El libro Blanco

 RAMTHA. EL LIBRO BLANCO


Ramtha, El libro blanco

Título original: RAMTHA, The White Book.

1999, 2001

Digitalizador: @ Nascav (España)

L-11 – 31/12/03

 

El contenido de este libro es la traducción al español de la edición revisada del título en inglés, el cual recoge la enseñanza de Ramtha en su forma original; inevitablemente, parte del mensaje puede perderse en la traducción.

 

CONTRAPORTADA

 

El Libro Blanco

Cuando amas lo que eres, no hay cosa inconquistable ni inalcanzable. Cuando realmente te amas a ti mismo, vives solamente en la luz de tu propia risa y viajas solamente por el camino de la alegría. Cuando estás enamorado de ti mismo, entonces, esa luz, esa fuerza unificada, esa felicidad, esa alegría, ese jubiloso estado de ser, se extiende a toda la humanidad. Cuando el amor abunda dentro de tu maravilloso ser, el mundo, con todos sus desagrados, se convierte en algo hermoso, y la vida se llena de sentido y de alegría.

No hay amor más sublime en la vida que el amor del Yo. No existe amor más grande, pues a partir del abrazo del Yo existe la libertad. Y es en esa libertad donde nace la alegría. Y gracias a ese nacimiento, Dios es visto, conocido y abrazado. El amor más profundo, más grande y más significativo es el amor del Yo puro e inocente, la magnífica criatura que se sienta entre las paredes de la carne y que se mueve y contempla, crea, permite y es. Y cuando tú ames lo que eres, sin importar cómo seas, entonces conocerás esta magnífica esencia que yo amo, que se halla detrás de todos los rostros y dentro de todas las cosas. Entonces amarás como Dios ama. Así es fácil amar y perdonar. Así es fácil ver a Dios en toda la vida.

 

El libro Blanco, de Ramtha, publicado por primera vez en Estados Unidos a mediados de los ochenta, revolucionó los círculos de una incipiente nueva era al ser el primer libro de material canalizado que estuvo a la cabeza de las listas de best-sellers durante todo un año.

Este volumen, con gran contenido informativo, orden y simplicidad, nos presenta las bases y enseñanzas más importantes de esta entidad extraordinaria.

Las enseñanzas de Ramtha son un sistema metafísico de pensamiento único en su género. A través de ellas nos acerca a una mayor comprensión del Dios interior o el Dios identifícable, y nos ofrece respuestas a temas tan enigmáticos como los orígenes de la creación, la evolución del hombre, la muerte, la reencarnación y la ciencia del conocimiento.

«Esta enseñanza no es un precepto religioso; es simplemente conocimiento. Es amor. Yo os amaré hasta que conozcáis a Dios y os convirtáis en el amor y el gozo del Dios que vive dentro de vosotros.»

 

Ramtha es una inteligencia extraordinaria de profunda sabiduría y amor. Es canalizado a través de una mujer llamada JZ Knight, que le permite usar su cuerpo para transmitir su mensaje a la humanidad. A través del cuerpo de JZ Knight, Ramtha ha dado cientos de audiencias por todo el mundo desde 1978. RAMTHA es una colección de transcripciones extraídas de las grabaciones de estas audiencias.

Yo soy Ramtha, una entidad soberana que vivió hace mucho tiempo en este plano, llamado Tierra o Terra. En aquella vida yo no morí, sino que ascendí, porque aprendí a controlar el poder de mi mente y a llevarme mi cuerpo a una dimensión invisible de vida. Al hacer esto, me di cuenta de la existencia de una libertad, una felicidad y una vida ilimitadas.

Ahora soy parte de una hermandad invisible que ama grandemente a la Humanidad. Nosotros somos vuestros hermanos que oímos vuestras plegarias y vuestras meditaciones, y observamos vuestros movimientos.

Estoy aquí para recordaros una herencia que la mayoría de vosotros olvidó hace mucho, mucho tiempo.

Yo traigo a vuestro plano los vientos del cambio. Yo, y aquellos que me acompañan, estamos preparando a la Humanidad para un gran evento que ya se ha puesto en marcha.

Vamos a unir a todas las gentes de este plano, permitiendo al hombre ser testigo de algo magnífico y brillante, algo que le hará abrirse y permitir que el conocimiento y el amor fluyan a través de él.

No hay otra redención para la Humanidad que el reconocimiento de su divinidad. Vosotros sois las semillas de esta realización.

Ramtha

 

 

ÍNDICE

Prólogo del traductor

1      Introducción

2      Yo soy Ramtha

3      Cuando vosotros erais mi gente

4      Dios Es

5      He aquí a Dios

6      Vida después de la vida

7      Muerte o ascensión

8      Creación y evolución

9      Por encima de los ángeles

10    El Dios identificarle

11    El regalo del amor

12    Nada más que la verdad

13    Ama y haz lo que quieras

14    La alegría: el estado de ser más sublime

15    Divinidad olvidada

16     reencarnación

17    La ciencia del conocimiento

18    La mente cerrada

19    Apertura de la mente

20    La virtud de la experiencia

21   Una espléndida mañana

Consideraciones sobre las enseñanzas de Ramtha

Glosario de Ramtha

Índice Conceptual

 

EL LIBRO BLANCO

RAMTHA

Traducido por: Antonio Campesino

 

Mensaje importante sobre la traducción

Este libro está basado en Ramtha Dialogs® una serie de grabaciones magnetofónicas de discursos y enseñanzas dados por Ramtha. Ramtha ha elegido una mujer americana, JZ Knight como su único canal para repartir su mensaje. El único idioma que usa para comunicar su mensaje es el inglés. Su estilo de oratoria es único y nada común, por lo que a veces se puede malinterpretar como un lenguaje arcaico o extraño. Él ha explicado que su elección de las palabras, su alteración de las palabras, su construcción de frases y orden de los verbos y los nombres, sus descansos y pausas en medio de las frases son todos intencionales, para alcanzar múltiples capas de aceptación e interpretación presentes en una audiencia compuesta por gente de gran diversidad de herencia cultural o clase social.

Para conservar la autenticidad del mensaje dado por Ramtha, hemos traducido este libro lo más cercanamente posible a las palabras originales y así permitir al lector que experimente las enseñanzas como si estuviera presente. Si usted encuentra algunas frases que parecen incorrectas o extrañas de acuerdo a las formas lingüísticas de su idioma, le aconsejamos que lea esa parte de nuevo tratando de captar el significado que hay detrás de las palabras, en lugar de simplemente criticar la construcción literaria. También le aconsejamos comparar y usar como referencia la obra original en inglés publicada por JZK Publishing, una división de JZK Inc. para mas claridad. Nuestros mejores deseos. Disfrute su lectura.

 

AL DIOS QUE VIVE DENTRO DE TI.

 

PRÓLOGO DEL TRADUCTOR

 

La primera edición de RAMTHA apareció en Estados Unidos en 1986. El libro llegó a mis manos de la manera más mágica e insospechada, y su lectura produjo un cambio dramático en mi vida. En 1989 tuve la suerte de asistir a una audiencia con Ramtha. Escuchar su mensaje y sentir su presencia causó una impresión aún más profunda en mi ser. Descubrí que el libro ya había sido traducido al francés y al alemán, y todo ello me movió definitivamente a empezar la traducción española.

Al principio me pareció una locura que alguien como yo intentara traducir un libro como éste. Pero mi deseo de compartir las enseñanzas de este Maestro tan increíble con mis hermanos de habla hispana, venció todas las dificultades.

El lenguaje de Ramtha es muy especial, utiliza palabras que no se oyen todos los días, incluso algunas de ellas son totalmente originales. Y aunque ello dé a la lectura un carácter tosco en algunas ocasiones, todo ello forma parte del mensaje que nos está trasmitiendo.

Sé que muchos de vosotros habéis estado esperando este libro durante mucho tiempo. Y, aunque para otros esto no sea lo que están buscando, estoy seguro de que las palabras de sabiduría y de amor de Ramtha van a dejar una huella imborrable.

Finalmente, me gustaría agradecer a todas las personas que han contribuido a que este sueño se hiciera realidad, su inestimable ayuda y apoyo. Gracias Roberta, Nancy, Gerardo, Andrés, Michelle, María, Pavel, Miguel, Xirau y Juan. Gracias a mis padres, Miguel y María del Carmen, por haberme dado la vida. Y especialmente a JZ Knight, por su entrega y dedicación a la escuela. Gracias desde lo más profundo de mi corazón.

  • Antonio Campesino

Capítulo 1

INTRODUCCIÓN

 

«No hay otra redención para la humanidad que el reconocimiento de su divinidad. Vosotros sois las semillas de ese entendimiento. Todo lo que penséis, todo lo que entendáis, eleva y expande la conciencia en todas partes. Y cuando vivís lo que habéis comprendido, enteramente por el bien de vuestra propia vida, permitís que otros vean en vosotros un proceso de pensamiento más sublime, una comprensión mayor, y una existencia con más sentido que la que ellos ven a su alrededor.»

Ramtha

 

Yo soy Ramtha, una entidad soberana que vivió hace mucho tiempo en este plano llamado Tierra o Terra. En aquella vida yo no morí, sino que ascendí, porque aprendí a controlar el poder de mi mente y a llevarme mi cuerpo a una dimensión invisible de vida. Al hacer esto, me di cuenta de la existencia de una libertad, una felicidad y una vida ilimitadas. Otros que vivieron aquí después de mí, también ascendieron.

Ahora soy parte de una hermandad invisible que ama inmensamente a la humanidad. Nosotros somos vuestros hermanos que oímos vuestras plegarias y vuestras meditaciones, y observamos el ir y venir de vuestros movimientos. Somos aquellos que vivimos una vez aquí como hombres y experimentamos desesperación, la tristeza y la alegría que todos vosotros habéis conocido. Pero nosotros aprendimos a dominar y trascender las limitaciones de la experiencia humana para llegar a un estado de ser más grande.

He venido a deciros que sois muy importantes y preciosos para nosotros, porque la vida que fluye a través de vosotros y el pensamiento que os llega a cada uno —como quiera que lo contempléis— es la inteligencia y fuerza vital que llamáis Dios. Es esta esencia la que nos conecta a todos, no sólo a los que habitan vuestro plano, sino también a aquellos en universos sin nombre que aún no tenéis ojos para ver.

Estoy aquí para recordaros una herencia que la mayoría de vosotros olvidó hace mucho, mucho tiempo. He venido a daros una perspectiva más noble desde la cual podáis razonar y entender que vosotros sois, en verdad, entidades divinas e inmortales que siempre han sido amadas y apoyadas por la esencia llamada Dios. Estoy aquí para ayudaros a ver que sólo vosotros, con vuestra sublime inteligencia, habéis creado cada realidad en vuestra vida, y que con ese mismo poder tenéis la opción de crear y experimentar cualquier realidad que deseéis.

Muchos otros vinieron a lo largo de vuestra historia e intentaron, de muchas maneras, recordaros vuestra grandeza, vuestro poder, y la eternidad de vuestras vidas. Nosotros fuimos reyes, conquistadores, esclavos, héroes, Cristo crucificado, maestros, guías, filósofos... cualquier cosa que permitiera la existencia del conocimiento. Y a veces hemos intervenido en vuestros asuntos para evitar que os aniquilarais, para que la vida aquí continuara proveyéndoos de un jardín de juegos para vuestras experiencias y vuestra evolución hacia la felicidad. Pero, uno a uno, perseguisteis a aquellos que intentaron ayudaros. Y si no los perseguisteis, les hicisteis estatuas y tergiversasteis y pervertisteis sus palabras según vuestra propia conveniencia. En vez de aplicar sus enseñanzas, la mayoría ha acabado adorando a los maestros.

Para evitar que me adoréis, no he venido hasta vosotros en mi propio cuerpo, sino que he elegido hablar a través de una entidad que fue mi hija amada cuando viví sobre este plano. Mi hija, que generosamente me permite usar su cuerpo, es lo que se llama un «canal puro» de la esencia que yo soy. Cuando os hablo a vosotros, ella no está en su cuerpo; su alma y su espíritu lo han abandonado completamente.

Yo traigo a vuestro planeta los vientos del cambio. Yo, y aquellos que me acompañan, estamos preparando a la humanidad para un gran evento que ya se ha puesto en marcha. Vamos a unir a todas las gentes de este plano permitiendo al hombre ser testigo de algo magnífico y brillante, algo que lo hará abrirse y permitir que el conocimiento y el amor fluyan a través de él.

¿Por qué está ocurriendo esto? Porque sois amados, más de lo que nunca considerasteis se os pudiera amar. Y porque ya es hora de que el hombre viva en un entendimiento mayor que el que lo ha hundido en épocas oscuras, robando su libertad, dividiendo a las gentes, y que ha causado el odio entre los amantes y la guerra entre las naciones. Ya es hora de que todo esto termine. Es hora de que el hombre se dé cuenta de la divinidad e inmortalidad de su ser, y deje de arrastrarse por la supervivencia sobre este plano.

Está muy cerca el día en el que un gran conocimiento llegará a este plano traído por maravillosas entidades que son vuestros queridos hermanos. En este tiempo, los conocimientos científicos florecerán como nunca lo han hecho. Lo que está por llegar se llama la Era de Dios. Esta era se va a manifestar a través de un cambio deliberado en el tiempo y sus valores. En los años por venir, la enfermedad, el sufrimiento, el odio y la guerra dejarán de existir sobre este plano. No existirán más la muerte ni el envejecimiento del cuerpo, sino la vida continua. A través del entendimiento, del conocimiento y del amor profundo ocurrirán estas cosas en la vida de cada entidad.

No hay otra redención para la humanidad que el reconocimiento de su divinidad. Vosotros sois las semillas de este entendimiento. Cuando cada uno de vosotros se dé cuenta de su valor y de la eternidad de su vida, os integraréis uno por uno a la conciencia del pensamiento ilimitado, la libertad ilimitada y el amor ilimitado. Todo lo que penséis, todo lo que entendáis, eleva y expande la conciencia en todas partes. Y cuando vivís lo que habéis comprendido, enteramente por el bien de vuestra propia vida, permitís que otros vean en vosotros un proceso de pensamiento más sublime, una comprensión mayor, y una existencia con más sentido que la que ellos ven a su alrededor.

Estos son los tiempos más grandes en toda vuestra historia escrita. Aunque son tiempos difíciles y desafiantes, vosotros elegisteis vivir en esta época por la consumación que os traerá. A todos vosotros se os ha prometido desde tiempos milenarios que veríais a Dios en vuestra vida. Sin embargo, vida tras vida nunca os lo permitisteis. En esta vida, la mayoría de vosotros ciertamente lo hará. Veréis emerger aquí un reino magnífico, y llegar civilizaciones de cuya existencia no teníais ni la más remota idea. Soplará un viento nuevo, y el amor, la paz y la alegría agraciarán este bendito lugar, la esmeralda de vuestro universo y la morada de Dios.

Contemplad lo que os he dicho. Permitid que estas palabras entren en vuestro ser. Cuando lo hagáis, con cada pensamiento, con cada sentimiento y en cada momento, volveréis a la comprensión de vuestra grandeza, de vuestro poder y de vuestra gloria.

 

Capítulo 2

YO SOY RAMTHA

 

«Yo soy Ram el Conquistador, ahora Ram el Dios. Yo fui un bárbaro que se convirtió en Dios a través de las cosas más simples y sin embargo las más profundas. Lo que te enseño es lo que yo aprendí.»

Ramtha

 

Yo SOY Ramtha, «El Ram». En el lenguaje antiguo de mis tiempos significa «el Dios». Soy el Ram del pueblo hindú, puesto que fui el primer hombre nacido del vientre de la mujer y de los genitales del hombre que ascendió de este plano. Aprendí a ascender, no por las enseñanzas de ningún hombre, sino a través de una comprensión innata del Dios que vive en todas las cosas. Fui también un hombre que odió y despreció, que mató, conquistó y reinó, hasta el momento de mi iluminación.

Fui el primer conquistador que conoció este plano. Comencé una marcha que duró sesenta y tres años, y conquisté tres cuartas partes del mundo conocido. Pero mi mayor conquista fue la de mí mismo, aceptar mi propia existencia. Cuando aprendí a amarme y abrazar la totalidad de la vida, ascendí con el viento a la eternidad.

Ascendí delante de mi gente en el noroeste del monte llamado Indus. Mi gente, que eran más de dos millones, era una mezcla de lémures, los pueblos de lonia —más tarde llamada Macedonia—, y las tribus que escaparon de Atlantia, la tierra que tú llamas Atlántida. El linaje de mi gente forma hoy en día la población de India, Tíbet, Nepal y el sur de Mongolia.

Solo viví una vez en este plano, hace treinta y cinco mil años según tu cómputo del tiempo. Nací en la ignorancia y desesperación de un pueblo desafortunado, peregrinos de la tierra llamada Lemuria que vivían en los barrios bajos de Onai, la ciudad portuaria más grande de Atlantia en su hemisferio sur. Llegué a Atlantia durante los llamados «últimos cien años», antes de que el continente se partiera y las grandes aguas cubrieran su tierra.

En aquel tiempo, Atlantia era una civilización de gentes sumamente intelectuales, cuyas dotes para el conocimiento científico eran soberbias. Su ciencia sobrepasaba incluso la que encuentras hoy en día en tu comunidad científica, ya que los atlantes habían comenzado a entender y a utilizar los principios de la luz. Sabían cómo transformar la luz en energía pura mediante lo que tú llamas láser. Incluso tenían naves espaciales que viajaban sobre la luz, una ciencia que obtuvieron gracias a la intercomunicación con entidades de otros sistemas estelares. Aunque sus naves eran muy primitivas, eran sin embargo móviles y aerotransportables. Por su gran dedicación a la tecnología los atlantes adoraban el intelecto. Y así, la ciencia intelectual se convirtió en su religión.

Los lémures eran bastante distintos. Su sistema social se basaba en la comunicación a través del pensamiento. No conocían los avances de la tecnología, pero poseían un gran entendimiento espiritual, pues mis ancestros fueron grandes en su comprensión de los valores invisibles. Ellos adoraban y veneraban aquello que está más allá de la luna y las estrellas. Amaban una esencia que no podía ser identificada, un poder al que llamaban el Dios Desconocido. Como los lémures adoraban sólo a este Dios, los atlantes los despreciaban, ya que ellos despreciaban cualquier cosa que no fuera progresiva. En los días del Ram, cuando yo era un niño, la vida era muy ardua e indigente. En aquel tiempo, Atlantia ya había perdido su tecnología, ya que sus centros científicos en el norte habían sido destruidos. En sus experimentos con los viajes a través de la luz, los atlantes habían perforado la capa de nubes que entonces rodeaba vuestro planeta, como la que hoy rodea a Venus. Al perforar la estratosfera se produjeron grandes diluvios y luego un congelamiento que sumergió la mayor parte de Lemuria y el norte de Atlantia bajo grandes océanos. Por eso, las gentes de Lemuria y del norte de Atlantia emigraron a las regiones del sur.

Una vez se perdió la tecnología del norte, la vida se volvió gradualmente primitiva en el sur. Durante los cien años antes de que el continente se hundiera, las regiones del sur fueron una Atlantia primitiva que había degenerad bajo la opresión de tiranos, quienes la gobernaban no como una república, sino con leyes inquebrantables. En este gobierno de leyes inquebrantables los lémures eran considerados como el estiércol de la tierra, menos que los perros de la calle.

Imagina cómo sería que te escupieran, que te orinaran encima, y que sólo te permitieran lavarte con tus propias lágrimas. Imagina que los perros callejeros tuvieran más alimento que tú, quien muriendo de hambre buscas cualquier cosa para matar la agonía de tu estómago.

En las calles de Onai era habitual ver cómo abusaban de los niños y cómo golpeaban y violaban a las mujeres. Era común ver atlantes pasar por delante de un lémur muerto de hambre en el camino y taparse las narices con pañuelos de lino perfumados con jazmín y agua de rosas, ya que se nos consideraba criaturas maltrechas y malolientes. Éramos menos que nada, seres sin alma, el desperdicio del intelecto, porque no poseíamos el entendimiento científico de cosas tales como los gases o la luz. Como no teníamos una inclinación intelectual, nos convirtieron en esclavos para trabajar los campos.

Fue en ese entonces cuando yo nací sobre este plano. Ese fue mi tiempo. ¿En qué sueño estaba viviendo? En la caída del hombre en la arrogancia y la estupidez del intelecto.

No culpé a mi madre por no saber yo quién fue mi padre. No culpé a mi hermano de que nuestro padre no fuera el mismo. Ni siquiera culpé a mi madre por nuestra absoluta pobreza. Cuando era niño vi cómo llevaban a mi madre a las calles y le arrebataban su dulzura. Después de que se la llevaran, vi a un niño crecer dentro de su vientre; y yo sabía de quién era. Y vi a mi madre llorar porque, ¿iba a haber otro niño en las calles, sufriendo como nosotros en esta «tierra prometida»?

Como mi madre estaba muy débil para parir a la criatura por sí sola, yo la ayudé a dar a luz a mi pequeña hermana. Me arrastraba por las calles buscando comida; mataba perros y gallinas y, al atardecer, robaba el grano de los propietarios, pues era muy sigiloso. Así alimenté a mi madre, quien, a su vez, amamantó a mi pequeña hermana.

Nunca culpé a mi pequeña hermana por la muerte de mi querida madre, ya que la niña le robó toda su fuerza. Mi hermana se volvió diarreica, y no podía retener lo que entraba en su cuerpo, y así ella también perdió la vida.

Acosté a mi madre y a mi hermana juntas y fui a buscar leña. Las cubrí con la leña y me escabullí en la noche en busca de fuego. Pronuncié una plegaria para mi madre y mi hermana, a quienes tan profundamente amaba.

Entonces prendí la leña sigilosamente, para que el hedor de sus cuerpos no llamara la atención de los atlantes, ya que de lo contrario, arrojarían sus cuerpos al desierto, donde las hienas caerían sobre ellos y los despedazarían.

Mientras veía a mi madre y a mi hermana consumirse en las llamas, mi odio por los atlantes aumentaba dentro de mi ser hasta convertirse en un veneno como el de una gran víbora. Y yo era sólo un niño.

Cuando el hedor y el humo de la hoguera se hubieron esparcido por el valle, pensé en el Dios Desconocido de mi gente. No podía entender la injusticia de este gran Dios, o por qué crearía a estos monstruos que odiaban a mi pueblo de esa manera. ¿Qué habían hecho mi madre y mi hermana para merecer la muerte miserable que experimentaron?        

No culpé al Dios Desconocido por su incapacidad de amarme. No lo culpé por no amar a mi gente. No lo culpé por la muerte de mi madre y de mi hermana. No lo culpaba. Lo odiaba.

No me quedaba nadie, ya que mi hermano fue secuestrado por un sátrapa y llevado como esclavo a la tierra que más tarde se llamaría Persia. Allí, este sátrapa abusó de él sexualmente para satisfacer sus deseos.

Yo era un muchacho de catorce años con apenas carne en mis huesos y con una gran amargura dentro de mí. Entonces decidí batallar con el Dios Desconocido de mis ancestros, lo único por lo cual sentía que valía la pena morir. Me propuse morir, pero con honor; y sentía que morir a manos de un hombre era una manera deshonrosa de perecer.

Vi una gran montaña, un lugar muy misterioso que se vislumbraba en el lejano horizonte. Pensé que si había un Dios, viviría allí, por encima de todos nosotros, así como los que gobernaban nuestra tierra vivían por encima de nosotros. Si yo pudiera llegar hasta allí, pensé, me pondría en contacto con el Dios Desconocido y proclamaría mi odio hacia él y su injusticia con la humanidad.

Abandoné mi choza y caminé durante muchos días para alcanzar esta gran montaña, devorando langostas, hormigas y raíces por el camino. Cuando llegué a la montaña, trepé hasta las nubes que ahora cubrían su blanqueada cima dispuesto a batallar con el Dios Desconocido. Lo llamé diciendo: «¡Soy un hombre! ¿Por qué no tengo la dignidad uno?» Y le exigí que me mostrara su rostro... pero él me ignoró.

Caí de rodillas y lloré con todo mi corazón hasta que la blancura congelo mis lágrimas. Cuando alcé la vista, contemplé lo que parecía ser una mujer maravillosa que sostenía una gran espada delante de mí. Ella me habló, diciendo: «Oh Ram, Oh Ram, tú que estás destrozado en espíritu, tus plegarias han sido escuchadas. Toma esta espada y conquístate a ti mismo». Y en un abrir y cerrar de ojos, desapareció.

¿Conquistarme a mí mismo? Yo no podía volver hacia mí el filo de la espada y cortar mi propia cabeza: mis manos apenas alcanzaban la empuñadura. Sin embargo, hallé honor en esta gran espada. Dejé de tiritar en el intenso frío, y sentí calor. Y cuando volví a mirar al lugar donde habían caído mis lágrimas, allí había crecido una flor de color y aroma tan dulce, que supe que era la flor de la esperanza.

Bajé de la montaña con la gran espada en la mano, en un día que quedó grabado en la historia del pueblo hindú como el Terrible Día del Ram. Un muchacho había ido a la montaña, pero el que regresaba era un hombre. Nunca más fui frágil, ni fueron débiles los movimientos de mi cuerpo, era un Ram[1] en todo el sentido de la palabra. Era un hombre joven con una luz terrible a mi alrededor, y una espada mucho más grande que yo. A veces pienso que fui muy lento de entendimiento en aquella existencia, pues nunca me di cuenta de por qué la maravillosa espada me parecía tan ligera, y sin embargo era tan grande que nueve manos juntas no podían sostener su empuñadura.

Volví de la montaña a la ciudad de Onai. En los campos de las afueras de la ciudad vi a una anciana levantarse y proteger sus ojos de la luz del sol para contemplar mi llegada. Pronto, todos dejaron sus labores. Pararon los carros. Relincharon las mulas. Todo se calmó. Cuando la gente corrió a mirar mi rostro, algo debió persuadirlos, pues cada uno de ellos cogió su humilde herramienta y me siguió hasta la ciudad.

Destruimos Onai porque los atlantes me escupieron en la cara cuando les exigí que abrieran los graneros para alimentar a nuestra gente. Los atlantes estaban tan poco preparados para esto que los vencimos fácilmente, ya que ellos no conocían la batalla.

Abrí los graneros para nuestra pobre gente, y después quemamos Onai hasta  sus cimientos. Nunca se me pasó por la cabeza el no ser capaz de hacerlo, ya que en aquel momento no me importaba vivir o morir, no me quedaba ya  nada por lo que vivir.

Cuando la masacre y el fuego hubieron terminado, una gran herida seguía dentro de mi ser, ya que mi odio no había quedado satisfecho. Huí de la gente para esconderme en las montañas, pero ellos me siguieron a pesar de que yo los maldecía, los escupía y les arrojaba piedras.

«Ram, Ram, Ram, Ram», cantaban, con sus herramientas de campo y el grano amarrado en trapos, llevando manadas de cabras y ovejas delante de ellos. Les grité que me dejaran en paz y volvieran a sus casas, pero ellos aún me seguían, pues ya no tenían casa. Yo era su casa.

Puesto que insistieron en seguirme adonde quiera que fuera, reuní a todas estas criaturas desalmadas de grupos diferentes y se convirtieron en mi ejército, mi pueblo. Eran realmente grandes personas, pero ¿soldados? De ninguna manera. Mas de ahí en adelante, el gran ejército del Ram se constituyó por sí mismo. Su número, al principio, era de casi diez mil.

Desde ese momento fui una entidad obsesionada, un bárbaro que despreciaba la tiranía del hombre. Yo odiaba al hombre y luchaba enteramente en espera de la muerte. No tenía miedo de morir, como muchos de mis hombres, porque yo quería morir honorablemente. Nunca supe lo que es el miedo, sólo conocí el odio.

Para dirigir una carga siendo tú el que va al frente, sin nadie a tu alrededor, tienes que estar loco. La persona que es capaz de hacer esto está llena de un poderoso impulso llamado odio. Así, yo era un espectáculo buscando ser derribado por el más noble de mis enemigos; si tan sólo ellos me hicieran ese honor. Y yo escogía a los más valiosos de mis oponentes para poner fin a mi vida. Pero ¿sabes algo? Donde el miedo está ausente, está presente la conquista. De modo que me convertí en un gran conquistador. Antes de mi tiempo, no existían los conquistadores, sólo los tiranos.

Yo creé la guerra. Fui el primer conquistador que conoció este plano. Hasta entonces, no había existido ninguna facción en guerra contra la arrogancia de los atlantes. Ninguna. Yo la creé. En mi furia y hostilidad y mi deseo de ser noble con lo que sentía, me convertí en lo que llamarías una gran entidad. ¿Sabes lo que es un héroe? Yo fui uno, en verdad. El héroe defiende la vida y pone fin a las injusticias de la vida misma, sin darse cuenta de que al hacerlo está creando una nueva injusticia. Yo deseaba acabar con todas las formas de la tiranía, y lo hice, sólo para convertirme en lo que yo más despreciaba.

De ahí en adelante, fui impulsado por el afán de dar muerte a la tiranía y de hacer más respetable el color de mi piel. Y de todos los lugares que sitiamos y las batallas, todas las tierras que cruzamos y todas las gentes que liberamos por el camino, uno a uno, mi ejército creció, y grande fue la leyenda del Ram y su armada.

Yo era un imbécil, un bárbaro, un bufón, una entidad ignorante y aclamada por su salvajismo; y durante los diez primeros años de mi marcha hice la guerra a inocentes y me abrí paso arrasando e incendiando muchas tierras, hasta que fui atravesado por una enorme espada. Si la hubieran dejado dentro de mí habría sido mejor, pero la sacaron para asegurarse de que me desangraría hasta la muerte. Vi el río de la vida fluir de mi ser sobre un suelo de mármol blanco como la nieve que parecía perfecto, y vi que aquel río escarlata había encontrado una grieta. Mientras yacía en el frío suelo de mármol, viendo la sangre fluir de mi ser, vino una voz y me habló, diciendo: «¡Levántate, levántate!»

Alcé mi cabeza y apoyé las palmas de las manos. Después empecé a flexionar las rodillas. Mientras levantaba mi semblante para que mi cabeza estuviera firme y erecta, levanté mi pie izquierdo y lo estabilicé. Entonces, juntando toda mi fuerza, puse mi mano sobre mi rodilla, mi puño cubriendo mi herida... y me levanté.

Al ponerme en pie, con la sangre brotando de mi boca, fluyendo por mis dedos y bajando hasta mis piernas, mis agresores, que ahora estaban seguros de que yo era inmortal, huyeron. Mis soldados sitiaron la ciudad y la arrasaron.

Nunca olvidaría la voz que me hizo levantarme, que me salvó de la muerte. En los años que siguieron, busqué el rostro de aquella voz.

Me entregaron a la corte de las mujeres de mi ejército para que me cuidaran. Tuve que soportar las pócimas pestilentes de grasa de buitre que me ponían en el pecho. Tuve que obedecer sus órdenes y ser desvestido ante sus ojos. Ni siquiera podía orinar ni arrojar el excremento de mi ano en privado, todo lo tenía que hacer delante de ellas. ¡Qué experiencia más humillante! He proclamado hasta el día de hoy que aquella grasa de buitre no era para curarme; era tan espantosa que el respirarla me mantenía vivo. Durante el período de mi cura, gran parte de mi odio y mi orgullo sucumbieron ante la necesidad de sobrevivir.

Mientras me recuperaba de mi horrorosa herida, y no pudiendo hacer otra cosa, empecé a contemplar todo lo que me rodeaba. Un día vi cómo una anciana se iba de este plano, aferrándose al lino que tejió toscamente para su hijo, quien había perecido mucho tiempo atrás. Vi a la mujer irse a la luz del sol del mediodía, y la vida se iba de su cuerpo en ahogados golpes de llanto. Mientras miraba a aquella anciana marchitarse en la luz, su boca se abrió en una expresión horrorizada, y sus ojos se vidriaron y la luz ya no los afectaba. Nada se movía... excepto la brisa y su viejo cabello.                                      

Pensé en aquella mujer y en su hijo muerto, y pensé en la gran inteligencia de ambos. Después volví a mirar al sol, que nunca perecía. Era el mismo sol que la anciana había visto entrar por una grieta en el techo de su cabaña la primera vez que abrió sus ojos cuando era un bebé... Y fue lo último que vio cuando murió.

Miré otra vez al sol. ¿Y sabes qué? Él era inconsciente de que ella hubiera muerto. Lo miré mientras enterrábamos a la anciana debajo de un gran álamo junto al río.

Mientras el sol se ponía aquella tarde, lo maldije. Lo vi sentarse sobre repisa de montañas como una gran joya incandescente, con ojos escarlata Miré las montañas color púrpura y el valle, envueltos en la niebla, y vi los rayos de la luz del sol dorar todas las cosas y hacerlas ilusoriamente hermosas. Vi las nubes, cuya palidez azul recobró vida en tonos escarlata, rosa fuego y rosado.

Continué mirando aquella gran luz mientras se retiraba por detrás de montañas que ahora surgían como dientes afilados en el horizonte, hasta que los últimos rayos de su belleza bajaron por detrás de la última montaña, Oí a un pájaro nocturno gritar por encima de mí y miré a los cielos para ver la luna pálida reluciendo contra un cielo oscurecido. Se levantó una brisa, y mientras soplaba en mi pelo y secaba mis lágrimas, todo mi ser enfermó.

Yo era un gran guerrero. Con una espada podía partir a un hombre en dos en un instante. Había degollado, despedazado y descuartizado. Había olido la sangre y quemado gente. Pero ¿por qué hice todo aquello? El sol se ponía con toda su magnificencia, los pájaros cantaban en la noche, y la luna salía a pesar de todo.

Fue entonces cuando empecé a reflexionar sobre el Dios Desconocido-Lo único que realmente quería era entender aquello que parecía tan asombroso, tan misterioso y tan lejano. ¿Y qué era el hombre? ¿Qué era él? ¿Por qué no era más que el sol? ¿Por qué no pudo vivir la anciana? ¿Por qué el hombre —aún siendo la multitud que más abunda en este plano, la fuerza creadora y la fuerza unificadora— era la criatura más vulnerable de la creación? Si el hombre era tan grande como me había dicho mi gente, ¿por qué no era lo suficientemente importante como para que el sol se detuviera en señal de luto por su muerte? ¿O para que la luna se volviera púrpura? ¿O para que los pájaros dejaran de volar? El hombre parecía carecer de importancia, puesto que todas estas cosas seguían su marcha aunque él pereciera. Todo lo que quería era saber.

No tuve un maestro que me enseñara sobre el Dios Desconocido, pues no confiaba en ningún hombre; tanto había visto y perdido a causa de la maldad del hombre y su pensamiento alterado. Había visto al hombre despreciar al hombre y negarle la existencia de su alma. Había visto inocentes destripados y quemados por miedo. Había visto niños desnudos en grupos de esclavos, examinados por almas perversas que les arrancaban su vello de adolescentes, para que mantuvieran su imagen de niños cuando los violaran. Había visto sacerdotes y profetas inventar, con su odio hacia la humanidad, criaturas de gran tormento y fealdad para poder gobernar y esclavizar a las gentes con las leyes de la religión. No había ningún hombre viviente a quien pudiera tener como maestro, puesto que todos ellos tenían el pensamiento alterado, habían tomado aquello que era realmente puro e inocente, y lo habían alterado a través de su propio entendimiento limitado. No quería saber nada de un Dios creado por el entendimiento del hombre, porque si el hombre había creado a aquel Dios, éste sería falible.

Fueron los elementos de la vida, los maestros más verdaderos de todos, los que me enseñaron sobre el Dios Desconocido. Aprendí de los días, de las noches, Y aprendí de la vida tierna e insignificante que abunda incluso en medio de la destrucción y la guerra.

Contemplé al sol en su advenimiento glorioso sobre el horizonte. Contemplé su marcha por los cielos, que acababa en la esfera oeste y de ahí se iba a dormir. Aprendí que el sol, aunque era mudo, controlaba la vida sutilmente, ya que todos los que eran bravos y valientes y luchaban entre sí, cesaban su batalla cuando el sol se ponía.

Contemplé la belleza de la luna en su pálido resplandor mientras bailaba los cielos, iluminando la oscuridad de maneras misteriosas y maravillosas. Vi las fogatas de nuestro campamento encender el cielo del atardecer; escuché a las aves que aterrizaban en el agua, a los pájaros susurrando en sus nidos nocturnos, y a los niños con sus risas. Observé las estrellas fugaces, los ruiseñores, la escarcha en los juncos y el lago plateado de hielo, creando la ilusión de otro mundo. Vi cómo las hojas de los olivos se tornaban de esmeralda a plata cuando el viento soplaba a través de ellas.

Observé a las mujeres paradas en el río mientras llenaban sus cántaros de agua, con sus ropas atadas descubriendo sus rodillas de alabastro. Escuché el bullicio de sus habladurías y la broma en sus risas. Olí el fuego de hogueras distantes, y el ajo y el vino en el aliento de mis hombres.

No fue hasta que observé y reflexioné sobre la vida y su continuidad que descubrí quién era realmente el Dios Desconocido. Deduje que el Dios Desconocido no era ninguno de los dioses creados por el pensamiento alterado del hombre. Me di cuenta de que los dioses en las mentes de los hombres son sólo las personalidades de aquello que más temen y respetan; el auténtico Dios es la esencia siempre continua que permite al hombre crear y representar sus ilusiones de cualquier manera que él elija, y que todavía estará ahí cuando el hombre vuelva otra vez, en otra primavera, en otra vida. Me di cuenta de que es en el poder y la continuidad de la fuerza de la vida en donde el Dios Desconocido yace realmente.

¿Quién era el Dios Desconocido? Era yo..., y los pájaros en su nido nocturno, la escarcha en los juncos, el rocío de la mañana y el cielo del atardecer. Era el sol y la luna, los niños y su risa, las rodillas de alabastro y el agua del río. Era el olor del ajo, el cuero y el metal. Me llevó mucho tiempo llegar a este entendimiento, sin embargo, había estado siempre ante mis ojos. El Dios Desconocido no estaba más allá de la luna o del sol. Estaba a mi alrededor. Y con este nuevo nacimiento de la razón empecé a abrazar la vida, a apreciarla y a encontrar una razón para vivir. Había algo más que sangre y muerte y el hedor de la guerra, había vida, más de la que nunca habíamos percibido.

Fue a través de este entendimiento que, en los años siguientes, yo llegaría a comprender que el hombre es lo más grandioso entre todas las cosas, y que la única razón por la que el sol sigue su curso mientras que el hombre muere, es porque el sol nunca contempla la muerte. Todo lo que él sabe, es ser.

Cuando descubrí por medio de la contemplación, quién y qué era el Dios Desconocido, no quise marchitarme y morir como lo hizo la anciana. Debe haber un medio, pensé, de vivir para siempre, como el sol.

Una vez me hube repuesto de mi terrible herida, poco tenía que hacer sino sentarme en un altiplano y contemplar cómo mi ejército engordaba y se volvía holgazán. Un día, mientras miraba al horizonte para ver las siluetas vagas de montañas fantasmales y valles aún inexplorados, me pregunté cómo sería ser el Dios Desconocido, el elemento de la vida. ¿Cómo podría yo ser parte de esa esencia que es continua?

Fue entonces cuando el viento me jugó una treta y me insultó más de lo que yo podía aceptar. Sopló sobre mi capa, que era grande y majestuosa, y la arrojó sobre mi cabeza. ¡Qué cosa más ridícula! No era una posición muy digna para un conquistador. Luego el viento hizo que un maravilloso remolino de polvo color azafrán creara una columna detrás de mí que subía hasta los cielos. Y en cuanto me distraje, el viento cesó y todo el polvo cayó sobre mí.

Y luego el viento se fue soplando por el cañón, río abajo, atravesando los maravillosos huertos de olivos, tornando las hojas de esmeralda a plata. Y levantó las faldas de una hermosa muchacha alrededor de su cintura, con todo el revuelo que ello provocó. Y luego se llevó el sombrero de un niño pequeño, y el niño fue corriendo tras él, riendo sin parar.

Le ordené al viento que volviera, pero sólo se rió en el vendaval del cañón. Luego, cuando mi cara se volvió azul de tanto gritar órdenes, me senté en cuclillas... y él vino y sopló en mi cara suavemente. ¡Eso es libertad!

Mientras que no había hombre al que yo tuviera como ideal, el viento demostró ser mucho más que un ideal para mí. Al viento no lo puedes ver, pero cuando se echa con furia sobre ti, estás asediado. Y no importa lo grande y poderoso que seas, no puedes declararle la guerra al viento. ¿Qué puedes hacerle? ¿Acuchillarlo con tu espada? ¿Despedazarlo con tu hacha? ¿Escupirlo? Él no hará más que arrojártelo de vuelta en el rostro.

¿Qué otra cosa podría ser el hombre, pensé, que le diera esa libertad de movimiento, ese poder, y que fuera incapaz de dejarse aprisionar por la naturaleza limitada del hombre, que le permitiera estar en todas partes y a todas horas, y que, a diferencia del hombre, nunca muriera?

Para mí el viento era la esencia suprema, siempre continuo, libre de movimiento, ocupando todo, sin forma ni fronteras, mágico, explorador y aventurero. Y es ésta, realmente, la semblanza más cercana que existe a la esencia-Dios de la vida. Y el viento nunca juzga al hombre. El viento nunca abandona, y si lo llamas vendrá hasta donde estés, por amor. Los ideales tendrían que ser así.

Así que yo deseaba convertirme en el viento. Y lo contemplé durante años y años. Ese era mi ideal. Eso es lo que quería ser. Eso era a lo que apuntaban en convertirse todos mis pensamientos. Contemplé el viento y me alineé con su naturaleza escurridiza y su ligereza, con sus contornos indefinibles. Y al contemplar el viento, en la búsqueda de mi realización, en el viento me convertí.

El primer acontecimiento no tuvo lugar hasta seis años después de que me atravesaran con la espada. Cada atardecer iba a sentarme en mi altiplano solitario, miraba fijamente a la luna y su fina palidez, y contemplaba el viento. Y llegó un momento en que, para mi sorpresa, me encontré suspendido en los cielos y cuando me volví y miré hacia abajo, no sabía quién era.

En un instante me di cuenta de que estaba muy lejos de la simple partícula de mi cuerpo, allí abajo en el altiplano. Cuando miré hacia abajo y me vi por encima de mi cuerpo, sentí miedo por primera vez desde que me atravesaron con la espada. Fue ese miedo lo que me devolvió a mi cuerpo.

Abrí mis ojos y sentí un sudor frío y caliente al comprender que había estado en otro lugar, fuera de la prisión de mi cuerpo. Estaba en el paraíso porque estaba seguro de que me había convertido en el viento. Me arrojé al suelo y alabé a Dios: la Fuente, el Poder, la Causa, el viento. Nunca olvidaré aquel espléndido momento cuando me convertí en la gracia, la belleza y abundante vida del viento. Y llegué a la conclusión de que lo que me permitió convertirme en eso, fue mi completa determinación de transformarme en mi ideal, manteniendo siempre clara en mi pensamiento la visión de lo que quería ser.

La siguiente tarde fui a mi lugar de actividad solitaria, contemplé el viento con gozo exuberante y me convertí... en nada. Lo intenté otra vez, y otra y otra. Sabía que mi experiencia no había sido simplemente mi imaginación. Había visto una perspectiva diferente, había estado en el aire como una paloma o un halcón y había visto mi lamentable yo debajo de mí.

No quería nada, no deseaba nada, nada, sino el pensamiento de convertirme en esa libertad. Pero sin importar cuán desesperadamente luché, ni cuánto sudor salió de mi cuerpo, ni cuántas maldiciones siguieron, no fui a ninguna parte. Me quedé, y mucho más pesado que antes, porque era más consciente de lo mucho que pesaba. Pero nunca perdí mi ideal, ni olvidé la sensación de aquel momento cuando por primera vez miré por encima de mi cuerpo insignificante.

Pasó mucho tiempo antes de convertirme en el viento de nuevo, dos años desde la primera vez, según vuestro cómputo del tiempo. Esta vez sucedió, no tras contemplar el viento, sino a través de un sueño apacible. Había alabado a la Fuente, al sol, a la vida, al polvo de azafrán, a la luna, a las estrellas, al dulce aroma del jazmín; los alabé a todos. Y antes de cerrar mis párpados, estaba en los cielos otra vez: era el viento.

Una vez hube perfeccionado la capacidad de abandonar mi cuerpo, me llevó mucho tiempo aprender cómo desplazarme a otros lugares.

Sucedió un día que uno de mis hombres se hallaba en una situación muy peligrosa. Se había caído del caballo, pero su pie seguía metido en el estribo. En el momento que puse mi pensamiento en él, estaba con él, y liberé su talón. Estuve con él y le deseé que se repusiera, pero él pensó que yo era un sueño.

Durante muchos años viajé con el pensamiento a otros reinos y vi otras entidades. Visité civilizaciones en el nacimiento de su futuro, y vidas nunca vistas. Aprendí a viajar en un instante, porque descubrí que donde está el pensamiento, está la entidad. ¿Y cómo conquisté a partir de entonces? Fui un enemigo imponente puesto que conocía la manera de pensar de mis rivales. Por lo tanto, me burlé de todos ellos. Nunca volví a asediar sus reinos, dejé que ellos solos se asediaran.

Poco a poco, a lo largo de muchos años, y a medida que el pensamiento de transformarme en mi ideal se convertía en la fuerza vital de las células de mi cuerpo, mi alma, gradualmente, cambió la programación de cada estructura celular, aumentando la frecuencia vibratoria en todas ellas. ¡Tan fuerte era mi deseo! Cuanto más en paz estaba con la vida, más experimentaba esa emoción en toda mi estructura física, hasta que me fui volviendo cada vez más y más ligero. La gente me miraba y decía: «Mirad, hay una luz alrededor del maestro». Y la había, ya que mi cuerpo estaba vibrando a una velocidad más rápida, pasando de la velocidad de la materia a la velocidad de la luz; eso es lo que hacía que una luz emanara de mi ser.

Con el tiempo, mi cuerpo se fue volviendo más ligero y tenue a la luz de la luna. Entonces, una noche, llegué hasta donde estaba la luna. Ya no viajaba solo con el pensamiento, había aumentado las vibraciones de mi cuerpo hasta vibrar como la luz, y me había llevado la totalidad de mi cuerpo conmigo. Estaba lleno de júbilo y alegría, porque aquello que había logrado nunca se había oído antes. Volví sólo para ver si lo podía hacer otra vez. Y lo hice una y otra y otra vez, sesenta y tres veces antes de mi ascensión final. Se convirtió en una expectativa, como el respirar lo es para ti.

Cuando me convertí en el viento, me di cuenta de lo limitado que había sido y de lo libres que eran los elementos. Cuando me convertí en el viento, me convertí en un poder invisible y sin forma, que es luz palpitante, indivisible. Así, podía moverme entre los valles y cañadas, a través de montañas, océanos y estratos, y nadie podía verme. Y como el viento, tenía el poder de tornar en plata las hojas esmeralda, de mover árboles inamovibles, de penetrar en los pulmones de un bebé o en la boca de un amante, y regresar a las nubes y empujarlas. Cuando me convertí en el viento, me convertí en la cúspide de un poder en movimiento que nunca puede ser domado, un movimiento salvaje que es libre, libre de peso, libre de medida, libre del tiempo. Cuando me convertí en el viento me di cuenta de lo pequeño e impotente que es el hombre en su ignorancia de sí mismo... y de lo grande que se vuelve cuando se extiende hasta el conocimiento. Aprendí que cualquier cosa que el hombre contemple lo suficiente, meramente por deseo, en ello se convertirá. Si el hombre se dice repetidamente a sí mismo que es un ser miserable, sin alma, impotente, lo creerá y en ello se convertirá. Si se llama a sí mismo señor del viento, será el señor del viento, como yo lo fui. Y si se llama a sí mismo Dios, se convertirá en Dios.

Una vez que hube aprendido estas cosas, empecé a enseñar a mis amados hermanos sobre el Dios Desconocido, la Fuente de toda la vida. Llegó un día, cuando yo era ya un anciano, en que todo lo que siempre me había propuesto realizar dentro de mi ser, había sido realizado. Emprendí una marcha sobre el río Indo, y allí, en la ladera del monte llamado Indus, estuve en comunión con mi gente durante ciento veinte días. Les insistí para que supieran que lo que yo había entendido era verdad, que la fuente de su camino hacia la divinidad no venía a través de mí ni de ningún otro hombre, sino del Dios que nos había creado a todos. Para que lo creyeran —y para su sorpresa— me elevé delicadamente por encima de todos ellos. Las mujeres gritaron y se horrorizaron, los soldados arrojaron sus enormes espadas asombrados. Los saludé y me despedí de todos ellos, y los alenté para que aprendieran como yo había aprendido, y llegaran a ser lo que yo había llegado a ser, cada cual a su manera.

Aprendiendo a comprender los elementos de la vida, a los que yo encontraba más fuertes e inteligentes que el hombre, y que vivían en coexistencia pacífica al lado del hombre y a pesar de él, descubrí al Dios Desconocido.

Si le preguntas a un hombre: «¿Cuál debe ser mi aspecto? ¿En qué debo creer? ¿Cómo debo vivir?», si haces eso, morirás. Eso es una gran verdad. Ve y pregúntale al viento: «Dame el conocimiento, viento. Ábreme y permíteme saber», y él te transformará de verde oliva a plata, y te llevará por los recovecos de los cañones, riendo contigo, descaradamente libre.

Yo fui muy afortunado al aprender de los elementos de la vida. El sol nunca me maldijo, ni la luna me dijo que yo debía ser de una determinada manera. Y los elementos nunca me reflejaron el fracaso. La escarcha y el rocío, el olor de la hierba, el ir y venir de los insectos, el grito del pájaro nocturno, son todas cosas infalibles cuya esencia es simple. Y lo maravilloso de ellos es que en su simplicidad y constancia nunca pidieron nada de mí. El sol nunca me miró y dijo: «Ramtha, debes adorarme para conocerme». La luna nunca me miró y dijo: «Ramtha, ¡despierta! ¡Es hora de que admires mi belleza!» Ellos estaban ahí en cualquier momento en que yo alzara la vista para contemplarlos.

Aprendí de algo que es constante, que no juzga, y que es fácilmente inteligible si el hombre pone su mente en ello. Por eso yo no estuve en manos del pensamiento alterado del hombre con su hipocresía, creencias supersticiosas, dogmas, y los dioses de muchas caras que debes tratar de apaciguar. Por eso fue fácil para mí aprender en una sola existencia sobre este plano, lo que la mayoría de la gente aún tiene que entender, porque ellos buscan a Dios en el entendimiento de otros hombres. Buscan a Dios en las leyes del gobierno, de la iglesia, en una historia de la que aún les queda cuestionarse quién la escribió y por qué se escribió. El hombre ha basado sus creencias, su entendimiento, sus procesos de pensamiento, su vida misma, en algo que vida tras vida ha demostrado ser un fracaso. Y todavía el hombre, tropezando con su pensamiento alterado, prisionero de su arrogancia, continúa con esa hipocresía inquebrantable que sólo conduce a la muerte.

Después de ascender fue cuando supe todo lo que quería saber, porque salí de la densidad de la carne y entré en la fluidez del pensamiento; y al hacer esto ya nada me inhibía. Supe entonces que el hombre era verdaderamente, en su esencia, Dios. Antes de ascender no sabía que existiera algo semejante al alma, tampoco entendía los mecanismos de ascensión del cuerpo. Sólo sabía que estaba en paz con todo lo que había hecho y con la vida misma. Ya no era un bárbaro ignorante, ansioso de batalla. Ya no me sentía rendido y fatigado. Abracé la vida y las maravillas que veía en los cielos, día tras día y noche tras noche. Esa fue mi vida.

Aprendí a amarme a mí mismo cuando me comparé con algo grande y majestuoso. Mi vida se completó cuando tomé todo mi conocimiento y lo enfoqué sobre mí mismo. Fue entonces cuando la paz llegó, cuando comencé a saber más. Fue entonces cuando fui uno con el Dios Desconocido.

No fue en el viento en lo que me convertí, sino en el ideal que el viento representaba para mí. Ahora soy su señor, porque me transformé en el principio invisible que es libre, omnipresente y uno con toda la vida. Fue al convertirme en este principio cuando entendí al Dios Desconocido, todo lo que él es —y todo lo que no es— porque eso es lo que yo quería entender. Encontré dentro de mí las respuestas que me permitieron expandirme hacia un entendimiento mayor.

Yo fui Ram el Conquistador. Ahora soy Ram el Dios. Fui un bárbaro que se convirtió en Dios a través de las cosas más simples y sin embargo las más profundas. Lo que yo te enseño es lo que aprendí.

 

Capítulo 3

CUANDO VOSOTROS ERAIS MI GENTE

 

«Para aquellos de vosotros que adoráis, esa es vuestra elección: estar perdidos durante vidas en la identidad de otro.»

Ramtha

 

Cuando muchos de vosotros erais mi gente, juntos cruzamos grandes continentes y asediamos a notorios tiranos. Y tras las duras batallas, largas marchas, países desconocidos, mares amenazantes y tormentas devastadoras, todos vosotros ganasteis el premio de la libertad, una libertad que obtuvisteis al final de la marcha, sólo porque habíais cruzado las fronteras de vuestros mayores temores y estabais aún vivos para alcanzar un nuevo hogar. Cuando lo alcanzasteis, tan poco miedo perduraba en vosotros, tan grande era vuestro valor, y vuestro cansancio, que el hogar se convirtió en sembrar la tierra, cosechar los alimentos y en criar niños y animales, porque la paz es el resultado cuando uno ha conquistado sus máximos temores. Así que todo lo que habíais conseguido al final de vuestra marcha, bien valía la travesía  tan lejos de vuestra tierra natal, y en una nueva dimensión de entendimiento.

Cuando llegó la hora de mi partida, vosotros estabais plantando vuestras semillas, y criando a vuestros hijos, construyendo vuestras chozas y arando la tierra, disfrutando de la buena comida, de la dulce mañana y de la noche tranquila. Ese era vuestro destino, porque era la culminación de vuestro deseo. Esa fue vuestra recompensa

Estabais iniciando vuestras nuevas vidas y era hora de que yo me fuera a la mía, ya que lo que ganabais en vuestro entendimiento de la paz era simplemente satisfacción para mí. Pero adonde yo iba —que era mi hogar— era el gran y evasivo Dios Desconocido, el gran misterio que hacía que todas las cosas sucedieran.                                                                                           

La mañana de mi partida fue un día maravilloso y una gran pero corta despedida. Vosotros teníais a vuestros pequeños que educar, vuestros campos que atender, y el ganado que cuidar. Y yo, me fui con mi Padre, al cual había buscado toda mi vida y finalmente encontré en un maravilloso lugar de entendimiento. Ese, realmente, era mi destino, porque yo no deseaba ningún otro. Cada uno de vosotros ha vuelto a vivir aquí vida tras vida. Y a través de cada una de ellas habéis crecido y progresado inmensamente en vuestro entendimiento. Ahora la mayoría de vosotros quiere saber. Ahora buscáis el entendimiento que yo busqué con fervor y encontré. Habéis tenido vuestros hogares. Habéis dado vuestra valiosa semilla al mundo. Habéis tenido todos los aprendizajes, todas las experiencias. Ahora estáis listos para aprender lo que no pudisteis aprender antes porque vuestras prioridades eran diferentes. Así, por el amor a vosotros y a toda la humanidad he vuelto para enseñaros, tal y como os prometí que lo haría hace mucho, mucho tiempo. Y yo os enseñaré como un gran maestro, pero deseo que vosotros hagáis sólo lo que sintáis que sea correcto, nada más.

No he vuelto para hablaros del esplendor que yace más allá de este lugar, sino para ayudaros a verlo por vosotros mismos, y no a través de entendimientos filosóficos, sino mediante unas enseñanzas que resuenan tan obviamente verdaderas dentro de vosotros que vuestras almas os urgen a que volváis a ser el principio divino que olvidasteis hace mucho tiempo. Y para que continuéis como una raza de entidades en esta forma es muy importante que conozcáis vuestra propia divinidad, así como la de los demás. A través del poder de mi ser y por el amor a vuestro ser os enseñaré, como me enseñé a mi mismo, a retornar a vuestra grandeza y vuestra gloria. Y en vuestra alegría, reiré con vosotros. Y cuando lloréis, os enviaré un viento que secará vuestras lágrimas.

A través de estas enseñanzas aprenderás a convertirte en el soberano que eras con toda tu gloria al comienzo de este viaje excepcional. Aprenderás a escuchar en soledad la voz que está dentro de ti y a seguir solamente el camino de la felicidad. Aprenderás a sentir de una manera tan profunda que obtendrás el más auténtico tesoro de este plano: la emoción. Y llegarás a amarte a ti mismo tan inmensamente que sin importar quién esté delante de ti, encontrarás a Dios en él como lo habrás encontrado en ti mismo, y lo amarás tan profundamente como has aprendido a amarte a ti mismo. Entonces tú, que te has enseñado a ti mismo tan elocuentemente, serás una luz brillante para el mundo, sólo porque eres un ejemplo radiante del amor del Yo.

Ahora, esta enseñanza no es un entendimiento religioso, porque la religión es dogmática, restrictiva, y muy sentenciosa. No soy un maestro de religión, porque ésta ha traído gran división y un gran daño a este plano. Esta enseñanza es simplemente conocimiento. Es aprendizaje, es experiencia, es amor. Yo te amaré hasta que conozcas a Dios y te conviertas en la existencia ilimitada que Dios es.

Esta enseñanza carece de leyes, no posee ninguna ley, porque la ley es una limitación que obstruye la libertad. No te voy a enseñar nada que no sea Dios y que no sea opciones. Estoy aquí para abrir las puertas a un conocimiento mayor y así te des cuenta de tus opciones sobre este plano; para que te des cuenta de que tu vida no se limita a este plano, pues la vida existe en otros planos y en muchos otros lugares.

Estoy aquí para ayudarte a ti, esclavizado por el miedo y atrapado por tus propios procesos de pensamiento, a empezar a ver un nuevo horizonte de pensamiento ilimitado, propósito ilimitado y vida ilimitada. Esto te lo enseñaré en este día hasta el punto en que quieras recibirlo, hasta el punto en que quieras vivirlo. Voy a guiarte de regreso desde tu yo enclaustrado hasta tu propia grandeza. Y aquello que está dentro de ti, aquello que llamas tu luz interior, brillará con más fuerza que nunca.

No te pido otra cosa sino que seas tú mismo. Pero la mayoría de vosotros no sabéis quién es vuestro Yo. Yo te enseñaré cómo encontrarlo otra vez. Y cuando lo encuentres, nunca más lo dejarás escapar. Cuando esto suceda nadie necesitará enseñarte nada más. Entonces serás soberano en tu propia verdad y libre de vivir de acuerdo con tus propios designios.

Yo he elegido volver hasta vosotros a través del cuerpo de una mujer que fue mi hija amada en mis tiempos. Cuando yo viví sobre este plano, no me casé con ninguna mujer. Pero en mi marcha, muchas entidades me dieron a sus hijos como una muestra de agradecimiento. Aquellos que hacían queso me regalaban queso, y aquellos que hacían vino me regalaban vino. Y para algunos, su mayor tesoro eran sus hijos, y ellos los ofrecían a la Casa del Ram. Para ser una entidad que nunca se acostó con una mujer, yo tenía más que nadie que conociera. Y los niños fueron grandes maestros para mí, porque en su inocencia y pureza de espíritu, ellos viven una verdad muy simple.

Mi hija fue uno de estos niños, y yo amaba profundamente a esta criatura. Ella nunca quiso ser una niña pequeña, ella quería ser un guerrero. Ser una mujer y tejer y hacer cosas de mujer no le atraían. Ella nunca entendió realmente la guerra hasta mucho después. Pero la entidad me amaba con gran cariño y ella no quería nada más que aprender, y yo admiraba eso.

El día de mi ascensión prometí a mi hija que volvería, aunque ella no sabía adonde iba. Le encargué ir a la tierra llamada Turk, donde ella acabó sus días esperando que yo volviera. Pero nunca lo hice.

Mi hija ha vivido muchas vidas y ha sido quemada, decapitada y ha muerto de hambre por lo que ella sabía que era una verdad. A través de todas esas vidas ha llegado a ser una criatura noble que vive simplemente lo que ella es humildemente. Es por esa humildad que yo he sido capaz de volver a través de ella para recordarle la herencia que tanto ella como vosotros olvidasteis hace mucho, mucho tiempo. Este es su servicio al mundo. Y para ella, así como para vosotros, he cumplido mi palabra.

Yo vine a mi hija en la mitad de su vida, en un tiempo donde cosas tan inesperadas no ocurren. Porque ella era limpia, correcta e inocente y no se aventuraba en creencias extraordinarias, la elegí para este servicio y le enseñé durante mucho tiempo lo que os estoy enseñando a vosotros. Empezamos este trabajo juntos guiados por el conocimiento y el aprendizaje, sin anunciarnos desde un principio en la plaza del mercado, para que pudiera crecer persona por persona.

He elegido hablaros de esta forma porque sois muy propensos a adorar las imágenes de otros y a exaltarlas por encima de vosotros mismos. Así que para aquellos que vienen a mi audiencia, yo no tengo cuerpo que adorar ni pies que besar. Y mi hija no permitirá que beséis los suyos, porque son sus pies después de todo. Cuando abandonéis mi audiencia, no tendréis ninguna imagen para recordarme, ni foto que os podáis colgar del cuello, poner en la pared o esculpir en piedra. Porque lo que se enseña aquí no es a adorarme a mí, sino a adorar y amar totalmente lo que vosotros sois, y a esa maravillosa esencia que yace latente dentro de vosotros, llamada Dios Todopoderoso.

Yo no soy distinto de vosotros, no hay nadie, visible o invisible, que sea más grande que vosotros. Ni hay nadie que sea menos que vosotros. Todos sois iguales en el reino de Dios.

Aquellos de vosotros que deseáis ser seguidores y adorar, o hacer más cosas fuera de vosotros que dentro de vosotros, deseo que sepáis que yo no soy lo que estáis buscando. Estoy aquí para ayudaros a convertiros en los soberanos de vuestra propia verdad, de vuestro propio entendimiento. Mientras sirváis o adoréis o seáis devotos de cualquier cosa fuera de vosotros mismos, nunca expresaréis la sublime belleza que sois, y nunca llegaréis a ser realmente libres.

Sólo tú puedes ser tu mejor amante. Sólo tú puedes ser tu mejor amigo y maestro. Jamás habrá voz alguna que te enseñe mejor que la tuya propia. Ni palabra escrita que te enseñe mejor que la tuya. Lo que tú eres en este día es la respuesta a todo lo que siempre has anhelado. Pero si insistes en buscar fuera de ti caminos que seguir y entidades que adorar, nunca verás o conocerás realmente la gloria de Dios. Sólo puedes darte cuenta de tu divinidad, de tu iluminación, de tu desarrollo, a través de ti mismo y tu amor proclamado del Yo. El único camino para la paz, la felicidad y la realización en tu vida, es amarte y adorarte a ti mismo porque eso es amar a Dios: amarte a ti mismo más que a cualquier otra persona, porque eso te dará el amor y la constancia para abrazar a la totalidad de la humanidad.

Entonces yo, Ramtha, no soy el modelo según el cual dibujar tu ideal. No puedes entender el misterio de ti mismo a través de mí, sólo a través del conocimiento. El propósito de esta enseñanza es infundir a través del conocimiento y la experiencia una sabiduría firme dentro de ti, que buscarás al Dios Desconocido y te darás cuenta de que eres tú mismo. Y ese es tu camino —tuyo y de nadie más— porque es tu vida y la de nadie más. Yo soy un maestro, espléndido; pero no soy el ideal. Estoy verdaderamente complacido de que hayas recorrido el camino hasta estas enseñanzas, pero no debes quedarte aquí.

Todo aquello que te enseñe, todo lo que aprendas, así se manifestará en tu vida. Entonces sabrás que lo que se enseña aquí no es una filosofía, sino una verdad absoluta. Y con cada manifestación crecerás y te volverás más fuerte, más ligero, más tranquilo y más sencillo. Y en esta simplicidad, encontrarás al viento, y ese poder y esa fuente te elevarán.

Todos vosotros habéis sido entidades gobernadas, y vuestro gobernante ha sido el miedo, siempre lo ha sido. El conocimiento te permite acabar con miedo, de manera que nunca más seas esclavizado por los deseos de otro, sino que vivas totalmente en la libertad de los tuyos. Cuando tengas el conocimiento, siempre serás libre, siempre. Cuanto más contemples, apliques y experimentes estas enseñanzas, más libre y lleno de gozo vas a estar.

Un día, ya sea en esta vida o en las siguientes, cuando la plaza del mercado ya no te ofrezca nada más, habrá un gran vacío, un gran empuje, y un gran deseo de convertirte en el todo. Entonces tú también desearás ansiosamente cada momento en el altiplano, porque allí el viento es como fuertes dedos en tus cabellos, los pájaros vuelan buscando lugares distantes donde anidar, y el sol brilla con barras de oro a través de los cielos. Y cuando hagas lo que yo hice y «seas», ya que esto es lo más importante para ti, yo te daré la bienvenida adonde el Ram llegó. Porque la puerta de la libertad, llamada conocimiento, está allí para ti, que abrirás tus procesos de pensamiento hacia un entendimiento mayor y entonces vivirás ese entendimiento, no fuera, sino dentro de ti mismo. Cuando lo hayas vivido, entonces habrás acabado aquí, y partirás hacia una nueva aventura. Y las aventuras que yacen más allá de este lugar son más maravillosas y espectaculares de lo que puedas imaginar. Eres tan maleable en la luz que puedes viajar al espacio exterior o al interior, dondequiera que desees ir.

Yo te amo profundamente. Si no lo hiciera, no habría podido venir a ti de la forma en que lo he hecho. Cuando aprendas a amarte a ti mismo como yo te amo, entenderás estas verdades, y entenderás la grandeza que realmente eres. Y ese será un día grande y glorioso.                                                   

 

Capítulo 4

DIOS ES

 

«El Padre nunca te ha juzgado, ni en éste ni en ningún otro momento que hayas vivido. Él ha sido tú y la plataforma de vida sobre la cual has expresado tu propio Yo, divino y con un propósito. Él te ha dado la singularidad de tu propio ego y la voluntad libre para convertirte en cualquier cosa que desees, para percibir la fuerza que él es, de cualquier manera que escojas percibirla."

Ramtha

 

Mis amados hermanos, a muchos de vosotros se os ha enseñado durante eras que la esencia llamada Dios es un personaje sombrío, atemorizante, enfadado y sentencioso. Pero Dios no es ninguna de estas cosas. El Dios que sermonea, que juzga, que persigue, nunca ha existido excepto en los corazones y las mentes de los hombres. Fue el hombre el que creó a un Dios que juzga a unos y exalta a otros. Ese es un Dios del hombre; fue creado por el hombre y su voluntad.

El Dios que yo conozco y que amo, que es el poder que emana de mí y el reino que yo soy, es un Dios de amor completo y sin enjuiciamientos. No es nada más, sino todo lo demás. Dios te ama con un amor mucho mayor del que alguna vez hayas comprendido; pues él es la vida que tú eres, la tierra que pisas y el aire que respiras. Es el color de tu piel, la magnificencia de tus ojos, la suavidad de tu tacto. Eres tú en cada momento que eres, en cada Pensamiento que piensas, en cada una de tus acciones, incluso en las sombras de tu alma.

Dios es una fuerza que lo consume todo, que es todo. Es el viento sobre el agua, el cambio de las hojas, la simplicidad de una rosa, profunda en su color y matiz. Dios es los amantes en su abrazo, los niños en su risa y el brillo del cabello color miel. Es el sol que sale en la mañana, la estrella parpadeando en la noche y la luna creciendo y menguando en el cielo de medianoche. Dios es el hermoso insecto, el humilde pájaro en su vuelo, el feo y vil gusano. Dios es movimiento y color, sonido y luz. Dios es pasión, es amor, es alegría. Dios es tristeza. Aquello que existe, todo lo que es, es lo que tú llamas Dios, el Padre, la totalidad de la vida y el amante de todo lo que existe. Dios no es un personaje singular que se sienta sobre un trono y juzga a la totalidad de la vida. Dios es la totalidad de la vida, cada momento palpitante. Es la continuidad y eternidad de todo lo que existe.

¿Crees acaso que la vida te ha juzgado? En absoluto. Porque si Dios —-que es lo que tú eres—te juzgara estaría ciertamente juzgándose a sí mismo. ¿Y por qué la inteligencia suprema haría una cosa así?

La fuerza vital que llamas el Padre, ni siquiera tiene la capacidad de juzgarte, ni a ti ni a ninguna otra cosa. Porque la vida no posee una personalidad con un ego que se pueda dividir a sí mismo en facetas de bueno o malo, correcto o incorrecto, perfecto o imperfecto. Si Dios poseyera un ego, también tendría la capacidad de percibir la alteración dentro de sí mismo. Y si Dios pudiera contemplar la alteración dentro de su ser siquiera por un momento, la vida que él es cesaría en el próximo instante y nunca sería otra vez.

Dios en sí mismo, carece totalmente de bondad o maldad, de positivo o negativo. Dios no es perfecto, porque la perfección es una limitación a la vida continua, siempre cambiante y exuberante. Dios simplemente es. Lo único que tu amado Padre sabe hacer es ser, para que todas las cosas —q son él— puedan expresar la vida que él es.

Dios es la esencia ilimitada y suprema del ser, una totalidad indivisa d Ser. Y ese Ser[2] te ama tan inmensamente que te ha permitido crear tus ilusiones de perfección e imperfección, de bondad y maldad, de positivo y negativo. Y a través de tu percepción se ha convertido en lo que tú has percibido. Y así Dios, siendo la totalidad de todo lo que es, es lo incorrecto al mismo tiempo que lo correcto, es la fealdad al mismo tiempo que la belleza, y la vileza al mismo tiempo que la divinidad.

El Padre nunca te ha juzgado, ni en éste ni en ningún otro momento que hayas vivido. Él ha sido tú y la plataforma de vida sobre la cual has expresado tu propio Yo, divino y con un propósito. Él te ha dado la singularidad de tu propio ego y la voluntad libre[3] para convertirte en cualquier cosa que desees, para percibir la fuerza que él es, de cualquier manera que escojas percibirla. Y nada que hayas hecho o que hayas pensado, no importa lo vil, lo malvado o lo maravilloso que haya sido, ha sido visto por Dios como algo diferente a ser.

Este Dios que conozco te ama con un amor más grande y más profundo que el que nunca hayas concebido, porque te ha permitido crear tu vida de cualquier manera que hayas deseado. El Padre siempre te ha amado. Él no conoce otra manera de percibirte, porque él es lo que tú eres.

El Padre no ve el error, sólo se ve a sí mismo. El Padre no ve el fracaso, sólo su Ser siempre continuo y eterno. Tú eres quien crea el florecimiento de la vida, incluso su vileza, y el Padre se convertirá en el florecimiento y en la vileza, y nunca juzgará entre ambos cuál es más grande y cuál menos; él simplemente es. Él es el Ser que te permite expresarte a través de él mismo de cualquier manera que elijas. Y es bueno que sea así, porque si él realmente fuera este Dios que ha creado el hombre, ninguno de vosotros vería jamás lo que llamáis «las puertas del cielo». Ninguno. Porque nadie podría alcanzar las expectativas de este Dios creado por el hombre.

Sólo tú, a través de tus propias actitudes, y al aceptar las actitudes de otros, te has juzgado a ti mismo. Sólo tú te has causado el sentimiento del fracaso. Con la capacidad de crear a través de tu Padre cualquier verdad y realidad que desees, tú eres el único juez de tu propia vida. Sólo tú has determinado lo que es bueno y lo que es malo, lo que es correcto e incorrecto. Pero en la esencia del Ser llamada vida, no existe ninguna de estas cosas. Cada cosa simplemente es una parte del Ser llamado Dios Todopoderoso. Tu juicio es sólo una ilusión que has creado sobre este plano de realidades creativas.

En tu pensamiento limitado has pensado que algunas cosas son incorrectas, que son malvadas. Pero esa ha sido tu selección de la verdad, y el Padre te ha permitido hacerlo. Su verdad se llama Ser. Dios te ama sin importar lo que hagas, ya que cada cosa que haces o piensas realza la vida que él es a través de la sabiduría que tú obtienes de ella. Dios sabe que eres eterno y que nada de lo que hagas puede arrebatarte tu fuerza vital.

Así que cuando dejes este plano y reflexiones sobre todas las cosas que has hecho en tu vida —y lo harás— Dios todavía estará ahí, amándote en todos tus mañanas, porque él es la plataforma sobre la cual creas tus ilusiones, tu imaginación y tus sueños. Ahora, ¿qué es Dios en su forma más exaltada? Pensamiento. El Padre, la plataforma desde la cual creas tu vida, la sustancia y fuerza vital de todas las cosas es, en un entendimiento superior, pensamiento. Porque el pensamiento es el máximo creador de todas las cosas que hay, habidas y por haber. El pensamiento es la sustancia desde la cual se crean todas las cosas. Todo cuanto existe, ha partido primero del pensamiento, que es la suprema inteligencia llamada la mente de Dios.

¿Te has preguntado alguna vez qué es lo que mantiene a todas las cosas unidas en sus formas y modelos únicos? Es el pensamiento, que es el pegamento cósmico llamado amor. Eso es lo que mantiene unida a toda la materia. Eso es amor en la mayor escala de todas, porque eso es lo que el Padre es. Cada cosa, incluso tu cuerpo, se mantiene unida por el pensamiento, porque cada cosa ha sido ideada a través del pensamiento, el cual es Dios; y es el amor del Padre hacia sí mismo lo que mantiene cada cosa en su sitio.

Estás sustentado por Dios. Lo que permite que todas las estructuras moleculares y celulares de tu cuerpo permanezcan unidas es el amor del gran y magnífico pensamiento que Dios realmente es. Sin el pensamiento, tu cuerpo no existiría, la materia no existiría, nada existiría, porque el pensamiento es el creador y el elemento que sostiene toda la vida.

¿Crees que Dios, el pensamiento que ata y mantiene todas las cosas unidas es una entidad sombría y atemorizante? No lo es. El Padre es felicidad completa, porque él no conoce otra manera de ser. Él es todas las formas de vida vibrando en armonía unas con otras, y eso emite un tono que suena como una gran carcajada. Si escuchas cuidadosamente puedes incluso oír la música del Padre, la risa de Dios. Es la mayor alegría. Yo nunca lo he oído llorar. Entonces, ¿qué es Dios, la causa de tu precioso ser, la maravillosa fuerza vital que fluye y refluye entre todos vosotros, que nos conecta y nos mantiene a todos unidos, la promesa de una vida posterior y de eternidades que vendrán? Es el Ser que es pensamiento. Es el Ser de la vida siempre continua. Es el Ser que ama todo lo que es. Es el Ser que permite que la vida exista a través del amor. Es el Ser que es total y completa felicidad. Esa es tu herencia y tu destino.

 

* * *

Estudiante:; Tú has enseñado que Dios es simplemente un estado de Ser. Y usas muchos términos además de la palabra «Dios» para referirte a esta inteligencia y fuerza vital. Pero ¿por qué usas a menudo las palabras «él» y «Padre»? Eso parece perpetuar la noción de que Dios no sólo es una entidad fuera de nosotros, sino además un personaje masculino, y eso puede parecer un poco ofensivo para algunas mujeres.

Ramtha: Para educar a la totalidad de la humanidad uno debe utilizar los diferentes términos que se han usado para describir a Dios. Es decir, uno debe referirse al Ser de manera que todos podamos relacionarnos con ello. Aunque al Ser se lo haya llamado el «Padre», y por lo tanto se lo haya considerado del género masculino, el Padre no es un hombre. Sin embargo, el hombre en su género es el Padre. Pero también lo es la mujer, porque el Padre es ambos, masculino y femenino.

El término «Dios» no tiene sexo. Significa «inteligencia suprema». Todos los que no entienden lo que significa el término «Ser» necesitan conocer la palabra «Padre». Todos los que no entienden «inteligencia suprema» necesitan conocer la palabra «Dios».

Maestro,[4] si uno insiste en que Dios es un Padre, esa será su verdad. Si hay mujeres que se sienten ofendidas porque alguien se refiere a Dios en términos masculinos, esa va a ser su verdad. Pero Dios siempre será la percepción de lo que Dios es, y eso siempre será único para cada entidad.

Dios no es una palabra, es un sentimiento que vive dentro de cada uno de nosotros. Y cuanto más ilimitada sea tu percepción de Dios, más grande y más feliz será ese sentimiento, a medida que abarque más esa emoción llamada Dios Todopoderoso.

* * *

Ramtha (hablando a una mujer anciana en silla de ruedas): Querida mujer  montas en ruedas de plata, ¿qué dices tú?

Estudiante: Yo amo a Dios, pero tengo miedo a morir.

Ramtha: ¿Por qué?

Estudiante: No lo sé. No puedo llegar al fondo de la cuestión. Lo he pensado y pensado una y otra vez. Ramtha: ¿Crees en el infierno?

Estudiante: Sí, por supuesto.

Ramtha: Por eso no quieres morir, porque sientes que es ahí adonde vas a ir.

Estudiante: Oh, bueno... yo no creo que vaya a ir. No creo que Dios me deje ir, porque yo le he pedido perdón por todo el mal que he hecho.

Ramtha: ¡Mi querida, mi querida mujer! ¿Crees que el Padre siente menos amor por ti que el que tú sientes por tus propios hijos?

Estudiante: No. Bueno, algunas veces yo no siento que él me ame. A lo mejor siento que quizás no esté perdonada, pero aún así, yo sé que lo estoy.

Ramtha: ¿Qué has hecho tú que sea tan malo?

Estudiante: Bueno... varias cosas.

Ramtha: Y esas cosas, ¿te han apartado de la vida?

Estudiante: No, yo he intentado vivir y quiero vivir, quiero vivir correctamente.

Ramtha: ¿Y eso qué quiere decir?

Estudiante: Eso quiere decir que el diablo no me va a atrapar.

Ramtha: ¿De verdad?

Estudiante: Bueno, dime tú qué es, por favor.

Ramtha: ¿Tú me creerías si yo te lo dijera?

Estudiante: Sí.

Ramtha: ¿Y si yo te dijera que no hay infierno?

Estudiante: Pero, sin embargo, a mí me han enseñado que sí hay un infierno.                                                                                                          Ramtha: Pero yo te estoy enseñando que no lo hay. ¿Me creerás tan firmemente como has creído que sí hay un infierno?

Estudiante: Bueno, yo te creo.

Ramtha: Entonces, acéptalo, porque no lo hay. ¿Sabes lo que es el infierno? Es un término que se usaba en el reino de Judea para describir una tumba abierta y poco profunda donde se ponía a las entidades que no podían pagar los dracmas o siclos que necesitaban para ser enterradas. Y era una maldición estar en una tumba abierta, porque por la noche las hienas y los perros salvajes desenterraban los cuerpos y los devoraban. Y si el cuerpo era devorado, las entidades creían que nunca podrían seguir hacia su utopía. Eso es todo lo que el término significaba, hasta que en traducciones posteriores, los predicadores, los curas y la religión determinaron que era un lugar de tormento.

Estudiante: Bueno, pero yo leo mi Biblia regularmente, y pone mucho énfasis en el infierno.

Ramtha: ¿Quién escribió la Biblia?

Estudiante: Personas diferentes.

Ramtha: ¿Y quiénes eran? ¿Eran hombres?

Estudiante: No lo sé.

Ramtha: Sí lo eran.

Yo fui a las profundidades de tu mundo, hasta su centro, para encontrar un lago ardiente de fuego, y no estaba ahí. Fui a los confines más lejanos de tu universo en busca de un lugar de tormento y tampoco lo hallé. Y busqué en los mismos lugares a un diablo y no lo pude encontrar en ninguna parte. Y cuando volví, lo encontré en los corazones de aquellos que creían en él y en el infierno. Pero tal lugar no existe.

Estudiante: Bueno, me alegro de que lo creas así.

Ramtha: No es que yo lo crea así. Yo sé que es así.

Estudiante: ¿Sabes? No puede ser que Dios nos quiera tanto y después por la mínima cosa que hiciéramos nos enviara al infierno para vivir en el fuego eterno.

Ramtha: Eso es precisamente correcto. El Padre no ha creado tal lugar para atormentar a nadie porque, ¿no fuisteis vosotros creados por Dios?

Estudiante: Sí.

Ramtha: Entonces, ya que fuisteis creados por Dios, ¿no lleváis a Dios dentro de vosotros?

Estudiante: Yo tengo a Dios dentro de mí. Yo amo a Dios.

Ramtha: Pero ¿no eres tú parte de Dios?

Estudiante: ¿Lo soy?

Ramtha: Por supuesto.

Estudiante: Bueno, eso significa mucho para mí.

Ramtha: Mi querida mujer, puesto que Dios lo es todo, ¿de qué crees que te haría sino de sí mismo? Tú eres Dios. Entonces, ¿por qué iba él a echarse en un agujero y no amarse a sí mismo por haber hecho algo malo y que también es parte de la vida que él es?

Te voy a decir una gran verdad: el hombre ha creado imágenes de Dios para poder controlar a sus hermanos. Las religiones fueron creadas para controlar a los pueblos y a las naciones cuando fallaban los ejércitos, y el miedo era la herramienta que los mantenía a raya. Si le robas la divinidad a cualquier hombre, si le arrebatas a Dios, entonces puedes gobernarlo y controlarlo fácilmente.

Dios no ha creado un infierno o un demonio, éstas son espantosas creaciones del hombre para atormentar a sus hermanos. Fueron creados por el dogma religioso con el propósito de intimidar a las masas y crear una sociedad controlable. He aquí una gran verdad.

Dios, el Padre, es todas las cosas, cada diminuto grano de arena en el mar, cada mariposa en la primavera, cada estrella grande o pequeña en la inmensidad de tus cielos. Todas las cosas son Dios. Entonces para él, tener un lugar como el infierno sería como tener un cáncer en su propio cuerpo, y eso lo devoraría.

Nada te separará del reino de los cielos, puesto que no hay nada más grande que Dios y la vida. Dios, el Padre, siempre te amará, porque es cada dirección que tomas, cada pensamiento que abrazas.

Estudiante: Dios nos ama a todos, yo sé que lo hace.

Ramtha: Verdaderamente mujer, verdaderamente, porque él es todos nosotros. ¿Y qué pasó con todo el mal que hemos hecho? Mi querida y maravillosa mujer, tú no has hecho nada malo. Nada.

Estudiante: Vaya, gracias.

Ramtha: Porque la vida no ha cambiado a causa de nada que hayas hecho. Todo lo que hayas hecho, por muy malvado o vil que haya sido, ha enaltecido la vida por la sabiduría que obtuviste al hacerlo.

Ahora bien, deseo que entiendas esto: tu religión y tus creencias han causado la aniquilación de civilizaciones durante siglos. Los mayas y los aztecas fueron asesinados y destruidos por las leyes de la iglesia, porque ellos no creían en lo que la iglesia creía. Todas las guerras santas durante la Edad Oscura se lucharon por creencias religiosas. Y en un lugar llamado Francia, los bebés eran arrancados de los brazos de sus madres porque ellas no creían en la iglesia. A las mujeres les quemaban los ojos con hierros al rojo vivo y marcaban sus pechos, la sangre corría por las calles; todo por una creencia.

Luego los protestantes tomaron lo que se llama el fuego del infierno, la condenación eterna y el diablo, y mantuvieron íntegras sus congregaciones al infundir miedo en los corazones de sus pequeños diciéndoles que si no hacían ciertas cosas y si no se comportaban de acuerdo con las normas y reglamentos de la iglesia, arderían para siempre en el infierno.

Estudiante: Así es más o menos como yo crecí.

Ramtha: Mi querida mujer, creciste en una atrocidad. ¿Nunca te preguntaste acaso qué fue de aquellos que vivieron antes de la Biblia?

Estudiante: No. Yo simplemente creía que a lo mejor el infierno los destruyó... ¡Oh! Lo siento.

Ramtha: No lo sientas en absoluto. Ese es el producto de la creencia.

Ahora, aquí estás, una mujer anciana, sin ánimos ni juventud, y preocupada por la muerte. Y todas las enseñanzas siniestras con las que te han programado durante siglos, de repente te plantean: «¿Hay un infierno? ¿Voy a ir allí? ¿Me he portado tan mal?»

Déjame decirte que no irás al infierno porque no existe un lugar así. Al instante de dejar tu cuerpo vas a vivir otra vez. Estarás por encima de él, y serás una entidad de luz pura otra vez. Entonces vendrán grandes maestros y te llevarán a un lugar de mayor aprendizaje, donde podrás ver por ti misma que lo que te digo es una gran verdad.

Ahora, Yeshua ben Joseph, a quien tú llamas Jesús de Nazaret, es un gran dios al igual que lo eres tú. Pero él no es el único hijo de Dios, es uno de los hijos de Dios. Él fue un hombre que se convirtió en Dios, así como tú te convertirás en Dios.

Estudiante: ¿Tú crees que Jesús era un hijo de Dios?

Ramtha: Yo no lo creo, lo sé. Así como tú eres hija de Dios.

Estudiante: Pero a mí nunca me enseñaron eso.

Ramtha: Ahora, mujer, ¿qué enseñó Yeshua? Que él es el hijo de Dios, y en verdad lo es. Pero al mismo tiempo proclamó abiertamente que cada uno es también un hijo de Dios. Él no enseñó otra cosa más que eso. Cada uno es Dios expresando su perfección como hombre. ¿Y qué bien le haría al Padre tener tantos hijos imbéciles y sólo uno que es perfecto? No sería un buen reflejo de la semilla del Padre.

Yeshua es tu hermano, no tu salvador. Él fue un hombre que llevaba a Dios dentro de su ser, igual que tú lo llevas dentro del tuyo.

Ahora, yo deseo que entiendas lo siguiente: Yeshua vivió en este plano en un tiempo en donde el hombre no amaba al hombre, sino que lo esclavizaba, y el amor no se consideraba cosa de gran estima. Pero Yeshua fue un ejemplo de amor para todo el mundo. Fue ese mismo amor lo que fomentó que lo aclamaran «salvador del mundo», porque él trajo amor a este plano donde muy pocos lo expresaban, y lo dio abiertamente a cada uno. Él trajo también la enseñanza de que el Padre no es un Dios de enjuiciamiento y castigo, sino un Dios de misericordia, gracia y compasión, y amante de todas las cosas. Desafortunadamente, ese entendimiento ha sido enormemente alterado a lo largo de la historia, y por medio de las escrituras de aquellos que menos entendieron las enseñanzas sencillas de esta alma inmaculada.

Yeshua amó. Ese fue su grandioso y magnífico regalo a la humanidad. Él proclamó abiertamente que la fuente de ese amor era el Padre que vivía dentro de él, el mismo Padre que vivía dentro de toda la gente. Lo que le dio a Yeshua la libertad y el poder de abrazar a toda la humanidad fue saber que el Padre y él eran uno y el mismo. Él apartó todas las ilusiones que le hacían vivir en la hipocresía, y al hacerlo, expresó completamente al Padre que vivía dentro de él. Así, Yeshua se convirtió en un Cristo: el hombre expresándose totalmente como Dios; Dios expresándose completamente en el hombre. Eso es lo que el término «Cristo» quiere decir: Dios-hombre, hombre-Dios. Un Cristo es todo aquel que se da cuenta de que es Dios, y entonces vive esa verdad.

La única diferencia entre Yeshua y tú, querida mujer, es que Yeshua entendió el principio de Dios dentro del hombre, y entonces vivió ese principio plenamente. Por eso, él es verdaderamente una gran entidad. Pero tú también eres una gran entidad, y posees la misma nobleza y el mismo amor para llegar a ser lo que él fue.

Yeshua no es responsable de salvarte a ti ni a nadie. Al darse cuenta de que él era un Dios vivo en la Tierra, se convirtió en el salvador de sí mismo, y entonces enseñó a otros cómo ser sus propios salvadores a través del Dios que vive dentro de cada uno. Él enseñó a todos: «Lo que yo he hecho todos podéis hacerlo, porque el Padre y vosotros sois uno. Tu reino no es de este mundo, el reino de los cielos está dentro de ti». Y él no habló del infierno; él habló de la vida y su belleza.

Amada mujer, ama a este hermoso ser que eres, al Dios que tú eres, y deja de leer tu libro insidioso. Acepta que el Padre vive dentro de ti, y que tú vivirás para siempre, porque así será. Simplemente es así. Y además, ¿qué haría el diablo contigo una vez te tuviera?

Estudiante: No lo quiero ni saber, gracias.

Ramtha: Oh, mi querida mujer, ¿qué clase de Padre crearía una entidad así, ese lugar y ese tormento, y te haría a ti tan impotente contra todos ellos? Ese no es el Dios de mi ser, ni siquiera lo reconozco. Yo sólo reconozco la vida, el Ser de todo lo que Es.

Dios es todas las cosas, porque si hubiera algo que no fuera Dios deberías preguntarte quién creó eso. Todas las cosas son el Padre porque todas las cosas son la vida. Y el Padre sólo conoce el amor. Él nunca te ha juzgado ni a ti ni a nadie, nunca. Él no tiene la capacidad de alterarse a sí mismo y convertirse en algo menos que el amor o la vida.

Estudiante: Bueno, Dios es amor. Yo ya sabía eso.

Ramtha: ¿Y es odio?

Estudiante: No, no creo que lo sea.

Ramtha: ¿Quién es odio?

Estudiante: Pues ese será alguien malo, si es que lo hay.

Ramtha: No lo hay.

Estudiante: Bueno, ¿cómo se nos castiga entonces?

Ramtha: ¿Qué necesidad hay de castigarte, mujer, si te lo has estado haciendo a ti misma en todas tus vidas? Creer que estabas equivocada y que serías castigada te ha causado vivir en tu propio infierno, y ese lo has creado tú. No hay carcelero en el reino de Dios. Ni nadie que te linche o te torture. Si Dios es amor, él es explícitamente eso y nada más.

Estudiante: Cuando se te ha enseñado durante tanto tiempo que hay un demonio, ¿cómo se puede sentir que no existe?

Ramtha: ¿Sabes cómo? Sabiendo que no lo hay, de la misma manera que aprendiste que lo había.

Mi hermosa entidad, yo te amo profundamente. Contempla lo que te he dicho. Amate, y encuentra al Padre dentro de ti. Está en paz contigo misma, mujer, porque cuando dejes este plano, volverás a vivir brillantemente.

Estudiante: Amén.

Ramtha: Que así sea.

 

Capítulo 5

HE AQUÍ A DIOS

 

«Nunca supiste lo hermoso que eras, pues nunca realmente te miraste a ti mismo, nunca miraste quién eres y lo que eres. ¿Quieres ver cómo es Dios? Ve y mira en un espejo: lo estás mirando directamente a la cara.»

Ramtha

 

Durante años se te ha enseñado que Dios está fuera de tu reino en algún lugar en la inmensidad del espacio. Muchos de vosotros habéis creído esto y lo habéis aceptado como una verdad. Pero Dios, la principal causa de toda la vida, nunca ha estado fuera de ti, eres tú. Él es el maravilloso proceso de pensamiento, la inteligencia suprema que yace silenciosa y siempre presente dentro del hombre.

Se te ha enseñado que naces tan sólo para vivir en un determinado momento del tiempo, envejecer y después morir. Y como has creído que es verdad, se ha convertido de hecho en la realidad de tu vida en este plano. Pero yo estoy aquí para ayudarte a que te des cuenta de que eres, verdaderamente, una esencia inmortal y siempre continua que ha vivido durante billones de años, desde que Dios, tu amado Padre, la totalidad del pensamiento, se contempló a sí mismo en la brillantez de la luz, que es en lo que os convertisteis

todos vosotros. Fue entonces cuando cada uno de vosotros se convirtió en un ser único y soberano, una parte de la mente de Dios para siempre, Se te ha enseñado que Dios es una entidad singular, que con sus manos hizo el cielo y la tierra, y después creó a la criatura viviente llamada hombre. Pero sois vosotros, poseedores de la divina inteligencia y la voluntad libre, los grandes creadores de la totalidad de la vida. Sois vosotros quienes crearon el sol de la mañana, el cielo del atardecer, y el encanto de todas las cosas que existen. Sois vosotros, en verdad, los creadores de esta noble criatura llamada hombre, para que así vosotros, que erais luces brillantes en el vacío del espacio, pudierais experimentar toda la maravilla de vuestras formas creadas.

Mis amados hermanos, el entendimiento de quiénes sois es, verdaderamente, una colección de ilusiones que habéis estado viviendo durante miles de años. Vosotros sois más que meramente humanos. Mucho más que la limitada criatura llamada hombre. Sois Dios. Siempre lo habéis sido y siempre lo seréis. Sois los grandes creadores inmortales que han estado viviendo aquí, vida tras vida tras vida, para comprender este gran conocimiento que permitisteis que se os arrebatara.

Todos vosotros sois Dios mismo, creados de él mismo. Sois dioses creados por Dios, la primera y única creación directa de la Fuente de toda la vida. Al aventuraros en la exploración de la vida, habéis combinado vuestra suprema inteligencia con materia celular para convertiros en Dios-hombre: la mente de Dios expresándose en la forma llamada humanidad; dioses viviendo en la maravilla de su propia creación llamada hombre. La humanidad, el hombre, la mujer: es Dios, en verdad, maravillosamente disfrazado de entidades limitadas y miserables.

¿Quién eres tú? ¿Por qué estás aquí? ¿Cuál es tu propósito y tu destino? ¿Piensas que eres meramente una criatura de coincidencia, nacida para vivir en una brizna del tiempo y después no ser nada más? ¿De verdad? ¿Qué te hace pensar que no has vivido antes? ¿Y por qué ahora? ¿Y por qué tú?

Has vivido sobre este plano miles de vidas, y has ido y venido como un viento inconstante, has vivido cada cara, cada color, cada credo, cada religión. Luchaste y lucharon contra ti, fuiste rey y sirviente por igual, marinero y capitán, conquistador y conquistado. Has sido cada personaje de la historia. ¿Por qué? Para sentir, para adquirir sabiduría, para identificar el mayor misterio de todos los tiempos: tú.

¿De dónde crees que vienes? ¿Piensas acaso que eres simplemente un miserable montón de materia celular que evolucionó a partir de una célula? Entonces, ¿quién es el que mira tan fijamente desde lo más profundo de tu ojos? ¿Quién es la esencia que te da personalidad y singularidad, tu carácter y entusiasmo, tu capacidad de amar, de abrazar, de confiar, de soñar, así como el impresionante poder de crear? ¿Y dónde acumulaste toda la inteligencia, todo el conocimiento, y toda la sabiduría que manifiestas incluso desde que eras un niño? ¿Crees que te conviertes en lo que eres meramente en una vida que no es más que un suspiro en la eternidad?

Has llegado a ser lo que eres en la inmensidad del tiempo, al vivir vida tras vida. Y con cada una de esas experiencias has acumulado la sabiduría que te ha permitido dar forma a la belleza y singularidad que tú eres. Eres demasiado valioso, demasiado hermoso como para haber sido creado con el fin de vivir tan sólo en un instante de la eternidad del tiempo.

¿Crees acaso que tus padres te crearon? Tu madre y tu padre son tus padres genéticos, pero no te crearon. En un entendimiento mayor, ellos son tus hermanos queridos, y tú eres, en verdad, tan viejo como ellos, ya que todas las entidades fueron creadas en el mismo momento. Todas nacieron cuando Dios, el gran y magnífico pensamiento, se contempló a sí mismo y se extendió hasta la brillantez de la luz. Ese fue tu comienzo, y tu nacimiento. Tu verdadero Padre es Dios, el principio Madre/Padre de toda la vida.

¿Crees que tu cuerpo es lo que realmente eres? En absoluto. Tu cuerpo es sólo un manto que representa a la esencia invisible que es tu verdadera identidad: la colección de actitudes-sentimientos llamada personalidad-yo, que yace dentro de tu cuerpo.

Considera esto por un momento: ¿qué es lo que amas de otra entidad? ¿Es el cuerpo? No. Es la esencia de la otra persona lo que amas, la personalidad-Yo invisible que yace detrás de los ojos. Lo que tú amas en otro es la esencia invisible que hace que el cuerpo funcione, que los ojos parpadeen, que la voz sea melodiosa, que el cabello tenga brillo y las manos tacto.

Tu cuerpo es una máquina refinada y maravillosa —y en verdad lo es— pero no es nada sin aquello que lo hace funcionar, que eres tú. Lo que tú eres no es tu cuerpo, sino una colección de pensamientos o sentimientos-actitudes que se presentan como una personalidad-yo única. ¿Y has visto alguna vez tus pensamientos? ¿Has visto alguna vez tu personalidad? Y tu risa, podrías oírla sin tu cuerpo? No tienes idea de cuán grande eres en realidad, Porque lo que eres realmente es tan invisible como el viento. Así como yo soy un enigma para ti, también lo eres para ti mismo, el mayor enigma de todos.

¿Sabes lo que eres sin tus pretensiones? ¿Sin las máscaras que llevas? ¿Sin tu armadura de corazón duro? En el centro de tu ser, tú eres Dios, en verdad. Dios, el gran misterio para la humanidad, nunca estuvo fuera de ti. Pues lo que se oculta detrás de tus ojos, detrás de tus finas ropas, detrás de la ilusión de tu rostro, es la virtud invisible del pensamiento llamada Dios: la personalidad-yo que hace que tú seas tú. El Dios dentro de ti es la sublime inteligencia que te acredita y te da el impresionante poder de crear, es la maravillosa fuerza vital que sostiene tu vida por siempre y para siempre.

El cuerpo que habitas es una magnífica creación de los dioses: tú y tus amados hermanos. Fue creado para que tú, una esencia invisible de pensamiento y emoción, pudieras tener un intercambio con la vida que creaste sobre este plano. La criatura llamada hombre fue creada simplemente como un vehículo de expresión, de forma que, a través de los sentidos del cuerpo, todas las creaciones de este plano pudieran ser experimentadas y entendidas por los dioses que las crearon en el principio.

El cuerpo fue creado para albergar un sistema eléctrico muy complejo de variables de luz que forman y constituyen la verdadera entidad del Yo. Lo que realmente eres no es el tamaño de tu cuerpo. Eres un punto de luz diminuto. En la pequeñez de tu ser se acumula todo lo que has sido desde que naciste de Dios, tu amado Padre.

Tú, el principio-Dios, no eres una entidad de carne, sino un principio de luz redondeada e incandescente de energía pura, que vive dentro de un cuerpo con el fin de obtener el premio de la vida creativa, llamado emoción. Lo que realmente eres no es lo que habitas, sino lo que sientes. Se te conoce por tus emociones, no por tu cuerpo.

Lo que realmente eres es espíritu y alma, una entidad de luz y una entidad emocional combinadas. Tu espíritu —este pequeño punto de luz— rodea todas las estructuras moleculares de tu cuerpo; por lo tanto, alberga y sostiene la masa corpórea de tu cuerpo. Tu alma vive dentro de la masa, cerca del corazón, en una cavidad bajo una coraza de hueso en donde nada existe salvo energía eléctrica. Tu alma registra y almacena, en forma de emoción, cada pensamiento que hayas tenido. Es a causa de la colectividad única de emociones almacenadas en tu alma que tienes una identidad-ego, una personalidad-yo única. El cuerpo que habitas es simplemente un portador, un vehículo escogido y refinado que te permite vivir y jugar sobre un plano de materia. Sin embargo, gracias a tu vehículo, te has sumido en la ilusión de que tu cuerpo es lo que tú eres. Pero no es así. Así como Dios no tiene imagen, tú tampoco.

Gran Dios creador que eres, ¿quién piensas que ha creado tu vida? Crees acaso que un ser supremo o fuerzas externas han controlado tu vida? Esa no es la verdad como se la conoce. Eres el único responsable de todo lo que has hecho, sido o experimentado. Tú, que tienes el poder de crear la magnificencia de las estrellas, has creado cada momento y cada circunstancia de tu vida. Quien tú eres, tú lo elegiste. Tu aspecto, tú lo creaste. El modo en que vives, tú lo diseñaste y destinaste totalmente. Este es el ejercicio y el privilegio, si quieres, de ser Dios-hombre.

Tú creaste tu vida a través de tus propios procesos de pensamiento y tu manera de pensar. Cada cosa que piensas, la sientes; y todo lo que sientes se manifiesta para crear las condiciones de tu vida.

Reflexiona sobre esto: basta sólo un momento para visualizar la felicidad, y todo tu cuerpo se sentirá feliz. Tan sólo basta un momento para jugar el papel de criatura desdichada a la cual no quiere nadie, y sentirás tristeza y pena por ti mismo. Sólo necesitas un momento para hacer eso. Basta un solo momento para dejar de sollozar y reír con alegría, un solo momento para dejar de juzgar y sentir la belleza de todas las cosas. Ahora, ¿quién está haciendo todo esto? Tú. Y mientras tú has tenido esta fantasía de sentimientos creados dentro de tu ser, ¿ha cambiado algo a tu alrededor? No. Pero todo lo que tú eres sí.

Eres precisamente lo que piensas. Cada cosa que piensas, así será en tu vida. Si contemplas una fantasía de copulación, tu ser será seducido. Si contemplas miseria, tendrás miseria. Si contemplas infelicidad, la tendrás. Si contemplas alegría, la tendrás. Si contemplas genio, ya está ahí.

¿Cómo se crea tu futuro? A través del pensamiento. Todos tus mañanas están diseñados por tus pensamientos del día de hoy. Porque cada pensamiento que contemplas, cada fantasía que tienes —sin importar cuál sea su Propósito emocional— crea un sentimiento dentro de tu cuerpo que queda registrado en tu alma. Ese sentimiento entonces sienta un precedente para las condiciones de tu vida, ya que producirá circunstancias que crearán y reflejarán el mismo sentimiento que fue grabado en tu alma. Entiende que cada palabra que pronuncias está creando tus días por venir, porque las palabras son sólo sonidos que expresan los sentimientos de tu alma que han nacido del pensamiento.

¿Crees que las cosas ocurren simplemente por casualidad? Esa no es la verdad como se la conoce. En este reino no existen tales cosas como los accidentes, las casualidades o una coincidencia. Y nadie es víctima de los designios o la voluntad de nadie. Todo lo que te ocurre, tú lo has pensado y sentido en tu vida, ya sea que lo hayas fantaseado en suposiciones y temores, o que alguien te haya dicho que sucedería, y tú lo aceptaste como verdad. Todo cuanto acontece, sucede como un acto intencionado y decretado por el pensamiento y la emoción. Todo.

Todo lo que alguna vez hayas pensado, cada una de las fantasías que has tenido, todo aquello de lo que has hablado, ha ocurrido o está por ocurrir. Porque, ¿cómo piensas que se crean todas las cosas? Se crean a través del pensamiento. El pensamiento es el auténtico fundador de la vida inmortal e indestructible, y tú lo has usado para convertirte en la vida, porque ese es tu eslabón con la mente de Dios.

Durante siglos, muchas entidades han intentado enseñarte esta verdad a través de adivinanzas, de canciones, de escrituras, pero la mayoría de vosotros no ha querido darse cuenta, porque muy pocos han aceptado la responsabilidad de llevar sus vidas sobre sus propias espaldas. Pero este reino funciona de manera que todo lo que piensas —cada actitud que tomas contigo mismo, el Padre, la vida— llegará a ser. Desde la más vil y horrorosa de las cosas, hasta la más exquisita y suprema, porque sólo tú conoces la diferencia; el Padre sólo conoce la vida. Así que conseguirás todo lo que pronuncies. Eres todo lo que piensas, tú «soy» todo lo que concluyas.

Mientras menos pienses de ti mismo, menos serás. Cuanto menos crédito te des por tu inteligencia, más imbécil serás. Mientras menos hermoso te creas, más feo te volverás. Mientras más pobre creas ser, mayor será tu miseria, porque así lo has decretado tú.

Contempla cuán grande es el amor de Dios, que te permite ser y crear por ti mismo cualquier cosa que desees y, sin embargo, nunca te juzga. Contempla cómo es el amor que tiene por ti, que manifiesta cada pensamiento que abrazas y cada palabra que pronuncias. Contémplalo.

Entonces, ¿quién es el creador de tu vida? Tú. ¿Quién es el diseñador de tu vida? Tú. Todo lo que tú eres, y todo lo que has experimentado, lo has creado a través de tu propio razonamiento colectivo a través del pensamiento, que es Dios. Tú has aceptado en tu vida precisamente lo que has deseado aceptar, y has experimentado la vida de acuerdo con tus valores aceptados. Eres tú quien determina lo que es bueno para ti, lo que es aceptable para ti y lo que va a ser experimentado por ti. Eres tú, con tu propio pensamiento.

No eres un esclavo, un sirviente, o el títere de alguna deidad que te observa en tu lucha. Tú vives en la inmensidad de la vida en exquisita libertad. Cada uno de vosotros tiene la voluntad libre para aceptar y abrazar cualquier pensamiento que elija; y con ese poder increíble lo has creado todo para ti mismo. Porque cada uno de tus pensamientos crea el destino que yace ante ti Y cada uno de tus sentimientos crea tu camino al que llamas vida. Cada cosa que pienses y luego sientas, así será en tu vida, pues el Padre dice: «Cada emoción, que así sea».

¿Quién eres tú? Eres Dios, que posees dentro del silencio de tu ser la capacidad de pensar, la capacidad de crear, la capacidad de convertirte en cualquier cosa que desees, porque en este momento eres, precisamente, lo que has elegido ser, y nadie te ha impedido que llegues a serlo. Eres el que dicta las leyes, el supremo creador de tu vida y de las circunstancias de la vida. Tú eres, de hecho, el supremo gobernante de una inteligencia totalmente sabia que te has negado a reconocer enteramente en ésta y en muchas otras vidas.

Hubo un tiempo en que podías crear una flor. Pero ¿qué creas ahora para ti mismo? Tus mayores creaciones son infelicidad, preocupación, pena, miseria, odio, discordia, negación de ti mismo, envejecimiento, enfermedad y muerte. Creas para ti una vida de limitación al aceptar creencias limitadas, que entonces se convierten en verdades inquebrantables dentro de tu ser, y por lo tanto, en la realidad de tu vida. Te separas de la vida al juzgar todas las cosas, a todo el mundo e incluso a ti mismo. Vives de acuerdo con un código de moda llamado belleza, y te rodeas de cosas que te permiten ser aceptado por la conciencia limitada del hombre, que no acepta nada salvo su propio ideal inalcanzable. Eres un bebé que nace para crecer, perder la vitalidad de tu cuerpo, y creer en el envejecimiento hasta que pereces.

Vosotros, los grandes dioses creadores que fuisteis una vez los vientos de la libertad, os habéis convertido en entidades que viven como rebaños, que se encierran en grandes ciudades y viven con miedo detrás de sus puertas y cerrojos. En lugar de altísimas montañas y maravillosos vientos, tenéis grandes edificios y una conciencia aterradora. Habéis creado una sociedad que regula cómo debéis pensar, lo que debéis creer, cómo debéis actuar, y cuál debe ser vuestro aspecto.

Temes a la guerra y a los rumores de guerra, temes a la enfermedad.

Temes no ser reconocido. Tiemblas al mirar a alguien a los ojos, sin embargo anhelas ese afecto llamado amor. Cuestionas cada cosa buena que te sucede y dudas que te vuelva a suceder. Te arrastras en la plaza del mercado en busca de la fama y el éxito, el oro, las rupias, los dracmas y los dólares. ¡Ah! Sólo por un poco de alegría.

Tus pensamientos te han llevado a la desesperación, a creerte indigno. Tus pensamientos te han llevado al fracaso y a la enfermedad. Te han llevado hasta la muerte. Todas estas cosas las has creado tú. Pues el ardiente creador dentro de ti, que tiene el poder de tomar un pensamiento y crear universos, o situar estrellas incandescentes en los cielos durante una eternidad, se ha atrapado a sí mismo en la creencia y el dogma, en la moda y la tradición, pensamiento limitado tras pensamiento limitado tras pensamiento limitado. Y es tu propia incredulidad la que no te ha permitido vivir.

¿En qué no crees? En todo lo que no puedes percibir con los sentidos de tu cuerpo, en todo lo que no puedes ver, oír, tocar, probar u oler. Enséñame una creencia, ponla en mi mano. Enséñame una emoción, quiero tocarla. Enséñame un pensamiento, ¿dónde está? Muéstrame tu actitud, ¿qué aspecto tiene? Muéstrame la imagen del viento. Y muéstrame el tiempo, el mismo que te ha robado los preciosos momentos de tu vida.

Has desconfiado de los mayores regalos de la vida; y por eso no has permitido que ocurriera un entendimiento más ilimitado. Vida tras vida, existencia tras existencia, te has sumergido de tal manera en las ilusiones de este plano, que has olvidado el maravilloso fuego que fluye dentro ti. En diez millones y medio de años has pasado de ser una entidad soberana y todopoderosa, a estar totalmente perdido en la materia, esclavizado por tus propias creaciones del dogma, la ley, la moda y la tradición; separado por país, fe, raza y sexo; inmerso en los celos, la amargura, la culpabilidad y el miedo. Te has identificado de tal manera con tu cuerpo, que te has atrapado en la supervivencia y olvidado de la esencia invisible que realmente eres: el Dios que vive dentro de ti, que te permite crear tus sueños, cualquiera que elijas. Has rechazado abiertamente la inmortalidad; y por eso, morirás, y volverás aquí, una y otra y otra vez. Por eso, aquí estás de nuevo, después de haber vivido durante diez millones y medio de años y aún te aferras a tu incredulidad. Dios, la totalidad del pensamiento, es un gran teatro, en verdad. Y él permite escribir tu propia obra y representarla acto tras acto sobre el escenario. Y cuando cae el telón, cuando se dice la última palabra y se hace la última reverencia, mueres. ¿Por qué razón? Porque tú, el creador supremo las leyes, crees que lo harás.

Esta vida es un juego; una ilusión. Todo lo es. Pero vosotros, los actores, habéis llegado a creer que es la única realidad. Sin embargo, la única realidad que siempre ha existido y siempre existirá es la vida, una esencia de ser libre y siempre continua que te permite crear tus juegos de cualquier manera que los quieras jugar.

Cuando te des cuenta de que tienes el poder con tus pensamientos de situarte en la ignorancia, en la enfermedad y en la muerte, también te darás cuenta de que tienes el poder de llegar a ser más grande simplemente abriéndote hacia un flujo de pensamiento más ilimitado que te permita tener mayor genio, mayor creatividad, y vivir para siempre. Cuando te des cuenta de que el Dios que creó el cuerpo en un principio es el poder que está dentro de ti, tu cuerpo nunca envejecerá ni enfermará, y nunca perecerá. Pero mientras te aferres a tus creencias y limites tu pensamiento, nunca experimentarás la infinitud que dio la gloria al sol de la mañana y el misterio al cielo del atardecer.

¿Qué pasa cuando te has rebajado tanto que pereces en este plano? Bueno, el cuerpo muere, pero tú, que piensas en el silencio que yace detrás de tus ojos, siempre vives. Cuando dejes este plano, si eliges morir, tu auténtico Yo no será enterrado debajo de la tierra, ni será pasto de los gusanos y después ceniza. Tú sigues como el viento. Vas al mismo lugar de donde viniste, y ahí decides lo que deseas hacer en tu próxima aventura, pues es eso es exactamente lo que es. Y volverás aquí, tantas veces como lo desees, hasta que recobres tu identidad como Dios. Entonces comenzarás una aventura mayor en verdad, en otro cielo, en otro lugar.

Se te ama mucho más de lo que nunca hayas imaginado, pues no importa lo que hagas, siempre vivirás. Entonces, ¿por qué te has preocupado? ¿por qué has luchado? ¿Por qué te has enfermado? ¿Por qué te has entristecido? ¿por qué te has limitado? ¿por qué no has disfrutado del esplendor del amanecer, la libertad del viento y la risa del niño? ¿Por qué no has vivido, en lugar de esforzarte?

Vivirás una y otra vez. Tu semilla es perpetua, es para siempre. A pesar de todas tus incredulidades, y sin importar cuánto limites tu reino, cuánto te preocupes y te desesperes hay algo con lo que nunca acabarás, y eso se llama vida. No importa lo  incrédulo que seas, siempre tendrás vida, porque ese es el valor llamado Dios, y eso eres tú.

Esta vida que estás viviendo es un sueño, un gran sueño, una apariencia, si quieres. Es pensamiento jugando con materia, creando realidades profundas que atan tus emociones a este plano hasta que tú, el soñador, despierte.

Nunca supiste lo hermoso que eras, pues nunca realmente te miraste a ti mismo, nunca miraste quién eres y lo que eres. ¿Quieres ver cómo es Dios? Ve y mira en un espejo: lo estás mirando directamente a la cara.

Sabe que eres valioso. No hay medida que pueda medir tu valor. No hay imagen que retrate tu belleza. Y no hay final en tu reino.

El más grandioso sermón que se haya dicho alguna vez fue pronunciado por un gran maestro en lo alto de una montaña. Mientras miraba a las gentes que venían a escucharlo, les dijo: «He aquí a Dios». Eso fue todo lo que tuvo que decir: «He aquí a Dios». Pues cada uno de ellos había creado sus limitaciones, sus deseos y enfermedades, su riqueza o su pobreza, su alegría y su tristeza, su vida y su muerte.

He aquí a Dios. Recuerda esto. Porque tú eres él, quien vive en cada cosa. Un día dirás de ti mismo: «He aquí a Dios». Tocarás el Yo, eso es todo lo que tienes que hacer.

 

 

Capítulo 6

VIDA DESPUÉS DE LA VIDA

 

«La muerte es una gran ilusión, porque lo que ha sido creado nunca puede ser destruido. La muerte es sólo del cuerpo. La esencia que habita y opera el cuerpo pronto volverá y se integrará en otro cuerpo, si así lo desea, pues la fuerza vital que vive entre las paredes de la carne es siempre continua. Recuerda eso."

Ramtha

 

¿Eres acaso menos que las flores? ¿Cuál es su vida? Ellas nacen de los grávidos capullos que florecen plenamente bajo los cálidos rayos del sol. Su maravillosa esencia llena el aire de un aroma que hace que todas las cosas se regocijen en la promesa de una nueva vida. Ellas realzan a los pájaros en su vuelo, a las abejas en su labor y al hombre en su deleite y búsqueda del amor.

Así, la maravillosa flor deja una semilla para poder volver. Y cuando cae la flor y llega el fruto... ¡Ah! Eso se llama sabiduría; este es el fruto de la vida, y cuando la fruta se ha consumido, y el sabor y la cosecha del otoño

llegan a la tierra, el árbol empieza a estremecerse con el viento del norte, y va perdiendo sus maravillosas hojas hasta que se queda ahí, descaradamente desnudo.

Cuando el gran silencio blanco llega y cubre las ramas de los árboles con un brillo espeso y reluciente, y todo está frío y árido, ¿dónde están las flores? en el recuerdo, están en la sabiduría, están en el fruto de la pasada primavera y están volviendo de nuevo. Porque cuando las estaciones den otra vuelta y se haya marchado el invierno, los capullos vuelven otra vez, y he aquí una nueva flor.

Si la continuidad de la vida se puede ver en una simple flor, ¿por qué crees que eres menos que la vida de ésta? ¿Crees que sólo floreces en la primavera, produces tu fruto en el verano, pierdes tus hojas en el otoño y luego mueres en el invierno? Pero ¿no eres tú mucho más que la mejor de las flores? ¿No es tu vida más importante? Realmente lo es, y así como las flores continuarán floreciendo cada primavera, así vivirás tú, vida tras vida tras vida.

Qué fábula podrían contar vuestras flores de todas las estaciones que habéis visto.

 

* * *

Estudiante: Mi madre murió el año pasado, y yo quiero saber si aún está viva. Y si lo está, ¿es feliz?

Ramtha: ¿Tú crees en la muerte, maestro?

Estudiante: Algunas veces sí. Pero la mayor parte del tiempo tengo el presentimiento de que tal vez seguimos viviendo. Yo tengo tres hijos, y de lo que me he dado cuenta con ellos, incluso desde el momento en que nacieron, es que cada uno tiene una personalidad muy distinta que realmente no ha cambiado mucho a medida que han crecido. Incluso nuestros gatos y perros tienen una personalidad muy definida desde que son pequeños. A veces, simplemente no puedo creer que sus personalidades se desarrollen sólo en esta vida. Esto me hace pensar que posiblemente hemos vivido antes y continuemos viviendo.

Ramtha: Esa es una observación muy sabia, entidad. Yo te diré una gran verdad, y deseo que nunca olvides esto: la vida nunca se acaba. Es verdad que puedes mutilar el cuerpo. Puedes cortarle la cabeza, lo puedes destripar y hacerle las cosa más horribles que se te ocurran, pero nunca podrás destruir la personalidad-yo que vive dentro del cuerpo.

Contempla por un momento: ¿cómo podría alguien destruir, arrasar, apuñalar o hacerle la guerra a un pensamiento? No puedes. Y la fuerza vital de todas las criaturas habitadas, humanas o animales, es el colectivo invisible del pensamiento y la emoción, la personalidad-yo que vive detrás de la máscara del cuerpo.

Lo que le da virtud, vitalidad y carácter al cuerpo es la esencia invisible del pensamiento que es energía. Esto es lo que hace que la boca, los ojos y los miembros funcionen, esta maravillosa energía que mueve todas las pequeñas cuerdas. Nada puede destruir la energía. No hay nada capaz de quitarle a algo su fuerza vital.

La muerte es una gran ilusión, porque lo que ha sido creado nunca puede ser destruido. La muerte es sólo del cuerpo. La esencia que habita y opera el cuerpo pronto volverá y se integrará en otro cuerpo, si así lo desea, pues la fuerza vital que vive entre las paredes de la carne es siempre continua. Recuerda eso.

Ahora, déjame decirte lo que les ocurre a las entidades que dejan este plano. Cuando el cuerpo ya no funciona efectivamente, el espíritu de la entidad retira la energía, el alma. Todas las cosas tienen alma, incluso los animales poseen un espíritu y un alma. Si no lo tuvieran, no poseerían la energía y creatividad necesarias para mantener sus vidas.

Una vez que el espíritu llama al alma y la separa de su cavidad, todo se vuelve tranquilo y lleno de paz. Hay un dicho que se asocia con vuestra religión: «He aquí que en el regazo de Dios no hay más dolor, ni más lágrimas, no hay más tristeza». Esto es una gran verdad, porque cuando sales de este plano te liberas de los instintos y sensaciones del cuerpo. Eso quiere decir que nunca más experimentarás el miedo, los dolores y las penas del cuerpo, el hambre del cuerpo, o la ilusión del tiempo que causa ansiedad. Todas las cosas asociadas con el cuerpo físico dejan de existir, y tú estás en lo que se llama una utopía, estás en el regazo de Dios.

La muerte del cuerpo es como entrar en un sueño. Una vez que el espíritu llama al alma, ésta viaja a través de los centros de energía del cuerpo, llamados sellos o chakras. El alma, que es memoria, abandona la masa celular del cuerpo a través del último de los sellos, el séptimo, llamado glándula pituitaria, que se sitúa en el centro de la cabeza. Este pasaje se experimenta a menudo como el viaje a través de un túnel, acompañado por el sonido del viento. La luz que se ve al final del túnel es la luz de tu ser, el espíritu de tu ser. Cuando el alma deja el cuerpo, éste expira, y la entidad se convierte en un alma-yo libre. Esto sucede en un momento, y no causa ningún dolor.

En el momento de la muerte, las cosas empiezan a iluminarse y se vuelven increíblemente brillantes. Pues en el momento en que sales de este plano dejas la densidad de la materia y vuelves a una existencia de luz. Ahí eres simplemente mente poderosa y emoción, y tu cuerpo es un cuerpo de luz, cambiando en su forma eléctrica de acuerdo con los pensamientos que son aceptados por tu forma luminosa. De ahí, vas a uno de los siete cielos. El cielo al que irás, lo determinan las actitudes que expresaste emocionalmente sobre este plano.

Ahora, lo que vosotros llamáis «cielo» es simplemente la vida y sus diferentes niveles o planos. Yeshua Ben Joseph habló de siete cielos. Bueno, existen en verdad siete cielos, son lugares reales o planos de existencia, y este plano es uno de ellos. En ninguno de los planos existe un lugar tal como el infierno para atormentar o castigar al hombre. Esto ya lo hace él mismo lo suficientemente bien. Cuando dejas el cuerpo, siempre vas a aquel cielo o nivel vibratorio que se corresponde con la conciencia de entendimiento o las actitudes emocionales colectivas que expresaste sobre este plano.

Hay siete comprensiones o niveles de entendimiento de conciencia. Los siete entendimientos son los de reproducción y supervivencia, miedo y dolor, poder, amor sentido, amor expresado, Dios visto en toda la vida, y

Yo Soy Dios.

Para que entiendas: cada pensamiento que contemplas y aceptas como entendimiento, tiene una frecuencia vibratoria, que se experimenta como un sentimiento. Así, si estás dominando el entendimiento del dolor, estás contemplando los pensamientos más limitados asociados con el dolor, los cuales producen las frecuencias vibratorias más bajas, que se experimentan emocionalmente como dolor. Si estás contemplando y dominando el entendimiento del amor y su expresión, experimentarás el júbilo de las frecuencias vibratorias más elevadas de los pensamientos de amor compartido y expresado. Dondequiera que tu conciencia predomine en su enfoque, ese será el cielo al que irás, porque el campo magnético de tu aura, el espíritu de tu ser, te llevará a la vibración de ese plano.

Ahora, tu madre se ha ido de este plano a un estado de gran paz y reposo que ella tanto necesitaba y deseaba. Ha ido al nivel de cielo que ha atraído hasta ella de acuerdo con el entendimiento de la conciencia que adquirió. Ahora está en el estado de su nivel, igual que ahora tú estás en el estado de este nivel. Su nivel es el cuarto nivel, que se asocia con la actitud emocional de amor sentido pero no expresado. Tu madre es una entidad de mucho sentimiento, pero a menudo ella no pudo expresar sus sentimientos. Tú y su marido muchas veces no pudisteis entenderla porque ella no podía comunicar la mayoría de sus sentimientos.

Tu madre está ahora en un gran nivel, y estará allí el tiempo que desee. Cuando contemple el pensamiento de avanzar, entonces continuará su expansión hacia otras dimensiones de pensamiento en una existencia al nivel de la luz. O puede volver a este plano, al primer plano, en cualquier patrón genético que sienta que sea el mejor para poder expresarse y continuar su avance directamente hasta el séptimo nivel de entendimiento en este plano, el plano de la densidad en la materia.

Este plano, este cielo, se llama el plano de la demostración, porque aquí es donde las entidades pueden atestiguar materialmente su poder creativo y cualquier actitud que estén expresando con la emoción. Este es el único de los siete planos que tiene oscuridad, y el único en donde no puedes oír la música de la luz. Es un plano en donde las entidades nacen con un gran saber interior sólo para someterse a la programación de la conciencia social, que las conduce a la ignorancia. Esto es lo que ocurre aquí, y por eso a menudo resulta muy arduo avanzar sobre este plano.

Si tu madre decide volver aquí, tendrá la opción de convertirse en el bebé de uno de tus hijos, o de los hijos de tus hijos. Si vuelve en el transcurso de tu vida, volverá como el bebé de tu hija cuando ésta decida tener hijos. Y tú podrás reconocer a tu madre, si te lo permites, porque cuando mires al bebé tendrás un sentimiento que trasciende las miradas obvias y las apariencias. Así es como la reconocerás.

¿Es tu madre consciente de ti? Totalmente. Pues cuando dejas este plano, eres mucho más consciente que cuando estás en un cuerpo. Puedes sintonizar —y así es— con todos los niveles de los que seas consciente, porque ya no estás inmerso en la densidad de la materia. Estás en una densidad más ligera, en una vibración más alta. Por eso tienes la capacidad de percibir otros niveles vibratorios que existen paralelos al tuyo y que aparecen como formas de pensamiento o formas de luz. Tu madre es muy consciente de ti, si asi lo elige, del mismo modo que cuanto tú te vayas, serás muy consciente de aquellos que estén aquí, si lo deseas.

¿Es feliz tu madre? Si no eres feliz aquí, tu infelicidad sólo se amplifica cuando te vas, pues sin el cuerpo te hallas en un estado de puro sentimiento y emoción, y tus emociones se amplifican e intensifican. Pero a partir de esa amplificación rápidamente aprendes a manifestar cualquier nivel que necesites para continuar creciendo en tu comprensión de la felicidad.

Te voy a decir algo sobre un plano, que si alguna vez lo llegas a ver, te entristecerá enormemente en tu ser. Es un plano habitado por muchas entidades que se están expresando en el primer y segundo nivel de conciencia. Es como una planicie, un lugar que es llano. ¿Y qué encontrarás ahí? No verás ríos y montañas, ni hierba, ni flores, ni cielo en sus formas de luz. Vas a encontrar billones de entidades en sus cuerpos de luz, en filas infinitas. Yacen allí dormidos, viviendo la ilusión de que están muertos, porque ellos creyeron firmemente que la vida no existe más allá de la tumba. Y aunque su pensamiento aún vive, compulsivo, volátil y magnético, ellos piensan que está muerto en su energía, aunque en realidad aún esté vivo. Recuerda: cualquier cosa en la que creamos firmemente, nos convenceremos a nosotros mismos de que es verdad; y cualquier cosa que reconozcamos como verdad, se transformará a sí misma en una realidad. Así de poderosos son nuestra creatividad y nuestros deseos.

A muchas de las entidades que habitan ese lugar, se les enseñó que al morir permanecerían muertas hasta que un Mesías volviera por ellas. Y debido al miedo, y al sentimiento de ser alejados del amor divino, aceptaron esa enseñanza como verdad. Y así, en los últimos momentos antes de su muerte, creyeron que irían a un lugar a esperar su resurrección. Así que en este nivel, hay filas y filas de entidades esperando ser resucitadas por alguien que creen que es más grande que ellas. Aunque hemos intentado despertarlas —y hay algunos que han despertado y se han levantado— a la mayoría también se les enseñó que un diablo de algún tipo aparecería e intentaría tentarlos para que se levantaran. Por lo tanto, ellos también aceptaron esto como verdad. Y sin importar quién trate de despertarlos, ellos rehúsan despertar. Y pueden pasar miles de años hasta que se den cuenta de que están vivos y despierten de su sueño. Una enseñanza muy desafortunada.

Ese es el único lugar doloroso que existe, el plano donde las entidades han convertido tales creencias en un saber absoluto. Y hasta donde alcance la mirada, verás hermanos que yacen en un profundo sueño. Todos los demás planos son vida magnífica.

Estudiante: Ramtha, ¿es posible ver o comunicarse con aquellos que han muerto?

Ramtha: ¿Deseas ver a tu madre?

Estudiante: Sí, lo deseo muchísimo.

Ramtha: Que así sea. Veamos si ella acepta esto; y si es así, concertaremos un tiempo para que la veas. Pero esto sucederá cuando menos lo esperes, así sabrás que no fue simplemente la imaginación. Ahora, para que tú lo sepas: la razón por la que verás a tu madre en forma de luz no es porque ella sea más que tú. La luz es la velocidad radiante en la cual vibra su esencia; es la velocidad lo que produce esa luz. Sin embargo, tú posees lo mismo. Cuando ves la luz de la entidad es simplemente porque ella, que está en una vibración más alta, actúa en un plano más bajo.

Hay un grupo de entidades del quinto plano que están presentes en esta audiencia, porque aquí hay personas a quienes aman. Ellos son los resplandores luminosos que puedes ver de reojo. Si los miras directamente con la parte de tus ojos que tiene más cantidad de conos, no los verás; sin embargo están ahí. ¿Has aprendido?

Estudiante: Sí, muchísimo. Gracias.

Ramtha: Bien, algo que es bueno saber: nunca creas en nada. Nunca. Eso es convencerte a ti mismo de algo que aún tienes que conocer y entender a través de la experiencia. Y la creencia es muy peligrosa, porque al creer, estás poniendo tu vida, tus actitudes y tu confianza en algo que no se ha fundado a sí mismo como una verdad dentro de tu ser, lo cual te vuelve muy vulnerable. Y en ese estado de vulnerabilidad, puedes ser manipulado, condenado, dañado, y puedes perder tu vida, todo por una creencia.

Conoce todo lo que desees conocer. Y puedes hacer eso simplemente con pedir el entendimiento y escuchar los sentimientos dentro de tu ser. Confía siempre en la sabiduría de tus sentimientos, nunca vayas en contra de ellos tratando de imponerte una creencia con la que no te sientas bien adentro.

Y otra cosa: aprende a sentir compasión por los asesinos y homicidas, porque ellos tienen mucho que resolver emocionalmente cuando su conquista ha acabado, y eso a menudo requiere milenios. La víctima obtiene un cuerpo en el momento siguiente; el asesino nunca olvida.

 

* * *

Estudiante: Cuando se deja esta vida terrena, ¿adonde va uno para poder evaluar su vida y decidir lo que hará en la próxima?

Ramtha: Al plano o cielo que refleje las actitudes colectivas que uno esté en proceso de entender.

Por ejemplo tú, entidad, has dominado el entendimiento de lo que se llama «sobrevivir en la limitación», has pasado por el dolor, el poder, el amor no expresado; y ahora estás expresándote en el quinto plano de conciencia, que es el amor realizado, el amor hablado, el amor expresado. Si tú abandonaras ahora este plano, irías al quinto cielo, llamado el paraíso, pues ese sería el mayor entendimiento del cual eres consciente.

En otras palabras, maestro, lo que tú has llegado a saber y entender abarca muchísimo, porque estás empezando a entender y a darte cuenta de tu propia valía y valor; lo precioso que eres, la soberanía de tu verdad, y el poder de tus propios procesos de pensamiento. Estás empezando a ver la belleza que hay en ti mismo reflejada en la vida que te rodea, y estás creciendo en tu compasión por otros y en tu respeto por la preciosidad de toda la vida. Estás expresando todas estas verdades porque, gracias a la experiencia y a tus procesos de pensamiento contemplativo, has llegado a abrazarlas como ideales del ser, como verdades que realizar dentro del reino del Yo, y que hablan de cuán lejos has llegado en tu comprensión de la conciencia. Sin embargo, hay entendimientos más elevados, estados más ilimitados del ser que aún están por verse, experimentarse y entenderse. Pero tú no puedes empezar a considerar estos entendimientos o abrazarlos como ideales hasta que llegues primero a conocer y entender lo que estás expresando ahora, porque la sabiduría se edifica sobre sí misma para ir abarcando una comprensión cada vez mayor. Por ejemplo, tú no puedes realmente ver o ser consciente de la belleza en toda la vida, o expresar la profundidad del amor o la compasión por los demás, hasta que no hayas visto primero tu propia y sublime belleza, y expresado el amor y compasión por ti mismo. Una vez que el amor del Yo se ha vuelto real en un entendimiento, entonces tienes una base desde la cual ampliar tu entendimiento para abrazar la vida fuera de ti. Y una vez que este entendimiento se haya conocido y realizado, empezarás a darte cuenta de que eres la vida que percibes que está fuera de ti. ¿Ves?

De modo que si dejaras este plano, irías a un plano de entendimiento de conciencia que se correspondería con tus procesos de pensamiento y tus actitudes de expresión emocional.

Tú no podrías ir a un plano de entendimiento más ilimitado porque aún tienes que percibir que tal entendimiento existe, porque no se ha convertido todavía en realidad dentro de tu ser.

Estudiante: Entonces, nuestra vida siempre será exactamente lo que pensemos, ya sea en este plano, o en el plano al que vayamos cuando dejemos éste.

Ramtha: Eso es correcto. Por eso te estoy enseñando cómo llegar a ser más ilimitado en tus procesos de pensamiento. Pues cuanto más ilimitado sea tu pensamiento, más ilimitada será tu vida, dondequiera que estés. Cuanto más grande sea el cielo que crees aquí, dentro de tu propio reino de pensamiento y de emoción, más grande será el cielo que experimentes cuando dejes este plano; o si lo prefieres, cuando vuelvas aquí. Aquellos cuyos pensamientos están sumidos en culpabilidad, juicio de sí mismos y de los demás, amargura y odio hacia sus hermanos, dejarán este plano sólo para continuar experimentado esas actitudes hasta que aprendan de ellas, hasta que se llenen las tripas de ellas, y se den cuenta de que hay maneras más grandiosas de ser y mayores cielos que experimentar.

Estudiante: Tú dices que hay siete planos. ¿Podrías describir cómo son los otros planos, especialmente el séptimo?

Ramtha: Este plano sobre el que estás es el primero, el plano de la percepción tridimensional. Este es el plano en donde las entidades adquieren el entendimiento de Dios en la forma llamada materia. Y requiere gran maestría el vivir aquí, pues debes entrar en este plano a través del nacimiento y sobrevivir las limitaciones y los instintos de la carne.

Sobre este plano existen todos los niveles del entendimiento de la conciencia, porque este es el plano de lo que se llama «Dios expresivo» o el plano de la demostración. Es el plano donde tú puedes demostrar y ser testigo de la conciencia en su forma material, para así poder ampliar tu entendimiento emocional. Y deseo que sepas que este lugar vuestro llamado Tierra es sólo uno de los innumerables lugares en donde una entidad puede experimentar y expresarse a través de un cuerpo sobre el plano de la demostración.

El segundo plano es el de aquellos que para su entendimiento, están experimentando dolor, remordimiento y culpabilidad. El tercero es el llamado plano del poder. Este es el plano donde uno busca controlar y esclavizar a los demás no a través de la copulación y medios físicos, porque no los poseen, sino a través de lo que se llama pensamientos de la mente, tratando de imponer a los demás su propio punto de vista. El cuarto es el plano del amor. Todos en este plano aman profundamente pero, desafortunadamente, no saben expresar esa profundidad. Así, ellos viven en un nivel de existencia de luz en el cual están sintiendo un gran amor, pero sin capacidad para expresar ese amor. El quinto plano se llama el paraíso. Es el primer plano que posee el extasis de lo que se llama la «luz dorada». Imagina una luz como la de vuestro sol, pero dorada.

En el quinto plano, este color envuelve todas las cosas, sin embargo, todo retiene la viveza de sus colores únicos. Ahí no existe la noche, sólo la luz dorada. Y se oye una música maravillosa porque la luz que envuelve todas las cosas vibra al tono de sus matices en un movimiento armónico maravilloso. Este movimiento armónico es el aliento de vida en este lugar, no el aire. Así, en el plano del paraíso uno respira sonido y música

y vive en la luz.

¿Sabes algo? En tu plano, el primero, algunos han entendido y dominado la copulación, el dolor y el poder, y han llevado el amor hasta una realidad expresada. Y ellos lo han conseguido con bastante facilidad aquí. El dominio del sexto y séptimo nivel no se adquiere tan fácilmente en el plano de la demostración, porque dichos entendimientos están por encima de la demostración. Pero aquellos que viven en el primer plano y que aman —que expresan su amor exteriormente con palabras, obras y actos, y desean vivir su vida con amor— cuando dejan este plano, van al quinto. Y en el quinto plano del paraíso hay entidades que tienen billones de años, que han encontrado el paraíso un lugar tan maravilloso, que no se dan cuenta de que aún hay mucho más por ver.

En el quinto plano tienes el poder de expresar y manifestar tu amor, y cualquier cosa que desees se realizará al momento. Si un pescador, un amante de los peces, desea encontrar peces, irá a un lago que se hallará frente a él. El lago estará rodeado de altos cipreses y álamos, y cualquier otra cosa que él ame. Si él ama el lago tal como se ve en el otoño, los álamos se volverán de color canela, y los cipreses permanecerán en la profundidad de su esmeralda. Y cuando se siente y lance sus redes, si desea una brisa refrescante, ésta vendrá soplando suavemente sobre el lago. Y cuando la entidad eche un débil y humilde gusano en el centro del maravilloso lago e imagine lo que desea pescar, he aquí que lo pescará. Entonces toma al pez, que es como los peces de este plano y se lo lleva a la casa de sus sueños y lo consume, porque eso lo hace feliz, porque él ama lo que ha hecho.

Las entidades que están ahí no pueden imaginar que haya un lugar mas grandioso que ése. Por eso se lo llama paraíso. Y es un plano muy difícil de alcanzar para quienes no hayan realizado y expresado el amor.

Una vez se haya expresado en el quinto plano durante un tiempo, llegará un momento en el que uno se cuestionará la esencia de la luz que envuelve todas las cosas, y por qué se ha merecido estar ahí. Muchos no se cuestionan por qué se merecen estar en el paraíso; simplemente lo aceptan. Pero a la Iarga se preguntarán: «¿De dónde vienen la luz y la música?» Entonces empezarán a ver una espléndida energía de fuerza vital que tiene una igualdad con la luz, con las flores, con los peces, con el lago, con los álamos color canela en el otoño. Y empezarán a contemplar la igualdad de todas las cosas. Una vez hecho esto, empezarán a ver que nada está separado, que todas las cosas existen en un flujo de unidad. Cuando empiecen a ver esto, cuando tomen todo el amor que han entendido y realizado a través de expresarlo y empiecen a contemplar la unidad de todas las cosas, de todas las entidades, entonces avanzarán hasta el sexto plano de entendimiento.

El sexto plano de cielo está por encima de las palabras, pues éstas no pueden describir cómo tú —que aún te consideras separado de una planta y del viento, y de quien se sienta a tu lado— puedes ser completamente uno con cualquier cosa y al mismo tiempo independiente de aquello con lo cual eres uno. Pero el sexto plano es la puerta al séptimo, porque cualquier cosa que uno perciba y conozca como realidad, siempre llegará a serlo, completamente. Así que cuando uno sólo ve a Dios como una unidad y vive en esa esfera de unidad, llegará a convertirse en aquello que ve y con lo cual vive. Y la superlatividad y supremacía de este llegar a ser o convertirse es el séptimo cielo. La puerta a este cielo es el sexto plano de entendimiento, que es ver en lo que tú te vas a convertir: puro Dios, pura razón, puro pensamiento, pura vida, pura luz, la sustancia y la base de la totalidad de todo lo que es.

Ahora, el séptimo: imagina una brillantez mayor que la brillantez misma, y el núcleo creciente de esa brillantez es de un tono tal que su color no tiene ya brillo, sino que está en un estado de emitir brillo. En el corazón de ese brillo hay destellos de gran maravilla. Y el mar en el que ese núcleo se mueve, se extiende y se enrolla hacia arriba, y a medida que el núcleo se enrolla, su centro emite una revisión de luz espectacular. Y a medida que la revisión de luz desaparece en los perímetros de la brillantez, su núcleo continúa evolucionando, siendo.

Aquello que brota del centro eres tú. Aquello llamado tú, que sale del corazón para añadirse a la espectacularidad del brillo, es alguien que ha contemplado el pensamiento del núcleo y se ha convertido en él, en una forma única y perpetua.

Tú, que has contemplado el núcleo y te has convertido en él, te has convertido ahora en la plataforma desde la cual toda la vida florece. Pues lo que emana de la  emisión del núcleo hasta convertirse en la brillantez, es el pensamiento. Y desde este pensamiento en el que te has convertido con forma única y siempre continua, alimentarás, nutrirás y extenderás la conciencia de toda la vida.

Muy pobres son mis palabras, pues la visión debe ir más allá de los límites del espacio, el tiempo y la medida —más allá de la limitación del habla—hasta un entendimiento emocional. Pero yo te aseguro, maestro, que a medida que vayas evolucionando y ampliando tu entendimiento —momento a momento, paso a paso, cada vez que te des cuenta de algo—, tu panorama se volverá mucho más extenso, hasta que tu emoción abarque todo lo que existe. Entonces tú serás la felicidad misma. Ese es el séptimo plano, ese es Dios. Es ahí donde todas las cosas, algún día, existirán.

 

* * *

Estudiante: Me gustaría saber por qué la gente vuelve a este plano.

Ramtha: Hay tantas razones, maestro, como entidades sobre este plano. Pero la mayoría de las entidades siguen volviendo a este plano porque han vivido muchas vidas aquí y esto les es familiar. Esto es el hogar para ellos; estas son sus raíces. Y cuando se van de aquí, dejan atrás muchas entidades con las cuales tienen grandes lazos emocionales que tal vez surgieron de la culpabilidad o del odio, así como del amor. Por eso cuando dejan este plano, su dependencia de este lugar y de otras entidades crea una atadura emocional que los arrastra otra vez aquí, vida tras vida tras vida.

También existen aquellos aventureros que van a muchos otros lugares para experimentar y luego traer de vuelta su entendimiento y sus experiencias a este plano. Y hay otros que terminan su experiencia en este plano y nunca más vuelven aquí, prosiguen con otros lugares.

Estudiante: Tú has dicho que cuando una persona muere va a uno de los diferentes lugares o cielos, como tú los llamas, de acuerdo con sus actitudes, y allí decide si quiere volver aquí.

Ramtha: Eso es correcto, en verdad.

Estudiante: ¿Cómo se toma esa decisión? ¿Quién decide? ¿Decide cada individuo por sí mismo?

Ramtha: No hay nadie que se siente en lo alto, maestro, y gobierne o dirija a ninguna otra entidad a elegir un plano o lugar de expresión en particular, sin tener en cuenta cómo ésta se expresó en una vida anterior.

Para contestar a tu pregunta, déjame hablarte de una entidad que vivió sobre tu plano hace muchos años según tu cómputo del tiempo. Cuando la entidad dejó este plano, había experimentado y entendido el poder y el dolor, y había expresado la dulzura y ternura del amor. Eso significa que su entendimiento correspondía al quinto plano de cielo. Por lo tanto, cuando dejó este plano, es allí adonde fue a pasar lo que se llama unas vacaciones, que durarían todo lo que él deseara.

Ahora, el quinto plano es un plano donde las entidades manifiestan de inmediato, a través de sus pensamientos —que son sus voces—, cualquier cosa que imaginen y cualquier cosa que deseen; en un solo momento, aparece. Ellos experimentan el color, la forma y la ilusión, y todas las cosas de la vida. Y continúan experimentando todos sus sueños durante tanto tiempo como deseen hasta que llega la hora en que se plantean si realmente hay algo más. Y realmente hay algo más, pues existen todavía dos cielos por encima de ellos que no pueden ver porque no han alcanzado esos entendimientos en sus procesos de pensamiento ni los han expresado en sus vidas. Para experimentar estos planos ellos tienen que ver a Dios en todas las cosas y ser como Dios es. Aunque hayan expresado el amor humildemente, aún tienen que entender su unidad con Dios y la totalidad de la vida.

Después de un corto tiempo en el plano del paraíso, este maestro empezó a preguntarse si habría algo más, y pidió ayuda; y siempre hay ayuda. Y he aquí que apareció ante él una entidad maravillosa, cuyos vestidos brillaban como seda en la luz. Y le dijo a la entidad: «Oh, maestro, estoy intranquilo. En este paraíso lo tengo todo. Tengo los peces del mar que siempre soñé capturar y nunca lo hice. Tengo la casa que siempre soñé tener y nunca tuve, y tengo flores que ni siquiera necesitan un jardinero. ¡El lugar más maravilloso! Y mira mis ropas, nunca las tuve iguales, y ahora las tengo. Pero aún así, sigo intranquilo. Aunque tengo muchos amigos aquí, la mujer que amo no está conmigo. Y eso no es todo lo que me perturba. ¿Dónde está Dios? Veo todas esas maravillas, tengo todas estas cosas maravillosas, pero ¿dónde está Dios?»

La sabia entidad le dice: «Bendito seas tú que has gozado de todas las cosas que hay, y aún así te cuestionas si hay, quizás, algo más; tú que te preguntas dónde está el Padre que te ha adornado tan bien.»

«Bien, eso es lo que más me perturba. Me gustaría darle las gracias a Dios por haberme dado todas estas cosas maravillosas. Y aunque siempre le tuve un poco de miedo a Dios, me gustaría rendirle homenaje, si eso es aceptable.»

Y la entidad dice: «Maestro, ven conmigo; hay un lugar adonde me gustaría llevarte.»

En un abrir y cerrar de ojos se hallan en un estanque; sin embargo, no han viajado a ninguna parte. La sabia entidad dice: «Maestro, siéntate a mi lado y mira el agua.»

El hombre mira el agua y, ¿qué ve? Ve ante él su última expresión en este plano: desde que era un bebé mamando de los pechos de su madre y ella le cambiaba sus pañales con dulzura, la juventud de rodillas raspadas y canicas perdidas, hasta la adolescencia y la seducción de algún participante poco dispuesto, hasta la madurez, el matrimonio y el amor eterno, los hijos y oportunidades, los trabajos, los amigos, y las finanzas.

Él está maravillado, pues se está viendo a sí mismo como nunca se había visto antes. Había sido un buen hombre en aquella vida, y creía en la existencia de Dios. Había sido un hombre poderoso, mas nunca esclavizó a nadie con su poder. Amó a su mujer e hijos sinceramente, y no le importaba hablar acerca de eso. De este modo, se había hecho conocido en aquella vida por enseñar, ser un maestro y amar; y por haberse vuelto puro y humilde en espíritu.

Mientras que su vida se va revelando en el estanque y él la contempla, el hombre mira a la entidad y le dice: «Lo he hecho bien.»

La entidad dice: «Sí, lo has hecho bien, lo has hecho muy bien, en verdad. Salvo por esto: nunca buscaste conocer quién es tu Padre, y siempre lo separaste de ti mismo y de toda la vida.

»Tu mujer, veámosla. La mayor parte de tu amor por ella era darle las cosas que ella más adoraba. Y en ese aspecto, lo hiciste muy bien, excepto por esto: nunca te amaste a ti mismo lo suficiente como para permitir que ella te amara independientemente de todas las cosas que tú le diste. Nunca apreciaste realmente tu propia grandeza, tú, el dador de todas estas cosas.

«Entonces, para aliviar tus inquietudes, déjame sugerirte esto: vuelve. Es ahí donde tú te has expresado, y es ahí donde tú has crecido. Y esta vez, tendrás la maestría de amarte a ti mismo, de expresar el amor dentro de tu ser y ver a Dios en la belleza de todas las cosas.

»Si decides volver, déjame sugerir que elijas cuidadosamente quién vas a ser, de forma que el papel que has de jugar te dé la oportunidad de convertirte en lo que tú eres, y de entender lo que aún debes entender.

»Te dejaré solo por un momento. Reflexiona sobre estas cosas. Toma todo el tiempo que necesites. Y si decides volver, házmelo saber y te mostraré la mejor manera de proceder.»

El hombre está sentado allí, un poco preocupado, y reflexiona. Tiene todo lo que nunca había tenido antes; si vuelve, lo perderá. Pero está preocupado porque está deseoso de conocer a este Dios que le ha bendecido con aquel paraíso. Así que llama a la entidad y le dice: «Entidad, deseo ver a Dios, pero no estoy seguro de cómo debo hacerlo.»

Y la entidad le dice: «Todo lo que necesitas hacer, maestro, es decidir cuándo te gustaría aparecer y ser reconocido. Cualquier período de tiempo, cualquier lugar, será apropiado, porque lo que vas a poner en marcha con tus deseos te proveerá de las experiencias que necesitas, sin importar realmente cuándo o dónde tú elijas; pero si tienes el deseo en particular de ser parte de tu familia otra vez, yo te sugeriría —y es sólo una sugerencia— que vayas con ellos, porque con ellos adquiriste la mayor parte de tu aprendizaje hasta este momento.»

El hombre reflexiona esto un instante y luego dice: «Oh, entidad, tengo una pregunta más: ¿cómo reconoceré a este Dios cuando lo vea?» Y la entidad le responde: «Cuando te conozcas a ti mismo, lo conocerás a él.»

Esto ilumina el corazón del hombre enormemente. Por primera vez en su existencia puede relacionarse con un Dios que es, quizás, lo mismo que él. Así que le dice a la entidad: «Estoy deseoso de volver y ver a Dios, y me gustaría ser parte de mi familia otra vez.»

Y la entidad le dice: «Mira en la charca, ¿qué ves?» El hombre mira en la charca, y he aquí que el hijo menor que había dejado era ahora un hombre joven que cortejaba a una chica encantadora. Se habían enamorado el uno del otro y el proceso de copulación ya había comenzado.

Y  la entidad dice: «Hay una buena probabilidad, maestro, de volver a  través del hijo de tu hijo.»

«¿A través de mi hijo? ¿Voy a ser el hijo de mi hijo? Yo, el padre, ¿voy a ser el hijo de mi hijo y él mi padre?»

«Por supuesto. Cuando viviste anteriormente, él fue tu padre y tú fuiste hijo. Así que sólo estamos repitiendo esto otra vez.» El hombre reflexiona esto, y luego mira a la entidad y le dice: «Pero yo amo a mi mujer, ¿cómo voy a ser el nieto de mi mujer?» «Desde el momento en que seas un niño pequeño adorarás a tu abuela. Cuando seas ya hombre, ella habrá dejado este plano. Así, lo que te ha ayudado a expresar el amor de tu corazón, habrá cumplido su misión, entonces será el momento de trazar nuevos caminos para ver a Dios en su belleza.»

El hombre piensa en todo esto y dice: «Entidad que tanto me has ayudado, cuando llegue el momento y todo esté listo me gustaría ser el hijo de mi hijo.»

Y la entidad le dice: «La semilla viene pronto, cuando la veas, únete a la luz de tu hijo.»

«¿Cómo haré esto?» Y al mirar a su alrededor, vio con sorpresa que la entidad se había ido. En cambio, está mirando a su hijo, porque se ha convertido en parte de su luz. Aunque su hijo no sabe que su padre está ahí, recientemente le han venido a la mente sentimientos sobre su padre, y piensa: «Si mi padre pudiera verme ahora...» Pero por supuesto, su padre lo está viendo. Llega el momento en que el niño está dentro de la matriz. El hombre va a ser una parte del diseño de este niño a través de sus pensamientos y de acuerdo con lo que él desea que sea su vida. Puede elegir tomar posesión del cuerpo durante la concepción o esperar hasta un año después del nacimiento para convertirse en el niño.

El hombre está muy ansioso porque encuentra todo esto muy familiar. Así que elige convertirse en el niño rápidamente. Por lo tanto, se lanza hacia adelante, y en un abrir y cerrar de ojos, ha olvidado quién es. Y lo primero que reconoce es la tos en su garganta, y alguien que le seca los ojos y lo envuelve en unas ropas tan pequeñas...

La historia que te he contado es verídica. La entidad de gran nivel y luz no eligió la expresión de vida para este maestro. Él simplemente lo ayudó a verla llevándolo a un lugar, a un estanque mágico, donde su alma pudo yacer desnuda y revivir su vida, y determinar a través de ella las experiencias que tanto necesitaba.

Incluso desde que era un bebé en aquella vida, esta entidad ya sabía cómo amar. Era cómo ver a Dios en sí mismo, y luego convertirse en él lo que tenía que dominar. Y eso hizo. El nombre de aquella entidad fue Buda.

Tú siempre has elegido. Siempre tienes el don de elegir. Nadie elige por ti. Si el hombre que vivía en el paraíso no hubiera hecho el esfuerzo de ser más grande y de ver a Dios a través de la belleza de este plano, aún estaría en el quinto, y tu mundo no habría sido bendecido con su gran luz y sabiduría.

 

* * *

 

Capítulo 7

MUERTE  O  ASCENSIÓN

 

«La muerte no es una regla necesaria en este reino. Es mucho más fácil llevarte el cuerpo contigo, entonces no tienes que nacer de nuevo a través del canal del nacimiento en una conciencia que, lamentablemente, no acepta tu memoria."

Ramtha

 

Estudiante: Recientemente me he dado cuenta de que voy a tener un bebé, y me gustaría saber, antes que nada, por qué este bebé eligió venir a mí, y cómo elegimos a nuestros padres.

Ramtha: ¿Cómo elige cada uno a sus padres para tener un vehículo de expresión? Hay muchas razones, muchas respuestas. Pero todos los que se han ido de este plano y quieren volver a este nivel, están esperando a entidades que vayan a tener niños. Todos aquellos que tuvieron descendencia en vidas pasadas, siempre poseen patrones genéticos de vida —lo que tú llamas padres— a través de los cuales pueden volver.

La mayoría elegirá padres que le son familiares, entidades que han sido sus padres o sus hijos en otras vidas. Sin embargo, hay entidades que eligen padres que no conocen sólo porque les proveen de un vehículo a través del cual expresarse en este plano. Para algunos, muchas veces no hay un vehículo través del cual venir cuando quieren regresar, y tal vez tienen que esperar cientos de años hasta que encuentran disponible una encarnación adecuada para ellos.

Nadie es realmente el padre o la madre de ningún otro. Todos somos hijos e hijas del principio Madre/Padre de la vida llamado Dios. Todos aquí somos hermanos y hermanas uno del otro. Tus hijos y tus padres son en realidad tus hermanos, y partes iguales de la mente de Dios.

Cada entidad sabe antes de venir aquí que no está volviendo para ser la más bella, el más rico o el más desgraciado de los pobres. Vuelve aquí porque quiere vivir aquí y emprender el aprendizaje emocional de este nivel, para obtener entendimientos emocionales que quiere satisfacer dentro de su ser. Ese es el verdadero tesoro de las experiencias de tu vida, tanto aquí como en otros planos o dimensiones, pues eso es lo único que permanece contigo a través de la eternidad.

La entidad que te ha elegido a ti, maestra, fue lo que llamas el padre del padre de tu padre. Va a volver a través del linaje que él empezó hace más de un siglo. Tu deseo de engendrar hermanos le permite su regreso, porque ahora tiene un vehículo a través del cual poder volver. Esta entidad espera «en fila», por decirlo de alguna manera, el fruto que vas a traer. Hay muchas entidades en esta audiencia que tienen entidades a su alrededor, en su campo luminoso, que están ahí «esperando en la fila» a que ocurra la concepción.

Estudiante: ¿Quiere decir eso que, si es el padre del padre de mi padre, es un muchacho?

Ramtha: Efectivamente. ¿Te parece bien?

Estudiante: Oh, sí ¡Muchísimo! Ramtha, tengo otra pregunta. ¿Siempre tenemos que atravesar el canal del nacimiento para volver aquí?

Ramtha: Para contestar tu pregunta, maestra, deseo que entiendas que este es el plano de la percepción tridimensional. Es el plano donde el pensamiento es visible en la forma tridimensional llamada materia. Este plano es la densidad de la materia porque el pensamiento se ha extendido hasta una frecuencia vibratoria llamada luz, que luego se ha reducido para convertirse en electrum, del electrum pasar a materia sólida y de la materia sólida convertirse en la solidez de este plano. Por lo tanto, la materia de este plano es luz cuya frecuencia vibratoria se ha reducido hasta tomar su forma más densa.

Para que todas las cosas tengan aquí la misma densidad tienen que vibrar en la misma frecuencia. Por lo tanto, tu cuerpo está vibrando en la misma frecuencia que la silla en que te sientas. Este nivel existe para ti porque los sentidos de tu cuerpo han sido diseñados para percibir las frecuencias de luz más lentas, llamadas materia.

Como tú eres, en esencia, una energía de luz cuya frecuencia vibratoria es mayor que la densidad de la materia, si no poseyeras un cuerpo material, pasarías a través de la materia de este plano. Por eso el cuerpo es lo que te permite, a través de su densidad y sus órganos sensoriales, percibir, experimentar, e interactuar con la materia de este plano.

Por lo tanto, si deseas ser parte de esta frecuencia, debes habitar y formar parte de un cuerpo manifestado. Una manera de poseer un cuerpo es nacer a través del canal del nacimiento. La única otra manera de tener un cuerpo para experimentar este plano es: nacer a través del canal del nacimiento, conservar totalmente la integridad del Yo, y activar la totalidad del órgano llamado cerebro. Una vez que has abierto plenamente la capacidad de tu cerebro, puedes, voluntariamente, ordenar al cuerpo que aumente su frecuencia vibratoria hasta pasar del nivel de la materia al nivel de la luz. Esto se llama «ascensión».

La ascensión es simplemente la manera de llevar la totalidad de tu ser a otra dimensión de tu conciencia aceptada. La muerte es ciertamente una manera de llegar ahí, pero eso significa permitir que la estructura del cuerpo envejezca, se desmorone, y deje de ser. Entonces ya no tienes tu cuerpo. La ascensión es llevarte el cuerpo contigo.

Todos aquellos que han ascendido en este plano, conquistaron lo máximo, que es la muerte. Ellos aprendieron a elevar, mediante el poder de su pensamiento, la frecuencia vibratoria de las estructuras moleculares de su cuerpo, hasta el punto en que pudieron llevárselo con ellos hasta la existencia de la luz, pasando así por encima de la muerte para siempre.

Estudiante: No estoy segura de entender de qué forma la ascensión te capacita para volver a este plano.

Ramtha: Verás, maestra: cuando llevas tu cuerpo contigo, puedes aumentar o disminuir su frecuencia a cualquier nivel que elijas. Así, si eliges volver a esta frecuencia, nunca más tienes que buscar otro cuerpo, con otro ego, para experimentar otra vida, con otra familia, en otro lugar. No es necesario nacer otra vez en este plano de pensamiento limitado, sólo para experimentar la programación de la conciencia social y tener que luchar por la expresión del Yo para recobrar tu saber interior. No necesitas aprender de nuevo que el cuerpo puede restablecer su forma de luz pura, aquella de la cual procede. No tienes que aprender otra vez que esto es simplemente una ilusión y un juego.

Cuando domines la ascensión, conservarás tu cuerpo para siempre, y podrás ir y venir cuando quieras con tu propio cuerpo. Entonces, en cualquier momento que desees ser parte de este plano otra vez, todo lo que tienes que hacer es bajar la vibración del cuerpo hasta que vibre en la misma frecuencia que este plano, y aquí estás.

Todos los que están aquí son capaces de ascender, porque aquello que se esconde detrás de la ilusión de la carne es el creador de todos los universos; y tú, por decisión propia y a través del pensamiento ilimitado, puedes hacer que ocurra esta manifestación. Cuando aprendes a dominar el juicio en contra de tus propios pensamientos y te permites recibir todo el pensamiento, tienes el poder y la capacidad de convertirte en cualquier ideal que imagines. Entonces puedes hacer o convertirte en cualquier cosa con el pensamiento. Puedes tomar tu pensamiento, concentrarlo en el cuerpo, y ordenarle a éste que vibre más rápido. El cuerpo, entonces, se elevará hasta el ideal que el pensamiento está manteniendo firmemente. La totalidad del cuerpo empezará a vibrar a una velocidad mucho mayor. Mientras hace esto, la temperatura del cuerpo aumentará y el cuerpo empezará a brillar. Al continuar vibrando más rápidamente, la materia del cuerpo pasará a luz pura, y de ahí a pensamiento puro. Entonces, aquello que era visible deja de ser visto.

Estudiante: Parece que la ascensión es una cosa difícil de alcanzar, pues no se habla mucho de gente que haya ascendido.

Ramtha: Al contrario, maestra, la ascensión es muy fácil de alcanzar. En verdad, es mucho más simple que morir. Lo que es difícil de conseguir es superar el juicio en contra de tus propios pensamientos. Lo que es realmente difícil de conseguir es superar la ilusión del tiempo para permitirte a ti mismo la paciencia de hacerlo. Pero una vez lo consigues, la ascensión es simplemente un pensamiento más. Entonces has conservado tu cuerpo para el resto de los tiempos, y puedes ser un viajero en cualquier plano y en cualquier momento que lo desees.

Estudiante: ¿Y nunca experimentas la muerte?

Ramtha: Nunca. ¿Cómo podrías cuando estás por encima de ella? Sabes, la muerte es una gran ilusión. La muerte es una realidad aceptada en este plano, la cual todos piensan que debe existir, por eso, se ha convertido en una realidad. Entidad, la única realidad es la vida, todo lo demás es una ilusión. Las ilusiones son pensamientos, que a su vez son juegos que se convierte en realidades.

La muerte no es una regla necesaria en este reino. Es mucho más fácil llevarte el cuerpo contigo, entonces no tienes que nacer de nuevo a través del canal del nacimiento en una conciencia que, lamentablemente, no acepta tu memoria.

Estudiante: Entonces, ¿no tenemos que morir?

Ramtha: Nadie tiene que morir. Tú morirás sólo si crees que lo harás. Pero el cuerpo no necesita morir. Los dioses que lo diseñaron no lo hicieron para que durara sólo un breve instante en el tiempo. Diseñaron el cuerpo para que viviera de sus glándulas, no de sus órganos; y a través del flujo de hormonas de sus glándulas, el cuerpo fue diseñado para vivir cientos de miles de años y nunca envejecer. Así fue como se programó en sus estructuras celulares. Hasta hace poco tiempo en vuestra historia, las entidades vivían durante miles de años.

La muerte es sólo el fin del cuerpo, no de la personalidad-yo. Pero es a través de las actitudes de la personalidad-yo que la fuerza vital del cuerpo se degrada, y el cuerpo provoca lo que se llama muerte.

Tu cuerpo responde sólo a lo que se le dice que haga. Tu alma, que está junto a tu corazón, gobierna la totalidad del cuerpo a través de su estructura emocional. El alma es lo que hace que las hormonas se repartan por todo el cuerpo para mantener la vida en él. El alma no hace esto por sí misma, sino bajo la dirección de tus actitudes y tus procesos de pensamiento. A causa de tus actitudes aquí, las hormonas dejan de crearse en el cuerpo después de la pubertad. Cuando éstas dejan de ser creadas, la hormona de la muerte se activa en el cuerpo y éste, en su totalidad, comienza a descomponerse, a envejecer y a morir. La hormona de la muerte se activa en el cuerpo porque tú vives bajo el sentimiento de culpabilidad y el juicio de ti mismo, y el miedo a la muerte. Y para ti, la belleza se basa totalmente en la apariencia de la juventud, no en el carácter del ser de alguien. Anticipas tu muerte al pagar la póliza de seguros de tu propio entierro. Pagas otra póliza para proteger tus tesoros si enfermas. Estás haciendo todo lo posible para acelerar la enfermedad y la muerte de tu cuerpo porque la esperas totalmente.

El cuerpo es sólo un sirviente, un instrumento del pensamiento colectivo. Es una creación magnífica, el instrumento más refinado que existe. Pero no fue creado para tener una mente por sí mismo. Fue creado específicamente para ser un sirviente, y vivirá sólo el tiempo que tú le permitas vivir. Si tú aceptas los pensamientos de envejecimiento, esperando que el cuerpo se deteriore y muera, o te niegas a ti mismo amor, felicidad y alegría, tu cuerpo gradualmente descenderá hasta la corrupción de la muerte.

Sabes, maestra, en este preciso momento tú puedes parar el tiempo por completo y vivir en la eternidad de este ahora, si así lo eliges. Porque, ¿no es el tiempo una ilusión? ¿Quién lo ha visto? Existe aquí una gran hipocresía, te niegas a creer en lo invisible pero adoras totalmente al tiempo y estás esclavizado por él.

Tú tienes el poder exactamente dentro de ti, exactamente donde estás, de retroceder la edad de tu cuerpo hasta la juventud y seguir viviendo más y más y más. ¿Cómo? Simplemente a través de tu actitud. Si no quieres que tu cuerpo envejezca y muera, cambia tu actitud. Deja que tu actitud diga que el cuerpo vivirá para siempre y así será. Suprime todas las cosas en tu vida que han reconocido el final de ella, y así ésta nunca tendrá fin. Nunca incluyas la palabra «viejo» en tu entendimiento del vocabulario; incluye «para siempre» en tu entendimiento. Cesa la celebración de tus cumpleaños, porque eso aún le da más credibilidad al proceso de envejecimiento. Si te complace reconocer tu nacimiento, hazlo, pero retrocede la cuenta de tus años y vuélvete más joven. Si no estás esperando tu muerte, nunca la conocerás.

Vive siempre en el presente. Nunca aceptes otro futuro más que este ahora. Tu ahora será la eternidad si tú se lo permites ser. Nunca contemples cuánto tiempo vas a vivir, pues vivirás para siempre. Contempla la eternidad de tu cuerpo, y en eso se convertirá. Así de simple es.

Ámate a ti misma, maestra. Bendice tu cuerpo. Háblale a tu alma, que es el señor de tu ser, y ordénale que produzca las enzimas de la juventud, y eso hará. Sabe que el cuerpo puede vivir para siempre. ¿Y cómo vive para siempre? Diciéndoselo.

La inmortalidad se alcanza sólo cuando uno acaba con el concepto de la mortalidad. Esta parodia llamada muerte podría ser eliminada por la totalidad de la humanidad si ellos vivieran no en el pasado o en el futuro, sino en la continuidad de este ahora y si la actitud de vivir fuera más grande que la perspectiva de morir. Esto será eliminado en los años venideros, pues el tiempo dejará de existir y este entendimiento se habrá convertido en una realidad viva dentro de cada uno sobre vuestro plano. Entonces la muerte se habrá convertido en algo sin sentido.

Estudiante: Tengo otra pregunta sobre la ascensión. ¿Fue ascender lo que hizo Jesús cuando resucitó su cuerpo y luego reapareció?

Ramtha: Así es, en verdad, como lo hizo Yeshua Ben Joseph. Eso es lo que yo hice. Es lo que hizo Buda. Es lo que Osiris, Omeka, Yukad y Rackabia hicieron. Y ha habido muchos miles más de los que tú ni siquiera has oído hablar.

Estudiante: ¿Es la ascensión algo que tú puedas prever que muchos de nosotros alcancemos en esta vida?

Ramtha: Muy pocos ascenderán en esta vida, pues pocos se darán cuenta y apreciarán verdaderamente lo que se ha enseñado aquí. Muchos morirán porque reconocen la vejez y el deterioro, y se preocupan por la espléndida máquina que los lleva sólo hasta el punto en que se vea bonita. Por lo tanto, ellos envejecerán, y el cuerpo caerá en la corrupción. Entonces, el espíritu y el alma serán liberados de su unión con el cuerpo. De todos modos, para poder volver a este plano de densidad de la materia, necesitarán un vehículo a través del cual expresar; de este modo funciona el renacimiento de los maestros.

La mayoría aquí morirá. Pero eso no significa que eso sea todo para ellos. Simplemente significa que la máscara del cuerpo se separa, y deberán tomar otra. Pero si realmente eligen volver aquí, volverán a una conciencia que les facilitará la ascensión, pues ésta pronto será una realidad comprendida y aceptada.

Estudiante: ¿Hay alguna cosa que pueda hacer o darle a mi cuerpo que ayude a mi bebé?

Ramtha: La única cosa que necesitas hacer con respecto a tu cuerpo, maestra, es no preocuparte del aspecto que tenga. Sabe que es hermoso a todas horas y tu bebé sentirá lo mismo cuando salga. No importa cuánto hayas engordado, él será un alma feliz. ¿Has aprendido?

Estudiante: Mucho, gracias.

Ramtha: Y maestra, cuando críes a tu hermano, nunca le digas que la vida será más dulce cuando crezca. Hacerle eso a otra entidad es algo muy limitado. Crea el entendimiento de que cada momento de su vida es importante. Permite a tu niño crecer despacio, y déjale ser un niño tanto tiempo como él lo desee. Entonces serás una maravillosa bendición para uno de tus amados hermanos, y podrás compartir su alegría de estar en este plano. Que asi sea.

 

Capítulo 8

CREACIÓN Y EVOLUCIÓN

 

«Dios, el Padre, es el pensamiento compulsivo y contemplativo llamado vida, una continuidad que nunca puede detenerse, así como tampoco vuestros pensamientos pueden hacerlo. Para que el pensamiento, o la vida, sea una expansión siempre continua hasta el infinito, debe tener una razón para continuar. La razón sois vosotros. Cada uno de vosotros se convirtió en una parte de la mente de Dios, para que a través de vosotros, la vida pudiera continuar extendiéndose hasta el infinito, el cual, de hecho, no tiene medida en el tiempo, porque el infinito existe en este momento, es la continuidad y eternidad del ahora."

Ramtha

 

¿Quién puso las luces en los cielos? ¿Quién diseñó el encanto de las flores y la magnificencia de los árboles? ¿Y quién creó el enigma y la maravilla llamada hombre? No fue Dios, la totalidad de la vida. Fuisteis vosotros, los dioses, los maravillosos hijos de un Padre amante de todo, quienes crearon todo lo que existe. Todo. El Padre es la sustancia, la masa de pensamiento de la cual vienen todas las cosas. Pero vosotros, que poseéis la capacidad de pensar y la capacidad de sentir, y la divina esencia del libre albedrío, sois los  supremos creadores en la vida.

Dios es, en verdad, la totalidad del pensamiento, la fuente de todo lo que existe. Pero sois vosotros quienes habéis tomado del pensamiento que el Padre es, y habéis creado todo el esplendor y el encanto de la forma creada. A través de vuestro poder creativo y vuestra soberanía de dioses, tenéis la capacidad de aceptar, mantener, y contemplar el pensamiento; y a través de esa inteligencia habéis formado cada cosa que existe.

Imagina por un momento alguna fantasía, una fantasía que sea excitante, emocionante, volátil para tu ser. Ahora siente toda la emoción de esa fantasía. Es así como vuestro universo fue creado, así fue creado el hombre, y así es como se crea cada cosa.

Mis amados maestros, vosotros sois, en verdad, los creadores de toda la vida. Vosotros sois quienes fabricaron las espectaculares estrellas que veis en vuestros cielos. Vosotros sois quienes crearon las realidades de color, diseño, textura y olor. Vosotros sois, en verdad, las magníficas criaturas de un Padre magnífico que es verdaderamente todo lo que existe. No sois los bastardos del universo, sois sus creadores. Sois la suprema inteligencia de Dios expresándose en vuestra propia creación llamada hombre; y toda la vida está ahí, esperando vuestra presencia, vuestro pensamiento, vuestro sentimiento.

Vosotros, mis amados hermanos, sois criaturas eminentes de proporciones divinas, que guardan latente dentro de sus seres la inteligencia y el poder de crear todas las cosas... y ni siquiera lo sabéis. Sois más que criaturas de carne; sois entidades extraordinarias expresándose a través de la forma, para así continuar con las capacidades creativas que existen dentro de vosotros.

Sin vuestros procesos creativos de pensamiento, vuestra soberbia inteligencia, y la profunda emoción dentro de vuestras almas —sin todo lo invisible que existe en vosotros— no seríais nada. Y sin vuestras capacidades creativas la vida tampoco sería nada, porque el pensamiento no podría propagarse para convertirse en los valores de vida o en la eternidad que aún tiene que ser vivida.

Sin vuestros valores creativos, nada sería reconocido por lo que es. ¿Cual sería el sentido de la vida y la belleza de una flor si no hubiera nadie que apreciara su encanto? No tendría significado sin vosotros.

Sin vosotros, este lugar vuestro sería sólo un planeta sin forma revolcándose en los espermas de la creatividad. Sin vosotros, nunca habrían existido las estaciones ni brotado las flores. Y el sol nunca hubiera salido, ni soplado los vientos; pues vosotros creasteis este reino de acuerdo con vuestros propios designios y propósitos, y todas las cosas nacieron gustosamente para glorificar al Dios que yace dentro de todos vosotros.                                  

¿Quién diseñó este magnífico lugar para que habitarais, sino vosotros?

¿No sois acaso las criaturas de suprema inteligencia? Realmente lo sois. Vosotros no evolucionasteis hasta ese punto, siempre lo habéis sido.

Ahora, yo estoy aquí para enseñaros a convertiros en seres ilimitados, pero primero os voy a enseñar lo preciosos que sois y lo mucho que valéis. Para saber que sois seres divinos, para entender la suprema inteligencia y el impresionante poder que poseéis, es importante que entendáis cuál es vuestra herencia. Es importante que entendáis cómo os convertisteis al principio, en chispas de luz de increíble poder, y cómo habéis evolucionado hasta convertiros en el enigma llamado hombre. Así pues, empezaré a explicar.

 

En vuestro Libro de los Libros dice: «En el principio fue el Verbo y todo estaba en el Verbo». ¡De lo más inexacto! La palabra no era nada sin el pensamiento, pues el pensamiento es la base y el creador de todo lo que es.

En el principio, —en lo que tú llamarías el principio— sólo existía la infinitud del pensamiento; ahora, a la infinitud del pensamiento yo la llamaré Dios, el Padre. Lo que tú llamas Dios es, en un entendimiento más ilimitado, el pensamiento, la causa principal y el fundamento de toda la vida. Todo lo que es, siempre ha sido y siempre será, se deriva del pensamiento, la inteligencia que es la mente de Dios.

Por lo tanto, en el principio existía el espacio infinito del pensamiento. Y Dios siempre habría permanecido como pensamiento sin forma si no se hubiera contemplado a sí mismo, si no hubiera volcado y replegado hacia dentro, hacia sí mismo, el pensamiento que él era. Cuando el Padre contempló el pensamiento que él era, se extendió en una forma única de sí mismo, porque cada vez que se contempla un pensamiento, la acción del razonamiento puro expande el pensamiento; éste se convierte en algo más, se magnifica. De esta manera, el Padre, que nunca antes había extendido su ser, se contempló a sí mismo hasta convertirse en una mayor grandeza.

¿Qué produjo en el Padre el deseo de comprenderse a sí mismo y ampliar su existencia? El amor. La pura esencia, el puro propósito del pensamiento contemplativo, es el amor. Fue el amor de Dios por sí mismo lo que

le dio el deseo de contemplarse y convertirse en una forma única y extendida de sí mismo.

A raíz de aquel movimiento del amor nacisteis todos vosotros. Porque cuando Dios se abrazó a sí mismo y se amó hasta una mayor grandeza, todos vosotros os convertisteis en aquello en lo que Dios se había extendido. Cada uno de vosotros se convirtió, en aquel mismo momento maravilloso, en una parte ilustre del primer pensamiento contemplado y extendido.

Siendo la primera unidad engendrada por Dios Padre, cada uno de vosotros se convirtió en un dios de Dios, en un hijo del Padre, y en una parte de la divina inteligencia, la mente de Dios. Vosotros, los dioses, sois la única creación que viene directamente de Dios. Sois la única creación que siempre será un duplicado exacto de lo que el Padre es, porque sois el Padre en una forma ampliada de sí mismo. Todo lo que el Padre es, él lo es infinitamente en el conjunto de sus amados hijos.

Dios, el Padre, es el pensamiento compulsivo y contemplativo llamado vida, una continuidad que nunca puede detenerse, así como tampoco vuestros pensamientos pueden hacerlo. Para que el pensamiento, o la vida, sea una expansión siempre continua hasta el infinito, debe tener una razón para continuar. La razón sois vosotros. Cada uno de vosotros se convirtió en una parte de la mente de Dios, para que a través de vosotros, la vida pudiera continuar extendiéndose hasta el infinito, el cual, de hecho, no tiene medida en el tiempo, porque el infinito existe en este momento, es la continuidad y eternidad del ahora.

Con el propósito de avanzar, el Padre os dio a cada uno de vosotros la única cosa que siempre existió y siempre existirá: la totalidad del pensamiento, o sea, la totalidad de Dios. A cada uno de vosotros os fue dado, por el Padre y para el Padre, todo lo que vosotros sois: una inteligencia divina y una voluntad creativa y soberana. A través de esa inteligencia y de la voluntad libre, se os dio el poder de tomar el pensamiento que el Padre es y extender lo que sois de acuerdo con vuestros propios procesos de pensamiento contemplativo.

Dios, la mente divina, se extiende continuamente y aumenta a través de cada uno de vosotros. El Padre se convierte instantáneamente en todo aquello en lo que vosotros os convertís al extenderos. Y todo aquello que el Padre llegue a ser—a través de la expansión de todos sus amados hijos— en eso os convertiréis al momento, porque cada hijo es el receptor de todo lo que el Padre es. Así, a través de vuestros propios pensamientos contemplativos siempre podéis ser lo que Dios es: un reino continuo, expansivo, extraordinariamente maravilloso.

En vuestro comienzo, cuando el pensamiento se contempló a sí mismo, se extendió en el principio de pensamiento llamado luz. La luz fue lo primero que se creó, porque siempre que el pensamiento se contempla y se expande, baja a una frecuencia vibratoria que emite luz. La luz es, por lo tanto, la primera forma a la que desciende el pensamiento contemplado y expandido.

Vuestra herencia original se remonta al nacimiento de la luz; pues cada partícula de luz nacida del primer pensamiento contemplado, se convirtió en un individuo, un dios, un hijo. Así, en el momento de la creación, todos os convertisteis en lo que se llama seres de luz.

Todos fueron creados como seres en ese mismo momento. Todas las entidades que han existido o existirán, fueron creadas del pensamiento hasta convertirse en luz cuando Dios se contempló a sí mismo. La luz, que emanaba del espacio de pensamiento, se convirtió en parte adyacente de la mente de Dios, el flujo de todo pensamiento o «río de pensamiento».

La luz en la que os convertisteis cada uno era y es la inteligencia que vosotros sois; es Dios en su forma extendida de luz. Esa luz divina, que es vuestro cuerpo original y permanente, es el espíritu de vuestro ser, o lo que yo llamo el Dios de vuestro ser, porque vuestro espíritu es Dios, la mente de Dios en forma individual. Hasta este día aún poseéis vuestro espíritu original, el Dios-yo original, el cuerpo de luz original en el que os convertisteis en toda vuestra gloria cuando el pensamiento, vuestro amado Padre, se contempló y extendió hasta convertirse en la luz.

Ahora, en vuestros comienzos, cuando el pensamiento, o Dios, pasó a través del espíritu de vuestro ser, se creó una emoción, pero era efímera. Así que vuestra alma se creó a través de vuestra fuerza creativa, para absorber el río de amor que salía de Dios el Padre. Se creó con el propósito de capturar el flujo continuo del río de pensamiento y llevarlo a un estado de quietud -lo que se llama memoria— en forma de emoción.

Tu alma, que vive dentro de tu espíritu, es lo que te permite ser un principio creativo. Porque para crear debes poseer la capacidad de retener la imagen del pensamiento clara y firme en la memoria. De esta manera, puedes templar el pensamiento y expandirlo hasta formar los valores creativos que llamas realidad.

Por ejemplo, para crear una flor nueva y única, tiene que emerger el pensamiento de una flor. El pensamiento de la flor se toma del flujo de pensamiento siempre continuo, que es uno con el espíritu o la luz de tu ser. El pensamiento, entonces, se mantiene claramente en el alma como una imagen, en forma de emoción. A través del deseo, puedes recobrar ahora la imagen del pensamiento «flor», contemplarla y extenderla en cualquier forma única, color, o tamaño que desees. Ahora puedes de manera única, crear una flor, la que tú quieras y en el momento en que tú lo desees. Manteniendo el pensamiento perfectamente inmóvil en la memoria, puedes dibujar su retrato perfectamente.

Sin tu alma, no podrías extender al Padre hasta la forma creada, pues no podrías mantener el pensamiento inmóvil para contemplarlo y extenderlo hasta la creación.

Ahora, lo que tú llamas creación es realmente el valor de la vida que siempre ha existido. La creación no tiene un principio y, ciertamente, no tiene fin. Y los creadores a partir de la sustancia del pensamiento sois todos vosotros, las entidades de luz, los dioses. Todas las cosas han sido creadas por los hijos a partir del pensamiento que el Padre es. Y todo cuanto los hijos crean, se convierte en el yo extendido del Padre.

Todo lo que ves a tu alrededor se llama materia. El Padre es la materia, porque todas las cosas son Dios. Pero los creadores y diseñadores de la materia son los maestros artesanos que todos vosotros sois, los dioses que sois; pues tuvisteis, desde un principio, el propósito inteligente de crear en materia cualquier ideal que pudierais visualizar a través del pensamiento.

Todas las cosas nacen del pensamiento, todas. Cada objeto material tuvo como punto de partida un pensamiento que fue abrazado en emoción para formar un ideal de creación. Antes de que algo fuese creado, el alma primero visualizó ese pensamiento como un ideal. Todo lo material fue creado y formado por los dioses mediante un ideal de pensamiento visualizado, utilizando la materia que es el Padre.

Ahora, toda la materia está rodeada de luz. Vuestros científicos empiezan a sospechar —y han acertado en su suposición— que si se toma la luz y se disminuye o reduce su frecuencia vibratoria, se convierte en materia bruta. ¿Y de dónde vino la luz? Del pensamiento, de Dios.

Siempre que contemplas el pensamiento y lo abrazas emocionalmente, éste se extiende hasta la frecuencia vibratoria de la luz. Si reduces el movimiento de las partículas de la luz y lo condensas, creas el electrum, un campo electromagnético que contiene polos positivo y negativo, lo que tú llamas electricidad. Si reduces y condensas el pensamiento más aún, más allá de campos electromagnéticos, el electrum se coagula en materia bruta. La materia bruta se agrupa entonces en la estructura molecular y celular llamada forma. Y la forma se mantiene unida debido al pensamiento que el alma visualizó como ideal de creación.

Todas las cosas se crean tomando lo que no tiene velocidad —el pensamiento— y extendiéndolo hasta aquello que sí la tiene —la luz— y luego reduciendo la velocidad de la luz hasta que creas esto y aquello y todo lo que hay a tu alrededor.

Amados maestros, sois vosotros quienes habéis creado, a través de vuestros propios procesos de pensamiento, la belleza y el esplendor de todo lo que existe. Sois vosotros quienes habéis creado todas las cosas —desde el pensamiento hasta la luz, el electrum, la materia y la forma— simplemente pensándolas y sintiéndolas hasta darles vida. Pues vosotros, que erais pensamiento reducido a luz, contemplasteis esa luz en la que os habías convertido, y la amasteis; al hacer esto, redujisteis la luz otro escalón para crear el electrum. Al contemplar el electrum en el que Dios se había convertido a través de vuestros procesos de pensamiento, lo redujisteis nuevamente hasta la materia bruta, o «pensamiento coagulado», la forma más baja de pensamiento y a la vez otra dimensión del Padre en sí mismo.

Por lo tanto, vuestro primer movimiento fue el reconocimiento de lo que se llama «la ciencia del pensamiento transformado en materia». Y esta ciencia nunca se os enseñó; fue simplemente entendida, porque era un proceso de vida en el cual estabais envueltos. Fue a partir de esta ciencia, de este entendimiento, que empezaron las formas creadas.

En el principio de las formas creadas, los dioses se contemplaron a sí mismos —las luces que eran— y crearon el ideal de luz en materia al crear lo que se llama soles. Y había trillones de billones de ellos. Innumerables. Todos los soles fueron creados gracias al enfoque o la fusión de materia gaseosa que resultaba de la reducción del electrum. Y a partir de los grandes soles —las chispas centrales de la vida— fueron creadas y lanzadas a sus órbitas las esferas rotativas llamadas planetas. Y sobre las esferas, los dioses crearon diseños; y os llevó eones aprender a diseñar.

¿Quién creó este universo y todos los universos que rodean un ciclo solar incluso mayor? Vosotros lo hicisteis, en verdad. Vosotros los diseñasteis simplemente. Cada cosa que creasteis, a través del pensamiento contemplado, aumentó vuestra experiencia, permitiendo que los sentimientos —el tesoro más auténtico del pensamiento— se originaran en vuestra alma. Y fue a través de los sentimientos como se creó el plano de la materia.

Vuestra divinidad yace en que vosotros sois, de hecho, las primeras chispas de luz. Y en que vosotros, los creadores, habéis creado desde el Padre con vuestra voluntad soberana todo lo que existe. ¡Todo! Dios no creó los universos: él es los universos. Vosotros los creasteis a partir de vuestros procesos de pensamiento sintiéndolos en vuestras almas.

 

La mayoría de vosotros estaba entre los dioses que vinieron a este lugar vuestro llamado Tierra hace muchos eones, y aquí creasteis toda la vida y la hicisteis evolucionar. Durante millones de años, tal como vosotros conocéis el tiempo, tomasteis del pensamiento que el Padre es y, con vuestra suprema inteligencia y poder creativo, diseñasteis vuestros ideales de creación.

Vosotros, las entidades de luz, formulasteis aquí organismos vivos a partir de la bacteria que se formó por la reacción de la materia gaseosa con el agua. Ese fue el barro con el cual creasteis los diferentes valores de vida. Y al principio, vuestras creaciones eran meramente materia agrupada expresándose como «un montón de algo». Vuestra creatividad era muy simple, porque apenas empezabais a entender la realidad de la materia y cómo crear a partir de ella. Pero tras eones de tiempo, creasteis las plantas y los animales, y cada criatura viviente sobre este plano.

Las criaturas fueron concebidas por vosotros como una expresión de vuestra emoción creativa, como una expresión de vida creativa; formas de vida que poseían movilidad y podían expresarse por sí mismas. La flor fue creada por un grupo de vosotros. Se introdujo el color. Se añadió el aroma. Y más tarde surgieron varios aspectos de la flor en diferentes diseños.

Debéis entender que vosotros no trabajasteis para crear estas cosas, pues como seres de luz no teníais un cuerpo con el que trabajar. Cualquier cosa que deseabais crear, simplemente os convertíais en ella. Para dar sustancia a la materia, para darle personalidad, para darle inteligencia y diseño, os convertíais en una parte de cada cosa que creabais. Una vez que cada creación se convertía en parte viviente de la inteligencia de su creador, os separabais de vuestras creaciones, siempre en busca de creaciones mayores.

Ninguna de las cosas que creasteis aquí seria tan hermosa y sublimé tendría un significado con propósito, si no tuviera dentro de sí el «aliento vida» de su creador. Vosotros sois quienes infundieron en vuestras creaciones la inteligencia, o patrones de memoria genética llamados instinto. Es lo que dio a vuestras creaciones un propósito de ser y los medios —-a través de procesos de reproducción y del intercambio de genes— para que evolucionaran nuevas especies. Con todo, las nuevas especies aún llevarían dentro la inteligencia del instinto, el aliento de vida de los grandes dioses creativos que pusieron en marcha los patrones de la evolución. Por eso todas las cosas vivientes tienen dentro de sí la divina esencia que es la chispa de vida, que viene de vosotros, los dioses, sus creadores.

No fue hasta que una cadena de alimentación hubo sido claramente establecida, que los dioses decidieron crear un vehículo de materia a través del cual pudieran experimentar sus creaciones y continuar expresando su creatividad, pero como ellos mismos más que como sus creaciones. Y por esto, crearon la encarnación llamada hombre.

Ahora, el pensamiento es una frecuencia penetrante, una esencia que pasa a través de la materia. Por eso los dioses, que eran pensamiento en forma de luz, podían convertirse en la flor y sin embargo nunca olerla, nunca conocer su esencia. Ellos eran como la brisa que soplaba entre los árboles, pero nunca podían sentir o abrazar al árbol. Ellos podían pasar a través de la piedra, pero no podían sentirla porque el pensamiento no es afectado por la materia que la piedra es, pues le falta sensibilidad para sentir la esencia de una vibración más baja.

Para que los dioses pudieran oler la flor, sostenerla, adornarse con ella, para que pudieran conocer su belleza y experimentar su viveza, tenían que crear un vehículo de materia que vibrara a la misma velocidad que la flor. De este modo, la encarnación llamada hombre, se creó después de que se hubieran creado todas las demás cosas, para que los dioses pudieran sentir y experimentar sus propias creaciones, y expresar su capacidad creativa a través de a materia bruta, o lo que llamáis «masa solidificada», el pensamiento llevado a su forma más baja.

El hombre fue creado según un ideal de pensamiento, para ser un vehículo que los dioses pudieran conducir desde adentro. Era el cuerpo perfecto para un dios, pues podía contener el alma y estar envuelto por el espíritu del dios. A través de un cuerpo, los dioses podían tocar la flor y oler su esencia; y la experiencia de aquello sería grabada para siempre en sus almas como sentimientos, el tesoro de sus acciones. Ahora podían mirar realmente un árbol y contemplarlo, saborear su olor y tocar su belleza. Ahora los dioses podían verse tocarse, abrazarse y hablarse el uno al otro. Ahora podían alimentarse y observarse y ser completamente volátiles el uno para el otro. Y ahora los dioses, como hombres, tenían una aventura en materia totalmente nueva con la que jugar, para adquirir la esencia invisible llamada sentimientos.

De esta manera, los dioses, seres de luz sin densidad material, crearon una densidad apropiada para su ideal. A través de la masa del cuerpo ellos podían expresarse en una nueva realidad: pensamiento manifestado en la forma llamada materia. Con eso se convirtieron en Dios, pensamiento divino manifestado en la inteligencia de la masa celular llamada humanidad. Y así se convirtieron en Dios-hombre, hombre-Dios: Dios expresándose en la maravilla de la forma humana; hombre expresando al Dios dentro de sí mismo para continuar la expansión de su Padre hacia la eternidad.

Los primeros hombres surgieron después de muchos experimentos hechos por un grupo de dioses. Al principio, sólo fueron creados del género masculino, y ni siquiera tenían genitales. Los genitales estaban en su interior, de manera que pudieran reproducirse por sí mismos a través del proceso llamado clonación. Por esto, todos los cuerpos masculinos se parecían mucho al principio de su creación. Y eran criaturas bastante humildes, que te parecerían muy grotescas hoy en día. Pero para los dioses, en aquellos tiempos, eran muy hermosas. Por desgracia, no eran muy sigilosas y continuamente eran devoradas por los animales de los alrededores. Así, los dioses las probaron y modificaron durante mucho tiempo hasta que fueron merecedoras de posesión completa. Una vez que el cuerpo hubo sido perfeccionado, muchos de los dioses, con gran júbilo, tomaron posesión de los cuerpos para emprender una nueva aventura en la exploración de la vida.

Los cuerpos que habitaban los dioses fueron diseñados para albergar una estructura de fuerza que capacitara a los seres de luz para mejorar continuamente sus cuerpos, de modo que éstos pudieran vivir y coexistir en un medio muy peligroso. El cuerpo fue diseñado para que la memoria de cada pensamiento que el dios abrazara emocionalmente fuera grabada en cada célula y así transferida a través del proceso de clonación.

Cuando la matriz del hombre,[5] o mujer, se creó mucho después como una forma de hombre más perfeccionada, ello permitió la singularidad y el mayor refinamiento del cuerpo a través de la división de los genes.

El hombre llevaría en su semilla los patrones del entendimiento que había alcanzado hasta ese punto, y la mujer los llevaría en su óvulo. A través del acto de copulación, los patrones genéticos de ambos se juntarían para crear una entidad incluso más avanzada, basada en el aprendizaje y las realizaciones de sus padres. Sin embargo, a través de este proceso estaban creando solamente un cuerpo mejor, no un mejor espíritu.

A medida que el entendimiento de los dioses viviendo como hombres empezó a crecer —por necesidades de supervivencia— el cuerpo fue continuamente perfeccionado desde su forma primitiva o, como vosotros decís «evolucionó», un proceso que ha continuado durante más de diez millones y medio de años, según vuestro cómputo del tiempo. Eso es lo que ha tomado que vosotros os convirtierais en lo que sois en este momento.

Vuestro cuerpo es joven. El hombre, en su verticalidad y movilidad, sólo tiene diez millones y medio de años. Pero vosotros, los seres de luz, siempre habéis existido. Porque, ¿cómo se puede determinar el principio del pensamiento contemplativo basándose en el tiempo, cuando éste no existía? De modo que sois antiguos, y durante billones de años, tal como los llamáis en vuestra manera de medir el tiempo, creasteis con el electrum. Después, bajar el electrum hasta la materia se convirtió para vosotros en una aventura nueva y diferente. Y a través de billones de años de diseño y exploración, el hombre llegó finalmente a ser una criatura viviente y con aliento, de pensamiento coagulado y materia densa.

Todo lo que existe en este plano lo creasteis vosotros. Es por eso que la realidad no estaría aquí si no fuera por todos vosotros. Los animales son amados porque han recibido el aliento de vida a través de vosotros, sus creadores. Las flores son amadas, porque llevan en ellas los patrones de vuestra belleza... Toda la vida lo lleva. Y todo es gracias a vosotros.

¿Quiénes sois vosotros? Vosotros sois los grandes dioses de luz, los grandes creadores de toda la vida. Sois el pensamiento grande e infinito, ampliado y rebajado hasta la materia creativa. Sois Dios, el pensamiento eterno, experimentando la forma llamada humanidad. Sois Dios manifestado como hombre para continuar la expansión del pensamiento hasta la eternidad.

 

* * *

Estudiante: Me encuentro en una posición en la que debo decidir si he de seguir o no el aprendizaje de las cosas que tú enseñas. Todo lo que dices me complace, pero existe un elemento de duda que me hace cuestionar si todo lo que enseñas es verdad. ¿Hay algo que tú pudieras decirme, o hacer, para convencerme de que lo que dices es verdad?

Ramtha: No. Pero te voy a preguntar esto: dime qué cosa no es verdad.

Estudiante: ¿Qué no es verdad? Bueno, por ejemplo, recientemente escuché una grabación de una

audiencia en la cual dabas una descripción muy hermosa sobre cómo empezó la creación. Era muy detallada y muy satisfactoria, especialmente en comparación con otras versiones que he oído. Me gustaría creer que ocurrió exactamente del modo en que lo dijiste. Pero no puedo estar seguro de que lo que dijiste sea verdad.

Ramtha: Entonces, ¿cómo ocurrió?

Estudiante: Yo no tengo una explicación, simplemente estoy buscando un mayor entendimiento.

Ramtha: Tú has oído muchas explicaciones de cómo ocurrió la creación. ¿Cuál eliges?

Estudiante: Realmente sólo he oído dos o tres, pero la tuya me complace más que ninguna.

Ramtha: ¿Por qué?

Estudiante: Bueno, porque es más detallada.

Ramtha: ¿Y cómo podría ser tan detallada? ¿Cómo posee uno el conocimiento de aquello de lo que habla? Estudiante: Por la experiencia.

Ramtha: ¡Ahí Efectivamente. Esa fue mi experiencia de cómo sucedió y de cómo es, así es como yo lo recuerdo.

Estudiante: Pero ¿puedes entender mis dudas?

Ramtha: En efecto, porque tú no te has permitido recordar. Pero yo te diré esto: escúchala otra vez, y mientras todos los otros relatos no han podido explicar ningún hecho completamente, aquí no falta nada y todo concuerda. ¿Convencerte? Yo no haré eso, pues yo nunca te podría convencer. Solo tú puedes permitir que eso ocurra.

Estudiante: Bueno, ¿puedo hacerte un par de preguntas para clarificar?

Ramtha: Por supuesto.

Estudiante: Has dicho que el Padre se extiende a través de nosotros ¿Quiere eso decir que la mente divina está creciendo de hecho a través nosotros, a través de nuestras creaciones?

Ramtha: Precisamente. Porque el Padre fue, en vuestro principio, el vacío sin forma, el espacio sin luz. Y él siempre habría sido eso si no se hubiera contemplado a sí mismo y abrazado el pensamiento que él era. Cuando él hizo esto, se extendió hasta la luz, la primera expansión del pensamiento. De esa luz nacimos todos nosotros. ¿Por qué? Para continuar la expansión del Padre en la eternidad. ¿Cómo? A través del mismo proceso de contemplación que el Padre inició en el nacimiento de nuestros cuerpos de luz.

Desde el espléndido momento del nacimiento de nuestras almas, cada uno de nosotros comenzó a evolucionar y a extenderse. Nuestras almas nos capacitaron para capturar el pensamiento y retenerlo en forma de emoción. De esta forma, pudimos ir hacia adentro, contemplar el pensamiento y extenderlo hasta la creatividad. Esto es lo que permitió que el mundo surgiera, que la flor diese fruto y que los animales evolucionaran y se dispersaran.

El pensamiento, que es vuestro amado Padre, es en sí emoción sin manifestar. No se le da crédito a la existencia del pensamiento hasta que no se manifiesta como emoción dentro del alma. Una vez que el pensamiento se abraza y se graba dentro del alma, se convierte en realidad. A partir de aquí ya posee forma, estructura y sentido.

¿Quién creó todo lo que ves aquí? No fue Dios, el pensamiento, sino vosotros, los dioses, la emoción, quienes tomaron el pensamiento y lo sintieron hasta llevarlo a las formas inferiores de la materia. Lo que tú llamas realidad no se convierte en tal hasta que la emoción abraza un pensamiento dentro del alma, para formar un ideal de creación, y entonces lo expresa como forma creada. Son los sentimientos y los valores de la emoción los que dan autenticidad al pensamiento y a la forma que tú llamas realidad. Así es como el Padre crece en cada momento.

La forma creada es, por lo tanto, la evolución del pensamiento hasta la emoción. Eso es lo que permite que sea creada la materia. Eso es lo que te permite crear, evolucionar, crecer y expresar, hacer cualquier cosa que elijas. Y nunca has sido juzgado por la fuerza vital que te permite ser lo que eres, pues al serlo, extiendes y das crédito a la mente de Dios.

El Padre no sólo trabaja a través de ti, sino que siente a través de ti, existe a través de ti. Tú eres lo que él es, y esa realidad se recrea a cada momento. Es por eso que cada cosa que hagas o hayas hecho, siempre ha sido aceptada ante los ojos de Dios.

Todo lo que existe aquí, que nace del pensamiento y la luz, tú lo creaste. Como el reino de los cielos, el reino de Dios, se ha extendido a través de sus amados hijos, vosotros, él mismo. Ama lo que eres intensamente, pues eres algo hermoso que ha creado todas las cosas por el gozo de crearlas.

Estudiante: Gracias, Ramtha. Tengo otra pregunta. Tú dijiste que el hombre ha estado aquí diez millones y medio de años. Pero tal como yo lo entiendo, los científicos tienen la evidencia de que el hombre sólo ha estado aquí un millón de años, como mucho dos.

Ramtha: Para que lo entiendas, vuestros arqueólogos tienen una manera de fechar los acontecimientos que se basa en la radiactividad de sus hallazgos. El origen de dicha radiactividad es el principio de luz que llamáis sol. Sin embargo, la luz de vuestro sol no ha bombardeado este plano en forma directa tanto tiempo como vuestros científicos suponen, porque vuestro planeta estuvo rodeado de agua durante mucho tiempo. El agua que formó vuestros océanos estaba aún en la atmósfera en aquel tiempo. Cuando la luz de vuestro sol llegaba al agua en el estrato, el agua difundía la luz; por lo tanto, había luz difundida por todas partes. Sin embargo, ellos determinan la edad del hombre a través de la radiactividad que hay en aquello que encuentran, creyendo que los rayos del sol penetraron directamente en este plano por mucho más tiempo del que lo hicieron en realidad.

Los dioses han estado aquí como hombres durante diez millones y medio de años, encarnados en diversas formas para poder perfeccionar el cuerpo. Y lo que te acabo de dar es una pista para que contemples y razones esto por ti mismo.

Ahora dime, maestro, ¿por qué eliges esta historia de la creación entre todas las demás? ¿Sabes por qué?

Estudiante: Simplemente porque la explicación me complace.

Ramtha: Pero ¿por qué te complace?

Estudiante: Porque tú dices que todos somos perfectos, que nadie es menos que nadie, y que la vida es siempre continua.

Ramtha: Exactamente. Y también significaría que todo lo que vuestras religiones os han enseñado podría estar equivocado. ¿Sabes qué es lo maravilloso de todo esto? Que quizás realmente no existe tal cosa como el diablo, o el infierno, o el pecado, o la condena, o un dios terrible. Que ellos podrían estar equivocados. Y lo están.

 

Capítulo 9

POR ENCIMA DE LOS ÁNGELES

 

«Yo te digo: ser parte de la humanidad es una experiencia sagrada, porque ello significa experimentar plenamente a Dios. Sólo al convertirte en la humanidad has recorrido el camino hasta los perímetros que abarcan la totalidad del reino de los cielos.»

Ramtha

 

Cada uno de vosotros es realmente algo espléndido, porque sois volátiles, creativos, únicos y, de hecho,

divinos. Aunque se os ha enseñado que sois criaturas miserables, lo que realmente importa es cómo se os conoce en el entendimiento llamado vida. Y en ese entendimiento se os conoce como los amados de Dios el Padre, pues vosotros sois una parte eterna de la mente de Dios. Aún tenéis que daros cuenta de lo preciosos que realmente sois, pero lo haréis.

Lo que vosotros sois para mí, es un amado hermano, y no sólo para mí, sino para todas las entidades, visibles o invisibles, en todos los universos y en todos los niveles de vida. Porque todos estamos unidos a través de la gracia, la inteligencia y, mucho más, a través del amor que se llama Dios, el maravilloso pensamiento que te sustenta y mantiene durante toda la eternidad, a pesar de todos tus exorbitantes esfuerzos.

Vosotros sois un tesoro mucho más grande de lo que creéis, porque si tan sólo uno de vosotros faltara, la vida, los universos, y las estructuras moleculares nunca habrían existido. Por vosotros y a causa vuestra, la vida se ha  convertido en una manifestación exuberante de la inteligencia, del drama, por así decirlo, de la prolongación de los modelos de pensamiento hasta el brillante colorido de la realidad. Vosotros sois preciosos, verdaderamente porque al margen de lo que penséis sobre vosotros mismos, habéis contribuido a la espectacular manifestación de todo lo que existe.

Sois espléndidos, pues: mirad a la multitud de vosotros que forma la humanidad. Aun con la similitud de vuestros semblantes, no hay ninguno de vosotros que sea igual a otro. Sois como las flores de un magnífico jardín, cuyas semillas se polinizan y crean nuevas flores que son incluso más hermosas y exuberantes en sus profundos matices. Cada uno de vosotros es hermoso y al mismo tiempo diferente. Porque cada uno es Dios expresándose a través de la originalidad de sus propios diseños creativos e intencionales.

Todos vosotros fuisteis una vez chispas de pensamiento, emanando luz, que se convirtieron en la prolongación de Dios hacia la continuidad de la eternidad. Con el propósito de erigir un reino más grande para la exploración, diseñasteis, con gran cuidado y mucha experimentación, cuerpos de materia, o si preferís, de pensamiento coagulado. A través de vuestros cuerpos fuisteis capaces de expresaros sobre otro plano de existencia, y así explorar la totalidad de los patrones de pensamiento que se llama Dios. Así, en vuestras aventuras hacia la creatividad infinita, vosotros, que fuerais una vez luz sin forma, os habéis transformado en la materia celular llamada humanidad. Gracias a esto, os convertisteis en Dios-hombre: la inteligencia llamada mente de Dios expresándose a través del organismo viviente llamado hombre.

Como humanidad, sois una inteligencia extraordinaria. No sólo habéis infundido en vuestra propia estructura celular el aliento de vida y los instintos para la supervivencia, sino que, con propósitos divinos, habéis integrado vuestra suprema inteligencia a la materia del cuerpo con el fin de refinarlo y hacerlo evolucionar. Mediante vuestro diseño de una ciencia de la evolución, habéis evolucionado desde lo que se llama Neandertal hasta lo que se llama Homo Sapiens, la humanidad. Es así como el género humano en este plano —tras muchos eones de tiempo y mucha experimentación, mucha evolución y muchos traumas— se convirtió en las entidades erectas que ahora se sientan frente a mí.

Todos vosotros estáis aquí, en lo que se llama el plano de la demostración, para demostrar el poder de vuestra propia inteligencia creativa sobre este nivel de vida, el cual es un gran nivel. Porque aquí, el pensamiento, vuestro amado Padre, existe en todas las formas de su manifestación: desde la luz hasta llegar a la densidad de la materia.

¿Sabíais que la inteligencia se desarrolla en todas partes? Realmente lo hace. Pero aquí, en este lugar vuestro llamado Tierra, es donde la humanidad —el matrimonio entre pensamiento y materia— está en la cumbre de su evolución.

Vosotros, la humanidad, ¿creéis que estáis atrasados? ¿Creéis que sois menos que los que viven en lo invisible? No lo sois. Estáis en una gran aventura hacia el entendimiento de la totalidad de vuestros eternos procesos de pensamiento. Sin convertiros en Dios en la forma llamada humanidad, nunca podríais entender lo conclusivo que Dios es. Nadie podría, porque el reino de Dios es una expansión desde la luz hasta el electrum, hasta la materia, hasta la forma. Así, Dios no es sólo la frecuencia más alta de pensamiento; también es la frecuencia más densa y más baja de pensamiento llamada materia bruta.

Sólo cuando llegas a ser la humanidad expresas lo que el Padre es en todas las formas de pensamiento. Porque al ser Dios-hombre, Dios-mujer, no sólo eres pensamiento, emoción y deseo evolucionando, sino que eres luz, electrum y materia en la forma llamada carne y hueso. Nadie expresa la totalidad del reino de Dios hasta que se convierte en Dios en la forma llamada hombre.

Para entender la totalidad de tus procesos de pensamiento —para abrazar la totalidad de quién y qué eres, del Dios que eres— debes ser lo suficientemente flexible, y quererte lo suficiente, como para embarcarte en todos los planos de existencia, incluyendo éste. Una vez hayas vivido y te hayas expresado en el plano de la materia bruta, tendrás una comprensión de Dios en la forma llamada materia.

Aquellos que aún deben convertirse en Dios-hombre no tienen la experiencia completa de Dios en la cual reflejarse para ganar la sabiduría y la comprensión de toda la vida. Sólo aquellos que viajan a este plano para convertirse en parte de su esplendor —para hacerlo evolucionar, para mover montañas, y crear colores y monumentos de dignidad— sólo ellos entienden la complejidad del amor, de la alegría, y de la creación. Sólo esos viajeros —tu lo eres— son los únicos que han obtenido la comprensión de la eternidad y el deseo de alcanzarla, porque ellos son quienes crean la eternidad para toda la vida. Pues mientras haya un plano de materia, ello permitirá la continuidad de la vida hacia la creatividad infinita. Por lo tanto, ser hombre o mujer, ser el colectivo de la humanidad, es en verdad un privilegio; un honor. Es verdaderamente vida divina.

Existen unos seres a los que has llamado «ángeles». Y muchos de vosotros desean ser esa criatura divina. Pero hay una gran restricción en ser un ángel, y es que ellos no poseen equilibrio de razonamiento, ya que aún tienen que vivir como hombres. Ellos son simplemente energía, dioses que algún día se convertirán en Dios-hombre. Pero ellos no sienten pena ni compasión por la humanidad. ¿Cómo podría alguien que vive en lo invisible entenderte completamente hasta que no haya sido lo que tú eres? La humanidad está mucho más avanzada que los ángeles porque ellos no tienen el entendimiento de Dios viviendo en la forma limitada llamada hombre; por eso, ellos están limitados en su entendimiento de la humanidad, de sus alegrías y de sus penas.

Yo te digo: ser parte de la humanidad es una experiencia sagrada, porque ello significa experimentar plenamente a Dios. Sólo al convertirte en la humanidad has recorrido el camino hasta los perímetros que abarcan la totalidad del reino de los cielos.

Por ello, vosotros no os habéis degradado al convertiros en la humanidad. Debes entender esto. Porque si nunca has sido parte de la humanidad, nunca podrás entrar totalmente en el reino de los cielos. ¿Cómo puedes ascender a los cielos, si nunca has descendido a la vida?

Vale la pena, es digno, es sabio convertirse en hombre para poder entender este fuego que vive dentro de ti llamado Dios Todopoderoso. Toda la vida se compone de este fuego; y experimentarlo a través de la suprema inteligencia de la materia bruta —lo que se llama humanidad— te permite la visión completa de lo que Dios es. Y cuando hayas entendido completamente todo lo que Dios es —espacio interno y externo, materia, carne y hueso, amor, alegría y tristeza— entonces, serás todo lo que el Padre es.

Ahora, la razón por la cual estás en este plano, es para continuar la exploración de Dios a través de la densidad del cuerpo en el que estás viviendo. Aquello que sustenta tu evolución creativa es la vida, la misma fuerza vital que mantiene al átomo en su esfera y a vuestra Tierra en el espacio. Y esta fuerza vital tiene un principio universal: evolucionar siempre, transformarse siempre y expandirse siempre. El propósito de tu vida siempre ha sido experimentarla y aprender de ella; y refinar lo que has aprendido y reintegrarlo al principio llamado vida.

Esto que estás viviendo se llama «creación». Estás jugando con pensamiento creativo y expresándolo a través de la materia con el propósito de adquirir sabiduría y entendimiento, y así identificar el gran misterio que tú eres. Sin embargo, todo lo de este plano es una gran ilusión. Todo el mundo cree que el plano tridimensional es la realidad, pero no lo es. Todos los juegos de la humanidad son ilusiones, son sueños, porque esta realidad puede vivirse en un sueño continuo. El mundo real es el que yace dentro de ti: el encuentro con la emoción en cada momento que sientes. El mundo real existe sólo desde el punto de vista de la emoción, y ésta no está gobernada por la lógica, sino por el amor en movimiento.

Este mundo que tú llamas «realidad», nunca existiría si tú no tuvieras los ojos para percibirlo a través de la emoción que se mueve dentro de tu alma, porque entonces sería algo inexistente. Todo lo que hay en este paraíso de materia fue creado simplemente para evocar emoción dentro de las almas de aquellos que participaban en esta maravilla de la creatividad. ¿Para qué? Para ganar el mayor premio de la vida llamado sabiduría. Y la sabiduría no es un entendimiento intelectual; es, de hecho, un entendimiento emocional, adquirido con la experiencia.

La vida, este gran escenario, es tu reino. Es la plataforma sobre la cual creas tus ilusiones. Este maravilloso escenario te permite la oportunidad de soñar cualquier realidad que desees hasta darle existencia. Porque el Dios que tú eres tiene la libertad ilimitada de soñar cualquier pensamiento, sentir la emoción y convertir ese sueño en realidad; y puedes cambiar de idea en cualquier momento.

La razón de la vida en un plano de densidad es probar a todo aquel que se embarca en ella —y esto es una experiencia exclusiva de la humanidad— que a cada giro del pensamiento que se abraza hasta la emoción, pronto le sigue la realidad. Y cuando ese entendimiento es asimilado, cuando ese increíble poder de creatividad es reconocido, se acelera un proceso de alineación dentro de ti por el cual sabes que eres Dios. Sin embargo, sin la experiencia humana, nunca podrías saber esto.

Esta vida es para que la abraces. Es rica, y está llena del fervor de la aventura y el desafío. Provee todo a tu alrededor, puertas abiertas y oportunidades para que evoluciones o involuciones y así llegues a transformarte. ¿Transformarte en qué? En la acumulación total de todas tus experiencias, que te confirmarán simplemente que eres Dios, porque sólo un Dios tiene la capacidad crear monumentos en materia que testifiquen su propia gloria.

 Debes ser alabado por ser Dios-hombre y Dios-mujer, porque sólo cuando Dios se transforma en hombre es que la vida sobre este plano puede ser creada y evolucionar. Tú eres espléndido, verdaderamente. Eres más poderoso de lo que crees, porque con cada emoción, con cada pensamiento, creas vida. Depende de ti el dar presencia a la vida y mantener la vida futura, no de aquellos que están en lo invisible. Ellos perduran siempre dentro de su propio entendimiento. Pero ¿quién sostiene este reino material que es la esmeralda de todos los reinos? Vosotros, con vuestra manera de pensar y de abrazarlo.

Eres tú quien da autenticidad a todas las cosas. Eres tú el que añade a la plataforma llamada vida. Eres tú quien exalta y glorifica este reino de Dios. Tú no sabes esto, porque siempre has pensado que eras un poco menos que los ángeles. ¡En absoluto! Tú aún no lo sabes, pero lo sabrás. Porque pronto vida, arco iris, colores y luces servirán para recordarte lo que realmente eres. Se llama la Era de la iluminación, y en ese tiempo, ¿en qué se habrá convertido la vida aquí? Será entendida como una experiencia necesaria para que cada uno se abra al entendimiento de que es, de hecho, una parte de la mente de Dios. Una vez sepas esto, ¿qué aventuras te esperan? Entonces tendrás toda la eternidad para jugar con ella, tendrás toda la infinitud del pensamiento para reevaluar y recrear los elementos, la materia, el tiempo, el espacio, la distancia... tú.

Tú eres verdaderamente maravilloso, porque iniciaste un largo viaje hacia esta esfera para convertirte en lo que ahora eres. Y ese viaje ha tenido el propósito de conocer a Dios en su totalidad, desde el pensamiento hasta la luz, hasta la división del electrum, hasta la materia sólida, hasta este plano. Todos vosotros hicisteis ese viaje, y eso no solamente es algo espléndido, sino también atrevido, porque involucra un riesgo. Existe una gran probabilidad, a través de la transfiguración del gran Yo inmortal en el plano material, de perder la identidad de uno, y quedarse atrapado totalmente en la supervivencia. Y ¡qué pena! Eso es lo que le ha sucedido a la mayoría de humanidad.

¿Sabes por qué te has aventurado a escucharme, a este gran enigma que soy? Porque sabes que lo que te acabo de decir es verdad, y estás buscando el camino que te conduzca de regreso al primer conocimiento divino que puso todo esto en marcha. Dentro, muy dentro de ti, sabes que eres algo más que materia colectiva, que eres algo más que carne y hueso; sabes que eres realmente divino. Y lo eres. Estás aquí para darte cuenta de esto, para abrazar el  principio divino que eres, y encontrar que dentro de ti existe la luz original, el aliento de pensamiento que te dio la vida en el principio.

Mis queridos maestros, vosotros le disteis la vida al viento. Le disteis al sol la razón para estar donde está. Le disteis un motivo a las nubes de tormenta para armar su fuerza y alimentar y aplacar la sed de la tierra. No sabéis esto porque siempre os habéis considerado menos que el amor a la vida que Dios es realmente. Yo os adoro, porque he sido como vosotros. He vivido vuestras ilusiones, y he realizado vuestros sueños. Y adonde yo fui también iréis vosotros cuando llegue la hora. Pero nunca llegaréis ahí sin antes haber abrazado esta vida y a Dios a través de abrazaros a vosotros mismos.

Yo os saludo desde lo más profundo de mi ser. Todos vosotros sois verdaderamente grandes. Vosotros sois, en verdad, amados, se os necesita y se os aprecia. Sois la razón del siempre jamás. Sois, de hecho, la razón misma de la vida.

 

Capítulo 10

EL DIOS IDENTIFICABLE

 

«El Padre nunca puede ser identificado fuera de tu maravilloso ser. Intentarlo siquiera sería ser injusto contigo mismo, porque estarías saliendo fuera de lo que eres para describir algo que emana de lo más profundo de tu ser. La única manera como puedes identificar a Dios es observar lo que el Padre es en ti.»

Ramtha

 

Cada uno de vosotros está en este plano por muchas y diversas razones. Pero la mayor y más importante de todas las razones, es para entender y amar el mayor misterio de todos, el punto llamado Yo. Y a ese punto yo me refiero, apropiadamente, como Dios, el Padre dentro de ti, aquél que te dio crédito en tu comienzo, aquél a través del cual creaste y evolucionaste, y aquél en el que te convertirás otra vez.

Ya que tienes que convertirte en lo que Dios es —para expresar completamente al Dios dentro de ti— ¿qué es exactamente eso en lo que te vas a convertir? ¿Cuál es la identidad de Dios que te dará un punto de referencia Para poder así transformarte? Bien, veamos.

Ese Dios al que amo, del cual soy un servidor, a través del cual se han manifestado todas las maravillas, es la continuidad de la totalidad de la vida. Dentro de la continuidad del reino de la vida, que es la continuidad de la eternidad, el ahora es todo lo que siempre ha existido. En el ahora, este específico momento, Dios es todas las cosas que están existiendo como realmente son. Así, en este ahora, Dios es el Ser de todo lo que es. Y en los ahoras que vendrán, Dios es el pulso de toda la vida siempre continua al unísono consigo mismo..., viviendo vibrantemente, sintiendo, extendiéndose, evolucionando, expresando el ser de sí misma.

Dios es el factor determinante de todo lo que existe, y al mismo tiempo no tiene fronteras, no tiene principio ni tiene fin. Es la infinitud que no tiene paralelo. El Ser de Dios es realidad sobre realidad, dimensión sobre dimensión, universo sobre universo.

La vuestra es tan sólo una pequeña galaxia. Y si pensáis que sois la única vida que existe en ella, sois bastante arrogantes. Sólo en vuestra Vía Láctea hay diez mil millones de soles, y con cada sol, existen planetas que tienen vida sobre ellos.

No hay número que pueda contar todos los sistemas solares que existen. Ni existe el número que pudiera contar todos los planetas, grandes y pequeños, y toda la vida que habita en ellos. No existen tales números. Y si quieres comprender el infinito, mejor empieza a reprogramar tu manera de pensar para poder percibir más allá del tiempo, la distancia y la medida, porque en una realidad mayor ninguno de éstos existe.

Dios es. ¿Cuándo fue el principio? Nunca lo hubo. Dios siempre fue el pensamiento, el espacio, el vacío que sostiene y da vida a los telestars. ¿Sabes lo que es un telestar? Transforma la luz en materia y la esparce por todo el universo para crear sistemas estelares. ¿De dónde vinieron los telestars? Del pensamiento, de Dios, del espacio, el gran vacío en donde miras y ves estrellas y eternidad. Si quieres visualizar a Dios en su ser impecable e infinito, visualiza la eternidad sin límites llamada espacio, porque el espacio es el río de pensamiento que rodea todas las cosas que ves, que sostiene y da autenticidad a todo lo que existe.

Todo el mundo habla del espacio como si no fuera nada. Pero ¿cuál es el poder que permite a todas las cosas estabilizarse en sistemas orbitales? ¿Que es aquello que sostiene vuestra tierra en el vacío? ¿Quién mantiene vuestra Vía Láctea, con sus diez mil millones de soles? ¿Qué es lo que los sostiene. ¿Qué es lo que hace que vuestro sol esté en su posición? ¿Y qué es lo que permite el paso de toda la materia? ¿Y cuál es realmente la autopista por la que viaja la luz? ¿Tú contestas: «Nada»? Enséñame nada que pueda sostener diez billones de soles y sus sistemas solares respectivos.

Dios es, en un nivel, la materia que constituye la sustancia de todas cosas. En otro nivel, es el flujo de tiempo de las diferentes dimensiones, la distorsión del tiempo que crea los universos paralelos. En otro nivel, es el espectro llamado luz que da soporte a la materia. Y en el mayor nivel de todos es la «nada» que os mantiene en vuestra posición: el pensamiento, la eternidad del espacio.

Dios es la totalidad de la vida, palpitante, que se extiende, que evoluciona y continúa hasta la eternidad. Es el Ser que permite lo que fue, la permeabilidad de lo que es, y la promesa de lo que vendrá. Es el movimiento que crea vida, el proceso de pensamiento ilimitado que no alcanza metas o ideales, sino que está continuamente creando vida, desde el pensamiento hasta la luz, hasta la materia. Dios es la esencia de todo lo que es en una fuerza motivada que está siempre cambiando, siempre creando, siempre extendiéndose, siempre existiendo.

¿Cómo puedes identificar aquello que lo abarca todo, que es todopoderoso, siempre evolucionando y en continuo movimiento, que siempre permite y siempre existe? ¿Cómo puedes decir: «Dios es esto», cuando lo que Dios es en este ahora no va a ser lo mismo en el ahora siguiente? ¿Cómo puedes percibir un universo sin principio ni fin?

Con una mente de pensamiento finito no puedes identificar aquello que está por encima del tiempo, la distancia, el espacio y la materia. Porque con una mente finita no alcanzas a ir tan lejos en la descripción. Aunque se han usado los términos «Dios» y «el Padre», son sólo palabras para referirse a todo lo que es, siempre ha sido y siempre existirá, desde el Ser de lo que fue hasta el Ser de lo que es, hasta el Ser ilimitado del siempre jamás.

Entonces, ¿dónde puedes encontrar un punto de referencia para convertirte en Dios? En ti. Porque lo que tú eres es la imagen de Dios, el duplicado de lo que el Padre es. La esencia que tú eres es aquello que es perpetuo, en evolución, siempre cambiando, siempre creando, siempre existiendo. Tú eres Pensamiento, luz, electrum, forma. Eres pura energía, poder impresionante, emoción palpitante, pensamiento sublime. Aquello que has percibido como el nivel más alto de inteligencia, de poder, de dignidad, de gracia y santidad, eso es lo que tú eres. ¿Quiénes eres tú? Tú eres el «Dios Identificable».

El Padre nunca puede ser identificado fuera de tu maravilloso ser. Intentarlo siquiera sería ser injusto contigo mismo, porque estarías saliendo fuera de lo que eres para describir algo que emana de lo más profundo de tu ser. La única manera como puedes identificar a Dios es observar lo que el Padre es en ti. ¿Y no es eso bastante agradable después de todo? Te saca de la complejidad de tratar de comprender la creación infinita, y te trae al aquí y ahora de tu propia vida, tus propios procesos de pensamiento y tu propio ser.

La única manera como puedes percibir, entender y conocer emocionalmente al Padre, es entender y conocer emocionalmente quién eres tú; entonces conocerás a Dios. Entonces podrás decir, «Yo sé quién es el Padre, porque el Padre y yo somos uno, y yo sé quién soy».

Ser como Dios es, es ser como tú eres. Cuando eres simplemente el Ser de ti mismo, entonces eres infinito, ilimitado, creativo y opcional. Eres quien todo lo permite, eres movimiento, eres tranquilidad, eres alegría. Eres pura energía, dirección poderosa, todo sentimiento y todo pensamiento. Ser y amarte a ti mismo con todo tu ser y todo tu aliento, y permitirte tu propia virtud en la vida, es ser como Dios es.

Simplemente déjate ser; un Ser. Al ser, eres todas las cosas. Convertirse en Dios es decir: «Yo Soy».

 

 

Capítulo 11

EL REGALO DEL AMOR

 

«El amor, en su forma suprema, es el deseo del Padre de permitir que la vida que él es sea siempre continua a través de cada uno de vosotros. La forma más pura de amor es la voluntad libre que el Padre os dio a cada uno, para que a través del ejercicio de esa voluntad pudierais explorar las dimensiones del pensamiento y extenderos hasta una grandeza mayor, y así extender la mente de Dios.»

Ramtha

 

No existe tal cosa como la «voluntad de Dios», fuera de tu propia voluntad divina. Si Dios quisiera que la vida fuera una expresión singular y mundana nunca te habría creado, ni te habría dado la voluntad para expresar tu propia e intencionada originalidad.

Lo que se conoce como la «voluntad de Dios», fue creada por el hombre para poder gobernar y controlar a sus hermanos. Sin embargo, si tú crees esa enseñanza y ves la voluntad de Dios separada de la tuya, siempre estarás viviendo en la batalla de su voluntad contra la tuya, pues tú querrás hacer ciertas cosas, y sentirás que debes hacerlas, pero la «voluntad de Dios» te dirá que no debes hacerlo.

Dios no es algo separado de ti. Tú y él sois uno y el mismo. Tu voluntad es su Voluntad. Cualquier cosa que quieras hacer es lo que tú llamas «la divina providencia» Ia voluntad divina. De esta manera, nunca estás en conflicto con el  destino, porque el destino no está ordenado de antemano, está totalmente ordenado por ti. Cada cosa que piensas crea tus momentos por venir. Este preciso instante de ahora es simplemente el producto de los pensamientos que tuviste hace unos momentos. Esa es la ciencia de Dios. Lo único que el Padre desea para ti, es que experimentes la totalidad de la vida que él es de acuerdo con los sentimientos que hay en tu alma. ¿Para qué? Para que llegues a entender la alegría y el amor incondicional que Dios tiene por ti y por toda la vida.

Si sientes que estás reñido con Dios, quizás deberías reconstruir la imagen que tienes de él, porque déjame decirte que él no es todo amor si tienes que luchar contra él.

En el principio, cuando el padre contempló su espléndido ser, se extendió a sí mismo hasta el esplendor de la luz. A partir de aquella expansión y aquella luz, cada uno de vosotros se convirtió en Dios en la forma de un movimiento único y singular, para continuar la expansión del pensamiento hasta la eternidad.

Para que Dios fuera una entidad única, extendiéndose siempre a través de vuestros pensamientos contemplativos, fue necesario dar a cada uno de vosotros el poder de crear de forma única mediante el pensamiento que él es. Y él hizo esto al daros la acción llamada libre albedrío. El principio de la voluntad os fue dado a cada uno de vosotros para que fuerais únicos y soberanos; para que pudierais ser los creadores de vuestra propia verdad y soberanos de vuestro propio entendimiento.

Lo que te da tu esencia divina es la libertad de abrazar y experimentar cualquier pensamiento que desees. Y esa esencia divina llamada libre albedrío es el amor; es el regalo de amor que Dios da a cada uno de vosotros. Cada uno de vosotros tiene la divina esencia de la voluntad, para que así tengáis la libertad de crear en forma única cualquier ideal que hayáis visualizado a través del pensamiento.

El amor, en su forma suprema, es el deseo del Padre de permitir que la vida que él es sea siempre continua a través de cada uno de vosotros. La forma más pura de amor es la voluntad libre que el Padre os dio a cada uno, para que a través del ejercicio de esa voluntad pudierais explorar las dimensiones del pensamiento y extenderos hasta una grandeza mayor, y así extender la mente de Dios.                                                                                     

El libre albedrío te da la singularidad —y a la vez una unidad con el Padre— que permite a tus procesos de pensamiento tener su propio flujo creativo. Y cada momento que creas, a través de la contemplación y expansión de tus propios pensamientos, estás imitando el mismo amor que el Padre tuvo por sí mismo cuando él te creó. Porque la creación es el acto de traer el amor desde dentro de tu ser hasta una forma creativa única y con libertad de movimiento, que vivirá para siempre.

Desde el ilustre momento de vuestro nacimiento, el Padre, a través de su amor puro e incondicional, hizo este pacto con cada uno de vosotros: el Padre se convertirá en todo aquello que pienses, y todo aquello que desees. A través de este pacto —que aún existe y siempre existirá— cada uno de vosotros se convirtió en el heredero de la totalidad de lo que el Padre es. Por eso, el Padre siempre te ha dado todo lo que él ha llegado a ser, para que puedas entender y experimentar la totalidad de la vida que él es. Él es la base de la culminación de tus sueños. Pero ¿quién fabrica los sueños? Tú. ¿Y de qué están hechos tus sueños? De pensamiento, de Dios, de vida.

Tú puedes tomar de la totalidad del pensamiento que Dios es y crear cualquier verdad, cualquier actitud, cualquier cosa que desees. El Padre, la vida, se convertirá al instante en cualquier verdad o actitud que hayas creado en tus procesos de pensamiento. Y a través de la materia que él es, el Padre manifestará libremente cualquier ideal de pensamiento que desees para que puedas experimentarlo.

Para darte un ejemplo del amor que Dios tiene por ti, tomemos la criatura llamada serpiente, un ideal creado por un dios con el propósito de extender la vida mediante una cadena vital. Esta criatura tiene un cuerpo largo y esbelto, con múltiples músculos y huesos. Se mueve muy rápidamente y, como su única defensa, posee una cabeza enorme con colmillos que te podrían atravesar. Y aunque su mordisco podría derribar a un hombre de gran tamaño en pocos momentos, cualquier hombre podría hacerla trozos o aplastarla fácilmente.

Ahora tomemos a dos dioses. El primero, con una mente científica, ve a la serpiente como una creación maravillosa, porque puede moverse muy rápidamente, aun sin tener pies, y tiene un diseño y color de piel muy hermosos, y un maravilloso esqueleto que parece seguir y seguir y nunca acabar. El segundo dios ve a la serpiente como algo odioso y vil, como una criatura horrible porque su mordisco es peligroso y puede matar a un hombre.

Para el Padre, que es el Ser de toda la vida, todas las cosas son puras en estado de ser; todas las cosas son inocentes en su expresión de la vida que él es. Es simplemente la actitud que adopta cada entidad hacia algo lo que hace una cosa hermosa, vil o fea. Somos simplemente nosotros, los dioses —que tenemos la capacidad creativa de sustraer del pensamiento que el Padre es contemplarlo y alterarlo— quienes juzgamos algo que en sí es realmente puro e inocente, como algo diferente del ser.

Qué grande es el amor de Dios —que es la sustancia vital de la serpiente— que te da a ti, su mayor creación, el derecho de proyectar tu actitud y tu voluntad sobre la serpiente del modo que tú elijas.

El amor que la fuente de la vida tiene por ti es tan grande que se convertirá en cualquier cosa que desees a través del pensamiento. El Padre será todo lo que tú quieras que él sea. Él te permitirá alterarlo de cualquier modo en que desees hacerlo. La vida que él es se convertirá en vil, fea o vulgar o llegará hasta los límites de la belleza, como tú gustes mirarlo.

Ahora, ¿no es algo maravilloso que el Padre se convierta en todo aquello que tú desees o percibas, simplemente a través de los antojos de tus procesos de pensamiento? Por supuesto que lo es ¡Eso es amor!

Tú puedes hacer con el pensamiento cualquier cosa que desees, pues el amor del Padre por ti es constante. No importa cuan vil o miserable percibas la vida que Dios es, para él sigue siendo él mismo. Sigue siendo Dios, sigue siendo puro, y sigue siendo amado. Esa promesa es inquebrantable porque el Padre, en sí mismo, carece totalmente de actitudes; simplemente es.

El amor entre tú y Dios no tiene condición. Si el Padre censurara tus pensamientos de alguna manera, o limitara tu experiencia de la totalidad de la vida que él es, no tendrías la libertad de continuar su expansión hasta la eternidad. Ni obtendrías la sabiduría de tus aventuras en el pensamiento, para poder entender el amor y la alegría que el Padre realmente es en su supremo estado de ser.

Dios te ama en completa libertad para que hagas siempre lo que te plazca, pues tu voluntad es su voluntad. Este es el pacto entre Dios y sus hijos entre Dios y él mismo. Cualquier cosa que hagas, adonde quiera que te aventures, siempre serás amado. Él te permite hacer todo lo que desees, porque sabe que eres siempre continuo y que nada podrá nunca separarte de él. El Padre no ha creado nada que sea superior a sí mismo que pueda jamás arrebatarte tu fuerza vital. Por eso, tú siempre existirás. Y cuando tu vi haya concluido, habrá otra... y tendrás la libertad de crearla como quiera que elijas.

Tú vivirás esta vida y todas las que vendrán de acuerdo con tu propia voluntad. Y lo que te ha dado la libertad de hacer esto es aquello que te ama, aquello llamado tu Padre, Dios Todopoderoso, el amante de todas las cosas.

Vosotros sois entidades libres. ¿Cómo? Gracias al poder llamado voluntad y a la facultad llamada amor.

 

Capítulo 12

NADA MÁS QUE LA VERDAD

 

«Hay verdad en todas las cosas, maestro, pero también hay refinamiento, porque cada momento refina la verdad. Por eso. Dios no existe en un estado de perfección, sino más bien en un estado de transformación. Cada entidad progresa continuamente en su entendimiento para abarcar una verdad más ilimitada. Y de acuerdo con su entendimiento, momento a momento, esa será la verdad como él la ve, como él la conoce.»

Ramtha

 

Estudiante: Siento que he pasado toda mi vida yendo de una religión a otra y, más recientemente, de un maestro a otro, tratando de entender de qué trata este asunto de Dios y de la vida. Estoy realmente confundido, Ramtha, Porque cada uno tiene algo diferente que decir. Y aunque muchas cosas son las mismas, todos enseñan cosas diferentes. ¡Y algunas de ellas son incluso totalmente opuestas!

Por ejemplo, tú dices que no existen «el bien y el mal», y que Dios nos ama sin importar lo que hagamos. En cierta manera, lo que tú enseñas tiene mucho sentido para mí, pero es muy diferente de lo que enseñan otros. Y algunas de las cosas que dices parece que van un poco «más allá» en cierto sentido, porque son muy diferentes de lo que me han enseñado toda la vida.

Estoy confundido Ramtha. No sé a quién creer. ¿Cómo determino qué es realmente cierto, qué es la verdad?

Ramtha: Primero, maestro, ¿qué quieres decir con el término «más allá»?

Estudiante: Bueno, lo que quiero decir es que uno tiene que estirar sus pensamientos para entender o aceptar algunas de las cosas que tú dices.

Ramtha: ¿Dirías tú que el infinito y el siempre jamás están «más allá»?

Estudiante: Bueno, sí, en cierto sentido.

Ramtha: Entonces mis enseñanzas van de hecho «más allá», porque ahí es adonde te van a llevar, directo hasta los perímetros del siempre jamás. Ahora, dime, maestro, ¿qué no es verdad?

Estudiante: Bueno, por ejemplo, la imaginación, la fantasía. Aquello que no se corresponde con la realidad.

Ramtha: ¿De verdad? ¿Qué son la imaginación y la fantasía?

Estudiante: Pensamientos que entretienes en tu mente, cosas que inventas en tus pensamientos.

Ramtha: Y cuando contemplas esos pensamientos, ¿no son reales? ¿No son una realidad en tu conciencia? ¿No son una verdad en el pensamiento?

Estudiante: Sí, pero quizá lo sean solamente en mi mente. Ellos no se corresponden necesariamente con la verdad de las cosas en la vida real.

Ramtha: Sabes, maestro, todos desean conocer cuál es la verdad. Pero si hay una verdad, ¿qué son todas las demás cosas que también son realidad en conciencia?

¿Sabes cuál es la verdad? Que no la hay. El no haberla significa que todas las cosas lo son.

Todas las cosas son verdad, maestro. No hay nada que no lo sea, porque todas las cosas derivan del pensamiento, que es Dios. Y Dios no es un solo pensamiento formulado; él es la realidad de todos los pensamientos.

Todas las cosas son reales, porque a todas se les ha dado autenticidad a través del pensamiento y tienen un propósito de ser. Lo que tú llamas imaginación y fantasía son algo ciertamente real, pues ambas están constituidas de pensamiento y propósito.

Estudiante: ¿Incluso si no se corresponden con el mundo de afuera.

Ramtha: El mundo «de afuera», al que tú llamas «real», maestro, es sólo la ilusión y la creación de la mayor realidad de todas, que es la realidad invisible llamada pensamiento y emoción. ¿Cómo crees que todo vuestro mundo «de afuera» llegó a existir? Fue creado por la imaginación y la fantasía. Y una vez que se convirtió en realidad en su forma material, incitó más  imaginación y fantasía, pues una cosa engendra a la otra, y las dos son de hecho reales.

Cada cosa creada en el pensamiento, todo cuanto existe en la conciencia —se manifieste o no en la forma llamada realidad material— es verdad, maestro.

Estudiante: ¿Por grotesco que sea?

Ramtha: Ciertamente, entidad, porque sólo las actitudes determinan lo grotesco. Cada pensamiento que contemplas en tu mente es verdad, porque está vivo en conciencia; y así, es parte de la realidad más grandiosa llamada la mente de Dios, la plataforma desde la cual emerge toda la vida.

Ahora veamos, maestro, si podemos ayudarte un poco en tu confusión.

Dios el Padre es pensamiento, la verdad de todo pensamiento. Y lo maravilloso de Dios es que él, en verdad, carece de ley, porque si el Padre tuviera leyes estaría limitado. Pero el Padre, al ser ilimitado, permite opciones a su verdad y pensamiento ilimitados. El Padre os ha dado a cada uno de vosotros la voluntad de aceptar y crear desde el pensamiento cualquier verdad que complemente vuestra propia individualidad, y así percibir la verdad de acuerdo con vuestros deseos y vuestra progresión única hacia la sabiduría. Y el Padre, la vida, se convertirá en cualquier verdad que creéis con el pensamiento, para que podáis experimentar y entender esa verdad, esa dimensión de pensamiento llamada Dios.

La verdad es sólo lo que un individuo percibe como tal. La verdad es una opinión, una actitud, una creencia que se ha convertido en absoluta en el pensamiento creativo. Sin embargo, la opinión de cada cual sobre cualquier cosa diferirá, a menudo vastamente, porque cada uno ha formulado esa opinión basándose en sus experiencias únicas y en el entendimiento o confusión que haya obtenido en su alma, no sólo durante esta vida, sino durante todas las vidas vividas antes que ésta. De esta manera, una entidad creerá que algo es verdad, mientras otra quizás no. Ambos no pueden comprenderse mutuante, porque ellos no han sido la misma persona, ni han tenido las mismas experiencias colectivas.

¿La verdad de quién es la correcta? Las dos lo son. Las dos son verdaderamente ciertas. Porque cada uno está expresando la verdad que su experiencia y conocimiento le han permitido percibir. Pero si la verdad de alguien es que su verdad es la única correcta, su entendimiento está limitado.

Cada entidad creará y aceptará en su sueño —de acuerdo con su experiencia y su propia necesidad, y con el propósito de realizarse a sí misma— cualquier verdad que desee experimentar para su evolución hacia la sabiduría. Y con motivo de dicha experiencia, cada cual buscará las fuentes de la verdad que apoyen lo que él quiera creer. Por ello, habrá tantos grupos de verdad únicos como dioses habiten este plano, pues cada entidad posee la voluntad, el derecho y la necesidad de crear la verdad de diferente manera.

Entonces, cualquier cosa que leas u oigas sobre un maestro es su percepción de la verdad, como él la ve, como él la ha aprendido, como él la ha creado, como él la está experimentando. Si tú tuvieras diez maestros ciertamente estarías en una gran confusión, pues la verdad de cada uno sería diferente. Y ciertamente encontrarías que la percepción de la verdad en uno y otro se amoldará a lo que tú necesites en ese momento. Pero si, al mirarlos a todos, tratases de distinguir quién está diciendo la verdad, te darías cuenta de que todos la dicen. Lo que debes decidir es hasta qué grado quieres convertirte en una verdad en particular, porque cualquier verdad que tú aceptes se convertirá en una realidad experimentada en tu vida.

Hay grandes maestros en vuestro plano, y son magos de todo tipo, ya que pueden realizar y manifestar milagros y maravillas. Pero ellos aún creen en la muerte, y por eso, morirán. Incluso habiendo progresado inmensamente en su aprendizaje, todavía no han extendido su comprensión más allá de las limitaciones de la muerte, hasta el entendimiento de que la vida es realmente la continuidad del ser. Así pues, si tuvieras que aceptar sus verdades como la única verdad, tú también podrías convertirte en un mago, pero también morirías. ¿Lo ves?

Hay verdad en todas las cosas, maestro, pero también hay refinamiento, porque cada momento refina la verdad. Por eso Dios no existe en un estado de perfección, sino más bien en un estado de transformación. Cada entidad progresa continuamente en su entendimiento para abarcar una verdad más ilimitada. Y de acuerdo con su entendimiento, momento a momento, esa será la verdad como él la ve, como él la conoce.

Tomemos una flor como ejemplo. ¿No es verdad que la flor es un capullo? Efectivamente. Cuando la flor se abre, ¿es acaso mentirosa porque ya no es un capullo? No, está en un estado de verdad progresiva. ¿Y es la flor mentirosa cuando caen sus pétalos y dejan de existir? ¿Qué es entonces? Está en un estado más avanzado de su verdad.

Cualquier enseñanza que escuches o leas, cuya fuente divulgue leyes, o limite al hombre, o divida al Ser en bueno o malo, o diga que Dios es una entidad singular en vez del Ser de todo lo que es, cualquier enseñanza de este tipo procede de entidades que simplemente han aceptado eso como su verdad y se sienten obligados a darla al mundo. Esa es su verdad, maestro, y ellos no están equivocados. Pero una verdad más amplia y refinada es que cualquiera que enseñe que la vida es limitada en cualquiera de sus aspectos, no ha progresado en su entendimiento tanto como otros lo han hecho. Pues, ¿acaso Dios es limitado? Si lo fuera, maestro, la vida no sería siempre continua y tú ni siquiera tendrías la opción de estar confundido.

Lo que yo enseño es, ciertamente, una verdad maravillosa, pues ¿quién se atreve a decir que Dios no posee leyes? Así no se lo puede utilizar para controlar y esclavizar a otros. Porque el Padre, la suprema conciencia, existe, verdaderamente, sin la limitación de leyes, juicios y finales. Cuando tú progreses en tu verdad y abarques este entendimiento ilimitado, entonces experimentarás y entenderás realmente el amor, la alegría y la continuidad que el Padre es.

Cada uno, maestro, sabe sólo hasta el grado en que lo desee y se lo permita. Y la mayor parte del conocimiento en vuestro plano está construido sobre el miedo, la supervivencia y las polaridades del entendimiento; está construida sobre el juicio y la separación de las gentes, sobre la creencia de que el hombre es una criatura «caída» que no posee divinidad. Pero el hombre es Dios, maestro. Así pues, juzgar al hombre es juzgar a Dios, limitar al hombre es limitar a Dios. Separar al hombre de su divinidad, es robarle a Dios la divinidad.

Si lo que tú lees o escuchas de un maestro limita tus procesos de pensamiento, está de hecho limitando los procesos de pensamiento del Padre. Escucha lo que se dice y cómo se dice. Si limita, separa o divide, entonces es una Verdad limitada de una entidad que aún debe progresar hacia un entendimiento más ilimitado.

Lo que inevitablemente se aprende de todos estos maestros, es que únicamente tu eres tu máximo maestro, porque sólo tú sabes qué es lo mejor para ti. ¿Cómo puede alguna otra persona saberlo cuando ella está ocupada viviendo su propia vida y valorando la verdad desde su propio punto de vista? Sólo tú puedes saber qué experiencia necesita tu alma para tu propia realización. Sólo tú puedes ser el dador de tu propia verdad, porque la verdad la ordena y establece uno mismo. Y dicha verdad no se encontrará a través de entendimientos científicos o intelectuales, sino más bien a través de un entendimiento emocional, pues la verdad es un sentimiento, un saber interior, no es algo intelectual.  Saber lo que es verdad para ti es saber lo que tú sientes que es verdad.

Estudiante: Pero, Ramtha, ¿cómo puedes tú sentir que algo es verdad si no está apoyado por hechos, o si es quizás contrario a lo que la ciencia ha descubierto como verdad?

Ramtha: Maestro, nada puede probarse con lo que tú llamas hechos, pues los hechos cambiarán a medida que el conocimiento de la humanidad evolucione y cambie. Todo es una conjetura, porque la realidad está continuamente creándose y evolucionando por medio del pensamiento y la emoción. Los hechos son sólo las manifestaciones materiales corrientes de la conciencia colectiva, pensamientos colectivos abrazados en la emoción por la totalidad de la humanidad.

La prueba, maestro, está en los sentimientos, en la emoción, porque eso es lo que dio realidad al hecho en primer lugar.

¿Cuál es la máxima realidad, la máxima verdad? No son los hechos, maestro. Son los sentimientos que te embargan al aceptar los hechos como realidad, como verdades del pensamiento. Ese es el auténtico hecho: la emoción, que es la más grande de las realidades. Ahí es donde yace toda la verdad. Cualquier cosa que elijas creer, maestro, así será. Entonces, elige ahora lo que sea apropiado para ti, lo que desees creer.

Estudiante: Pero, Ramtha, yo no entiendo cómo puede ser eso. Por ejemplo, en los tiempos en que la mayoría de la gente creía que la Tierra era plana, si la mitad de los marineros de un barco creía que la Tierra era redonda y la otra mitad que era plana, y partían mar adentro, ¿qué le pasaba al barco?

Ramtha: Los que pensaban que era plana, maestro, se tiraban por la borda. El «cielo» prohibía que se probara su error. Los que pensaban que era redonda continuaban el viaje. ¿Ves?

Aquellos que creían firmemente que la Tierra era plana nunca se aventuraron hasta sus confines para descubrir algo diferente, pues estaban seguros de que era plana. Los que creían que era redonda navegaron a su alrededor una y otra vez. Y estaban convencidos de que era redonda. Sin embargo, no sabían que de hecho no es redonda. Es más bien achatada, como a punto reventar, es plana por arriba y por abajo; y además es hueca. Pero aquel que creen firmemente que es sólida, nunca conocerán otra cosa, pues no concebirán ir al interior de la Tierra para descubrir algo diferente. Eso porque su entendimiento es limitado, sin embargo, sigue siendo verdad.

Sé ilimitado en tu verdad, maestro. Sabe que tu mundo es redondo. Pero si deseas ser aún más ilimitado, sabe que es plano por arriba y por abajo. Y para ser incluso más ilimitado, entidad, sabe que el centro de tu Tierra está habitado. ¡Pero ve e intenta decirle esto a tus científicos!

Si lo que tú crees es de forma limitada, esa es tu verdad, y es correcta y precisa. Si crees de forma ilimitada, esa será tu verdad, correcta y precisa. Pero si estás buscando algo en qué creer, no creas en ninguna de las dos. ¡Cree en ti! No existe entidad, cosa o realidad que sea más grande que tú, pues tú eres el dador de toda verdad, el creador de todas las realidades, y quien dispensa las leyes dentro de tu reino.

Ahora, lo que yo diría a cualquier entidad es esto: ve y aprende de tus maestros o tus religiones hasta que te aburran o ya no tengan sentido. Entonces busca la respuesta que sientas correcta dentro de tu alma. Tu alma sabe cuál es la verdad y ella te lo dirá a través de los sentimientos. Cuando la verdad se siente bien, esa es tu alma regocijándose, porque la máxima verdad es la libertad ilimitada, aquello que te permite experimentar cualquier verdad que desees.

La verdad es una limitación, maestro. Decir que algo es verdad indica que existe la falsedad. Pero en un entendimiento mayor no hay ni verdad ni falsedad, sólo el Ser de la vida, siempre continua y en evolución. La vida es la única realidad, y de ésta emerge toda la verdad, pues la verdad se crea y se desarrolla cada momento mediante cada pensamiento que tú tienes. Así, en cualquier momento puedes cambiar de opinión y pensar algo diferente, y ambas cosas son verdad, ambas son principios reales, pues las dos son opciones para el entendimiento emocional.

No hay otra realidad más que la vida y las opciones. Cuando comprendes que todo es verdad y al mismo tiempo nada lo es, que sólo existe el Ser, entonces puedes percibir que la verdad es cualquier cosa que tú determines que sea. Y será absoluta siempre que tú lo reconozcas como tal. En el momento en que no reconozcas ni le des crédito a esa verdad, ya no será real. Por eso este es el plano de las realidades creativas.

Cualquier verdad que crees en tu vida, sabe que también puedes cambiarla. Lo que te permite ser soberano es saber que puedes ser y convertirte en cualquier cosa que quieras, y que tienes la capacidad de cambiar tus planes en cualquier momento que lo desees.

¿Cuánto tiempo necesitas para sentirte feliz? Sólo lo que tardes en pensar felicidad, y empezarás a resplandecer. ¿Cuánto tiempo necesitas para sentirte desesperado? Sólo lo que tardes en pensar la desesperación, y te convertirás en ella. ¿Cuál es la verdad que subyace en esto? Que tú tienes la opción de convertirte en una u otra en cualquier momento, y que puedes cambiar tu expresión siempre que lo desees. Esa es la libertad con la que el Padre te ama. Cuando conozcas esta verdad dentro de tu ser, trascenderás tu limitación hacia tu divinidad. Y mientras otros se dejen gobernar con leyes, morales e ideales, tú serás una entidad libre, porque no pertenecerás a ninguna verdad más que a la tuya propia.

Solamente recuerda esto: todo aquello en lo que creas, es. Siempre que creas en una cosa, se convierte en verdad en una realidad emocional dentro de tu ser. Es por eso que todo el mundo está siempre en la cima de la verdad, no importa cuál sea su punto de vista. Tu realidad creativa será siempre diferente de la de todos los demás. Y cuando a otros les resulte completamente imposible ver tu realidad, será sólo porque están inmersos en las ilusiones de la suya propia.

Cuando entiendas que la verdad es y puede ser todas las cosas, es porque habrás experimentado todo sin limitarte. Entonces podrás participar activamente en todas las experiencias y tener conocimiento de ellas. Entonces serás libre, porque ya no estarás esclavizado por los conceptos o el entendimiento intelectual que dicen «así son las cosas», cuando lo que son, es verdaderamente todo aquello que pueda ser definido en pensamiento.

Esta verdad que te doy, maestro, proporciona un estado del ser más ilimitado, porque en su virtud y contexto abarca la verdad de cada uno, y permite que todas las verdades coexistan en armonía. Cuando abraces este entendimiento, entonces podrás decirte a ti mismo: «En la verdad que expreso, soy polifacético. No soy una verdad, sino todas las verdades». Entonces ya no estás inhibido en tu flujo creativo o enclaustrado en una forma única de vivir y de ser.

Sé quién eres, no bajo la dirección de Ramtha, o Buda, o Yeshua, ni ningún otro maestro, pues ninguno puede enseñarte sobre tu propia divinidad; ellos sólo pueden enseñarte sobre la suya. Para culminar tu destino debes llegar a ser quien eres, y lo que tú solo eres. Si tratas de vivir de acuerdo con el plan de vida de otro, nunca te convertirás en eso. El único camino por el cual llegarás a entender quién eres, y ese fuego que vive dentro de ti, es el de la verdad de tu propio entendimiento emocional.

Ama lo que eres decididamente. Y escucha a Dios dentro de ti, que te habla en un tono muy sutil. Se llama sentimientos. Los sentimientos, si los escuchas, te hablarán de tu verdad y de tu camino hacia la iluminación.

Vive la verdad que sientes dentro de ti. Vívela y manifiéstala para que dé testimonio de tu gloria. Cuando lo hagas, entonces habrás valorado, vivido y entendido la vida desde tu propio punto de vista, y tal como tú la percibas estará bien. Sé tu propio instructor, tu propio salvador, tu propio maestro, tu propio Dios.

Cuando contemples la simplicidad de esto, ello te llevará hasta la libertad de entender. Entonces no te quedarás atrapado intentando determinar lo que es verdad y lo que no lo es, lo que es real y lo que es una ilusión. Cuando empieces a apartarte de las leyes de los dogmas religiosos y las creencias, y dejes de esforzarte por vivir la verdad de otro, entonces serás libre de expresarte a ti mismo y experimentar las cosas que tu alma te pide, para que puedas satisfacer cualquier conocimiento o entendimiento que no poseas. Y de esta manera, por medio de la experiencia y la emoción, tú, a tu propio y singular paso, te conviertes en Dios, momento a momento. ¿Y dónde va a concluir tu eternidad? En ningún lugar, pues tú eres continuo para siempre.

Cuando aprendas que cada momento en que vives estás refinando tu propio Yo dogmático, y te permitas hacer eso sin culpa ni juicio, entonces, un día te convertirás en la verdad de todo pensamiento, la plataforma de la cual brota toda la vida. Pero no puedes convertirte en esto hasta que no te apartes de la conciencia colectiva del hombre —con sus leyes, ideales, e identidad, de masa— y te permitas ser el Ser de tu propia verdad, de tu propio e intencionado Yo.

Durante mucho tiempo el hombre se ha separado de su divinidad al suprimir enteramente sus opciones y crear leyes en su lugar. Pero los vientos de cambio están llegando a este plano para traer una novedad, un discernimiento en cada uno, un desbancamiento de lo que ha sido considerado como absoluto. Estoy complacido de que hayas venido para ser parte de ello, pues tu vida será mucho más gozosa desde este día en adelante. Porque, ¿a quién tendrás que dar explicaciones? A nadie, sino a ti mismo. ¿Y qué es la verdad? Todo aquello que el Yo decrete como tal, ya que todo lo que creas, así será; y en todo lo que creas, te convertirás. Si sabes eso, enseñarás a muchos, solamente por la manera como vivas.

Nunca busques la verdad, simplemente sé. Siendo, eres uno con universos infinitos.

Estudiante: Tengo mucho que contemplar.

Ramtha: Ciertamente, maestro. ¡El Ser! Que así sea

 

* * *

Estudiante: He estado practicando la astrología durante muchos años y deseo saber si hay algo que puedas decirme que me ayude a ser más efectivo con mis clientes.

Ramtha: En primer lugar, maestro, dime por qué te deleitas en esta práctica.

Estudiante: Porque creo que las estrellas y los planetas ejercen una influencia en nuestras vidas, y que al estudiarlos podemos conocer y entendernos mejor a nosotros mismos y nuestro destino.

Ramtha: ¿Sabes, maestro? El hombre siempre ha observado fijamente el misterio silencioso de las estrellas en los cielos en busca de su tierra natal, porque él sabe, instintivamente dentro de sí mismo, que viene de un lugar mucho más grande que la cabaña en que nació. Cuando el hombre empezó a investigar las luces del cielo nocturno, descubrió, para su sorpresa, que se movían; y al tiempo que éstas se movían las estaciones se movían con ellas. Y cuando observó un poder en ellas que no podía controlar, supuso que su movimiento también debía ser responsable de las suertes y desgracias que acontecían en el reino del hombre.

Muchos sabios y profetas han usado esta poderosa fe en las estrellas para gobernar y dominar imperios. Y si sus profecías de peligro se volvían realidad, ¿quién era el responsable? Ciertamente no lo era el vidente. Entonces debían ser las «condenadas estrellas» las que causaban que aquello ocurriera. Sin embargo, las estrellas, en su silencio, nunca han sido capaces de defenderse y proclamar su inocencia.

Yo te diré esto, maestro: cada uno de los que estamos aquí es un dios que fue creado con libre albedrío. Y en el comienzo, vosotros, los seres de luz, como entidades soberanas, usasteis esa voluntad libre para crear las estrellas, los planetas y todos los universos, visibles e invisibles. Vosotros sois también los dioses que más tarde crearon los cuerpos que poseéis, y éstos son mucho más grandiosos que cualquier universo. Vosotros sois, en este preciso momento, los mismos dioses que aún poseen la misma y poderosa creatividad que poseían al principio. Y en todos estos eones de tiempo nunca habéis creado nada que os controle, a menos que creáis que lo hace. Y aún así, seguís siendo quienes controláis vuestra vida, porque al haber aceptado la creencia de que estáis controlados por algo fuera de vuestro ser, habéis permitido que así sea.

Hay muchos que creen en la astrología. Y ésta posee, de hecho, su verdad, ya que es aceptada como tal. Pero llévala un poco más lejos y pregunta: «¿Quién es el dador de esta verdad?» «¿Cómo pueden las estrellas y los planetas en su movimiento ser más poderosos que los dioses que los crearon en primer lugar?»

Lo que tú eres, maestro, nunca podrás descubrirlo basándote en los movimientos de tus cielos. Y con respecto a los movimientos de los planetas y las estrellas determinando nuestro destino, esto no es así. Porque si esto fuera verdad, ¿qué serían los sueños, la imaginación, la creatividad o la vida misma?

En cada una de tus vidas sobre este plano naciste bajo un gran número de estrellas, todas ellas brillando en aquel momento. Decir que tu destino está controlado o influenciado por unas pocas y escogidas, no sólo carece de sentido, sino que además te roba la libertad e inocencia de expresar tu vida y el Dios que tú eres.

Los dioses han creado muchos juegos, y la astrología es uno de ellos. Y a veces es un juego muy peligroso porque infunde en la entidad un miedo al futuro y predetermina sus futuros días de emoción. Todos los que piensan que los astrólogos poseen una inteligencia sabia que lo conoce todo, están literalmente poniendo sus valiosas vidas en las manos de otro, y yo no estoy de acuerdo con eso.

Así como vuestra astrología, también son juegos vuestro dogma religioso, vuestra política, vuestro mercado, y cualquier cosa que permitáis que os esclavice de manera que podáis jugar al juego de la supervivencia.

Aquellos que practican la astrología son verdaderamente hermosos en su sincera preocupación por los demás y su deseo de ayudarlos. Y estudiar las estrellas es algo maravilloso, pues ellas son hermosas en su movimiento y encantadoras en su misterio. Pero si basas tu vida en ellas, maestro, no eres más grande que los gases que las forman.

La astrología es sólo una herramienta; es sólo un juego. La auténtica verdad viene de la entidad que abre la boca para decir: «¡Ah! He determinado lo que tu futuro traerá», porque lo ha visto en el campo electromagnético que rodea a la entidad para quien está haciendo esto. Si dejaras de lado el juego y le dijeras al cliente estas mismas cosas, ciertamente se asombraría. Pero por supuesto, no seria tan fascinante como decirle que cierta estrella tiene la culpa, y que él es parte de algún plan cósmico y divino. Así ocurría con los sabios de la antigüedad, que miraban a través de bolas de cristal, encendían fuegos, miraban fijamente el agua, producían explosiones, bebían vino y elixires y toda clase de cosas, sólo para comunicar una verdad haciéndola más aceptable.

El hombre siempre ha mirado fuera de sí mismo para encontrar respuestas y razones a su suerte y a su destino. Siempre ha sido más cómodo echar la culpa a las estrellas silenciosas, al gobierno de algún rey, o a la «voluntad de Dios», que mirar hacia dentro, al creador de los universos. Siempre ha sido más fácil buscar sacerdotes, profetas y videntes para pedirles orientación, que creer que uno mismo es lo suficientemente sabio para ser el dador de ella.

Mientras sigas mirando fuera de ti mismo en busca de razones y respuestas, nunca oirás a la voz que tienes dentro, el dador de toda verdad y el creador de todo lo que existe, siempre estarás en manos de creencias supersticiosas y razonamientos extraordinarios que no te permitirán ver el increíble poder y el infinito entendimiento que realmente posees.

Tú, maestro, eres una entidad soberana capaz de aceptar y crear cualquier verdad que desees. Puedes convertirte en el maestro de tu reino o ser su esclavo, lo que desees experimentar. Cuando te des cuenta de que cada ser es el auténtico creador y director de su vida, el diseñador de su destino, quizás tomes ese mismo entendimiento y crees para ti mismo una vida más ilimitada. Y eso será algo grandioso para tu ser.

Cuando estés jugando con tus juegos, recuerda quién los creó. Y recuerda que el mismo creador, que puede volverse vulnerable a cualquier cosa que él desee, puede, en un instante, cambiar todo lo que no le guste y una vez más tomar las riendas de su vida.

Ahora, deseo decirte algo en relación con el juego de la astrología: los astrólogos basan sus «casas astrológicas» en doce; sin embargo hay catorce. Existe un planeta que es considerado como una estrella, pero es más bien una nebulosa. Es un planeta hermoso y muy luminoso, que ha estado aquí durante mucho tiempo. Esa es otra casa. Y en la cuna de vuestra órbita solar ya se está formando un nuevo planeta, que surgió hace varios miles de años cuando las llamas del sol eran grandes. Con esto, maestro, son catorce. ¿Cómo pueden los astrólogos ser tan precisos cuando se equivocan por dos casas enteras?

Cuando hagas tus lecturas, maestro, deseo que hagas lo siguiente: después de haber conjurado y planeado y todo eso, cuando la lectura haya terminado, diles que los universos no son nada sin ellos; que sin ellos no habría tales cosas como las estrellas o los planetas. Eso es todo lo que tienes que decir. Ellos nunca olvidarán lo que les has dicho, porque les molestará, los animará y los hará arrogantes.

Me complace que hayas venido aquí. Tú aprenderás profundamente de esta audiencia. Muchos de los que vienen aquí, no abrazan las verdades ilimitadas que yo enseño, pues no todos están deseosos de libertad. Pero está bien. Ellos siguen siendo amados, están en lo cierto, y siguen siendo Dios, el creador de todas las realidades.

 

Capítulo 13

AMA Y HAZ LO QUE QUIERAS

 

«Y cuando el hombre se libere a sí mismo de esta conciencia restrictiva, con sus leyes, planes y normas, encontrará la alegría y la paz de ser que le permitirá amarse a sí mismo y a toda la humanidad, y permitirá que todo exista en la libertad de sus propios y deliberados designios. Entonces amará como Dios ama. Entonces será como Dios es, la plataforma que alimenta y mantiene toda la vida. Que así sea.»

Ramtha

 

Estudiante: Ramtha, ¿cómo encajas tú en el plan de Dios?

Ramtha: ¿El plan de Dios? ¿Qué te hace pensar, entidad, que Dios tiene un plan?

Estudiante: Porque debe haber una buena razón para que las cosas sean como son.

Ramtha: El único plan que el Padre tiene es ser, para que así todas las cosas puedan expresar la vida que el Padre es. Si él tuviera un plan, ello te quitaría la libertad de expresar a Dios dentro de ti, robándote tu originalidad capacidad de evolucionar y extender el principio vital llamado Dios.

El único plan de Dios es que él es. Es cada cosa vibrando al unísono consigo misma, en un tono que está basado primeramente en el pensamiento, y del pensamiento a la masa, vibrando, añadiendo y tomando de la conciencia, extendiendo, expresando otro momento de vida. Todo cuanto existe, se expresa a la par de todo lo demás que existe hacia el próximo momento de eternidad. Si Dios pudiera planear, ello limitaría todas las cosas que están por venir.

¿Cuál es la razón de que esté aquí esta alfombra peluda sobre la cual apoyas tu trasero? Simplemente porque es. Por lo tanto, encaja en el plan de Dios, porque todo lo demás es. ¿Y cuál es la razón por la que este amado maestro está aquí? Porque él es. Y este amado maestro, ¿cómo encaja en el plan de Dios? Simplemente siendo, igual que tú eres. ¿Y cómo encajo yo en el plan de Dios? Yo soy, entidad. Yo soy, tanto como lo es esta alfombra peluda.

¿Cómo encajo yo? Yo te amaré como nunca nadie lo haya hecho, porque tengo la capacidad de hacerlo, ya que me tiene sin cuidado si mi amor o mi expresión encajan con algún plan ilusorio y divino.

¿Cómo puedo yo añadir a la totalidad del Ser de la vida? Ayudándote a entender lo que el Padre verdaderamente es y por qué él te ama sin importarle cómo eres. Y dando quizás un enfoque más claro de cómo encaja la totalidad de la vida, para que puedas entender que la razón por la que todas las cosas son, es simplemente expresarse, no de acuerdo con ningún esquema, o algún motivo ulterior, sino simplemente porque poseen vida.

¿Por qué es esto importante? Cuando entiendes que la vida simplemente es, eso te permite la libertad y el poder de crear tu vida al máximo de tu capacidad. Y puedes estar seguro de que sin importar lo que hagas en el próximo momento, vas a estar vibrando con la totalidad de la vida, y continuarás haciéndolo en el próximo momento, y en el próximo, y en todos los que vendrán después.

No existe un plan para la vida, maestro. Sólo existe el Ser. Estar en un estado de Ser es la expresión más grandiosa que existe. Ser. Lo que importa, entidad, es que tú eres. Eso es todo lo que importa.

Estudiante; Lo que parece que estás diciendo es que no hay una manera en particular de vivir; que tú puedes ser y hacer todo lo que quieras; que todo vale.

Ramtha: Ciertamente. Ese es el amor del Padre por ti.

Estudiante: ¿Cuál es entonces el propósito de la vida?

Ramtha: El propósito de la vida, maestro, es expresar sobre la plataforma de la vida cualquier pensamiento que habite dentro de tu ser. Y cualquiera sea la expresión a la que eso te lleve, siempre tienes la opción de cambiar en cualquier momento que desees.

El propósito de la vida es ser parte de ella, ser su creador, iluminarla. No hay otro destino, sino vivir y permitirte ser cualquier cosa que desees, mientras la vida se despliega dentro de ti, momento a momento. Y sabe que, cumpliendo ese propósito, posees la libertad ilimitada para convertirte, hacer y ser cualquier cosa que desees.

Estudiante: Pero si se puede hacer cualquier cosa, ¿no habrá ciertas cosas que vayan contra la ley de Dios de la que habla la Biblia?

Ramtha: Hermoso maestro, tu amado Padre no ha creado ninguna ley, excepto una. Y esa ley es expresar tu vida de acuerdo con tu voluntad soberana, pues sólo a través del ejercicio de tu voluntad, extiendes la conciencia de toda la vida, que es lo que el Padre es. Si Dios el Padre fuera una entidad que creara leyes, te hubiera negado a ti —a él mismo— la libertad de expresión que permite a la vida evolucionar y perpetuarse a sí misma. Él se habría convertido en una fuente limitada, en un final. Y no hay final en el siempre jamás, maestro.

Lo que tú llamas la ley de Dios, como está escrita en vuestro Libro de los Libros, son muchas leyes, porque cada profeta hizo su añadido a la ley. Y, de hecho, ha sido una afirmación muy poderosa declarar que la ley de Dios dice esto o aquello, o restringe esto, o debes hacer tal cosa. Y debido a lo que tú llamas la ley de Dios, la gente ha aprendido a someterse a Dios y a temerle. Los hijos no deben temer a sus padres, deben ser como sus padres.

La ley de cada uno es que Dios, la Fuente de toda la vida, permite que todas las cosas se expresen a través de su ser como ellas quieran, como su libertad lo desee. Pues sólo a través de la libertad llegarás a conocer al Padre y a ser uno con él una vez más. Y cuando retornes al Padre y él contemple su propio retorno, será verdaderamente un gran día, una gran eternidad, ya que al regresar a casa habrás llegado a ser como él es; y al ser como él es, siempre habrá una vida de amor y alegría ilimitados, y la eternidad del ser.

Dios, el Padre, no posee ley. El hombre es el creador de las leyes, no Dios. El Padre le ha otorgado al hombre la voluntad libre para ser el soberano dador de leyes en su propio reino, para crear desde el pensamiento cualquier creencia, verdad o actitud que corresponda a su reino en la evolución de su entendimiento de toda la vida. El hombre ha usado esa libertad para crear leyes que ha considerado necesarias para poder vivir en sociedad. Desafortunadamente, la mayoría de las leyes han sido creadas despiadadamente con el propósito de intimidar y esclavizar a la gente. Han sido creadas para limitar la libertad, no para exaltarla. El hombre no puede permitirse vivir en un estado sin leyes, porque él, en el terror de su propio ser, cree que deben existir leyes para gobernarlo. Esto es sólo porque él no entiende la infinitud y la divinidad de sí mismo.

Estudiante: Pero, Ramtha, si no hubiera leyes, ¿cómo se podría prevenir que alguien expresara la maldad que hay dentro de sí, que hiciera cosas malas?

Ramtha: Déjame decirte esto, maestro: en la constitución cósmica de todo lo que es, no hay tal cosa como la maldad. Aunque se haya escrito que el hombre es malvado en su alma, no lo es; el hombre es divino dentro de su alma. Pues su alma y todo lo que él es, es Dios. Porque si no fuera Dios, entonces, ¿de dónde vendría?

No hay nada que esté fuera de la jurisdicción del Padre, del ser. Nada. Cualquier pensamiento o acto que alguien haya juzgado como perverso, malvado o equivocado, está vivo en conciencia. Y si existe en conciencia, es ciertamente una parte de la mente de Dios. Y puesto que todas las cosas son parte de Dios, si tú dijeras que cualquier cosa es perversa, estarías diciendo al mismo tiempo que Dios es perverso, y no lo es. Ni tampoco es bueno, pues para definir los perímetros de lo bueno deberías compararlo con el entendimiento que tú llamas el mal.

Dios no es ni bueno ni malo, puesto que Dios no es más algo bueno que algo malo. Ni tampoco es perfección. El Padre simplemente es, el Ser de toda la vida, una expresión del Ahora, que vive simplemente por el gozo de obtener gozo, para así poder conocerse a sí mismo. Y esa esencia vital no tiene la capacidad de alterarse hasta quedar fuera de un estado de Ser al juzgar una parte de sí misma como buena o mala, perversa o divina, perfecta o imperfecta.

¿Sabes lo que pasaría si Dios pudiera mirar hacia abajo y decir: «Esto es perverso»? La totalidad de esa conciencia que está expresando algo que necesita expresar, finalizaría y sería extirpada de la fuerza vital. Y si eso pasara, entonces la vida y su expansión siempre continua cesarían de existir, ya que el libre albedrío, que permite la creación, dejaría de existir. Pero Dios es totalmente ilimitado, una totalidad indivisa del Ser. Por lo tanto, Dios no puede mirarse a sí mismo desde una perspectiva limitada y restrictiva. Si pudiera hacerlo, tú ni siquiera estarías aquí para poder expresar tu opción de juzgarte a ti mismo o a tus hermanos.

No existen ni el bien ni el mal, maestro; sólo el Ser. En el Ser, todas las cosas se miden exclusivamente en función de la culminación, en función la experiencia emocional que el alma necesita para culminar su sabiduría. Cada cosa que hayas hecho —por hermosa o vil que hayas determinado que sea— la has hecho simplemente por el conocimiento. Tu alma y tus pasiones te presionaron a hacerlo para poder aprender. Sólo haciéndolo determinaste y te diste cuenta del valor de esa acción, y así, te beneficiaste de ella. Eso no es ni perverso ni malvado, eso es lo que cuesta convertirse en Dios.

Es el hombre, y no Dios, quien juzga al hombre. Y el hombre en su creatividad, ha inventado el equilibrio entre lo bueno y lo malo para robar a sus hermanos su libertad de expresión. El miedo al castigo por no estar a la par del dogma religioso o las leyes de los gobiernos, ha sido la espada que ha dominado y controlado naciones durante años. Y si alguna vez hubo algo que en tus términos llamarías «perverso», es aquello que le quita a una entidad la libertad de expresar el Dios dentro de sí. Y cada vez que esto se le hace a otra persona, también se le hace a uno mismo, y más profundamente, porque todo juicio o limitación que impongas a otro, se convierte en ley dentro de tu propia conciencia; y mediante esa ley, te juzgarás y limitarás a ti mismo.

El hombre no es perverso en su alma. Y aunque vive creyendo que lo es, en un mayor entendimiento no existe tal cosa como la perversión o la maldad. Sólo existe la plataforma de la vida que le permite al hombre la opción de crear desde su pensamiento cualquier cosa que elija. Esa es la única realidad que existe. En esa realidad, Dios permite que la ilusión de la maldad sea creada a través de supersticiones, creencias dogmáticas, y las tan limitadas y encerradas actitudes de la humanidad. Y a causa de la continua observación, juicio y expectativa de la maldad, ésta existe de hecho en la realidad de aquel que cree en ella, pero sólo en su realidad, puesto que como así lo cree, así es en su reino.

Las únicas leyes que existen son aquellas que has creado para que sean efectivas en tu vida. Si tú eliges creer que hay bondad y maldad, entonces, esa es tu verdad, y no estás equivocado en absoluto. Pero recuerda, esa es tu verdad, no la mía ni la de ningún otro. Y, si verdaderamente es tuya, colectivamente te pertenece porque se ha formado en tu opinión. Y mientras tengas esa opinión, será ciertamente real. Cuando dejes de creerla, entonces dejará de ser realidad. Es así de simple.

Ahora, maestro, dime lo que tú crees que es la maldad. ¿Cuál es tu entendimiento de «lo malo»?

Estudiante: Bueno, yo diría que es lo opuesto a lo bueno. Pero principalmente pienso que la maldad es hacer daño a otra persona.

Ramtha: ¿De verdad? ¿Por qué es eso malvado?

Estudiante: Bueno, por ejemplo, si alguien hiciera daño a mi hija, eso sería malo porque quizás ella podría morir.

Ramtha: Así es como tú juzgas la maldad. Pero ¿qué hay de malo en morir?

Estudiante: Entonces, ¿tú ni siquiera piensas que matar a alguien sea algo perverso?

Ramtha: Así es. Porque yo no me he limitado a mí mismo creyendo en el final de ninguna cosa, porque nunca se destruye nada. Nunca. Si una entidad muere, ¿cuál es la pérdida en la muerte?

El Padre, en su Ser y en su eternidad de vida continua, no ha creado ninguna cosa por encima de sí mismo capaz de perturbar la garantía de la existencia. Lo que el Padre ha creado, maestro, nada lo puede abatir y vivirá eternamente. Por eso tu hija no sería destruida, porque no hay nada que pueda destruir la vida de Dios.

Estudiante: Entonces, tú estás diciendo que ni siquiera el asesinato es algo perverso o equivocado.

Ramtha: Exactamente. Yo te digo, maestro: la vida es siempre continua; seguirá y seguirá y seguirá.

Y cada momento que nos expresamos sobre la plataforma de la vida, tenemos ilimitadas oportunidades de satisfacer nuestra felicidad en cada instante de vida. Pero sea como sea que uno elija satisfacer sus momentos, esto será siempre de acuerdo con su propia voluntad y su deseo, y con lo que él perciba como bueno para su ser. Y si en cierto momento una entidad elige matar a otra, en el próximo momento se sentirá terriblemente culpable, se juzgará a sí misma, y vivirá con el miedo de que de alguna manera aquel acto vuelva hacia él. Así, sus momentos futuros no son seguros a menos que se perdone a sí mismo por ese acto.

Muchos se horrorizarán, juzgarán y maldecirán al asesino. Pero yo ame a la entidad que ha matado a la otra. ¿Cómo podría no hacerlo? ¿Acaso está él fuera de la providencia, la vida y la maravilla que Dios es? No maestro, no lo está.

La víctima volverá una y otra vez, pues la vida es perpetua, es continua.

Es lo único que es perpetuo, y a la vez es todas las cosas. Si yo aborrezco el acto e impongo mi juicio sobre el asesino, lo estoy imponiendo sobre mí mismo. El asesino acaba de crear su propio juicio, ya que estará en manos de cualquier actitud que tenga con respecto al acto, la cual tendrá que afrontar en su propio reino de pensamiento y emoción en los momentos que seguirán.

Yo no aborrezco el acto, lo he razonado. Lo he entendido. Estoy por encima de él. Si yo juzgara al asesino por este acto, te aseguro que eso no me enaltecería, y mi vida se vería entonces afectada por ese juicio. Pues el Yo Soy que yo soy habría tomado una parte de sí mismo y se habría separado de mi ser. Entonces yo dejaría de ser la totalidad. ¿Ves?

Cuando veas tales acontecimientos, ten en cuenta que son culminaciones. En cada momento tenemos la opción de llegar a una culminación en nosotros mismos, conducidos por un impulso o una iluminación. Esa es nuestra elección. He ahí la única república que posee el hombre, la república de las profundidades de sí mismo. Vuestros gobiernos tratarán de gobernar a las masas de acuerdo con las leyes, las normas y las reglas. Pero nunca podrán gobernar la voluntad de una entidad que trabaja en el silencio de sus propios procesos de pensamiento; sólo la entidad lo puede hacer. Y cada instante que viva, equilibrará el momento de acuerdo con su propio ser emocional.

Yo os digo que en esta audiencia no hay mayor maestro que vosotros mismos, y que cada uno es totalmente responsable de las decisiones que ha tomado en su propia vida. Porque, ¿no somos nosotros quienes hacemos todas las cosas en el pensamiento? ¿Y no es la manifestación de todo eso lo que nos enseñará a refinar más nuestros pensamientos?

Tú puedes tomar a un hombre y encerrarlo en la prisión más pequeña, oscura y asquerosa que exista, pero nunca podrás encarcelar su mente y su Pensamiento. Un hombre, incluso con el cuerpo reprimido, aún es activo en su pensamiento; y él, por medio del pensamiento contemplativo, razonará consigo mismo, se enseñará y se juzgará a sí mismo.

Yo no reconozco el bien y el mal, sólo la vida. Si ella empuja a una entidad a matar a otra, o a hacerlo en lo más profundo de su alma por el mero hecho de pensar en ello —una cosa no es mejor que la otra, pues lo que tú hagas en tus pensamientos lo estás haciendo en la realidad, y no hay ninguna entidad que no haya acuchillado a otra en sus pensamientos— esa entidad, cualquier caso, necesita expresar eso para su entendimiento intencional. Y deseo que entiendas que aquel que participa con el asesino en su expresión, no es la víctima del asesino, porque él ha contemplado la posibilidad de ser quemado, despedazado o dañado. Y como él lo ha contemplado y ha sentido miedo, lo ha atraído justo hasta su puerta. Por lo tanto, el que necesita dañar y el que necesita ser dañado —porque necesita ese entendimiento— se atraen mutuamente para adquirir la experiencia.

En el entendimiento llamado Dios, nada es perverso. Cada cosa es una experiencia que proporciona sabiduría. Esa es mi respuesta para ti. Y cuando el hombre deje de ser condenado por sus hermanos y se dé cuenta de que no es malvado en su ser, sino que es Dios en su ser, y entienda que es totalmente amado y apoyado por la fuerza vital llamada Dios, nunca más necesitará expresar la guerra, el asesinato o la violación, u otros actos semejantes para entender su mérito y su valor. Y cuando el hombre se libere a sí mismo de esta conciencia restrictiva, con sus leyes, planes y normas, encontrará la alegría y la paz de ser que le permitirá amarse a sí mismo y a toda la humanidad, y permitirá que todo exista en la libertad de sus propios y deliberados designios. Entonces amará como Dios ama. Entonces será como Dios es: la plataforma que alimenta y mantiene toda la vida. Que así sea.

 

* * *

Estudiante: Hay dos personas que han llegado a mi vida recientemente, y me gustaría saber cuál es el propósito de que estén ahí, y si hemos estado juntos anteriormente en otras vidas.

Ramtha: La razón por la que ellos están en tu vida, entidad, es porque tú quieres que estén ahí, y ellos quieren estar ahí. ¿Qué mayor propósito puede haber?

Estudiante: Pero yo no estoy seguro de si quiero que estén en mi vida. Yo pensaba que quizás están ahí por causa de algún vínculo kármico, y que hay algo que debemos aprender sobre nosotros mismos.

Ramtha: Sabes, maestro, si una relación es de alguna manera carente, el romanticismo de quizás haber estado juntos anteriormente en vidas pasadas a menudo la hace más interesante de lo que en realidad es. Pero un vínculo kármico, como se lo llama, es sólo la explicación religiosa de una palabra llamada «necesidad». Tú necesitarás, disfrutarás y querrás estar con mucha gente a lo largo de tus vidas, que son continuas. Pero se convertiría en  algo mundano, muy pesado y aburrido, si los mismos amigos estuvieran ahí,

vida tras vida tras vida. Si ellos están ahí ahora, maestro, quizás la única lección que se puede asociar con ello es que os habéis vuelto a encontrar sólo para daros cuenta de que debéis separaros otra vez.

Estudiante: Muy bien, creo que he entendido lo que estás diciendo, pero tengo otra pregunta acerca del karma. Me han enseñado que la razón por la que ciertas cosas suceden a la gente —tales como asesinatos, robos o accidentes— es porque son culminaciones kármicas para nivelar algo que hicieron en una vida pasada. Me gustaría saber qué tienes tú que decir sobre las leyes del karma.

Ramtha: Para que tú lo sepas y todos lo entendáis: lo que vosotros llamáis «karma» no es la ley de Dios; es la ley de aquellos que creen en ello. Desafortunadamente, hay multitudes que creen en esta doctrina, y están luchando arduamente para alcanzar un entendimiento ilusorio llamado perfección. Y ellos creen que, sea lo que sea que hayan hecho en la vida, deberán volver y pagar por ello en la próxima. Todo cuanto les ocurre lo atribuyen continuamente a la culminación kármica. Pero esa es una explicación muy pobre de la vida, maestro, ella se merece mucho más que eso.

Las leyes del karma son, de hecho, una realidad, pero sólo para quienes creen en ellas. Las únicas leyes que existen son aquellas que tú permites que sean efectivas en tu reino. El auténtico dador de las leyes es cada entidad soberana, pues cada persona posee un ego que acepta la verdad; y todo aquello que él llame verdad, cualquier cosa que cree como ley dentro de su ser, así será. Por eso, mediante las creencias y el entendimiento alterado, muchas personas han determinado para sí mismas las leyes del equilibrio y la perfección.

Si tú eliges creer en el karma, ciertamente estarás en manos de tu propia creación por haberle dado poder a esa creencia. Y por supuesto, será efectiva en tu vida. Entonces, ciertamente volverás una y otra vez para anular o glorificar lo que hiciste en una vida anterior sobre este plano.

Yo no reconozco el karma o la perfección, ya que las veo como limitaciones, no como gratificaciones. Aquellos que están luchando por la perfección a través de las restricciones del karma, nunca alcanzarán aquello por lo que luchan. Pues mientras están culminando un karma, estarán creando otro, no importa cuántas vidas vivan, ellos nunca alcanzarán un estado de Ser, un estado de Dios, ya que estarán continuamente inmersos en el estado de deber y no en el de recibir. Y no existe tal cosa como la perfección; sólo existe el Ser. En el Ser de la vida todas las cosas cambian y evolucionan cada momento, por eso, nunca podrá establecerse un estado de perfección.

Yo sólo reconozco el Ser, el cual carece totalmente de las leyes e ideales que impiden la transformación del Yo, Dios. En el entendimiento del Ser, no hay nada que debas hacer en la vida, excepto lo que tú quieras hacer. Si quieres aceptar las enseñanzas del karma, entonces, esa es tu elección y tu creación para tu propia experiencia. Pero date cuenta, maestro, de que tú has creado para ti mismo las ilusiones del poder limitado y el castigo. Ese es tu destino por haber aceptado lo que llamas karma, ser prisionero de tu propio pensamiento limitado.

Tú eres un alma y un espíritu libre, maestro. Eres libre de crear y experimentar al momento cualquier verdad, cualquier realidad, cualquier ilusión que elijas; y en cualquier momento que lo desees puedes recrear ese sueño, porque tienes el poder ilimitado de hacerlo.

El karma no existe, el deseo sí. Y el deseo es muy voluble, puede hacer y ser cualquier cosa en cualquier momento que lo desee, y puede cambiar de opinión a mitad del proceso.

Cosas como el asesinato, los accidentes y los robos no son castigos, maestro; no son «liquidaciones» por algo que hiciste anteriormente. Tú los has creado como resultado de pensamientos y experiencias que has contemplado. Tampoco son circunstancias eternas. Así, en un mayor entendimiento, no son cosas terribles; retrospectivamente, son grandes maestros.

Tú podrías ver la matanza de diez mil inocentes y decir: «¡Oh, qué desgracia! ¿Por qué no lloran los ángeles por esta atrocidad? ¿Por qué cantan a la gloria de Dios?» Porque no se han limitado creyendo que la vida acaba. Saben que aquellos que son sacrificados inmediatamente alcanzan el «cielo», como lo llamáis vosotros, para un mayor aprendizaje y más experiencias, lo que yo llamo aventuras. Y aunque tú entierres diez mil cuerpos y llores por ellos, Dios nunca llora. Por eso siempre amanece cada mañana.

¿Quién supones que crea tu destino? Muchos creen que es algún soberano que manipula a todos y por cuya causa ocurren todas las cosas, ya que eso quita de sus espaldas la responsabilidad de sus propias vidas. Pero eres tú quien controla tu propio destino. Tú eres el creador de cada momento de vida gracias a lo que piensas y sientes en este momento. La única cosa que debes aprender es que este momento, este ahora, es verdaderamente continuo y perpetuo. Y en la continuidad del Ahora, cada momento es nuevo, completamente nuevo, maestro. No es el cautivo del ayer; es el Ahora que tú creaste para que tu sueño del mañana se convirtiera en realidad. Por eso, eres libre de hacer cualquier cosa que desees en este momento. Ese es el amor del Padre por ti: la libertad y el poder que te ha dado para crear cada momento de nuevo.

Nadie está gobernado por el pasado. Nunca tienes que pagar por lo que hiciste hace un momento o hace un milenio. En el momento mismo que lo hiciste, ganaste conocimiento y te diste cuenta del bien y de la utilidad de haberlo hecho.

El pasado es simplemente un momento del ahora que fue experimentado y ya no existe. El único peso que tiene sobre el presente es que tú ya aprendiste todo lo que podías aprender de él. Así, te ha provisto de la sabiduría para crear este momento con el máximo de tu capacidad, de acuerdo con tus propios e íntimos procesos de pensamiento y tus planes determinados.

El pasado está acabado, maestro; ya no existe. El pasado vive dentro de ti en este ahora sólo como sabiduría. Eso es lo que él ha ganado para ti. Por eso, en este momento, eres lo más grande que hayas sido nunca en todas tus vidas. Porque en este ahora has progresado más hacia el conocimiento que en el ahora de ayer. En este momento eres la acumulación total de todo tu conocimiento, el conocimiento adquirido a través de la experiencia y la experiencia obtenida a través de la virtud llamada vida. Y cada momento que te expresas estás creando otra vez una nueva aventura hacia la emoción y las perlas de la experiencia llamadas sabiduría.

Sólo existe el Ser de este Ahora, maestro. Lo único que importa es el ahora. Tú eres producto del ahora. Tu vida es vivida en el ahora. Tu futuro se crea en el ahora. Vivir verdaderamente como el Ser en este ahora es vivir sin leyes ni reglas ni regulaciones que impiden la expresión y la expansión del Yo. Cuando tú vives como el Ser, la única cosa que realmente importa es el ahora. No el pasado ni el futuro, sino el ahora, porque es ahí precisamente donde vive Dios.

Cuando te des cuenta de que el ahora es todo lo que siempre ha existido, inevitablemente elegirás vivir tu vida de tal manera que en cada momento vivirás la aventura que los sentimientos de tu alma te urjan a realizar, y experimentarás todo aquello que nunca hayas experimentado para extenderte hacia una sabiduría incluso mayor.

No has vuelto a este plano para enmendar ciertas cosas, las que ni siquiera puedes recordar, o para hacer otras que se supone debes hacer y que nadie podría decirte nunca cuáles son. Y encima te dicen que te esfuerces por conseguir la perfección. ¿Cómo puedes conseguir algo si estás en continua confusión?

Has vuelto aquí totalmente por tu elección y a través del cuerpo que elegiste. A partir del óvulo de tu madre y del esperma de tu padre creaste tu cuerpo con el propósito de expresarte en este plano de ilusión creativa. No has vuelto para saldar algo que hiciste anteriormente, sino más bien porque querías evolucionar a través de la masa y completarte en las emociones que se ganan al experimentar este plano.

Estás aquí para aprender que donde quiera que estés, estás ahí por la única razón de que quieres estar ahí; es tu voluntad estar ahí. Estás aquí para conciliar la sabiduría y aplicarla dentro de la plataforma de la vida. Estás aquí en esta vida —y en cuantas más otras vidas desees estar aquí— para representar esta ilusión y experimentar todo lo que tu alma necesite para poder realizarse en la sabiduría. Y cuando hayas obtenido el rico vapor de la emoción de tus experiencias sobre este plano, ya nunca más necesitarás o desearás volver aquí. Y sólo tú determinas cuándo has acabado aquí, nadie más. Estás aquí, maestro, para convertirte en Dios. Y para eso, debes quitar de tu ser toda ley, toda creencia dogmática, toda práctica ritualista, y ser ilimitado en tus procesos de pensamiento. Si deseas libertad de expresión ilimitada, un cuerpo que nunca muera, y la paz y la alegría de ser, sabe que la vida que estás viviendo es completamente ilimitada. Cuando sepas eso, en eso te convertirás; porque cualquier cosa que desees y cualquier cosa que conozcas como verdad en tu ser, así será. Esta es la única ley que necesitas aceptar dentro de tu reino.

Sabe que nunca tendrás que pagar por lo que hayas pensado o hecho en esta vida o en otra, siempre y cuando te perdones por ello. El perdón de uno mismo es el acto divino que remueve de tu alma la culpabilidad y el juicio del Yo que limitan la expresión del Dios que eres. Sabe que cuando te haya perdonado a ti mismo, esta vida y las que van a venir serán simplemente para experimentar ser una parte del Ahora que es el futuro de todo lo que es. Sabe que eres eterno, que nunca has fracasado, y que el único error q has cometido es creer que has errado.

Ámate a ti mismo, maestro. Y escucha lo que te dice el Yo, lo que necesita sentir, y entonces entrégate a ello de corazón hasta que te aburras.

El aburrimiento es una señal de tu alma de que has aprendido todo lo que había que aprender de una experiencia y de que es hora de pasar a otra aventura. Cuando escuchas solamente a los sentimientos que hay dentro de ti, entonces eres libre de convertirte al momento en cualquier cosa que desees convertirte. Y sabe que nunca debes someterte a ninguna ley, ninguna enseñanza o ninguna entidad. El Ahora y los sentimientos que obtengas de él, es todo lo que realmente importa.

No tengas leyes, maestro. Lo cual no equivale a ser imprudente. Sólo quiere decir que el verdugo va a quitar la soga de tu cuello y te va a dejar respirar. Cuando te apartas de las leyes del dogma y las creencias limitadas, entonces te estás permitiendo ser la libertad y lo ilimitado que Dios es. Entonces puedes ser simplemente el poder que eres de crear y regenerarte a ti mismo y a la vida. Entonces la razón por la cual estás aquí no es la de compensar a alguien por cualquier cosa que le hayas hecho, sino más bien porque quieres vivir. Y esa aventura se despliega momento a momento. Vive y sé feliz. Eso es lo único que el Padre te pide que hagas.

 

Capítulo 14

LA ALEGRÍA:

EL ESTADO DE SER MÁS SUBLIME

 

"En un estado de alegría exuberante, estás en paz con todo lo que tú eres. Cuando gozas de la vida, no puedes sentirte rencoroso o inseguro, atemorizado, enfadado o carente de nada. En un estado de gozo estás satisfecho y completo, y la vida, la sabiduría y la creatividad fluyen como un poderoso río desde dentro de tu ser. En un estado de gozo, tu inspiración llega hasta lo más alto de la grandeza y lo más profundo del sentimiento.»

Ramtha

 

En cada una de tus vidas en este plano, ¿cuál es tu propósito al estar aquí? A muchos se los educa para que piensen que deben ser una cierta entidad o ejercer una cierta profesión, y son escrupulosamente vigilados por la familia y la sociedad para asegurarse de que se conviertan en ello. ¡Qué siniestro! Luego están aquellos que imaginan que han sido enviados aquí a ser grandes maestros, salvadores o sanadores de la humanidad. ¡Qué noble! Y ciertamente muchos otros sienten que están aquí para recorrer penosamente un estrecho y sagrado camino hacia Dios, el cual ha sido cuidadamente preparado. ¡Qué aburrido!

Nadie tiene un propósito cuando viene a este plano. El Padre no ha dado directrices ni a ti ni a nadie de cómo debería ser su vida, salvo una cosa. Y lo único que él desea para ti, proporciona lo esencial del ser. Y es que seas dichoso, sin importar lo que la dicha signifique para ti. Pues cuanto más feliz y dichoso seas dentro de tu precioso y divino ser, más cerca estarás de ser la semejanza de Dios y más en armonía con toda la vida.

Que seas feliz y alegre es el único deseo del Padre para ti. Y esto es, en verdad, el máximo valor emocional que existe. Es el mayor logro en la vida. Haber entendido la alegría y haberse convertido en ella es el único destino que Dios ha dado a toda la humanidad —cualquiera que sea el plano que habite o el entendimiento que haya alcanzado— porque cuando has regresado a un estado de gozo y felicidad, has regresado a un estado de Dios, ya que el Padre es alegría. Es un Ser que está alegre todo el tiempo.

El Padre te ha dado el poder de crear cualquier cosa que desees, desde lo más vil hasta lo más bello. Él se convertirá en todo aquello que desees que él sea en tu búsqueda por entender la alegría. ¿Y juzgará alguna vez tus acciones o la realización de tus deseos? No. Nunca. Ese es el amor de Padre a hijo, de fuerza vital a fuerza vital. Él quiere que hagas todo aquello que te haga feliz, alegre, pues ese es el único camino por el que llegarás a conocer al Padre y a ser como él es.

¿Qué es la alegría? La alegría es libertad de movimiento sin interrupción. Es libertad de expresión sin juicio. Es libertad de ser sin miedo o culpabilidad. La alegría es saber que creas la vida a tu manera. Es el sublime movimiento del Yo permitido. Eso es alegría.

¿Por qué es la alegría el estado de ser más sublime? Porque cuando estás en un estado de gozo, estás en el flujo de lo que Dios es. Y en ese flujo, no hay lugar para los celos, la furia, la amargura o la guerra. Es difícil odiar o asediar a otra persona, es difícil dañar a alguien cuando estás en un estado de gozo. Cuando estás feliz y lleno de gozo, amas al Dios que ves en todas las cosas.

En un estado de gozo exuberante, estás en paz con todo lo que tú eres.

Cuando gozas de la vida, no puedes sentirte rencoroso o inseguro, atemorizado, enfadado o carente de nada. En un estado de gozo estás satisfecho y completo, y la vida la sabiduría y la creatividad fluyen como un poderoso río desde dentro de tu ser. En un estado de gozo tu inspiración llega hasta lo más alto de la grandeza y lo más profundo del sentimiento.

En un estado de gozo, la vida se convierte en el fervor e intensidad de amanecer cuando el cielo es del color rosa más hermoso, las nubes están teñidas de rojo fuego, y los pájaros cantan en los árboles. En la alegría de envejecer y vives para siempre, pues la vida ya no es una ardua tarea, sino una aventura maravillosa de la cual sólo quieres más. Cuando la alegría está presente, eres uno dentro de tu reino del Yo. En un estado como ése has encontrado la utopía.

¿Cómo consigues la alegría? Sabiendo que cada momento de tu vida te brinda la libertad y la oportunidad de expresar la alegría, si ése es tu deseo. Y sabiendo que no hay nada por lo que merezca la pena separarte de la felicidad, de la alegría y de Dios. Nada. Amándote a ti mismo completamente, intensamente, pues cuando lo haces estás amando a Dios.

No hay amor más sublime en la vida que el amor del Yo. No existe amor más grande, pues a partir del abrazo del Yo existe la libertad. Y esa libertad es de donde nace la alegría. Y gracias a ese nacimiento Dios es visto, conocido y abrazado. El amor más profundo, más grande y más significativo es el amor del Yo puro e inocente, la magnífica criatura que se sienta entre las paredes de la carne y que se mueve y contempla, crea, permite y es. Y cuando tú ames lo que eres, sin importar cómo seas, entonces conocerás esta magnífica esencia que yo amo, que se halla detrás de todos los rostros y dentro de todas las cosas. Entonces amarás como Dios ama. Así es fácil amar y perdonar. Así es fácil ver a Dios en toda la vida.

Cuando amas lo que eres no hay cosa inconquistable ni inalcanzable. Cuando realmente te amas a ti mismo, vives solamente en la luz de tu propia risa y viajas solamente por el camino de la alegría. Cuando estás enamorado de ti mismo, entonces, esa luz, esa fuerza unificada, esa felicidad, esa alegría, ese jubiloso estado de ser, se extiende a toda la humanidad. Cuando el amor abunda dentro de tu maravilloso ser, el mundo, con todos sus desagrados, se convierte en algo hermoso, la vida se llena de sentido y de alegría, y la alegría, a través de la exuberancia de tu ser, inspira y glorifica toda la vida Y declara la pureza de tu ser.

No hay mayor propósito en la vida que vivir por el amor y la realización del ser. Y eso sólo puede alcanzarse participando en esta vida y haciendo aquello que te produce felicidad, sin importar lo que sea. Pues, ¿quién va a decir que algo está mal o que es malo para ti? Dios nunca lo diría, pues él será cada dirección que tú tomes y el resultado de cada cosa que experimentes. Y no preguntes a otros lo que piensan. ¡Qué sabrán ellos de la felicidad cuando sus vidas han estado cargadas con las mismas limitaciones que han plagado la tuya¡

El Padre impulsa la alegría hacia ti. Él siempre está ahí, esperando a que tú te abras para recibirla. Eso es lo que quiere decir «Pedid y se os dará». Es muy simple sentir alegría todo el tiempo. Sabe que eres digno de ella.

La alegría engendra alegría. Porque cuando aceptas la alegría que recibes, esa alegría realza la que vendrá en tus mañanas y te abre a un recibimiento mayor. Por ello es imperativo amarte a ti mismo cada momento, pues cuando lo haces, preparas el ritmo, si quieres, de los momentos que vendrán. Cuando vives solamente por el amor y la alegría del Yo —preguntándote siempre qué te hace feliz y haciendo entonces lo que te digan tus sentimientos, sea lo que sea— esos momentos de éxtasis y regocijo quedan grabados en el alma de tu ser, que creará incluso más instantes de felicidad y alegría en los momentos que vendrán.

Cuantos más momentos pases siendo feliz y lleno de alegría, amándote a ti mismo y permitiéndote ser, más cerca estarás de ser la fuerza-Dios de toda la vida. Si vives tu vida de tal forma que todo lo que persigues en la vida lo haces para hacerte feliz, vivirás tu vida hasta su máximo destino. Alcanzarás cosas milagrosas. Serás un ejemplo admirable del amor del Yo y de Dios. Experimentarás y entenderás la gran belleza y el maravilloso enigma que eres. Y he aquí que, en lo que se llama el análisis final, habrás visto la cara de Dios, al darte cuenta de que es la tuya propia. Entonces estarás listo para una nueva eternidad de experiencia vital, en un nuevo y mayor entendimiento.

Sabes, en mis tiempos los atlantes nos llamaban «seres desalmados». ¿Sabes cuál era nuestra búsqueda entonces? No era la de un «propósito», era encontrar un alma que según nos decían no poseíamos. Yo fui un bárbaro miserable y odiaba al hombre. Pero cuando descubrí lo que era la alegría y que yo era digno de sentirla, me convertí en la esencia que sostiene, alimenta y es toda la vida.

El único camino hacia el Padre es todo aquello que tú declares que es tu alegría. Ese es el único camino para llegar hasta él. Es el que te lleva de vuelta a casa, de vuelta a Dios.

 

* * *

Estudiante: ¿Es cierto que yo elegí volver en un cuerpo?

Ramtha: ¿Quién si no elegiría por ti?

Estudiante: Entonces, ¿puedes decirme por qué elegí este lugar y este tiempo para volver?

Ramtha: Para experimentar la vida en este tiempo y en este lugar.

Estudiante: Pero ¿hay algún propósito especial que vine a realizar y por eso elegí volver aquí?

Ramtha: El propósito especial, maestra, es el privilegio de experimentar la vida.

Estudiante: Entonces, ¿podría ser cualquier cosa?

Ramtha: Puede ser cualquier cosa. Pero no es ninguna cosa específica. Tú has vuelto aquí para experimentar la vida. Tú te elegiste a ti. ¿Y por qué no a ti? Tú elegiste este tiempo. ¿Y por qué no? Este es un tiempo maravilloso. La vida está floreciendo ahora, tú estás floreciendo ahora.

Sabes, vivir se ha convertido en una experiencia tan desapercibida y menospreciada, que todos buscan cualquier cosa que hacer menos vivir. Pero la primera y más importante razón de estar aquí es vivir. Lo más glorioso que se puede alcanzar en esta vida, maestra, es vivirla. ¿No es eso una verdad? ¿Qué sería un gran rey si primero no tuviera la vida para convertirse en rey? Ser rey no fue su propósito. Lo hizo simplemente porque decidió que eso sería algo maravilloso que hacer. Lo más importante fue que él vivió hasta el punto en que pudo convertirse en rey.

Tu mayor logro en la vida será vivirla. Esto es, quizás, no precisamente el entendimiento que tú esperabas oír, pero yo te aseguro, maestra, que cuando estés cerca de la muerte apreciarás esta respuesta.

Todos piensan que deben tener una razón por la cual existir. «Maestro, me dicen— ¿cuál es mi destino aquí, mi propósito en esta vida? Sé que hay una razón por la que debo estar aquí». Entonces yo les digo: «La vida» Y ellos se quedan muy perplejos e infelices, pues esperaban oír un relato muy elaborado en el cual ellos ascenderían hasta lo alto de una montaña y serían cubiertos de oro, pájaros cantando sobre sus cabezas, y que serían la salvación de la humanidad.

Tu propósito, maestra, es simplemente vivir. Cualquier cosa que hagas a partir de ahí será una extensión de tu belleza y una contribución a la expansión global de la vida. Cuando te des cuenta de que vivir es lo más importante que asi es como se van acumulando «puntos», y que estás aquí porque así lo deseas —tú quieres estar aquí, dentro de tu propio ser lo encontraste un lugar placentero para volver— entonces, todo lo demás será entendido.

Todos  vienen a esta existencia porque quieren vivir y expresarse aquí.

Esa es la prioridad de toda la humanidad. Esa es la prioridad del Padre que vive dentro de ti. Lo que ocurre a partir de ahí no tiene que ser nada específico, simplemente ser todo lo que puedas en cada momento de la vida. Esto se llama «creación». Y eso es a lo que tú estás destinada, porque el Dios dentro de ti te empuja a crear.

Tú no estás aquí por ningún otro destino sino vivir, y hacer en cada momento de la vida lo que el Yo creativo —el alma— te impulse a hacer. A partir de ahí, cualquier cosa es posible dentro de los reinos de la creación. Puedes crear reinos y vidas indescriptibles. Puedes realizarte a ti misma, puedes convertirte en todo lo que desees convertirte cuando te hayas permitido a ti misma esa libertad explícita. Y una vez descubras que mereces experimentarlo todo, puedes proyectar tu luz hacia cualquier culminación que te complazca, en cualquier momento que desees.

¿Sabes por qué algunas de las entidades más iluminadas sobre tu plano son vagabundos viviendo en el «vagamundo»? Porque viven en el momento y hacen sólo lo que necesitan hacer para vivir y siguen hacia el próximo lugar. De este modo, han estado en muchos lugares, han visto y hecho muchas cosas y han conocido a muchas entidades. Por eso han cosechado un gran conocimiento y entendimiento del espíritu humano desde muchas direcciones. Ellos están muy iluminados en su estado, y muy felices, pues se han dado a sí mismos la libertad de ir y venir a su antojo. Y tú me dices: «Pero, maestro, ellos no tienen un propósito.» Su propósito es vivir en el momento y juguetear haciendo algo nuevo y aventurero cada vez que se les antoja.

Esta vida, maestra, no fue creada para ser una prisión. Fue diseñada como una plataforma para la creatividad y la expresión, colorida y desafiante, donde tú pudieras tener muchos intervalos y aventuras, pero siempre porque te traen gozo.

Estudiante: Pero Ramtha, siempre, desde pequeña, he tenido la sensación de que quiero irme de aquí, que éste no es mi hogar, que hay algún otro lugar.

Ramtha: Hay otro lugar. La vida es continua en muchos niveles diferentes y en muchos lugares. Eso es una verdad. Pero yo te diré otra verdad: si realmente no quisieras estar aquí, no habrías vuelto. La fuerza vital de tu ser está aquí para experimentar esta vida, y así aprender y obtener felicidad de ella. ¿Acaso crees ser una entidad superior que vino aquí sólo para encontrar que este es un lugar miserable donde vivir? Una entidad superior encuentra la felicidad allí donde esté.

Cuando los tiempos sobre este plano se vuelven difíciles, es bueno, quizás, pensar en ir a otros lugares, pues eso hace la vida aquí un poco más soportable. Pero a la larga, nos damos cuenta de que cualquier lugar donde estemos, lo hacemos como elijamos: bueno o malo, feliz o infeliz, excitante o mundano. Son sólo nuestras actitudes y nuestros juicios lo que determina nuestras experiencias en la vida.

Este es un maravilloso lugar del cual formar parte. El Padre florece aquí como florece en todas partes, ya que él está en todas partes. Cuando aprendas eso, maestra, serás una mujer sabia. Una mayor virtud que saber que hay otro lugar, es tomar esta vida y hacerla lo más grandiosa que puedas, experimentando cada parte de esta vida y amándola. Entonces estás llena de esta vida. Y cuando dejes este plano, no tendrás que regresar, ya que no habrá nada aquí que necesites experimentar.

Aquellos que vienen aquí con una sola y pequeña dirección, y permanecen en esa dirección porque es socialmente aceptable, a la hora de la muerte sufren de agonía y remordimiento porque deberían haber hecho esto o aquello, deberían haber amado a éste y haberse casado con aquél. Todos esos «debería» los harán regresar aquí para experimentar todos los «ahora puedo», hasta que se llenen de todo eso. Entonces ya nunca van a volver.

Estudiante: Entonces yo volví porque tenía un «debería», y no sé qué es.

Ramtha: Maestra, es vivir. Si eso es demasiado simple para entender, entonces crea para ti misma una razón por la cual vivir y síguela, de corazón. Pero cuando la hayas satisfecho, ¿por qué vivirás entonces? Otra razón, y otra y otra y otra.

Estudiante: Entonces, ¿no hay cosa en particular por la que yo haya vuelto, algo que tampoco pueda cumplir esta vez?

Ramtha: Mi querida maestra, la sabiduría es emoción acumulada. Eso es que hace a cada entidad diferente de todas las demás que vienen a este plano. Tú no experimentarás las cosas que ya has experimentado y entendido, pues no tendrás el deseo de hacerlo. Las cosas que aún tienes que entender las aventuras que guardan la promesa de realización y sabiduría, siempre te tentarán, te intrigarán, y te desconcertarán. Si simplemente te permites ser, y escuchas los impulsos dentro de tu ser, los sentimientos dentro de ti, siempre estarás experimentando lo que más necesites para así extender tu maravilloso Yo hacia una mayor sabiduría y alegría perpetua.

Ahora, maestra, déjame darte este entendimiento para quizás ayudarte en tu perplejidad: si necesitas una razón de ser, deja que esa razón sea la única cosa que estará contigo a través de la eternidad y que se llama «el amor del Yo». El amor hacia ti misma sobrevivirá en la eternidad, mientras que el propósito de ser esto o aquello será cumplido en esta vida sólo para ser reemplazado por otro. ¿Cuál es la única cosa que estará siempre contigo? Todo aquello que al añadirse a ti te extienda hacia una mayor sabiduría y a un amor más profundo por ti misma, y eso es hacer cualquier cosa que te permita ser lo máximo que puedas ser ante tus propios ojos, los más discriminadores que existen. Eso durará para siempre. Tú, maestra, eres el propósito en la vida. Cuando cada uno esté por encima de pensar que debe hacer esto o aquello, o que su destino es éste o aquél y se enfoque en el asunto de ser, vivir explícitamente en el momento, todos encontrarán una felicidad y una libertad mayor de las que nunca han conocido, una liberación hacia la vida y cómo ésta debería vivirse verdaderamente. Ese es tu propósito: ¡ser!

 

Capítulo 15

DIVINIDAD OLVIDADA

 

«La encarnación nunca pretendió ser una trampa. Nunca pretendió ser eterna. Era simplemente un juego en el cual participar, una nueva aventura en la exploración de la creatividad y de la vida. Pero tú te perdiste rápidamente en los sentidos del cuerpo, y tu cuerpo se convirtió en la totalidad de tu identidad. Te volviste tan inmerso en la materia de este plano que te convertiste en el hombre inseguro, atemorizado, el hombre vulnerable, el elemento mortal, porque olvidaste la poderosa esencia que vive dentro de ti.»

Ramtha

 

Hubo un tiempo en el que el hombre conocía su herencia y su linaje; conocía a Dios, no como una esencia ajena a su ser, sino como el Ser sublime de vida y pensamiento continuo que era la misma fuerza vital de su Yo divino y eterno. Hubo un tiempo en que el hombre sabía esto; erigió grandes pirámides para que se mantuvieran en pie a través de los tiempos y recordaran a la humanidad del «fuego interior», del Dios dentro del hombre. A pesar de todo lo que ha ocurrido en el curso de la historia, esas pirámides aún permanecen como símbolos de la grandeza y la divinidad del hombre.

En los principios del hombre sobre este plano, cuando aún sabía que él era Dios, vivía en el mismo cuerpo durante miles de años, porque el poder que daba el cuerpo inmortalidad era la pureza del pensamiento ilimitado que el hombre expresaba en su estado de ser.

El hombre, Dios-hombre, empezó a olvidar que él era Dios incluso en su primera experiencia de vida sobre este plano. ¿Por qué? Porque amaba este maravilloso jardín de juegos en materia; y experimentar y crear aquí se convirtió en todo lo que realmente importaba. Y en sus esfuerzos por expresar su creatividad aquí —y mantener el vehículo que le permitía hacer esto— el hombre, la magnífica criatura de procesos de pensamiento ilimitado, empezó a experimentar los pensamientos limitados de supervivencia, celos y posesión.

El ser del hombre —su alma y espíritu— es eterno. "Nada podrá nunca cambiar eso. Pero el cuerpo que los dioses crearon para sí de la arcilla de la tierra, es vulnerable a los pensamientos del ser inmortal que lo ocupa. Cualquier pensamiento que el hombre acepte y se permita sentir, se manifestará en el cuerpo, pues el cuerpo es la última parte del reino del hombre y está apoyado por los procesos de pensamiento del dios que lo habita.

Cuando el Dios-hombre empezó a experimentar las actitudes de supervivencia, empezó a reducir su poder de pensamiento que activaba la fuerza vital eterna dentro del cuerpo. Así, el cuerpo empezó a sucumbir. Cuando el cuerpo empezó a fallar, disminuyó la capacidad del hombre de razonar a través de su cerebro. Cuando el hombre empezó a perder su poder de razonar, el miedo empezó a invadir su conciencia. Y cuando el elemento del miedo se convirtió en una actitud dentro de los procesos de pensamiento del hombre, el cuerpo empezó a sufrir la fuerza y los efectos del miedo: malestar, enfermedad, muerte.

Aunque las primeras civilizaciones en vuestro plano estaban dotadas de una gran iluminación, lo ilimitado de sus procesos de pensamiento empezó a debilitarse hasta la limitación a través de la expectativa de la muerte y las actitudes de supervivencia. Esas actitudes de supervivencia, que surgieron del miedo a la muerte, se transmitirían a las generaciones futuras en forma de lo que se llama instintos de supervivencia; pues cualquier cosa que el hombre piensa se convierte en un patrón dentro de sus estructuras genética y celular.

Los dioses entraron en las limitaciones de la materia a causa del deseo de experimentar su creatividad a través de la forma corporal. Pero cuando los dioses, como hombre, experimentaron actitudes de limitación sobre este plano, se quedaron, sin darse cuenta, encerrados en la experiencia corporal. Pues cuando cada dios experimentó la muerte de su primer cuerpo, entró en lo que se llama un vacío. Este vacío era un lugar, una dimensión de luz, no formaba parte de un entendimiento consciente de «Dios-conocedor de todo» ni del plano de la materia. El dios ya no podía volver al plano del  pensamiento ilimitado, pues ahora guardaba dentro de sus procesos de pensamiento la alteración de actitudes limitadas.

Para continuar avanzando en la vida, y ya que encontraba este jardín de juegos en materia una experiencia maravillosa, el dios estaba muy ansioso de volver aquí. Así que volvía en otro cuerpo a través de la semilla de su propia descendencia, para continuar expresándose en materia y conciliar todos los pensamientos limitados que había permitido que alteraran sus procesos de pensamiento en la vida anterior. Pero al experimentar más los aspectos materiales de este plano, el dios experimentó mayor alteración y se hundió más profundamente en la limitación. De esta forma empezó el ciclo de reencarnación sobre el plano de la demostración.

A medida que los dioses volvían aquí como hombres, una y otra vez, para poder continuar sus aventuras en la vida, este plano se convirtió gradualmente en su concepto total de la vida, y ellos olvidaron su linaje y su divinidad. Dejaron de concebir a Dios como la totalidad, todos los pensamientos. Perdieron el conocimiento de que podían volver, si lo deseaban, al plano del pensamiento puro, del ser ilimitado, el plano de conciencia sobre el que se habían expresado desde un principio. Dedujeron que sólo podían experimentar esferas limitadas, pensamientos limitados. Así, emergieron otros planos de conciencia expresada, lo que se llama cielos limitados, esferas limitadas. Allí, después de la muerte del cuerpo, las entidades que habían olvidado el más grande y simple de todos los planos podían experimentar la vida de acuerdo con su felicidad y con las actitudes de su pensamiento colectivo.

Cuando los dioses, como hombre, dejaron de saber que eran divinos e inmortales, y que todo el poder y todo el conocimiento habitaban verdaderamente dentro de ellos, comenzaron a ser vulnerables a los egos de aquellos a su alrededor. Pronto, surgieron entidades que buscaban elevarse por encima de las otras diciendo que sólo ellas, a través de sus poderes místicos y de su inmensurable fuente de conocimiento, poseían el entendimiento de Dios. Como el hombre se había convertido en una criatura atemorizada, una criatura que seguía al rebaño, estos videntes, profetas y oráculos buscaron acrecentar su poder proclamando profecías de fatalidad y peligro. Y si la gente no prestaba particular atención a lo que los videntes tenían que decir, ellos proclamaban maldiciones y amenazas de condena.

Así nació la religión sobre este plano, para separar más al hombre de su belleza interna, su Dios eterno. Y la religión era muy astuta porque no tenía que gobernar y mandar sobre las gentes con la espada, sólo tenía que perpetuar la enseñanza de que Dios no estaba a su alcance; que el conocimiento y el poder sobre todas las cosas no estaban dentro de ellos.

Ahora, el alma es memoria eterna. Ella recuerda todas las experiencias de todas las vidas. Cualquier cosa que se le diga al hombre lo suficiente —no importa lo alterado que sea un entendimiento— a la larga se convertirá en una firme realidad. Pues el hombre, el tímido buscador de la verdad, deseando tan desesperadamente ser aceptado, escuchará cualquier disparate. Así que si tú le dices al hombre tantas veces como sea necesario que Dios está fuera de él, y que él es miserable y malvado en su alma, estos pensamientos se convierten en entendimientos inquebrantables dentro de la memoria del alma del hombre, y serán muy difíciles de cambiar. Y eso es precisamente lo que ha estado ocurriendo durante miles de años sobre este plano. Estas entidades simples, regresando de una vida a la otra, cayeron continuamente bajo los auspicios de estas enseñanzas. Y llegaron a estar tan condicionados por el entendimiento de que ellos eran malvados y que Dios estaba fuera de sus seres, que llegaron a aceptar, absolutamente, que ellos eran cualquier cosa menos divinos; y que la única manera de conocer a Dios, de volver a Dios, era por medio del gobierno de profetas y sacerdotes y organizaciones religiosas.

Cuando el hombre dejó de aceptar su propio saber interior como la esencia de la verdad, renunció a su soberanía y poder y se convirtió en una parte de la masa colectiva, lo que permitió a religiones y gobiernos de todas las épocas gobernar a la gente como si se tratara de una sola entidad. Pero no lo son. Todos son dioses únicos con destinos únicos que satisfacer y aventuras que experimentar. El hombre tiene derecho a sus aventuras.

Cuando el hombre aceptó la enseñanza de que es miserable y pecador, y que el Padre está fuera de él, se apartó completamente de Dios. Y es ese entendimiento y el aceptar esa creencia lo que ha devuelto al hombre al cuerpo una y otra vez. Pues mientras el hombre abrigue el pensamiento de que él es todo menos divino, de que el Padre no está dentro de él, está condenado, en cierto sentido, a nacer un millón de veces, hasta que se dé cuenta su divinidad y viva, otra vez, en un estado de ser.

La encarnación nunca pretendió ser una trampa. Nunca pretendió ser eterna. Era simplemente un juego en el cual participar, una nueva aventura en la exploración de la creatividad y de la vida. Pero tú te perdiste rápidamente en los sentidos del cuerpo, y tu cuerpo se convirtió en la totalidad de tu identidad. Te volviste tan inmerso en la materia de este plano que te convertiste en el hombre inseguro, atemorizado, el hombre vulnerable, el elemento mortal, porque olvidaste la poderosa esencia que vive dentro de ti. Así, conociste la muerte, pero te olvidaste de la vida. Conociste la tristeza, pero te olvidaste de la alegría. Conociste al hombre, pero olvidaste a Dios, tu inteligencia sublime que te permite crear tus ilusiones de cualquier manera que elijas.

Todos vosotros habéis vivido muchas vidas sobre este plano. Algunos, treinta mil vidas. Otros, diez mil. Otros, solamente dos. Esas son las veces que has vivido y que has muerto. Y aunque tus vidas sobre este plano han sido sólo un sueño, un juego, una ilusión en la aventura de la vida, ellas te han corrompido inmensamente. Has vivido tantas vidas en las que se te ha recordado, por la familia, la sociedad, la religión y los poderes gubernamentales, que eres desgraciado y que Dios no está a tu alcance, que todo ello se ha convertido en la firme realidad de tus procesos de pensamiento.

Hasta el día de hoy, la mayoría de vosotros aún no sabe que vosotros sois Dios, que poseéis en vosotros el poder de saber y ser todas las cosas. Así pues, dejas que maestros, religiones y demás gobiernen tu vida e interpreten la verdad por ti. Permites que el entendimiento de otros complique y confunda la simple verdad que se ha dicho durante años en vuestro tiempo: que el Padre y el reino de los cielos están realmente dentro de ti. ¿Qué otra verdad puede escribirse más grande que ésa? Pero muchos de vosotros que no saben esto, aún piensan que deben entregarse al dogma y a ciertos mecanismos — rituales, plegarias, cánticos, ayunos, meditaciones— para poder conectarse con Dios y conseguir la iluminación. Sin embargo, cuanto más haces estas cosas, más convences a tu alma de que no eres aquello en lo que estás tratando de convertirte, que estás muy lejos del amor de Dios y del entendimiento que buscas, pues tienes que realizar arduas tareas para alcanzarlo.

Ahora, la religión no está equivocada. Aquellos que han establecido y han llevado adelante las enseñanzas religiosas, son tus amados hermanos que, en la búsqueda de entender su propia divinidad, su propio valor y poder, han esclavizado a sus hermanos y, por lo tanto, se han esclavizado a sí mismos. Lo que ellos han hecho, por perjudicial que haya sido, ha sido su verdad para su experiencia y entendimiento. Yo soy amante de toda la gente, incluso de los sacerdotes y videntes, pues ellos también son Dios.

Practicar rituales y seguir el dogma no es algo equivocado. Pero nunca lo sentirás completamente correcto porque la voz dentro de ti —que es Dios— te dice que tú ya eres lo que estás luchando por alcanzar.

Yo he vuelto aquí simplemente para decirte que hay un camino mejor. Y también que tú ya eres Dios, y que nunca has fracasado, que nunca has hecho nada malo. Que no eres una criatura miserable y maltrecha, ni tampoco un pecador, y que no existe ese maravilloso disparate llamado diablo. Cuando te des cuenta de estas cosas, entonces podrás enfocarte en el asunto de ser feliz, que es lo que el Padre es. El Padre no es una criatura santurrona, meditabunda, lúgubre y enfadada. Él es la esencia que es alegría completa e infinita.

Yo te digo: Dios está dentro de ti. Ha estado ahí en todas tus vidas. Tú eres realmente Dios, pues él es la inteligencia divina y creativa que se aloja dentro de la cavidad de tu ser, la esencia que te ha amado hasta la experiencia de la limitación, y que te amará otra vez de regreso hacia lo ilimitado.

La limitación ha sido una aventura, una experiencia, y la mayoría en este plano la está experimentando inmensamente. Por desgracia, olvidaste que hay algo mejor, e hiciste de la limitación un modo de vida. Si solamente supieras que a través del pensamiento ilimitado podrías trascender el cuerpo y todos los planos y universos, nunca elegirías ser limitado otra vez. Si solamente supieras eso y te permitieras recibir y abrazar todos los pensamientos, tendrías alegría y paz en la vida por encima de tus mayores sueños.

El pensamiento es el máximo creador. Cualquier cosa que pienses y te permitas sentir se convierte en la realidad de tu vida. Cada pensamiento que abraces que trascienda el espectro del pensamiento limitado, así se manifestará para un ensanchamiento o ampliación de tu vida. Sólo necesitas abrir tus procesos de pensamiento para aceptar pensamientos incluso más ilimitados, para que así puedas transformarte de hombre limitado a Dios ilimitado.

Tal como te has convertido en el conocimiento de que eres miserable en tu ser, si sabes que eres Dios dentro de tu ser, te convertirás en Dios en tu totalidad. Para poder volver a lo que ahora se llama el séptimo nivel de entendimiento del pensamiento puro, al máximo estado de ser —un estado en el cual tú eres el poder máximo de todas las cosas— lo único que necesitas es saber que el Padre vive dentro de ti. Pues la memoria de que eres Dios habita dentro del alma de tu ser. Está ahí, latente en tu alma, esperando ser reconocida, lista para convertirse en una realidad experimentada. Y se convertirá en ello cuando lo sepas. Cuando sepas que eres Dios, ese sentimiento de certidumbre creará las experiencias y el entendimiento que te enseñaran que lo que sabes en tu interior es verdad. Nadie puede darte ese saber interior. Sólo tú puedes alcanzar ese entendimiento mediante tus propios procesos de pensamiento y tu ser emocional.

Cuando sabes que tú y Dios sois uno, eliminas de tus procesos de pensamiento las actitudes de separación y te unes con tu Dios-fuente otra vez. Cuando te das cuenta de que la inteligencia del Padre, totalmente sabia y conocedora de todo, es todo pensamiento, la base de todo cuanto existe, y te permites ser todos los pensamientos, entonces eres todo lo que Dios es, o sea, todas las cosas. Retornas entonces a tu libertad, tu grandeza y tu gloria. Y ya no tienes que volver a este cielo una y otra vez, sino que puedes continuar hacia cielos más grandes y aventuras mayores que te esperan.

Yo te digo: no hay nada que debas realizar en este plano excepto ser quien tú eres y lo que eres. Pues el conocimiento de que tú eres Dios se alcanza en un estado de ser, porque Dios es ser, el Ser de toda la vida. Estar en un estado de ser —un estado de permitirte a ti mismo simplemente ser quien eres, de cualquier forma que lo expreses— es ser completamente como el Padre es. Y eso lo puedes alcanzar en un momento; en un instante está hecho.

Dios es este ahora. El infinito es este ahora. Ser Dios para siempre es vivir totalmente en la eternidad de este ahora, pues así es como Dios vive. Simplemente sé. Entonces serás uno con el Ser y la continuidad de toda la vida, y tu cuerpo se elevará a sí mismo para convertirse en esa continuidad. Entonces no tienes que morir, sino que puedes trascender todos los planos hasta el séptimo, que es la conclusión de todas las cosas, pensamiento. He aquí una gran verdad.

El hombre está empezando a salir de la limitación porque hay muchos sobre vuestro plano que se están cuestionando sus vidas y por qué son esclavos de la hipocresía del gobierno, del dogma, de la sociedad y adonde éstos te van a llevar. Ellos están empezando a amarse a sí mismos y a los demás lo suficiente como para ver más allá del velo de la conciencia limitada y elevarse por encima de ella. Están despertando al entendimiento de que hay una esencia que yace dentro de ellos —y dentro de toda la gente— que es gentil, amorosa y sabia. Empiezan a darse cuenta de que todas las profecías, todos los cuentos, y todos los miedos que han gobernado a la humanidad durante tanto tiempo no se han manifestado; los han sobrevivido a todos. Ellos se están cuestionando quiénes son, y por qué, si quieren amar a Dios, deben sentirse aterrorizados por él.

La conciencia en este plano está cambiando. El entendimiento limitado que ha convertido al hombre en una criatura bestial generación tras generación, se está despejando para permitirle al hombre ser la sublime esencia de Dios que él es.

Ya es hora de que llegue una nueva enseñanza, aunque no es nueva en absoluto. En lo más profundo de tu alma, sabrás cuál es la verdad, porque la verdad te permitirá ver más allá del estancamiento de las creencias dogmáticas hacia el firmamento del pensamiento y el entendimiento que siempre ha estado ahí. En el momento que se quite la soga de tu cuello, y los sentimientos de alegría salgan a la superficie y se vuelvan eminentes dentro de tu alma, empezarás a ser ese magnífico Dios que eres en un estado de ser.

Esta época vuestra está llegando a su fin. Esta ha sido la Era de la Carne. La nueva era está ya en el horizonte y se llama la Era de la Luz, la Era del espíritu Puro, la Era de Dios. Es la era en la que el hombre sabe que todos somos iguales y que el reino de los cielos ha estado siempre dentro de él. La Era de la Luz llevará al hombre de regreso al pensamiento ilimitado, a un reino sublime de amor, alegría y libertad del ser. Quienes formen parte del nuevo reino no serán los señores de la guerra ni los tiranos entre los hombres, sino los heraldos de la paz, que se han elevado sobre el estancamiento de la limitación para decir: «Yo soy Dios, y amo todo aquello que veo, pues soy todo lo que veo, y amo lo que soy». Quien llegue a este entendimiento elevará la totalidad de la conciencia con su luz única y solitaria. Y, uno por uno, vosotros volveréis a un estado de ser ilimitado, enriquecido con las perlas de la sabiduría que os permitirán crear más sabiamente en la próxima eternidad.

Tus vidas sobre este plano han sido una gran ilusión, un gran sueño. Pero despertarás de ese sueño habiendo aprendido, entendiendo a Dios. Todos lo harán. Un día alzarás la mirada a un cielo lleno de nubes. Cuando mires al cielo verás un resplandor de luces brillantes parpadeando por todas partes, y creerás que las estrellas mismas han bajado a acurrucarse en las nubes. Lo que tú verás es lo que toda la humanidad va a ver, y ello te ayudara a despertar de tu sueño y a darte cuenta de que todo lo que yo te estoy enseñando es, de hecho, una gran verdad y una maravillosa realidad.

 

* * *

Estudiante: Me gustaría saber cómo llegamos a separarnos de Dios y de aquello que en nuestros comienzos nos unía a él. ¿Cómo ocurrió eso?

Ramtha: Al principio de todo, cuando cada uno de vosotros sabía que era uno con el Padre, tu ego, tu identidad, era Dios en una unidad singular, y la vida era la aventura emocional hacia la experiencia de todos los pensamientos, pues Dios es todos los pensamientos. Tu ego era puro y estaba inalterado, ya que no sostenía actitudes que limitaran la aceptación del pensamiento — Dios— en tu ser. Sabías que eras eterno dentro del momento de ser del ahora, y eras ilimitado en tu capacidad de recibir el pensamiento del Padre, transmutarlo en emoción y manifestar esa emoción en creatividad.

Todos vosotros erais como niños pequeños, pues no poseíais ninguna actitud que alterara la pureza de vuestros seres o limitara vuestra expresión. No conocíais el miedo. No conocíais juicios de «más» o «menos». No conocíais la competencia, o los celos, o la posesión. No conocíais la muerte. Erais como niños pequeños, pues no habías experimentado ninguna de estas actitudes.

Ahora bien, vosotros, los dioses, poseíais desde el principio el poderoso impulso de crear, de expresar la emoción del pensamiento en formas creativas. Y el poder para hacer esto no fue otorgado a unos más y a otros menos. Todos eran iguales. Pero tan pronto como empezasteis a crear, el espíritu de competencia creció entre vosotros, el impulso de tomar el pensamiento de la creatividad de otro y expandirlo hasta algo más grande, para crear más, pensamiento a pensamiento. ¿Por qué crees que hay tantas especies de flores en vuestro plano? Tú pensarías que con una rosa hubiera sido suficiente. ¿Y cuántas más mariposas podría haber?

¿Por qué se convirtieron los dioses en una raza competitiva? Porque en su impulso creativo, empezaron a contemplar que quizás su creatividad no era tan grande como la de otros. Y así empezaron a verse más pequeños dentro de su ser. Y para compensar ese sentimiento de inferioridad, los dioses intentaron superar las creaciones de los demás. Y cuanto más involucraban sus procesos de pensamiento en la creatividad competitiva, más se veían a sí mismos como inferiores a la perfección del Ser, como separados de Dios, que es la igualdad de todas las cosas.

La separación de la vida y el entendimiento llamado imperfección aparecen sólo cuando algo es visto como superior a otra cosa. Sin embargo, en la  realidad de la vida, ninguna cosa es más o menos que ninguna otra. Todas las cosas simplemente existen en una igualdad del Ser. Por lo tanto, todas las cosas están en un estado de perfección o, más apropiadamente, en un estado de Ser. Son sólo las actitudes, los pensamientos colectivos, los que hacen que algo sea menos que la perfección del Ser que realmente es.

Ahora, tu mayor separación ocurrió cuando entraste en el cuerpo del hombre. Hasta ese punto, aunque ya habías empezado a separarte de todas las cosas, aún eras consciente de tu divinidad y de la inmortalidad de tu ser. Pero cuando descendiste a un cuerpo y empezaste a experimentar las realidades de la masa celular, te quedaste atrapado en las funciones de la masa llamadas hambre, frío y supervivencia, la lucha para mantener aquello en lo que te habías convertido. Ahora te habías entrelazado con la materia celular, que al crearse fue programada para permitir la supervivencia de la masa. El matrimonio entre un gran ser inmortal y un mecanismo de masa, orientado hacia la supervivencia de su propia estructura, alteró inmensamente el estado de ser de tu ego. Fue entonces cuando nació «el árbol del conocimiento», el ego alterado. Y fue la experiencia de las emociones del miedo, la competitividad y los celos sobre este plano, grabadas en tu alma y programadas en la estructura celular de tu cuerpo, lo que intensificó aún más tu ego alterado, que a su vez alteró más el conocimiento de que eras divino, inmortal y uno con toda la vida.

Estudiante: Aún no comprendo por qué los dioses, que siempre habían sabido que eran eternos, acabaron creyendo que morirían. ¿Cómo llegaron a aceptar la idea de la muerte en primer lugar?

Ramtha: Ellos aceptaron y entendieron los procesos de cambio —lo que tú llamas muerte— a partir de las mismas cosas que habían creado. Muchos de los seres que se crearon aquí fueron diseñados para alimentarse unos de otros, pues la sustancia que cada creación requería para sustentarse debía ser de la misma sustancia que ella misma. Es lo que tú llamas una cadena alimenticia. Así que la flora se convirtió en alimento para los animales que los dioses habían creado. Y cuando los animales se comieron las plantas, los dioses que las crearon vieron, con horror, que sus creaciones habían desaparecido ante sus ojos y se habían transmutado en otra energía. Estos animales, entonces, serían alimento de otros animales creados por otro dios para que fueran más fuertes que los primeros, y así sucesivamente. Fue la manera que eligieron los dioses para competir unos con otros. Era de lo más humillante que tu creación fuera comida y digerida por la creación de otro dios.

Y la muerte se entendió mucho más, maestro, mediante el proceso de diseñar y evolucionar el cuerpo del hombre. Para poder perfeccionar la criatura llamada hombre, los dioses se convirtieron en parte de él, tal como lo habían hecho con todo aquello que habían creado aquí. Como las primeras versiones del hombre no fueron criaturas muy ágiles, los animales hacían presa de ellas continuamente, y lo encontraban un manjar. Así que debido a esto los dioses experimentaron y entendieron la acción llamada muerte. Ese entendimiento les facilitó mejorar sus cuerpos para hacerlos más resistentes frente a la muerte a manos de sus propias creaciones, los animales de naturaleza carnívora.

Ahora, el romance entre el hombre y un Dios fuera de su ser empezó cuando los dioses se enamoraron de este plano, con su deseo de experimentar e interactuar con todas las cosas que habían creado aquí. Los dioses habían sido las plantas. Habían sido los animales, los insectos. Lo habían sido todo. Pero poseer una forma que tuviera dominio sobre todas las cosas, eso era su amor más grande y su máxima creación.

Cuando los dioses finalmente se transformaron en hombre y mujer —y enfocaron toda su atención en esquivar y escapar de sus creaciones— se convirtieron en un estado alterado de vida. Lo irónico fue que aunque lograban huir de los animales que los acechaban, no podían escapar de las actitudes de supervivencia que empezaban a absorber su conciencia. Fueron sus actitudes de supervivencia y el miedo a la muerte, lo que a la larga destruyó sus cuerpos, pues lo que uno teme, en eso se convertirá.

Sabes, de todo cuanto los dioses crearon, nada es tan devastador como la creación llamada miedo, pues bajo su sombra nada puede expresar la vida. Ahora, cuando los dioses, como hombre, experimentaron la muerte, su única realidad y su único deseo fue continuar experimentando este paraíso de materia y seguir creando en este reino por satisfacción, ya que sus egos eran formidables. Por lo tanto, los dioses regresaban ansiosos para ser mejores y mejores, para conciliar la inferioridad que habían percibido en sí mismos y para expresar superioridad en su creatividad aquí. A través de la actitud y el deseo de llegar a ser mejores, se identificaron tanto con la materia de este plano que olvidaron que eran divinos e inmortales y se convirtieron en

objetos mortales. Pero, por desgracia, el entendimiento de que eran uno con toda la vida empezó a perderse en los principios de la creación —incluso antes de que los dioses tuvieran un romance con este plano— gracias a la competencia y los pensamientos de superioridad.

Te digo esto, maestro: tu unidad está, verdaderamente, a un solo instante de distancia, a un suspiro. Cuando tú, en las profundidades de tu ser, ya no quieras estar separado de ninguna cosa, nunca más lo estarás. Es simplemente tu actitud, tu pensamiento limitado, tu identidad alterada, lo que te ha separado de la totalidad del pensamiento. Cuando vuelvas a la totalidad del pensamiento por medio de despojarte de todo juicio en contra de tu pensamiento, ya nunca más estarás perdido o separado. Entonces serás una luz para muchos otros que encontrarán su camino de vuelta hacia una alineación con el Padre.

Estudiante: Ramtha, yo puedo entender que todos somos de hecho perfectos, que somos Dios y que viviremos para siempre. Pero eso no parece disminuir el sentimiento que tengo a veces de que debo tener cuidado y protegerme. ¿Cómo puedo superar esta ilusión que tengo de mí mismo, este sentimiento de que debo ser precavido, que parece inhibirme de expresar libremente lo que realmente soy?

Ramtha: Sabes, maestro, los animales están dotados de maravillosos mecanismos para su conservación: los instintos primarios de supervivencia que han sido programados en sus estructuras celulares para que puedan vivir, experimentar y evolucionar. Los seres humanos también están dotados de instintos primarios, que han sido transmitidos genéticamente a través de su semilla. Los instintos de supervivencia del hombre están inmersos dentro de las estructuras celulares del cuerpo para que pueda protegerse a sí mismo, ya que el ser humano nace desnudo. No tiene colmillos, ni cuernos, ni destreza en sus miembros, o agilidad en sus pies; carece de oído agudo y buena visión. Es una entidad autosuficiente, extraordinaria y sumamente refinada, cuyos mayores instintos de conservación son la precaución y el aislamiento. La humanidad está dotada de estos instintos, pues si no los tuviera, no habría sobrevivido para convertirse en la maravillosa masa creativa, pensante y evolutiva que realmente es.

Cuando tú, al igual que todos los demás aquí, elegiste perder tu libertad de espíritu para poder experimentar

la densidad de la materia, te entrelazas con sus patrones genéticos e instintivos, una de las condiciones para expresarse a través de la materia de este plano. Por eso ser hombre implica vivir en manada, ser miedoso, indeciso y muy precavido. Esto es una gran verdad.

La precaución no es una ilusión, es una condición para vivir aquí como  hombre. Eso no es algo por lo que tengas que pedir perdón en tu ser, sino aceptarlo como un instinto necesario para la preservación de tu cuerpo. Pero lleva este entendimiento más lejos. Ahora que te has dado cuenta de que tu cuerpo te ha protegido para poder permitir que la diminuta y maravillosa chispa creativa que tú eres evolucionara hasta aquí, es tiempo de que vayas más allá de la carne, hasta los aspectos inmortales de tu alma y tu espíritu. Ahora es el momento, si tú quieres, de que el espíritu de tu ser tome posesión de tu cuerpo y lo proteja, a través del entendimiento del pensamiento ilimitado.

Lo que tienes que hacer ahora es llegar a ser tú, el Dios que tú eres, constante, seguro, soberano, Yo Soy. Y la única ilusión que debes dominar, es la de que tú no tienes la capacidad de convertirte en eso. ¿Y cómo te deshaces de esa ilusión? Simplemente eliminándola de tus procesos de pensamiento. Cualquier cosa que hagas en pensamiento y en sentimiento, es realidad, aunque nunca llegue a manifestarse en la realidad de esta dimensión. En el momento en que hayas abrazado el pensamiento de que tú eres Dios, el principio Yo Soy, te habrás convertido en ello.

Ama lo que eres, maestro. Ámalo. Sabe que eres eterno. Sábelo. Siéntelo. Abraza este pensamiento. Cuando la herencia instintiva que te ha protegido a lo largo de todos los tiempos se enfrente al conocimiento de que eres, de hecho, inmortal en vez de mortal, de que eres Dios ilimitado y no hombre limitado, tu alma transmitirá este pensamiento ilimitado a la masa celular de tu cuerpo, y la masa celular se sentirá jubilosa. Entonces tu cuerpo se adaptará felizmente a los pensamientos ilimitados del gran Dios que lo ocupa. Y al igual que tu cuerpo ha contado con la incertidumbre y la precaución para su existencia instintiva, tendrá ahora a Dios ilimitado dentro de sus células, de forma que la materia del cuerpo pueda unificarse y alinearse con la totalidad de Yo Soy Dios.

Ser más «tú», maestro, es simplemente llegar más allá de las fronteras de tu incertidumbre. Y cuando tú, que has vivido bajo la protección del cuerpo, tomes el dominio sobre todo aquello que está dentro de tu entendimiento, el cuerpo lo seguirá felizmente.

Ámate, maestro, plenamente. Ama la vida, la totalidad de ella. Al hacerlo volverás a tu unidad, te lo aseguro, basta simplemente una actitud y un solo  instante. Eso es todo lo que hace falta. Simplemente saberlo.

 

Capítulo 16

REENCARNACIÓN

 

«Has vuelto aquí para experimentar a Dios, para entender el Yo, para vivir los principios del Yo Soy. Y los principios del Yo Soy abarcan todo lo que cada uno es, cada actitud, cada emoción, cada personaje y cada situación ilusoria creada en el reino del pensamiento llamado Dios.»

Ramtha

 

Estudiante: No he venido con ninguna pregunta específica. Siento que todo lo que has dicho a cada uno podría ciertamente ser aplicado a todos nosotros.

Ramtha: Lo es, y lo ha sido.

Estudiante: Pero me gustaría hacerte dos preguntas generales. Tú has dicho que cuando dejamos este plano, siempre continuamos hacia algo mejor.

Ramtha: Eso es correcto. Cuando abandones esta audiencia, seguirás hacia un momento más grande en el ser, pues tu vida avanza cada momento Para ser más que en el momento anterior.

Estudiante: Entonces, ¿podrías decirnos algo sobre los mecanismos de la reencarnación? Quiero decir, ¿cómo es que nos vamos de aquí hacia algo mejor sin embargo volvemos otra vez? ¿Se nos envía de regreso aquí para aprender algo?

Ramtha: Primero, maestro, ¿cómo sabes que no hay algo mejor esperándote aquí en un futuro?

Estudiante: Porque parece que vivir aquí es una lucha, y hay mucho dolor y tristeza que enfrentar. Aunque no estemos experimentando un gran dolor nosotros mismos, lo vemos por todo nuestro alrededor. Obviamente hay mucho dolor aquí, y es difícil imaginar que vaya a mejorar en un futuro cercano.

Ramtha: Sabes, el último sufrimiento aquí fue el hambre, y todos estaban siempre hambrientos. El asunto era trabajar arduamente para conseguir un penique, o una rupia, o un siclo para comprar un pedazo de pan, un poco de queso, y vino fermentado con los que llenar un estómago vacío. Ahora mira a todo el mundo. Todos están luchando para adelgazar. Ahora que todos han sido alimentados y están gordos, viene alguien y dice: «Esperen un momento; esto no es bonito.» Así que ahora todos luchan por pasar hambre otra vez. ¿No es la vida una aventura?

El dolor aquí, maestro, se llama ego.

Estudiante: Realmente no estoy seguro de entender lo que dices. ¿Quieres decir que la vida es circular? ¿No hay final en el círculo?

Ramtha: La vida no es un círculo, maestro, ni se repite jamás. Siempre cambia, y al mismo tiempo evoluciona en cada momento para ser constante. La vida lo abarca todo y crea el próximo momento con la virtud de su propio ser. Es creada en el momento por cada entidad y de acuerdo con su actitud. Es la actitud hacia la vida lo que hace que sus ciclos de cambio parezcan circulares.

La reencarnación es una verdad, ciertamente. Es simplemente abandonar un cuerpo —pues la actitud le permitió morir— y tomar otro, ya sea aquí o en cualquier otro lugar sobre el plano de materia.

¿Por qué todos vuelven aquí? Porque ellos quieren. ¿Tú crees que se te fuerza a volver aquí —que se te expulsa de cualquier plano en donde estés y se te devuelve a un cuerpo— sólo para tener que atravesar con dificultad el canal del nacimiento y depender completamente de los egos a tu alrededor. Ningún edicto te envió aquí, maestro. Pues no hay nadie que pueda obligarte a hacer algo en contra de tu voluntad. Tú eres el único que decidió volver aquí. Tú eres el único que deseó expresarse de nuevo sobre este plano Así que si estás buscando a alguien a quien culpar de tu miseria, tendrás que mirarte a los ojos. Tú eres plenamente responsable de tu propia belleza,  de tu propio ser y de tu vida, sea desgraciada o maravillosa. Y ya es hora de saber que esto es así. A nadie se lo obliga nunca a reencarnarse sobre este plano. Pero después de vivir aquí durante eones, el hombre empieza a pensar que esto es todo lo que hay. Y cuando pierde su cuerpo y se aleja de sus lazos emocionales y de los juguetes que hay aquí, se apresura a volver, pues cree que este es el único cielo que existe. Y por lo tanto, así es para él.

La única razón por la que estás aquí es porque así lo deseas, porque dentro de tu ser tienes una necesidad que satisfacer aquí. Y la necesidad es expresar alegría, tristeza, pena, furia o dolor, o cualquier otra cosa que desees experimentar en este plano de ilusión, hasta que te satures de todo ello. Entonces, cuando te canses o te aburras, puedes cambiar tu actitud y experimentar alguna otra emoción. Así de simple es.

¿Acaso puede la utopía vivir al lado del dolor, la tristeza y situaciones infernales? Puede hacerlo, en verdad. Tan sólo te aleja de ello una actitud.

Has vuelto aquí para experimentar a Dios, para entender el Yo, para vivir los principios del Yo Soy. Y los principios del Yo Soy abarcan todo lo que cada uno es, cada actitud, cada emoción, cada personaje y cada situación ilusoria creada en el reino del pensamiento llamado Dios.

¿Sabes por qué tienes tu identidad actual? Porque ya has representado la mayoría de los otros papeles anteriormente, y ahora estás experimentando éste. ¿Por qué no naciste como niño hambriento en lugar de la entidad opulenta que eres hoy? Porque tú has sido el niño hambriento que quiso ser la entidad opulenta, y aquí la tienes. ¿Y por qué no eres el panadero que hace pan para alimentar a su familia? Porque, maestro, tú has sido el panadero que hacía el pan para alimentar a su familia. Ahora eres la entidad que se lo compra.

Lo maravilloso de este reino es que es siempre continuo y cambiante, y tú puedes ser cualquier personaje que desees. Y a medida que avanzas sobre la plataforma de la vida, avanzas hacia altiplanos que te ofrecen un escenario donde representar aquellas ilusiones que proporcionarán el mayor aprendizaje dentro de tu ser. Y sobre este escenario tienes la libertad de convertirte en rey o en mendigo, en amante o en amado, en hombre libre o en esclavo, cualquier ilusión que te provea del entendimiento que necesita tu alma para realizarse.

Son muchas las experiencias que nunca has tenido maestro, pues hay muchas cosas que no has hecho y entidades que nunca has sido. Hay en este mundo entidades que viven en una paz sublime, y cuyas necesidades son simples. Y cualquier cosa que necesiten, cualquier cosa que deseen, simplemente la manifiestan. Ellos viven en la alegría y la felicidad, maestro, actitudes y aventuras del pensamiento que tú aún debes elegir para tu experiencia.

Hay muchos entendimientos que tú aún tienes que vivir. ¿Y sabes cuál es el más grande de todos? Vivir simplemente por vivir. Vivir por vivir es el mayor logro en el entendimiento de la vida. Pues es entonces cuando conocerás la paz, cuando conocerás la alegría. Es entonces, maestro, cuando te convertirás en la totalidad de Dios otra vez.

Tú aún tienes que experimentar ese entendimiento de la vida, pues te has dejado intimidar hasta aceptar los roles de la manutención, el trabajo, la competitividad, el idealismo, el sufrimiento, la neurosis. Tú has aceptado

eso como tu suerte, y así es. Pero si simplemente te permitieras salir y ver las otras partes de la vida, te darías cuenta de que eso son sólo piezas diminutas dentro de tus opciones en la vida.

Esta vida, al margen de todas las cosas que han sucedido en vuestra historia como humanidad, es realmente grandiosa. Desafortunadamente, aquellos que habitan en las ciudades, en medio del estancamiento y el espesor de la conciencia social, piensan que este es un lugar desgraciado y miserable donde vivir. Pero si alguna vez encontraras el valor dentro de tu ser para apartarte de los ideales, la intimidación y la conciencia limitada del hombre, y te fueras a vivir a la naturaleza, siendo uno con el Dios dentro de ti, encontrarías que la vida es realmente espléndida, que es algo hermoso, siempre continuo e ilimitado.

La razón por la que has vuelto aquí, maestro, es para vivir. Pero no has roto con las cosas que te atan a este plano de manera que puedas experimentar la majestad de Dios y de la vida. Nunca has caminado sobre un glaciar o te has refugiado bajo un puente de roca, o has mirado a través de una ventana en invierno para encontrar un pájaro rojo sentado ahí, brillando en la nieve. Ni has estado en cavernas profundas, o paseado por el desierto y observado a la serpiente buscando su comida. Ni has dormido en una gran pirámide tu solo, o ido a explorar lugares donde nadie ha estado, y hay muchos de ellos. No has navegado por un océano inmenso y visto a un gran pez saltar, ni seguido a un ciervo por un bosque multicolor.

Aún no has hecho muchas cosas que son electrizantes, emocionantes y maravillosas para tu ser, y a ninguna de ellas les importaría jamás cuál es tu trabajo, tu educación,  posición social, o qué tan nuevo es tu automóvil.

Aquellas son facetas de la vida que aún tienes que experimentar. Pero cuando lo hagas, ellas derribarán tus neurosis, tus miedos, tus trampas e incertidumbres. Y habrá momentos en los que sentirás que vas a explotar

de alegría, aunque querrás que alguien esté ahí para verte explotar y, sin embargo, te sentirías intimidado si alguien estuviera ahí. Esa es tu naturaleza, pero no hay nada de malo en ello. Simplemente no te has permitido experimentar todas tus opciones aquí, pues has sido duramente presionado para convertirte en un ideal ilusorio que es totalmente extraño a la alegría y a la felicidad de la vida.

Ahora, si tú no quieres volver aquí, no lo hagas. No tienes que hacerlo, jamás. Yo nunca volví, pues ascendí con el viento llevándome conmigo todo lo que era. Al hacer eso, me convertí en una entidad libre. ¡Una entidad libre! Porque trascendí todas las cosas que había hecho en mi vida aquí. Me perdoné a mí mismo y abracé esta vida, y me entregué al asunto de ser Dios. Y si un bárbaro ignorante y miserable pudo hacerlo, maestro, ciertamente tú también puedes.

La manera de terminar la vida de uno aquí es viviéndola, amándola, y convirtiéndose en una parte de las cosas simples. Deshaciéndose de ideales que intimiden, limiten y restrinjan la libertad de la vida. Viviendo la libertad de uno mismo, amándose a sí mismo y dejando de compararse con los demás.

Cuando dejas de vivir para las imágenes de la sociedad, y a cambio vives para tu propio ideal, tu propia verdad, cualquiera que ésta sea dentro de tu ser, y amas tu eterno ser, entonces llegas a ser uno con las flores y los peces, con toda la vida. Entonces puedes decir: «He terminado esta experiencia. He amado toda la vida que hay aquí, y por eso, estoy listo para una nueva aventura. Estoy listo para un reino muy lejano y un nuevo entendimiento, un modo de ser totalmente diferente». Cuando hayas hecho estas cosas, maestro, abandonarás este lugar en un resplandor de gloria. Así es como yo me fui.

Yo soy un amante de este plano. A menudo camino por sus valles. Silbo entre los árboles y me convierto en parte de la risa de los niños. Yo sé lo que es esta vida, pues no pasé por alto los valores de aquí. Pero más que eso, conozco los sufrimientos de aquellos a quienes amo sobre todas las cosas, mis amados hermanos. Y aunque tengo las respuestas, son de poco uso si no se aplican.

La razón por la que tú y todos os expresáis aquí es porque queréis. Eso es la reencarnación.

Estudiante: Gracias. Tendré que pensar sobre lo que has dicho.

Ramtha: Hazlo. Pues cuando lo hagas quizás elijas ser más cariñoso con tu Ser y le permitas la libertad de respirar un poco más desahogadamente.

Estudiante: Me pregunto si podrías decirnos algo sobre lo que haces cuando no estás metido en este plano.

Ramtha: Hago lo mismo que tú, expresarme. La única diferencia es que la tuya es una limitación de la expresión, y la mía no. Mi alcance llega hasta la eternidad, pues yo nunca contemplo mi final, ya que tal cosa no existe. Y ciertamente yo voy con el viento, porque ese fue mi deseo supremo.

Yo soy feliz. Y te veo a ti y a ella y a él en vuestras vidas. Yo observo tus ilusiones aquí, y aunque para ti son tan serias y tan turbias, yo río. Pues todo lo que tienes que hacer es ver más; y hay más.

Yo me expreso, maestro, y soy feliz con lo que soy. Y cuando no soy la identidad que ves de mí aquí, soy aquello que es: la plataforma desde la cual emanan todas las cosas. Pues el séptimo nivel es la totalidad del pensamiento, el cual es el gran vacío que sostiene a vuestros planetas en sus órbitas, a tus células unidas, y abarca todas las cosas hasta los perímetros de la eternidad. Cuando eres una unidad del séptimo nivel, ya no existen los niveles. Sólo el ser. De esta manera te conviertes en todos los sentimientos de todas las cosas, de todo el saber, de todo el pensamiento.

Contempla lo que es ser el pensamiento. ¿Hasta dónde puede viajar un pensamiento? ¿Podrías llevar un pensamiento hasta la superficie del sol? ¿O quizás a la cara oculta de la luna? ¿O hasta las estrellas, grandes y pequeñas, que habitan vuestros cielos? ¿Podrías enviar un pensamiento a otra entidad en otro plano? Puedes hacerlo en menos de un momento. Lo tienes justo dentro de ti. Tú eres la entidad que no quiere esa expresión. Tú quieres esta expresión, y así es.

Estudiante: Ciertamente tiene que haber un momento en el que nos demos cuenta de por qué seguimos volviendo.

Ramtha: Lo hay. Se llama felicidad. Y ese punto se obtiene cuando no prefieres ser nadie más, sino tú mismo. Y no deseas estar en ningún otro lugar, sino justo donde estás. Ese es el momento de la realización.

Y otra cosa, maestro. Lo que para ti es tristeza, miseria y dolor, a menudo es felicidad para otra entidad. Todos aquí están felices con su vida. Sólo que no se dan cuenta de esto porque su ideal de la felicidad es ser un payaso que corretea como el hada Campanita, poniendo las cosas de color azul, rosa y lavanda.

Cada uno aquí es feliz porque está haciendo lo que quiere de acuerdo con su voluntad. Si alguien quiere estar enfermo, está enfermo. Si alguien quiere ser infeliz, lo es, porque así lo quiere, porque eso lo hace feliz. Sabes, si fuerzas a algunas entidades a reír, ellos estallan en lágrimas.

Todos aquí están disfrutando de la vida expresivamente. Si no lo hicieran, morirían en un momento. Y cuando su tiempo llega, realmente mueren, pues creen que deben hacerlo. Un día, maestro, en la alegría y la paz de ser, te darás cuenta, simplemente mirando a todos a tu alrededor, de que cada uno es infinitamente feliz, sin importar cuál sea su expresión.

Estudiante: ¿Puedo hacer una pregunta más? Tú has dicho que yo he sido personas diferentes en otras vidas. Me pregunto si podrías decirme quién fui en otras vidas.

Ramtha: Maestro, si alguna vez dedicáramos la audiencia a mirar con minucioso detalle todos tus «archivos», como se los llama, estaríamos aquí hasta tu próxima vida. Tus vidas han sido en número veinte mil trescientas cuarenta y seis... y media. Así que para hablarte de tu pasado deberías decidir qué época, qué lugar y qué ilusión, y entonces podríamos traerlo.

¿Sabes, maestro? He descubierto que muchos de los que consideran que esta vida es mundana o sin emoción, a menudo gozan con el pasado, pues ven que quizás el pasado guarda para ellos una vibración de vida o la estima que ellos sienten que les falta. Y hacen fantasías de su pasado del modo más romántico y heroico. Pues cuando la vida aquí se hace pesada y aburrida, ellos siempre pueden concluir que fueron muy heroicos en la batalla y que dejaron detrás a muchas mujeres llorando por ellos. Y cuando volvieron, el pueblo entero se alzó en una celebración que duró eones. O que fueron la mujer más hermosa del mundo en aquellos tiempos y que tuvieron a todo hombre por amante.

Ahora, te diré esto para que lo entiendas: todos vosotros habéis vivido muchas vidas. Y esas vidas han sido ilustres y románticas, miserables y barbáricas, famosas e infames. Pero todo cuanto fuiste en tu pasado no es tan grandioso como lo que eres ahora. En este ahora, tú eres más de lo que hayas sido jamás, maestro. Pues eres el conocimiento y experiencia acumulados de todas las vidas que has vivido. El ahora, maestro, es el propósito de todo lo  que fue.

Nunca has sido mejor de lo que eres hoy, no importa el disfraz, la ilusión o experiencia; pues todo lo que posees hoy en sabiduría, saber interior y amor es mucho más de lo que nunca has tenido. Si yo te hiciera retroceder cinco vidas anteriores a ésta, ni siquiera sabrías quién eres, porque has refinado el elemento llamado Yo hasta un punto muy por encima del reconocimiento de lo que fue una vez. Si las vidas que viviste una vez te vieran hoy te llamarían valiente, genio, hereje, te considerarían poseído, pues tu entendimiento es muy superior al que había en aquellos días.

No es de sabios mirar lo que tú fuiste en el pasado. Cuando vuelvas al pasado en busca de respuestas, nunca experimentarás este momento de la vida y las respuestas que guarda para tu futuro, pues estarás tan atareado con la cabeza mirando hacia atrás, que no podrás ver el ahora cuando éste llegue. Tienes curiosidad por saber quién fuiste antes, maestro, y ni siquiera sabes quién eres ahora.

Es bueno saber que hemos vivido antes, pues eso nos da esperanza para nuestros mañanas. Pero la belleza esencial que vivió todas esas experiencias aún está sentada en silencio, reflexionando, esperando despertar a la comprensión de que es un gran Dios que tiene el poder y la opción de crear su vida y realizarse a sí mismo de la manera que elija.

Aprende a vivir en este ahora. Los ahoras son vírgenes. Son momentos permisivos. Tú haces del momento virgen cualquier cosa que declares que sea a través de tu actitud. Puedes ser alguien molesto, doloroso, triste, miserable; todo en un instante. O en el próximo instante puedes cambiar tu actitud y convertirte en alguien adorable, libre, excitante, feliz y lleno de alegría y exuberancia en ese momento. Y en el próximo instante por venir, que no está afectado por los dos anteriores, puedes convertirte en alguien sombrío, brillante, dedicado o rencoroso, lo que tú desees.

Lo que es importante, maestro, es saber quién eres ahora y hacer algo para ser feliz en esta vida. Si deseas tener en otra vida la capacidad de recordar ésta, haz que cada momento sea inolvidable y que permanezca siempre vivo en tu alma. Si deseas vivir en el infinito, primero debes aprender a vivir cada momento plenamente.

Estudiante: ¿Podrías decirme, quizás, lo que ves en mi futuro?

Ramtha: ¿Quién serás en tu futuro? Siempre serás tú. Aunque los ojos, el color de la piel, y la máscara cambiarán, siempre serás tú. Siempre tendrás la misma alma y el mismo espíritu-Dios de tu ser. En tu próxima vida serás cualquier personaje ilusorio que decidas representar. Y si es sobre este plano pasarás por el proceso del nacimiento y crearás el fruto del vientre de acuerdo con tu propio diseño particular, y verás que satisface cualquier juego o ilusión que hayas destinado para ti en esa existencia. O puedes simplemente despojarte de la ilusión, y avanzar hacia un plano mayor de entendimiento.

Aprende a vivir en el ahora, maestro. Sé grande en esta vida y experiméntate a ti. Cabalga en el viento. Envía un pensamiento navegando hasta la luna. Deja que un espléndido pensamiento se pose sobre el sol, para que éste sepa quién eres. Siéntate sobre una estrella. Háblale al agua. Todo eso eres tú; todo eso es Dios; todo eso es vida.

Estudiante: Gracias. Tengo una última pregunta. ¿Podrías decirme hacia qué plano estoy progresando?

Ramtha: Hacia Dios, maestro. Estás progresando hacia tu divinidad, estás refinándola. Tú viniste aquí como un dios, te enredaste en la carne —en el hambre, el calor, el frío y las divisiones territoriales— y olvidaste la divinidad, el poder, la inteligencia totalmente sabia, que todo lo consume y que eres tú mismo. Esa es la causa de tu eslabón con este plano, que está igualmente progresando hacia el séptimo.

Tú estás progresando hacia el séptimo entendimiento, que es conocer a Dios en todas las cosas. Y la cúspide de este saber es el dador de ese mismo saber, que eres tú, absolutamente.

Estudiante: Que así sea.

Ramtha: Y así ha de ser.

 

Capítulo 17

LA CIENCIA DEL CONOCIMIENTO

 

«Tú tienes la capacidad de conocer todo lo que hay por conocer. Tu cerebro se diseñó para eso, para que un dios que habitara un plano físico en un cuerpo físico pudiera experimentar y comprender cualquier dimensión de Dios que deseara, a través de formas tridimensionales.»

Ramtha

 

Hay muchos sobre tu bendito plano que están luchando arduamente para estar —y así es en verdad— iluminados, algo realmente valioso. Sin embargo, hay muy pocos que entienden verdaderamente lo que el término significa. Estar iluminado simplemente significa estar «en luz de», tener cocimiento de; tener conocimiento disponible para poder aplicarlo de cualquier modo que elijas.

¿Cómo se llega a la iluminación? No por medio de la unción. La única manera de llegar a la iluminación es permitiendo que el pensamiento entre en tus propios procesos de pensamiento, abrazándolo hasta la emoción y experimentándolo hasta la sabiduría.

¿Por qué es importante el conocimiento? Es tu mayor tesoro. Pues cuando has sido despojado de todo lo demás, lo único que permanece y que nunca te será arrebatado es el conocimiento que te da la capacidad para crear otra vez. Cuando tienes el conocimiento, tienes libertad, tienes opciones; puedes construir reinos ilimitados. Cuando tienes el conocimiento, no hay nada que temer; pues entonces no hay cosa, elemento, principio o entendimiento que pueda amenazarte, esclavizarte o intimidarte. Cuando al miedo se le da conocimiento, eso se llama iluminación.

El conocimiento permite a tu mente razonar y contemplar por encima de lo que tú ya sabes. Te permite profundizar más en la sabiduría de todo lo que existe, y crecer en tu capacidad de recibir incluso mayor conocimiento. El conocimiento te urge a expandirte, a buscar una identidad en continua ampliación, a transformarte. Así, te saca de las fronteras de una vida limitada, llevándote hasta una extensión más ilimitada. A través del conocimiento y la aventura hacia el aprendizaje, aumenta tu simplicidad. Y en esa simplicidad encontrarás la paz en el ser y la alegría de la vida.

Ahora, me gustaría darte un entendimiento sobre la ciencia del conocimiento: cómo es que tienes la capacidad de conocer todas las cosas. ¿Por qué es esto importante? Porque cualquier cosa que conozcas, en ello te convertirás. Y cuando aprendas a conocer todas las cosas que existen, te convertirás en todo lo que es —que es Dios— completamente: saber interior ilimitado, vida ilimitada, la totalidad del pensamiento. Y en ello eres, una vez más, la libertad ilimitada y la alegría de ser.

Para entender cómo puedes llegar a conocer todo lo que es, primero debes entender que no sólo todo existe a partir del pensamiento, que es la mente de Dios, sino que cada cosa emana el pensamiento de su ser de vuelta a la mente de Dios.

Todas las cosas tienen un campo de luz que las rodea. No existe nada que no esté rodeado por una corona de luz, pues eso sostiene la imagen del pensamiento y crea el ideal hasta darle la forma llamada materia. A través de ese campo de luz, cada cosa emana el pensamiento de su ser de regreso a lo que se llama «flujo de conciencia» o el río de pensamiento, que es la mente de Dios.

Mira la alfombra, la planta, la luz, el cuero de tus zapatos. Mira tus manos, o a otra entidad. ¿Qué tienen estas cosas en común? Todas ellas existen. Y por la virtud de su existencia, cada una emana desde su ser no sólo el pensamiento de éste, sino también su conciencia de cuanto hay a su a alrededor; es lo que se llama «percepción colectiva». Al mismo tiempo que la alfombra es consciente de los colores que hay en ella o de quién se sienta sobre ella, o una planta es consciente de la habitación donde está, esa consciencia se emite a través de la luz de su ser hacia el flujo de conciencia. Y a cada momento esa conciencia cambiará, pues Dios, el río de pensamiento en el que existen todas las cosas, está en continua expansión y movimiento.

Cada sistema estelar, cada partícula de polvo, cada entidad, visible e invisible de éste y de todos los demás universos, emana el pensamiento de su ser hacia la mente de Dios, pues de ahí es de donde procede. Todo vuelve al pensamiento. Así es como se saben todas las cosas.

¿Cómo tienes la capacidad de saber todo lo que hay por saber? Tu cuerpo físico está rodeado por un maravilloso campo de luz llamado aura o campo áurico. El aura es el campo luminoso que rodea y mantiene unida la materia de tu cuerpo. Gracias a la fotografía Kirlian tus científicos ya han fotografiado el primer campo circular del aura. Sin embargo, hay campos electromagnéticos mucho más grandes aún que rodean tu cuerpo, pues el aura se extiende desde la densidad de la electricidad —la aureola azul que rodea tu cuerpo— hasta lo infinito del pensamiento.

El aura es el espíritu de tu ser. El espíritu de tu ser —al cual yo llamo el Dios de tu ser— está conectado directamente a la mente de Dios, el flujo de conciencia donde se saben todas las cosas. Una parte del aura es un poderoso campo electromagnético de electrum positivo y negativo. Más allá del campo electromagnético no hay divisiones en el electrum, sino una esfera de luz indivisible que es energía pura. La esfera de luz permite a todo el pensamiento del río de conocimiento fluir a través de este inmenso y poderoso campo. Los pensamientos que tú llegarás a saber están determinados por tus procesos de pensamiento, pues la porción electromagnética de tu aura atrae el pensamiento hacia ti de acuerdo con tu manera de pensar.

Tu espíritu es como una criba en el banco del río de pensamiento, siempre cambiante y en movimiento. A través de esa luz recibes la mente de Dios, el flujo de pensamiento en donde está todo el conocimiento. De este modo, tienes la capacidad de conocer todo lo que hay por conocer, pues estás en el flujo continuo de toda la conciencia, el río de todo el conocimiento.

La conciencia es como un río, y la totalidad de tu Yo —incluyendo cada célula de tu cuerpo— se alimenta continuamente de él, pues el pensamiento sustenta y da crédito a tu vida. Vives del pensamiento que proviene del flujo de conciencia. Así como tu cuerpo vive del flujo de sangre que lleva las sustancias alimenticias a cada célula, la totalidad de tu Yo se sustenta de la sustancia de pensamiento que emana del flujo de conciencia.

Tú creas cada momento de tu existencia con el pensamiento que proviene del flujo de conciencia. Estás continuamente tomando pensamiento del río de pensamiento, sintiéndolo en tu alma, alimentando y extendiendo la totalidad de tu ser a través de esa emoción, y devolviendo tu Yo ampliado al río, lo que expande la conciencia de toda la vida. Puede que contemples un pensamiento de creatividad este día, y al hacerlo, el pensamiento se siente, se graba en tu alma como una frecuencia eléctrica; y esa misma frecuencia abandona tu cuerpo y se va a la conciencia para que alguien más la recoja y cree a partir de ella. Todos tienen acceso a lo que tú piensas y sientes. Ellos se alimentan de tus pensamientos y tú de los de ellos.

La conciencia está constituida por todos los pensamientos que emanan de todas las entidades y de todas las cosas. Los pensamientos que forman la conciencia son de diferentes frecuencias eléctricas. Algunos son pensamientos de frecuencia muy baja o lenta, aquellos que predominan aquí en la conciencia social. Otros son pensamientos de frecuencia más alta: los pensamientos más ilimitados de la superconciencia. La conciencia es la suma de todos los diferentes valores de frecuencia de pensamiento, con cada valor de pensamiento atrayendo valores semejantes desde todas partes.

La conciencia social es una densidad de frecuencias eléctricas de pensamiento y, sin embargo, es más ligera que el aire. La densidad de la conciencia social se constituye de pensamiento expresado, pensamiento que ha sido expresado a través de la emoción por cada entidad; esto es, está compuesta de pensamiento cristalizado, pensamiento que cada entidad ha tomado, sentido en su alma, y distribuido a través de su campo áurico de vuelta al río de pensamiento para que todos los demás se alimenten de él.

Los pensamientos que alimentan tu plano son limitados, son los pensamientos de baja frecuencia de la conciencia social. Estos pensamientos son muy restrictivos, muy arbitrarios y muy severos, porque tu vida está gobernada por actitudes relacionadas con la supervivencia y el miedo a la muerte, ya se trate de la muerte del cuerpo o del ego. Por lo tanto, tu conciencia esta ocupada por los pensamientos de alimento, refugio, trabajo, oro; los juicios sobre lo propio e impropio, lo bueno o lo malo; la moda, la belleza, la aceptación, la comparación, la edad, la enfermedad y la muerte. Estos pensamientos de baja frecuencia pasan fácilmente a través de tu campo áurico porque son los que predominan en el modo de pensar de aquellos que te rodean. Así, estás continuamente siendo alimentado por pensamientos limitados de una conciencia muy estancada y restrictiva. Y al mismo tiempo que permites que estos pensamientos te alimenten, envías su sentimiento de regreso, regenerando y perpetuando el pensamiento limitado del hombre.

La conciencia en vuestras grandes ciudades es particularmente limitada, porque la mayoría de los que habitan en ellas son muy competitivos, el tiempo y la moda tienen mucha importancia para ellos, y son muy temerosos e incapaces de aceptarse unos a otros. Por eso, todas vuestras grandes ciudades están envueltas por una espesa densidad de conciencia. Lo que ven sobre vuestras ciudades aquellos que vienen de otros universos, es una densa red de luces multicolores, pensamientos de baja frecuencia de una conciencia muy limitada que se manifiestan como un campo de luz.

Los pensamientos de alta frecuencia de la superconciencia son aquellos del Ser, la vida, la armonía, la unidad, la continuidad. Son los pensamientos del amor. Son los pensamientos de la alegría. Son los pensamientos del genio. Son pensamientos ilimitados que están, en verdad, más allá de la expresión incluso de estas palabras, pues los sentimientos del pensamiento ilimitado están por encima de las palabras de la descripción.

Los pensamientos de alta frecuencia pueden experimentarse más fácilmente en la conciencia de la naturaleza, lejos del pensamiento estancado del hombre, porque allí la vida es simple, siempre continua, sin la existencia de tiempo y en completa armonía consigo misma. Allí, lejos del juicio del hombre, puedes oír el latir de tu propia sabiduría interior.

¿De qué manera eres capaz de tomar el pensamiento del flujo de conciencia? La porción electromagnética de tu aura atrae el pensamiento hacia ti de acuerdo con tus procesos de pensamiento y tu estado de ser emocional. Para que el pensamiento te pueda alimentar —para que lo sientas y lo realices dentro de tu ser— primero debe ser reducido hasta una forma de luz. Una vez el pensamiento se encuentra con el espíritu de tu ser, la luz que rodea tu cuerpo explota en un estallido de luz. Esto es, el pensamiento se enciende una vez se encuentra con la luz. La luz reduce la sustancia del pensamiento; de esta forma, la luz ha atraído hacia sí lo que se le asemeja. El pensamiento, que es invisible, se vuelve visible a través de una explosión de luz. El pensamiento en forma de luz, entra en tu cerebro y se transmuta en una propulsión de luz eléctrica de una determinada frecuencia, de acuerdo con el valor del pensamiento que está siendo recibido.

En el momento en que te vuelves consciente de cualquier cosa, estás recibiendo su pensamiento. Y en el momento en que recibes el pensamiento, el cerebro recibe la luz de ese pensamiento. Hay entidades que ocasionalmente perciben destellos luminosos, normalmente en la periferia de sus ojos.

Lo que ellos perciben, en la mayoría de los casos, es cómo su espíritu acepta el pensamiento. El momento en el que ven esta brillante manifestación de luz ante ellos, es el instante en que el pensamiento ha penetrado en su campo áurico y se ha expuesto a sí mismo dentro del cerebro. Si cierras los ojos y ves un movimiento de colores o una expansión de diseños, estás percibiendo el aspecto del pensamiento cuando entra en tu cerebro.

Tu cerebro es un gran receptor de frecuencias eléctricas de pensamiento; sus diferentes partes fueron diseñadas para recibir, almacenar, y amplificar las diferentes frecuencias de pensamiento. Las distintas secciones tienen diversos potenciales para almacenar y electrificar el pensamiento de acuerdo con la densidad del agua en sus paredes celulares. Algunas secciones tienen la capacidad de albergar y amplificar sólo las frecuencias de pensamiento más altas; otras albergan y amplifican sólo las frecuencias de pensamiento más bajas.

Tu cerebro no crea el pensamiento, contrariamente a la creencia popular.

Simplemente permite que el pensamiento que emana del flujo de conciencia entre en él. Es un órgano diseñado por los dioses específicamente con el propósito de recibir y almacenar el pensamiento que llega a través del espíritu de tu ser, transformarlo en corriente eléctrica, amplificarlo, y enviarlo a través del sistema nervioso central a cada parte de tu cuerpo para que pueda manifestarse en forma de entendimiento.

En vuestra tecnología, existe lo que se llama receptores de radio, con dispositivos indicadores que determinan el volumen del sonido y el megahercio o nivel de frecuencia que se recibe. Bueno, el cerebro es también un receptor con indicadores, y puede recibir una frecuencia dada sólo si la parte de tu cerebro designada para albergar dicha frecuencia ha sido activada.

La capacidad que posee tu cerebro para recibir diferentes frecuencias de pensamiento, está controlada por un poderoso dispositivo llamado la glándula pituitaria, que se aloja entre los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro. La pituitaria, que también se llama el séptimo sello, gobierna tu cerebro. Es responsable de activar las distintas partes de tu cerebro para recibir y almacenar las diferentes frecuencias de pensamiento. Es la puerta que abre tu capacidad para contemplar y razonar con el pensamiento, realizarlo a través de tu cuerpo, y manifestarlo como experiencia para un mayor entendimiento.                                                                                          

La pituitaria es una glándula diminuta, pero maravillosa, que muchos llaman el «tercer ojo», aunque nadie tiene un tercer ojo, pues no hay sitio para él en tu cabeza. La pituitaria ni siquiera parece un ojo; parece más bien una pera con una pequeña boca en su punto más estrecho, en forma similar a un pétalo. Tu cerebro está gobernado y controlado por las funciones de esta poderosa glándula a través de un complejo sistema de flujos hormonales. La pituitaria, que es una glándula endocrina o de secreción interna, segrega una hormona que fluye por el cerebro hasta la boca de la pineal, que es otra glándula endocrina situada cerca de la pituitaria, en la base del cerebelo inferior y encima de la columna vertebral. La pineal, o sexto sello, es responsable de amplificar las frecuencias de pensamiento para que puedan ser enviadas a través de todo el cuerpo. El flujo de hormonas que va de la pituitaria a la pineal es lo que activa las partes de tu cerebro para recibir y albergar las distintas frecuencias de pensamiento.

Las funciones del cuerpo se mantienen en armonía mediante el flujo de hormonas que proviene de las glándulas endocrinas y se introduce en el riego sanguíneo. La pineal es responsable de mantener esta armonía. Su flujo de hormonas activa todas las demás glándulas para que segreguen sus hormonas en armonía unas con otras, y crear así lo que se llama el «equilibrio hormonal». El nivel de este equilibrio está determinado por las frecuencias de pensamiento colectivo que recibe el sistema pineal. Cuanto más altas sean las frecuencias de pensamiento, mayor será el flujo de hormonas a través del cuerpo. También, cuanto más grandes las frecuencias, más activará la pineal a la pituitaria para segregar su flujo de hormonas, lo que activa al cerebro para recibir frecuencias de pensamiento incluso más elevadas.

¿Cómo se cristaliza dentro de tu ser el pensamiento que viene del flujo de conciencia? Cuando el pensamiento pasa por tu aura, ésta no lo define, o sea, no juzga o altera dicho pensamiento: deja que llegue ilimitado. Cuando los propulsores del pensamiento llegan al cerebro, viajan primero hasta el hemisferio  superior izquierdo, donde residen las funciones del intelecto o razonamiento y se expresa el ego alterado.

Ahora, ¿qué es el ego alterado? Es el entendimiento obtenido gracias a la experiencia humana que está almacenado en el alma y que se articula a través de las secciones encargadas del razonamiento en el cerebro. Son las actitudes colectivas del Dios-hombre viviendo meramente como una criatura de supervivencia, en la sombra de la conciencia social. Y esa visión colectiva rechazará cualquier frecuencia de pensamiento que no encaje dentro de su seguridad, que no ayude a asegurar la supervivencia de la entidad. El ego alterado es la negativa a permitir que todos los pensamientos sean recibidos y contemplados para una mayor realización dentro del cuerpo.

Cada frecuencia de pensamiento que el ego alterado permite entrar en el cerebro, se transforma en corriente eléctrica y se envía a aquella porción del cerebro que ha sido activada por la pituitaria para albergar dicha frecuencia. Esta porción del cerebro, entonces, amplifica la corriente y la envía al sistema pineal.

El sistema pineal gobierna tu sistema nervioso central. Recoge cada frecuencia de pensamiento que se le ha dado, la amplifica y la impulsa a través del sistema nervioso central, el cual recorre la columna vertebral como si fuera una autopista de pensamiento eléctrico. La corriente eléctrica que procede del sistema pineal fluye a través del líquido del sistema nervioso central —que es agua— bajando por la columna, y luego por cada nervio hasta cada una de las células de tu cuerpo.

Ahora, a través del suministro de sangre, cada célula se alimenta de un gas derivado de la acción de las enzimas en la ingestión del alimento. Cuando la corriente eléctrica del pensamiento entra en las estructuras celulares, lo hace como una chispa de luz. La chispa enciende la célula, causando que el gas se expanda, lo que permite que la célula se duplique a sí misma en lo que se llama el proceso de clonación; le permite crear otra célula para regenerarse a sí misma. De este modo, la totalidad del cuerpo se alimenta mediante ese solo pensamiento. Así es como se consolida la vida dentro de las estructuras moleculares del cuerpo, gracias a los efectos de todos los pensamientos que te permites recibir en cada momento de tu existencia.

Como el pensamiento alimenta continuamente a cada célula, todo el cuerpo responde a su impulso eléctrico, la totalidad de tu cuerpo. Es así como el efecto del pensamiento, experimentado a través de cada célula, crea un sentimiento, una sensación, una emoción, o lo que se llama una «sacudida» dentro del cuerpo. Ese sentimiento es entonces enviado a tu alma donde queda grabado

Tu alma es como una magnífica grabadora, una computadora imparcial que registra, muy científicamente cada emoción sentida dentro de tu cuerpo. Cuando te sientes emocional, estás sintiendo un pensamiento que ha bombardeado la estructura luminosa de tu ser, ha sido aceptado a través de su cerebro, y fue enviado a través del sistema nervioso central para producir una sensación en cada célula de tu cuerpo. El alma entonces graba esa sensación en forma de emoción para usarla como referencia, lo que se llama memoria.

La memoria no tiene tamaño, es una esencia. No es un recuento visual, es más bien un recuento emocional. Es la emoción la que crea la imagen visual. El alma no graba figuras o palabras en su memoria; graba las emociones de dichas imágenes y palabras.

El alma toma la emoción creada por el pensamiento que ha sido sentido por todo del cuerpo y busca en sus bancos de memoria una semejanza, algo que las secciones encargadas del razonamiento en el cerebro —lo que llamas intelecto— puedan identificar y así seleccionar una palabra con la cual describir este sentimiento.

Todo lo que puedas describir tiene ciertos sentimientos asociados, basados en la experiencia. Sabes que la flor es una flor gracias a tu experiencia emocional con ella: has visto, tocado, olido y usado esta estructura que llamas flor. Por lo tanto, sientes la flor de cierta manera. Conoces la seda como tal porque asocias con ella ciertas sensaciones y experiencias emocionales, y éstas dan lugar al entendimiento que llamas «seda». El alma ha grabado toda esa información procedente de tus experiencias emocionales. Por lo tanto, cuando se siente el sentimiento que procede del pensamiento, el alma lo graba y busca en sus bancos de memoria sentimientos similares correspondientes a pensamientos experimentados anteriormente. Entonces envía esa información de vuelta al cerebro para indicar que el pensamiento se ha cristalizado, entendido en su totalidad a través del cuerpo.

El pensamiento no se manifiesta simplemente a través del cerebro; se manifiesta en la totalidad de tu cuerpo. La porción encargada del razonamiento en el cerebro te permite entonces formular una palabra para describir el sentimiento.

¿Cómo se conoce y cristaliza el pensamiento? Por medio de la emoción. El conocimiento es totalmente un sentimiento. El pensamiento de cualquier cosa no puede conocerse hasta que primero se lo siente; entonces tiene una identidad. Conocer un pensamiento es aceptarlo en tu cerebro y después permitirte sentirlo, experimentarlo a través de tu cuerpo. El conocimiento no  es la prueba de ninguna cosa; es la certeza emocional de ella. Una vez tienes el sentimiento dentro de ti, entonces puedes decir: «Lo sé, lo siento. Lo sé».

Dentro de ti, mi amado maestro, yace, en efecto, la puerta a todo el conocimiento. El fuego que se consume dentro de ti es el mismo fuego que vibra en cada átomo diminuto, en cada estrella gigante, en cada forma celular, en todas las cosas que existen. Es el mismo e idéntico fuego. Tu unidad con toda la vida se realiza a través del principio de la luz. Pues la luz que da crédito a la emoción en tu alma es la misma luz que da vida a las flores, a las estrellas y a todo cuanto existe. Así que dentro de ti posees la capacidad de saber todas las cosas. Saber algo no es entenderlo a través de la retórica intelectual que está rodeada de palabras sofisticadas que no significan nada. El saber de la flor se alcanza en el ser interior a través de los sentimientos. Tú siempre puedes saber lo que algo está pensando por la frecuencia que emite, llamada emoción. Si quieres saber alguna cosa, todo lo que tienes que hacer es sentirla; y siempre estarás absolutamente correcto.

¿Cómo crea el pensamiento las experiencias de tu vida? La pineal es el sello del conocimiento transformado en manifestación. Cualquier conocimiento que te permitas recibir se convertirá en una realidad, primero en tu cuerpo, pues la pineal es responsable de enviar ese pensamiento en forma de corriente eléctrica por todo el cuerpo, para que sea registrado como emoción. Cuanto más ilimitado sea el pensamiento, más veloz y mayor será la frecuencia enviada a través de tu cuerpo; del mismo modo, mayor será el «subidón»[6] o la «sacudida» experimentada en el cuerpo. Ese sentimiento quedará entonces grabado y almacenado en tu alma como una frecuencia determinada. El sentimiento de cada pensamiento, grabado en tu alma, pasa entonces a tu aura como una expectativa; y esa expectativa activa la porción electromagnética de tu campo de luz, para atraer hacia ti —como un imán— lo que se asemeja a cualquiera que sea el conjunto de actitudes de tu forma de pensar. Atraerá hacia ti situaciones, cosas, objetos o entidades que crearán los mismos sentimientos experimentados en tu cuerpo a raíz de todos tus pensamientos. ¿Por qué? Para que puedas experimentar tus pensamientos a través de una realidad tridimensional, adquiriendo así el premio de la experiencia llamado sabiduría.

¿Cómo se manifiestan tus deseos? Un deseo no es más que el pensamiento de satisfacción percibido a través de un objeto, una entidad o una experiencia.

Cualquier pensamiento de satisfacción que te permitas sentir  abandona tu cuerpo a través de tu campo electromagnético, y llega hasta el flujo de conciencia para atraer hacia ti cualquier cosa que produzca el mismo sentimiento a partir del deseo que experimentó tu cuerpo. Mientras más completa e intensamente sientas ese deseo dentro de tu cuerpo, más completa será su satisfacción. Y cuanto más sepas con absoluta certeza que tu deseo va a ser satisfecho, más rápida será su manifestación; pues el conocimiento absoluto es un pensamiento de alta frecuencia que acrecienta la expectativa enviada a través del campo áurico, amplificando así tu poder para manifestar tus deseos.

Tú tienes la capacidad de saber todo lo que hay por saber. Tu cerebro se diseñó para eso, para que un dios que habitara un plano físico en un cuerpo físico pudiera experimentar y comprender cualquier dimensión de Dios que deseara a través de formas tridimensionales. Cualquier pensamiento que te permitas conocer a través de tu maravilloso receptor, se convertirá en una realidad experimentada, primero dentro del cuerpo, y después a través de las condiciones de tu vida. Y cualquier cosa que desees, tú tienes la capacidad —a través del conocimiento— de manifestarla en tu vida en un abrir y cerrar de ojos. Así es como creas el reino de los cielos en la Tierra.

Es una ciencia muy simple. Recuerda: el pensamiento existe; luego se ve la luz, y ésta se reduce a impulsos eléctricos. Los impulsos eléctricos son a su vez reducidos y reducidos hasta convertirse en masa y a través de la masa se reducen para representar el ideal del pensamiento. La misma verdad opera en el cuerpo. Es pensamiento, luz, unidad receptora. A partir de la unidad receptora, toma el electrum y lo transmite a la masa para que ésta pueda comprenderlo a través del sentimiento. Para manifestar tus deseos, todo lo que tienes que hacer es sentir cualquier cosa que desees, y el sentimiento regresa al Padre para satisfacer tus deseos. Eso es todo. ¿Demasiado simple? ¿Lo quieres más complicado?

 

Capítulo 18

LA MENTE CERRADA

 

«La totalidad de tu capacidad cerebral es inmensa; sin embargo tú, en tu pensamiento limitado, usas sólo un tercio de ella. ¿Para qué crees que es el resto? ¿Para llenar un hueco?»

Ramtha

 

Aunque tu cerebro fue diseñado para recibir cada frecuencia de pensamiento de la mente de Dios, de la totalidad del conocimiento, se activará para recibir sólo aquellas frecuencias que tú le permitas recibir. Y de todos los pensamientos maravillosos que bombardean al Dios que te mantiene unido, el único conocimiento que la mayoría permite recibir son los pensamientos de baja frecuencia de la conciencia social, los cuales son muy limitados y enclaustrados, como tú has podido experimentar bien. Y cuando vives de acuerdo con la conciencia social, y razonas sólo con las frecuencias que dominan en su pensamiento limitado, las únicas partes de tu cerebro que se activan son los niveles superiores izquierdo y derecho del cerebro, y algunas porciones del cerebelo inferior, que está situado sobre la columna vertebral. La mayor parte de tu cerebro permanece dormida; no hace nada. Esto es debido a que rehúsas admitir cualquier pensamiento que no concuerde con el pensamiento limitado de tu familia, tus amigos, la sociedad o el dogma. No lo dejas entrar. O sea: sólo te permites contemplar y razonar aquellos pensamientos que serán aceptados por los demás.

Vosotros tenéis un término llamado «mente cerrada». Bueno, esa es la descripción exacta. Cuando rehúsas aventurarte en pensamientos que sobrepasen las fronteras de la conciencia social, hay porciones de tu cerebro que quedan literalmente cerradas a las frecuencias de pensamiento más altas. Esto se debe a que tu glándula pituitaria ha sido activada para abrir su boca sólo un poquito, y por lo tanto, ha puesto en uso sólo aquellas partes de tu cerebro que reciben las frecuencias bajas de la conciencia social.

La única razón por la que alguien es un genio y sabe cosas que tú no sabes, es porque él ha abierto su mente para contemplar las posibilidades, los pensamientos extraordinarios y brillantes que van más allá del pensamiento limitado del hombre. Él se ha permitido considerar y razonar estos pensamientos mientras que tú los has rechazado. Tú eres incapaz de recibirlos porque aún tienes que activar aquellas secciones de tu cerebro que te capacitan para razonarlos. Entonces, ¿qué ocurre con los maravillosos pensamientos de entendimiento ilimitado que continuamente bombardean tu estructura luminosa? Rebotan en tu unidad receptora y son enviados a través del espíritu de tu ser de vuelta al río de pensamiento.

Tener la mente cerrada es estar cerrado a la posibilidad de cualquier cosa que exista fuera de los valores que pueden ser experimentados por los sentidos de tu cuerpo. Sin embargo, en el reino llamado Dios, nada es imposible. Si algo se puede concebir o reflexionar, existe; pues cualquier cosa soñada o imaginada ya es parte del reino de la existencia. Así es como la totalidad de la creación llegó a existir. Cada vez que le digas a alguien «es sólo tu imaginación», lo estás programando para la estupidez y la creatividad limitada. Y eso es, de hecho, lo que les ocurre a los niños de este plano. A todos vosotros.

Yo te digo: cualquier cosa a la cual se le permita ser pensada, existe, y todo aquello que te permitas pensar lo experimentarás, ya que tu campo electromagnético lo atraerá hasta ti.

¿Sabes? La atrocidad de poseer una mente cerrada es que ello te impide conocer la alegría. Te mantiene esclavizado a las ilusiones del hombre. Te impide conocer tu gloria y la de Dios. Mientras tengas una mente enclaustrada, y vivas y pienses de acuerdo con la conciencia social, nunca te aventurarás hacia lo desconocido, ni contemplarás la posibilidad de realidades más grandiosas por miedo a que ellas signifiquen cambio. Y ciertamente lo hacen, porque habrá mucho más que ver, que entender y de  lo cual formar parte que lo que había anteriormente en un mundo ordenado, que vive y muere. Mientras aceptes sólo los pensamientos limitados que se te han inculcado, nunca activarás mayores porciones de tu cerebro para recibir y experimentar otros pensamientos distintos de aquellos con los que te encuentras cara a cara cada día de tu existencia.

Cada vez que aceptas un pensamiento superior a los que has aceptado como patrón, ese pensamiento activa otra parte más de tu cerebro para darle un uso significativo. Cada vez que hagas esto, el pensamiento superior se ofrecerá como «portador» para extender tu razonamiento a partir de este punto. Esto activará otras porciones de tu cerebro para más pensamiento, más recibimiento y más conocimiento. Cuando deseas experimentar la superconciencia, el pensamiento ilimitado, tu pituitaria empieza a abrirse y florece como una magnífica flor. Cuanto más se abre, mayor es el flujo de hormonas, y más se activan las partes latentes de tu cerebro para recibir las frecuencias más altas de pensamiento.

¿Sabes? Ser un genio es muy simple. Todo lo que tienes que hacer es pensar por ti mismo.

El cerebro ha sido un gran misterio que ha dejado perplejos a muchos. Algunos lo extraen para mirarlo y no pueden encontrar nada en él excepto sus fluidos, que son agua. El agua es conductora de la corriente eléctrica. Cuanto más densa es el agua, mayor es la amplificación de la corriente eléctrica que pasa a través de ella. En las porciones latentes de tu cerebro, el fluido es más denso para poder amplificar las frecuencias de pensamiento más altas hasta convertirlas en corrientes eléctricas más potentes y enviarlas a través del cuerpo a mayor velocidad. Así, cuando permites que más de tus pensamientos se alojen en las partes latentes del cerebro, tu cuerpo se activa para volverse más rápido y profundo en sus respuestas. Una vez que la totalidad de tu cerebro está en uso, puedes hacer cualquier cosa con tu cuerpo. A través de tu alma —que está grabando y manteniendo constantemente la emoción de cada pensamiento que recibes— tu cerebro, con sus impulsos hacia tu cuerpo, puede transformar tu cuerpo de cualquier manera que tus pensamientos determinen que sea.

¿Sabes que si tu cerebro se usara al máximo de su capacidad, podrías transformar tu cuerpo en una chispa de luz en sólo un momento, y tu cuerpo viviría para siempre? ¿Sabes que tu cerebro tiene la capacidad de hacer que un miembro crezca de nuevo si lo has perdido? En un estado de total funcionamiento, tu cerebro tiene la capacidad de curar completamente tu cuerpo en un espléndido momento, o cambiarlo físicamente a cualquier ideal que le des.

La totalidad de tu capacidad cerebral es inmensa; sin embargo tú, debido a tu pensamiento limitado, sólo has sido capaz de usar un tercio de ella. ¿Para qué crees que es el resto? ¿Para llenar un hueco?

Tu cuerpo se mantiene de acuerdo con tu cerebro y tu pensamiento colectivo, pues cada pensamiento que permites que entre en tu cerebro electrifica y alimenta cada célula de tu cuerpo. Sin embargo, desde que eras un niño y podías razonar en la conciencia social, aceptaste la programación de que debías crecer, hacerte viejo, y luego morir. Fue así, al aceptar ese pensamiento, como empezaste a degradar la fuerza vital dentro de tu cuerpo, porque el pensamiento de envejecimiento envía una chispa eléctrica de frecuencia baja o lenta a cada estructura celular. Cuanto menor sea la velocidad, mayor será la pérdida de agilidad dentro del cuerpo, pues disminuirá la capacidad del cuerpo de rejuvenecer y restaurarse a sí mismo. De esta manera, se da lugar al envejecimiento, y en última instancia, a la muerte del cuerpo. Sin embargo, si te permitieras recibir continuamente frecuencias de pensamiento más altas, enviarías corrientes eléctricas más rápidas y más poderosas por todo tu cuerpo, y éste permanecería para siempre en el momento, y de este modo, nunca avanzaría su edad ni moriría. Pero todos aquí saben que van a envejecer y morir, así que, lentamente, la corriente disminuye más y más.

Aquellas partes de tu cerebro que aún no han sido activadas, tienen la capacidad, con sólo saberlo, de reconstruir cualquier parte dañada de tu cuerpo, sea lo que sea. En el momento en el que sabes que tu cuerpo puede curarse a sí mismo, ese pensamiento envía una chispa mayor, a través del sistema nervioso central, hacia la parte dañada, lo que causará que el factor de ADN dentro de cada célula se duplique y reconstruya la célula perfectamente. ¡Perfectamente! ¿Crees que esto es milagroso? Así debería ser, y así es.

Tú crees que la única manera de curar tu cuerpo es por medio de doctores y medicinas. Y todo esto funciona porque tú crees que funciona. También se te ha dicho —y lo crees— que no podrías hacerlo por ti mismo, y por eso no puedes, porque este saber interior está presente. Sin embargo, hay entidades que han ido en busca de curanderos sabiendo que lo que iban a  oír sería una verdad absoluta; y al saberlo, se convirtió en verdad absoluta dentro de su cuerpo; y así, se curaron en un momento. Eso es lo que hace el saber interior, y puede cambiar tu cuerpo de la manera que tú quieras. Tú tienes la capacidad de ser ilimitado, incluso en el movimiento de tu cuerpo, porque fue diseñado para que así fuera.

Cada momento de tu existencia, estés dormido o despierto, consciente o inconsciente, estás continuamente recibiendo pensamiento de la mente de Dios. Y cualquier frecuencia de pensamiento que permitas llegar a través de este maravilloso Dios que te mantiene unido, la experimentarás para obtener el premio y la única realidad de la vida, la emoción. Por lo tanto, tú que te sientes infeliz, torpe, malhumorado, temeroso, amargado, enfadado, celoso, apresurado, despreciado, que nadie te ama, ¿qué frecuencias de pensamiento te estás permitiendo sentir? La conciencia social. ¿Dónde está la alegría, preguntas? ¿Dónde está el amor? ¿Dónde está la eternidad? ¿Dónde está Dios? Sólo a un pensamiento de distancia.

¿Por qué no conoces todos aquellos magníficos pensamientos que atraviesan tu espíritu a cada momento? Porque no has querido conocerlos. Has elegido vivir en la sombra de la conciencia social, vestir, actuar y pensar como el rebaño. Tú has elegido encajar en ella, ser aceptado, para que así pudieras sobrevivir. No quisiste saber, porque contemplar los pensamientos de que eres soberano, de que eres Dios, de que vivirás para siempre, y de que lo sabes todo, significaría ir en contra de tu familia, tus amigos, tu religión y tu país. Entonces, entregaste tu poder. Entregaste tu soberanía. Olvidaste tu identidad. Cerraste tu cerebro. La razón por la que estoy aquí es para enseñarte cómo abrirlo de nuevo.

¿Quién es esta figura religiosa llamada «Dios», ese misterio infinito que el hombre ha estado buscando tan desesperadamente durante milenios? Es el pensamiento y su capacidad de recibirse a sí mismo, y al hacer esto, transformarse y expandirse a sí mismo. Eso es todo lo que Dios es: la totalidad del pensamiento, la eminencia de la vida. Y precisamente dentro de tu ser tienes el poder de convertirte en Dios completamente. ¡Completamente! Pues si usaras plenamente todas las facultades de tu cerebro, en estos momentos te hallarías en las fronteras de la eternidad; conocerías todo lo conocido; serías los colores del sol, las profundidades del mar, el poder del viento, y las estrellas en el horizonte.

¿Qué es aquello que te impide conocer y convertirte en la totalidad de Dios? El ego alterado. Porque el ego alterado amputa a Dios al rehusar aceptar todas las frecuencias de pensamiento que Dios es, para así vivir a salvo y seguro, sin ser dañado. Por esto el ego alterado es, en verdad, lo que se llama anticristo», porque niega que tú eres hijo de Dios. No te permite aceptar el pensamiento y darte cuenta de que tú y el Padre sois uno y el mismo; de que tú eres el principio divino e inmortal que tiene el poder de crear la eternidad y el poder de crear la muerte.

El anticristo es el ego alterado, y su reino es la conciencia social. Es aquello que no permite el pensamiento ilimitado, y su dogma es el miedo, el juicio y la supervivencia. El Cristo es el hombre expresando plenamente el poder, la belleza, el amor y la vida ilimitada del Padre que vive dentro de él. Es el hombre dándose cuenta de que él es divino y encarnando dicho entendimiento, trascendiendo el dogma, la profecía y el miedo, pues sabe que más allá de la conciencia social yace el vigor ilimitado llamado Dios.

Entonces, el anticristo y el Cristo comparten el mismo templo, y ese templo eres tú. Todo está dentro de ti, porque el Dios que tú eres permite que exista tanto el anticristo como el Cristo. Permite la vida y la muerte. Permite la limitación y lo ilimitado.

¿Has oído la profecía del«Armagedón»? Bueno, tú la has vivido durante toda esta vida. Armagedón es la batalla entre el entendimiento de Dios y el reconocimiento del anticristo, que es el ego alterado que no permite que los pensamientos ilimitados penetren en tu cerebro para una expresión ilimitada. Es la guerra entre la conciencia social y el saber interior ilimitado. Eso es el Armagedón, no una batalla externa, sino dentro de ti mismo: el conflicto en tu interior entre el Cristo que surge y el ego alterado que tiene el control. Por lo tanto, la profecía se está cumpliendo, de hecho, en estos tiempos.

Ser Dios es ser el conocimiento ilimitado, el ser ilimitado. Ser hombre es ser la criatura limitada que no abre su mente para un mayor conocimiento, que acepta la teoría y no practica la vivencia; que es el pupilo en lugar del maestro, el protegido en lugar del explorador.

Yo te digo: tú tienes la capacidad de saber todas las cosas que hay por saber. Y también tienes la capacidad de manifestar cualquier cosa que quieras. Tú posees la capacidad de vivir eternamente en tu cuerpo, si ese es tu deseo. Pero a todo esto, el ego alterado dice: «No». Y por eso, conocerás al hombre, pero Dios permanecerá siempre como un misterio.

 

Capítulo 19

APERTURA DE LA MENTE

 

«Cuanto más grande es tu deseo de amar lo que eres y vivir en el conocimiento, el Dios que rodea tu ser abre más y más tu cerebro. Entonces eres más que tu cuerpo; te conviertes en aquello que te mantiene unido.»

Ramtha

 

Cada uno de vosotros ha llegado en su aprendizaje de Dios en la forma limitada de la materia, hasta donde su capacidad se lo ha permitido. A lo largo de tus muchas vidas sobre este plano, has experimentado todos los elementos de este paraíso creado por tu propia y extraordinaria creatividad. Y a través de esa experiencia has aprendido todo lo que hay por saber de los valores del pensamiento limitado del Dios-hombre viviendo en la realidad de rebaño de la conciencia social. Ya has aprendido lo que es el miedo y la inseguridad, la tristeza, la furia, la avaricia. Has aprendido todo sobre los celos, el odio y la guerra. Ya has aprendido acerca de la muerte. Ya has aprendido, en verdad, sobre tu alejamiento de la Fuente Divina que te ha amado y apoyado a lo largo de todas tus aventuras para que ahora puedas experimentar a Dios en el último nivel de su espectacular exhibición del Ser.

Para poder volver a un estado ilimitado, para experimentar la alegría y la libertad de ser, debes convertirte una vez más en aquello que te mantiene unido. Y la única manera de lograrlo —ya que tu cuerpo es más bien un obstáculo— es activar totalmente el séptimo sello o glándula pituitaria, para tu cerebro pueda recibir los pensamientos ilimitados que existen más allá de la conciencia social. Así es como extiendes tu saber interior hasta el entendimiento ilimitado de Dios, ese Dios que te deja ser, que te ama y es la totalidad de sí mismo y de todo el pensamiento.

Entonces, ¿cómo consigues que esta maravillosa y pequeña glándula despierte las partes dormidas de tu cerebro a través de su flujo de hormonas? Simplemente con el deseo. Convertirse en Cristo es desear conocer al Padre y convertirse en la imagen y semejanza de Dios. Es el deseo de permitir que todo pensamiento se convierta en la realidad del Yo, el deseo de amar en cada momento todo aquello en lo que te has convertido, el deseo de ser el Ser de todo lo que eres.

¿Por qué es importante amar la totalidad de todo lo que eres? Porque cuando lo haces, inmediatamente trasciendes la conciencia social y te elevas por encima de la aceptación. Trasciendes el juicio. Vas más allá de la ilusión del tiempo. Entonces, vives sólo para la realización del Yo. Escuchas solamente a la voz interior. Sigues únicamente la senda de la alegría; y es en ese sendero donde yace el conocimiento de todo lo que es.

Ahora, tú me dices: «Pero, Ramtha, eso es ser totalmente egoísta». Así es, en verdad. Pero ser egoísta es ser Diosista. Cada momento que vives por el amor de este Dios dentro de ti, cada ilusión que abrazas y dejas pasar, cada cosa que haces para encontrar tu alegría y tu luz, emana desde tu ser hasta el flujo de conciencia para alimentar a la totalidad de la humanidad. Cuando vives íntegramente por el amor del Yo —que es el amor de Dios— haces que Dios brille en medio de la densidad de la conciencia social. Entonces iluminas el camino de tus amados hermanos en su propio sendero de regreso al Yo, y ese es el único sendero que los llevará de vuelta a casa hasta su amado Padre.

Cuando te amas a ti mismo lo suficientemente como para sentirte merecedor de recibir todo lo que Dios es, y deseas saber que eres uno con el Padre, entonces es cuando empieza a florecer esta maravillosa flor. Así es como abres la capacidad de tu cerebro para recibir todos los valores de pensamiento de la mente de Dios: queriendo saber; deseando sentir toda la emoción de ese conocimiento.                                                                                       .

¿Cuál es la mejor forma de manifestar cualquier deseo? Declarándolo desde el Señor Dios de tu ser. El Señor de tu ser, que es tu alma, rige tu cuerpo a través de su estructura emocional. La pituitaria recibe desde tu alma las  órdenes de liberar el flujo de hormonas. El Dios de tu ser es la luz que abarca y rodea todo lo que eres y permite que todos los pensamientos entren en tu ser. El ser es el ego que está experimentando las realidades de la materia a través de la forma corporal, que es quien estimula el juicio y altera el Ser o la pureza del pensamiento; de ahí el término «ego alterado». Por eso, cuando hablas desde el Señor Dios de tu ser, estás alineando la totalidad de lo que eres, y eso te da el gran poder de manifestar y crear cualquier cosa que quieras.

Cuando deseas desde el Señor Dios de tu ser recibir pensamientos ilimitados, ese pensamiento de realización que sientes dentro de tu alma se manifiesta en tu cuerpo para activar la glándula pituitaria y ésta comienza a abrirse. A medida que comienza a abrirse, un flujo mayor de hormonas pasa a través de la pineal, y al hacerlo, despierta a la mente latente. Abre otra parte de tu cerebro para permitir que frecuencias mayores y más refinadas de pensamiento sean experimentadas por todo tu cuerpo.

Cuando llegan pensamientos de una frecuencia más alta, se reciben a través de la porción despierta de tu cerebro. La glándula pineal, en la parte posterior de tu cerebro, recibe la frecuencia más alta y comienza a hincharse, lo cual te produce un dolor de cabeza, o puede que te sientas un poco mareado o aturdido. Esta frecuencia se transforma entonces en una corriente eléctrica de alto poder, y es disparada a cada célula de tu cuerpo a través del sistema nervioso central. A causa de esto sentirás como un estremecimiento, o sensación de hormigueo, de que te estás elevando, porque ahora corre por tu cuerpo una energía mucho mayor de la que has sentido antes. Esa frecuencia enciende cada célula aumentando su frecuencia vibratoria. Cuanto más recibes pensamientos ilimitados, más vibra tu cuerpo. Y empiezas a tener una luminosidad, porque estás empezando a revertir el cuerpo desde la densidad de nuevo hacia la luz.

¿Cómo describes el sentimiento de los pensamientos ilimitados? No puedes- El conocimiento de un pensamiento ilimitado no tiene palabra con la que lo puedas asociar, porque estás experimentando un pensamiento nuevo, una nueva emoción, un sentimiento inmenso que te mueve hacia una forma de ser profunda pero tranquila. El conocimiento vendrá hacia ti como puro sentimiento, sin anunciarse, sin identificarse, como emoción innombrable.

Muchos que buscan la iluminación creen que ésta vendrá en forma de palabras. Pero si lo que tú entiendes puede ser descrito por las palabras, ya lo has sentido antes. Si no se puede, y estás simplemente sintiendo, lo que tú estás sintiendo es genio, es brillantez, es en verdad, pensamiento ilimitado.

Todas las cosas que siempre has querido entender no tienen palabras; tienen emoción y visión. Y cuando llegue el conocimiento te quedarás sin habla, sólo con los sentimientos.

El arte de limitar el pensamiento es asociar palabras con ellos. Un maestro no explica nada; sólo lo sabe. Explicarlo significaría limitarse a sí mismo. Cuando llegas al punto en que simplemente sabes, sin tener que justificar o explicar tu saber interior, entonces eres verdaderamente el señor de tu propio reino; tienes el saber absoluto.

¿Qué sucede con el sentimiento de elevación provocado por los pensamientos de una frecuencia superior? Es capturado dentro de tu alma, que lo conservará en la memoria para siempre. Tu alma permite que la memoria de los pensamientos ilimitados exista a través de la emoción, del sentimiento. De este modo, captura tu saber interior para siempre, para que aquello que te has permitido recibir pueda ser alcanzado una y otra vez.

Algo maravilloso que también sucede con ese sentimiento de elevación es que tu alma lo envía a través de tu campo áurico hacia el flujo de conciencia, el cual no sólo eleva la densidad de la conciencia, sino que atrae a tu vida una situación que producirá el mismo sentimiento. ¿Para qué? Para que ese pensamiento se entienda completamente a través de la experiencia. Cuando el pensamiento de frecuencia más alta se ha comprendido completamente, queda grabado en tu alma en forma de sabiduría. La sabiduría significa que el conocimiento se ha solidificado dentro de ti como un absoluto. La sabiduría no sólo eleva el nivel vibratorio del alma —lo que causará que tu vida se ajuste a su ser emocional más elevado— sino que también activará la pituitaria con más intensidad para permitir que el cerebro reciba y razone pensamientos de mayor y mayor frecuencia, y así sucesivamente.

A medida que la pituitaria empieza a florecer, las cosas cambian en tu vida de un modo que nunca habías creído posible. Cada cosa que piensas la sientes con gran emoción. A medida que el saber que sientes en tu interior se abre paso hacia una forma creativa, empiezas a ver que tus pensamientos se manifiestan más y más rápidamente. Tu amor, comprensión y compasión aumentan. Y muchas entidades se apartarán de tu vida porque te has elevado hasta un entendimiento diferente; sin embargo, en su lugar, llegarán otras de pensamiento semejante al tuyo.

Muy pronto, a medida que la brillantez, la creatividad y el saber interior se intensifican dentro de ti, empiezas a conocer y sentir cosas que no habías sentido o conocido antes. Eres capaz de mirar a otra entidad y sentirla dentro de tu ser. A través de tus pensamientos eres capaz de conocer tus días por venir.

¿Crees que un psíquico es una entidad poco común? Eso es sólo porque piensas de acuerdo con la conciencia social. Y la conciencia social no piensa que esas habilidades puedan ser realmente algo normal. Todos son psíquicos. Cuando te permitas a ti mismo saber, sabrás todas las cosas. Pues el saber interior —cuando no está cohibido por las ilusiones de la conciencia social— quita el velo de tus ojos para que puedas ver otras dimensiones. Quita los ladrillos de tus oídos para que puedas oír la música de toda la vida vibrando en armonía consigo misma. ¿Y cómo haces que esto suceda? Deseándolo.

Cuanto más deseas lo ilimitado, y más abrazas y sientes los pensamientos que te llegan, más hormonas segrega la pituitaria y más se abre su boca. Cuanto más grande es tu deseo de amar lo que eres y vivir en el conocimiento, el Dios que rodea tu ser abre más y más tu cerebro. Entonces eres más que tu cuerpo; te conviertes en aquello que te mantiene unido.

La pituitaria es, en verdad, la puerta que conduce a Dios. Cuantos más pensamientos ilimitados permites entrar en tu cerebro, más se abre. Cuanto más se abra, más sabrás. Y todo aquello que sepas, en eso te convertirás.

Una flor emana cierta frecuencia de pensamiento. En el mismo momento, una alfombra está emanando una frecuencia de pensamiento. Cuando posees la capacidad de captar todas las frecuencias de pensamiento, puedes convertirte en cualquier frecuencia dada que elijas. Tienes entonces la libertad absoluta de convertirte en el viento o en cualquier otra cosa que desees.

Muy pronto, todo el sistema de la pituitaria está en pleno florecimiento y la totalidad de tu cerebro está activada. Entonces, todo aquello que la pituitaria ha guardado dentro de su cuerpo espiritual es entregado a la totalidad de la mente, y la mente ya nunca puede regresar a un estado limitado. Una vez que la flor comienza a abrirse, nunca se cierra otra vez; permanece abierta para siempre.

Cuando tu cerebro está completamente activado, tu enfoque en la realidad vacila. Es por eso que aunque estés aquí, puedes estar también en el séptimo nivel. Aunque estés en el séptimo nivel, puedes estar en las Pléyades; y aunque estés en las Pléyades, puedes estar al lado de un amigo.

Cuando tu pituitaria está en pleno florecimiento, dejas de morir; dejas de envejecer. Cualquier cosa que le digas a tu cuerpo que haga, la hará. Puedes decirle al cuerpo que acelere su frecuencia vibratoria y se elevará hacia otra dimensión. Así de poderoso es tu cerebro. Puedes incluso resucitar tu cuerpo de la muerte. Cuando eres tan poderoso, estás llevando la corona divina de Dios. Y cuando eres puro Dios, que es pura vida, entonces existes para siempre. Entonces eres todas las cosas. Ese es el cielo más grandioso. De esta manera, el gran séptimo sello se ha coronado a sí mismo, la totalidad de tu mente se despierta, y el abrazo total del saber interior se hace posible a través de tu hermoso receptor. A medida que sabes más y tu cuerpo experimenta más esa frecuencia, aumentan sus vibraciones hasta que se vuelve más y más ligero. Hasta que un día, cuando has amado y abrazado la totalidad de la vida y el alma ha satisfecho todas sus experiencias aquí, ese mismo saber interior y esa misma vibración aumentarán un millón de veces y, volviendo el cuerpo invisible, se lo llevarán lejos de este lugar. Es entonces cuando trasciendes el ciclo de vida tras vida.

Eres una criatura de tres dimensiones —espíritu, alma y ego— expresándose en un plano de densidad. Y sólo podrás conocer la eternidad mediante las tres dimensiones. Háblale al Señor Dios de tu ser; él te escuchará. Cuando lo haces, es un señor, un Dios, un maestro el que habla. Cuando le digas que recuerde, recordará. Cuando le pidas que sea más grandioso, lo hará. Y cuando desees desde el Señor Dios de tu ser poseer entendimiento ilimitado, abrirá tu mente para permitir que sientas en tu cuerpo las frecuencias de pensamiento más altas, y así proporcionar el saber interior. Es lo único que tienes que hacer: ordenar que así sea, y las glándulas endocrinas obedecerán. Y cuando lleguen los sentimientos que electricen tu ser hasta un mayor entendimiento, da gracias al Dios que vive en ti por tal sencillez.

¿Cómo puedes obtener un mejor entendimiento de todo lo que existe. Sabe que tú eres. Tu manera de hablar y de pensar determinan cuánto te permites saber. No digas: «Ojalá supiera más.», pues así nunca lo harás. Y no digas: «Trataré de saber más.», pues tratando nunca se consigue. Y tampoco digas: «Busco saber más.», porque buscando nunca se encuentra. Di: «Desde el Señor Dios de mi ser, yo sé ahora todo lo que hay por saber en este momento. ¡Que así sea!» Y espera la repuesta. Aunque no te des cuenta en ese momento de qué es lo que deseas saber, el decir «yo sé» abre la puerta para que ocurra ese entendimiento. Eso es todo lo que tienes que decir, y el saber llegará.

Limitas tu creatividad y tu vida diciendo que no sabes o dudando del conocimiento que te llega. La peor de las abominaciones es la frase: «No sé». Recuerda: tú eres quien dicta la ley, y lo que piensas y después pronuncies, es la ley. Si dices: «No lo sé», nunca lo sabrás. Si dices: «No puedo», nunca podrás. Si dices: «No merezco el amor de mi Padre», jamás lo recibirás. Si hablas de esta manera, significa que piensas de esta manera; y si piensas de este modo, el sentimiento producido por ese pensamiento se graba en tu alma, y tu alma manifiesta la realidad que satisface tus procesos de pensamiento.

Eres como una computadora. Cada día programas en tu conocimiento «dudas», programas «carencia» y programas, de hecho, «desconocimiento». Eres el ladrón de tu propio reino, pues tú, que conoces sólo duda y limitación, has robado tu auténtica fuerza vital a través de tu manera de pensar y de hablar.

Yo te digo: tú tienes la capacidad de saber todo lo habido y por haber. La puerta que te abre hasta ese conocimiento es simplemente decir: «Yo sé», y la realidad correspondiente pronto aparecerá. Puede tardar momentos, o quizás días, pero llegará. Siempre lo hace, pues la palabra «saber» es absoluta, y convierte tus deseos en absolutos. Ese pensamiento de saber, sentido en tu alma, se manifiesta dentro de tu ser para abrir tu pituitaria, permitiendo que se reciban los pensamientos más elevados. «Saber» es la puerta que permite que el río de pensamiento fluya hacia ti en una corriente ilimitada.

Ahora, el saber interior no es una creencia. La creencia es una conjetura; el saber interior es absoluto. La única cosa que te da conocimiento es saber. Cuando crees en algo, el alma entiende que la palabra «creer» significa realmente que alguien —incluso tu propio Yo— está abrumándote para convencerte de una verdad de la que no tienes conciencia ni certeza, pues esa verdad no se ha convertido en una realidad experimentada.

Yo no te pido que creas en nada. Yo quiero que sepas. Estar iluminado es saber, sin duda, creencia, fe o esperanza. Todas esas cosas son conjeturas.

Mientras creas o tengas fe en algo, eso nunca será. El saber lo hace absoluto, y eso hace que lo que uno sabe se manifieste. A través de la manifestación el pensamiento realizado en una experiencia, el entendimiento te sucederá, entonces es una parte de tu ser y no algo de lo que debes convencerte.

El saber absoluto es el creador de la totalidad de tu reino. Para poseer la habilidad del saber basta decir: «Yo sé». Nunca dudes o vaciles. Sabe, absolutamente. Cada vez que dices: «Yo sé», eso es un pensamiento de certeza que se siente en tu ser, lo que da lugar a que ocurra ese saber. El genio ocurre cuando abres la puerta del saber interior para que tomen forma creativa pensamientos más sublimes.

Si dices firmemente: «Desde el Señor Dios de mi ser, ahora sé la respuesta de eso y estoy listo para recibirla. ¡Que así sea!», esto hace que tu saber interior lo resuelva. Aunque la manifestación no aparezca al momento, la puerta permanece abierta para que ello se realice en una experiencia de la cual se obtendrá sabiduría. Tu ser se ajustará rápidamente para convertirse en aquello que ahora sabes. No tienes que esforzarte para alcanzar eso. No tienes que buscarlo o luchar por eso. No tienes que realizar rituales ni cánticos para obtenerlo. Simplemente saber. Cuando sabes estás en un estado receptivo para tener la conciencia de ello.

¿Cómo aceleras la manifestación de tus deseos? Sabiendo. El saber es la puerta que permite que el reino de los cielos despliegue su abundancia dentro del reino del Yo. Saber que un deseo, cualquiera que éste sea, ya ha sido realizado, amplifica el pensamiento de tu deseo, lo envía a través de tu campo áurico hasta el flujo de conciencia, y manifiesta tu deseo para que puedas ser el receptor de su consumación.

La verdad es que todas las cosas ya son tuyas. Cuando sabes que lo son, entonces están disponibles para ti. Debes entender que el principal dador de todo lo que necesitas eres tú y tu capacidad de recibir todo lo que quieres. El modo de recibir tus deseos es simplemente saber qué es lo que quieres y saber que te mereces conseguirlo. El saber es la verdad, es el dador, es tu futuro. Y cuando digas algo, sabe que así es. Cualquier cosa que quieras, puedes tenerla simplemente sabiendo que eres tú quien dicta las leyes, y que todo aquello que sepas y proclames así debe ser. Esto es lo que se llama la ley de Uno.

Yo te digo: tú sabes todo lo que hay por saber y puedes tener todo lo que desees. En este momento de saber, simplemente no te has dado cuenta de esa verdad. Saber abre la puerta a ese entendimiento. Activa otra parte de tu cerebro para que el pensamiento pueda convertirse en una realidad manifestada. Entonces, cuando la experiencia de tu pensamiento ilimitado se manifiesta, esto solidifica en la parte de tu cerebro donde habita el ego la comprensión de que el saber funciona, lo que te da la fuerza para ir un paso más allá y alcanzar un pensamiento incluso más ilimitado.

Si yo pudiera quitarte todas tus palabras, salvo unas pocas y escogidas, éstas serían: «Yo ahora sé. Yo soy absoluto. Yo soy completo. Yo soy Dios. Yo soy». Si no existieran más que estas palabras, ya no estarías limitado a este plano.

¿Cuánto mejor es para ti saber, que creer o suponer? ¿Cuánto mejor es para ti saber, que un «a lo mejor»? ¿Cuánto mejor es para ti saber, que no saber? Se requieren los mismos procesos de pensamiento, la misma energía, la misma expresión facial y movimiento del cuerpo para saber que para no saber.

Sabe. Simplemente sabe: «Yo sé que esto ocurrirá. Yo sé que soy Dios. Yo sé que soy feliz. Yo sé que yo soy». Sabe, sabe, sabe. Eso es todo lo que hace falta. Sabe siempre. Si dices que no sabes, que no puedes, nunca lo harás. Di que sabes ahora. Entonces lo sabrás todo.

¿Sabes cuál es la diferencia entre tú y yo? Yo sé que soy un Dios ilimitado, y tú no. Esa es la única diferencia: yo sé que yo soy, y tú aún tienes que darte cuenta de ello. Tu sociedad dice que tú no eres, pero ellos qué saben. Ellos se entierran a sí mismos todos los días.

¿Por qué has obstruido tu saber interior? Porque en tu intento de conocer el pensamiento a través de la materia, tus procesos de pensamiento se quedaron tan atrapados en las realidades de la materia, que alteraste tu percepción total de la vida. Verás, la materia es un nivel de pensamiento que se crea alterando el pensamiento hasta su punto máximo. Se crea al reducir el pensamiento hasta la luz, hasta el electrum, y luego dividiendo el electrum en partes que tienen valores positivo y negativo. Por eso, cada vez que te relacionas con Dios en la forma llamada materia, estás percibiendo y entendiendo el pensamiento de acuerdo con divisiones o polaridades, más que con la pureza y el Ser indivisible que él es. Cuanto más enfocado estés en la supervivencia y la materia, más percibirás la vida en términos de dimensiones de Polaridad: arriba/abajo, cerca/lejos, rápido/lento, luz/oscuridad, grande/pequeño, caliente/frío, bueno/malo, positivo/negativo.

Para volver al Ser de pensamiento puro, debes dominar el ego alterado, la porción razonante de tu cerebro orientada a vivir y sobrevivir en la materia. El ego alterado es aquel que percibe de acuerdo con la ilusión del tiempo la distancia y la separación. Es aquel que percibe en términos de aceptación y supervivencia. Es aquel que divide y juzga al pensamiento puro.

Un pensamiento puro puede llegar hasta cualquiera de vosotros, pero rápidamente determinas si es bueno o malo, si deberías o no deberías hacerlo, si es posible o imposible, real o imaginario, razonable o irracional. Cada vez que juzgas tu pensamiento dividiéndolo en positivo y negativo, lo alteras hasta convertirlo en un valor de frecuencia más bajo. El saber interior no juzga a ninguna cosa. Cuando tú sabes, nunca reflexionas si un pensamiento es verdadero o correcto. Todos los pensamientos son correctos y verdaderos. El saber no sopesa ni valora el pensamiento, permite que el pensamiento sea un Ser, permite que tus procesos de pensamiento existan sin interrupción o intercepción.

Para ver otro plano, oír un sonido más delicado, o volverte más ligero que tu peso, todo lo que tienes que hacer es saber que son realidades y permitir entonces que ese saber interior sea experimentado en tu cuerpo. Eso es todo lo que tienes que hacer. Si no crees que son reales, el «no creer» es un juicio que impide que tu cerebro se agrande. De este modo, todo ese saber que viene continuamente a cada momento a través de tu espíritu rebota en tu cerebro y regresa nuevamente a la mente del Padre. Entonces lo único que recibes es aquello que te mantiene seguro en este plano y te limita a él.

Cuando desees desde el Señor Dios de tu ser poseer saber interior ilimitado, debes permitir que todos los pensamientos entren en la conciencia de tu cerebro, sin ser alterados por juicio alguno, para que puedan ser totalmente experimentados en tu cuerpo. A través de ese permiso consciente del ego alterado —que da credibilidad a tus deseos— la pituitaria activa otra parte de tu cerebro para recibir entendimiento ilimitado.

¿Qué es lo que te ha permitido recibir un pensamiento ilimitado de creatividad sacado «de la nada» cuando lo has querido? Simplemente permitiste que entrara en tu saber interior. Eso es todo lo que hiciste. Él estuvo allí todo el tiempo, esperando a que tú lo llamaras y le permitieras entrar en tu receptor. Eso es lo único que hace falta. Y cuanto menos atrapados en el juicio y el pensamiento alterado estén tus procesos de pensamiento, más fácil será que los pensamientos de superconciencia entren en la unidad receptora del cerebro.

Aprende a verte a ti mismo y a la vida con los ojos del Ser. Cuando contemples una flor, no digas que es fea o hermosa. Ese es un juicio que altera el pensamiento de la flor. Lo que es puro es el pensamiento «flor>. Cuando miras a la flor y la ves como flor, luz, vida, Ser, entonces te estás permitiendo recibir la pureza y el Ser del pensamiento, lo que envía un electrum de mayor frecuencia para que lo sientas por todo tu cuerpo. Entonces piensas como piensa un Cristo, pues ves todas las cosas como una igualdad y como el Ser. Cada vez que no limitas y juzgas tus experiencias, permites que tu cerebro se active para recibir los pensamientos ilimitados que van más allá de tu existencia diaria.

Nunca juzgues los pensamientos que recibas. Ni pienses que algo es positivo pues, ¿cómo podría existir el positivo sin el negativo? Si dices: «esto es bueno», eso significa que algunas cosas son malas. Cuando te des cariño y amor, no digas que eres hermoso o encantador, di que eres Dios. Cuando hagas algo con tu vecino, no digas que es bueno, di que es Dios. Eso significa que es; eso es simplemente una experiencia pura y virtuosa de la vida.

Cuando mires a otras entidades y su manera de expresarse en la vida, nunca las veas sino como una expresión del Ser. Si juzgas su expresión como buena o mala, positiva o negativa, creas en ti mismo una percepción alterada; y cualquier cosa que percibas, en eso te convertirás, pues ese pensamiento se grabará como un sentimiento dentro de tu ser. De esta manera estás perjudicando a tu propio Yo, porque eres tú —y no ellos— quien experimenta los efectos de tus juicios. Y ese sentimiento, grabado en tu alma, sienta un precedente según el cual continuarás juzgando tus propias acciones y tu propio ser.

Cuando condenas a alguien por algo, sólo estás condenando aspectos de ti mismo reflejados en él. Por eso son tan fáciles de identificar y por eso te llaman la atención esos aspectos. La otra persona representa meramente un espejo de tus propios juicios internos, una herramienta para que concilies aspectos de ti mismo que has aceptado de otras personas.

Cuando mires a otros, velos como una parte del Ser, y con aquello que se llama «ecuanimidad». Si están siendo crueles o están odiando a alguien, el decir que son crueles u odiosos es una verdad, porque así es de hecho como se están expresando; esa es su experiencia del Ser. Decir que son malos o que están equivocados en esa expresión, es un juicio, lo cual se convierte totalmente en tu experiencia, en la alteración.

No merece la pena juzgar a nadie. No hay color de piel, ni acción, ni cosa alguna por la que merezca la pena alterarte a ti mismo hasta excluirte de un estado de Dios, de Ser. No importa quiénes sean, ni la manera en que se expresen, ámalos por el Dios que vive dentro de su ser, que les permite expresarse de esa manera. Por el solo hecho de ser, merecen ser amados. El hecho de que existan vale más que cualquier cosa que hagan. Ámalos porque son, pues mientras ellos sean ten por seguro que tú también serás. Si los amas sin reparar en quiénes son y dejas que ese amor simplemente sea, siempre te conservarás puro en tu ser.

Ahora, ¿cuál es la manera más fácil de quitar los juicios de tus procesos de pensamiento? Siendo consciente de tus sentimientos y de los pensamientos que los originaron. A través de esa conciencia, te enseñarás a ti mismo a ser más refinado en tu modo de pensar.

Cuando te sientas infeliz, triste, enfadado, atemorizado, apresurado, aislado, o experimentes cualquier otro sentimiento que no te gusta, examina tu modo de pensar. Pronto verás la conexión entre tu pensamiento alterado — juzgarte a ti mismo o a otros, o ver la vida en facetas o dimensiones— y tus emociones desagradables. Y muy pronto, a medida que te canses de estos sentimientos, empezarás a refinar tu manera de pensar y extirparás todos los juicios que te separan de la vida. A medida que lo hagas y que permitas que más y más pensamientos ilimitados se expresen en tu ser, también empezarás a ver una conexión entre tu pensamiento ilimitado y los sentimientos de paz, alegría, armonía y ligereza en el movimiento del cuerpo. Y nunca te juzgues a ti mismo por el hecho de juzgar. Ten compasión por ti mismo y simplemente permite que la conciencia de tus pensamientos y sentimientos te enseñe, porque te aseguro que lo hará.

De todas las palabras que fueron creadas, hay una que se ajusta a esta enseñanza mejor que cualquier otra: «ser». Ser. ¿Y qué significa eso? Significa permitirte ser cualquier cosa que seas, y amarte totalmente por serlo. Significa sentir aquello que estés sintiendo y vivir esa emoción. Ser es vivir totalmente el momento, porque sabes que el ahora es todo lo que existe. Es hacer todo lo que quieras hacer, vivir la aventura que tu alma te impulse a vivir.

¿Cuál es la razón de ser? Cuando vives de esta manera, nunca te juzgas a ti mismo ni a los demás, ni a los pensamientos que se te puedan ocurrir. Entonces no hay ni bueno ni malo, posible o imposible, perfección o imperfección, positivo o negativo. Ya no existe la ilusión del tiempo que te impide sentir y saborear la belleza del momento. Cuando estás en un estado de ser, sólo existe el Ser de la vida y la continuidad del ahora. 

En un estado de ser, tus pensamientos dejan de perder el tiempo entre pasado y el futuro, preocupados por la culpabilidad y el remordimiento, los debieras y los hubieras. En el ser, no te aferras a ninguna verdad en particular, sino que las examinas todas. Ves a todas las verdades como un Ser, y permites que cada una sea explorada para determinar si pueden aprovecharse desde tu estado de ser. Cuando vives de este modo, contemplas todos los pensamientos que llegan hasta ti, y a través de tu cerebro éstos se manifiestan en tu cuerpo como sentimientos, lo que permite que surja más conocimiento, más pensamiento y más Ser.

Cuando simplemente eres, te alineas con el Ser de todas las cosas; y a través de esa alineación, puedes tener cualquier cosa que desees. Y no tienes que hacer nada más que ser. El Dios de tu ser atraerá hacia ti cualquier cosa que pienses, cualquier cosa que desees, y ésta llegará. Todos aquellos que están muy atareados tratando de realizar cada principio externo, menosprecian el interno. En un estado de ser ya tienes y eres todas las cosas.

Cuando simplemente eres y te permites recibir todos los pensamientos, puedes oír la voz de Dios. Entonces, todo lo que siempre quisiste saber, lo puedes saber en un abrir y cerrar de ojos. Cuando no juzgas tus pensamientos, sino que les permites manifestarse como emoción dentro de tu alma, estás viviendo como un dios ilimitado, simplemente por estar abierto al Ser y a todo lo que es. Entonces te conviertes en un canal puro de tu propio Yo-Dios, y te acercas más a la simplicidad pura de la mente de Dios.

Aprende a vivir a través de saber y permitir. Así habrás dominado el ego alterado. Habrás conquistado el séptimo nivel, el séptimo sello, el séptimo cielo. Porque en el séptimo nivel no hay juicios, sólo el Ser siempre continuo de la vida. Una vez que has dominado el juicio, has conquistado la totalidad de este plano y puedes abandonarlo cuando desees.

A menos que tengas la capacidad en este momento de fabricar para ti mismo un duplicado de tu cuerpo —cosa que serás capaz de hacer cuando tu cerebro esté funcionando totalmente— no tengas tanta prisa por destruirlo.

Ama tu cuerpo. Cuídalo, aliméntalo, dale cariño. Es el instrumento puro de expresión que te permite experimentar la vida en este plano. Sé ilimitado en tus Procesos de pensamiento, pero también cuida el vehículo que te lo permite.

Si eres mujer, sé mujer; si eres hombre, sé hombre. Ama lo que eres, nunca abuses de tu cuerpo. Nunca lo desfigures o mancilles. No le hagas hacer cosas para las que no fue diseñado.

Mira la grandeza de tu ser. Mantente divino. Vístete con las ropas más delicadas sobre tu piel. Úngete, perfúmate. Aliméntate sólo con lo que tu cuerpo quiera. Si lo escuchas, él te dirá lo que necesita para poder nutrirse.

Nunca introduzcas en tu cuerpo algo que sea perjudicial, que tú sabes que es perjudicial. Todo aquello que reduzca el flujo de oxígeno hasta tu cerebro, ocasionará que las células mueran en gran número y nunca existirán otra vez, pues el cerebro no posee la capacidad de reproducir sus células. Cuando las células del cerebro son destruidas, pierdes la capacidad de transferir el pensamiento en una emoción manifestada dentro de tu cuerpo. Aunque puedas contemplar el pensamiento, es algo inexistente para ti. Así es como cesa la alegría, pues, ¿cómo te va a hacer feliz un pensamiento si no puedes convertirte en él a través del sentimiento?

Cuando no eres capaz de sentir, eres incapaz de registrar el saber interior en este plano. Ese es el daño que le haces a tu cerebro cuando usas lo que tú llamas la «hierba» o drogas que causan ilusiones. Cada vez que tomas estas cosas, ellas le roban oxígeno al cerebro. Es la muerte de tu cerebro el causante del «subidón» que se siente; eso es realmente lo que ocurre. Cada vez que haces esto, restringes tu capacidad de saber. Y llegará un momento en el que no podrás reír ni llorar, pues ya no habrá nada lo suficientemente fuerte como para crear emoción dentro de tu ser.

Experimentar todo el conocimiento —poder llorar cuando se abre una flor, o esperar la salida del sol y conocer cada trozo de su esplendor— es tener la capacidad de saber: transformar pensamiento en sentimiento. Eso es lo que se llama «éxtasis». Y eso es un buen «subidón», como tú dices.

Aquello que te ha amado desde antes que empezara el tiempo, que ha estado contigo en cada una de tus vidas y que es la única entidad que estará contigo en la muerte de tu cuerpo o su ascensión, eres tú.

Tú eres el único que te ama con la suficiente constancia como para haber pasado por todo lo que has pasado. Cuando te abraces y te ames a ti mismo, y permitas que ese amor sea tu pauta, trascenderás la conciencia social del hombre y llegarás a la conciencia total de Dios. Porque lo que tú eres va mas allá de la belleza y de la perfección; va más allá de la contención de las leyes, el dogma y los patrones sociales; llega hasta el destino y hasta la realización del Yo, que es la realización de Dios. Eso es lo único importante a los ojos del Ser de la vida.

Tú eres todo lo que crees ser y todo aquello que te permites saber. Sabe que el Padre, que es todas las cosas, es aquello que tú eres. Y a través de saber interior sabrás y te convertirás en todo lo que es.

Sabe que nada termina y que nada es absoluto. Todo existe en el ahora, y siempre hay más por venir. Ilimitar tu modo de pensar, es simplemente  saber que hay una verdad mayor, y que hay otra aún mayor. Sabe esto, y eso te sucederá de acuerdo con tu estado de recepción.

Nunca te dejes esclavizar o intimidar. Siempre hay un camino, un mejor camino. Sabe esto y permite que te lleguen los pensamientos que iluminarán tu camino hacia la alegría.

Afronta tus limitaciones. Abrázalas. Domínalas. Acaba con todas las cosas que te impidan conocer la totalidad de Dios. Renuncia a la culpabilidad y el juicio, para así permitir que entren el saber interior, las respuestas y la alegría.

Afronta tus temores y permítete desenmascarar su ilusión. Sabe que existes para siempre y que no hay nada en lo desconocido que pueda separarte de la felicidad y la alegría. Acaba con el miedo que te impide conocer algo más grande que lo que estás experimentando en este plano. ¿Por qué incluso piensas que aquellos que vienen desde muy lejos son espantosos? Tus hermanos de las grandes naves espaciales poseen una increíble belleza. Acaba con tu miedo para que puedas tener la capacidad de entablar amistad con otros tiempos, otros espacios y entidades de otra dimensión.

Si en tu esfuerzo por llegar a ser más, buscas en este plano una grandeza en la cual convertirte, lo único que llegarás a ser es lo que ya existe en este plano. Ir más allá del pensamiento limitado del hombre es contemplar que quizás hay algo todavía invisible que es más vasto en su entendimiento.

Ábrete a la verdad, sin importar cuál sea su fuente, y deja que tus sentimientos sean tu guía. El hombre sabio, aunque esté ciego, sabe dentro de su alma lo que está bien. La verdad existe hasta en la brizna de hierba sobre la que caminas. Está en la risa de un niño. En los ojos del mendigo. Está en todos los lugares y en todas las cosas, en todas las gentes y en cada momento. Aquel que no sabe esto no conoce a Dios; pues Dios es todo lo que es, y ni una sola brizna de hierba, ni un solo susurro de un instante pueden separarse de la Fuente de todo lo que es. Aprende a ser sabio. Escucha la verdad en cualquier forma que venga y sabe que eres merecedor de recibirla.

Aquel que sabe que el reino de los cielos yace dentro de sí, es una entidad sabia. Con tu capacidad de pensar cualquier pensamiento y de sentirlo dentro de tu alma, posees dentro de ti las llaves del reino de los cielos, el tesoro de la emoción. Aprende a sentir. Conocer a Dios completamente es sentir cada pensamiento plenamente, hasta que cada pensamiento que Dios es se sienta en el corazón de tu ser, en el alma de tu ser.

 No te abrumes queriendo que la totalidad de tu cerebro se abra de una sola vez. Ábrelo de pensamiento en pensamiento, de experiencia en experiencia, para que cada pensamiento se solidifique en ti.

Sobre todo permítete ser, pues al ser, lo eres todo. Cuando eres simplemente el Ser de ti mismo, el principio Yo Soy, entonces estás alineado con la totalidad de la vida. Entonces has transformado tu enajenamiento como hombre en unidad con Dios.

 

 

Capítulo 20

LA VIRTUD DE LA EXPERIENCIA

 

«Yo estoy aquí para decirte que se te ama incluso más allá de lo que entiendes que es el amor, pues siempre se te ha visto como un Dios que lucha por entenderse a sí mismo. Y de cada experiencia de todas tus vidas, has adquirido conocimiento, sabiduría; has dado algo al mundo, has añadido algo a la virtud de la vida que se despliega.»

Ramtha

 

En tus aventuras dentro de la exploración del pensamiento, has elegido expresarte a través de la forma celular llamada humanidad, para poder aprender todo lo que hay por aprender sobre la experiencia humana, sobre Dios viviendo en la forma limitada llamada materia. Esta experiencia es necesaria para la completa comprensión de Dios. Pues, ¿cómo puedes entender lo ilimitado hasta que no hayas experimentado y entendido la limitación? ¿Cómo puedes entender la totalidad de ti mismo, el Dios que tú eres, hasta que no experimentes y abraces la totalidad de lo que Dios es, desde la expansión salvaje del pensamiento puro hasta llegar a la restricción de la materia? ¿Cómo puedes entender la alegría, la libertad y el siempre jamás, hasta que no experimentes la tristeza, la limitación y la ilusión de la muerte?

Aunque juegas tus juegos e ilusiones con una gran y terrible seriedad, el único motivo por el que están ahí es para enseñarte, para expandirte, para iluminarte, para ayudarte a entenderte. Esta vida es simplemente una plataforma sobre la cual jugar tus juegos y experimentar tus ilusiones para obtener el premio mayor de la vida: la sabiduría.

¿Qué es la sabiduría? Es un maravilloso tesoro que pertenece totalmente al Dios dentro del hombre; un tesoro que se acumula en el alma del hombre. La sabiduría es el cúmulo de emociones adquiridas mediante todas tus aventuras en el reino de pensamiento llamado Dios, y es lo único que te llevas contigo cuando abandonas este lugar. ¿Crees que te llevas tus magníficas ropas, o tus grandes mansiones, o tus veloces automóviles? ¿Qué crees que te llevas contigo? Te llevas lo que eres: todas tus emociones adquiridas durante tu camino en el principio llamado vida. La emoción es precisamente de lo que se trata esta vida.

Todo lo que la humanidad ha aprendido a través de la tiranía y la restricción de los mandatos religiosos y gubernamentales —a través de la separación y degradación entre las razas, la separación entre el hombre y la mujer, entre hermano y hermano— se ha llevado a cabo degradando a Dios hasta quizás la más baja de las decadencias. Sin embargo, no hubieras sabido lo que se siente al vencer a otro en la batalla, al negar la libertad al prójimo o al degradar a la mujer por debajo del hombre, si no hubieras experimentado todas esas cosas. No habrías sabido emocionalmente estas cosas si primero no te hubieras convertido en el creador que las soñó hasta hacerlas realidad y luego, intencionalmente, vivió el sueño. Con todo, al vivirlas vida tras vida y momento a momento, se han convertido en una realidad tan firme que la mayoría os habéis vuelto neuróticos, inseguros y totalmente perdidos en el sueño.

Y te preguntas: «¿Dónde está este Dios que permite a la humanidad tratarse tan brutalmente?» «¿Y dónde está el amor de Dios, después de todo, si él ha permitido que ocurrieran todas estas atrocidades?» Bueno, Dios ha estado ahí todo el tiempo, pues él ha sido todas tus ilusiones y todos tus juegos. Y Dios ciertamente te ha amado todo el tiempo al permitirte experimentar todos tus sueños de acuerdo con tus propios designios. Simplemente has olvidado que fuiste tú quien creó el sueño en primer lugar y que tienes opción de cambiarlo en cualquier momento.

Tejes tus ilusiones cual relatos de gran desgracia y tristeza. Dañas tu cuerpo. Acabas con tu mente. Adoras ídolos. Criticas a los demás. Eres dictador, odioso, posesivo, temeroso, y en verdad, arrogante. ¿Con que fin? Para entender lo que es ser todas estas cosas. ¿Cuál es el resultado final? No morir nunca, sino vivir para siempre; entender y abrazar lo que se llama el reino de los cielos; ver la cara de Dios y darte cuenta de que es la tuya Todos vosotros —entidades eminentes atrapadas por sus propias inseguridades, su propia pequeñez de pensamiento— sois mucho más grandes que los juegos que habéis jugado, los cuales han ocultado profundamente detrás de vuestras ilusiones la sublime belleza que todos vosotros sois. Si solamente supierais lo poderosos y espléndidos que sois, no os maldeciríais, ni os juzgaríais, ni os alteraríais como lo hacéis.

Yo he llegado hasta vosotros —y yo soy todo lo que vosotros habéis sido y lo que llegaréis a ser— para ayudar a reavivar en vosotros el saber interior que ya poseéis, para que nunca volváis a perderos ni a regodearos en la culpabilidad, el miedo y la renuncia de uno mismo. Vosotros estáis muy por encima de todo eso.

¿Por qué te amo tan profundamente? Porque lo que tú eres, también lo soy yo. Todo lo que eres en el espectro de tu ser, yo soy, pues yo soy el espectro desde el cual contemplas y creas tus ilusiones. El Yo Soy que yo soy, es amor que trasciende la expresión común aquí, ya que no tiene condiciones ni obligaciones. Yo te amo simplemente por lo que eres, porque quien tú eres, cualquiera que sea tu expresión, es el Padre que yo amo tan profundamente.

Ahora, deseo hablarte sobre lo que tú percibes como tus equívocos y fracasos.

Al crear el hombre la noción de lo bueno y lo malo, lo perfecto y lo imperfecto, también ha creado las trampas llamadas culpabilidad y remordimiento que han hecho siempre tan difícil progresar en la vida. Pero yo te digo: cualquier cosa que hayas hecho —a través de la virtud de tus muchas vidas en este plano— nunca ha sido mala, ni tampoco buena. Ha sido simplemente una experiencia de la vida que te ha ayudado a llegar a ser quien eres ahora, y eso es, en verdad, la cosa más preciosa y maravillosa. Porque tu eres en este ahora, lo más grandioso que has sido nunca desde que empezaste este camino extraordinario, ya que tu sabiduría es mayor de lo que nunca ha sido.

Todo lo que tú has hecho, yo también lo hice. Y cada uno de tus errores yo cometí los mismos. Y todo aquello que has juzgado en ti por carecer de fuerza y virtud, yo también lo juzgué. Pero yo nunca habría conocido la fuerza de mi ser si no hubiera conocido mi debilidad. Nunca habría amado la vida si no la hubiera visto desprenderse de mí. Y nunca habría sido capaz de abrazaros a todos vosotros si no hubiera despreciado la crueldad del hombre.

Cualquier cosa que hayas hecho, por vil o miserable que haya sido, la hiciste simplemente con el fin de crear un aprendizaje para ti mismo. Y a lo largo de ese aprendizaje te has dañado, dolido, entristecido, y te has degradado a ti mismo y, sin embargo, te has elevado por encima de ello, porque aquí estás ahora, dispuesto a conocer y abrazar la belleza que tú eres.

Todos aquellos que sintáis que habéis fallado o hecho algo malo, deseo que contempléis esto:

Desde el momento de tu nacimiento, tú y tus amados hermanos emprendisteis una gran aventura hacia el entendimiento emocional de todo el pensamiento; pensamiento a pensamiento. Tu alma fue creada para almacenar la emoción de cada pensamiento —cada dimensión de Dios— que aceptaste a través del Dios o espíritu de tu ser. Cada pensamiento que aceptaste y sentiste en tu alma, pero que aún tengas que entender completamente, tu alma te presionará a experimentarlo. ¿Para qué? Para obtener el entendimiento emocional completo de todos los aspectos de ese pensamiento, visto sólo a través de la virtud de la experiencia, que es la virtud llamada vida.

Has sido impulsado a lo largo de la eternidad a evolucionar y a extender la vida hasta la creatividad, y a experimentar cada manifestación de esa creatividad, desde el pensamiento hasta la luz, hasta la materia, hasta la forma y otra vez de vuelta hasta el pensamiento; desde el amor y la alegría, hasta la envidia, el odio y la tristeza, y de nuevo a la alegría. Tu alma te ha impulsado de experiencia en experiencia, de aventura en aventura, para poder realizarse a sí misma con el entendimiento completo de cada forma de pensamiento —cada actitud, cada emoción— para que así puedas conocer y entender la totalidad del pensamiento, que es la totalidad de Dios, la totalidad del Yo.

Tu alma anhela todo aquello que no ha experimentado. Cuando tu alma anhela una experiencia, ello significa que necesita información emocional sobre esa experiencia. Por eso, tu alma creará un sentimiento —llamado deseo— que cautiva la totalidad de tu ser y te impulsa hacia una aventura, una experiencia. Entonces, cuando la experiencia ha terminado y las emociones se calman, has obtenido, gracias a esa experiencia, un tesoro mucho más valioso que todo el oro de este plano, te ha hecho avanzar hasta la sabiduría; lo cual indica que tu alma dice que ya nunca más tendrás que experimentar eso otra vez, pues has adquirido todo el entendimiento de ello. Entonces, tu alma perseguirá otro anhelo, y serás impulsado a hacer otras cosas, porque lo necesitas, lo quieres, porque el fuego dentro de ti te impulsa a experimentar toda la vida.

Ahora, ¿piensas que alguna vez te aventuraste a experimentar algo sabiendo que te haría daño o que ibas a fracasar? No. Siempre te has embarcado en cada aventura con gran curiosidad, interés y placer. Y aunque al principio el resultado era un tanto incierto, la emprendiste simplemente porque nunca lo habías hecho antes. La experiencia era nueva y excitante y querías aprender de ella. Y aunque la aventura pudo causar dolor, eso te ayudó a comprender la emoción llamada «dolor», lo que aumentó tu entendimiento de la vida. Así pues, esa experiencia tuvo un propósito en tu vida. Luego te embarcaste en la siguiente aventura que tu alma te impulsó a experimentar, para vivir otra aventura en la emoción y el entendimiento. Y eso te proporcionó más felicidad y realización en tu alma.

Cada cosa que haces, en el preciso instante en que la estás realizando, sabes en tu alma que la experiencia es buena para ti. Es sólo después de haber experimentado la aventura, y los sentimientos derivados de ella se han transformado en sabiduría, cuando averiguas que quizás lo hubieras podido hacer mejor o de otra forma. Pero nunca habrías sabido que había un mejor camino si no te hubieras embarcado primero en la experiencia y obtenido de ella la joya de la sabiduría. ¿Y debe alguien ser juzgado por eso? No, porque eso se llama inocencia, y también educación.

El fracaso es una realidad sólo para aquellos que creen en él. Pero nadie realmente fracasa en la vida. Jamás. A pesar de cada cosa que hayas hecho, ya sea miserable, despreciable o a escondidas —que realmente no lo es—, sigues vivo, y eso es algo milagroso. Fracasar significaría detenerse, sin embargo, nada puede parar, porque la vida es siempre continua; avanza a cada momento. Por eso, nunca puedes permanecer estancado o retroceder en la vida, ya que cada momento de la expansión continua de la vida siempre trae más y mayor entendimiento.

Tú nunca has fracasado. Siempre has aprendido. ¿Cómo podrías saber lo que es la felicidad si nunca has sido infeliz? ¿Cómo sabes cuál es tu meta sino una vez que la alcanzaste y te diste cuenta de que era un color diferente del que habías imaginado?

Tú nunca has cometido ningún error. Jamás. Nunca has hecho nada malo. ¿De qué te sientes culpable? Todas tus equivocaciones, tus fracasos y tus errores son lo que se llama, apropiadamente, «pasos hacia Dios», paso a paso. Y sólo has llegado a saber todo lo que ahora sabes a través de haber dado todos los pasos.

Nunca te sientas culpable de aprender. Nunca te sientas culpable de saber. Eso se llama iluminación. Debes entender que has hecho lo que necesitabas hacer; todo fue necesario. Y tomaste todas las decisiones acertadas, todas. Tú vivirás mañana y también el bendito día que le seguirá, y todos los siguientes. Y lo que descubrirás en esos días es que sabes más de lo que sabes hoy. Sin embargo, el día de hoy no es un error; te guiará hasta la eternidad.

Tú tienes la opción de crear tu sueño de cualquier manera que elijas. Pero como quiera que lo crees, para tu propio entendimiento emocional, estás añadiendo algo a la totalidad de la conciencia en todas partes; nunca le quitas, nunca puedes quitarle. Cada aventura que emprendes felizmente añade algo al fervor e intensidad de la vida. Cada pensamiento que abrazas, cada ilusión que experimentas, cada descubrimiento que haces, cada cosa vil y miserable que haces amplía tu entendimiento, que a su vez alimenta y amplía la conciencia de toda la humanidad y expande la mente de Dios.

Si piensas que has fracasado en la vida o hecho algo equivocado, disminuyes tu capacidad de percibir tu propia grandeza interna y externa, y tu importancia para la totalidad de la vida. Nunca desees suprimir nada de tu pasado —ni una sola cosa— porque la fricción de todas tus experiencias, sublimes o desgraciadas, ha producido dentro de tu alma las magníficas y hermosas perlas de la sabiduría. Esto quiere decir que ya nunca tienes que volver a soñar esos sueños, ni crear esos juegos, o experimentar esas experiencias, pues ya las has experimentado y sabes lo que se siente, tienes en tu alma su información; se llama sentimientos, el tesoro más auténtico de la vida.

Yo estoy aquí para decirte que se te ama incluso más allá de lo que entiendes que es el amor, pues siempre se te ha visto como un Dios que lucha por entenderse a sí mismo. Y de cada experiencia de todas tus vidas, has adquirido conocimiento, sabiduría; has dado algo al mundo, has añadido algo a la virtud de la vida que se despliega.

Tu vida ha sido un maravilloso espectáculo del fuego que vive dentro ti. Debería ser contemplada con reverencia, santidad y divinidad. Porque sin importar lo que hagas, siempre eres Dios. Sin importar la máscara que lleves, eres Dios. No importa qué tipo de relación estés experimentando, sigues siendo Dios.

Tú eres merecedor de las aventuras de esta vida, de cada una de ellas. Y más aún, eres merecedor de las espléndidas aventuras que todavía te esperan. Pero nunca te convertirás en el Yo Soy ni entrarás por las puertas de la eternidad hasta que te des cuenta de que todo lo que has hecho, lo has hecho simplemente para adquirir la comprensión del Dios que eres, que se demuestra aquí y ahora por la virtud de todas tus experiencias sobre la plataforma llamada vida.

Así que tú, que llevas un abrumador bagaje de cargas sobre tus espaldas, si eso te hace feliz, que así sea. Pero si has aprendido todo lo que se puede aprender de ellas y estás cansado de ellas, deshazte de ellas. ¿Cómo? Amándolas, abrazándolas y permitiéndoles vivir en tu ser. Cuando hayas hecho eso, no te retendrán nunca más. Y a partir de ahí, la maravilla de la vida puede verse con ojos claros, el amor puede sentirse sin juzgarlo, y la alegría de ser se convierte en el poder del saber interior ilimitado.

Abraza tu vida. Sabe que eres divino y que la fuerza de tu ser está ahí gracias a todo lo que has hecho. Termina con la culpabilidad. Termina con la farsa de la pena por uno mismo. Deja de poner cargas sobre ti mismo. Deja de echarle la culpa a los demás. Toma las riendas. Te pertenece.

Ahora, ¿qué ocurre cuando has abrazado todo lo que has juzgado, amado todo lo que has despreciado, vivido todas tus ilusiones y perseguido todos tus sueños? Puedes mirar a otros que están experimentando estas mismas cosas para su aprendizaje, y puedes entenderlos y sentir compasión por ellos. Entonces, puedes amarlos como el Padre te ama y permitirles la virtud de las experiencias de sus propias vidas. Entonces te conviertes en lo que tú llamas un santo.

¿Cómo crees que llegas a ser un santo? Ciertamente no absteniéndote de la vida, ni escondiéndote en una cueva o un templo quemando incienso, o sentándote en lo alto de una montaña contemplando Dios sabe qué. Te conviertes en santo sólo viviendo la vida —que es el Padre— y experimentándola hasta sus límites, para que la virtud de la sabiduría culmine en una entidad capaz de abrazar la totalidad de la humanidad y amarla.

La única manera de conocer y convertirse en Dios es vivir y abrazar la vida plenamente, experimentar todas las situaciones, sentir todas las emociones, realizar cada acto, sea sublime o miserable, para que tu alma posea la sabiduría de toda la vida dentro de sí.

Nunca sabes lo que sufre el rey hasta que eres un rey. Y el rey nunca conoce la humildad de su sirviente hasta que se convierte en un sirviente. Y la mujer piadosa no conoce la miseria de la concubina hasta que se convierte en ella. Y la concubina no conoce el juicio de la mujer casta hasta que lo es.

Por eso, el camino hacia una vida virtuosa lo abarca todo. Incluye cada personaje, cada situación ilusoria creada dentro de la conciencia del hombre. Por eso, las entidades más nobles y más sabias han vivido cada situación creada por las aventuras de la humanidad. Ellos han sido la prostituta y el sacerdote, el gurú y el granjero, el asesino y la víctima, el conquistador y el conquistado, el padre y el hijo.

Ves, sólo condenas en los demás lo que no puedes aceptar en ti mismo. Si has vivido todas las situaciones y encontrado paz en ellas, entonces es fácil entender a otros y permitirles ser, sin juzgarlos, porque tú has sido ellos, y sabes que si los juzgas a ellos te estás juzgando a ti mismo. Entonces adquieres la virtud de la verdadera compasión, y las profundidades del amor existirán dentro de tu alma. Entonces serás, en verdad, un Cristo, porque entiendes, amas y perdonas a tus amados hermanos en sus limitaciones.

Amar al Padre en su totalidad, ser su totalidad, es amar todo lo que él es. Y esos amados hermanos a tu alrededor son todo lo que él es. No importa cuál sea su aspecto, ellos son Dios en su realidad así como tú lo eres en la tuya. Y cuando hayas vivido toda su gloria, todas sus luchas, toda su tristeza y toda su alegría, entonces puedes abrazar a Dios visto en toda la gente. Entonces puedes amarlos. Eso no quiere decir que debas predicarles o socorrerlos. Simplemente déjalos ser y permíteles evolucionar de acuerdo con sus propias necesidades y designios. Hay aquellos cuyo destino es ser señores de la guerra, sacerdotes o gente en el mercado, porque eso es lo que necesitan y quieren hacer. ¿Quién eres tú para quitarles eso?

Cada uno en este mundo —ya sea un hambriento, un lisiado, un granjero o un rey— ha elegido su experiencia con el propósito de aprender de ella. Sólo cuando haya aprendido de ella y esté satisfecho con ella, pasará a otra experiencia, que le brindará una comprensión aún mayor de su Yo más profundo. Cuando te conviertes en un maestro, puedes caminar entre el lodo y las tinieblas de la conciencia limitada y conservar tu totalidad, porque entiendes a las grandes masas y el por qué de su manera de ser, pues una vez tú fuiste así. Les permitirás la libertad de ser limitados —y eso es amor verdadero— porque sabes que esa es la única manera como pueden aprender a tener entendimiento ilimitado y a amarse unos a otros, lo cual es, de hecho, amarse a sí mismos totalmente. Y cuando veas la cara de otro en la muchedumbre —sin importar su color, limpieza o apariencia— mirarás a la entidad y verás a Dios en él, porque si miras lo bastante cerca encontrarás a Dios en cada uno. Entonces amas como el Padre ama; ves lo que él ve, no sólo en ti, sino en todos los demás. Cuando puedes mirar a todos y ver la belleza que son, estás en el camino que asciende de este plano hasta un espacio más amplio donde existen muchas moradas. Pero las puertas están cerradas para aquél que no puede aceptarse plenamente a sí mismo y al Dios que vive en toda la vida a su alrededor.

Cuando sitúes a la gente en el lugar donde pertenecen, en su Dios-fuente, sabiendo que sin importar lo que hagan, están viviendo para el Dios dentro de sí mismos —así como tú vives para el Dios dentro de ti— entonces puedes aprender a amar a toda la gente. Cualquiera que sea su expresión, ahora puedes, por primera vez en tu existencia, amarlos verdaderamente, pues tu amor no está gobernado o restringido por el juicio. Y así es en verdad, como es un Cristo —el hombre que vive como Dios— dentro de su ser.

¿Cuál es tu camino en la vida? Seguir siempre tus sentimientos, escuchar a los sentimientos de tu alma y lanzarte a vivir las aventuras que tu alma te impulse a experimentar. Tu alma, si la escuchas, te dirá lo que necesitas experimentar. Si te sientes aburrido o no tienes deseo de hacer algo, ello significa que ya lo has experimentado, que has adquirido la sabiduría de esa aventura. Pero si quieres hacer algo, esa urgencia dentro de tu alma significa que debes vivir la experiencia y su virtud. Si te abstienes de ella, sólo estás posponiendo la experiencia hasta otro momento y otra existencia.

Vive la verdad de lo que sientas dentro y ama a quien está sintiéndolo. Entiende que el sentimiento debe ser expresado y satisfecho. Cuando quieras hacer algo, sin importar lo que sea, no es sabio ir en contra de ese sentimiento, pues hay una experiencia esperándote y una gran aventura que hará tu vida más dulce. Si escuchas a tus sentimientos, siempre estarás haciendo lo más apropiado para la evolución de tu hermoso ser hacia la sabiduría profunda. Es cuando vas en contra de tus sentimientos cuando sufres la enfermedad, la neurosis y la desesperación.

Sigue a tu corazón, a tus sueños, a tus deseos. Haz lo que tu alma te pida que hagas, no importa lo que sea, y hazlo hasta el final; entonces continuarás con otra aventura. Nunca serás juzgado a menos que aceptes los juicios de a tu alrededor. Y si aceptas su juicio, es únicamente tu voluntad hacer eso por la experiencia.

Llegará un momento, en esta vida o en las próximas, en el que habrás alcanzado ese punto donde ya no tienes el deseo de hacer esto o aquello, sino simplemente «ser». Nunca más maldecirás o juzgarás a la prostituta, al ladrón, al asesino o al país que está en guerra. Habrás vivido todas esas cosas y sabrás lo que se siente al serlas. Estarás tan completo con las experiencias de este plano, que ya no habrá nada que te arrastre otra vez aquí para experimentar. Entonces partirás hacia nuevas aventuras en planos superiores de existencia.

Cuando contemples lo que te acabo de decir, percibirás y entenderás un valor en ti mismo que es la demostración intencional del Dios poderoso, el fuego y la vida que tú eres. También entenderás que cualquier dirección que tomes en la vida, ese va a ser el camino hacia tu iluminación. Y por cada aventura a lo largo del camino, obtendrás una percepción mayor del misterio que eres. Llegarás a amar lo que eres, a acariciarlo y a pulirlo, hasta que la luz de tu ser pueda competir con el gran Ra del firmamento y la paz de tu ser pueda competir con la medianoche, cuando todo está tranquilo en la Tierra. Nunca más te negarás a ti mismo. Nunca alterarás lo que eres, ni juzgarás lo que eres.

Permitirás aquello que has de ser.

Cuando amas lo que eres, puedes decir con gracia, dignidad y poder humilde: «Amo al Padre inmensamente, porque el Padre y yo somos uno. Y amo lo que soy inmensamente, porque el Yo Soy que yo soy es la esencia de todo lo que es». Entonces estás en armonía con el flujo de la vida. Eres un maestro que camina sobre este plano. Eres el Cristo resucitado, el Cristo que ha despertado. Eres una luz para el mundo. Sin embargo, no podrás convertirte en eso hasta que ames y abraces todo lo que has hecho y te des cuenta de que todo fue por el bien de tu vida, porque ello te ha transformado en la magnífica entidad que eres en este día.

Te he dado una gran enseñanza y lo he hecho de forma grandiosa, pues te libera del karma, del pecado, del juicio y el castigo. Porque el Padre es amor. Y el Padre carece de juicios, no es ni bueno ni malo, positivo o negativo. El Padre es simplemente el Ser que es. Y ese Ser abarca a toda la gente, todos los actos, todos los pensamientos y todas las emociones; todas las cosas. Si el Padre pudiera juzgarte, ciertamente se estaría juzgando a sí mismo, pues tú y él sois uno y el mismo.

Así que el amor de Dios llamado vida, siempre te ha sido dado. A pesar de todas tus experiencias miserables, el sol aún sale y baila en los cielos. Las estaciones aún vienen y van. Las aves silvestres aún vuelan hacia el cielo del norte. Y el pájaro nocturno aún grita en la noche mientras tú cierras los postigos de tu habitación. Es en la continuidad de todas estas cosas donde, si miras, te darás cuenta del perdón y la eternidad que la vida siempre te ha concedido.

Deja esta audiencia con un corazón alegre y lleno de amor, porque tus cargas han dejado de serlo, tu redención es segura. Sabe que Dios te ama y siempre lo ha hecho. Sabe que no eres ni malvado ni bueno. Sabe que no eres ni perfecto ni imperfecto; que simplemente eres. Cuenta con el Padre en tu vida, porque él siempre ha estado ahí. Y cuando contemples el amor piensa en mí... y el viento surgirá de la nada.

 

Capítulo 21

UNA ESPLÉNDIDA MAÑANA

 

«Mi camino, cuando viví sobre este plano, fue convertirme en el Dios Desconocido, el cual descubrí que era yo mismoe ir más allá de las dimensiones para retozar en las aventuras del siempre jamás. Así lo hice y todavía lo hago. He regresado para decirte que esas aventuras están esperándote a ti también, una vez hayas abrazado la totalidad de esta vida, como yo lo hice."

Ramtha

 

Estos momentos que hemos compartido han sido dulces. Venir a tu vida e incluso haber llegado a tocar quizás el borde de ella, ha sido un gran placer, te lo aseguro. Todo lo que he compartido contigo, lo he hecho también para mí, porque cada uno de vosotros es lo que yo soy: el Padre al que amo fervientemente y siempre amaré. Cualquier cosa que yo haga para contribuir con la evolución de tu precioso ser, glorifica y magnifica al Padre, que es el reino del Yo Soy.

He venido a la humanidad como un hermano, porque una vez fui parte ferviente de ella. Yo viví aquí como hombre y experimenté todo lo que tú has experimentado: viví tu desesperación y lloré tu tristeza, tuve tus sueños y conocí tu alegría. Y aunque he estado en todos los niveles, la más profunda de todas mis experiencias ocurrió cuando estuve aquí entre vosotros como hombre, Dios-hombre, experimentando los peligros, la desesperación y los momentos fugaces de gloria que todos vosotros habéis conocido. Yo he elegido volver aquí porque te entiendo. Y entenderte es amarte.

He venido, no a salvarte, pues no hay nada de qué salvarte realmente. He venido simplemente a recordarte la maravillosa herencia que olvidaste hace mucho tiempo y a hablarte de un futuro glorioso que todos vosotros pronto vais a ver. He venido para ayudarte a ver que tienes opciones más sublimes para la expresión de tu vida, y para ayudarte a manifestar el conocimiento que te permita ejercitar esas opciones, si es tu voluntad hacerlo. Todo lo que te he pedido es que apliques en tu vida —a tu ritmo y a tu manera— cualquier entendimiento que sea fructífero para ti en tu propia evolución hacia una vida más armoniosa y llena de alegría.

Mi camino, cuando viví sobre este plano, fue convertirme en el Dios Desconocido, —el cual descubrí que era yo mismo— e ir más allá de las dimensiones para retozar en las aventuras del siempre jamás. Así lo hice y todavía lo hago. He regresado para decirte que esas aventuras están esperándote a ti también, una vez hayas abrazado la totalidad de esta vida, como yo lo hice.

Ve y vive los entendimientos que te he dado. Déjalos vivir dentro de tu ser. Cuando lo hagas, pronto te darás cuenta de que se te ha dado el mayor tesoro que nunca hubieras podido pedir o concebir.

Toma lo que has aprendido, lo que has oído y lo que has leído, y aplícalo con simplicidad. Cuanto más simple eres, más poderoso te vuelves. Y si quieres algo, pídelo. Nadie en este plano tiene el poder para dártelo. Pide desde el Señor Dios de tu ser que el Padre te lo conceda, y sabe que ya lo ha hecho, sin importar lo que sea. ¿Y adonde irás a pedir? Al templo que existe dentro de ti. Simplemente pide en el silencio de tus propios pensamientos; siempre serás escuchado.

Yo sé quién eres. Sé lo que haces y lo que sueñas. Cuando creas que nadie te ve, tienes que entender que eres como las estrellas en el cielo de medianoche; estás allí para que todos te vean. Todas las cosas saben quién eres y lo que haces, especialmente nosotros, los que vivimos en lo invisible.

Quien tú eres sólo te importa realmente a ti. Cuando todo está dicho y hecho no dependes de nadie más que de ti mismo y de esa preciosa luz en tu interior llamada Dios Todopoderoso. Sé justo contigo mismo. Sé único. Y ama lo que eres, de modo que tú y tu modo de ser os veáis como las estrellas de medianoche, muy brillantes y muy hermosas.

Mi gente me llamaba Ramtha el iluminado, y por eso he conservado ese nombre hasta ahora. ¿El iluminado? Yo fui una entidad solitaria que se sentaba en un altiplano cuando todos los demás estaban atareados con las cosas de aquellos días. Sin embargo, en la naturaleza, alejado de la vida ordinaria, encontré al Dios Desconocido.

El mundo no está en la plaza del mercado, mis amados hermanos. Allí abunda la vida, en verdad, pero la vida grandiosa se encuentra fuera del mercado, en la base de un magnífico árbol, o en la cima de una montaña nevada, donde el viento es frío, limpio y vivificante, en la inmensidad del desierto o en la infinitud del océano. Hay mucho más en este plano de lo que la mayoría se ha permitido ver. Aún tienes que vivirlo realmente e investigarlo; tú sólo has estado en la conciencia opresiva de tu sociedad, con sus juicios e ideales triviales y su loca carrera contra la ilusión del tiempo.

Nunca conocerás realmente la vida hasta que encuentres la soledad en estos lugares, en paz con el cielo de medianoche y la luna, creciendo y menguando hasta el resplandor del amanecer. Y a través de todo el conocimiento y los sueños que te lleguen, he aquí que tú también te convertirás en un ser iluminado, porque las prioridades allí cambian. La conciencia de la naturaleza te acepta, mi amado hermano. Te acepta y espera de ti que seas eterno, sin tiempo, como es ella. En circunstancias como ésas, creces para convertirte en este Dios y mantenerte firme todos los días de tu vida.

El Dios Desconocido es silencio —el gran silencio— y sin embargo, te habla si se lo permites. Extiéndete y sé una parte de este continente. Llega a todos sus rincones y sé parte de ellos. Deja tus sedas y finas joyas y descálzate. Confúndete en la simplicidad que está fuera de moda, y ve a experimentar a Dios en este cielo que has creado. Yo te suplico que hagas esto. No habrás vivido realmente ni habrás entendido el Dios que eres, hasta que hayas estado en todos estos lugares y hayas sido una parte de su conciencia siempre continua y eterna.

Yo deseo desde la totalidad de mi ser, desde el Padre ardiente dentro de mí, que conozcas lo valioso que eres y lo mucho que se te ama y se te necesita. Cuando pienses que a nadie le importa si vives o mueres, sabe que a mí me importa. Y siempre que la preciosidad de tu ser empiece a vacilar y sientas que necesitas un compañero, llámame, porque yo estaré ahí.

Yo estaré con todos vosotros a lo largo de todos los días de vuestras vidas en este plano, a medida que vuestras preciosas almas —fecundadas con amor, esperanza y alegría— se convierten en magníficas flores de sabiduría, compasión y el amor para abrazar a toda la vida, visible e invisible. En la tormenta emocional de este florecimiento, habrá momentos en los que desearás nunca haber oído el nombre de Ramtha. Pero mucho, mucho más grandiosos serán, en verdad, los momentos en que Dios es visto, manifestado, y conocido dentro de ti.

Ahora bien, yo te he dicho —repetidamente y de mil maneras— la verdad más grande que conocerás: tú eres Dios. Y estás empezando a darte cuenta de que quizás esto es, en efecto, una verdad. Saber esto firmemente, amados hermanos, sólo puede suceder a través del despliegue de vuestra vida, momento a momento.

Pero deseo que sepas esto: una espléndida mañana, justo antes del amanecer, tendido solo en tu lecho, donde el silencio es tan profundo que casi se puede escuchar, despertarás de un sueño que no es sueño. Abrirás los ojos en la oscuridad de tu cuarto, te levantarás de tu lecho y caminarás hacia una ventana por donde entra la única luz que puedes ver.

Mirarás por la ventana, su alféizar cubierto por las gotas del rocío, al gris de la mañana, y alzarás los ojos hacia un cielo que oculta la promesa de una luz grandiosa y brillante. Y mientras contemplas la belleza de todas las diminutas joyas brillantes, destellando en el oscuro telón de terciopelo del siempre jamás, ves que la luna ha crecido y ha menguado, y ahora se sienta en el horizonte, silenciosa, esperando una luz más grande.

Solo, estremeciéndote con un sentimiento que está por encima de las palabras, allí estás, contemplando el silencio del despertar de la vida. Pronto oyes el susurro de un pájaro en los matorrales, que como tú, ha amanecido y se prepara para saludar a la mañana. Mientras escuchas su dulce y suave melodía de alegría y esperanza, vuelves tu mirada hacia el este y contemplas el horizonte distante. Y allí ves las montañas color púrpura, solitarias, como centinelas de la vida, alzándose majestuosas, fuertes y silenciosas, y una luz pálida y rosa dibuja su silueta. Y las nubes, que hicieran su jornada silenciosa hacia el horizonte, se perfilan en el oro y la promesa del amanecer.

Y al compás de todo este esplendor en la simplicidad de su ser, no escuchas nada, excepto el latir de tu corazón mientras palpita ante la anticipación de un gran suceso que pronto se verá en un resplandor de gloria sobre el horizonte. Y mientras la cortina de la noche se desvanece lentamente en la luz de la mañana, ves las estrellas tornarse más y más tenues, y la luna con su magia, entrega su belleza al amanecer que se despliega.

Atrapado en la belleza y el éxtasis de este momento, te sobreviene este entendimiento: sin la continuidad de esta mañana, todos tus temores, preocupaciones, tus sueños y tus ilusiones, serían cosas inexistentes. Y en ese instante, por detrás de las montañas doradas, surge el esplendor de una joya incandescente, sus barras de oro penetrando en el valle cubierto de niebla como rayos de esperanza. Y al tiempo que el gran Ra se eleva más y más, el cielo se enciende de colores, azul, lavanda y rosa, naranja y bermellón. Y el pájaro canta más fuerte y emprende su vuelo, mientras el mundo entero despierta a la promesa y al aliento maravilloso de la mañana.

Mientras contemplas esta visión espectacular que ha visto todos los momentos del tiempo, y la emoción de esta maravilla embriaga todo tu ser, te elevarás con el entendimiento de que tú eres, en verdad, la vida de Ra. Eres los centinelas fuertes y silenciosos de la vida, alzándose en el horizonte distante, y eres, en verdad, los colores del despertar del amanecer, el movimiento de las ramas del matorral, las gotas de rocío sobre el alféizar de la ventana, y la dulce y suave melodía de alegría del pájaro de la mañana.

Y el próximo amanecer que presencies lo contemplarás como He Aquí El Dios Que Yo Soy. Y estarás embriagado con la majestad y la belleza de todo lo que es, pues ahora eres uno con la luz, el poder y la continuidad de esta fuerza que no habla con palabras.

Aprender una verdad es una cosa; convertirse en ella es otra muy distinta. Pero cuando menos lo esperes, te alzarás para contemplar tal esplendor en los cielos, y el conocimiento de esta verdad, a través de la paz del ser, una espléndida mañana se convertirá en una realidad. Entonces, todas las palabras, la confusión, la furia, el rechazo del Yo, las complejidades de entender a Dios, la búsqueda, los libros y los maestros, habrán acabado en silencio, gracias a un profundo entendimiento que no tiene palabras.

Tu mañana está llegando... como llegó la mía.

 

CONSIDERACIONES SOBRE LAS ENSEÑANZAS DE RAMTHA

 

Traducción de la nota editorial a la edición en inglés, por JZK Publishing, una división de JZK, Inc.

Las enseñanzas de Ramtha constituyen un sistema metafísico de pensamiento único en su género. Para captar plenamente el significado de su contenido y el impacto que éste tiene, se necesita un examen y una reflexión cuidadosos. Decimos que las enseñanzas de Ramtha son metafísicas por naturaleza, ya que abordan interrogantes fundamentales acerca de la existencia y la persona humanas, nuestro destino y nuestros orígenes, la naturaleza del bien y del mal, el alma, la vida y la muerte, el mundo y nuestra relación con los demás.

El formato en el cual se transmiten las enseñanzas es inherente al mensaje mismo. Las enseñanzas no son simplemente una disertación intelectual sobre materias específicas o un mero análisis intelectual de las mismas. Tampoco son una forma de verdad revelada que requiere de la lealtad ciega de la fe. Las enseñanzas de Ramtha no son una nueva religión ni la piedra fundamental de una nueva iglesia: son un sistema de pensamiento que contiene los elementos y mecanismos que permiten al individuo aplicar la filosofía de Ramtha y experimentar y verificar su contenido por sí mismo. En otras palabras este singular aspecto de las enseñanzas permite que la filosofía, o los conceptos de la realidad, se experimenten como sabiduría sobre la naturaleza de la realidad.

Esta cualidad particular del sistema de pensamiento de Ramtha se asemeja a las iniciaciones en el conocimiento sagrado que practicaban las antiguas escuelas de misterio de Grecia, Egipto y Medio Oriente, así como las  escuelas gnósticas de Europa y Medio Oriente. Es importante observar que esta característica distingue a las enseñanzas de Ramtha de las escuelas filosóficas tradicionales del mundo occidental.

En la tradición occidental, el entendimiento del conocimiento objetivo y la verdad se basa en una hipótesis acerca de la persona y la naturaleza de la realidad. El método científico limita el alcance del conocimiento a los fenómenos que pueden ser observados y comprobados a través de los sentidos del cuerpo físico; cualquier cosa fuera de ese ámbito se atribuye al reino del mito y del folklore. En otras palabras, la naturaleza de la realidad y el ser humano no son más que su naturaleza física y material. El psicoanálisis y el perfil de la psiquis desarrollados por Sigmund Freud son un ejemplo muy claro de esta tendencia.

En el sistema de pensamiento de Ramtha, el cuerpo físico y el mundo material son sólo un aspecto del mundo real. De hecho, son sólo el producto y el efecto del mundo real constituido por la conciencia y la energía. La mejor manera de describir a la persona es como conciencia y energía que crean la naturaleza de la realidad. El mundo físico es sólo uno de los siete niveles de expresión de la conciencia y la energía. Para explicar su noción de conciencia y energía, Ramtha utiliza el concepto del observador de la teoría cuántica. Asimismo, para describir a la persona desde el punto de vista de conciencia y energía, usa el concepto de Dios como creador y soberano.

Muchos sectores de la sociedad de hoy desestiman de inmediato las enseñanzas de Ramtha debido al modo extremadamente inusual en el que son transmitidas. Lamentablemente, juzgar un mensaje basándose en la forma en que se presenta más que en su contenido, es una reacción muy común. El marketing, las comunicaciones y las técnicas de promoción, venta y publicidad son un perfecto ejemplo de esto.

La manera inusual en que Ramtha comunica sus enseñanzas no es en ningún modo arbitraria ni superficial, y él ha señalado explícitamente las razones de tal formato. Ha explicado que para entender su mensaje es muy

Importante tomar conciencia de los paradigmas de pensamiento, de la raíz de las ideas preconcebidas, los prejuicios inconscientes y los moldes dentro de los cuales percibimos y evaluamos normalmente la realidad.

A menudo, las técnicas de enseñanza de Ramtha buscan desafiar al individuo, a la vez que le ofrecen las herramientas para tomar conciencia de esas ideas preconcebidas que conforman y determinan las fronteras dentro de las cuales percibimos la realidad normalmente. El propósito de esto es obtener como resultado la posibilidad de que surja una perspectiva mental más amplia, lo que permitiría que experimentáramos la realidad de una manera más ilimitada, consciente, extraordinaria y con mayor significado; así como brindarnos un espectro más amplio de potencialidad para nuestra experiencia que el que teníamos previamente.

Uno de los aspectos más controvertidos de las enseñanzas de Ramtha es la forma que escoge para entregar su mensaje. Al presentar su filosofía como fruto de su propia verdad y experiencia personal, Ramtha deja en claro que él mismo es la personificación de su filosofía, la representación y la manifestación vivientes de su pensamiento. En este sentido, él dice que es un ser inmortal, conciencia y energía, y que una vez, hace 35.000 años, vivió como un ser humano en el desaparecido continente de Lemuria. Explica que en esa vida abordó los interrogantes de la existencia humana y el significado de la vida, y que a través de su propia observación, reflexión y contemplación alcanzó la iluminación y conquistó el mundo físico y la muerte. Se dio cuenta de que existía una manera de llevarse su cuerpo con él a un nivel mental en el que su verdadera esencia, como conciencia y energía, podía permanecer totalmente consciente y ser completamente libre e ilimitada para experimentar todos y cada uno de los aspectos de la creación y continuar haciendo conocido lo desconocido. Él se refiere a este proceso como su ascensión.

El hecho de que ya no esté limitado por su cuerpo físico permite a su conciencia y energía interactuar de otras formas con el mundo físico. A menudo se refiere a sí mismo como el viento que empuja las nubes, por ejemplo, o como la mañana, o un extraño, o un mendigo en la calle que observa cómo van y vienen las civilizaciones, o cualquier otra cosa que la conciencia se atreva a imaginar.

Ramtha comunica sus enseñanzas a través del fenómeno llamado canalización; de hecho, fue él quien hizo el término conocido. Usa el cuerpo de JZ Knight para canalizarse y enseñar su filosofía en persona. La diferencia entre un médium y un canal consiste en que el canal no es un intermediario entre a conciencia que llega a través de él y la audiencia. El canal no permanece en un estado alterado o transfigurado mientras canaliza, en vez de eso, abandona su cuerpo completamente y permite que la conciencia que viene a través de él, tenga total dominio sobre sus movimientos y funciones corporales. Cuando está siendo canalizado a través de JZ Knight, Ramtha es capaz abrir sus ojos, caminar, comer y beber, reír, hablar, conversar y enseñar a sus estudiantes personalmente. JZ Knight es el único canal que él ha escogido y que utiliza para comunicar su mensaje.

Al elegir a una mujer para canalizar su mensaje en vez de usar su propio cuerpo físico, Ramtha está afirmando que Dios y lo divino no son sólo una prerrogativa de los hombres, y que las mujeres son dignas expresiones de lo divino, capaces de ser genios y de ser Dios realizado. Asimismo, asevera que lo importante de su filosofía no es adorar al mensajero, o a una cara o a una imagen —lo que en el pasado causó el colapso de muchos esfuerzos dirigidos hacia la iluminación—, sino escuchar el mensaje mismo. También está afirmando que la verdadera esencia del ser humano no se limita al cuerpo físico o a un género específico. Es por eso que el fenómeno de la canalización tiene cabida dentro del marco de su sistema de pensamiento. En otras palabras, la canalización, tal y como sucede en la persona de JZ Knight, sólo es posible si las enseñanzas de Ramtha son verdad.

Así, la veracidad de este fenómeno determina la verdad del mensaje de Ramtha. Esta consideración cobra importancia debido a que el avance de la ciencia ha desarrollado pruebas y equipos que pueden escrutar este fenómeno y estudiarlo desde los puntos de vista psicológico, neurológico y fisiológico. Hoy en día, existen técnicas científicas que permiten estudiar el fenómeno de la canalización a través de JZ Knight y excluir la posibilidad de fraude. Concretamente, estos estudios científicos se realizaron en 1996, cuando un distinguido equipo de doce expertos —que comprendía científicos, psicólogos, sociólogos y expertos religiosos conocidos mundialmente— estudiaron a JZ Knight antes, durante y después de canalizar a Ramtha. Después de llevar a cabo los estudios de investigación científica —en los que usaron la última tecnología y equipos disponibles— concluyeron que las lecturas tomadas de las respuestas del sistema nervioso autónomo de JZ Knight eran tan drásticas, que cualquier posibilidad de fraude consciente, esquizofrenia o desorden de personalidad múltiple quedaba categóricamente rechazada.

Ramtha se esmera mucho para que toda su audiencia vaya comprendiendo a un mismo ritmo. Insiste continuamente en la importancia de que estudiantes articulen cada parte de la enseñanza explicándosela el uno otro. Esto asegura que toda la audiencia capte la enseñanza, y le permite a Ramtha abordar de manera más poderosa el trasfondo particular y nivel de comprensión de la gente que lo está escuchando. Algunas veces lleva a la audiencia a una profunda contemplación filosófica de un tema en concreto, y otras, usa la dramatización para darle poder a su mensaje.

Una vez explicados los aspectos filosóficos de la enseñanza, Ramtha inicia al estudiante en ese conocimiento para que pueda convertirse en experiencia personal y sabiduría. Estas iniciaciones están constituidas por diversas disciplinas que él ha diseñado, en las que el estudiante tiene la oportunidad de enfrentarse al conocimiento. En esto, Ramtha es diferente a otros profesores: adquiere el papel de un maestro profesor y un hierofante, un profesor que tiene el poder de manifestar lo que dice y lo que se propone. Esto es un aspecto importante de las enseñanzas, que las asemeja al movimiento gnóstico y filosófico, y a las antiguas escuelas de misterio. Sin embargo, un examen detallado del sistema de pensamiento de Ramtha, muestra claras diferencias, en cuanto a forma y contenido, respecto de lo que se conoce tradicionalmente como el gnosticismo y la filosofía de las escuelas de misterio. El propio Ramtha no se refiere a su sistema de pensamiento en estos términos, sino que lo llama la Escuela de Iluminación de Ramtha, la escuela de sabiduría antigua dedicada a la Gran Obra. Ésta consiste en la aplicación práctica de las enseñanzas de Ramtha, en la cual las personas tienen la oportunidad de conocerse a sí mismas e iluminarse.

Después de estas consideraciones, el lector debe ser consciente de que las enseñanzas de Ramtha en forma escrita capturan sólo una parte de su exposición, ya que carecen del elemento dinámico que las acompaña, la inflexión de la voz, la enseñanza sin palabras y su aplicación a la práctica.

Ramtha redefine el lenguaje que utiliza para enseñar acuñando palabras nuevas. El significado de estas nuevas palabras queda claro dentro del contexto de cada enseñanza, las que a su vez se aclaran gracias al uso de palabras tan inusuales. Hemos elaborado un glosario de términos y conceptos que Ramtha utiliza eficazmente, para facilitar la interpretación correcta de sus enseñanzas. Asimismo, hemos proporcionado un índice conceptual detallado para permitir que el lector busque referencias sobre temas específicos de interés cubiertos en este libro, y para animar al estudio y a la investigación de este material.

Es importante que el lector tome esto en cuenta cuando lea las enseñanzas de Ramtha, dado que en algunas instancias podría parecer, a primera vista, que su uso del inglés es más bien arcaico o tosco. Ramtha es muy cuidadoso y abarcador al presentar su pensamiento. Todo lo que hace, cada término que utiliza tiene un significado y un propósito específicos; representa y es consecuente con la totalidad de su mensaje.

Al preparar las enseñanzas de Ramtha para su publicación en forma impresa, se ha puesto especial atención en presentarlas, en la medida de lo posible, en el mismo contexto y forma en que fueron transmitidas. Para evitar la alteración de las enseñanzas, se ha tenido mucho cuidado en no sacarlas de contexto ni usar un sistema de puntuación que pudiera cambiar el significado. Sin embargo, somos conscientes de que el elemento humano de percepción y de comprensión limitadas es inevitable. El único modo de asegurarse de que el mensaje sea transmitido y recibido en su belleza y originalidad prístina es cuando el lector lo adopta como un paradigma verdadero. De esta forma, da los frutos de verdad y sabiduría que promete.

El contenido de este libro está basado en Ramtha Dialogues ®, una serie de grabaciones magnéticas de Ramtha en audiencia con sus estudiantes, registradas en la Oficina de Copyright de los Estados Unidos con permiso de JZ Knight y JZK, Inc. La bibliografía de este libro contiene una lista de las audiencias originales de Ramtha utilizadas en los capítulos de esta obra.

Las enseñanzas de Ramtha abarcan una gran cantidad de temas, sin embargo, todos ellos sirven para exponer los conceptos fundamentales de su propio sistema de pensamiento. En repetidas ocasiones, Ramtha ha recalcado que la totalidad de su mensaje podría expresarse con la frase «Tú eres Dios». Pero ¿cómo hemos de interpretar esta afirmación? Probablemente haya tantas definiciones de la palabra «Dios» como personas en la Tierra. A fin de comprender correctamente las enseñanzas de Ramtha, es crucial que tomemos conciencia, a la vez, de nuestro propio concepto de Dios, y de su contraste con la explicación y definición de Ramtha acerca de Dios y de la naturaleza de la realidad.

¿Cuál es la esencia de todas las cosas? ¿Cuál es su origen? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Cuál es su destino? Para abordar estos interrogantes, Ramtha comienza con el concepto del Vacío.

El Vacío es la fuente de la cual surgió todo lo que existe. Ramtha describe al Vacío como «una inmensa nada materialmente, pero todas las cosas potencialmente». En el Vacío no hay nada, ni movimiento ni acción. Muchas aproximaciones filosóficas al interrogante de Dios, incluyendo las teologías de religiones monoteístas, han concebido a Dios como un ser omnisapiente, infinito, absoluto, trascendente e inmutable. En el sistema de Ramtha, los atributos de absoluto, infinito e inmutable son características del Vacío. El Vacío es autónomo, autosuficiente, está en un estado de reposo y de ausencia de necesidad. Aunque el Vacío se vea como una vastedad que lo contiene todo, en su estado original no posee conocimiento de sí mismo, ya que el conocimiento es una acción.

El concepto de Dios como creador, «la primera causa» o «el motor inmóvil», que encontramos en la filosofía de Aristóteles y en la teología de Tomás de Aquino, es descrito por Ramtha en función del Vacío contemplándose y conociéndose a sí mismo. Este acto de contemplación representa un movimiento único en el Vacío, el cual originó un punto de conciencia y saber de sí mismo. A este punto de conciencia se lo llama Punto Cero, el Observador, la Conciencia Primaria, Conciencia y Energía, y Dios. Punto Cero lleva en sí la intención primordial de experimentar y hacer conocido aquello que es desconocido y que se encuentra en un estado de potencialidad dentro de la vastedad del Vacío. Esta es la base para la evolución. El Vacío contemplándose a sí mismo es la fuente y origen de la persona. La afirmación de Ramtha «Tú eres Dios» habla de la persona como el Observador, la encarnación de Punto Cero, y Conciencia y Energía creativas.

Para cumplir con su naturaleza de evolucionar y hacer conocido lo desconocido, Punto Cero imitó el acto de contemplación del Vacío. Al hacer esto, Punto Cero creó un punto de conciencia referencial que funcionó como un espejo a través del cual pudo tener conciencia de sí mismo. Ramtha se refiere a esta conciencia de reflejo como la Conciencia Secundaria. Punto Cero descansa en el regazo del Vacío y no tiene límites en cuanto a lo que puede saber. El reflejo entre Punto Cero y la conciencia de reflejo genera un medio ambiente, un plano tangible de existencia en el tiempo y en el espacio. El Espíritu es el aspecto dinámico de Punto Cero; es la voluntad o la intención que desea saber y experimentar lo desconocido. La exploración de los potenciales del Vacío, llevada a cabo por Punto Cero y la conciencia de reflejo, generó siete niveles de conciencia y, en consecuencia, siete niveles de espacio y tiempo, o frecuencia. Este viaje y acto de creación, bajando por siete niveles de conciencia y energía, se llama «el viaje de la involución». La travesía de regreso a Dios y al Vacío se llama «el viaje de la evolución». El alma es diferente del espíritu; Ramtha se refiere al alma como el Libro de la Vida. El alma es quien registra todas las experiencias y la sabiduría que se han obtenido en el viaje de la involución y la evolución.

El conflicto del ser humano se expresa en función del olvido, la amnesia y la ignorancia de sus orígenes y de su destino. El viajero, o la conciencia de reflejo, se identificó tanto con el plano de existencia más denso y más lento, que olvidó su propia inmortalidad y divinidad. El ser humano se ha convertido en un extraño para sí mismo —para el Dios que vive dentro de nosotros y que es nosotros— y ha buscado ayuda, sentido y redención en una causa externa. Al hacer esto, la humanidad niega su propia divinidad y excluye cualquier posibilidad de liberarse de su condición actual.

Es importante observar que en el sistema de pensamiento de Ramtha, el mundo material —el plano de existencia más denso— y el cuerpo físico, jamás son considerados como indeseables, perversos o esencialmente malos. La interpretación dualista de la realidad que encontramos típicamente en las tradiciones gnósticas —que recalca la lucha entre el bien y el mal, lo bueno y lo malo, la luz y la oscuridad, el pecado y la virtud— está básicamente excluida del sistema de pensamiento de Ramtha. Lo que se vuelve una situación indeseable es permanecer en un estado de ignorancia y negación de nuestra naturaleza y destino verdaderos. Es absurdo discutir por nuestras limitaciones, cuando somos nosotros, como Conciencia y Energía, quienes las

hemos creado.

El sendero hacia la iluminación es el viaje de la evolución de regreso a Punto Cero. Al llevar a cabo esta tarea, la persona cumple el mandato de hacer conocido lo desconocido y entregar al Vacío su experiencia para que se convierta en sabiduría eterna.

Todas las disciplinas de la Gran Obra diseñadas por Ramtha, y que él utiliza para iniciar a sus estudiantes en las enseñanzas, siguen el modelo —y en cierto sentido lo imitan— del proceso de contemplarse a sí mismo experimentado por el Vacío, el cual dio origen a Conciencia y Energía, las que a su vez crean la naturaleza de la realidad.

En conclusión, los cuatro pilares de la filosofía de Ramtha son: el concepto del Vacío, Conciencia y Energía crean los siete niveles de la realidad, la afirmación «Tú eres Dios», y el mandato de hacer conocido lo desconocido. En las tradiciones antiguas pueden encontrarse numerosos indicios del pensamiento de Ramtha, aunque en la mayoría de los casos, todo lo que son débiles ecos que apenas han sobrevivido el paso del tiempo y la perdída de un contexto apropiado para su interpretación. Algunas de estas tradiciones son: las filosofías de los antiguos egipcios y el faraón Akhenatón; la descripción de Buda de sí mismo como «el que está despierto»; el entendimiento de Sócrates acerca de la virtud y la inmortalidad del alma; el concepto de las formas universales de Platón; la vida y las enseñanzas de Yeshua ben Joseph; las obras del apóstol Santo Tomás, el Himno de la Perla; el himno al verbo divino en el Evangelio según San Juan; Apolonio de Tyanna; Orígenes; Mani; los cataros y los albigenses; Francisco de Asís; los místicos judíos y cristianos; el dibujo de San Juan de la Cruz Subida al Monte Carmelo, donde la cumbre se ubica en la parte superior de la cabeza del cuerpo humano; las obras de arte de diversos artistas como Miguel Ángel y Leonardo da Vinci; los escritos y las experiencias místicas de Teresa de Ávila; las obras de Fray Luis de León; los humanistas del movimiento renacentista en Europa; los rosacruces, y los maestros del Lejano Oriente, entre otros.

Las enseñanzas de Ramtha nos ofrecen una perspectiva única desde la cual contemplar el misterio de la vida; nos brindan un marco en el que los interrogantes que la filosofía, la ciencia y la religión no han respondido, encuentran un nuevo significado. Estas enseñanzas pueden llevar el alcance de la experiencia humana mucho más allá de los limites que, hasta el día de hoy, han establecido la ciencia y las diversas religiones del mundo. El sistema de pensamiento de Ramtha no es ni una religión ni una interpretación filosófica de la realidad, es la verdad que se obtuvo y se comprobó a través de la experiencia de un miembro de la raza humana. En este sentido, es el conocimiento de Ramtha, la ciencia de Ramtha. Y ahora que el sendero ha sido transitado, las puertas están abiertas para todos aquellos que deseen explorarlo y realizar su propio camino hacia lo desconocido.

 

GLOSARIO DE RAMTHA

 

Actitud colectiva : Conjunto de actitudes y patrones de pensamiento comunes a un grupo de gente.

Ahk Men Ra : Nombre de uno de los grupos individuales creados por Ramtha en la Escuela de Iluminación. Ramtha nombró y facultó a cada grupo con un propósito y misión específicos que proporcionan unidad e identidad a sus miembros.

Akasha : Palabra de origen sánscrito que en la filosofía hindú se utiliza para referirse al otro mundo, el éter o el reino espiritual.

Alma : Ramtha se refiere al alma como «el Libro de la Vida», en el que el viaje completo de la involución y evolución del individuo se graba en forma de sabiduría.

Amor incondicional : Es la expresión de la conciencia del cuarto sello. Es el comienzo de la iluminación y la finalización de la dualidad, la carencia y la separación que percibe la personalidad. Es amor en libertad, sin ninguna atadura emocional. El amor incondicional es un estado mental de naturaleza dadora y creativa, es la representación más exacta de Dios.

Analógico : Ser analógico significa vivir en el Ahora. Es el momento creativo y existe fuera del tiempo, el pasado y las emociones.

Anticristo : Es el Cristo alterado, la personalidad humana limitada que destruye nuestro Yo divino y verdadero. Se aplica a toda cosa o persona que anula y despoja a la humanidad de sus derechos naturales y de su divinidad.

Ascensión : Consecuencia natural de alcanzar la iluminación. Es el producto de abrir todos los centros de energía del cuerpo humano, y el total  florecimiento de la mente subconsciente, lo que resulta en una libertad absoluta sobre todos los planos de existencia. Ramtha fue el primer ser humano nacido de hombre y mujer que ascendió de este plano sin morir; se elevó por encima de su gente después de haberles enseñado, durante 120 días todo lo que él había aprendido acerca del Dios Desconocido. Después de despedirse de ellos, aumentó la frecuencia de su cuerpo hasta un punto elevado y desapareció con un destello de luz cegadora. Existen registros de que Yeshua ben Joseph, después de su muerte y resurrección, ascendió del plano físico delante de sus discípulos junto al Mar de Galilea.

Assay : Significa «la prueba del iniciado». En estos cursos que duran comúnmente 10 días, los estudiantes tienen la oportunidad de evaluar el nivel que han alcanzado.

Atlante : Individuo originario del continente de la Atlántida.

Atrio de los Constantes : Plano de existencia de una frecuencia más elevada que la del plano material, donde las almas esperan su oportunidad de encarnar en el cuerpo físico.

Avatar : Maestro que tiene el poder de manifestar a voluntad, pero que aún no se ha realizado plenamente como maestro ni ha conquistado la muerte.

Bandas, las : Son los dos conjuntos de siete frecuencias cada uno que rodean al cuerpo humano y lo mantienen unido. Cada una de esas siete capas de frecuencia en cada banda, corresponde a los siete sellos de los siete niveles de conciencia en el cuerpo humano. Las bandas son el campo áurico que posibilita los procesos de la mente binaria y la mente analógica.

Boktau : Significa «la gran prueba» y es un retiro en la Escuela de Iluminación de Ramtha que dura al menos 30 días. El mini-Boktau es un retiro más corto que normalmente dura 15 días.

C&E=R : Conciencia y Energía crean la naturaleza de la realidad.

C&E : Es la abreviatura de Conciencia&Energía™. Esta es la marca registrada de la disciplina fundamental que se enseña en la Escuela de Iluminación de Ramtha (RSE) y que se utiliza para la manifestación y para elevar la conciencia. Por medio de esta disciplina el estudiante aprende a crear un estado mental analógico, abrir los sellos superiores y crear la realidad desde el Vacío. El curso de C&E™ para principiantes es un curso introductorio en el cual los estudiantes principiantes aprenden las disciplinas y conceptos fundamentales de las enseñanzas de Ramtha. Estas enseñanzas del curso introductorio pueden encontrarse en el libro Guía del Iniciado para Crear la Realidad (Editorial Sin Limites, 1999), y en el vídeo Creando la Realidad Personal (Yelm: JZK Publishing, a división ofJZK, Inc, 1997).

Caja, la : Es el conjunto de actitudes, hábitos, creencias y procesos de pensamiento que la persona humana acepta y que le impide explorar nuevos paradigmas de pensamiento y experiencia. La caja equivale a la red neuronal y a la personalidad humana.

Campo : Véase Trabajo de Campo™.

Caminata del Cristo : Disciplina diseñada por Ramtha en la que el estudiante aprende a caminar con lentitud y plenamente consciente; aprende a manifestar la mente de un Cristo a cada paso que da.

Capacidad Hipnótica : Capacidad de entrar en un estado alterado de conciencia llamado mente analógica. En este estado la actividad de la neocorteza se paraliza y se activan el cerebro medio y el cerebelo inferior.

Capacidad Psíquica : Capacidad de saber algo sin la ayuda de la percepción sensorial. La capacidad psíquica se desarrolla cuando se tiene acceso al cerebro medio y éste se abre para recibir la información proveniente del medio ambiente en un nivel de frecuencia más elevado que la banda de frecuencia hertziana.

Cárbulo : Túbulo de carbono, microtúbulo o esqueleto de la célula.

Cerebro amarillo : Con este término Ramtha se refiere a la neocorteza, la morada del pensamiento emocional y analítico.

Charra : Palabra de origen sánscrito. Es donde se cruzan dos líneas de energía. Un punto chakra es un punto de intersección de energía, algo muy distinto de los siete sellos o centros de conciencia en el cuerpo humano.

CIELO : Este término se usa de tres modos diferentes: para referirse al paraíso, para un plano de existencia en general y, específicamente, para nombrar el área silenciosa de la neocorteza, el lóbulo frontal.

Conciencia : Es el hijo que nació del Vacío cuando éste se contempló a sí mismo. Es la estructura y esencia de todo ser. Todo lo que existe ha sido originado en la conciencia y manifestado exteriormente por su servidora, la energía. El flujo de conciencia alude al estado continuo de la mente de Dios.

Conciencia Colectiva : Concepto similar al «inconsciente colectivo» de Karl Jung. Una conciencia colectiva es un estado mental reconocible que un grupo de gente, país o cultura, poseen en común.

Conciencia cuerpo-mente : Es la conciencia perteneciente al plano físico y al cuerpo humano.

Conciencia social : Es la conciencia del segundo plano y de la banda de frecuencia del infrarrojo. También se la llama la imagen de la personalidad humana, la mente de los tres primeros sellos. La conciencia social se refiere a la conciencia colectiva de la sociedad humana. Es la colección de pensamientos, suposiciones, juicios, prejuicios, leyes, moralidad, valores, actitudes, ideales y emociones de la fraternidad de la raza humana. Conciencia y Energía : Conciencia y Energía están combinadas de manera inextricable y son la fuerza dinámica de creación. Todo lo que existe se origina en la conciencia y se manifiesta en la materia a través de la modulación del impacto de su energía.

Conexión fija : Son las conexiones neurológicas del cerebro que han sido establecidas y trazadas como en un mapa. Repetir un patrón de pensamiento tres veces es todo lo que se requiere para crear un hábito y grabarlo en la red neuronal.

Constantes : Seres que viven en el Atrio de los Constantes. Son los señores que gobiernan el equilibrio y los ciclos del reino de la naturaleza.

Cristo : Este no es el nombre ni el título de ningún individuo en particular, es el nombre que reciben todos aquellos que han dominado el plano físico y conquistado la muerte. El Cristo en la persona humana es el Dios interior, el aspecto divino de la persona.

Crosham : Es el nombre de la espada que Ramtha usó en sus tiempos. Esta espada era tan grande que se necesitaban las manos de diez hombres para sostener su empuñadura.

Cruzado («crossover») : Con este término se designa a las almas que, en su siguiente encarnación, quisieron comprender al sexo opuesto conservando la perspectiva de su género. Un cruzado puede entenderse como un hombre viviendo en el cuerpo de una mujer y viceversa. Sucede a menudo que las personas confundidas acerca de su orientación sexual son cruzados, pero no siempre éste es el caso.

Cuarto plano : El cuarto plano de existencia es el reino de la conciencia puente y la frecuencia ultravioleta. Se lo define como el plano de Shiva, el destructor de lo viejo y creador de lo nuevo. En este plano la energía todavía no se ha divido en carga positiva y carga negativa. Todo cambio o curación permanente del cuerpo físico debe realizarse primero en el nivel del cuarto plano y el Cuerpo Azul. A este plano se lo llama también el Plano Azul o plano de Shiva.

Cuarto sello : Está asociado con la glándula del timo y con el amor incondicional. Cuando se activa este sello, se libera una hormona que mantiene al cuerpo en un perfecto estado de salud y detiene el proceso de envejecimiento.

Cuerpo Azul : Cuerpo correspondiente al cuarto plano de existencia, la conciencia de puente, y la banda de frecuencia ultravioleta. El Cuerpo Azul es el «señor» que está por encima del cuerpo de luz y del plano físico.

Cuerpo Azul™, curación por el : En esta disciplina que enseña Ramtha, el estudiante eleva su conciencia despierta al nivel de conciencia del cuarto plano y del Cuerpo Azul con el fin de curar o modificar el cuerpo físico.

Cuerpo Azul™, danza del : En esta disciplina que enseña Ramtha, el estudiante eleva su conciencia despierta hasta el nivel de conciencia del cuarto plano. Esta disciplina permite el acceso al Cuerpo Azul y la apertura del cuarto sello.

Cuerpo de luz : Es lo mismo que el cuerpo radiante; es el cuerpo que corresponde al tercer plano, a la conciencia despierta y a la banda de frecuencia de la luz visible.

Cuerpo dorado : Cuerpo correspondiente al quinto plano, la superconciencia y la frecuencia de rayos X.

Cuerpo emocional : Es la colección de emociones pasadas, actitudes y patrones electroquímicos que definen la personalidad humana de un individuo. Ramtha lo define como la seducción de quien no está iluminado. Es la causa de la reencarnación cíclica.

Cuerpo radiante : Véase Cuerpo de luz.

Derramar tu semilla : Eyacular el esperma.

Días de los Diálogos : Se refiere a las audiencias con Ramtha en las que se animaba a los participantes a hacerle preguntas directas y personales. Estas audiencias fueron anteriores a la fundación de la Escuela de Iluminación de Ramtha, en 1988.

Dimensión : Atmósfera o medio ambiente que se crea entre dos puntos cualesquiera de conciencia. Hay siete planos principales de existencia y un número infinito de dimensiones en cada uno de ellos.

Dios : Las enseñanzas de Ramtha son una exposición de la frase que afirma «Tú eres Dios». La humanidad puede definirse como los «dioses olvidados». Dios es diferente del Vacío: Dios es el punto de conciencia que surgió del Vacío cuando éste se contempló a sí mismo.

Dios Desconocido : El Dios Desconocido era el Dios único de los lémures, los ancestros de Ramtha. Representa también la divinidad olvidada y el origen divino de la persona humana.

Dios interior: Es el Observador, el Yo verdadero, la conciencia primaria, el Espíritu, el Dios dentro de la persona humana.

Dioses : Seres tecnológicamente avanzados provenientes de otros sistemas estelares que llegaron a la Tierra hace 455.000 años. Estos dioses manipularon a la raza humana genéticamente, modificando y mezclando nuestro ADN con el suyo. Son responsables de la evolución de la neocorteza y utilizaron a la raza humana como mano de obra esclava. Evidencia de estos sucesos ha quedado grabada en las tablas y artefactos sumerios. Este término se utiliza también para describir la verdadera identidad de la humanidad, los «dioses olvidados».

Dios-hombre : La plena realización de un ser humano.

Dios-mujer : La plena realización de un ser humano.

Disciplinas de la Gran Obra : Todas las disciplinas de la Gran Obra que se practican en la Escuela de Iluminación de Ramtha han sido diseñadas en su totalidad por Ramtha. Estas prácticas son iniciaciones poderosas en las que el estudiante tiene la oportunidad de aplicar y experimentar por sí mismo las enseñanzas de Ramtha.

Ego : Es el Yo, la identidad verdadera de la persona humana.

EGO alterado : Es una versión cualificada de alter ego, término proveniente del latín utilizado en psicología. Se refiere a la personalidad humana limitada y señala explícitamente la alteración y la represión que ejerce el individuo sobre su Yo verdadero y divino.

El Pony Pisador : Ramtha tomó este nombre de El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien; se refiere a un bar o taberna de pueblo.

Electrum : Campo electromagnético que tiene polos positivo y negativo llamados electricidad.

Elohim : Nombre de uno de los grupos individuales creados por Ramtha en la Escuela de Iluminación. Ramtha nombró y facultó a cada grupo con un propósito y misión específicos que proporcionan unidad e identidad a sus miembros. Esta palabra hebrea significa, literalmente, los Dioses, y algunas veces se la utiliza en referencia a un grupo específico de Dioses que vinieron al planeta Tierra.

Elohim Ka Men Ra : Nombre de uno de los grupos individuales creados por Ramtha en la Escuela de Iluminación. Ramtha nombró y facultó a cada grupo con un propósito y misión específicos que proporcionan unidad e identidad a sus miembros.

Emblema («cartouche») : Símbolo que representa la esencia de una idea o de una persona.

Emociones : Una emoción es el efecto físico y bioquímico de una experiencia. Las emociones pertenecen al pasado porque son la expresión de experiencias ya conocidas y fijadas en los mapas de las conexiones neuronales del cerebro.

Encarnación : Es una experiencia de vida en particular. Lo transpersonal, el espíritu, el Yo verdadero del individuo es hijo del Vacío y de naturaleza inmortal. El alma es diferente del espíritu; es la que registra las experiencias del espíritu inmortal. Así, el espíritu y el alma asumen una forma física en una encarnación a fin de interactuar con el plano físico de existencia. En el momento de la muerte, el espíritu y el alma dejan el cuerpo físico y tienen la oportunidad de adquirir una nueva encarnación, un nuevo cuerpo físico, para completar el aprendizaje que desean en este plano.

Energía : La energía es el complemento de la conciencia. Toda conciencia lleva consigo un impacto dinámico de energía, una radiación, o una expresión natural de sí misma. Del mismo modo, todas las formas de energía contienen una conciencia que las define.

Energía Roja : Este término se usa en referencia a la energía Kundalini y a la energía psíquica.

Enfoque («focus») : La capacidad de enfocarse en un pensamiento es uno de los componentes principales de las disciplinas de la Gran Obra. Consiste en mantener consciente y analógicamente en el lóbulo frontal del cerebro la imagen holográfica con la que se representa un pensamiento.

Enviar y Recibir : Disciplina que enseña Ramtha, en la cual el estudiante aprende a obtener información usando las facultades del cerebro medio y excluyendo la percepción sensorial. Esta disciplina desarrolla en el estudiante la capacidad psíquica de telepatía y adivinación.

Época de la Sangre : Ciclo de la menstruación.

Era de Dios : Tiempo en que los avances de la ciencia florecerán como nunca lo han hecho antes. Esta era sobrevendrá como resultado de un cambio deliberado en el tiempo y sus valores. La enfermedad, el sufrimiento, el odio, el envejecimiento, la muerte y la guerra dejarán de existir sobre este plano, sólo la vida continua. A través del conocimiento, el entendimiento y un amor profundo, esto se manifestará en la vida de cada entidad.

Escuela de Sabiduría Antigua : Este es el título que recibieron las diversas escuelas que existieron a lo largo de la historia donde se enseñaba el conocimiento sagrado de la Gran Obra. Ramtha ha sido en gran parte responsable de todas estas escuelas.

Esmeralda de tu Universo : El planeta Tierra.

Esotérico : Se refiere al conocimiento oculto o sagrado.

Espacio libre : Es la experiencia de liberarse de la caja y de los moldes de nuestra personalidad limitada. Se define también como éxtasis. Es la experiencia de una perspectiva más amplia y elevada que permite a las personas ver con claridad y comprender aquello que anteriormente en sus vidas parecía ser caótico y sin solución.

Espíritu Atado a la Tierra : Espíritu de aquellos que han muerto pero que no se han desprendido de su vida pasada y de su existencia física. Viven en la frecuencia del infrarrojo y se los conoce comúnmente como fantasmas.

Estado de Vigilia («twilight»™) : Disciplina enseñada por Ramtha en la cual los estudiantes aprenden a llevar sus cuerpos hasta un estado catatónico similar al sueño profundo, conservando a la vez su conciencia despierta.

Etérico : Perteneciente al otro mundo, al éter, al orden espiritual.

Evolución : Es el viaje de regreso a casa, desde los niveles más bajos de frecuencia y la materia, hasta los niveles más elevados de conciencia y Punto Cero.

Extraordinario («outrageous») : Ramtha utiliza esta palabra para referirse a algo o alguien que está más allá de lo común, que es ilimitado y que posee gran audacia y bravura.

Faraón Alado : Título reservado a faraones de sexo femenino que llevaban el símbolo sagrado del disco alado. Las mujeres faraones fueron maestros supremos que podían curar sólo con tocar. Amadas por el pueblo, lo gobernaban con justicia y sabiduría. La dinastía faraónica se remonta más allá de los registros que existen de la historia egipcia.

Física lineal : Nombre dado a la física clásica o newtoniana.

Frecuencia : Velocidad de vibración que caracteriza a una onda de energía. Se usa para describir la velocidad vibratoria de las ondas y partículas de un plano de existencia en particular.

Fruto de la Vid : El vino.

Fuerza Vital : Es el Padre, el espíritu, el aliento de vida dentro de la persona; la plataforma desde la cual la persona crea sus ilusiones, sueños e imaginación.

Gnosis : Palabra de origen griego que significa «conocimiento». Este término fue utilizado por los movimientos gnósticos de principios de la era cristiana para describir un sistema de conocimiento y entendimiento de Dios, la creación, la condición humana y el destino, que era revelado por una fuente trascendental. Este conocimiento sagrado ejercía sobre las personas un efecto liberador o redentor.

Gnosticismo : Término que desde siglo XVIII se aplica a los movimientos gnósticos de principios de la era cristiana, y que comprende una amplia selección de enseñanzas provenientes de diversas tradiciones de la época. Sus ideas básicas consisten en una visión dualista del mundo; creen que cada ser humano tiene una chispa de divinidad que está atrapada en la materia, provocando así un conflicto entre la luz y la oscuridad, conocimiento e ignorancia, lo bueno y lo malo. La revelación del conocimiento sagrado permite que el alma del individuo se libere de la carne, y así regrese a Dios, su fuente.

Gran arquitecto, el : Se refiere al cerebro y, más específicamente, a la neocorteza y el lóbulo frontal, donde se crean las imágenes holográficas o pensamientos.

Gran Obra (o el Gran Trabajo) : Es la aplicación práctica de las enseñanzas de las Escuelas de Sabiduría Antigua. Alude a las disciplinas mediante las cuales la persona humana se ilumina y se transmuta en un ser divino e inmortal.

Hacer conocido lo desconocido : Esta frase expresa el mandato prístino y divino que recibió la conciencia original: manifestar y hacer conscientes todos los potenciales infinitos del Vacío. Representa la intención primordial en la que se inspira el proceso dinámico de la evolución.

Hechicera : Nombre poético que Ramtha da a la luna.

Hermandad Blanca : Hermandad invisible de maestros ascendidos que aman, observan y colaboran con la evolución de la humanidad.

Hierba, la : La marihuana.

Hierofante : Maestro profesor capaz de manifestar aquello que enseña e iniciar a sus estudiantes en ese conocimiento.

Hijo/Hija del hombre : Este concepto se refiere a los aspectos humano y físico del individuo. Una persona actúa como el hijo o la hija del hombre o la mujer cuando elige seguir su humanidad en lugar de su divinidad. Hijo/Hija de Dios : El hijo o la hija de Dios es el individuo que nace a un estado de conciencia más amplio y elevado que el de los tres primeros sellos. Actuar como el hijo o la hija de Dios es vivir desde la perspectiva de nuestra conciencia divina en vez de nuestra conciencia humana.

Hiperconciencia : Es la conciencia correspondiente al sexto plano y a la frecuencia de rayos Gama.

Hombres grises : Grupo de personas muy influyentes, dueñas de los principales bancos y corporaciones que controlan los acontecimientos políticos y económicos del mundo.

Iaut Aleph : Nombre de uno de los grupos individuales creados por Ramtha en la Escuela de Iluminación. Ramtha nombró y facultó a cada grupo con un propósito y misión específicos que proporcionan unidad e identidad a sus miembros.

Iluminación : Es la plena realización de la persona humana, la conquista de la inmortalidad y la mente ilimitada. Es el resultado de elevar la energía Kundalini desde la base de la columna vertebral hasta el séptimo sello, despertando las partes del cerebro que están en estado latente. Cuando la energía penetra en el cerebelo inferior y el cerebro medio, y la mente subconsciente se abre, la persona experimenta un destello de luz cegadora llamado iluminación.

Imagen, la : Es la conciencia social. También es la mente que es producto de la red neuronal o la personalidad.

Inconciencia : Pérdida de la conciencia.

Infierno : Ramtha explica que el concepto de infierno se refería, en sus orígenes, a una tumba poco profunda. Esta era una forma de entierro despreciable, ya que el cadáver quedaba a merced del ataque de animales salvajes. El único lugar donde Ramtha encontró la existencia del infierno como un lugar de castigo eterno fue en la conciencia de los hombres y las mujeres que creían en él.

desconocido : Banda de frecuencia del séptimo plano de existencia y de la ultraconciencia.

Involución : Es el viaje desde Punto Cero y el séptimo plano hasta los niveles de materia y frecuencia más bajos y densos.

Ionia : Jonia. Región del continente de la Atlántida donde se encuentra la actual Macedonia.

Jehová : Ser tecnológicamente avanzado, extremadamente inseguro y belicoso, que sentía un gran odio por su hermana. Fue responsable de que Abraham se marchara de Babilonia y se estableciera en Canaán para dar origen al pueblo hebreo, y de que Moisés se fuera de Egipto hacia la Tierra Prometida.

JZ Knight : Única persona que Ramtha ha designado como su canal. Ramtha se refiere a JZ como «su amada hija». Ella fue Ramaya, una de los hijos de la Casa del Ram durante la vida de Ramtha.

Ka : Palabra egipcia que se refiere al cuerpo de luz de una persona.

Karma : Consecuencia natural de las acciones y pensamientos de una persona; se compone de todos los asuntos sin resolver, actitudes y emociones que una persona aún no ha poseído como sabiduría. Esos temas que el alma todavía no ha resuelto son la verdadera causa del ciclo reiterativo de encarnaciones.

Kirlian (fotografía) : Proceso fotográfico desarrollado por técnicos rusos mediante el cual es posible captar el campo áurico de un objeto vivo.

Kundalini : La energía Kundalini es la fuerza vital que, durante la pubertad de la persona, desciende desde los sellos superiores hasta la base de la columna vertebral. Es un gran paquete de energía que está reservado para la evolución humana y usualmente se lo representa como una serpiente enroscada en la base de la columna. Es diferente de la energía que emana de los tres primeros sellos y que es responsable de la sexualidad, del dolor y el sufrimiento, y del poder y el victimismo. Al Kundalini se lo llama, generalmente, la serpiente o el dragón durmiente, y el trayecto que realiza desde la base de la columna hasta la coronilla, se llama el camino de la iluminación. Esto ocurre cuando la serpiente despierta y empieza a dividirse y a danzar alrededor de la columna vertebral, ionizando el fluído espinal y cambiando su estructura molecular. Como resultado de esto, se abren el cerebro medio y la puerta a la mente subconsciente.

León Rojo : Palabra de la alquimia que se refiere al elixir de la inmortalidad.

Libertad Inusual : Esta clase de libertad se experimenta cuando el individuo sale de la caja hacia el espacio libre.

Libro de la Evolución : Es el registro de todas las experiencias del alma en su viaje de regreso desde el primer plano de lo físico hasta el séptimo plano y Punto Cero.

Libro de la Involución : Es el registro de todas las experiencias del alma en su viaje desde Punto Cero hasta el más denso de los planos de existencia: el físico.

Libro de la Vida : Ramtha se refiere al alma como «el libro de la vida» en el que se registra, en forma de sabiduría, el viaje completo de la involución y evolución de cada individuo.

Línea de tiempo : Probabilidad potencial de eventos que resulta de un estado particular de conciencia.

Línea de vida : Línea de tiempo potencial o eventos probables que resultan de un particular estado mental o de conciencia de una persona.

Lista, la : Disciplina que enseña Ramtha, en la cual el estudiante escribe una lista de lo que quiere saber y experimentar, y aprende a enfocarse en ella en un estado analógico de conciencia. La lista es el mapa que una persona usa para diseñar, cambiar y reprogramar su red neuronal. Es una herramienta que ayuda a la persona a producir cambios significativos y duraderos en sí misma y en su realidad.

Luz, la : Tercer plano de existencia.

Maestro : Persona que es consciente de su divinidad y que aplica este conocimiento en su vida diaria. Ramtha llama «maestros» a sus estudiantes, ya que ellos están aprendiendo a pensar y actuar como maestros.

Maestro ascendido : Persona que ha dominado el plano físico, las limitaciones del espacio y tiempo, y conquistado la muerte. Estos maestros han adquirido la capacidad de aumentar la frecuencia de su cuerpo físico hasta el punto de poder abandonar este plano y aparecer en el plano de existencia o dimensión que deseen. Ramtha, Yeshua ben Joseph, Buda, Zaratustra y Apolonio de Tyanna, entre otros, son maestros ascendidos. Ramtha fue el primer ser humano que trascendió este plano y ascendió sin jamás experimentar la muerte.

Maestro General : Nombre que reciben los miembros del personal de la Escuela de Iluminación de Ramtha, quienes son responsables de la organización y realización de los retiros y cursos de la escuela.

Maestro Profesor : Maestro ascendido que posee la capacidad de iniciar a sus estudiantes en los misterios del conocimiento sagrado.

Masa a masa : Este concepto se aplica a la comprensión de la realidad física desde la perspectiva de lo físico. Masa crítica : Alude a la manifestación y coagulación de la conciencia en la materia.

Materializar : Término que se refiere a la coagulación y manifestación de un pensamiento en la forma física.

Mensajero («runner») : En la vida de Ramtha, un mensajero era el responsable de entregar información o mensajes concretos. Un maestro profesor posee la capacidad de enviar «mensajeros» a otras personas para manifestar sus palabras o intenciones en forma de una experiencia o suceso.

Mente : La mente es el producto de la acción de los flujos de conciencia y energía en el cerebro que crea formas de pensamiento, segmentos holográficos o patrones neurosinápticos llamados memoria. Los flujos de conciencia y energía son lo que mantienen vivo al cerebro; son su fuente de poder. La capacidad de pensar de una persona es lo que la provee de una mente.

Mente analógica : Significa «una sola mente». Es el resultado de la alineación de la conciencia primaria y la conciencia secundaria, del Observador y la personalidad. En este estado mental se abren los sellos cuarto, quinto, sexto y séptimo; las bandas giran en dirección opuesta —como una rueda dentro de otra— creando un vórtice poderoso que permite que los pensamientos alojados en el lóbulo frontal se coagulen y manifiesten. Mente binaria : Significa «dos mentes». Es la mente que se produce cuando se accede al conocimiento de la personalidad humana y el cuerpo fisico, sin llegar al conocimiento de nuestra mente subconsciente profunda.

La mente binaria se basa únicamente en el conocimiento, la percepcion y los procesos de pensamiento de la neocorteza y los tres primeros sellos. En este estado mental, los sellos cuarto, quinto, sexto y séptimo permanecen cerrados.

Mente de Dios : La mente de Dios se compone de la mente y la sabiduría de todas las formas de vida que han existido y existirán en cualquier dimensión, tiempo, planeta o estrella.

Mente de mono : La mente oscilante de la personalidad.

Mente dimensional : Es la mente del maestro que ya no piensa en función del tiempo lineal o de una única dimensión de espacio y tiempo. Es la mente que ve todos los potenciales simultáneamente.

Mente subconsciente : La mente subconsciente está ubicada en el cerebelo inferior o cerebro reptiliano. Esta parte del cerebro tiene, de manera independiente, sus propias conexiones con el lóbulo frontal y con la totalidad del cuerpo. Tiene el poder de penetrar en la mente de Dios, en la sabiduría de las eras.

Merkabah : Nombre de la gigantesca nave nodriza de los que vienen de más allá de la Estrella Polar.

Momento, el : Con este término se describe al Ahora eterno y creador, el presente.

Mu : Continente de Lemuria, hoy bajo las aguas del Océano Pacífico.

Nabor : Ciudad en el Valle de Nizire donde Ramtha fue atravesado con una espada.

Neófito : Estudiante principiante de la Gran Obra.

Noche oscura del alma : Momento de gran sufrimiento emocional que ocurre como resultado de los profundos cambios en la comprensión que una persona tiene de sí misma. La energía atraviesa velozmente el cuerpo emocional, se purifica y se libera de las ataduras que le impusimos. Es una carga invertida en el cerebro que activa el campo de energía y produce sufrimiento.

No-Tiempo : Este concepto alude a la experiencia del Ahora, el momento eterno, creativo y analógico. El tiempo es la consecuencia, la manifestación y la experiencia de este momento de creación.

Nuestro Dios : Este concepto se aplica al Dios, el Espíritu, el Observador, el elemento divino, el Yo verdadero del individuo.

Observador : Se refiere al observador responsable de colapsar la partícula/onda de la mecánica cuántica. Representa el Yo verdadero, el Espíritu, la conciencia primaria, el Dios que vive dentro del ser humano.

Om Akad : Nombre de uno de los grupos individuales de los grupos creados por Ramtha en la Escuela de Iluminación. Ramtha nombró y facultó a cada grupo con un propósito y misión específicos que proporciona unidad e identidad a sus miembros.

Onai : Ciudad portuaria situada en el sur de la Atlántida, donde Ramtha vivió cuando era un niño, junto con su madre, su hermano y su hermana.

Padre, el : Este término alude a la Fuente, Dios, Punto Cero.

Pasado, el : El concepto del pasado, en su contexto subjetivo, se refiere a todo lo que una persona ya conoce a través de la experiencia. En este sentido, el pasado se compone de todas las experiencias emocionales de un individuo con relación a las personas, lugares, cosas, tiempos y sucesos. El pasado es el mayor obstáculo en la evolución humana, porque inutiliza la capacidad del individuo de crear nuevos paradigmas de pensamiento y hacer conocido lo desconocido.

Pegamento cósmico : Término que Ramtha utiliza para describir la fuerza que mantiene unido al universo. Para Ramtha, el amor es el pegamento cósmico.

Pensamiento : El pensamiento es diferente de la conciencia. El cerebro procesa un flujo de conciencia modificándolo en segmentos —imágenes holográficas— de impresiones neurológicas eléctricas y químicas llamadas pensamientos. Los pensamientos son los componentes básicos de la mente.

Pensamiento Abstracto : Son conceptos de lo desconocido, paradigmas de pensamiento que aún no han sido experimentados y, por lo tanto, poseen una carga emocional.

Pensamiento alterado : Procesos de pensamiento del ego alterado.

Pensamiento común : Pensamientos que ya han quedado fijamente conectados en el cerebro a través de la experiencia y son comunes a la personalidad humana.

Pensamiento extraordinario («outrageous thought») : Es cualquier pensamiento ilimitado, elevado y trascendental.

Pensamiento limitado : Este concepto alude al pensamiento que está sujeto a las limitaciones del tiempo y del espacio. Se refiere a los procesos de pensamiento de la personalidad humana y a la conciencia de los tres primeros sellos.

Personalidad, la : Es la conciencia secundaria, la conciencia de reflejo, el viajero que ha olvidado su origen y su herencia divinos.

Personas, lugares, cosas, tiempos y sucesos : Son las principales áreas de la experiencia humana a las que la personalidad está ligada emocionalmente. Representan el pasado de la persona y constituyen la satisfacción del cuerpo emocional.

Piedra Filosofal : Término de la alquimia que se refiere al elixir de la inmortalidad.

Plano azul : Véase Cuarto plano.

Plano de la carne : Véase Primer plano.

Plano de la demostración : Al plano físico se lo llama también plano de la demostración, ya que en él la persona tiene la oportunidad de demostrar su potencial creativo en la materia y presenciar la conciencia como forma material a fin de expandir su entendimiento emocional.

Plano dorado : Véase Quinto plano.

Plano físico : Véase Primer plano.

Plano material : Véase Primer plano.

Plano Sublime : Es el plano de descanso donde las almas proyectan su próxima reencarnación luego de haber hecho el repaso de la vida. También se lo conoce como el Cielo o Paraíso, donde no hay sufrimiento, Pena, necesidad ni carencia, y donde todo lo que se desea se manifiesta inmediatamente.

Prima Materia : Nombre dado en la alquimia a la esencia suprema de todas las cosas.

Primer plano : Es el plano físico o material. Es el plano de la conciencia de la imagen y la frecuencia hertziana. Es la forma más baja y densa de conciencia y energía coaguladas.

Primer sello : El primer sello está asociado con los órganos de reproducción y la sexualidad.

Principio Madre/Padre : Es el origen de toda la vida, Dios el Padre, la Madre eterna, Punto Cero.

Proceso de Visualización Twilight™ : Proceso que se utiliza cuando se practica la disciplina de la Lista u otras formas de visualización.

Profecía : Línea de tiempo de futuro potencial que se basa en hechos del momento presente. Las profecías deben ir siempre acompañadas de la frase «como se ve en este momento», ya que siempre están sujetas a los cambios que se producen en la conciencia colectiva. Este entendimiento de cómo funcionan las profecías está basado en la ley de conciencia y energía que enseña Ramtha.

Pueblerino : Con este nombre, Ramtha se refiere a la persona que ignora su verdadera identidad y su origen divino. El pueblerino es el opuesto del maestro.

Punto Cero : Punto primigenio de conciencia creado por el Vacio mediante el acto de contemplarse a sí mismo. Punto Cero es el hijo original del Vacío.

Quinto plano : Plano de existencia de la superconciencia y de la frecuencia de rayos X. También se lo conoce como el Plano Dorado o paraíso.

Quinto sello : Es el centro en nuestro cuerpo espiritual que nos conecta con el quinto plano. Está asociado con la glándula tiroides y con hablar y vivir la verdad sin dualidad.

Ra : Dios egipcio del sol. Ramtha utiliza este nombre para referirse al sol.

Ram : Abreviación del nombre Ramtha. Ramtha significa «el Padre».

Ramuste : Nombre de la casa colectiva de emoción del alma en la que Ramtha eligió nacer. El entendimiento emocional de esta conciencia colectiva era el poder de dominar.

Realismo Fantástico : Este concepto describe la realidad creada por un estado elevado de conciencia. Se refiere a la realidad que experimentan los maestros.

Rectitud : Uso a conciencia de algo, la cualidad moral de la impecabilidad.

Reencarnación : Ciclo reiterativo de encarnaciones.

Reino de Dios : Este concepto se refiere al plano de existencia o a la dimensión mental donde reina la mente ilimitada de Dios.

Reino de los Cielos : Véase Reino de Dios.

Reino Hertziano : Véase Primer plano.

Repaso de la vida : Cuando una persona llega al tercer plano después de morir, realiza una revisión de la encarnación que acaba de dejar. La persona tiene la oportunidad de ser el observador, el ejecutor y el receptor de sus propias acciones. Todo lo que ha quedado sin resolver en esa vida y que sale a la luz en este repaso, establece el plan que ha de seguirse en la próxima encarnación.

Revisión en la luz : Véase Repaso de la vida.

Saber Interior : Capacidad de saber algo sin la ayuda de la percepción sensorial. Es tener acceso al conocimiento de la mente subconsciente.

Sabiduría Antigua : Se refiere a la sabiduría de las eras, el conocimiento de todo gran maestro que haya vivido y alcanzado la iluminación. Es la verdad que está detrás de las disciplinas de la Gran Obra y del contenido de las enseñanzas de Ramtha.

Salirse del Cuerpo : Se refiere a la iniciación de una experiencia extracorporal

Satán : Este no es el nombre o el título de ningún ser en particular; más bien es todo aquel y todo aquello que nos arranca de nuestra divinidad y del cambio. Satán, el acusador, es lo que mantiene a la persona humana atrapada en las emociones del pasado.

Segundo plano : Plano de existencia de la conciencia social y de la banda de frecuencia del infrarrojo. Está asociado con el dolor y el sufrimiento. Este plano es el polo negativo del tercer plano de la frecuencia de la luz visible.

Segundo sello : Centro de energía correspondiente a la conciencia social y a la banda de frecuencia del infrarrojo. Está asociado con el dolor y el sufrimiento y se localiza en la zona inferior del abdomen.

Sellos superiores : Los sellos cuarto, quinto, sexto y séptimo.

Senos de Isis : Nombre con el que Ramtha se refiere a la amígdala y al hipocampo en el cerebro.

Señal de la Estrella : Es una versión más compleja de la señal de la tríada, y la practica el grupo de estudiantes avanzados.

Señal de la tríada : A los estudiantes principiantes se les enseña a hacer esta señal siempre que se disponen a realizar cualquier disciplina de la Gran Obra. Con los ojos vendados, el estudiante comienza esta disciplina poniendo la mano derecha en su frente o séptimo sello, que es el ápice de la tríada. Mientras sigue enfocado, lleva la mano lentamente hacia su rodilla izquierda, luego hacia la derecha, y finalmente de regreso a la frente, completando así la tríada. Esta tríada representa el viaje de la involución y la evolución.

Señor del Viento : Es uno de los títulos de Ramtha. El viento representa la libertad, el poder y la trascendencia del espíritu. Ramtha se convirtió en el Señor del Viento cuando alcanzó la iluminación.

Séptimo plano : Plano de la ultraconciencia y de la banda de frecuencia del infinito desconocido. Es aquí donde comenzó el viaje de la involución. El séptimo plano fue creado por Punto Cero al imitar el acto de contemplación del Vacío y, de este modo, se creó la conciencia secundaria o de reflejo. Entre dos puntos de conciencia existe un plano de existencia o dimensión de espacio y tiempo. Todos los otros planos se crearon a partir de reducir la velocidad del tiempo y frecuencia del séptimo plano.

Séptimo sello : Este sello está asociado con la coronilla, la glándula pituitaria y el alcance de la iluminación. Ser de luz, : Ser del tercer plano de existencia.

Ser despierto, un : Persona que ha alcanzado la iluminación y que ya no es víctima de su genética o de su medio ambiente. Con este nombre se designa al maestro que crea su realidad conscientemente.

Ser no despierto, un : Persona que ignora su divinidad. Se refiere a un ser que vive la ilusión de la dualidad y de la separación de la Fuente, y es víctima de su medio ambiente.

Serpiente roja : La energía Kundalini, que se eleva desde la base de la columna vertebral a través de los sellos, se visualiza como una doble serpiente roja que ondula y se entrecruza a sí misma, como en el símbolo de la medicina, el caduceo. También se la utiliza para representar la energía psíquica.

Sexto plano : Es el reino de la hiperconciencia y la banda de frecuencia de rayos Gama. En este plano, se experimenta la conciencia de ser uno con la totalidad de la vida.

Sexto sello : Sello asociado con la glándula pineal y la banda de frecuencia de rayos Gama. Cuando se activa este sello, se abren las formaciones reticulares que filtran y mantienen velado el saber de la mente subconsciente. La apertura del cerebro alude a la apertura de este sello y a la activación de su conciencia y energía.

Shambhala : Nombre de un bosque milenario que existía cerca de la región nordeste del río Indo en tiempos de Ramtha.

Shiva : El Señor Dios Shiva representa al Señor del Reino y el Cuerpo Azul. No se usa en referencia a la deidad particular del hinduismo. Es más bien la representación del estado de conciencia correspondiente al cuarto plano, a la banda de frecuencia ultravioleta y a la apertura del cuarto sello. Shiva no es hombre ni mujer, es un ser andrógino, ya que la energía del cuarto plano aún no se ha dividido en polos positivo y negativo. Esta es una diferencia importante con la tradición hindú, la cual representa a Shiva como una deidad masculina y con una esposa. La piel de tigre a sus pies, el tridente, y el sol y la luna al mismo nivel que su cabeza, simbolizan el dominio de este cuerpo sobre los tres primeros sellos de conciencia. El Kundalini está representado como una llamarada de energía que sube desde la base de la columna vertebral hasta la cabeza. Otra simbología en la imagen de Shiva son los largos mechones de cabello oscuro y los abundantes collares de perlas, que representan la riqueza de la experiencia convertida en sabiduría. El carcaj, y el arco y las flechas son el instrumento con el cual Shiva dispara su voluntad poderosa, destruye la imperfección y crea lo nuevo.

Siete Hermanas : Otro nombre de la constelación de las Pléyades.

Siete Sellos : Son poderosos centros de energía en el cuerpo humano que corresponden a siete niveles de conciencia. Conforme a estos sellos, las bandas mantienen al cuerpo unido. De los tres primeros sellos o centros de todo ser humano, salen pulsaciones de energía en forma de espiral. Esta energía que sale de los tres primeros sellos se manifiesta como sexualidad, dolor o poder, respectivamente. Cuando los sellos superiores se abren, se activa un nivel más elevado de conciencia.

Subconsciente Colectivo : Estado de conciencia colectivo que comparte la humanidad, a pesar de que la mayoría de las personas no es consciente de ello. También se lo llama conciencia social o conciencia cuerpo-mente. Es la conciencia del plano físico y de los tres primeros sellos.

Sueños : El origen de los sueños se encuentra en la conciencia humana. Son realidades de otras dimensiones de pensamiento y no son sólo meras fantasías: son el medio por el cual la mente subconsciente se comunica con el cuerpo físico y lo repara mientras duerme. La mayoría de los sueños se ubican dentro de esta categoría, aunque algunos de ellos pueden ser también de carácter profético. En las disciplinas de la Gran Obra se utiliza el sueño consciente como forma de crear y manifestar la realidad a voluntad.

Superconciencia : Es la conciencia del quinto plano y de la banda de frecuencia de los rayos X.

Tahumo : Disciplina enseñada por Ramtha en la cual el estudiante aprende la habilidad de dominar los efectos del entorno natural —frío y calor— en el cuerpo humano.

Tanque™ : Es el nombre que se le da al laberinto que se usa como parte de las disciplinas de la Escuela de Iluminación de Ramtha. Con los ojos vendados, los estudiantes tienen que encontrar la entrada del laberinto y recorrerlo enfocándose en el Vacío, sin tocar las paredes y sin usar los ojos ni los sentidos. El objetivo de esta disciplina es encontrar, con los ojos vendados, el centro del laberinto o el cuarto específico que representa al Vacio.

Telarañas azules : Representan la estructura básica del cuerpo humano en un nivel sutil. Es la estructura ósea invisible del reino físico que vibra e el nivel de la frecuencia ultravioleta.

Tercer plano : Plano de la conciencia despierta y de la banda de frecuencia de la luz visible. Se lo conoce también como el plano de la luz y el plano mental. Cuando la energía del plano azul baja a esta banda de frecuencia, se divide en polos negativo y positivo; en este momento el alma se divide en dos originando el fenómeno de las almas gemelas.

Tercer sello : Centro de energía de la conciencia despierta y de la banda de frecuencia de la luz visible. Está asociado con el control, la tiranía, el victimismo y el poder. Está localizado en la región del plexo solar.

Terra : Es el nombre que los dioses dieron al planeta Tierra cuando lo visitaron por primera vez, mucho tiempo atrás.

Trabajo de Campo™ : Una de las disciplinas fundamentales de la Escuela de Iluminación de Ramtha. Los estudiantes aprenden a crear el símbolo de algo que desean saber y experimentar, y lo dibujan en una tarjeta de papel. Estas tarjetas se colocan sobre las vallas que cercan un extenso campo, de modo que la cara en blanco del papel sea la que quede a la vista. Los estudiantes, con los ojos vendados, se enfocan en su símbolo y dejan que el cuerpo camine libremente hasta su tarjeta aplicando la ley de conciencia y energía.

Transpersonal : Lo transpersonal alude al orden espiritual, a los aspectos trascendentales de la persona humana.

Tres primeros sellos : Son los sellos de la sexualidad, el dolor y la supervivencia, y el poder. Son los que normalmente están en funcionamiento en todas las complejidades del drama humano.

Ultraconciencia : Es la conciencia del séptimo plano y de la banda de frecuencia del infinito desconocido. Es la conciencia del maestro ascendido.

Vacío, el : El vacío se define como una vasta nada materialmente, pero todas las cosas potencialmente.

Verdad : La verdad no es mera información o datos; es un concepto, paradigma o pensamiento que se realiza plenamente en experiencia y sabiduría personal.

Vishmalodu : Nombre que daban los lémures al Dios Desconocido.

Volcán en erupción : Se refiere al movimiento de la energía Kundalini como resultado de la disciplina de C&E™.

Yahvé : Ser distinto de Jehová. Yahvé no estuvo de acuerdo con la esclavitud que Jehová impuso a los pueblos de la Tierra. Yahvé y el dios Id lucharon en contra de Jehová y se esforzaron por enseñarle a la humanidad acerca del Dios Desconocido.

Yeshua ben Joseph : Ramtha se refiere a Jesucristo con el nombre de Yeshua ben Joseph, siguiendo la tradición judía de la época.

Yo, el : Verdadera identidad de la persona humana, su aspecto trascendental. Es el observador, la conciencia primaria.

Zaratustra : Versión intacta del nombre Zoroastro, fundador del zoroastrismo. Ramtha ha explicado que Zaratustra alcanzó la iluminación y es un maestro inmortal.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Detalle de las fuentes utilizadas en la preparación de este libro.

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Phoenix, AZ Intensive. Tape 107 ed. Yelm: Ramtha Dialogues, 1985.

Pleasantville Dialogue I. Vol.00, #7, 05/13/79. Ramtha Dialogues®.

Ridgewood, NJ. Vol.00, #19, 08/19/79. Ramtha Dialogues®.

San Diego Intensive. Tape 105 ed. Yelm: Ramtha Dialogues, 1985.

San Francisco Dialogue I. Vol.03, #32, 11/6/82; Vol.04, #10, 05/7/83; Vol.04, #21, 11/12/83; Vol.05, #11, 05/12/84. Ramtha Dialogues®.

San Francisco Dialogue II. Vol.03, #33, 11/7/82; Vol.04, #11, 05/8/83; Vol.04, #22, 11/13/83; Vol.05, #12, 05/13/84. Ramtha Dialogues®.

Seattle Dialogue I & II. Vol.02, #50, 08/30/81. Ramtha Dialogues®.

Seattle Dialogue I. Vol.00, #2, 01/28/79; Vol.00, #5, 04/1/79; Vol.00, #11, 06/9/79; Vol.02, #42, 06/15/81; Vol.02, #59, 10/31/81; Vol.03, #9, 03/20/82; Vol.03, #24, 08/7/82; Vol.03, #40,12/11/82; Vol.04, #9,03/19/83; Vol.04, #25,12/3/83; Vol.00, #1, 12/30/78. Ramtha Dialogues®.

Seattle Dialogue II. Vol.00, #3, 02/10/79; Vol.00, #4,02/25/79; Vol.00, #6, 04/24/79; Vol.00, #15, 07/10/79; Vol.02, #21, 03/24/81; Vol.02, #25, 04/14/81; Vol.02, #26, 04/21/81; Vol.02, #34, 05/26/81; Vol.02, #54, 09/22/81; Vol.02, #60, 11/1/81; Vol.03, #10, 03/21/82; Vol.03, #25, 08/8/82; Vol.03, #41, 12/12/82; Vol.04, #26, 12/4/83; Vol.05, #8, 04/27/84. Ramtha Dialogues®.

Seattle Intensive. Tape 101 ed. Yelm: Ramtha Dialogues, 1985.

Seattle Q&A. Vol.01, #27,08/19/80. Ramtha Dialogues®.

Seattle Workshop. Vol.02, #24,04/11-12/81. Ramtha Dialogues®.

  1. Seattle. Tape 103 ed. Yelm: Ramtha Dialogues, 1985. Seattle. Tape 106 ed. Yelm: Ramtha Dialogues, 1985. Seattle. 02, #5, 02/3/81. Ramtha Dialogues®. Tacoma. Vol.02, #18, 03/17/81. Ramtha Dialogues®. Vishnu Springs Dialogue II. Vol.02, #33, 05/16/81. Ramtha Dialogues®. Woodhdge, NY. Vol.00, #18, 08/4/79-08/5/79. Ramtha Dialogues®. Yucca Valley Retreat, March 1985. Tape 102 ed. Yelm: Ramtha Dialogues, 1985. Yucca Valley Retreat, May 1985. Tape 104 ed. Yelm: Ramtha Dialogues, 1985. Yucca Valley Retreat. Vol.04, #16,09/2-4/83; Vol.05, #7,03/23/84-03/25/84; Vol.05, #15, 09/28/84. Ramtha Dialogues®.

 

FIN

 

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Este libro fue digitalizado para distribución libre y gratuita a través de la red

Digitalización – Revisión y Edición Electrónica de Nascav (España)

31 de Enero 2003 – 19:00

 

 

[1] (N.T.)La Palabra inglesa Ram significa carnero.

 

[2] (N.T.) En el original en inglés «Isness», palabra que Ramtha usa para referirse a la esencia del Ser.

[3] (N.T.)  En el original en inglés «freedom of will», (libertad de voluntad).

 

[4] Ramtha llama a sus estudiantes «maestros», ya que están aprendiendo a pensar y actuar como tales. (N.T.) Nótese que en inglés la palabra master no denota género, por lo tanto, cuando se  lea maestro puede tratarse tanto de un hombre como de una mujer.

 

[5] (N.T.) Aquí Ramtha hace un juego con las palabras en inglés womb of man (matriz del  hombre), y woman (mujer).

 

[6] (N.T.) En el original en inglés «high» (elevado),palabra que se usa generalmente para referirse el estado de euforia que se alcanza por efecto de la droga.