pasado y retoma su poder, cesa la reacción del pasado. ¿Comprendes? Volvamos a la ascensión.

La ascensión se convierte, simplemente, en el apogeo natural por haberte adueñado de tus cargas. En este punto el maestro camina verdaderamente sobre la faz de la tierra.

Ahora, ¿por qué se quedan? Si se han adueñado de todas sus cargas, entonces, ¿para qué quedarse? Lo que ellos no han podido hacer durante existencias es disfrutar de una vida sin tiempo. ¿No es eso algo hermoso? Una vida infinita, sin limitación de tiempo. Y también, tener la libertad de ser en un cuerpo lo que fueron en el Plano Sublime; concebir lo inimaginable y hacer que suceda al instante. ¿No es ese el motivo por el cual nos quedamos, para ver qué podíamos hacer con eso? Por supuesto que sí. Ellos se calibran a sí mismos y saben que cuando no manifiestan al instante, se enciende una lucecita, suena una alarma ahí arriba. Y si algo no sucede al instante, ¿qué les indica esta alarma? Que están fragmentados. Excelente.

 

 Es posible hacerlo todo en una existencia. Los maestros pueden disfrutar de una vida infinita, y en ese estado empieza a  salir de ellos su gran obra. Y cuando se dan cuenta de que lo que han imaginado no se manifiesta al instante, entienden que dentro de su Dios-Fuente hay una fractura leve y saben con certeza lo que es. Comprenden que en algún momento o lugar han entregado su poder. Tienen que arrancarla de raíz y la encuentran. Ese es un maestro. ¿Comprendes?

Es fácil advertir entonces que caminar como un maestro es una vida solitaria. Es soledad, pero se puede compartir con muchos maestros. ¿Por qué digo esto? Porque cada ser tiene que construir su realidad individualmente. Esa realidad puede ser compartida por muchos maestros, pero el maestro en sí es un ser soberano e individual que no ha entregado ningún poder; sólo lo hace desde el punto de vista de prestar ayuda. El disfruta de la compañía de otros maestros porque hay equilibrio en su comunidad.

Nunca escucharás a un maestro retractarse de su pasado. Nunca escucharás a un maestro hablar de otra entidad o creerse menos que otros. Pero por esa misma razón tienes la sensación inequívoca de  son sumamente humildes. Lo son; no tienen un ego alterado.  desvergonzadamente humildes, pero omnipotentes. Y no se inmiscuyen en los asuntos del hombre, ni en los de la mujer. Ellos entenden muy bien de qué se trata el sendero. No van a interferir en tu vida. Nadie hace eso porque, si eres Dios, tienes que pedir, sólo entonces recibes intervención o ayuda.

Entonces, ¿por qué los maestros se mantienen apartados de ti? ¿Qué puedes llevar a su mesa? Todavía no eres lo inimaginable imaginado, entonces, ¿qué llevas a su mesa que no sea una necesidad lastimera de que alguien lo haga por ti? Sabes que puedes pedir su ayuda y ellos pueden hacer que suceda el fenómeno, pero ¿van a hacer que el fenómeno continúe? ¿Van a fragmentar su energía y permitir que cabalgues en ella el resto de tu vida? En el instante en que ellos retiren la energía, ¿qué le sucede al jinete? Se cae, ¿no es cierto? Ellos no lo van a hacer porque saben que eso es peor que cualquier lisiado que haya existido.

 

La vida espiritual verdadera es aquella en la que nacemos para entender el Yo, sanarlo y dedicar toda una vida al arte de su sanación. Lo que sucede entonces y que es tan diferente a lo que le sucede al grupo que está inventando computadoras al otro lado del río, es que la vida espiritual es eterna, así que cuando sanamos el Yo, pertenecemos a las edades, pertenecemos a la eternidad. Cuando nos enfocamos en lo que nos ha dado la vida, lo que realmente somos, y nos esforzamos por convertirnos en ello y por entender su metodología y su ciencia, la mecánica de cómo funciona, cuando dedicamos una vida a hacer esto, entonces ese Espíritu será nuestra recompensa en una existencia sin fin.

Entendimos esto, pero no me extendí sobre la ascensión. ¿Qué les sucede a los maestros? Bien. Nunca mueren. Te acabo de explicar con lógica pura cómo es posible y por qué es posible.

De modo que ahora te pregunto, mi amada entidad, ¿qué enemigo tan grande tienes por el que valga la pena perder la vida eterna? ¿A qué carencia te aferras con tanto ahínco que te hace perder la ascensión? ¿Qué resentimiento abrigas que hasta ahora sólo te ha servido en un reino patético? ¿Realmente vale la pena perder la dinámica de lo inimaginable por él?

Vemos aquí una clara diferencia entre el ego alterado y el Yo que se define. La mente analógica es una constante y cuando nos adueñamos del pasado y de nuestras cargas, tenemos claridad. Ya ni siquiera la duda juega un papel. En el Dios-Fuente no hay duda. ¿Cómo podría Dios dudar de sí mismo? No lo hace. Al otro lado de las cargas yace lo inimaginable y la posibilidad de que sea instantáneo. Somos muy rápidos. Pero si la rapidez está fraccionada en actitudes, somos lentos. Dios está fragmentado en la actitud, está fragmentado en el cuerpo. No podemos hacer nada y entonces pensamos que es imposible. ¿No es esa una buena excusa?

Una espléndida mañana tendrás ese momento de gozo increíble. Y será constante porque ya no habrá nada que te arrastre, nada que te consuma. Habrás limpiado la casa.

A veces se necesitan diez millones de vidas para limpiar una actitud. O puede requerir de una sola vida enfocada en limpiarlas todas y entonces nunca morir, y caminar con dioses porque llevarás a la mesa tu soberanía, tu dignidad y tu poder. Eso es lo que te da poder. Ahora, eso es importante porque fue lo que hicimos en el Plano Sublime. Fue lo que aprendimos a hacer allí; en un momento no hubo nada que bloqueara el camino de nuestra imaginación. Todo obedece porque estamos más cerca en la tríada. En los planos tercero, cuarto y quinto estamos más cerca del Dios-Fuente. Nuestra vibración es instantánea. Pero todavía nos quedan el sexto y el séptimo. ¿Con qué rapidez se mueve todo allí?

Así es como realmente somos. Somos aquella criatura que es propensa a la imaginación porque ese es su orden natural. Y esa imaginación se colapsa al instante en la forma tangible. Y aquí estamos las criaturas, los dioses en todo su esplendor que continuamos fragmentando nuestro Yo con juegos tontos y vanos que no hacen más que posponer el dominio sobre todo eso, lo que se suponía debía ser sólo una experiencia de evolución, y la desperdiciamos. Cuando hayamos separado las cortinas a una buena distancia y las mantengamos a raya, saldrá nuestra mente instantánea. Eso es lo que realmente eres. Esa es la entidad que queremos ser todo el tiempo en la vida espiritual.

 

Ahora, en esta escuela se aprende a definir el Yo, pero nosotros nos ponemos la cosa dura. ¿No es esa una frase interesante? Se nos pone dura. Así se ve desde otra perspectiva ¿verdad? ¿Cuál fue la tercera cosa que aprendiste? En la orientación aprendiste sobre ir a la luz, el día del juicio, y cómo en ese repaso en la luz te conviertes en todas las cosas, tanto en el sujeto como en el observador. También aprendimos que después de este repaso de nuestra vida, a pesar de ser tan perturbador, allí en el Plano Sublime estamos más cerca de nuestro elemento natural que lo que estamos aquí, en esta tierra extraña. Y allí tenemos un lugar al cual ir a contemplar. Aprendimos que hay diferentes salas de contemplación: pizzerías en el cuarto plano, sentados junto a un lago tranquilo que aparece al instante, sentados en algún lugar del Vacío. Los llamamos los salones de contemplación —y esto es lo importante— en los cuales tenemos la capacidad de reflexión. Ahora nos hemos separado de nuestro ego alterado.

Podemos conservar el aspecto de nuestro último cuerpo si deseamos que nos ayude a recordar lo que debemos hacer, pero nos hemos separado de él. Ya no nos importa a quién dejamos en la tierra. Ni nos importa qué pasó con nuestros bienes personales después de la muerte. No nos importa en lo más mínimo. Por mucho que digan los abogados, no nos importa. Y realmente somos muy diferentes de lo que fuimos en esa existencia humana. Pero la tenemos presente porque ahora, teniendo en cuenta lo cosechado en esa vida, debemos ser capaces de contemplar, sabiendo que la contemplación es nuestro orden natural, porque en cuanto lo hacemos, se manifiesta. Y debemos reflexionar sobre cómo resolver los asuntos que, una vez más, en otra vida, no fuimos capaces de solucionar.

En aquel lugar todos sabemos cuán cobarde es el cuerpo, el ser humano. Lo sabemos. ¿Cómo, sin embargo, nos internamos en esa orbe de experiencia y cómo podemos plasmar lo que queremos en un cerebro que obviamente no va a recordar? Mientras entendamos la unicidad, Dios es uno, entonces las cosas gratas de nuestra vida se pasarán genéticamente. Si engendramos hijos en esa vida pasada, entonces sucederá algo honroso y es que habremos creado un linaje. Y la ventaja de eso es que nuestras actitudes se hacen carne en la siguiente generación. ¿Y qué mejor lugar para aterrizar y resolver nuestras cargas que el grupo genético al que concurrentemente tratamos de hacerle frente?

En este lugar entonces nos esforzamos por encontrar esa línea de potencial y por crear nuestro futuro para poder solucionar nuestros asuntos. Porque, repito, no se trata de ser una buena o mala persona. Se trata de lo que hacemos con las oportunidades y a qué nivel de conciencia lo hacemos. ¿Las abordamos con el humano que es instintivamente cobarde, o con el espíritu que es todopoderoso? Se trata de crear y experimentar para que el alma tenga otra piedra, otra herramienta con la cual construir una nueva realidad basada en esa sabiduría. Por eso es esto tan importante.

Sabemos todo esto, pero también sabemos que nuestros asuntos inconclusos, como hemos aprendido, no se pueden completar en el Plano Sublime. Allí podemos ver el fin de todo, porque podemos ver lo que somos en otros reinos. Se nos da la oportunidad de jugar allí. Se nos brinda la ocasión de ver lo que seríamos si fuéramos esta vida o esa vida o aquélla. ¿Comprendes? Solamente estamos limitados por lo que sabemos. Podemos hacerlo todo: tomar nuestra siguiente encarnación y recorrerla toda. Podemos visualizar la vida más ideal, pero en realidad no la vamos a vivir. No ganaremos la esencia de la sabiduría a menos que regresemos al lugar de su origen, o sea, aquí abajo, al plano de la demostración, el plano espeso, viscoso y almibarado. Es aquí donde nos tenemos que definir y donde tenemos que hacerlo conocido.

Entonces, ¿cómo transferimos nuestra conciencia sublime y resplandeciente, la que imagina y al instante es? ¿Cómo podemos transferirle esa magia al cuerpo? Bien. Sabemos que la única manera de hacerlo es trazar en el Plano Sublime un rumbo de lo que queremos alcanzar aquí. ¿Cómo lo vamos a lograr? Vamos a impregnar las bandas que rodean al tejido del bebé en la matriz. El bebé se alimentará de esas bandas. Pero lo más importante es que hemos «cargado» el programa en el alma, que es la que recuerda. Y el alma es lo que le dará vida a la criatura en el útero. El alma va a crear el latido rítmico del corazón. Como ella (el alma) se llama el señor del cuerpo, también tiene jurisdicción sobre el papel que jugarán los genes en la formación del cuerpo. El alma va a hacer eso. Pero no hará que el cerebro recuerde lo que aún no tiene. ¿Comprendes? Solamente puede almacenarlo en el cerebelo bajo, el único lugar donde se le permite hacerlo.

Cuando estamos en el cielo sabemos esto. Allí aprendimos que tenemos que tener en cuenta el factor cuerpo, pero ¿y los personajes? Aprendimos sobre las personas que van a representar los papeles. Algo importante que aprendimos es que no todo aquel que hemos conocido en esta vida lo hemos conocido en vidas pasadas. Pensar de esa forma es pensar de un modo rigurosamente lineal. Eso no es estar iluminado. ¿Qué tal ser multidimensional? Es mucho más amplio que basar una familiaridad en una línea de tiempo que es larga y plana.

Aprendimos que no todo aquel que conocemos o con el que sentimos familiaridad viene de una vida pasada. Esas personas son nuestro futuro. También aprendimos que, siguiendo la lógica de la enseñanza, todo el mundo, con excepción de los maestros, pasa por el repaso de su vida. Todos son procesados en el Plano Sublime. Llegan de todas las naciones, todos los países y todos los mundos. Cada uno llega a su sector en particular. Todos llegan a encarar sus cargas y se les da un período de descanso. Todo el mundo lo necesita. Yo lo necesité. Seguidamente pasan a ver lo que fueron. Presencian la vida que no es más que un desenvolvimiento de su propia conciencia. Y se recuerda todo, porque se le entregó el poder a todo. Cada pensamiento es una forma. Lo vemos todo de una forma real y tangible. Bueno, si eso no es algo agotador, no sé qué lo sea.

Entonces todos disponemos de eras para contemplar si deseamos sanar. Sanación no significa que estamos sufriendo en el Plano Sublime. Allí no se sufre. Es sanar la magulladura de nuestro Yo subjetivo/objetivo, para concluir los asuntos.

Aprendimos que en aquellos salones de contemplación, cuando te vuelves a tu compañero y conversas, estás compartiendo ideas. Si escuchas atentamente lo que dice tu compañero, su mente hace que la tuya se encienda, de modo que caminas por su mente. ¿No es así? Eso es conversación. Entonces cuando regresas y hablas tú, antes de pronunciar la palabra, se forma aquí arriba la imagen. Al expresar la palabra, la otra persona entonces camina por tu mente. Pero la mayoría de las personas son muy pobres a la hora de compartir. Pero así es como funciona normalmente. En el Plano Sublime, cuando empezamos a contemplar, no es lo que hablamos. No hablamos; pensamos, si quieres. Tenemos pensamientos, creamos imágenes. Así es como nos comunicamos. Imaginamos, trazamos y planeamos una línea de tiempo y la forma de solucionar el sufrimiento y la condición de víctima, cómo sanar el odio, todos los asuntos sin concluir. Realmente vemos esas imágenes en más de tres o cuatro dimensiones y en los colores más increíbles. Y lo que ocurre es que otras personas —y hay muchas allí— llegan a esa zona y también están creando imágenes.

Siempre somos atraídos hacia lo afín. Al evolucionar, desechamos nuestra disparidad y evolucionamos hacia nuestra afinidad siguiente. Digamos, por ejemplo, que es posible que observemos que en el bosque moteado existe una bella comunidad que disfruta de los atractivos del bosque. Allí ellos crean su línea potencial y la dejan flotar a través de un lago cristalino. A unos metros está sentada una entidad. Y parece que está trabajando sobre un problema similar. ¿Entonces, cómo nos comunicamos? Creamos imágenes juntos, tal como lo haces tú, como te estoy enseñando a hacerlo. Creamos imágenes juntos.

Puede suceder que te hayas encontrado con alguien de la sexta dimensión que todavía tiene un asunto sin resolver, que puede tener una dinámica diferente de la tuya, pero que tiene que ver con fragmentación. ¿Comprendes? Y puede que estén sentados a tu lado y vuestras líneas de potencial empiezan a fusionarse. Y tú eres exactamente lo que ellos necesitan y ellos son exactamente lo que tú necesitas ¿Me sigues? Podríamos decir que es una camaradería nacida en el cielo. Y lo es; realmente lo es. Y nunca antes habías conocido a esta entidad, pero es aquí donde las mentes se encontraron y en eso consiste el compartir.

Entonces ambos llegáis a un acuerdo sobre el asunto y un encuentro futuro entre los dos será inevitable, porque para que se manifieste esa línea de potencial, es imperioso que aparezca dicha entidad. Ahora ya hemos aprendido eso.

En grupos, podríais estar sentados en medio de un grupo muy conversador. Parece un circo. Se reúnen para solucionar un problema de grupo el cual pensaron que era individual, pero resultó que muchos en ese sector lo tenían. Todos tenían zonas de fragmentación diferentes, así que empiezan a imaginar y muy pronto se forma la imagen completa, empieza a fluir y cada uno consigue lo que desea. Bien. Ese es un grupo del cielo que viene y se encuentra en algún lugar del camino.

Pueden nacer en el vasto norte, o en el lejano sur. Pueden nacer en la pobreza absoluta o en medio de la riqueza. Pueden ser negros, amarillos, blancos, verdes o grises; no importa. Vinieron aquí con un destino del alma y se van a magnetizar. A medida que entran en sus vidas, si son capaces de lograrlo, se van a encontrar. Porque al acercarse la hora de la prueba, la cual empieza a desarrollarse en el drama de tu vida, de repente empiezas a encontrarte con ellos, llegan de todas partes y la prueba empieza de inmediato. En realidad se trata de magníficos seres que comparten una sanación en otro nivel, están aquí, se encuentran, o se reúnen. Estás con ellos por un tiempo.

¿Sabes algo? Es en ese momento cuando el espíritu está en guerra con la carne porque se dispara el interruptor para que se presente la línea de potencial espiritual en la cual se dará la sanación real. Estos seres estuvieron juntos antes de esta encarnación. Y no se trata de lo que tengáis en común referente a riqueza o juventud. Físicamente no tenéis nada en común, pero en ese momento, en esa línea de tiempo tenéis mucho en común. Estáis allí para facilitar una sanación, una recuperación, si quieres, de un dios fragmentado por asuntos sin terminar. ¿Comprendes?

Cuando la sanación tiene lugar, el grupo se divide y cada uno sigue su camino. ¿Por qué no habrían de hacerlo? ¿Por qué no les puedes permitir que lo hagan? ¿Por qué no puedes comprender que las personas entran y salen de tu vida y que cuando os encontrasteis, fue para que se cumpliese algo? Ese algo se llama crecimiento. ¿Por qué te apegas a ellos después de haber conseguido el crecimiento? Ellos ya cumplieron su propósito. Se acabó; ese era el propósito. Te sirvieron; les serviste. La naturaleza humana tiende a crear ataduras, a construir comarcas con sus respectivos linderos; ese es el animal. Cuando los dejas ir todo está concluido y no originas un pasado. Si te apegas a ellos, mantienes la herida abierta. ¿Comprendes? Estamos aquí para encontrarnos, sanarnos y seguir adelante.

También hablamos de personas que se conocen en el Plano Sublime y la dinámica de su afinidad es tan profunda que allí se genera amor, un amor profundo, duradero y fecundo. Ya te he enseñado sobre el amor. Es Dios puro. Amor es el acto de dar. Dios no es un tomador; es un dador. Ese amor es el pegamento cósmico que lo mantiene todo unido. Es factible que en estas áreas de contemplación se encuentren dos seres tan similares que habrá sanación, no solamente de uno, sino de los dos como uno. Esa dinámica entre ellos se llama amor.

Ellos no tienen carencias. Cuando no hay carencia, hay amor. Ellos se encontraron y no les faltaba nada. Cuando bajaron aquí a encargarse de sus asuntos, el otro lo siguió y organizaron sus vidas para encontrarse. Saben que una vez terminados sus asuntos, se van a encontrar, pues es una promesa que hicieron.

De modo que te pregunto: ¿sabes qué yace al otro lado de tus cargas? ¿Quién te espera al otro lado? ¿Quién te espera en aquella espléndida mañana? ¿Qué espera para aparecer en tu vida que hasta ahora no se ha presentado?

Hablamos también sobre seres que se encuentran aquí y encuentran ese mismo vínculo excepcional. Ese vínculo es lo que Dios es. Ellos son uno. Representan un todo. El amor no está fragmentado; es total. Es infragmentable. Es la energía radiante del todo. Por eso los maestros están llenos de amor, porque están completos.

Si te digo entonces que la fragmentación de Dios se encuentra en tus enemigos, y que para ti ellos son tan importantes como aquellos que amas —porque en tu mente tu Dios vive en ellos— cuando reconstruimos el Yo, ¿qué clase de radiación es esta energía? Es amor total porque no tiene carencias.

Ahora en nuestras vidas estamos tú y yo. Algunos de vosotros habéis hallado ese ser elevado que una vez unificado no tuvo carencias, ninguna. De modo que cuando no hay carencias, hay una radiación de amor. Aquellos seres encontraron al verdadero Dios, la unicidad, y se sanaron. Así es como queremos ser todos. Sólo a través del amor podemos producir lo inimaginable. Nunca lo podemos hacer en medio de la carencia.

Aprendimos que cuando una de aquellas entidades perece, esperará al otro en los jardines de la contemplación. Cuando regresan, se produce una reunión de alborozo. O si la vida de uno de ellos se interrumpió antes de tiempo y regresa a este plano, el otro esperará porque ese amor fue algo inesperado en sus vidas. Sucedió. Fue uno de esos momentos claros y lúcidos que permitió que ocurriera para saber, ser y sentir. Regresaron al jardín y no retornarán a la vida hasta que su amor regrese. Tenemos esa elección.

También aprendimos que en el jardín de contemplación nuestros enemigos acceden a serlo porque necesitan una víctima. Aprendimos a partir de eso, que todo esto no es más que una partida gigantesca donde cada movida y cada línea cuentan. El escenario y las oportunidades cambian continuamente. Comprendemos que cuando pasamos al otro lado ya no tenemos mala voluntad contra nadie, entonces, ¿por qué deberíamos tenerla aquí? Si ese es el caso, ¿no sería esa la vida espiritual verdadera?

Entonces, ¿qué es ser una persona espiritual? Es ser el Yo totalmente, plenamente. El Yo debe ser todas las cosas y todas las personas. Si lo que queremos es ser espirituales, no deberíamos tener rencores contra nadie. Si no los tenemos en el Plano Sublime donde la manifestación es instantánea, ¿por qué insistimos en hacerlo aquí?

Segundo, deberíamos perdonar a todos porque al hacerlo nos perdonamos a nosotros mismos. Al perdonarnos nos quitamos el resentimiento y recuperamos nuestro poder. Cuando aprendemos que cada persona es nosotros, tal como somos, entonces somos espirituales, pues no hay razón para no ser en la tierra lo que somos en el cielo. Sencillamente tenemos que escoger serlo y observar las condiciones para serlo. Si no hacemos trampa en el cielo, ¿por qué la hacemos aquí? Si no existe la duda en el cielo, ¿por qué insistimos en experimentarla aquí? Si no hay mala voluntad allí, ¿por qué nos empecinamos en ella aquí? ¿Empiezas a entender?

 

 

3   Resolución

Por más libertad.

¿No es cierto que la verdad

nos hace libres?

Así es, en verdad.

Dios, que siempre anhelemos esa libertad.

Que así sea.

Por la vida.

 

Ahora. ¿Cuál fue el siguiente punto que aprendimos? La resolución. Una bonita palabra. Suena como a revolución, una revuelta espiritual. Hoy discutimos en forma de repaso lo que eran los asuntos sin terminar. Y aunque algunos de mis ejemplos fueron muy crueles, la ironía es que esos son los que hay que mostrar, porque, como te dije, hay cosas en nuestra vida que siempre estarán con nosotros. Son las cosas gratas, el verdadero Dios-Fuente. Son las grandes acciones que realizamos que trascienden el curso normal de las cosas. Hay aspectos dentro de nosotros que nos han hecho merecer el derecho a la definición. Podríamos decir que esos aspectos, según la conciencia humana, son las buenas obras. Son las cosas y las lecciones virtuosas, las obras virtuosas. Hay cosas en ti, en cuanto a aspectos, colores Y dimensiones, que son espectaculares y te has ganado el derecho a conservarlas. Son parte de tu naturaleza genuina. No necesitamos hablar de ellas porque cuando hacemos buenas obras, cuando transmitimos lo extraordinario que hay dentro de nosotros, no estamos fracturando, sino definiendo. Todos tenéis esas cualidades.

En alguna etapa de la vida un amigo, un vecino desesperado te ha llamado en momentos de caos y angustia. Algo muy noble ha salido de ti y has accedido a darle una mano. Esas son las magníficas cualidades de definición en nuestra vida que nunca nos serán arrebatadas porque ellas son el eco de lo que Dios es. Y sabes, mi amada entidad, ciertamente ha habido muchos incidentes ocasionados por la naturaleza o por el espíritu destructivo del hombre en los cuales has participado.

Y tal vez días antes hayas estado renegando de los vecinos —porque, como te dije anoche, en este grupo hay canallas y sabéis muy bien quiénes sois— ¿no es interesante cómo nuestra parte humana se apresura a reconocer algo en otra persona, porque eso está dentro de nosotros? Es allí donde está nuestra energía, ¿no es así? Esa es nuestra fractura. Y al día siguiente el vecino se podría ver afectado por una situación terrible, quizás su vida esté amenazada y, de repente, sin pensarlo, nos salimos de nuestra cómoda zona de arrogancia y vanidad y nos transportamos a un espacio de pensamiento que parece brotar de nuestro profundo interior, y corremos en su ayuda. Detenemos las aguas, llevamos comida, tomamos niños hediondos y andrajosos en nuestros brazos y, aunque dos días antes no tolerábamos ver sangre, ahí estamos limpiando heridas, estrechamos a los niños con amor en nuestro pecho donde habita nuestra alma. Y brindamos ayuda. Y aunque dos días antes nos quejábamos de nuestra falta de dinero y de fondos, de repente no nos importa. La mano va a al bolsillo, sacamos dinero y damos. Ni siquiera pensamos en las consecuencias de dar.

Ahora, esa es nuestra naturaleza; son nuestros verdaderos momentos de definición. Y cuando realmente brindamos ayuda sin importar el costo —y a veces cuanto más grande es el llamado de auxilio, mayor es el costo y el esfuerzo que requerirá de nosotros— en esos momentos nos definimos como Dios. Realmente nos definimos. O como dirían algunos historiadores, esos son los momentos de definición, la joya de coronación de la existencia humana.

Esos son nuestros mejores puntos a favor. No hay ninguno de vosotros que en mayor o menor grado no haya saltado del hipócrita al Dios en cuestión de instantes. Eres Dios cuando haces esos actos de bondad y consideración, esas áreas de generosidad, sin pensar qué vas a recibir a cambio. Cuando haces una pausa, reflexionas y piensas, entonces vuelves a definir tus linderos, y el momento pasa y se pierde la oportunidad de definir a Dios.

Esta situación de emergencia a la que nos elevamos no sólo nos ayuda a definir el Yo, sino que nos une al Yo eterno. Esas son las grandes acciones que hemos hecho, ¿sabes? Si alguien pierde su monedero con los ahorros de toda su vida adentro y tú lo encuentras, para ti, que estás buscando crear una riqueza fabulosa, sería una gran tentación afirmar que es tu manifestación. Eso es el instinto humano alterado de supervivencia. El Dios honorable buscaría a su legítimo dueño sin dudar, porque en este momento de elevación estamos de nuevo en el Plano Sublime, donde, como bien sabes, no existe la necesidad. Sólo existe la expansión del conocimiento para producir formas más elevadas de preexistencia. Es ahí cuando Dios entra en escena, cuando estamos en lo mejor de nosotros y en nuestro máximo grado de ennoblecimiento.

Esas acciones nobles dicen que si el camión de pan se avería de camino hacia el mercado y llevamos tres días sin pan, no significa necesariamente que nos pertenezca. Dentro de nosotros surgirá una cualidad impecable e intachable que hará lo posible, no importa cuán hambrientos estemos, para que el pan llegue seguro a su destino. ¿No es esa la forma de pensar de un maestro? ¿No sería esa su forma de pensar? Por supuesto. En esos momentos llegamos a experimentar realmente nuestro Yo y podemos ver quiénes somos en verdad. Y nos inunda un sentimiento de generosidad que nos hace sentir maravillosos. Pues bien, únicamente el espíritu nos puede inundar de ese tipo de gozo, de ese tipo de sensación que nos saca del pantano de la supervivencia porque Dios es un dador. En ese momento espléndido somos el Dios que está de regreso en el templo.

Esas son las cosas valiosas en ti. Defender al vecino, ser honesto sin importar tu situación. Tu situación es tu situación; es tu carga. Lo que hacemos en medio de esa carga es lo que importa a la luz de toda la eternidad. Y todos vosotros tenéis esas cualidades: una buena voluntad, una nobleza, una fortaleza, espíritu y entereza que ni siquiera sabíais que teníais.

Y ¿cuántas veces has escuchado historias de algo sobrenatural, que sale sin pensar desde adentro del ser humano; que en momentos de un desastre horrible, las personas ejecutan actos sobrenaturales? ¿Piensas que pudieron haberlos hecho si hubieran tenido que pensarlos con la mente racional? No hubieran podido. Así que el pensamiento de no participar ni siquiera estaba allí. La participación no fue del aspecto humano, sino del espíritu. Es él, el Dios que vive dentro de nosotros, el que concedió el poder sobrenatural. Así de cerca está dentro de nosotros; así de poderosos somos. Se nos brindó una ventana de oportunidad para exudar nuestra magnificencia.

 

¿Y cuántas veces has entregado algo en confianza a alguien y no te lo pudieron devolver? ¿Cuántas veces les guardaste rencor? ¿Cuántas veces sencillamente les perdonaste? Oh, yo sé, yo conozco la mente racional que dice: «Pero esto, eso y aquello». Mas el Dios dice: «¿Qué significa eso a la luz de toda la eternidad?» ¿Cuántas veces no nos suplicó Yeshua ben Joseph, de una forma tan bella,«... y perdónanos hoy nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a los que nos deben»? ¿No está él invocando el poder sagrado del Espíritu Santo para que actúe sobre nosotros, ya que mediante esas acciones ya no somos falsos, sino que somos genuinos a un verdadero poder espiritual que en el Plano Sublime simplemente es así?

Por otro lado, ¿alguna vez has quitado y, mediante la luz del perdón en un momento de elevación, lo has devuelto todo? No porque te lo hayan exigido, sino porque fue algo que salió de ti. ¿No es eso hermoso? Todos tenéis esas cualidades. ¿Cuántas veces los inocentes se han prostituido delante de ti y la naturaleza deplorable del ser humano se hizo presente para ultrajar y sacar provecho? Es muy fácil aprovecharse de la ignorancia y la inocencia, pero ¿cuántas veces en un solo momento te elevas hasta el nivel máximo de tu Yo espiritual, y te alejas de allí? Muchos de vosotros lo habéis hecho, cuando la mente de mono dice: «He aquí una oportunidad para aprovecharme de alguien». ¿Cuántos de vosotros os habéis alejado y habéis permitido que la inocencia sea inocencia sin corromperla en provecho propio? Todos lo habéis hecho, no continuamente, pero lo habéis hecho. Así es como somos, así es como realmente somos. Esa es la estructura del Yo. Eso se te reconoce.

Y en un momento de explosión, en el que el frenesí iba en aumento, ¿decidiste no explotar y te colocaste por encima del tumulto y el fragor de voces estridentes que definían linderos; y te elevaste convirtiéndote en tu verdad, en ese instante sublime en el que no existe lo bueno y lo malo, y resplandeciste como un verdadero y noble señor espiritual, consciente de que si lo pensabas por un momento, podías ganarte enemigos? Sabiendo que si pensabas en ello, tal vez te rechazaran, tal vez no volvieran a invitarte, tal vez no volvieras a agradar a nadie. Pero algo más grande brilló a través de ti. Eso es esta esencia. Y creaste una marca memorable que no sólo no te será arrebatada nunca, sino que realza lo que tú realmente eres.

¿Cuántas veces te ves en situaciones en las que habla la verdad viviente del espíritu en vez de la astucia de la carne? Pues a diario se te presentan esas situaciones. ¿Cuántas oportunidades se te presentan de brillar con la nobleza que eres, cuando sería más fácil esconderse, palidecer y escapar?

Todos habéis actuado así; esta es tu belleza. De eso nunca te tendrás que avergonzar a la luz de toda la eternidad. Y no es algo de lo que debas adueñarte en esta vida; es la tela de fabricación del Yo. Todos tenéis eso a favor. Hay que ser un hombre o una mujer admirable para escoger, en un momento cegador, el sendero correcto y andar por él en medio del fuego de la conciencia social.

La resolución es entonces tomar esos momentos magníficos a tu favor y aplicarlos en las zonas donde estás cargado, pero no se debe hacer con la lógica humana que siempre está acompañada de un motivo ulterior, como sabes. Hay que aplicarlos directamente desde el Yo espiritual que los creó en otro lugar.

Te digo que es mejor alejarse de las emociones que te desgarran y te destrozan. Es un ser más bello el que se levanta, sacude el polvo de sus rodillas y se marcha. Y puede que no posean nada al hacerlo, pero son más bellos, más ennoblecidos y más espirituales en ese momento que en el de la disputa de quién tiene la razón o quién no. Hay que ser una persona muy poderosa para hacer eso, pero esas son las acciones que nos proporcionan la cualidad definitoria de Dios.

 

Escogiste el aprendizaje espiritual y por eso estás aquí. Yo dispuse el formato. Escogiste estar aquí para aprender sobre lo que no es totalmente tangible. En esta vida aprendiste a definirte, para no tener que seguir viviendo en la bruma de vida tras vida. En aquel plano antes de encarnar, encontraste el núcleo de algo que era necesario hacer. Necesitabas estudiar; necesitabas definir qué era lo que había sido olvidado en vez de repetir las mismas experiencias sin sentido sin encontrarles la resolución. Así que en el cielo escogiste parte de tu proceso lineal. No estarías aquí si no hubiera sido así. En este auditorio no hay víctimas de la enseñanza espiritual. Estás aquí según tu designio, por elección propia. Estás siguiendo el viaje de tu alma. Y qué vida más excelsa podría tener alguien que aquella que define a Dios, pues en definitiva eso es lo que cada cosa es. Escogiste estar en este aprendizaje porque obviamente pensabas que yo sabía de qué hablaba, y era lo suficientemente importante para ti como para pasar un tiempo conmigo y dedicar parte de tu vida a obtener este conocimiento. En ese potencial que creaste apreciaste el valor de esto y recordaste el camino diferente que yo seguí en contraste con el que tú has seguido desde entonces. Eso lo recordaste. Estás aquí entonces para dedicarte al conocimiento que te entrego. Te enseño a pensar, no como un dios fracturado, sino como uno que es completo. Y te muestro esto mediante procesos que, aunque son difíciles, pueden ser muy sencillos. Y tú escogiste estar aquí.

El Dios-Fuente espiritual es la resolución de todo porque eso es parte de él. Cuando aprendemos sobre el Yo, éste ya no está cubierto de misterio. Aunque es mucho más grande y amplio que cualquier pintura que podamos pintar, comenzamos a tener un sentido de su presencia. Empezamos a estudiar nuestras huellas, miramos las pisadas que hemos hecho. Cuando lo hagamos, nos estaremos aproximando a la presencia invisible que las creó, y estás aquí para saber eso. Una vez enterados, encontraremos todas las respuestas que resuelven las cargas a las que te estás enfrentando. Tienes algunas pesadas que obviamente no has podido resolver, de modo que has ido a la fuente primera en este plano para saber cómo te puedes liberar de ellas.

Entonces, ¿cómo resolvemos? La resolución es tan simple que se puede dar en un instante. Es el mismo momento de claridad que se presenta en el campo1 cuando por fin renuncias al pasado, colocas ese enfoque sobre agua cristalina y entonces ocurre. Es una dinámica que te muestra que lo único que tenemos que hacer es ponernos por encima de nuestro pasado y dejar de afiliarnos a él. Como seres humanos tenemos que hacer el esfuerzo de perdonar en cada lugar donde podamos encontrar el perdón, porque sólo entonces seremos perdonados nosotros. Tiene que salir de nosotros mismos. Al hacerlo aquí se da permiso al Dios, o el hijo pródigo, para que regrese a casa y entonces las lágrimas de gozo pasan por esa barrera emocional. Tenemos que observar cada área de nuestra vida para ver qué nos molesta, qué rompe nuestra paz, qué o quién nos impulsa, y por qué seguimos pensando en términos del pasado en lugar del presente. Tenemos que liberarnos del pasado quitando nuestra energía de allí. Cuando hacemos esto, nos volvemos completos.

Eso no significa que el drama de la realidad tangible no se siga representando. Continúa por un tiempo. Es entonces cuando es importante perseverar en la enseñanza de mirar la mesa y verla llena, aunque al ojo le parezca que está vacía. Perdona, perdona, perdona, perdona; libera, libera, libera, libera; permite, permite, permite, permite. Con cada acción recuperamos el poder. Recuerda, queremos que regrese todo a nosotros; y todo está encerrado en el pasado. Lo queremos todo de regreso.

1 Véase Trabajo de Campo™ en el Glosaric

Ahora: he aquí lo aterrador de este momento. Al hacerlo, a veces cortamos la línea vital de nuestra propia soberanía, ¿no es verdad? En otras palabras, nuestra soberanía, nuestros linderos, nuestra definición de amor y compañía están todos basados en estos lugares que vamos a quitar de debajo de nosotros. Literalmente le estamos moviendo el piso a nuestra vida carnal, ¿verdad? Bueno, de eso trata el camino espiritual, pero hay que hacerlo, hay que tomar esa caja, sacudirla y arrojarla, porque sólo hasta que lo hacemos... Sí, vamos a caernos de bruces. Sí, todo se detiene por un rato. Sí, va a suceder. ¿Qué esperabas? «Bueno, la alacena está vacía, pero tengo mi poder.» Sí, sí, sí, lo tienes. Pero si te atreves a lamentarte porque la alacena está vacía, entonces no tienes el poder porque, ¿no tiene también el lamento el poder del Dios-Fuente? ¿No lo tiene? Tienes que dejar de lamentarte. No puede haber ningún lamento, porque si lo hay, estás fracturado. Y lo que queremos hacer no es salvar las apariencias, sino tener de nuevo el poder.

Ahora, esto al parecer nos desnuda y nos vuelve vulnerables. Nos dan escalofríos y nos ponemos nerviosos. Pero si podemos mantenernos en ese lugar puro, que es el mismo que se presenta cuando por fin te enfrentas a la realidad y le dices la verdad a ese tonto, ¿sabes una cosa?, ya ni siquiera te importa cuáles sean las repercusiones. No puede ser peor que lo que has venido experimentando. ¿Te ha sucedido algo así? Y cuando todo está hecho, te sientes tan liviano, ¿verdad? No interesa si la casa se derrumba, te sientes liviano. Eso es espiritual; ese es el espíritu, que ahora empieza a flotar, está tomando forma de nuevo. Ahí es donde cobra importancia el entrenamiento de cómo empezar a aplicar poder puro a lo que estás haciendo.

Ahora, cuando tenemos resolución y decidimos trabajar en esto en nuestra vida, ¿cuál es la mejor manera de hacerlo? Bueno, tienes que permanecer consciente. Ahora, puedes trabajar inconsciente ocho horas al día, pero dediquemos por lo menos dos horas diarias a estar conscientes, tan conscientes y alertas que afectemos las otras ocho horas, que realmente causemos un impacto. En esos momentos conscientes debes liberar la energía de los tres primeros sellos —como yo te entreno a hacerlo— que es el lugar donde está arraigada.

Es la primera disciplina que aprendiste a hacer: subir la energía. Yo te enseño la disciplina y la ciencia ha probado que funciona. Yo te enseño a hacerlo. Así que primero tienes que salir de este plano y ser capaz de ser móvil en el espíritu. Tienes que sacar la energía de estos lugares (sellos inferiores) para que suba hasta aquí arriba (séptimo sello). Eso es lo que hace la disciplina de C&ETM. Cuando ella está allí, puedes lanzarte al Vacío, y deberías hacerlo. Deberías permitir la acción de disolverte en la nada. Te enseño cómo moverte hacia puntos de luz, cómo volverte dinámico, cómo dar la vuelta, cómo estar literalmente en el Vacío. Recuerda, la conciencia y la energía están creando la realidad. Este es nuestro lugar natural, el Plano Sublime. Somos la imaginación; ella es nuestro producto. De modo que tenemos que ir a casa, a nuestro Yo original, nuestra creatividad de la imaginación. El Vacío es el lugar donde nos sumergimos para limpiarnos, para purificarnos, para liberarnos de los apegos.

Y cuando estemos listos, desapegados, podremos ir otra vez desde el Vacío al Punto Cero. Nos movemos de la nada hacia Dios, de la nada hacia Dios, y en Dios estamos en el pináculo de nuestro Yo espiritual. ¿Cuánto tiempo tarda esto? Depende de cada maestro. Algunos de vosotros, después de una hora de soplar, no llegáis; otros con dos respiraciones estáis allí.2 No hay una regla general, todo depende del individuo. Depende de cuán enraizado estés en los tres primeros sellos y si quieres salir de ellos. A algunas personas no les agrada salir de ellos. Algunas personas quieren sentirse cansadas en la mañana, quieren sentir esto y aquello, de modo que dondequiera e esté su «querer» es donde ellos están. Cuanto más nos acercamos al trabajo espiritual eso se convierte en un requisito para nosotros, y entonces queremos lavarnos de este cuerpo, luego nadar en la nada y regresar al Dios-Fuente completamente puros. Estamos en la cabeza espiritual. Estamos ahora en el punto de vista del observador. Ahora podemos mirar a medida que empezamos a caer del Punto Cero, y caemos a los niveles quinto, cuarto y tercero, que es lo que vamos a hacer cuando empecemos a imaginar. Vamos a regresar a un lugar muy familiar. Este es el lugar donde creamos las oportunidades para esta vida y vamos a bajar hacia ellas. Nos van a resultar muy familiares. Vamos a tropezar con ellas y, como el observador, vamos a permitir que haya un repaso de esta vida y de lo que quisimos que pasara antes. La línea de potencial ya ha sido trazada para que la recorras. Es fácil hacerlo. ¿En qué punto quieres trabajar entonces? Quieres liberarte de la carga del arrepentimiento. Lo que sucederá entonces es que todas esas personas, lugares, cosas, tiempos y eventos a los cuales está ligado el arrepentimiento comenzarán a desfilar frente a ti y te enfrentarás a ellos uno por uno; ahora te estás enfrentando conscientemente a ellos.

2 Véase C&E'"en el Glosario

O puede ser el perdón. Recuerda que te dije cómo saber a quién conociste en el Plano Sublime, con quién hiciste un trato: será la persona más difícil de perdonar, y será alguien que consintió en representar ese papel, tanto para ti como para él. Y lo tendrás que erradicar, encontrar la persona y tratar el asunto. En cuanto a tus padres, una relación de lo más precaria, ya no puedes sentarte a juzgar las acciones de otras personas. Y hasta ahora, siendo la víctima, has sido su atormentador. Ya no puedes sentarte en ese lugar de poder para responsabilizarlos y culparlos por todo lo que te ha pasado en la vida. Vas a tener que dejarlos libres porque sólo así podrás recobrar el poder pues ya no está arraigado en la culpa. Entonces serás libre; ¡Dios mío!, eres libre. Y puedes sentirlo a medida que empieza a lavarte.

Puedes pasar los próximos seis meses trabajando en ese proceso hasta que un día ya no tiene importancia. Despertarás por la mañana, mirarás por esa ventana y ya no estará allí. Es la voluntad de Dios que tengamos nuestro poder. El momento en el que decidimos hacer esto es cuando comenzamos el verdadero sendero espiritual porque eso significa que aspiramos a un orden más elevado y superior para refrenar nuestro reino inferior. ¿Comprendes?

¿Aprecias entonces el valor de asir lo que has aprendido aquí mediante tu elección? Recuerda eso; te está dando poder. Elegiste venir aquí a aprender esto por tu elección, de modo que ya tuviste una ventaja inicial, y así fue en verdad. ¿Aprecias entonces el valor de considerar la restauración de tu poder? ¿Puedes ver claramente que es en las actitudes —todas ellas basadas en el pasado— donde está atrapado el poder? ¿Aprecias el valor de aplicar la disciplina en el ámbito consciente todos los días? ¿Puedes ver el valor y lo que producirá cuando madure el fruto en tu vida? ¿Comprendes eso?

Ahora, esa es la manera, así es como lo vamos a lograr. La parte difícil y delicada es que podemos encargarnos de asuntos superfluos que en realidad están en lo profundo de nuestro núcleo. Pero tenemos que ir hasta el fondo y hallar esos asuntos de los que hablamos cuando te dije que cuando te enfrentas hoy a la fractura de tu Dios y la curas hoy, no habrá nada que examinar en la luz venidera. Así empezamos a ver con más claridad que el Yo se vuelve más identificable.

Es realmente un dios que, una vez liberado de sus cargas, de sus pesos, de terminar sus creaciones, tiene enfrente una enorme riqueza y una renta de realidad para producir. Y como no está obstruido, produce rápidamente, no hay que esperar mucho.

 

La única razón por la que no has obtenido todo lo que quieres es porque tienes muchos obstáculos en el camino. Lo que quieres es el futuro, los obstáculos son el pasado. ¿Cómo podrías abrirle un espacio al futuro si no tienes más lugar porque está atestado de pasado? Sólo querer no es suficiente. Tiene que haber poder para promoverlo; poder para imaginar.

¿Cómo puedes imaginar algo inimaginable si tus pensamientos estan siempre sujetos a algún pequeño trauma emocional que tienes?

No vas a imaginar lo inimaginable si estás pensando en la comida, o si estás sentado allí sufriendo, sintiéndote arrepentido, o deseando estar en otro lugar. No hay espacio para la imaginación. No hay Dios para que suceda, así que no funcionará. Por eso es importante que hagamos esto por pura elección, porque entonces nos daremos a nosotros mismos suficiente poder para continuar la acción de lo que estamos aprendiendo. Nunca llevarás adelante tu objetivo si no quieres estar aquí. Los mensajeros3 no llegan; no sucede nada. Tienes que estar abierto a ello. Con la resolución nos liberamos del pasado, ya no está allí; nuestra energía ya no está allí. El maestro lo persigue, lo desentierra, lo desarraiga y se enfrenta a él, se enfrenta a él por amor al Yo.

Lo que las otras personas hagan es realmente incidental. Si has hecho lo necesario para recuperar la energía, si perdonas a alguien y él o ella no pueden soltarlo del todo, entonces la goma elástica les rebotará en la cara, ¿no es así? Y esa energía regresa a ti. Ya será entonces problema de ellos; no tiene nada que ver contigo. Y lo sabrás porque, no importa cuánto se esfuercen, no provocarán una reacción en ti, porque no hay nada que provocar. Es como si el incidente nunca hubiera pasado. ¿Comprendes?

Ahora, cuando continuamos experimentando la resolución, el día se vuelve bastante interesante, ¿no es cierto? Y ese debería ser tu enfoque porque, ¿de qué vamos a hablar entonces? Es la misma pregunta que te hice antes en cuanto a lo que ibas a llevar a la mesa del maestro. ¿Por qué piensas que mereces estar en su presencia? No lo mereces. Así como, ¿de qué vas a hablar con alguien si ya resolviste el pasado con esa persona, lugar, cosa, o evento? ¿De qué vas a hablar? No hay nada de qué hablar, ¿verdad? ¿Me entiendes lo que estoy diciendo? Es precisamente en ese momento cuando sabes que estás libre de esa carga. No tienes que conseguir una cita para volver a repetirlo. Y a veces a la gente le gusta desenterrar el pasado porque los saca del presente y los lleva atrás, piensan que tienen que hacerlo. No hay nada de qué hablar, ¿verdad? Es entonces cuando sabes que se ha terminado.

3 Véase mensajero en el Glosario.

¿Por qué languidecer allí? ¿Por qué querría un maestro sentarse allí y hablarte acerca de ti? ¿Por qué querrían hacerlo? Bueno, es la misma analogía. ¿No es eso lo que deseamos ser? Entonces, ¿por qué queremos o tenemos la necesidad de regresar a entablar una conversación que siempre se basó en la dinámica del arrepentimiento, el resentimiento, el fracaso, la angustia, la pérdida? Y podríamos clasificar todo eso en todo tipo de categorías: los celos, la envidia, la traición, todo eso. Si dentro de nosotros mismos lo hemos resuelto todo, no hay nada de qué hablar, ¿verdad? Entonces, ¿qué clase de conversación vas a entablar? ¿Vas a tratar de regurgitar todo, revivirlo, removerlo con frenesí para así tener un campo de actuación semejante?

Y esto se convierte —como empiezas a ver claramente— en lo que se llama la iluminación. Empiezas a ver por qué tienes relaciones que te oprimen. Hay cosas y personas que te oprimen. ¿Sabes por qué? Porque ya todo terminó y la única forma de relacionarte con ellas es bajo esas condiciones. No sabes cuándo marcharte; estás un poco confundido acerca de las obligaciones. No sabes cuándo abandonar la situación que sólo te produce fricción. Has crecido; ya no encajas. Es entonces cuando te alejas porque has representado ese papel y todo debe acabar.

¿Y adonde nos lleva eso? ¿Va a decirme tu inteligencia humana que lo que eso significa es que uno abandona a sus amigos? Ellos no son un amigo; son un dios. Uno no retiene a ningún dios; le da su libertad. Así es.

La amistad verdadera no oprime. Crece al unísono. Son dioses que crecen juntos en máxima libertad. Allí no hay opresión. Por eso te digo que en una amistad no hay carencias. De modo que regresar a repetir los mismos comportamientos porque crees que es la única premisa sobre la cual te puedes encontrar de igual a igual, dime mi amada entidad, ¿es eso resolución? No, eso es una regeneración de la fractura. Eso es lo que es.

Tenemos que alejarnos; ya no hay nada de qué hablar. Piensa en el fundamento de tus conversaciones diarias. ¿En qué se basan? Depende de la persona, el lugar, la cosa o el evento, ¿no es cierto?

Depende de esos factores. Entonces, ¿por qué volver a visitarlo? Ya está terminado.

Ahora, hay una bendición en esto. ¿No es una bendición tener una comunidad de individuos que son como una familia, pero una gran familia espiritual en la que no existe el dominio, ni acuerdos para reunirse bajo las condiciones del pasado, una familia compuesta de dioses individuales que son como un bosque que crece? Y a medida que la energía crece y cambia en uno, se esparce a todos los demás.

Eso es lo que queremos.

Estás confundido en cuanto a la amistad. Hicimos amigos en el paraíso. Y los hicimos sólo porque estaban estrechamente ligados a nosotros en este viaje y nos los hemos encontrado a lo largo de nuestras vidas. Todavía nos quedan muchos más por conocer que están esperando representar su papel en el potencial que no se ha desarrollado todavía, cuando el Yo haya sido sanado. Ellos también llegarán.

En Dios somos uno. Eso es obvio. Cuando ayudaste a tu vecino, no pensaste si erais amigos o no. Lo ayudaste porque dentro de ti hubo algo apremiante que lo hizo. Ese es el tipo de relación del que estoy hablando. ¿Comprendes? Que así sea.

4 El Cielo

Estamos ahora en ese maravilloso lugar en el paraíso, en el Plano Sublime o el cielo, como lo quieras llamar. Allí, en la forma de nuestro Yo verdadero y libre de cargas, estábamos planeando y fraguando cómo continuar el asunto aquí abajo, sanarlo y convertirnos en gente decente. Allí en el proceso también tuvimos el privilegio de entrar en magníficos salones de la enseñanza más elevada. Pudimos ver seres magníficos en acción que nos maravillaron. Pudimos ingresar a bellos salones de conocimiento donde la mente de Dios está atada a cualquier forma que desees contemplar, ya sea como maestros, libros, revelaciones diáfanas, hologramas danzantes. Todos disfrutamos de eso. Tú también lo hiciste. Y pudiste ver todo aquello que fuiste capaz de pedir ver. ¿Comprendes?

El Plano Sublime contenía una segunda parte que decía: «Entonces si puedo liberarme de las cargas, ¿cuál es mi camino verdadero cuando esté libre?»

La libertad. Tenemos que empezar a tejerla entonces. Qué oportunidad tan maravillosa y emocionante es ésa porque, déjame que te repita de nuevo, en la verdadera naturaleza de nuestro Yo podemos verla de inmediato. Así que inmediatamente trazamos una línea recta que realmente es multidimensional porque requiere de la tríada entera para distribuirse hacia abajo al plano terrestre.

Y si hemos llegado aquí, nos hemos liberado de las cargas y terminamos todos nuestros asuntos, sin importar cuánto tiempo nos tome, empieza a suceder algo que debes entender y que tiene que ver con el pensar interdimensional. Esto es lo que traté de mostraros cuando os di la enseñanza de la mente dimensional. Parece que las cosas empiezan a suceder en un flujo lineal, pero en realidad están enrolladas en algo que ya hemos creado en un tiempo diferente, un tiempo que es mucho más rápido. Creamos una aventura fantástica y maravillosa para nosotros.

Los maestros saben esto porque tan pronto como están libres aquella espléndida mañana, todo empieza a activarse y ellos lo saben. Entonces su mente está despejada. Ya no tienen sombras; son prístinos. En ese estado, la mente analógica superior tiene la oportunidad de desenrollar la película de potenciales.

Ahora, es así como empieza a suceder. Un fenómeno, la sociedad empieza a estudiarlo y es algo desconcertante porque actúa como si fuera independiente de todas las leyes de la física y, ciertamente, de todas las leyes de conservación de energía. ¿Y sabes por qué siempre vamos a estar desconcertados? Porque ellos tratan de explicar linealmente un fenómeno que se presenta dimensionalmente, y así no funciona, de modo que van a necesitar un calibre científico diferente para explicarlo. Por eso cuando os di unas bases simples de mecánica cuántica, os entregué el entendimiento de una ciencia genuina que, aunque es sólo una rama del árbol, define más fielmente el comportamiento de la realidad. ¿Y quién está a cargo de esa realidad? Pues bien, usando esa física, si quieres, nosotros creamos al otro lado de los asuntos sin terminar una aventura dinámica que en la mayoría de los casos nunca experimentaste ni viste con ojos humanos.

Y lo que desconcierta al individuo conservador en este plano es el hecho de que el fenómeno empieza a presentarse a pesar de sus leyes. Bueno, ¿de dónde procede? ¿Quién es el verdadero guía en tu vida? ¿Por qué las cosas le caen a uno en el regazo? ¿De dónde viene la verdadera inspiración? ¿Es esta en verdad la ley de la aleatoriedad? ¿O será que es una ley más afín a la ley divina? Y la ley divina es siempre imaginación y concebir imágenes. Sucedió en un plano de existencia estelar y ahora puede ser puesta en acción aquí mismo.

A medida que te acercas a la claridad, empiezas a ver algunas señales muy obvias: un período largo de no saber de qué hablar. Bueno, tal vez ese sea el verdadero silencio ¿no es así? No hay nada de qué hablar, así que tienes que estar en silencio. Y al hacerlo, como ya no estamos regenerando el pasado, ni estamos fracturados o tratando de reparar el templo del Yo, nos volvemos poderosos y lúcidos. Eso significa que somos espirituales. Somos espirituales, somos nuestro Yo original en lugar de nuestro Yo inferior.

Entonces, de repente, comenzamos a ver apariciones. Empezamos a tener sueños lúcidos. O de pronto nos parece que de noche salimos del cuerpo muy a menudo y es como si ocurriera accidentalmente. No, nada nos sucede accidentalmente. Resolvimos algo y abrimos el espacio para nuestro plan magnífico del futuro que trazamos en el Plano Sublime. Y el fenómeno que empieza a caer en nuestro regazo procede del cielo. Y nosotros somos los dioses que lo dejamos caer justo sobre nosotros. Nosotros ideamos el plan; nos sitiamos. No está sucediendo por casualidad. Nos pertenece.

Y empezamos a inspirar la mente por medio de pensamientos. No hay ningún guía. No hay guías que sean independientes de nosotros. En otras palabras, no elegimos a alguien para que se encargara de nosotros mientras estuviéramos aquí abajo. No tenemos que hacer eso. Nosotros lo hicimos. Nosotros somos nuestro guía. Lo que sucede es que empezamos a aparecernos a nosotros mismos aquí abajo. Nosotros, como observador y participante subjetivo, activamos ese programa y estamos involucrados en él de un modo intrincado. Y dondequiera que le hacemos un lugar, el programa empieza a aparecer. Y somos nosotros quienes nos aparecemos a nosotros mismos en nuestro cuerpo radiante.

Empezamos a apoderarnos del cuerpo. Ahora el alma se ha puesto en marcha. No se han escrito aún las páginas de la maravillosa aventura que se diseñó en el cielo. Así que en nuestra vida se empiezan a dar los fenómenos. Vemos luces que danzan alrededor de nuestros rostros frente a nosotros o sobre algún objeto inanimado. Empezaremos a ver que las cosas se mueven. Es como si viéramos fantasmas a nuestro lado. Nos estamos volviendo lúcidos; nosotros lo planeamos. e repente tenemos el talento para ejecutar algo que no sabíamos que éramos capaces de hacer. ¿De dónde salió esto? del Plano Sublime. De pronto sabemos cómo hacer algo. Sentimos la urgencia de hacer algo y como por arte de magia nos llegan las oportunidades. No hay nada allí que se interponga. Y la alegría es que nos involucramos en una nueva aventura o un nuevo aspecto. Nos empiezan a suceder cosas que no vienen por azar; nosotros las colocamos ahí. Y los períodos largos y secos donde no sucede nada significan que todavía estamos fracturados. Cuando sanamos, tenemos claridad y todo empieza a brotar.

Lo que todo esto produce también es la presciencia. Bueno, el sendero espiritual nos prepara para nuestra obra más grande.

Ahora, hay estudiantes que en los días de los diálogos' preguntaban: «¿Cuál es mi destino?» ¿Voy a darles su destino en cuestión de instantes acaso? Nunca están felices con mi informe del destino, con mi reseña de lo que deberían ser. Su destino es limpiar sus actos para que su gran destino se pueda desenvolver. Y ellos replicarán: «¿Y qué es eso?» Y yo les contestaré: «Saber interior ilimitado». ¿Cómo podía yo decirles otra cosa? ¿Cómo podía decirles que cuando limpiaran sus vidas sucedería algo maravilloso, que sería esto, eso y aquello? Eso nunca habría funcionado. ¿Comprendes? No funciona de ese modo. Tu destino es ser un dios, no un hombre o una mujer; es ser un dios y ser capaz de poner en práctica lo extraordinario en el cuerpo. Lo extraordinario ocurrirá frente a ti y entonces lo experimentas. Pasarás por ello muy rápidamente y siempre en un estado de dicha, porque fue creado en el Plano Sublime. La penuria se crea aquí en los asuntos sin terminar y a través de la fricción de aferrarse durante mucho tiempo. Eso es angustia. Esas son las cosas difíciles de quitarse de encima. El potencial que yace frente a nosotros no es difícil. ¿Pero qué significa esto? Significa que cuando nos llegue, ya habíamos planeado salir del cuerpo. Planeamos el viaje astral porque es la siguiente frontera fascinante. Hemos planeado encontrarnos con otros seres. ¿Por qué? Porque hasta ahora hemos vivido en una forma de existencia muy aislada en la que con nuestro ego alterado pensábamos que estábamos completamente solos, incluso dimos un paso más al aislarnos a nosotros mismos en nuestra turbulencia, en nuestro pasado.

1 Los días de los Diálogos es el nombre de los eventos anteriores a 1985 en los que Ramtha enseñaba a grupos pequeños en forma de preguntas y respuestas.

 

¿Cómo pueden otras formas de vida ser parte de nuestro pasado? Si continuamos viviendo allí, ellas nunca se harán presentes. Tendremos la oportunidad de comunicarnos con seres extraordinarios. No estoy hablando de canalización ni de escuchar una vocecita dentro de la cabeza, estoy hablando de un contacto. Entonces habremos salido de nuestra soledad y nuestra prisión hacia una zona libre en la que ya hemos trabajado porque es superconciencia. La superconciencia es la unión del todo-Dios. Cuando caminemos en esa unión, estaremos expuestos a lo que nunca podríamos haber estado expuestos antes. Nos encontraremos con gente increíble que parece venir de la nada. Nunca antes se habían presentado porque no se programó que llegaran hasta que ocurriera la resolución. ¿Lo comprendes? Y sólo llegarán cuando la resolución se produzca.

 

Hay seres extraordinarios. ¿Cómo sabes que lo son? Porque ya los conociste en el Plano Sublime. Cuando tengas contacto con otras formas de vida, ya los habías conocido y te resultarán muy familiares. Y lo primero que vas a decir es: «¿Será que... compartimos una vida pasada?» Pues no; a otro lado con eso. Que ni se te ocurra decirles eso. No, os conocisteis en el Plano de Dios y este es solamente un reencuentro. ¿Por qué los conociste allí? Porque ellos son parte de la aventura. Así como has encontrado en esta vida entidades que han participado en tu sanación, también existen entidades fuera de esta existencia que viven en otros ugares y que son parte de tu encuentro para abrir tu conocimiento y conciencia. ¿Está claro? Y ellos también necesitan ese encuentro pues también está en su agenda. Nunca se te escoge al azar. Todo tiene su propósito.

Por otro lado, ¿qué más sucede? El hecho de que ya estás completo y puedes mantener esa integridad sin la tentación de caer en el pasado, permite un rejuvenecimiento del cuerpo. Vas a experimentar la verdadera regeneración porque ella también es parte de la superconciencia. Y si todas esas maravillas están a punto de llegar —amor verdadero, devoción verdadera, nobleza verdadera, la verdadera administración de la gran mente espiritual— imagina la recompensa que nos espera. Pues bien, por eso muy pocos de nosotros regresamos, porque, ¿para qué volver? ¿Qué hay que repetir? Ahora, ahí es donde esos maestros célebres se encuentran y están viviendo la aventura extraordinaria, tienen escaleras a otras dimensiones por las que suben y bajan fácilmente. ¿Y por qué? Por que se sentaron sobre el trono en sus cuerpos en lugar de sentarse sobre su ego alterado. Y como su identidad es espiritual están conectados con la mente de Dios que es completa. Imagina el acceso que tienen a la vida dimensional. Es extraordinario. Tú también lo vas a tener.

Ahora, ¿por qué te enseñé la lista2 y cuál era su enseñanza sagrada? Era apretar botones cognitivos, presionarlos a diario en tu vida para que se sincronicen únicamente con lo que va a suceder de aquí en adelante.

Y cuando hacíamos diariamente la lista con rectitud y nos enfocábamos en ella, éramos lanzados hacia atrás, a un lugar de ensoñación, de familiaridad, a tal punto que cuando la repetíamos, había algo en ella que era aceptable. Era algo conocido y cierto. Esos son los elementos del Yo soy. Porque para poder realizarla a conciencia, te tienes que convertir en un espíritu imaginante. Y si puedes sostener esos momentos, estás dentro de tu Dios-Fuente porque es allí adonde perteneces.

2 Véase la lista (disciplina) en el Glosario.

 

La lista fue creada con una dinámica sagrada para pulsar los botones de lo que yace al otro lado de la resolución, y para que los presionaras tanto en esta vida que te diera una razón para seguir adelante, porque lo que yo te he dado es simplemente lo que ya has trazado. Eso es todo. La lista entonces te escolta hacia la aventura. Y todos os la merecéis. Es básicamente: «¿Qué puedo hacer para merecérmela?» Recobra tu energía, libérate de tus cargas.

Y esto también tiene sus capas, ¿sabes? Quitas una y debajo está la culpa. Y hay que enfrentarse a la culpa, ¿no es cierto? Y cuando has quitado la culpa, entonces la responsabilidad está ahí. Está estratificado. Pero estamos aquí para hacer exactamente eso, pasar por eso para poder lograr el reino de los cielos.

Y te digo que con sólo hacerte a la idea de que vas a vivir doscientos años se inicia el proceso. Se encienden los motores de un concepto que ya vive en otro plano. Cuando lo aceptamos aquí, se facilita el desarrollo de la resolución.

Hagamos aquí una pausa y reflexionemos. Considerando donde estás ahora, esta estación de tu vida, puedes ver que si no hubiera ciertos puntos en el camino que finalmente resolviste y de los que te alejaste, dadas tus circunstancia actuales, ¿a quién habrías echado de menos? Mira quién está en tu vida. ¿Qué oportunidad se te habría escapado? ¿Comprendes lo que digo? Si te hubieras quedado donde estabas antes de empezar este camino, ¿qué te hubieras perdido hasta ahora? ¿A quién renunciarías, en este momento, para volver atrás?

Ese es mi argumento. Lo que quiero decir es que al otro lado de esto, de lo que te empeñas que es tu camino, yacen cosas tan maravillosas y esplendorosas que al mirar hacia atrás dirás: «Hice lo correcto». Siempre haces lo correcto. A veces, en medio de todo, las emociones o la parte humana interfieren, y por supuesto dentro de ellas hay capas de actitudes que están tan sustentadas por el poder de Dios, que nos fracturan y así traban el camino hacia lo maravilloso. Aun no has vivido la mejor parte de tu vida. Eso está por vivirse.

Ahora, la gente común cuyo camino no es éste, va a encontrar puntos cumbre en su vida en los cuales están en la cima. Ya sabes, llegaron a un punto en el que estaban en lo mejor de la juventud, fue cuando se sintieron más vitales. O estaban en el momento máximo de su desarrollo académico, o llegaron hasta la cima de la escalera del éxito, o fueron inventores y crearon algo que fue su máximo logro, o finalmente encontraron a la persona que siempre desearon o al hijo que siempre anhelaron. Y ese momento constituye su punto    máximo, pero se quedan encerrados allí porque nadie les ha dicho que hay más. Piensan que una vez alcanzada la cima del éxito será así para siempre. Pero después de eso, siempre se marchita.

¿Ves? No hay nada como el brillo de la cumbre de la experiencia. Pero si no se le permite un final a la experiencia, ella pronto se vuelve irritante, envejeces bajo su sombra y añoras sus días. La gente común que carece de un entrenamiento espiritual verdadero piensa de esa manera y en esta escuela hemos aprendido que la conciencia y la energía crean la realidad. Eso no se puede refutar. De modo que sin conocimiento, ¿qué es lo mejor que pueden esperar? Pueden decir que han logrado ciertas cosas en su vida, y que van a poder vivir de ellas el resto de sus días; pero de allí sólo se desciende. Porque, como ves, ese momento de gloria no se repetirá; se acabó. Y era todo lo que querían porque no saben pedir más. Y en esta sociedad pedir más denota una actitud muy codiciosa, pero así es como es.

Ahora, quiero que sepas que ellos no tienen nada más que esperar porque no tienen el conocimiento para comprender. Y tendrán que morir, ir a la luz, analizar esta vida y regresar al jardín de contemplación de los comunes. Y tendrán que encontrar una manera de salirse de esto. Entonces un magnífico día o un magnífico momento se les ocurrirá quizás que la raíz del problema está en «¿que soy yo en realidad?» Y cuando hagan esa pregunta, entonces regresarán a esta vida y este será su camino: ser capaces de definir eso. Y cuando lo hagan, tendrán todas esas respuestas y ya no habrá una cima o un punto máximo; es simplemente subir la escalera hacia la eternidad.

 

Eso es lo que he venido a enseñarte. Todo lo que te he dicho es. Y sólo se vuelve conjeturable cuando le aplicas tu carencia. Todo lo que te he dicho. Cuando te digo que a partir de ahora el tiempo puede detenerse y ya nunca más envejecerás, ¿no es eso coherente con la enseñanza de que la conciencia y energía crean la realidad? Pero tiene que haber una unidad de conciencia y energía que sea lo suficientemente fuerte como para mantener ese momento para siempre. Por supuesto que la hay, pero no va a ocurrir en un lisiado que ha devastado su templo por aferrarse a fantasmas del pasado. Nunca va a suceder.

¿No tiene sentido el hecho de que si arreglas tus faltas aquí, no lo tendrás que hacer en otro lugar? Todo el mundo va hacia la luz en un tren de carga. Esa locomotora baja por los rieles y va hacia el túnel. Todo el mundo va hacia allí porque necesitan algo diferente en sus vidas y precisamente eso es lo que será. La muerte es un alivio temporal al aburrimiento de la vida de alguien que llegó a la cumbre en su juventud y luego descendió. Simplemente es así.

Te digo esto y también te digo que es posible no morir nunca. Es posible ascender este cuerpo. Ahora entendemos que ese es un concepto defendible, viable y sencillo. De hecho, es el concepto natural porque eso es lo que somos en el cielo. Y cuando hacemos del cielo un lugar recto en la tierra, que es el trabajo que nos toca aquí, no tendremos que morir ni tendremos que enterrar este pequeño cuerpo lastimero para que se degenere. Tenemos el poder de la restauración, el poder de restaurarlo. Tenemos el poder.

¿Alguna vez te detuviste a pensar qué quiso decir una persona cuando dijo: «Fulano es muy poderoso»? Bueno, quiso decir que esa persona tiene mucha confianza en sí mismo, tiene mucha fe. Claro que sí. Confianza total es la habilidad de tener imaginación y saberlo irrefutablemente, sin importar lo que esté sucediendo a tu alrededor. Eso es poder puro y hace que lo demás se vea muy insignificante.

¿Qué es una persona poderosa? Alguien que no está fracturado. ¿Y cómo los llamamos? Tienen fe o una voluntad fuerte o creen en lo que están haciendo. Esa es la manera como procuramos analizar lo  que ellos tienen y a nosotros nos falta. Ellos hacen su trabajo. ¿Y por qué ellos lo logran y tú no?

Podrías responder: «Porque ellos son poderosos». Pero ¿es esa una comparación desigual para ti? Es para recalcarte que tú no lo tienes, pero sí lo tienes; sencillamente lo has colocado en terreno estéril. Las personas poderosas tienen personalidades magnéticas porque son profundas y fértiles en imaginación y su fe es inquebrantable. Por eso no puedes obligarlos a cambiar de parecer. Ese es un ser poderoso y eso es lo que tú necesitas ser. Necesitas ser poderoso al abordar los asuntos: «Sé que voy a vivir para siempre. Sé que soy mi cuerpo radiante», y es inamovible. Cuando tengas esa clase de poder, tu lista se incorporará inmediatamente a tu vida, porque ese es el poder que hace que se manifieste: la fe inquebrantable, firme, innegable.

Esa es una persona poderosa. Nada puede persuadirlos de que se muevan de ese centro. No importa qué les muestres o de qué forma razones con ellos, esa persona es Dios. Allí estás tratando con un Dios. Y puedes decir: «Bueno, es una idiotez. Puedo demostrarle de qué modo está equivocado». Solamente tú sabes que está equivocado; ellos no lo saben. ¿Quién va a ganar?

Eso es el Plano Sublime que está vivo aquí y ahora. Todo lo que te he enseñado es. Es refrescante porque es una oportunidad de tener una vida que ni siquiera ha empezado a llegar a sus cimas. Un nuevo estándar de vida se ha establecido en tu vida espiritual y es ahí donde tiene que establecerse. Va a ser mucho más fácil librarse de la culpa y su tontería, y de la falta de confianza en uno mismo. No tenemos confianza en nosotros mismos porque no tenemos poder en el área de la confianza. Cuando no hay poder, hay carencia. Entiende eso. Ya no hay razón para sentirse de ese modo. Como nota al margen, nosotros teníamos que estar juntos. Estas en el momento de tu vida en el que se supone deberías estar y estás avanzando. No todo estudiante de la escuela ni todo aquel que lea estas palabras podrá retener el mensaje completo porque su ego alterado es muy fuerte. La parte cobarde del ser humano tiene mucha fuerza para no enfrentarse a los asuntos del Yo que hay que resolver y limpiar porque le tiene miedo a lo que va a encontrar. Y al final el mensaje importante no se recibirá porque nuestra parte cobarde le tiene miedo a la confrontación, no con otra persona, sino con nosotros mismos y nuestros secretos.

No todos los que están en este salón ni todo el que lea estas palabras lograrán caminar como un maestro porque la mayoría va a pasar el resto de su vida limpiándose sólo para crear un caos otra vez. ¿Por qué? Porque lo espiritual no importó lo suficiente. Por eso. Y cuando nos esforzamos por colocar de nuevo a Dios en el trono —a nuestro Yo en vez de nuestra humanidad— cuando lo logremos, todo lo que he mencionado será nuestro. Pero cuando insistimos en identificarnos con arquetipos del pasado, comportamientos del pasado, cuando insistimos en la violencia como el medio de lograr un objetivo, cuando insistimos en la brutalidad como medio de establecer nuestro punto —y yo entiendo todo eso— cuando no queremos renunciar a eso, si insistimos en seguir igual, no merecemos lo que está al otro lado. Por eso siempre está a salvo. Por eso muchas personas nunca lo van a lograr, porque no pueden cambiar.

Celebremos hoy las buenas noticias de tu elección, las buenas noticias que, aunque por el momento no parezcan profundas y efectivas, lo serán. Celebremos el hecho de que estamos vivos y que nos hemos vuelto a encontrar. Y celebremos por todos aquellos que están apareciendo en nuestras vidas desde nuestro futuro y hagámosles lugar. Cerremos la puerta al pasado y liberemos todos los fantasmas y atormentadores que existían solamente en nuestra propia mente. Cerremos esa puerta y no caminemos más sobre la tierra de los muertos. Y caminemos en el momento de luz y libertad presente y aquí, siempre presente. Y no tienes que encontrar una razón para repetir el pasado o para culpar. Regocijémonos. Y las buenas noticias son que por medio de nuestros esfuerzos colectivamente hemos hallado la manera y los medios de lidiar con eso.

Nunca te he pedido renunciar a tu virtud. Al contrario, eso es lo que te hace hermoso. Sólo te he pedido que cambies lo que hay que concluir en tu vida para que puedas abrirle espacio a algo más grandioso. Celebremos el hecho de que hicimos un esfuerzo para hacer eso posible. Y de ninguna manera les cerremos las puertas a todas esas posibilidades. Celebremos el hecho de que en un momento podemos ser Dios y que tenemos una vida y estamos aquí en el lugar donde hay que resolverlo y donde podemos hacerlo. Y si eso se convierte en nuestra agenda, entonces estamos en línea para el Plano Sublime aquí abajo. Estamos entendiendo el mensaje y está funcionando. Que así sea.

 

Mi gente se nos ha unido. Han estado aquí desde esta tarde. Están ligeramente por encima de este gran salón. Los que hoy sentisteis un zumbido en el oído, es porque ellos están aquí. Y no es por casualidad. Son los grandiosos y magníficos trabajadores en este plano y han realizado obras maravillosas. Tienen mucho interés en lo que se está enseñando aquí, pero no es porque no lo sepan; lo saben muy bien.

Debes recordar que en mi tiempo, antes de mi nacimiento, ellos eran los ilustres ancianos de este plano. Eran los seres santos que seguían el curso de las galaxias que están más allá de la estrella del norte. Ese es el lugar de donde vinieron. De modo que tuvieron una vida muy diferente a la de los atlantes3 En tus términos, eran considerados santos; brillantes, pero muy santos. En contraste con los atlantes, eran profundamente espirituales.

El magnífico norte es muy importante para ellos porque estas playas4, el suelo que pisas hoy, fue una vez la costa de ese gran continente, de modo que aquí la energía es magnífica. Hoy estamos sobre la energía que una vez fue su hogar.

Así que quiero que sepas que están aquí. Están escuchando y observando reacciones. Y no es tanto el hecho de que éste sea un conocimiento que rompe barreras, sino que es quizás la primera vez que un grupo ha escuchado realmente el conocimiento y que quizás lo ha seguido abiertamente.

Es inevitable que un día seres como los que están por encima de este gran salón finalmente te muestren su presencia porque tendrás un entendimiento, una base y un conocimiento, comprenderás que ellos no están para que se les adore, para aferrarse a ellos ni para salvar a nadie. Son tus hermanos. Tal vez podrías decir que son tus hermanos muy evolucionados. Y observan tu evolución como padres magníficos que desde lejos contemplan el crecimiento del niño en el jardín infantil. Así que están muy interesados en cómo reaccionas y si, por ejemplo, esto marca una diferencia teniendo en cuenta el caos de tu vida. Eso es lo que es importante para ellos. Estoy feliz de que ellos estén aquí.

 

3 Término utilizado por Ramtha para referirse a las personas de la Atlántida.

4La costa del Pacífico Noroeste de los Estados Unidos.

 

5   Caminar como un maestro

Oh, mi amado Dios,

purifícame.

Trae hacia mí

la actividad de mi Espíritu Santo.

Súbeme

para sentarme sobre el monte

 de mi glorioso ser,

y dirige mi vida

de acuerdo con mis deseos.

Oh, mi amado Dios,

te amo inmensamente.

Que así sea.

Por la vida.

 

Tienes una percepción más personal y más valiosa de lo que son esas cargas de tu vida, y del trabajo que tienes que hacer ahora? Ese es tu destino: salir adelante para que podamos abrir el espacio donde suceda lo extraordinario en tu vida. Y lo extraordinario ocurrirá en tu vida. Así como en esos elevados momentos de mente analógica se podría colar un milagrito o algo maravilloso, hay mucho más en el lugar de donde proceden. Es cuestión de hacerles espacio.

Ahora, en este segmento en particular, vamos a hablar de cómo debemos vivir si vamos a cambiar de posición. Si estamos aquí para estudiar cómo ser seres espirituales, entonces tenemos que empezar a identificarnos con ese contexto, más que con el contexto biofísico hombre/mujer. Es muy importante.

En otras palabras, estamos haciendo el esfuerzo de cambiar papeles con nuestro Dios. Queremos tomar ese lugar en nuestra vida, ese cargo importante, e iniciar el trabajo como si todavía viviéramos en el Plano Sublime, como si todavía estuviéramos ocupando el cielo. Queremos ser aquella entidad que es un ser inmortal, eterno.

Si la conciencia y la energía y el libre albedrío son nuestros para crear la realidad, entonces ¿cuál es la identidad más elevada que en verdad puedes crear para ti? Simplemente decir: «Deseo y anhelo ser el Dios que soy, la entidad que mora en el Plano Sublime y ese es mi Yo espiritual. Mi Yo espiritual posee una realidad propia. ¿Dónde está la esencia de mi patria natural? Porque es obvio que no es ésta.» Esta es la patria de lo físico. La patria espiritual yace en otro lugar.

Dices: «De donde yo realmente vengo, mis pensamientos se convierten en materia al instante. Estoy tan cerca de mi campo energético que mi conciencia y energía reaccionan inmediatamente». Naturalmente en un lugar así no habría espacio para el pensamiento humano atrasado, ¿no es cierto? En el Plano Sublime, obviamente, no habría espacio para los celos, la envidia, la rabia y todo aquello que conduce a la guerra. La guerra está aquí. De modo que no es posible exhibir esas actitudes y al mismo tiempo existir en el Plano Sublime.

Imagina cuán devastador sería, si cada pensamiento que tuviste como ser humano durante los últimos seis meses se manifestara al instante. ¿Estarías todavía aquí? No. La evolución tiene verdaderos dispositivos de seguridad, ¿no te parece? Hay algunas razones verdaderas por las cuales sólo hay un lugar así de sublime donde puedes existir y tener una forma tan radical, porque no puedes regresar allí y ser todo lo que eres aquí y que con tanto ahínco defiendes. Cuando alguien se esfuerza por enderezarte o se te indica que estás haciendo una víctima de tu vida, te enfadas porque no quieres escuchar eso. No quieres escuchar cuando te señalan que eres egoísta, codicioso o que tienes linderos definidos, que eres astuto, superviviente, manipulador, hipócrita, que usas y abusas. No te gusta oír eso, pero la verdad es que lo eres. No funciona el tratar de corregir eso en ti. De modo que llegas a yacer en los despojos de aquello a lo que te aferras y conservas.

El Yo espiritual no es así. En el Plano Sublime no hay nada de eso porque allí sólo existe el espíritu, y aquí tenemos el cuerpo. Debemos entonces aprender que construir el dios que somos es construir el Yo. Y tenemos que prestarle atención especial a cada detalle de la reconstrucción del Yo santo. Entendemos que si elegimos ser eso, ese lugar santo, entonces nuestra energía lo manifestará. Hacer esto en el cuerpo es la obra espiritual, es caminar como un maestro.

 

Este es el punto donde el maestro verdaderamente toma forma, porque él está dominando la diferencia entre el humano y el dios, el espíritu. La vocación del maestro es ser Dios, porque él o ella entienden que ser algo diferente es ser un humano sin poder. Ellos hacen esa elección aquí arriba, de una forma clara y distintiva. Una vez que lo hacen dedican sus vidas a conquistarse a sí mismos. Como ya lo hemos discutido en profundidad, la conquista del Yo consiste en recobrar el poder. No significa correr hacia alguien y decirle: «Estoy recuperando mi poder de ti». No, no es eso. Significa extinguir los elementos de la actitud que generamos: codicia y avaricia, celos y envidia, guerra, manipulación, hipocresía y deshonestidad. Eso es en lo que se fragmenta el núcleo del Espíritu Santo. En eso se fragmenta el Yo divino.

De modo que la conquista de nosotros mismos consiste en recobrar el poder que entregamos a nuestro propio yo humano. Una vez que hacemos esto y hacemos una distinción clara, eso debería ser entonces el primer punto de la lista. Y la nueva lista debería empezar diciendo:

Este día soy mi santo, santo Espíritu divino.

Este día crearé desde la boca de

ese Espíritu Santo las siguientes cosas:

Y trabajamos en ser eso, creamos el mantra para poder repetirlo durante el día, que sea un punto de referencia al cual elevarnos porque durante el día estaremos propensos a regresar a lo que se llama el yo animal o el yo humano. Si podemos mantenernos así durante el día, repitiendo el mantra todo el día, estaremos reforzando nuestro Yo y subiéndolo al elevador que conduce al lugar santo. Desde allí ejecutamos nuestro trabajo.

No es que tengas que cambiar de trabajo; es simplemente cambiar de estado de ser. Trabajas desde ese lugar como el Espíritu Santo, entendiendo que la mayoría de las declaraciones humanas y las características que hemos discutido no existen allí. El apetito de volver a ellas debe ser refrenado por ese Yo santo primordial. Estamos reconstruyendo el templo santo que está dentro de nosotros, de ese modo reconstruimos nuestro Yo. Aquellas actitudes no se pueden fomentar dentro de este templo. Son cosas viles. ¿Comprendes?

Ahora, lo que te he contado no es difícil de hacer. Sólo requiere de un momento de deseo apasionado en el que se elige hacerlo, así como escogiste estar aquí. «Escojo hacer esto. Escojo vivir de este modo en vez del otro. Nadie me ha obligado a hacer esto. No lo hago por culpa o por que me sienta arrepentido, y ciertamente no estoy escapando de mi parte humana. En todo caso, me estoy pronunciando en contra de ella.» Y es muy sencillo hacerlo; no requiere de mucha ceremonia. Sólo se requiere pasión y determinación. Cuando eso esté ahí, todo empezará a fluir.

Y entonces todo lo que te llegue durante el día lo vas a encarar desde el templo, desde el Yo santo, como un dios, no como una personalidad. Y cuando se encaran las cosas como un dios, administrarás tu día con probidad, consciente todo el día de que cada cosa es Dios y que lo que le haces a otra persona, te lo has hecho a ti mismo. La idea aquí es hacer regresar el poder a nuestro interior.

Ahora: eso hará, esencialmente, que tu primer día comience de una manera maravillosa. Percibes diferencias sutiles en todo. Empezaras a ver que si caes en un bajón o en una depresión en la mañana, si simplemente vuelves a ubicar la base de tu conciencia en este lugar y la mantienes allí, empezarás a sentir una sensación estimulante en todo el cuerpo. Y no tendrás propensión a caer en depresiones o fatiga, porque podrás mantenerla.

Y mientras más tiempo la mantengas, empezarán a suceder cosas maravillosas y gratas. Las pequeñas cosas del futuro empiezan a deslizarse en tu vida; las cosas empiezan a caer frente a ti. Se liman las asperezas. Se suprime el camino estrecho y difícil. Parece que hay una presencia que crece. Bien, esa poderosa presencia que crece no es alguien que está ahí afuera; eres tú que irradias desde aquí hacia afuera. Es una radiación, ¿comprendes?

Las cosas responden a esa radiación; la vida le responde a esa radiación. Todo le responde porque ella da vida. El Espíritu Santo es vivificante. La conciencia y energía son vivificantes. Y cuando estamos en la cúspide de nuestro ser, la flora que nos rodea nos responde. No será raro que las flores broten en nuestra presencia, o que los pájaros formen bandadas por encima de nuestra cabeza. No será extraño que las cosas que nos rodean se iluminen. Los objetos animados e inanimados empezarán a brillar un poco más. Sucede porque están frente a una presencia divina.

¿Y qué es esa presencia divina? Te digo, maestro, que es elegir ser Dios y elaborar tu vida desde esa ventana, desde ese templo y desde ese lugar. Y la radiación es vivificante. Sostener a alguien o algo en las manos y que inmediatamente rejuvenezca. Y no es el hecho de que los sostengas con el fin de rejuvenecerlos; es un producto natural de la radiación. Es el producto natural de un campo radiactivo muy elevado. ¿Comprendes? Y es simplemente subirse a la plataforma de ser conscientemente ese Yo definible y a cada paso recobrar el poder, lentamente recuperar el poder. Nada te irrita; nada, porque si sucede, entonces te fragmentas. Así es como funciona. De inmediato Verás los resultados.

Ahora, esto es realmente poner un pie delante del otro, empezar a caminar como un maestro que a su marcha va conquistando el pasado y va liberándose de cargas, liberándose, conquistando, recuperando más poder. Y mientras más lo hagas y más te aligeres de tus cargas cada día, más intenso se vuelve el campo radiactivo. Éste es radiactivo, pero no en dimensión deformadora, sino más bien en una dimensión restauradora, porque procede de un lugar santo.

Es un pie delante del otro; momento a momento. Vive desde este lugar. Te prometo que si puedes vivir un día sin traspasar a tu pasado, ese día no habrás conocido el tiempo. Si puedes pasar dos días sin regresar al pasado de ninguna manera, con ningún pensamiento, acción o hecho, y si puedes mantener la presencia del Espíritu Santo, habrás vivido los momentos de la eternidad. No envejecerás; radiarás. ¿Comprendes? Y el campo se vuelve permeable.

Entonces, entre aquellos que son muy dados a lo físico, surgirá la pregunta: «¿Qué hago con mi cuerpo?» Bueno, estás atrapado en él. ¿Qué quieres decir entonces con «qué voy a hacer con mi cuerpo»?

Es tuyo.

«Entonces, ¿qué significa cuidar de mí mismo?» ¿De cuál Yo estamos hablando? La razón principal por la que estás aquí es para cuidar y reconstruir el Yo. Ese es el sendero espiritual. Si estuvieras aquí para reconstruir tu cuerpo, estarías en el lugar equivocado en este momento. Estamos aquí para enfocarnos únicamente en el núcleo de la creación, y eso incluye el cuerpo que cuelga del espíritu y el espíritu se viste con él.

¿Cómo cuidar del cuerpo? Si nos desplazamos al lugar de Dios y conciliamos y reconstruimos nuestro templo santo, entonces tenemos que entender que el cuerpo es la vestimenta del templo y que la radiación va a salir de este cuerpo.

Además, el cuerpo físico contiene un cuerpo emocional y cuando regrese todo el poder que hemos entregado por fuera de nosotros pasará por la barrera de ese cuerpo y se sentirá en la vestimenta, para que se purifique y regrese a un lugar perfecto. Y cada vez que reclamemos ese poder, esto hará que el cuerpo llore y esté deprimido. Te vas a sentir emocional al llamar a tus hijos e hijas de energía para que regresen a casa, porque para llegar al lugar santo interior ellos tienen que pasar por la puerta. Al pasar por allí, ellos se limpian y se purifican. Así es como recuperamos nuestra energía.

No queremos que nuestra energía regrese a nosotros y se aloje en nuestra alma en forma de celos. No queremos que los celos regresen, ¿verdad? Todo lo que hemos entendido ahora en la enseñanza es que la energía que está enroscada tiene una forma consciente; tiene su agenda. Bien. Dicha energía es la energía de nuestro Dios y si la hemos enfocado mal y la hemos colocado en un lugar que nos hace caer de rodillas, que desafía incluso lo más noble de nuestro carácter amable e indeleble, cuando la invocamos tiene que regresar como celos. Y penetra el cuerpo emocional desde donde se lanzó. ¿Comprendes eso? Atraviesa el cuerpo. Primero actúa sobre el cuerpo y revierte la descarga directamente hasta el cerebro. Y lo vas a sentir. Sólo entonces será de nuevo energía distendida que podrá regresar a casa en forma de poder al templo interior. Tenemos que recobrarlo.

El cuerpo debe ser entonces una especie de fortaleza. Y el templo santo está dentro de la fortaleza. Esto quiere decir que tenemos que purificar lo que hemos puesto afuera. La razón por la que estamos aquí con nuestros sueños del Plano Sublime es porque éste es el único lugar donde tenemos que rectificar y resolver nuestros asuntos sin terminar. Ese sentimiento, sentirlo en acción, es importante para que sea reconocible en este plano de existencia, para que sea una realidad que experimentamos. De modo que tenemos que llamarlos a todos para que regresen a casa.

Entonces el cuerpo debe ser considerado como una prenda de vestir que va a ser una fortaleza sucia durante un tiempo. Cada vez que la energía regresa a nosotros, cuando reclamamos nuestro poder y pasa por esas barreras, cuando llega a este lado de la liberación, el cuerpo va a ser pulido un poco, hasta volverse más y más brillante.

¿Cómo deberíamos pensar entonces? Que realmente no somos el cuerpo, sino que él es una fortaleza que habitamos para hacer el trabajo aquí. Y si Dios vive dentro de la fortaleza, entonces debemos mantenerla limpia y hacer de ella un lugar santo. Si, por otro lado, pensamos que la fortaleza somos nosotros, entonces nos habremos engañado y usaremos el cuerpo como instrumento de placer. Eso no se hace en el sendero espiritual. Nuestro placer yace en el reino llamado Plano Sublime, donde creamos instantáneamente.

Al levantarnos en la mañana, nuestra siguiente declaración en la lista será:

 

Dios, bendice mi cuerpo

y pule este día mi templo santo.

Que el poder de mis obras maravillosas

este día, ensalce y sane mi hermoso cuerpo.

 

Hacemos eso, y entonces hemos incluido el cuerpo. ¿Hasta qué punto debemos ser físicos? Esta va a ser un área gris porque hemos sido esto durante tanto tiempo, que ser el Espíritu Santo y luego ir y devorar varias alacenas de comida, ocasiona ahora, si quieres, una pequeña caída de la conciencia.

No deberíamos mirar el cuerpo como el recurso de placer. Esto es muy importante. Cuando dejamos de verlo como el necesitador de placer, y vemos que el espíritu es lo único que existe, suceden cosas maravillosas. El apetito del cuerpo se normaliza. Y tal vez te des cuenta de que no tienes la propensión a comer todo el tiempo porque estás siendo nutrido a otro nivel. ¿Comprendes eso? Y deberías alimentar al cuerpo cuando sientas hambre, darle comida.

¿Deberíamos ser radicales en cuanto a la salud? Bueno, la salud empieza con una actitud adecuada, puesto que sin ella, hasta las entidades más saludables mueren de infarto a una edad temprana. La salud no debería ser tema de discusión. Lo que debería ser importante es un espíritu saludable, un espíritu que no esté lisiado, quebrado o hecho astillas, sino sereno. ¿Recuerdas la enseñanza que te di en cuanto a que el cuerpo era el último reino en el que se manifiestan todos nuestros pensamientos? De modo que podríamos ver las heridas, deficiencias y enfermedades del cuerpo como el último lugar de descanso de nuestras personalidades astilladas que actúan desde el lugar del ego alterado.

En este mundo de la tecnología ciertamente hemos creado una gran variedad de vendajes para colocarle al cuerpo, así como medicinas para sanarlo, pero sólo son temporales; no van a detener el tiempo. Como aprendimos hoy, el tiempo es la erosión del pasado hacia el presente, así que el cuerpo va a decaer. Su energía no puede sostenerse porque cada vez que apoyamos nuestra condición de víctima, cada vez que señalamos con el dedo acusador y culpamos a alguien de nuestra existencia, cada vez que nos quejamos de nuestra vida, aunque aparentemente eso nos sea útil en el presente, el cuerpo va a adoptar esa ley. Y ciertamente lo hará.

De modo que la salud del cuerpo realmente no tiene que ver con el factor nutritivo, sino con el factor espiritual. Si la salud se tratara sólo de suplementos nutritivos, entonces Dios estaría ocupando el segundo lugar después de las vitaminas. ¿Entiendes? Tenemos que tener claridad con respecto a esto. Ahora, piensa por un momento en la parte del cuerpo donde has coagulado un malestar. Piensa dónde te duele, dónde hay incomodidad. ¿Cuáles son tus inclinaciones? Comes demasiado o no comes suficiente, o todo el día piensas en comer. ¿Dónde está la conciencia? Está en la absorción de comida, en el ejercicio, en ser esbelto, en la grasa, en todo eso. Eso no es un maestro. Hay una gran hipocresía aquí.

Lo que necesitamos entender aquí al reparar la fractura de nuestro Dios, es que cada vez que llamamos a eso de regreso a casa y atraviesa la barrera emocional, también atraviesa los mismos aspectos del cuerpo que se degeneraron cuando aquello pasó por primera vez.

El cuerpo es un mapa perfecto de nuestra realidad. Nos muestra todos los puntos débiles, nuestros puntos lujuriosos. Nos muestra nuestra decadencia, nuestras preocupaciones, nuestros temores. Todo está almacenado emocionalmente en el cuerpo y lo está degradando. El botón está presionado.

Cuando entonces en la mañana proclamamos que somos el Espíritu Santo y que este día elegimos vivir como un ser espiritual puro desde una posición de poder, cuando hacemos esto y empezamos a examinar las cargas, a terminar nuestros asuntos y la energía regresa a casa, esa energía también se extrae de las rodillas, de la espalda, los oídos, la nariz, los ojos, los órganos reproductores, los pies, los juanetes. Se extrae de allí porque si ya no es necesario mantener la realidad del pasado, entonces nosotros, desde una zona espiritual, sacamos la energía de esos lugares que son la razón de la mala salud. Entonces regresa al espíritu. Se purifica.

¿Qué se siente cuando la energía sale? Es algo parecido al proceso del que te hablé; el proceso físico por el que pasas.1 Sentirás que esas zonas te dolerán. Eso quiere decir que la energía se está separando de ellas. Es como si hubiera allí un pulpo y se procediera a extraerlo. Pues cuando somos amos de nuestro pasado, lo poseemos totalmente, incluyendo el cuerpo. Habrá dolor en esas zonas. Habrá fiebre y, cuando termine, esas zonas irradiarán salud. Ahora eso sí es salud.

 

Si escoges no participar en esto porque eres un cobarde, por que no estás listo para contemplar tu vida, no estás listo para perdonar ni para olvidar porque gran parte de tu experiencia diaria está concentrada en considerarte una víctima, si eres cobarde y no quieres contemplar, entonces toma vitaminas, haz mucho ejercicio. Y no pierdas el ritmo porque si no nunca conseguirás los nutrientes. La mala noticia es que las vitaminas o el ejercicio no posponen el envejecimiento ni la muerte. Ellos son inevitables porque esa es la ley. Así es como funciona.

El cuidado de uno mismo debería consistir en un espíritu limpio y radiante, tan puro e incorruptible que desde su posición irradie poder verdadero. Eso es salud. El cuerpo empezará a ajustarse como un dios. Recuerda que nosotros somos los que dictamos la ley. El cuerpo no es más grande que nosotros. Es sólo que somos demasiado cobardes para ser su ideal y le colocamos nuestras miserias, quejas y nuestra mezquindad.

 

1 Se refiere a uno de los efectos secundarios cuando se empieza a practicar la disciplina de C&EIM, donde el flujo de proteína inunda la corriente sanguínea y ocasiona, en términos comunes, un resfriado, o sea que el cuerpo empieza a chorrear por cada orificio donde el cuerpo ácido cambia a cuerpo proteico.

 

De modo que hay que cuidar del cuerpo, pero con el entendimiento de que él va a ser tu vehículo.

Este es el cuerpo con el que vas a ascender si eres un verdadero adepto. Entonces, ¿qué tienes que cambiar? Mucho, y todo se reduce a la actitud. Todo es actitud. Cuando la actitud se cambia, viene la sanación. La compasión de sí mismo es una muleta. Y excusas como: «Realmente no estoy listo para renunciar al chocolate», bueno, nadie te ha pedido que lo dejes. «No estoy listo para renunciar a esto o a aquello.» Todo eso está conectado a alguna actitud de aquí arriba. No te pido que renuncies a nada, excepto a tu humanidad. Te pido que seas totalmente espiritual, porque vas a ver que el poder radiante de esa energía renueva.

Cuando ya no estás fracturado, los ojos empiezan a sanar y puedes ver otra vez. Cuando uno ve con claridad desde el espíritu, los ojos ven claramente. Cuando renuncias a esa ruptura del temor de la inseguridad, empezarás a oír como nunca antes lo habías hecho. Ese es el poder de la alquimia con la que cambiamos el metal base por el espíritu. Y es fácil, todo lo que tenemos que decir es «elijo hacerlo y lo voy a cumplir». ¿Comprendes?

Surge entonces la pregunta: «¿Debo hacerlo o no?». Debes ser espiritual, el núcleo de Dios que recupera su poder. También debes entender que el cuerpo es una pieza moldeada, y está diseñado para ser moldeado sobre la base de una actitud. Está diseñado para albergar la actitud. De modo que una prueba explícita es que si no pudiste aguantar un arduo día de caminar y marchar en el campo, entonces tienes que cambiar ciertas actitudes. Eres demasiado el cuerpo y no suficientemente el poder del espíritu.

El ejercicio es marcha. Levántate en la mañana y da una caminata reconfortante afuera en una mañana brumosa, inhala el aire, ve hasta lo más profundo del bosque y regresa. Esa es una marcha. También es espiritualmente rejuvenecedora porque se está en contacto con la naturaleza. Y si debemos empezar nuestro día como seres naturales, entonces hagámoslo. Si eso te parece horrible, entonces empieza tu día como un ser espiritual en la cama. ¿Comprendes?

El cuerpo nunca debió haber sido la excusa para no hacer el trabajo. Y en todo caso, ya tendrías que haber hecho algunos cambios para poder ejecutar el trabajo, pues recuerda que estás aquí porque así lo elegiste. Tu elección es ser una persona espiritual. Le has entregado tu poder a la comida; vives para ella, piensas en ella. Se lo has entregado al letargo; prefieres no hacer nada a hacer algo. Le has entregado el poder a tu cuerpo.

O eres lo contrario. Le has entregado tu poder al cuerpo a tal grado que no eres espiritual, pero luces muy bien. No hay nadie en casa, pero la casa se ve muy bien. Eso funcionaría muy bien en algunas arenas, pero no en ésta porque no estamos aquí para seguir siendo la imagen. Estamos trabajando duro para ser lo que somos en ese estado hermoso y dichoso porque ese es nuestro estado natural. Insinuar que una prenda de vestir te hace bello es algo tonto. Usamos ropa y nos adornamos con seda, satín o lana virgen, lo que nos guste, pero eso no cambia el estado en el que estamos. Podemos ser relucientemente hermosos en andrajos e igualmente hermosos en largas túnicas de seda, porque la belleza no la constituye la prenda. ¡Por Dios! Ella se desgasta rápidamente.

Cuando nos convirtamos en ese ser espiritual, realmente vamos a estar buscando la energía. La estamos buscando y vamos a hacer que regrese a casa. Y cuanto más nos llenemos de ella, más avanzaremos. Ese campo de energía radiante va a salir de nosotros de un modo natural y tendremos más energía para hacer las cosas que hemos soñado. Nos cansaremos menos y podremos mantener esa drástica realización de lo extraordinario durante más tiempo. Y si no tenemos cargas del pasado, somos realmente libres. Somos como magníficos corceles que nos hemos zafado del carretón. Somos libres. Podemos correr, correr, correr y correr. ¿Comprendes eso?

Cuando se mueve la energía de los tres primeros sellos hasta el cuarto centro, el lugar santo, se incrementa el metabolismo, porque es un movimiento de energía hacia arriba. Y más importante, cuando impulsamos energía al cerebro, afectamos sellos decisivos allí que están conectados, como has aprendido, a glándulas que son centros claves para activar hormonas. Y esas hormonas que se activan producen una cascada hacia abajo por todo el cuerpo.

Ahora, si no subimos la energía hasta el cerebro, esos centros, esas glándulas, empiezan lentamente a cerrarse. Y muy rápidamente entonces, estaremos viviendo únicamente de las glándulas que se encuentran alrededor de los tres primeros centros. De eso estamos viviendo porque a eso se reduce todo. La personalidad está basada en esos tres sellos. Ellos son su fuente de alimentación.

Cuando nos volvemos espirituales, movemos la energía y empezamos a activar el cerebro y el cuarto centro. Dentro de nuestro pecho y nuestra cabeza se inicia un fuego incontenible. Y una vez que la energía está allí y regresa una y otra vez a reconstruir y redefínir el Yo, irradia un poder descomunal. Esa energía es la que activa las hormonas de la eterna juventud. Cuando empezamos a activar el cerebro y el cuarto centro, incrementamos todo en el cuerpo; es un flujo natural.

 

La limpieza. Si sabes que te estás acercando al altar del santo de los santos, ¿cómo vendrías? ¿Cómo estarías de pie frente a Cristo? ¿Sucio? ¿Cubierto de la transpiración de los venenos expulsados por tu cuerpo? ¿Te presentarías de esa forma? Te digo que los grandes santos nunca hicieron eso porque entendían realmente en qué consistía el bautismo en agua. Se trataba de lavar las costras para que el perfume o el almizcle del espíritu pudiera impregnar el aire.

No te confundas cuando hablo del perfume de un hombre. ¿Piensas que es la transpiración? El sudor es veneno; es nocivo. Por eso huele tan mal. Esos vahos nocivos son veneno. Si continúas viviendo con ellos, los estás introduciendo de nuevo en el cuerpo. ¿No te parece lógico?

Pues bien. Se excretan por una razón. Si el cuerpo los necesitara, los conservaría. ¿Comprendes? Se hubiera quedado con sus asuntos malolientes. El cuerpo trata de expulsarlos. Cuando te hablo del olor almizclado de un gran hombre o una gran mujer, hablo de un olor que acompaña al espíritu cuando está en casa; es su perfume. Su energía contiene una fragancia propia; es la fragancia de mil capullos en flor.

Son las melodías más agradables en forma de olor. Es una sinfonía de toda la creación convertida en fragancia. El espíritu tiene su perfume.

Todos los grandes seres lo tienen y su perfume es la radiación de su energía. Cuando el cuerpo irradia, se está liberando de sus toxinas. El espíritu también lo hace, pero su radiación huele a cielo. Cuando te toca un maestro y continúas sintiendo el aroma de ese toque, ese es el perfume. A eso me refiero.

Cuando limpiamos el cuerpo, lo perfumamos y le untamos aceite, invitamos el perfume espiritual porque es agradable, es bello. El espíritu no es aquello en cuya presencia no quisiéramos estar. Nos llena completamente de una manera sensual. Cuando estés en presencia de Cristo, limpia cada orificio del cuerpo; manten limpio cada hoyo y cada saliente, cada curva, cada pliegue. Asegúrate de estar limpio para que el estar en presencia de la grandeza ayude a ensalzar la tuya y a que salga tu propio perfume, y así será.

El cuerpo cambiará a medida que seamos menos humanos y más espirituales. Cuanto menos nos preocupemos por la dinámica del cuerpo, por lo que va o no va a comer, y más nos enfoquemos en ser espirituales, más se cambiará la dinámica energética del cuerpo. Ese es el flujo natural.

Y queremos cambiarla porque queremos ser lo que realmente somos: un Yo magnífico, indefinible pero definible, ese ser magnífico de conciencia y energía que lleva el alma de experiencias recordadas que ampliaron los parámetros de su existencia. Eso es lo que queremos ser. Y cuando vivimos mediante la energía espiritual, generamos un campo radiante que será un campo de perfume.

Siempre debes lavar el cuerpo. Busca una limpieza verdadera. Cuando empiezas este proceso lavas toxinas que son el residuo de cambios químicos que se presentan en el cuerpo. Lávalas, límpialas, no dejes que el cuerpo vuelva a inhalarlas. Límpialas.

Cuando empezamos a realizar este cambio dinámico, el cuerpo experimenta muchas transformaciones. Limpia el cuerpo, púlelo, aceítalo y prepárate para un nuevo encuentro con el Espíritu Santo en la noche o en la mañana. Comprométete a ser el espíritu. Ve a él puro; no sucio o andrajoso. No me importa lo que lleves puesto, eso no va a esconder las toxinas. Me interesa dónde está construido el templo. A ese lugar uno va puro; y entonces recibimos el Espíritu Santo con manos limpias, ungidos y fragantes. Verás la diferencia. No hay excusa para no hacerlo. Por eso Dios creó los ríos y las corrientes. Así que zambúllete.

 

Ahora, cuando empezamos el día, cualquiera que sea nuestro trabajo, lo hacemos por un salario o sueldo justo. Es algo honroso cumplir y ejecutar las labores por las que te pagan. Todos los maestros que han caminado sobre este plano lo han hecho. Algunos de ellos han realizado trabajos muy humildes, lo que fue una oportunidad excelente para observar sus actitudes. Cuando tomes el trono del Espíritu Santo, el tercer punto de la lista es:

Este día déjame ejecutar mi trabajo

desde el justo lugar de mi Espíritu Santo.

 

Surge entonces la pregunta: ¿te mereces de repente un aumento de sueldo sólo porque ya te has vuelto espiritual? No. El aumento consiste en subir la energía espiritual. Eso es algo que ya no te cuestionas. No se trata de obtener una moneda por el esfuerzo; se trata del esfuerzo. Es en eso en lo que estamos interesados.

Si ahora estamos sentados en un lugar de poder, en un lugar de espiritualidad, lo que realmente nos interesa son nuestras interacciones; eso es lo que realmente cuenta.

Queremos ser capaces de colocar al Espíritu Santo en un lugar mágico, y el lugar de trabajo es un lugar mágico. No es una excusa Para recaer en viejos patrones de hábitos. Es el lugar ideal para empezar a recuperar el poder. No es quitarle el poder a otra persona, es recuperar el poder que nosotros hemos colocado allí. Eso es lo que queremos hacer.

Y cuando trabajamos por el honor de nuestro espíritu más que por el dólar que nos den al final del día, estamos laborando en los campos de Dios, y es allí donde deberíamos estar porque en la lista, más abajo, aparece el asunto de la riqueza fabulosa. Porque mientras más cerca estés espiritualmente, mientras más consistente seas, más grandiosa será esa realidad.

Y la riqueza fabulosa ciertamente no va a venir del trabajo; viene del Plano Sublime a través de una puerta extraordinaria que se abre hacia una aventura totalmente nueva, la aventura que todos nosotros, por lo menos la mayoría de nosotros, planeamos con tanto cuidado. De allí viene tu riqueza fabulosa, no de tu trabajo.

Pero la idea es realizar nuestro oficio honestamente sin cortar por el camino más fácil, porque cuando lo hacemos, estamos cortando nuestro propio camino. ¿Comprendes? En otras palabras, no engañamos a nadie; nos engañamos a nosotros mismos. Y si puedes tolerar eso, entonces te tengo muy poco respeto. Y si engañas a otro —y te estás engañando a ti mismo porque de allí es de donde viene—, tengo muy poco respeto por tu humanidad y por el poder de tu espíritu, porque alguien te ha colocado en un lugar de confianza y estaba

dispuesto a pagarte por ello.

Si decidimos convertirnos en personas espirituales, ya no debemos ver la utilidad de nuestra vida en términos del dólar. Eso tiene que terminar. Más bien, deberíamos buscar el uso de nuestro espíritu en maneras en las que a diario lo dotemos de poder, porque de allí vendrá la gran veta madre. ¿Comprendes eso? Caer en una actitud de tomar el camino fácil, tomarse demasiado tiempo y demasiadas libertades, sí, estás engañando en tu trabajo, pero lo peor de todo es que te estás engañando a ti mismo. Y lo peor es que el que lo hace piensa que se sale con la suya. Esa es la mentira. No es así, porque lo que hacemos, nos lo hacemos a nosotros mismos. ¿Todavía no has captado ese asunto?

Si salimos de los tres primeros sellos del superviviente: «Tengo que conseguir un trabajo, tengo que pagar esto, tengo que conseguir aquello y lo otro, tengo que tener comida sobre la mesa. Y puedo ser muy amable hasta que hablemos de dinero, y hasta ahí llegó todo.» —los tres primeros sellos son eso, ese es el animal al que me referí antes— cuando salimos de ese lugar, realmente nos vamos de allí y llegamos aquí (cuarto sello).

Estamos reconstruyendo el templo; eso es lo que queremos.

Nuestro Dios siempre proveerá porque mientras nos esforcemos por llegar a ser ese ser espiritual e íntegro, ese campo energético del que dije que se notaría desde el primer día, ese campo radiante, mientras más poder se le dé, más poderoso será el pensamiento común. Imagina por un momento nuestro modo de pensar natural, que si el pensamiento común proviene del trono de nuestro Dios, desde este alto lugar que ahora vamos a ocupar, y si nuestro pensamiento común procede de allí, ¿qué tan cerca estamos de esa realidad? Hacemos que ésta caiga del cielo. Estamos más cerca de casa. Estamos más cerca de nuestra verdadera naturaleza que lo que estamos aquí abajo.

El camino espiritual no debe basarse en el dinero, sino en crecimiento espiritual. Eso no quiere decir que te vas a sentar como un holgazán a esperar que alguien se haga cargo de ti, porque así también te traicionas y te lastimas a ti mismo. Te lastimas en el sentido de no tener un lugar al cual ir durante el día donde se desafíen todas las facetas de tu ser. Necesitas un lugar de retos. Necesitas un lugar donde puedas aplicar esto en tu trabajo. De modo que es cuestión de levantarse y cumplir todas las obligaciones con rectitud. Porque al final del día, vas a saber si lo hiciste o no. Y si lo recortas, tú serás recortado. ¿Entiendes cómo funciona esto?

Y es lo mismo cuando eres «el señor» en el trabajo. En ese caso, tienes que permitir que las entidades realicen su trabajo creativo. Y tú las contrataste para que hicieran un trabajo creativo. Deja de atropelladas. Permíteles que sean creativas. Dales espacio para que aprendan en tu presencia. Esto funciona en ambos sentidos. Un patrón justo es algo poco común. Un patrón justo, cariñoso y recto es muy poco común. Cuando tenemos gente ocho horas del día bajo nuestra responsabilidad, es mejor que seamos un legislador justo, porque lo que les hagamos a ellos, nos lo hacemos a nosotros mismos. Si abusamos de ellos y los hacemos parecer inferiores porque sus deberes aparentemente son insignificantes comparados con el enorme panorama de nuestra vida, nosotros somos los tontos. Somos nosotros quienes nos mostramos realmente inferiores.

Todo trabajador que a diario nos entrega ocho o nueve horas de su vida merece respeto y consideración. Y no deberíamos verlos como esclavos, sirvientes, o sea, la vieja idea de que la jerarquía sea atendida por los que nunca hacen nada bien. Aunque en la idea del espíritu, un ser espiritual verdadero es aquel que presta servicio, ¿no es así? Cuando eliminamos todas estas actitudes de superior e inferior, entonces hay un campo radiante de amor en el cual brillamos, crecemos y florecemos. Ninguna cantidad de dinero nos da derecho a abusar de alguien que trabaje para nosotros. Y si no podemos ser compasivos y afectuosos, pero no obstante directos, si no les damos a esas maravillosas vidas espacio para crear de una manera creativa y retadora dentro de nuestro espacio y tiempo, los sofocamos y entonces nos sofocamos a nosotros mismos. Si abusamos de ellos y los tratamos mal, entonces no los merecemos, no somos patrones justos. No necesitamos tener poder sobre nadie.

Pero si aprendemos a respetarlos porque ellos son nosotros y nosotros somos ellos, entonces aprendemos a comprender que ellos son Dios, así como nosotros, y sabemos que les proporcionamos un patio de juegos, una arena donde enfrentar los problemas durante su día, les hemos dado una oportunidad y nos la hemos dado a nosotros. Cuando los administremos desde un estado de amor, nos daremos cuenta de que realmente no hace falta una administración, porque la gente correcta no necesita que la vigilen. ¿Comprendes?

Ese es un medio ambiente amoroso donde el jardín puede florecer, y sí que florecerá. La maleza no podrá medrar; será fácil de arrancar. Una persona que no sea emprendedora o motivadora saltará a la vista. Ese no es lugar para ellas.

Así que un gran «señor» tiene la manera ingeniosa de encontrar personas ingeniosas que trabajen en su realidad, y no obstante les da espacio para que creen la suya propia. Y es una entidad muy poco común la que hace esto con honor, amor y confianza. Funciona en ambos sentidos, ¿no es verdad? Nunca le hacemos a otro lo que no nos haríamos a nosotros mismos; nunca.

Si entre nosotros hay un ladrón o un villano, lo sabremos. Lo sabremos porque en el Espíritu nada está escondido y será revelado. Y la manera justa de hacerlo es indicárselo a la persona que es el villano. El peor castigo es ser retirado de un jardín donde todo el mundo florece excepto uno. Eso es castigo suficiente, ¿verdad? Perder la oportunidad de crecer verdaderamente y ser rosas, crecer y ser lirios; poder tener el perfume de la creación espiritual, esa es tu recompensa justa: no poder estar en un medio ambiente así. Por supuesto tú lo creaste y te lo mereces. No es un problema de confianza. Cuando tu señor al que sirves está sentado sobre el trono del espíritu, lo sabrá todo porque esa es su disposición natural.

De modo que el trabajo no debe ser una cuestión de pesos y centavos, sino de aplicar una energía impecable y procesos de pensamiento impecables.

 

Ahora, los que regateáis entre vosotros. En este auditorio hay algunos que tenéis el hábito malicioso de aprovecharos de los demás y eso debe terminar. En otras palabras, si le pides a un artesano calificado, miembro de esta gran familia, que haga algún trabajo y te dice cuánto cuesta, el precio es justo. Si no te gusta lo que piden, entonces busca a otro que lo haga por lo que estás dispuesto a pagar. Pero no trates de obligarlos a que rebajen el precio de su trabajo. Eso no es correcto ni inteligente. Y no me digas que eso es parte de tu herencia cultural, esa es una afirmación torpe y retrógrada. En esta coyuntura no existe algo así como la nacionalidad. El Espíritu no es nacionalista.

No hagas eso. No trates de quitarle a tu hermano o hermana lo que piden a cambio de su energía. Los ennobleces al aceptarlo. Los dignificas y los exaltas, ¿no es verdad? Los dignificas y, si ellos son justos, a su vez te dignificarán con un trabajo superior.

Por otro lado, no saques provecho de una situación al cambiar súbitamente tus honorarios. No digas que la semana pasada era tanto, pero que ésta, como es fulano, entonces el precio es el doble. Eso es aprovecharse de la gente, es algo improcedente.

Ahora escúchame bien. Lo que no queremos hacer en la vida espiritual es continuar fomentando la condición de víctima, especialmente dentro de este grupo. Aquí no queremos darle a nadie la ocasión de ser la víctima. ¿Comprendes? Ese juego se terminó aquí. En este grupo queremos practicar la integridad, la honradez y la confianza. No sientes un precedente diciendo: «No le gustó, entonces se portó como una víctima». No hagas eso. Esto es una familia espiritual. No salgas intencionalmente a victimizar a alguien y luego usar las enseñanzas para decir «fulano es una víctima», simplemente para justificarte de algún modo. Eso es un error. Es improcedente y no es espiritual.

En este grupo no queremos darle a nadie la más mínima oportunidad de ser una víctima, porque este no debe ser un grupo donde exista esa elección. ¿Comprendes? Esa es una elección en el mundo corriente, pero no aquí. Y no practiquéis esos juegos propios del mundo exterior aquí entre vosotros. Hagamos a otros lo que nos hacemos a nosotros mismos. ¿Qué mejor grupo para poner eso en práctica?

Quizás fuera agradable decir: «Me parece que has subestimado tu precio. Creo que mereces más de lo que has pedido». Págales así. ¿No sería eso un cambio? Pero ¿no es eso practicar lo excepcional en lugar de lo predecible? Esas son las pequeñas zonas que empezamos a alimentar aquí. En este grupo nadie debería apuntarle a otro para victimizarlo intencionalmente y hacerlo sentir miserable porque es una víctima. Eso sería algo muy ruin, repugnante. Y yo sé cuando lo estás haciendo. Lo que le haces a otro, te lo haces a ti mismo. Te juro que es así.

Entonces no trates de economizar. ¿Por qué no ensayas lo contrario? ¿Por qué no aprecias y encuentras valor verdadero en vez de pesos y centavos? ¿Me entiendes?

¿Está claro lo que dije sobre el trabajo? Es importante que abordes este asunto como un ser espiritual y no como un ser físico con cierta identidad. ¿Ves el valor que tiene esto? Porque ya no estamos trabajando sólo por los dólares; lo hacemos por la libertad del espíritu, que es el lugar más prístino para aplicar esto. Y funciona en ambas direcciones.

 

Esto trae a colación el asunto del dinero. Muchos de vosotros deseáis una riqueza fabulosa, pero no aportáis nada a cambio para que suceda. Quieres riqueza ilimitada, pero regateas con los demás. Eres el más tacaño de todos. ¿En qué punto son compatibles la tacañería y lo ilimitado? No lo son. Regresemos al Plano Sublime, al área de contemplación donde trazamos los potenciales de la línea de la vida. Allí el dinero no es un problema, pero aquí claramente lo es, y la persona sabia entiende eso.

En este potencial de vida no aparece la riqueza hasta que hayamos solucionado el asunto de las cargas. Y tal vez algunas de esas cargas tienen todo que ver con este asunto. Por ejemplo, pensamos que para llegar a la cima del éxito es necesario manipular el dinero. Y eso estaría incluido en la lista de cargas por resolver. Pero atraemos el oro del alquimista únicamente cuando terminamos el programa. Una vez terminado, vamos a tenerlo porque está limpio. Es energía limpia.

Es un poder que abrirá la puerta para que se presenten sucesos extraordinarios, porque libera totalmente la parte física de la necesidad de supervivencia y no permite que el espíritu recaiga en los tres primeros sellos, esa condición animal de la competencia despiadada, de supervivientes, de linderos, la mentalidad del rebaño.

Pero entonces imagina esto: si en ese lugar tenemos todo lo que deseamos al instante, realmente no nos costó nada imaginarlo porque esa es nuestra naturaleza, y nuestra naturaleza es tener cualidades imaginativas ilimitadas. Esa es nuestra naturaleza, nuestra personalidad; Se supone que es lo que debemos hacer. Y allí en el Plano Sublime o en el cielo, dondequiera que elijamos ir o podamos ir, se nos presenta lnstantáneamente. Entonces lo que realmente es de valor no es el oro, sino nuestra cualidad imaginativa, ser capaces de crear imágenes adecuadamente. Así que ya hemos comprendido que eso está incluido en la continuidad del trabajo. Todo maestro que ha vivido más de la expectativa de vida de ochenta años, que ha vivido dos años más, ya

ha obtenido su riqueza.

Ahora, este es mi punto: si nos sentamos en el trono del Yo espiritual, sólo podemos ser lo que somos naturalmente. Nos adherimos a la cualidad imaginativa de la conciencia y energía y allí debemos hallar la realidad, la profunda realidad. Así es el espíritu, no lo limita nada. Es sólo la conciencia del cuerpo lo que nos limita y nos cercena. Esa limitación se presenta porque le entregamos nuestro poder.

Pero examinemos esto un momento. ¿Qué tan espiritual es una persona que se vale de intrigas en los negocios? ¿Qué tan espiritual es una persona que te regatea los últimos cien dólares de un proyecto en el que has invertido mucho tiempo? Esas personas no son espirituales. Eso ni siquiera tiene sentido porque la persona espiritual que viene de ese lugar no necesita hacer algo así. ¿Comprendes? Porque el espíritu nunca está en estado de carencia. Trabaja para reemplazar su energía, no para reemplazar dinero. Trabaja para reemplazar su energía. Y cuando haces cuentas y te las ingenias para rebajar el precio de algo o para convencer a alguien de que te cobre menos dinero, en ese momento, eres lo más inespiritual que hayas sido. ¿Tú dices que eso es hacer buenos negocios? Yo digo que es espiritualismo pobre. ¿Y quién va a sobrevivir a quién?

Nunca vas a conseguir la riqueza fabulosa mediante intrigas en los negocios. No está en el programa; no está. Nunca te llegará. No lo permitiré porque no está en esta agenda. Llegará cuando con rectitud pongas en práctica lo que te he enseñado.

 

La riqueza fabulosa no vendrá de ahorrar centavos o de recortarle los honorarios a alguien para que puedas tener unos dólares más en el bolsillo. No vendrá de ese modo. Vendrá de esas tres piedras que tienes en el bolsillo y de ese espíritu que esta enfocado en eso de manera ilimitada. No va a venir de otra persona. Vendrá de las puertas que se abren para permitir que suceda. Pero dejar la mirada fija en algo es ser negligente. Así no funciona.

Ahora empezamos a comprender por qué muchos de vosotros no habéis obtenido vuestra riqueza fabulosa. ¿Sabes por qué? No has traído nada a la mesa ni siquiera para mostrar lo que eres. Eres tomador y no dador. Hay una diferencia. El humano es tomador; no es un dador. Es el espíritu quien da. Aquello nunca ocurrirá; sencillamente no.

Las acciones que generamos desde una perspectiva más elevada son lo que la producirán y la harán caer del cielo o nos traerán lo extraordinario a la puerta. Tenemos la oportunidad de abrir la puerta y de escoger lo que deseemos.

¿Y cuántos de tus bienes tangibles estás dispuesto a arriesgar por la habilidad imaginativa de tu espíritu? Eso es ponerlo en práctica. Lo arriesgamos todo. Conozco una entidad que lo ha arriesgado todo. ¿Qué significa eso? Significa que la elección de ser espiritual y creer en la imagen de la imaginación es más fuerte y más real que los bienes acumulados que yacen bajo la amenaza de desaparecer a causa del sueño.

¿Cuándo nos damos por vencidos? ¿Cuándo decidimos lo que es real y si hay algo que nos pueda derrotar? Una verdadera persona espiritual nunca se rendirá ante las cosas tangibles. Nunca renunciarán al sueño, incluso si ello implica perder todo lo que tienen. Si perder todo lo que tienen les permite aislar el sueño sin cargas, entonces que así sea. ¿Hasta qué punto estás dispuesto a hacerlo? No muchos de vosotros estáis dispuestos a hacerlo porque la energía se ha colocado en la zona protectora de supervivencia.

Es algo semejante a los aspectos que hemos discutido antes. No quieres tocar el tema de la salvación porque eso implica mirarte a ti mismo, pero como eres cobarde, no lo haces. Pues bien, es exactamente igual cuando se trata de ser el espíritu. ¿Cuánto tiene que llevarse la marea antes de que te des por vencido y te vuelvas humano de nuevo? Esa sí que es una prueba. Eso es arriesgarlo todo y una entidad así merece el reino de los cielos, ¿no te parece? Sin importar lo que sea, esa persona se aferra al sueño, no lo deja escapar. Allí está operando una realidad espiritual poderosa, pase lo que pase.

En la convención siempre estamos a salvo, siempre y cuando no toquemos estas zonas. Podemos jugar, jurar lealtad, jurar apoyo, podemos sostener que somos esto y aquello hasta que se nos llama para que lo coloquemos todo sobre la mesa. Es entonces cuando sabemos de qué estamos hechos. Realmente lo sabemos.

Es como estar alardeando en la posada El Pony Pisador, diciendo que somos un magnífico guerrero, hasta que llega la hora de estar sobre el caballo a las tres de la mañana con la armadura puesta, tambores que empiezan a retumbar y campanas que empiezan a sonar sobre la crin del caballo, y sabes que vas a un destino y vas a tener que vivirlo ahora. ¿Eres allí tan grande, malo y asombroso? En el campo de batalla la historia es diferente. Es como la idea que hay por ahí de que alguien se graduó de esta escuela. Vamos, por favor, al campo de batalla. Vamos al campo, hagamos un examen. Veamos si eres un graduado de la Gran Obra. ¡Cobarde!

Como ves, es muy fácil hablar; es muy fácil ganar prosélitos. Es fácil decir lo que harías y no harías, pero nunca sabes de qué estás hecho hasta que tienes que sostener el sueño y caminarlo. Ahora lo sabemos.

¿Nos está examinando Dios? Bien. En algunos lugares nos gusta decir «te están probando». No. El mero acto de asirse a algo intangible mientras todo lo que está debajo de uno, y que es básicamente físico, es barrido por la marea creada por el simple hecho de no tener la energía puesta allí, porque toda tu energía está en un sueño, ¿es eso una prueba? No, no lo es. Pero ¿no es interesante que lo veamos así? ¿Y por qué nos parece interesante? ¿Por qué me parecería a mi interesante oír a una persona decir algo así? Porque entonces sé que está pensando en volver atrás y retractarse del sueño. Y para entretener la idea, dicen que es una prueba. No lo es. Para un maestro verdadero no hay otra elección; sencillamente no la hay. No es una prueba; es inmutabilidad. Tienes que maravillarte de una persona de tal poder, porque no se les puede comprar. No se les puede amenazar. He ahí un ser imponente. Aquí tenemos personas que están pasando por eso.

Es tan fácil decir «cometí un error». Es tan fácil decir «no debería tener un sueño tan elevado». Es muy fácil, pero esa es la evasiva de un cobarde. Es muy fácil decir, «no me siento bien» el día que montamos sobre el caballo macizo.

«Monta y vomita por el lado izquierdo. Cada vez que esos tambores retumben, vomita. Vas a montar.»

¿Comprendes? Es muy fácil decir «no me siento bien». Y, por Dios, no podemos sentirnos bien. Con sólo pensar en ello nos mareamos. La idea de perderlo todo nos pone nerviosos. Es suficiente para producirle a uno náuseas. Con la idea de ir a una batalla uno se enferma. Pero entonces sabemos de qué estás hecho, ¿no es verdad? Y tú también lo sabes. Es demasiado fácil tratar de retractarse del espíritu. Y se hace tan a menudo por amor a la convención, a los buenos negocios, para justificar nuestras pérdidas, para anularlas.

También es fácil decir «me equivoqué». Estamos totalmente dispuestos a salir con toda desfachatez y decir «me equivoqué», cuando nos conviene decirlo.

«Por supuesto que lo hiciste, buen tipo.»

«¡Vaya! Me libré de esa. Lo único que tuve que hacer fue decir que había cometido un error, y todos me volvieron a aceptar.»

«Buen tipo, buen tipo, buen tipo», dicen mientras disfrutan de una cerveza. «Ah, fue lo suficientemente hombre como para admitir que se equivocó.» Sí, fue lo suficientemente hombre. Eso es lo único que fue. ¿Comprendes?

Pero no tuvo grandeza. Y la grandeza no viene de ser hombre o mujer. Viene de la viabilidad y seguridad del espíritu que insistió en ver la mesa llena sin importar cuán vacía te digan todos que está. Ese es un ser espiritual.

No es una prueba. Es solamente una prueba cuando tropezamos, ¿no es así? Y sólo se vuelve un error cuando decidimos retractarnos de la experiencia, salir de ella y de algún modo ponerle un color al cuadro para que sea aceptable y agradable a nuestra conciencia humana, que lo que verdaderamente quiere es demostrar su tesis.

Ahora bien. Para mí la culpa es algo inaceptable; nunca la tuve y me parece que tú tampoco la deberías tener. Para mí es algo inaceptable oírte decir que te equivocaste. Yo nunca lo hice, ni deberías hacerlo tú. Yo nunca inventé excusas, tampoco deberías hacerlo. Estamos hechos o del espíritu que viene del Plano Sublime, o lo único que somos es, a fin de cuentas, los activos de la capacidad de nuestros sentidos, nuestra mente astuta y nuestras víctimas dispuestas, un almacén de víctimas dispuestas a las cuales acosamos para nuestro sustento diario, cualquier cosa que el sustento sea: dinero, afecto, culpa, un intercambio de poder que entra y sale, hacer víctimas de los emocionalmente débiles, satisfacción sexual, no importa lo que sea. Eso es todo lo que nos queda y te digo: para mí no es suficiente y nunca lo fue.

Si te arrepientes de algo de tu pasado, todavía estás atrapado allí. ¿No es así? No nos arrepentimos del pasado cuando no dejamos huellas de él. ¿Cómo puede eso ser posible? Porque el pasado nos sirvió para completar la experiencia. Estamos aquí para hacer conocido lo desconocido.

¿Cómo podemos llamar error a una experiencia y arrepentimos de ella? ¿Quién hubieras sido sin esa experiencia?

Puedo decirte que seríamos mucho menos de lo que somos ahora, porque a veces hay que pasar por experiencias terribles para poner de rodillas a nuestra humanidad de modo que pueda nacer el Yo espiritual. ¿Por qué deberíamos pensar que es algo malo? Deberíamos estar agradecidos.

¿Por qué deberíamos lamentarnos de los padres que tenemos? ¿O por qué lamentarnos por el cuerpo que tenemos? Hacerlo sería ser prisioneros de él y de toda la pena, sufrimiento y miseria que provienen de ello, así como de la energía que se acaba a medida que el reloj hace tictac porque estamos atrapados en el pasado. ¿Por que arrepentirte de alguna de las cosas que te trajeron hasta este momento? ¿Por qué arrepentirte de cualquier conquista, no importa cuán hedionda y sangrienta haya sido, si nos ha llevado al paraíso? ¿Por qué arrepentimos de eso?

Así que una persona espiritual que concibe un sueño y cree en él sabe algo. Sabe que la realidad está viva y con buena salud dentro de sí. Y si puedes sostener esa realidad por deferencia a esta realidad, lo que se te devuelve —escucha esto— todo ese rechazo que viene de afuera hacia tu sueño, tiene un propósito.

¿Sabes por qué tiene un propósito? Porque te puedes alimentar del rechazo. ¿Cómo se alimenta de él una persona espiritual? Convierte el enfoque en energía resuelta. De algún modo esa energía refuerza el sueño de una entidad valiente. Y mientras más rechazo y crítica haya, mientras más griten a tu alrededor, una verdadera persona espiritual se alimenta de esa energía y la transforma. Se alimentan de ella y eso los hace más resueltos y algún día esa resolución se abrirá paso, porque es más grande que la vida. Es más poderosa que la vida. ¿Cómo podemos arrepentimos de eso? ¿Y por qué no querríamos experimentarlo? ¿Por qué no querríamos que alguien nos ridiculizara?

¿Por qué no querríamos experimentarlo si podemos alimentarnos de la energía, tomarla y convertirla en lo que somos de una forma más incondicional? ¿Por qué no querríamos hacer eso? ¿Por qué no ver la oposición como una oportunidad para agrandar lo que eres en lugar de permitir que doblegue tu resistencia? No se supone que deba doblegarte a menos que seas tan débil como para que te arrase.

Y te digo: la grandeza es esa magnífica torre que se desprenderá del templo y que se dirige hacia arriba por encima de las cabezas de todos. Todos percibirán que esta entidad está conectada a una fuente de poder espiritual. El mundo puede ir y venir, pero ese poder permanece allí. Y cuanto más nos opongamos a él, más grande será. Cuando sea lo suficientemente fuerte, se abrirá paso a través de este plano y todo lo hará añicos. Será un ejército que marcha con vehemencia y nada detendrá su manifestación. Nada.

¿Por qué no vemos la crítica como alimento, como material de construcción? ¿Por qué no la vemos de esa manera? ¿Y por qué no comprendemos que a menos que mantengamos el sueño del Yo espiritual imaginativo, ni siquiera podemos empezar a llamarnos espirítuales, mucho menos maestros? Y si tenemos esa certeza dentro de nosotros, ¿por qué tenemos que bajar aquí a hacer tonterías en los asuntos diarios engañando a la gente, cortando caminos, lo que usualmente significa cortarse a sí mismo? De ese modo nosotros mismos nos estamos dejando fuera de la escena, ¿no es verdad?

 

El dinero. Está encerrado en ese futuro fabuloso que ya fue creado en el Plano Sublime. Pero para obtenerlo tienes que ir al lugar espiritual de la creación de imágenes, porque es obvio que no tienes una facultad o activo lo suficientemente pujante como para producir una riqueza fabulosa, teniendo en cuenta que usas una pequeña parte del cerebro, tienes poco conocimiento y todavía menos capacidad. No tienes lo que se requiere para producir una fortuna así, pero el espíritu sí.

De modo que ella llega a través del reino de los cielos. Es un regalo del espíritu. En otras palabras, nos lo regalamos a nosotros mismos en otro lugar. Allí nos encargamos de que todo saliera bien aquí, siempre y cuando hiciéramos el avance de resolver los asuntos sin terminar y de tener resolución, porque es peligroso recibir todo cuando se tiene una vida incompleta, cuando se está en medio del dolor emocional y el sufrimiento. Eso sólo complica las cosas, no las facilita.

Como sabes, todo el dinero del mundo no va a remediar tu vida de víctima. Nunca ha sido así, ni lo será. Ni todo el dinero del mundo te va a liberar del pasado; más bien lo va a intensificar. Aquí es donde entramos nosotros. Cuando hemos aprendido a pisar por el sendero espiritual a diario ejecutando nuestros deberes como seres espirituales, se nos otorga la libertad noble de sostener los sueños. Esa es la naturaleza del espíritu. Y a medida que día a día damos un paso tras otro, la huella que dejamos atrás se disolverá y regresará a nosotros y nuestro campo radiante aumentará de tamaño. Y cada día nuestra vida prospera, nuestra salud mejora, cada día rejuvenecemos en lugar de envejecer. Todas las buenas obras que hacemos se van amontonando y un día nos damos cuenta de que nuestros pensamientos comunes ya no están basados en lo que se llama la neocorteza o los tres primeros sellos; son pensamientos arraigados en el templo interior. Empezamos a pensar como dioses por medio de crear imágenes. Y cada día tenemos el poder de hacer que esos pensamientos se cumplan. Entonces nuestro desempeño diario ya no tiene una etiqueta con un precio. Se trata entonces de ser Dios, que lo es todo, porque cuando hayamos logrado esto tenemos poder y autoridad sobre todas las riquezas y fortunas, es algo insignificante.

Al finalizar el día cuando regresamos a nuestra familia, ¿cómo debemos volver a casa? ¿Debemos llegar agobiados o debemos crear el regreso a casa como otra experiencia gozosa? Si hacemos esto y hemos pasado nuestro día con probidad, llegaremos a casa no fatigados, ni cansados, sino exaltados y tendremos momentos agradables para compartir con nuestros compañeros, y ellos los tendrán con nosotros. Y cada uno tendrá un tiempo igual para compartir.

¿Qué hacemos entonces, como personas espirituales, con aquellos que están en nuestra vida? ¿Cómo encaja la sexualidad en todo esto? Bien. Para ti este asunto es tan importante como el asunto del dinero. Pero yo te digo que cuando te liberes de la decadencia, entenderás que el acto sexual es realmente la representación de una unión de Dios con el Yo y su opuesto, que lucha por ser neutral, ser total, completo. Entonces es un acto muy sagrado. Ha sido humillado, destruido, degradado en la plaza del mercado. Ha afectado incluso a inocentes. Es un acto sagrado y santo. ¿Hay algo de bueno o malo en ello? No. Hay sólo actitud.

Si recordamos que el cuerpo se convierte en el templo del Dios viviente, y escogemos ser ese Dios viviente, entonces depende también de nosotros decidir quién entra en él. No debería ser sencillamente porque somos como animales y estamos en celo. Esa es una mala excusa. Y aquí todos, con excepción de los niños, han experimentado esa libertad sexual.

También hemos entendido que en el sexo hay algo que se ha perdido. Hay algo que lo deja incompleto. No obstante, si se da y se ejecuta en un estado de amor espiritual puro, se abren todos los sellos y la energía puede hacer su recorrido desde arriba hasta abajo del todo, lo que produce una sensación orgásmica tremenda que va hasta el cerebro y explota en la cabeza. Es la experiencia del Kundalini en acción.

¿Debería ser algo que se hace informalmente? Depende de vosotros, pero para un hombre o mujer santos, nunca debería ser así. No es algo que hacemos casualmente con los amigos; es un lugar sagrado y honorable.

Ahora bien. Podríamos tener una discusión extensa sobre las enfermedades venéreas, y no hay que ser una persona demasiado espiritual para determinar con precisión de dónde vienen. Provienen de una naturaleza excesiva y profana. Son una enfermedad. En inglés la palabra es dis ease, algo que quita el alivio o el sosiego. Y si las tienes, es porque has abusado de tu naturaleza. Es muy sencillo. No es que sea un problema kármico. Simplemente es así.

 

Un hombre y una mujer castos son una rareza en el mundo. Casto en el sentido de que es algo sagrado, santo, que se comparte como un campo unificado. Es un campo que consolida los opuestos. Alguien escoge ser así y comparte de esa forma. Es lo más íntimo de nuestra naturaleza. ¿Hay algo más íntimo que eso? ¿De qué otra forma que no sea la penetración nos acercamos más a otra persona en el reino físico? Es algo muy cercano. La otra más cercana fue cuando estuvimos en la matriz de nuestras madres. Así de cercano y sagrado es.

El acto es tan sagrado como una criatura en el vientre. No debería ser más que dos dioses que se unen en un encuentro. Entonces es algo bello. Si se usa para comerciar, si se usa como lo hacen las prostitutas, si eres un proxeneta, o una hetaira y lo usas así, vas a morir porque se te ha escapado la verdadera belleza del acto.

Cuando somos espirituales entendemos esto así como entendemos el valor sagrado del templo, el valor sagrado del semen y de la energía que no siempre debe salir, sino subir hasta el cerebro. Nosotros entendemos esto. A ti aún te hace falta entenderlo. Empleas tu sexualidad —lo has hecho en el pasado como ser humano— para conseguir lo que quieres, especialmente las mujeres. Y ellas lo usan porque los hombres son débiles en esa zona. Lo único que saben es que se supone que tienen que impregnar el mundo, pero ese es el instinto animal que reúne las vacas y copula con todas. Ellos creen que ese es su derecho. Solamente los animales piensan así.

El sexo ha sido explotado. Y si lo usas para abusar de otros, abusarán de ti. Esa zona no escapa a las leyes inmutables. Lo que hacemos a otros, nos lo hacemos a nosotros mismos.

Ahora, no existe lo bueno ni lo malo, pero hay una diferencia y una cualidad en hacer el amor como un ser espiritual y no como un ser carnal. Es entonces cuando la energía empieza a golpear la cabeza y a hacer cosas maravillosas. De otro modo, no sucederá. El orgasmo sólo es orgásmico en los tres primeros sellos. Hace que el corazón lata a una velocidad extraordinaria, lo que no necesariamente significa que sea algo bueno. Muchos hombres y mujeres han muerto en medio de la cópula porque, como sabes, la energía no está bien. Depende de ti. Este es nuestro templo, nuestro lugar sagrado y eso vale para cada parte de él, cada parte.

Ahora, puedes disentir, pero sólo vas a disentir desde la perspectiva humana. Puedes decir: «El sexo es para que lo experimentemos; podemos acostarnos con el mundo entero. Es así de sencillo». Entonces que esa sea tu verdad. Yo te estoy diciendo las cosas como son.

Disfrútalo, atesóralo. Amaos el uno al otro. Sé amable, apacible, considerado y compasivo. Pero, sobre todo, sé Dios. Entonces veremos magia pura en acción. Después de todo, es por medio del acto como nace el fruto del vientre. Debe ser una práctica santa y, ¡por Dios!, lo es.

¿Qué hay de la vida espiritual en los roles de los amantes? ¿Qué deben o no deben hacer? Eso se explica por sí mismo, ¿no es verdad? Cuando tenemos la fortuna de gravitar hacia esta zona, vamos a magnetizar seres que son semejantes a nosotros, cuya energía yace en el mismo lugar, cuyo viaje es el mismo viaje. Y nos vamos a enamorar porque en esa unión perfecta no existe la carencia. Allí no hay nada que crear; ya ha sido creado. Ese es un pegamento cósmico. Esa unión es pegamento cósmico y es hermosa. Es Dios-dador. Ambos son dadores. Por esa razón reciben en abundancia y es algo sublime. ¿Hay amantes que han sido maestros? Los ha habido por cientos de miles de años. ¿Hay otros maestros que no tienen amantes? Los ha habido por cientos de miles de años.

Queremos amar lo que somos. Si somos el humano vil, malcriado y mordido por nuestro pasado y debilitado por sus tragedias, inmediatamente tratamos de cambiar y manipular a la persona que está frente a nosotros para que siga por el mismo camino y regrese a nuestro antiguo sendero. Esa es una experiencia humillante. Pero si ambos están acostumbrados a hacerlo, entonces les funciona muy bien. Ambos son víctimas, sufren, pelean y padecen juntos. Y en vez de una, son dos personas que señalan con el dedo acusador, lo que los hace sentir muy bien. Los seres humanos pueden tener este tipo de amor porque es una especie de amor de autoservicio.

El amor espiritual es de un orden diferente. No es así. En nuestra vida no queremos un amor que esté atrapado en el ayer porque entonces no será amor; será carencia. Si nos empecinamos en volver al pasado no nos llegará el futuro fabuloso en nuestro presente porque cada vez que lo hacemos dejamos a ese amor rezagado. Nosotros lo dejamos; él no nos deja a nosotros porque el amor es la constante.

Cuando encontramos entidades así —y las vas a encontrar— su relación es de sanación y sustento; tienes una entidad que no señala con el dedo acusador, que no se lamenta, que no te responsabiliza de su felicidad. Has creado exactamente lo que eres porque esos son todos los elementos que tú eres. Por eso sois tan hermosos juntos; sois tan semejantes. ¿No es eso algo estimulante? ¿Podrías llegar a concebir eso, gozar de un amante que no tenga problemas? Esa es entonces una verdadera relación espiritual, porque para el espíritu no existen los problemas; sólo las oportunidades. ¿Comprendes?

Y si compartes con muchos camaradas y amigos, ejerce la sabiduría en cuanto a ellos. Y sólo tendrás que gravitar hacia lo que eres. No pierdas el tiempo con aquellos que no son lo que tú eres.

Las viejas relaciones que aplastan, ya sabes, los que siempre se quejan, siempre piden, siempre acceden a todo, siempre juegan el papel de tirano/víctima: «Hiciste eso, no hiciste aquello. Me decepcionas; me hieres» y toda esa basura. Todo empezó maravillosamente, embriagador, limpio, mucha energía sexual, mucho amor y el uno aprendió algo del otro. Cada uno experimentó algo del otro. Quizás fue una de esas relaciones planeadas en el cielo, en el Plano Sublime, porque fueron claves para ponerte en el camino. Seguir en el camino o no siempre es un riesgo que tomamos como seres espirituales cuando habitamos el cuerpo carnal. Pero esos seres están allí: se supone que deben estar en nuestra vida.

¿Y cuándo se supone que no deben estar? Cuando ya no se aprende nada. Cuando ya no hay nada que aprender sólo hay aburrimiento. ¿Y qué llena el vacío del aburrimiento? Las discusiones. Tenéis que provocaros el uno al otro. ¿Sabes por qué? Porque ya no queda nada en la relación. De algún modo tenéis que pasar el tiempo. De algún modo tenéis que justificar el estar juntos, de modo que os irritáis mutuamente, os acusáis mutuamente, hacéis todo eso y todo aquello. Todo terminó.

Necesitamos saber cuándo marcharnos. Y cuanto antes, mejor, antes de que todo se convierta en una miríada de emociones tan complicada que el alejarse es una experiencia confusa y perturbadora. Y no es que aún ames a la otra persona, lo que pasa es que la confusión te atormenta. ¿Eso es lo que quieres? No. Entonces, ¿de qué se trataba?, eso es lo que te atormenta. Yo te digo de qué se trata: te quedaste demasiado tiempo en esa experiencia.

Un pequeño comentario al margen sobre las personas que usan la palabra «amor». La mayoría de los que la usan no saben lo que significa. Así que lo que realmente están diciendo es «te necesito». Pero se ha abusado del amor a menudo. Ha habido personas que han abusado de su terminología para esclavizar y tender trampas. Y de algún modo, cuando le dices a alguien «te amo», piensas que la persona tiene que bajar la guardia. Eso no es amor.

Con frecuencia, cuando las relaciones se interrumpen, se parten o se hacen astillas —esa expresión se está oyendo mucho— normalmente lo hace el que quiere aferrarse. Y aferrarse no justifica la relación. Todo se ha convertido en un hábito, una dependencia, si quieres, una relación de co-dependencia. No tiene nada que ver con el amor, sino con el control y la necesidad. Y si alguien te dice: «Pero yo te amo, ¿cómo puede ser esto?», pues bien, si fuera totalmente sincero, nunca habría sucedido nada. Y el hecho de que alguien diga que te ama no indica necesariamente que deberías cambiar el curso de tu vida para someterte al amor, porque es más bien una necesidad o hábito del otro para restablecer el control, y para lograrlo usan esa expresión. El artículo real y genuino aparecerá en el camino. Y cuando lo haga, no estará sumido en ninguno de esos juegos. No habrá territorios definidos ni barreras protectoras. Será una fusión armoniosa de los dos en uno. Es algo hermoso y sucede de un modo natural. No hay que trabajar para lograrlo; ya está aquí y es tan dulce... Ese es el artículo genuino.

Y no es cierto que haya que esforzarse en las relaciones. Las que se hacen en el cielo no necesitan de tu esfuerzo. ¿Comprendes?

Que así sea.

 

6 Entretenimiento

Ahora, como seres espirituales, ¿cuál es nuestra posición con respecto al entretenimiento? ¿Necesita el espíritu del entretenimiento? ¿Lo necesita el cuerpo? Siempre, siempre. Hoy por hoy, la mayor parte del entretenimiento no está orientada hacia el espíritu. Las magníficas, magníficas melodías de la antigüedad estaban orientadas al espíritu. Inspiraban. La razón por la cual se describe a los ángeles tocando arpas y el motivo por el cual tocan el arpa es porque la música nos transporta al reino angelical. Y eso es realmente clave. Esos grandes maestros que aparecen aquí, que dentro de su potencial extraordinario1 han decidido ser eso, cuando llegan aquí su trabajo es tocar las melodías del reino celestial, del Plano Sublime. Ellos traen esas melodías consigo.

De esos maestros verdaderos, que saben componer música cuyo sonido vibra en el cerebro como modelos holográficos propios, hay muy pocos aquí hoy en día. El sonido agradable de la música no implica que esté causando algún efecto. ¿Comprendes? Porque la mayoría de lo que se vende hoy en el mundo del entretenimiento es sexo, violencia, el asesinato de la inocencia, la violación de la inocencia. La violencia vende. De modo que lo que es y será comerciable es aquello que le llama la atención a la naturaleza baja de los seres humanos. Es escaso el auditorio que va en contra de la corriente y puede componer una pieza que produzca un ascenso rápido de energía en un lugar diferente de los tres primeros sellos. Hace mucho que se fueron esos maestros.

1 En inglés «outrageous», Ramtha usa esta palabra para referirse a algo o alguien extraordinario y fuera de lo común, ilimitado, en extremo bravo y audaz.

 

Entonces, en una época, no era que el espíritu necesitara entretenimiento, sino que necesitaba que hicieran vibrar su corazón. Y en aquellos tiempos antiguos, ese trabajo lo ejecutaban esos grandes compositores. Ellos sabían cómo restaurar el alma. Sabían cómo sosegar el cuerpo y cómo liberar el espíritu. Promovían —y así fue en verdad— un sendero individual de soñar en el reino celestial. Eso era algo natural; no era entretenimiento. Hoy en día lo es.

Y yo te digo que es tan pobre... Si realmente sabes que la conciencia y energía crean la realidad, entonces échale un vistazo a lo que se produce hoy en la plaza del mercado. ¿Y qué tipo de realidad se cultiva? Un desplome de la nueva generación. No tienen moral ni respeto por la vida. Y es algo que las drogas estimulan. Y cuando están narcotizados hasta más no poder, se cae el velo y quedan libres para asesinar, mutilar, robar, violar y abusar; y a esto lo llamamos entretenimiento. La belleza de un hombre o una mujer ya no es sagrada; es una mercancía negociable que se tiene o no se tiene. Y qué mundo tan cruel nos hemos proporcionado y traído hasta nuestro umbral.

Cuando entendemos que el entretenimiento es la realidad, entonces te aconsejaría, mi amada entidad, que no veas lo que no estés dispuesto a experimentar. Si todavía te fascina la violencia, la degradación del cuerpo humano, la perversión del acto sexual, ahora lo tienes todo a tu disposición, te vas a sentir atraído a ello, te va a entretener y te va a hipnotizar. Eso muestra realmente dónde estás; así de sencillo. No hay ningún mensaje oculto aquí. Pero cuando nos sentamos embelesados frente a aquello que se llama un espectáculo, ¿es éste diferente al que creamos en el Plano del Paraíso? ¿No creamos un espectáculo allí para ser actores aquí? Así que si nos sentamos a observar a otro, este potencial holográfico que se nos presenta, ¿no nos convertimos en partícipes y no lo estamos poniendo en marcha en nuestra vida? Por supuesto. ¿Cómo se puede probar eso? Con el comercio. El comercio te obliga a comprar cosas que normalmente no comprarías. ¿Por qué crees que el entretenimiento es diferente? Estás comprando acciones en el programa. Así es como es. Esto no quiere decir que no seas tan duro como una piedra y que no puedas ver nada sin que te haga mella. Pero todavía no estás allí. Se te puede seducir en los tres primeros sellos y dejarte atrapado allí. Y no se requiere de una entidad particularmente bien parecida. Así de susceptible eres. Se te puede inducir a robarle a otro; no se requiere mucho. Lo único que tenemos que hacer es tener la oportunidad. Como lo hemos visto, lo haremos. ¿Comprendes? Somos vulnerables, vulnerables. El entretenimiento no debería interesarle a lo que no exalte el espíritu en el hombre y la mujer. Eso no es entretenimiento. Pero sea lo que fuere, eres libre de hacer lo que quieras. No estoy aquí para decirte que no puedes. Porque, al fin y al cabo, recuerda la ley: cualquier cosa que hagas, te la haces a ti mismo. ¿Comprendes? Se hace por medio de tu invitación. Y muchos de los problemas de tu vida se pueden adjudicar al entretenimiento, lo has invitado a tu vida. Pero no seas su víctima; tú elegiste que te entretuvieran. ¿Comprendes? Así es como funciona.

Alcohol

Ahora, dejar caer el velo2 mediante el alcohol. Será mejor que estés en un lugar realmente limpio cuando quieras dejar caer el velo, y asegúrate de que hay alguien sentado en el trono porque, apenas pierdas tus facultades, el velo caerá. ¿Y en qué ambiente estás sentado? ¿Quién va a entrar directamente en él? Un maestro sabio sabe esto; un tonto no lo sabe, o no le presta atención. Se aparta la bajeza y estamos protegidos por un escudo de amor. Deberías recordar eso.

Yo te diría que no dejes caer los velos en lugares públicos, porque en esos espacios están los niveles de aquellos de los cuales no hemos hablado aún, es decir, los que no lograron llegar al Plano Sublime. ¿Y dónde están ellos? En infrarrojo.3 ¿Y por qué están todavía allí? Porque todavía desean lo que hay allí. Entonces, ¿quiénes son esas personas? Bien. Imagina nada más el lugar donde se encuentran. Tenemos que comprender que ellos son «devoradores» que se alimentan de tu experiencia, puesto que ellos no pueden interactuar en este mundo. ¿Ves? No tienen un cuerpo con el cual crear la realidad, así que ésta se detiene y todo lo que hacen es atormentar cualquier forma humana que se encuentre aquí. Ellos habitan en los lugares públicos y se quedaron allí por una razón: estaban atrapados en una forma de vida.

2 Dejar caer el velo es el término que Ramtha usa para describir el efecto que producen las bebidas alcohólicas en el cerebro. Durante este proceso la red neuronal de la personalidad se inmoviliza e hipnotiza, permitiendo nuevos conceptos y formas de pensamiento.

 

Si pudieras ver lo que yo veo en tus lugares de diversión, nunca irías allí porque no estás listo para ir. Puedes hacerlo cuando seas un maestro desarrollado, puesto que podrás ver lo que espera en el portal antes de que entres en el edificio. Podrás ver quién está en el edificio. Los ves colgados de los árboles o de las líneas de alta tensión. Se dan codazos para obtener un buen lugar; el mejor lugar, tal como lo hicieron en vida. Y andan en manadas. Te caen como garrapatas que caen desde los árboles sobre la espalda del ciervo; es algo asqueroso. Son criaturas de aspecto miserable y te caen encima cuando entras. Y cuando dejas caer el velo se alimentan de ti y te harán ejecutar actos que nunca antes habías pensado realizar, pero que frecuentemente conducen al desmoronamiento de la propia vida de uno. Porque, ¿cómo podemos culparlos si fuimos nosotros quienes los invitamos?

Cuando somos un maestro podemos ir a esos lugares y comunicarnos con ellos. Y cuando saben que alguien los está viendo realmente, es asombroso. Algunos corren a esconderse. Otros simplemente se quedan ahí pálidos frente a la sabiduría imponente. A veces escuchan, otras continúan su camino. Ahora, eso es lo que hace un maestro. Una persona ignorante ni siquiera puede llegar a imaginarse lo que lo rodea. Tienes que estar listo para ver lo que vas a ver. Además, tienes que estar listo para comprender qué es lo que estás invitando, a qué clase de piojos y parásitos estás convidando. Voy a hacerte una pregunta: ¿estás tú tan lejos de ser uno de ellos? Algunas personas ven esto como un estilo de vida. Si aquí se ve como un estilo de vida, después de la muerte realmente lo será. Tenemos que cambiarlo.

3 Se refiere al Segundo Plano. Véase el Glosario.

 

Está bien tomar vino u otras bebidas alcohólicas, pero quiero que sepas que te vuelves vulnerable. Y escoge con sabiduría la compañía con la que vas a beber. Y nunca bebas hasta el punto de perder la capacidad de razonar porque cuando lo haces, te has excedido y estás matando tu cerebro.

Drogas

Por otro lado, las drogas se producen para emular estimulantes alucinógenos o para que se agrupen de tal modo que distorsionen químicamente la actividad neuronal. Las drogas son lo peor de todo porque destruyen el cerebro. Y en el caso de la marihuana, esta hierba se creó para ayudar a los animales que sufrían dolores. Se le llamaba «hierba loca». Los animales iban a buscarla, la comían para que les quitara el dolor y permitía que su espíritu pasara a un estado de shock, que a su vez impulsaba al animal a buscar agua. Era un calmante. Pero ¿sabes qué es lo que calma el dolor? La muerte del cerebro, ¿no es así? Si el cerebro está anestesiado, no se sentirá el dolor. Pues bien. La hierba se creó para ese fin y fue idea de un grupo de dioses muy compasivo.

Tú la has usado para embotar la sensación de tu pena emocional y tu vida aburrida. Pero entiende que el efecto te proporciona un «subidón»4, mas lo que realmente sucede es que la neurona muere. Es una explosión de luz, pero no hay receptor. La neurona está muriendo.

4 En el original en inglés «high» (elevado), palabra con que se denomina el estado de euforia que se alcanza por efecto de la droga.

 

La hierba se creó para eso, para entumecer los sentidos. Da la impresión de que tienes un sentido elevado de conciencia, pero no es así. Ese no es un estado en el que seamos espirituales, pues lo último que queremos hacer es dañar el cerebro; es la computadora más avanzada que debemos utilizar para concluir nuestra obra. Si dañamos alguno de sus circuitos, entonces realmente estamos trabajando con una pieza defectuosa que sólo nos puede perjudicar. Entonces yo te pregunto, ¿qué cosa es tan terrible que no se pueda soportar? ¿Por qué te tienes que drogar, por qué necesitas un «subidón»? Porque estás en un bajón. Bueno, el querer «subir» significa que estás abajo. ¿Qué tiene de malo procesar energía? ¿No crees que eres lo suficientemente fuerte para hacerlo? Es cierto que el ser humano es una criatura impaciente, pero también es peligroso cuando está acorralado. ¿Eres tan cobarde que no eres capaz de encarar los problemas que has creado? Después de todo, las dificultades nunca serán más grandes que tú porque provienen de ti. ¿O lo que pasa es que puedes repartirlas, pero no puedes soportarlas cuando regresan? Ciertamente una droga se usa para mitigar la sensación del retorno de lo que has repartido. En tu lugar, yo reflexionaría sobre esto.

¿Por qué querrías hacer eso? Si es por la sensación de éxtasis o de sentirte libre por un momento y si puedes justificar que vale la pena destruir el cerebro por esos momentos, entonces es tu vida, ¿verdad? Pero te estoy diciendo qué recibirás a cambio. Eres cobarde y débil si no puedes enfrentarte a lo que has repartido. Si tienes que escapar de la realidad, no mereces ser una persona espiritual; no mereces ser un maestro porque no tienes lo que se requiere. Un maestro no se escapa de lo que ha creado así como tú no querrías huirle al trabajo el día siguiente. Nosotros lo hemos creado. Nuestra naturaleza es ser creadores, experimentar. No tiene nada de malo averiguar qué es o cómo es, pero una vez es suficiente.

Las drogas. ¿Por qué tienes que justificarlas? ¿Por qué tratas de convertirlas en algo que no son? ¿Tienes que defenderlas? ¿Es sentirte bien lo que realmente es importante para ti? ¿Qué hiciste hoy cuando te dije que cuando empezamos a encarar lo que se llama nuestro Yo fracturado, y que cuando traemos a casa la energía, cuando cortamos en pedazos nuestro pasado y recuperamos nuestro poder, todo pasa por el cuerpo emocional? ¿Cómo vas a manejar eso? ¿O es que te aterroriza? ¿Piensas que si te emborrachas o si te drogas de algún modo calmarás el efecto del hijo pródigo que vuelve a casa? ¿Por qué querrías hacer eso? Es sólo a través de ese regreso y esa noche oscura del alma5 como se purifica la energía que deseamos recuperar. No queremos que regrese a nosotros en forma de envidia, celos, odio, malicia, avaricia, codicia o astucia. No queremos que regrese así.

La queremos limpia para que podamos utilizarla en la elaboración de un realismo fantástico. De modo que hay que purificarla. La energía solamente se purifica cuando regresa a su emisor. Quizás te asusta el hecho de que vas a tener que experimentar un poco de sufrimiento por lo que repartiste. Si no lo haces, eres cobarde. Y te digo que mitigar ese retorno es algo tonto, porque esta vida no es para sentirse bien. Esta vida es para ser un creador, no para sentirse bien. Y como sabes, no creamos para sentirnos bien.

Ahora, todavía puedes hacer lo que quieras. Te he enseñado bien. He razonado bien contigo. Y si lo haces, no estarás ni equivocado ni en lo correcto; es una elección, la misma que se hace cuando deseamos ser espirituales. Es lo que elegimos para nosotros mismos. No hay estado de éxtasis más elevado que el de Dios. No hay éxtasis mayor que ser absoluta y totalmente espiritual. Caminar como un Cristo es el mayor éxtasis que hay. Y sabes que mereces caminar como uno cuando has recorrido el sendero y lo has aguantado todo. El significado de la cruz, el tormento y el sufrimiento es mostrarnos que uno debe estar dispuesto a experimentarlo para que pueda ser restaurado, y así es.

Tenemos que llegar a una decisión superior en nuestras vidas antes de cosechar la riqueza que ya hemos creado en otro lugar y que con justicia nos merecemos. Y si podemos vivir uno, dos o tres días espléndidos siendo eso y nada más, no tendremos tanto de qué hablar como antes, porque no podremos entablar una conversación. Ni siquiera podremos decir: «¿Cómo estás?» ¿Por qué querríamos decir cómo estamos? ¿Por qué querríamos hacerle esa pregunta a un maestro? Porque eso no es importante para una persona espiritual. Los maestros no vienen y preguntan: «Hey, tío, ¿qué onda? Hace mucho que no te veo. ¿En qué andas?» Ellos no hablan de ese modo. ¡Dios! Solamente tú hablas así. Ellos no se expresan así.

5Véase noche oscura del alma en el Glosario

 

Entonces, ¿qué vas a hacer ahora? No les vas a preguntar cómo están, porque no es una pregunta importante; ni siquiera es sincera. Es sólo para conversar. Y nunca deberías decirle a la gente que se ven muy bien porque han perdido peso. Es terrible decirle a alguien: «Ah, te ves espléndido; debiste de haber perdido peso». ¿Y eso qué tiene que ver? Ya no podemos usar eso, ahora está fuera de tu perspectiva. El peso no es un tema que interese en una conversación entre maestros, ¿correcto? Tampoco vas a preguntar: «¿Todo bien en tu vida?» Al Yo espiritual siempre le va bien. ¿Cómo más podría estar? ¿De qué vas a hablar entonces? «Qué día tan estupendo.» Habla sobre una aventura; eso en sí mismo será una, ¿verdad? Será algo tan dulce...

Si podemos hacer esto uno, dos o tres días, ¡Dios mío!, vamos a ver los resultados de esa energía radiante. Vas a entender lo que quiero decir cuando afirmo que emites un campo de energía radiante. Empezarás a verlo. Sabes que te vas a sentir mejor porque no tienes problemas ni preocupaciones, puesto que escogiste no tenerlos. Simplemente elegiste no tenerlos. Eso significa que tu semblante será más liviano.

Otra cosa es que no vas a pasar el día tratando de ser sagaz o astuto y todo eso, así que eso ya no está ahí. ¡Por Dios! ¿Cuánta energía vas a tener detonando a tu alrededor cuando ya no tengas que hacer todas esas cosas? Muchísima. Pues bien. Pienso que podrás sacarte lunares del cuerpo y curar los juanetes. Tendrás suficiente energía para hacerlo. Y si lo haces simplemente durante tres días, vas a ver la diferencia.

Para nosotros es suficiente nunca haber querido regresar, ¿verdad? Es suficiente que una legión de nosotros haya probado y aprendido y nunca regrese porque hay algo más que esto, y yo tan sólo te he dado palabras. Pero si has escuchado con atención, has moldeado brillantemente esas manifestaciones del lenguaje, de la creación de imágenes, entonces has pensado al unísono conmigo. De hecho, has creado las imágenes de las enseñanzas mientras yo hablaba, lo que siempre será mucho más brillante que mis palabras lastimeras. Pero ellas se entregan para inspirar esas imágenes.

 

Así pues, hemos cubierto lo que haces desde el comienzo hasta el final del día. ¿Qué decimos entonces cuando colocamos la cabeza sobre la almohada para dormir? Evocamos nuestro Espíritu Santo como el Yo. Colocamos nuestro cuerpo en un lugar seguro. Nos permitimos viajar y recordar. Iniciamos el arte de hechizar nuestro cuerpo mientras estamos ausentes para que durante ese lapso sea sanado. Cuando yo regrese, habrá rejuvenecido y estará lleno de vitalidad. Lanzamos el hechizo, nos quedamos dormidos y, si seguimos haciendo esto, nos hallaremos en aventuras auténticas, no en el reino del sueño, sino en el espiritual, el lugar natural donde todos residimos.

Y al continuar reconociendo la gratitud por nuestra vida y por nuestro espíritu, eso se convierte en el pensamiento común y rápidamente comenzamos a pensar así. Entonces podemos empezar a poner en acción el resto de la lista si lo hacemos desde un lugar profundo, decidido e imaginativo que no es gris ni está lleno de duda ni tedio. Crear nuestra lista como seres espirituales es lo máximo que podríamos pedir, porque así sabemos que algo va a suceder con ella. No nos va muy bien cuando tratamos de hacer la lista desde nuestro Yo humano, porque éste la destruye.

Luego nos dormimos; el cuerpo se queda dormido. A su alrededor hemos lanzado un hechizo para que a nuestro regreso esté protegido, sanado, relajado, rejuvenecido y lleno de vitalidad. Y nos hemos dado verdadero permiso de ser algo más mientras el cuerpo descansa.

Porque, como ves, el espíritu realmente no descansa. En aquel magnífico plano, una vez que hemos hecho el repaso de la luz, tenemos que descansar. Pero no se trata de dormir. No nos vamos a dormir durante dos o tres siglos. Estamos en descanso. Estamos en un estado de ser uno. No tenemos que hacer nada. A nuestro cuerpo le damos esa oportunidad, pero nosotros nos vamos, somos libres para buscar aventuras, para ir adonde queramos ir. Y si sencillamente reconocemos que somos el Espíritu Santo, entonces estamos dentro del reino natural de esa actividad. Y cuanto más lo hacemos, más podemos jugar, más nos convertimos en ello.

Ahora te he entregado una enseñanza completa y la medida de, por lo menos, cómo hacemos esto moralmente, cómo lo hacemos con justicia, cómo somos honorables, cómo ejecutamos nuestros deberes como personas espirituales. Te he dado mucho alimento para el pensamiento.

Entonces, evidentemente, lo que quiero es que te tomes un período de contemplación. Quiero que te tomes tiempo para contemplar. Contempla todo lo que te he enseñado porque vas a tener que hacer algunos dibujos al respecto. Contempla todo lo que te dije. Saca tus notas y revísalas, piensa qué tienen que ver contigo. Aquí hay respuestas magníficas a cada uno de tus problemas. Aquí nadie tiene un problema que sea más grande que la enseñanza que hoy te di. He abarcado bien los temas.

Ahora contempla, porque al hacerlo, en ese momento, te vuelves completamente espiritual. Y aunque el corazón empiece a latir con más rapidez, no tengas miedo de mirar las zonas oscuras de tu vida, tus zonas sombrías. Empieza a considerar lo que has estado haciendo y por qué tienes un pasado. No temas mirarlo; déjalo que salga. Porque cuando hayamos limpiado ese armario, estaremos libres para tener lo Sublime. ¿Comprendes?

 

 Ahora tenemos una lista con cuatro puntos:

  • Libre albedrío y elección
  • Definición del Yo
  • Asuntos sin terminar
  • Resolución

 

Quiero que crees imágenes de cada uno de ellos por separado.

La resolución, por ejemplo, va a ser un poco difícil. Quiero que hagas dibujos de ella. Quiero que dibujes la elección de estar aquí. ¿Cómo se ve eso en tu mente? ¿Qué aspecto tienen el libre albedrío y la elección? Porque si tienes que pensar en eso, tendrás una nueva definición de su significado y de cómo actúan.

Definición del Yo. ¿Cómo se dibuja el Yo? Por supuesto que uno de los símbolos más sugestivos que podemos usar es la estrella azul, pero a mí me gusta el corazón, porque Dios es amor y el corazón está localizado junto al cuarto sello. Entonces qué tal si empezamos con la premisa de que el Yo es un corazón. Comencemos con ese concepto y luego partámoslo en pedazos. Fracturémoslo y movamos los pedazos hacia aquí para demostrar que un pedazo de mi corazón, un pedazo de mi Dios, está fortaleciendo mi condición de víctima, o aquí mi tiranía, o más allá mi avaricia, o algo más en este lado. Entonces depende de ti hacer un análisis meticuloso de tu pasado y ver dónde está encerrada tu energía. No omitas nada. Y toma un pedazo de mi corazón para indicar que la única razón por la que el pasado está en su lugar es porque ha sido respaldado por energía divina.

Y si podemos ilustrarlo con un dibujo, tenemos una línea visual magnífica de una gran enseñanza, inspirada por el maestro y completada por el discípulo. Y si podemos dibujarla, ilustrarla, entonces será uno de los mándalas más poderosos que hayamos creado porque es nuestro, es real, es acerca de nosotros y nuestro viaje.

Luego hacemos otro dibujo sobre cómo definirlo. La definición abarcará estos dos aspectos de aquí. Primero tenemos que recuperar la energía, así que empezamos a ver imagen tras imagen lo que debemos hacer para recobrar nuestro corazón y ponerlo otra vez en la posición perfecta. Tenemos que ver qué medidas tomar para recuperar nuestra energía. Y tienes que hacer dibujos de eso.

Los dibujos también incluirán el numeral tres, asuntos sin terminar, porque ellos representan al Yo con sus cargas. Es el Yo del pasado, el pasado que no se ha completado. Vamos a tener que hacer dibujos de eso. ¿Qué está sin terminar? ¿Qué has empezado, estás en medio de ello y no puedes salir de ahí? ¿En qué punto eres todavía humano y dónde no eres Dios? ¿Cuáles parecen ser los aprendizajes más importantes en tu vida? ¿Dónde están tus debilidades? Todo esto mostrará los asuntos sin terminar y el Yo con sus cargas. No quiero que dibujes la caricatura de una entidad imaginaria, sino la de ti mismo y lo que está sin terminar. No importa cómo lo dibujes, estará bien. Luego quiero que dibujes la resolución. Quizás la mejor manera de hacerlo es volver a dibujar el corazón. Dentro de un cuerpo pequeño hay un corazón gigante, radiante y brillante que habla de un lugar de paz espiritual. O tal vez podemos dibujar el cuerpo y simular que es el templo y que a través de sus cúspides y ventanas pasa la luz del poder espiritual. A lo mejor es así como lo vemos. O quizá vemos la resolución como un pergamino largo y antiguo que quedó sin terminar y lo vemos mientras se enrolla. O la vemos como una jaula que se abre y de donde sale volando una paloma.

Cualquiera que sea nuestra representación, debe ser un dibujo que sea significativo para nosotros. Y cuando lo hagamos correctamente, comprenderemos nuestro propio viaje. Los mándalas no deben hacerse en masa. Son aspectos personales del viaje individual. Los debe crear cada uno. ¿Comprendes?

El Regalo del Maestro

Es importante que el maestro sea un maestro, pero no uno que intimide. Es importante que el maestro —cuyo fenómeno más espectacular será la demostración infinita de sabiduría, ese es el regalo del maestro— no intimide, sino que aliente. Y te pido que te sientas alentado por lo que has aprendido hoy y que sientas que estás en un lugar seguro para enfrentarte a esto y que te sientas cómodo y animado a cambiar, porque te digo que nunca me vas a desilusionar. Oh, he salido de estos eventos y en ocasiones he tenido que reformar mi sueño, reducir su tamaño. Pero nunca me desilusionarás porque no estoy en una posición donde me pueda suceder algo así. Gracias a Dios. Entonces, dicho eso, tienes la libertad de ser tú mismo y la libertad para cambiar; y mi amor por ti no cambiará. Mi amor no flota sobre la marea y luego desaparece en ella. No es inestable. Te amo. Deseo que te sientas lo suficientemente cómodo como para que te inspire quien yo soy y lo que soy, aunque no me puedas ver, porque ese es el reino del Espíritu. Eso es lo que resplandece aquí frente a ti y que es tan bello. Y tal vez este ideal lo desearás con tanta pasión que te impulsará a tomar la decisión de serlo. Quiero darte el espacio para que lo hagas. Simplemente pensé que debía decirte esto.

Que así sea.

Te amo.

7 Epílogo

Oh, mi amado Dios,

despierto a tu presencia en el presente.

Oh, mi amado Dios,

libérame de mi pasado

y reclama mi reino.

Oh, mi amado Dios,

pon de manifiesto dentro de mí

las grandes virtudes

de las cuales seré digno.

Oh, mi amado Dios,

bendice mí cuerpo

y cambia mi vida.

Que así sea.

Por la vida.

 

Durante tu contemplación, o mientras hacías el dibujo de la definición de tu Yo, ¿sentiste que se te quitaba un peso, te sentiste más liviano al mirar hacia atrás y empezar el proceso de soltar? Que así sea. ¿Sabías que has estado llevando ese peso, y quizá mucho más, desde hace mucho tiempo? ¿Sabías que en el lenguaje místico a eso lo llamamos los velos?

La mayor parte de los seres no saben qué sucedió con su felicidad. Sólo saben que un día —no recuerdan cuál— simplemente despareció. Es como si de algún modo la niñez hubiera llegado a su fin. Así que se acostumbraron a soportar esas cargas, o esas actitudes, o en verdad esos estilos de vida y realmente no entienden cómo obtener alegría. Piensan que la alegría se encuentra en otras personas, que se encuentra en las cosas. Piensan que la alegría está en el reconocimiento o en el éxito.

Y es así como ahora empezamos a comprender por qué las personas salen a la caza de la felicidad, por qué salen a la caza de aspectos de la vida que nunca los podrán hacer felices. ¿Sabes una cosa? Cuando obtienes aquello que tanto deseas, muy pronto pierde su brillo. ¿Cómo sigues entonces alimentando ese hábito? De esa misma manera, los seres humanos se dedican a las relaciones, a la comida o a los vicios. La pregunta es: ¿cuándo quedas satisfecho? Pues bien, nunca tendrás suficiente porque en realidad esa no es la solución.

La solución es que eres el color gris en el arco iris y ni siquiera lo sabes. Puedes ver los otros colores resplandecientes, pero no sabes que tú eres el gris, y esto es porque nosotros nos deshacemos de nuestra divinidad, nos la quitamos de encima, y la colocamos sobre la culpa y sobre todos los otros aspectos que tan arduamente hemos discutido aquí. Ni siquiera nos damos cuenta de que hemos entregado una fuente de vida vital.

Esa es la razón por la cual yo concebí que el corazón era —y en verdad lo es— una representación tan apropiada para el Dios interior, para el poder interior, porque, como sabes, nunca podemos dar lo que no es nuestro.

Pero el regalo más grande que damos es nuestra energía y cuando lo hacemos conscientes de ello, damos en nombre del amor. Bien, hemos amado nuestras cargas y yugos hasta darles vida, ¿no es así? De modo que quiero decirte, mi amado maestro, esa levedad que sientes, ¿no la puedes usar como talismán y preguntarte: «¿Por qué me siento tan pesado hoy?» «¿Por qué me siento pesado?» No tiene nada que ver con una indigestión. «¿Por qué me siento pesado hoy?» Bueno, simplemente mira hacia atrás, observa en qué punto te fragmentaste. Eso te mostrará dónde está. Y puede ser algo tan sencillo como ser deshonesto. Eso fragmentará la energía y hará que el velo o la carga regrese. Ahora, ¿no te alegras de saber eso?

Pero repito: muchas personas viven bajo esta realidad y les ha servido durante tanto tiempo que tienen miedo de lo que serían sin ella. Porque, ¿qué pasaría si de repente, en una relación conflictiva, ya sea una relación de negocios, o una relación amorosa, o familiar, o una relación con los vecinos o la comunidad, y la dinámica de esa relación estaba basada en opiniones polémicas, y de repente una mañana despiertas, te deshaces de tus cargas y estallas en un gozo absoluto? ¿Cómo vas a afectar a esa relación?

¿Entiendes la sutileza de lo que digo? Porque es como si ellos estuvieran esperando que los hostigues, o que seas grosero, o que adoptes una actitud defensiva y polémica. Pero cuando de pronto tú ya no eres así, hay un aspecto nuestro que siempre está en marcha en el cerebro, siempre está manipulando para ver cómo se va a ajustar al plan mayor.

Entonces, aquellos de vosotros que preferís conservar esos velos porque os son útiles, esa es vuestra elección. Ya tienes el conocimiento; no puedes decir que no lo sabías, porque ahora ya lo sabes. ¿Comprendes eso?

Que así sea.

La Presencia Mágica

Te digo que mientras más y más practiques esto, más y más liviano te volverás. Y esa levedad permite que tu caja torácica se expanda ampliamente y que aspires con profundidad esa bocanada de aire, lo que indica que una gran cantidad de energía regresa a casa. Esa levedad del ser provoca lo que llamamos la presencia mágica. La presencia mágica.

Así que ayer, con la ayuda de un dibujo sencillo hablamos de cómo este es el pasado al que continúas regresando, y de cómo el corazón se fragmenta en este lugar.

La energía divina está fragmentada aquí porque está sosteniendo al tiempo. El tiempo no se sostiene a menos que tenga conciencia. Así que toda nuestra energía está aquí atrás. Bien. Estamos aprendiendo a fragmentarla y a reemplazarla aquí. ¿Entiendes hasta el momento? Ahora la energía sigue llegando a casa; esto empieza a irradiar. Cuando esto sucede, nos volvemos multidimensionales. De modo que todos los regalos que preparamos para nosotros empiezan a caer en la presencia mágica.

Ahora, esto es realmente importante. En el Dios-Fuente no existe el tiempo. El tiempo se vuelve accionable por medio de energía y conciencia divididas. Cuando disolvemos el ayer y nos encontramos en un momento espléndido, aquí mismo, todos nuestros potenciales caerán sobre ese presente porque, mira, fueron creados en una presencia idéntica a ellos en Planos Sublimes superiores. ¿Comprendes? Ahora, la presencia mágica es la que se puede lograr al enfocarte en el Vacío y abolir la identidad del pasado. Eso significa enfocarte sin personas, lugares, cosas, tiempos y eventos; éstos anulan absolutamente un lugar tranquilo y silencioso dentro de ti. Y si podemos mantener esta presencia mágica, es allí donde se presenta todo lo inimaginable que es grandioso y maravilloso.

Razona esto tú mismo: lo inimaginable no puede suceder en un cinturón de tiempo llamado el pasado. Es más, no puede ocurrir si no hay nadie ahí para recibirlo. Sólo ocurre cuando tiene espacio. Los antiguos entendían que ese espacio es aquello que se llama el lugar de no ser. Y decimos no ser porque el estado de ser lo asociamos con personas, lugares, cosas, tiempos y eventos. ¿Entiendes? Esta es la presencia mágica.

Es la presencia mágica que puedes lograr con la mente analógica en el campo. Te sales de la presencia mágica cuando te asombras del hecho de haber podido lograrlo. Entonces te quedas inmerso en el asombro. ¿Comprendes eso? En medio de la presencia mágica se presenta la regeneración completa y total; en la presencia mágica todo el tiempo es ahora. ¿Comprendes?

Si dos días después el pasado se planta delante de tu cara, ¿que vas a hacer? Si empiezas a notar la actitud, ¿qué vas a hacer? Puedes ir al Vacío; enfócate en él sin personas, lugares, cosas, tiempos y eventos, y aparecerá el momento mágico que disuelve todas esas energías. O coloca la actitud allí y enfócate en ella sin personas, sin que esté en ningún lugar, sin que tenga que ver con ninguna cosa o ningún evento y observa si se puede sostener. No podrá hacerlo. Ahora tienes una herramienta, si no la utilizas, entonces habrás elegido seguir tu propio camino, y no hay nada de malo en ello.

1 Véase Mente analógica en el Glosario.

 

Y lo que quería decirte es que cualquier cosa que hagas está bien; siempre lo estará. Quería que supieras eso y que esta enseñanza no tenía como fin culparte, sino ayudarte, entregarte una gran sabiduría —nunca es aconsejable darse vuelta cuando se entrega la sabiduría, porque siempre puedes aprender de ella, todavía no eres tan sabio— ser capaz de ayudarte a salir de tu aflicción, o ayudarte con la lista, que se manifieste inmediatamente y recibas todas las cosas del Plano Sublime porque las mereces.

Pero sólo las mereces si comprendes la mecánica — y así es en verdad— de que te estás interponiendo en tu propio camino, y que eres el único responsable de la angustia que sientes y que, en verdad, eres el único responsable de sentirte tan impotente. No hay nadie, ninguna entidad, que esté manipulando los hilos de tu vida. No hay ninguna entidad que esté reteniendo todo lo bueno que mereces en tu vida. Nadie está haciendo eso. Nadie tiene la capacidad para hacerlo. El único que la tiene eres tú, porque, después de todo, es tu realidad.

Así que eres tú el que pone los diques con el único fin de discutir. Y eres tú el que construye diques sólo por no querer estar equivocado. Eres tú quien pone diques para encubrir tu fracaso, para nunca tener que mirarte a ti mismo. Y esa es la única entidad que lo hace.

La totalidad del universo no se va a detener por tu causa. La totalidad de la gran vida va a continuar a pesar de ti, sin importar lo que hagas. Sin importar cuán firme seas en tu obstinación, nosotros vamos a continuar y tú te quedarás rezagado en el polvo color azafrán porque, después de todo, hagas lo que hagas sólo te lo puedes hacer a ti mismo. ¿Comprendes?

Por eso para ser grande hay que ser una persona muy humilde, humilde y sabia, para saber que defender las limitaciones por el mero placer de defenderlas no es algo sabio, y echar un vistazo antes que tratar de defenderte y decir que por ahí no es la cosa.

Esta enseñanza tenía como objetivo proporcionarte las herramientas y el conocimiento para explicarte y que comprendieras muchas cosas, de modo que muchos misterios ya no sean borrosos. Oh, está claro que habría podido hacer un trabajo mucho más espléndido al explicar el Plano Sublime, pero no es menester que lo haga. Basta con que sepas que existe y que tengas un indicio de lo que ese lugar podría ser, lo inimaginable imaginado, y está ahí para que lo experimentes. Es suficiente que sepas que estuviste allí una y muchas veces

y que tu vida tiene un rumbo.

Y cuando llegues a un lugar de claridad, te llegará en la forma llamada saber interior. Simplemente sabrás. No tendrás que decir: «Bueno, lo sé porque tengo una corazonada.» o «En verdad lo sé porque lo siento, simplemente lo sé.» Eso debería ser suficiente, porque si regresas al pasado para tratar de averiguar cómo es que sabes, no vas a encontrar ese saber interior yendo hacia atrás. ¿Comprendes eso? Bueno, todo esto está preparado para ti y mucho, mucho más. Te digo, mi amada entidad, no has visto nada de lo que puedes hacer. Ni siquiera has comenzado a imaginar tu maravillosa vida. Yo sé que tu cuerpo se siente mal y sé que estás cansado, sé que estás luchando por tratar de unir todo, pero realmente estás obstruyendo tu propio camino. Es un proceso muy sencillo que cuando se aplica con total simplicidad, tienes todas las respuestas. No es nada difícil hacerlo. Puedes convertirte en Dios en un momento, todo lo que tienes que hacer es afirmar con pasión: «Esto es lo que soy.», y luego tener el valor de serlo apasionadamente cada día y a cada momento; que sea

Ni siquiera sabes cuán extraordinaria2 será tu vida; es más, no sabes lo que te estás perdiendo y que por mucho tiempo ha estado sucediendo a tus espaldas, pues estás muy enfocado e inmerso en estos problemas tan insignificantes, y los vuelves tan grandes que bloqueas todo el panorama. Pero ¿sabes algo?, puedes hacer cosas extraordinarias. Tus sueños más asombrosos se harán realidad y luego tendrás que soñar otros más asombrosos todavía. Todo eso es posible y lo único que tienes que hacer es darte la oportunidad de probar esa miel. Es un vino nuevo.

2En inglés «outrageous», ver nota en página 131.

 

También llegarás a tener una sabiduría profunda y no reaccionarás ante situaciones infantiles como lo hacías en el pasado. Habrás madurado, podrás ver la situación, la entenderás y por lo tanto no serás parte de ella. Te quedará chica, porque el pasado te quedará chico. Cuando hagas esto, empezarás a madurar. ¿Comprendes eso?

Las enfermedades del cuerpo y todo aquello, también pasarán, porque te he explicado cómo y por qué sucede la regeneración; también pasarán. Muchas cosas se nivelarán en tu vida, o por darle un nombre, lo que tú llamarías equilibrio. Así será, en verdad. Tienes que comprender que el sendero del maestro no es difícil. Lo que es duro es comenzar. Es algo así como esas máquinas de combustión interna que enciendes tirando de una cuerda. He visto a algunos de vosotros haciendo eso. «¿Qué están haciendo?» Tiras y tiras de la cuerda, hace tac, tac, tac y luego se apaga. Yo he conocido caballos así. Es más o menos la misma analogía.

La parte más difícil es el comienzo, porque cuando llegues a la presencia mágica y todo empiece a volverse mágico —y si estás bien consciente permanecerás en ese estado— todo caerá del cielo. Todo, todas las cosas maravillosas y abundantes que tu Dios preparó para ti. Y no es difícil.

El sendero del maestro es conquistarse a sí mismo y cuidarse siempre de la intrusión de una red neuronal con la cual creció y vivió toda una vida, y estar siempre en guardia como los magníficos soldados que ellos son; la conquistan y no permiten que se les escape de las manos. Los maestros no permiten que esa actitud empiece a fragmentarlos. Y no se trata de las personas que están en sus vidas, sino de ellos mismos. Las otras personas simplemente presionarán botones, pero realmente son inocentes. Es el maestro quien desea que esos botones nunca se vuelvan a presionar.

Y los maestros saben exactamente qué hacer. Y cuanto más lo hacen, más pronto arranca aquel aparato, y puede estar funcionando por mucho tiempo. Es sólo sentarse y tirar de la cuerda. Ellos hacen lo mismo. Y si se les acaba el combustible, entran en un período de descanso, y eso significa que se sumergen en el silencio. Van a la naturaleza, o encuentran un lugar muy sosegado, dejan que salga todo, se enfrentan a ello, saben cómo hacerlo. No descansarán hasta haber extraído de las sombras todo remanente, pues saben que por eso están perdiendo su poder. En su agenda tienen cosas maravillosas que desean cumplir, o saben que para lograr lo grandioso que los espera, deben ser totalmente capaces de realizarlas como experiencia. ¿Comprendes?

De modo que se retiran y se reagrupan. «Yo soy lo que soy. No estoy definido por las personas, los lugares, las cosas, los tiempos o los eventos. Yo soy lo que soy.» Y saben cuando lo logran porque el velo se levanta, la energía regresa a casa, se sienten renovados y están listos para salir de ese silencio, meditación y disciplina profundos y vuelven a la superficie. Eso es lo que hacen.

Y las personas más difíciles con las que deben tratar son sus familias. Pero deberías saber que en algunas partes del mundo criar un hijo hasta la maestría es el máximo logro de esa estirpe. En occidente es lo contrario, se lo considera algo humillante, perturbador y desacorde. Esto será lo más difícil.

Pero ¿no sabes que cuando realmente honras a tus padres, los honras? Agradéceles su pasión, su capacidad; la de tu madre de haberte llevado en su vientre y la de tu padre de haber ayudado en el alumbramiento, el haberte proporcionado techo, comida y ropa. Se merecen el honor. Cualquier cosa que hayan hecho después de eso es perdonable porque, en definitiva, son realmente dioses también y los honramos. Vemos lo mejor de ellos y eso, por supuesto, es el amor más elevado.

Y nuestros hermanos y hermanas, todos encontraron un lugar al cual llegar. Y, como sabes, es muy probable que ellos también estuvieran en aquellos bosques de contemplación esforzándose por averiguar algo y se merecen el derecho a tener su opinión.

Si estás totalmente facultado con el poder del Yo, lo que diga cualquier hombre sobre ti no te moverá de tu centro ni te fragmentará. Ese es precisamente un estado de amor radiante. Y cuando aún puedes amarlos y bendecirlos por su opinión, entonces eres un verdadero hermano del orden más elevado. Pero no deberías bajar a su nivel por tu parentesco con ellos. Tienes que florecer en medio de ellos, a pesar de ellos y para ellos. Y te prometo que un exquisito día te llamarán y tendrás el poder para hacer milagros en ese momento de necesidad. Y allí yace el regalo de ser tu propio maestro.

Espero que apliques diligentemente lo que has aprendido aquí porque se te entrega desde un lugar mucho más elevado y precioso que este que conocemos. Utilízalo. Si no lo haces, entonces no tienes nada de qué quejarte cuando tu vida, en vez de engrandecerse como resultado de las enseñanzas, parezca empequeñecer a causa de ellas.

Que así sea.

Consideraciones sobre las enseñanzas de Ramtha

Traducción de la nota editorial a la edición en inglés por JZK Publishing, una división de JZK, Inc.

 

Las enseñanzas de Ramtha constituyen un sistema metafísico de pensamiento único en su género. Para captar plenamente el significado de su contenido y el impacto que éste tiene, se necesita un examen y una reflexión cuidadosos. Decimos que las enseñanzas de Ramtha son metafísicas por naturaleza, porque abordan interrogantes fundamentales acerca de la existencia y la persona humanas, nuestro destino y nuestros orígenes, la naturaleza del bien y del mal, el alma, la vida y la muerte, el mundo y nuestra relación con los demás.

En la tradición occidental, el entendimiento del conocimiento objetivo y la verdad, se basa en una hipótesis acerca de la persona humana y la naturaleza de la realidad: el método científico limita el alcance del conocimiento posible a los fenómenos que pueden ser observados y comprobados a través de los sentidos del cuerpo físico. Cualquier cosa fuera de ese ámbito se atribuye al reino del mito y del folklore. En otras palabras, la naturaleza de la realidad y la persona humana no son más que su naturaleza física y material. El psicoanálisis y el perfil de la psiquis desarrollados por Sigmund Freud son un ejemplo muy claro de esta tendencia.

En el sistema de pensamiento de Ramtha, el cuerpo físico y el mundo material son sólo un aspecto del mundo real. De hecho, son sólo el producto y el efecto del mundo real que conforman la conciencia y la energía. La mejor manera de describir a la persona humana es como conciencia y energía que crean la naturaleza de la realidad. El mundo físico es sólo uno de los siete niveles de expresión de la conciencia y la energía. Para explicar su noción de conciencia y energía, Ramtha utiliza el concepto del observador de la teoría cuántica. Asimismo, para describir a la persona en términos de conciencia y energía, usa el concepto de Dios como creador y soberano.

Muchos sectores de la sociedad de hoy, desestiman de inmediato las enseñanzas de Ramtha debido al modo extremadamente inusual en el que son transmitidas. Lamentablemente, es una reacción muy común juzgar un mensaje basándose en la forma en que se presenta más que en su contenido. El marketing, las comunicaciones y las técnicas de promoción, venta y publicidad son un perfecto ejemplo de esto. La manera inusual en que Ramtha comunica sus enseñanzas no es de ningún modo arbitraria ni superficial y ha señalado explícitamente las razones para de tal formato. Ha explicado que para entender su mensaje es muy importante tomar conciencia de los paradigmas de pensamiento, la raíz de las ideas preconcebidas, los prejuicios inconscientes y los moldes dentro de los cuales percibimos y evaluamos normalmente la realidad. A menudo las técnicas de enseñanza de Ramtha buscan desafiar al individuo, a la vez que le ofrece las herramientas para tomar conciencia de esas ideas preconcebidas que forman y determinan las fronteras dentro de las cuales percibimos la realidad normalmente. El propósito de esto es obtener como resultado la posibilidad de que surja una perspectiva más amplia de la mente, lo que permitiría que experimentáramos la realidad de una manera más ilimitada, consciente, extraordinaria y con mayor significado, así como brindarnos un espectro más amplio de potencialidad para nuestra experiencia que el que teníamos previamente. Uno de los aspectos más controvertidos de las enseñanzas de Ramtha es la forma que escoge para entregar su mensaje. Al presentar su filosofía como fruto de su propia verdad y experiencia personal, Ramtha deja en claro que él mismo es la personificación de su filosofía, la representación y la manifestación vivientes de su pensamiento. En este sentido, él dice que es un ser inmortal, conciencia y energía, y que una vez, hace 35.000 años, vivió como un ser humano en el desaparecido continente de Lemuria. Explica que en esa vida abordó los interrogante