Castaneda entre comillas

CASTANEDA ENTRE COMILLAS

 

Por Gabriel Jaime Rivera

 

CASTANEDA ENTRE COMILLAS

 

Número 1.

"Yo le había llevado un ejemplar de mi libro. Sin ningún preámbulo, lo saqué de mi portafolio y se lo di.

-  Es un libro sobre usted, don Juan -  dije.

El lo tomó y lo hojeó rápidamente como si fuera un mazo de cartas. Le gustaron el color verde del forro y el tamaño del libro. Sintió la cubierta con la palma de las manos, le dio vuelta un par de veces y luego me lo devolvió. Sentí una oleada de orgullo.

-  Quiero que usted lo guarde -  dije.

Don Juan meneó la cabeza con una risa silenciosa.

-  Mejor no -  dijo, y luego añadió con una ancha sonrisa - : Ya sabes lo que hacemos con el papel en México.

Reí. Su toque de ironía me pareció hermoso."

 

No. 2

   "(...) me agradaban los modos de don Juan. Me simpatizaba como persona. Había cierta solidez en su comportamiento; su forma de conducirse no dejaba duda alguna acerca de su dominio, y sin embargo jamás había ejercido su ventaja para exigirme nada. Su interés en cambiar mi forma de vivir era, sentía yo, semejante a una sugerencia impersonal, o quizás un comentario autoritario sobre mis fracasos. Me había hecho cobrar aguda conciencia de mis fallas, pero yo no veía en que forma su línea de conducta podría remediar nada en mí. Creía sinceramente que, a la luz de lo que yo deseaba hacer en la vida, sus modos sólo me habrían producido sufrimiento y penalidades, de aquí el callejón sin salida. Sin embargo, había aprendido a respetar su dominio, que siempre se expresaba en términos de belleza y precisión."

 

No. 3

"No te preocupes por los seres del otro mundo -  había dicho don Juan, riendo - , los peligrosos son los Mexicanos."

 

No. 4

" -  No puede usted embrujarlo, don Juan?

  -  ¿Embrujarlo? ¿Para qué?

  -  Para que cambie y recobre su valor.

El valor es algo personal. La brujería es para volver a la gente inofensiva o enferma o tonta. No se embruja para hacer guerreros. Para ser guerrero hay que ser claro como el cristal (...)" 

 

No. 5

"Para el hombre común (...) la brujería es asunto negativo, pero de todos modos fascinante. Por esta razón, siempre te animé, en tu estado de conciencia normal, a que pensaras que nosotros somos brujos. Es recomendable hacerlo. Sirve para atraer el interés. Pero, para nosotros, ser brujo sería como entrar en un callejón sin salida."

 

No. 6

"(...) todos los naguales, a través de los siglos, han dicho a sus presuntos aprendices: que los brujos hablan de la brujería como si ésta fuera un ave mágica, misteriosa, que detiene su vuelo para dar propósito y esperanza al hombre; que los brujos viven bajo el ala de esa ave, a la que llaman el pájaro de la sabiduría, el pájaro de la libertad y que lo alimentan con su dedicación e impecabilidad (...) los brujos sabían que el vuelo del pájaro de la libertad es siempre en línea recta, ya que esa ave no tiene modo de hacer curvas en el aire, de girar y volver atrás; y que el pájaro de la libertad sólo puede hacer dos cosas: llevar a la gente consigo o dejarlos atrás.

(...) Don Juan me recordó entonces algo que me repetía con mucha frecuencia, aunque yo me las arreglaba siempre para no pensar en eso. Dijo que yo no debía olvidar, ni por un instante, que el pájaro de la libertad tiene muy poca paciencia con la indecisión y que, una vez se va, jamás regresa."

 

No. 7.

"(...) el aprieto del hombre moderno es que intuye sus recursos ocultos,  pero no se atreve a usarlos. Por eso dicen los brujos que el mal del hombre es el contrapunto entre su estupidez y su ignorancia. El hombre necesita ahora, más que nunca, aprender nuevas ideas, que se relacionen exclusivamente con su mundo interior; ideas de brujo, no ideas sociales; ideas relativas al hombre frente a lo desconocido, frente a su muerte personal (...)" 

 

No. 8.

"El mundo está en verdad lleno de cosas temibles, y nosotros somos criaturas indefensas rodeadas por fuerzas que son inexplicables. El hombre común, en su ignorancia, cree que se puede explicar esas fuerzas o cambiarlas; no sabe realmente cómo hacerlo, pero espera que las acciones de la humanidad las expliquen o las cambien tarde o temprano. El brujo, en cambio, no piensa en explicarlas ni en cambiarlas; en vez de ello, aprende a usar esas fuerzas. El brujo se ajusta los remaches y se adapta a la dirección de tales fuerzas. Ese es su truco. La brujería no es gran cosa cuando le hallas el truco (...)" 

 

No. 9.

"(...) Dijo que el hombre común y corriente, incapaz de hallar energías para percibir más allá de sus límites diarios, llama al reino de la percepción extraordinaria brujería, hechicería u obra del demonio; y se aleja horrorizado sin atreverse a examinarlo." 

 

No. 10.

"Agregó que el hombre racional, al aferrarse tercamente a la imagen de sí, garantiza su abismal ignorancia. Ignora, por ejemplo, el hecho de que la brujería no es una cuestión de encantamientos y abracadabras, sino la libertad de percibir no sólo el mundo que se da por sentado, sino también todo lo humanamente posible.

Aquí es donde la estupidez del hombre es más peligrosa (...) El hombre le tiene terror a la brujería. Tiembla de miedo ante la posibilidad de ser libre. Y la libertad está ahí. A un centímetro de distancia (...)" 

 

No. 11

"(...) Puesto que nuestra mente es nuestra racionalidad, y nuestra racionalidad es nuestra imagen de sí, cualquier cosa que esté más allá de nuestra imagen de sí o bien nos atrae o nos horroriza, según que tipo de personas seamos."

 

No. 12.

"La brujería es el uso especializado de la energía -  dijo, y como yo no respondí, siguió explicando - . Ver la brujería desde el punto de vista del hombre común y corriente es ver bien una idiotez o un insondable misterio, que está fuera de nuestro alcance. Y, desde el punto de vista del hombre común y corriente, esto es lo cierto, no porque sea un hecho absoluto, sino porque el hombre común y corriente carece de la energía necesaria para tratar con la brujería." 

 

No. 13.-

"(...) Eso es la brujería: la habilidad de usar otros campos de energía que no son necesarios para percibir el mundo que conocemos. La brujería es un estado de conciencia. La brujería es la habilidad de percibir lo que la percepción común no puede captar." 

 

No. 14.

"Ayer el mundo se hizo como los brujos te dicen que es (...) En ese mundo hablan los coyotes, también los venados, como te dije una vez, y también las víboras de cascabel y los árboles y todos los demás seres vivientes. Pero lo que quiero que aprendas es VER. A lo mejor ahora ya sabes que el VER ocurre sólo cuando uno se cuela entre los mundos, el mundo de la gente común y el mundo de los brujos. Ahora estás justito en medio de los dos. Ayer creíste que el coyote te hablaba. Cualquier brujo que no VE creería lo mismo, pero alguien que VE sabe que creer eso es quedarse atorado en el reino de los brujos. De la misma manera, no creer que los coyotes hablan es estar atorado en el reino de la gente común."

 

No. 15.

"(...) la brujería es un viaje de retorno. Retornamos al espíritu victoriosos, después de haber descendido al infierno. Y desde el infierno traemos trofeos. El puro entendimiento es uno de esos trofeos."

 

No. 16.

"-  ¿Pero, usted no se considera brujo, verdad, don Juan? le pregunté.

-  No le hagas, -  dijo - . Yo soy un guerrero que ve (...)"

 

No. 17.

"Convierte todo en lo que realmente es: lo abstracto, el espíritu (...) No hay brujería, no hay el mal, ni el demonio. Sólo existe la percepción."

 

No. 18.

"(...) hay muchísimos imbéciles que se convierten en videntes. Los videntes son seres humanos llenos de debilidades, o más bien, seres humanos llenos de debilidades son capaces de volverse videntes. Igual que en el caso de gente atroz que se convierten en magníficos científicos."

 

No. 19.

"La característica de los videntes de mala muerte es que están dispuestos a olvidar la maravilla que los rodea. Se quedan abrumados por el hecho de que VEN, y creen que su talento es lo que cuenta. Un vidente debe ser un parangón para superar la flojedad casi invencible de nuestra condición humana. Lo que hacen los videntes con lo que ven es más importante que el VER en sí."

 

No. 20.

"(...) ser brujo, es como ser zapatero o panadero. La meta de los nuevos videntes es sobrepasar esa condición. Ser más que brujo. Y para eso necesitan belleza y moralidad."

 

No. 21.

"¿Cuando estará usted en su casa? -  pregunté.

Me escudriñó.

- Cuando vengas -  repuso.

No se exactamente cuando pueda venir.

- Pues ven y no te preocupes.

¿Y si usted no está?

- Allí estaré - dijo, sonriendo, y se alejó.

Corrí tras él y le pregunté si podía llevar conmigo  una cámara para tomar fotos suyas y de su casa.

- Eso está fuera de cuestión - dijo con el entrecejo fruncido.

¿Y una grabadora? ¿Le molestaría?

- Me temo que tampoco de eso hay posibilidad.

Me molesté un poco y empecé a agitarme. Dije que no había ningún motivo lógico para su rechazo.

Don Juan movió la cabeza en sentido negativo.

-  Olvídalo -  dijo con fuerza - . Y si todavía quieres verme, no vuelvas a mencionarlo.

Presenté una débil queja final. Dije que las fotos y las grabaciones eran indispensables para mi trabajo. El respondió que sólo una cosa era indispensable para todo lo que hacíamos. La llamó "el espíritu".

-  No se puede prescindir del espíritu -  dijo - . Y tú no lo tienes. Preocúpate de eso y no de tus fotos."

 

No. 22.

"En tono dramático, don Juan aseveró que el bienestar era una condición que debía cultivarse, una condición con la que uno tenía que familiarizarse para buscarla.

-  Tu no sabes lo que es el bienestar porque nunca lo has sentido -  dijo. Yo no estuve de acuerdo. Pero él siguió argumentando que el bienestar era un logro que debía buscarse deliberadamente. Dijo que lo único que yo sabía buscar era un sentimiento de desorientación, malestar y confusión.

Rió con burla y me aseguró que, para lograr la hazaña de sentirme desdichado, yo debía trabajar en forma muy intensa, y que era absurdo el que nunca me hubiera dado cuenta de que lo mismo podía trabajar para sentirme completo y fuerte.

-  El chiste está en lo que uno recalca -  dijo - . O nos hacemos infelices o nos hacemos fuertes. La cantidad de trabajo es la misma."

 

No. 23.

"(...) -  no estás completo. No tienes paz.

La aserción me molestó. Me sentí ofendido. Pensé que don Juan no estaba calificado en modo alguno para juzgar mis actos ni mi personalidad.

-  Estás lleno de problemas -  dijo - . ¿Por qué?

Sólo soy un hombre, don Juan _repuse malhumorado.

Hice la afirmación en la misma vena en que mi padre solía hacerla. Cada vez que decía ser sólo un hombre, implicaba que era débil e indefenso y su frase, como la mía, rebosaba un esencial sentido de desesperanza.

Don Juan me escudriñó como el día en que nos conocimos.

(...) Yo también soy sólo un hombre, pero no lo digo como tu lo dices.

¿Cómo lo dice usted?

-  Yo me he salido de todos mis problemas. Qué lástima que la vida sea tan corta y no me permita aferrarme a todas las cosas que quisiera. Pero eso no es problema, ni punto de discusión; es solo una lástima.

Me gustó el tono de sus frases. No había en él desesperación ni compasión por sí mismo."

 

No. 24.

"Experimenté un sentimiento extremadamente agradable de paz y satisfacción; el mundo en aquél momento parecía en calma. La quietud era exquisita y al mismo tiempo enervante. No me hallaba acostumbrado a este tipo de silencio. Traté de hablar, pero don Juan me calló. Tras un rato, la tranquilidad del sitio afectó mi estado de ánimo. Me puse a pensar en mi vida y en mi historia personal y experimenté una familiar sensación de tristeza y remordimiento. Dije a don Juan que yo no merecía estar allí, que su mundo era fuerte y bello y yo era débil, y que mi espíritu había sido deformado por las circunstancias de mi vida.

El rió y amenazó con cubrirme la cabeza con tierra si seguía hablando en esa vena. Dijo que yo era un hombre. Y como cualquier hombre, merecía todo lo que era la suerte de los hombres: alegría, dolor, tristeza y lucha - , y la naturaleza de nuestros actos carecía de importancia siempre y cuando actuáramos como guerreros.

Bajando la voz casi hasta un susurro, dijo que, si en verdad sentía yo que mi espíritu estaba deformado, simplemente debía componerlo, purificarlo, hacerlo perfecto - , porque en toda nuestra vida no había otra tarea más digna de emprenderse. No arreglar el espíritu era buscar la muerte, y eso era igual que no buscar nada, pues la muerte nos iba a alcanzar de cualquier manera.

(...) Buscar la perfección del espíritu del guerreo es la única tarea digna de nuestra hombría."

 

No. 25.

"-  Uno necesita el ánimo de un guerrero para cada uno de sus actos -  dijo

- . De otro modo uno se enchueca y se afea. No hay poder en una vida que carece de este ánimo. Mírate tú mismo. Todo te ofende y te inquieta. Chillas y te quejas y sientes que todo el mundo te hace bailar a su son. Eres una hoja a merced del viento. No hay poder en tu vida. ¡Que feo debe sentirse eso!

Un guerreo en cambio, es un cazador. Todo lo calcula. Eso es control. Pero una vez terminados sus cálculos, actúa. Se deja ir. Eso es abandono. Un guerrero no es una hoja a merced del viento. Nadie lo empuja; nadie lo obliga a hacer cosas en contra de sí mismo o de lo que juzga correcto. Un guerreo está entonado para sobrevivir, y sobrevive del mejor modo posible."

 

No. 26.

"(...) Como ya sabes, tu espíritu estaba sin balance. Para contrarrestar eso, te enseñé la vida del guerrero. Pues bien, un guerrero empieza la faena con la certeza de que su espíritu está fuera de balance; pero a medida que va adquiriendo, sin pena ni apuro, control y conocimiento, también va haciendo lo mejor que puede por ganar ese balance.

En tu caso, como en el de todos los hombres, tu falta de balance se debía a la suma total de tus acciones (...)"

 

No. 27.

"-  Tienes que ser un hombre fuerte, y tu vida tiene que ser verdadera.

-  ¿Qué es una vida verdadera?

-  Una vida que se vive con la certeza nítida de estar viviéndola; una vida buena, fuerte."

 

No. 28.

"No hay enfermedades (...) Sólo hay idioteces (...)"

 

No. 29.

"Trepó hacia allá como una cabra montés. Me maravilló su estupenda agilidad.

Lentamente me arrastré sentado, roca abajo, y luego traté de subir corriendo la ladera de la montaña con el fin de alcanzar la saliente. Los últimos metros me agotaron por completo. En son de broma, pregunté a don Juan cuántos años tenía en realidad Opiné que, para llegar al lugar como él lo había hecho, era necesario ser muy joven y estar en perfectas condiciones.

-  Soy tan joven como quiero -  dijo él - . Esto también es cosa de poder personal. Si vas juntando poder, tu cuerpo puede realizar hazañas increíbles. En cambio, si disipas el poder te pones viejo y gordo de la noche a la mañana."

 

  1. 30.

"Le dije que su aptitud física me tenía en verdad atónito.

-  Todo el tiempo he estado tratando de dártela a notar -  dijo.

¡Usted no es viejo para nada, don Juan!

-  Claro que no. He estado tratando de que lo notes.

¿Cómo le hace usted?

-  No hago nada. Mi cuerpo se siente perfectamente, eso es todo. Me trato muy bien; por eso no tengo motivo para sentirme cansado o incómodo. El secreto no está en lo que tú mismo te haces, sino más bien en lo que no haces."

 

No. 31.

"(...) Una cosa es cierta, no has cuidado tu cuerpo. Estás demasiado gordo. No quise decirte nada antes. Siempre hay que dejar que los otros hagan lo que tienen que hacer. (...)"

 

No. 32.

"Debes estirar tu cuerpo muchas veces durante el día (...) Mientras más veces mejor, pero más después de un largo período de trabajo o un largo período de descanso."

 

No. 33.

"(...) Un guerrero camina kilómetros y kilómetros cada día (...)"

 

No. 34.

"(...) Comió con la mayor lentitud y no pronunció una sola palabra. Su absoluta concentración en el comer me llevó a tomar conciencia de que todos ellos hacían lo mismo: tragaban en completo silencio."

 

No. 35.

"Sábado, Agosto 19 de 1.961.

Ayer en la mañana, don Juan y yo fuimos a desayunar al pueblo y desayunamos en una fonda. El me aconsejó no cambiar demasiado drásticamente mis hábitos alimenticios.

-  (...) Te enfermarías si no comieras tu comida.

Él mismo comió con gran apetito. Cuando hice una broma al respecto, se

limitó a decir:

-  A mi cuerpo le gusta todo."

 

No. 36

"Ser cazador es mucho más que sólo atrapar animales (...) Un cazador digno de serlo no captura animales porque pone trampas, ni porque conoce las rutinas de su presa, sino porque él mismo no tiene rutinas. Esa es su ventaja. No es de ningún modo como los animales que persigue, fijos en rutinas pesadas y en caprichos previsibles; es libre, fluido, imprevisible."

 

No. 37

"Un buen cazador cambia de proceder tan a menudo como lo necesita (...)"

 

No. 38

"Hay que hacerse responsable de estar en un mundo extraño (...) Estamos en un mundo extraño, has de saber (...) Para ti el mundo es extraño porque cuando no te aburre estás enemistado con él. Para mi el mundo es extraño porque es estupendo, pavoroso, misterioso, impenetrable; mi interés ha sido convencerte de que debes hacerte responsable por estar aquí,  en este maravilloso mundo (...) en este maravilloso tiempo. Quise convencerte de que debes aprender a hacer que cada acto cuente, pues vas a estar aquí sólo un rato corto, de hecho muy corto, para presenciar todas las maravillas que existen.

Insistí que aburrirse con el mundo o enemistarse con él era la condición humana.

-  Pues cámbiala -  repuso con sequedad - . Si no respondes al reto, igual te valdría estar muerto."

 

No. 39

 "(...) los nuevos videntes propusieron que si los guerreros quieren  penetrar en lo desconocido tienen que conservar su energía. Pero, ¿de donde  van a conseguir la energía, si toda ella ya está usada? La conseguirán  dicen (...) destruyendo hábitos innecesarios."

 

No 40

"-  La gente casi nunca se da cuenta de que podemos cortar cualquier cosa de nuestras vidas en cualquier momento, así nomás -chasqueó los dedos- ."

 

No 41

"(...) Un acechador lo acecha todo. Inclusive a sí mismo.

- ¿Cómo lo hace?

-  Un acechador impecable lo convierte todo en presa. El Nagual me dijo que es posible llegar a acechar nuestras propias debilidades (...)

(...) - ¿Cómo es posible acechar las propias debilidades, Gorda?

-  Del mismo modo que se acecha una presa. Descifras tus costumbres hasta conocer todas las consecuencias de tus debilidades y te abalanzas sobre ellas y las coges como a conejos en una jaula (...)

(...) -  Pero acechar las propias debilidades no implica estrictamente el deshacerse de ellas -  dijo - . Puedes estar acechándolas desde ahora hasta el día del juicio final sin que nada varíe un ápice (...) En realidad, lo que un guerrero necesita para ser un acechador impecable es tener un propósito."

 

No 42

"- ¿Se le ha ocurrido alguna vez, don Juan, que a lo mejor no quiero cambiar?

-  Si, se me ha ocurrido. Yo tampoco quería cambiar, igual que tú. Sin embargo, no me gustaba mi vida; estaba cansado de ella, igual que tú. Ahora no me alcanza la que tengo."

 

No 43

"(...) a veces me haces acordar de mí mismo (...) Tampoco yo quería seguir el camino del guerrero. Creía que tanto trabajo era para nada, y puesto que todos vamos a morir, ¿qué importaba el ser un guerrero? Me equivocaba. Pero tuve que descubrirlo por mi propia cuenta. Cuando llegues a descubrir que te equivocas, y que ciertamente hay un mundo de diferencia, podrás decir que estás convencido. Y entonces puedes seguir adelante por tu cuenta. (...)"

 

No 44

"- ¿Por qué hace usted todo esto por mí, don Juan? -  pregunté.

Se quitó el sombrero y se rascó las sienes en fingido desconcierto.

-  Tengo un gesto contigo -  dijo suavemente - . Otras personas han tenido contigo un gesto similar; algún día tú mismo tendrás el mismo gesto con otros. Digamos que esta vez me toca a mí. Un día descubrí que, si quería ser un cazador digno de respetarme a mí mismo, tenía que cambiar mi forma de vivir. Me gustaba lamentarme y llorar mucho. Tenía buenas razones para sentirme víctima. Soy indio y a los indios los tratan como a perros. Nada podía yo hacer para remediarlo, de modo que sólo me quedaba mi dolor. Pero entonces mi buena suerte me salvó y alguien me enseñó a cazar. Y me di cuenta de que la forma como vivía no valía la pena vivirse... así que la cambié."

 

No 45

"En cuanto a su propio desarrollo, don Juan decía que el haber sido empujado al mundo de su benefactor le hizo comprender cuan fácil y conveniente le había sido dejar que su vida transcurriera sin disciplina alguna. Entendió que su error había consistido en creer que sus miras eran las únicas metas valiosas que un hombre podía tener. Toda su vida había sido un indigente; la ambición que lo consumía por tanto, era tener posesiones, ser alguien. Tanto le preocupó el afán de salir adelante y la desesperación de ver que no lo estaba logrando, que nunca tuvo tiempo de examinar cosa alguna. De buena gana se aunó a su benefactor porque creyó que se le estaba presentando una oportunidad de engrandecerse. Pensó que, por lo menos, podría aprender a ser brujo. La realidad de su encuentro con el mundo de su benefactor fue tan diferente que él la concebía como algo análogo al efecto de la conquista española en la cultura indígena. Algo que lo destruyó todo, pero que también llevó a una revalidación total."

 

No 46

"(...) Un cazador debe vivir como cazador para sacar lo máximo de su vida. Por desdicha, los cambios son difíciles y ocurren muy despacio; a veces un hombre tarda años en convencerse de la necesidad de cambiar. Yo tardé años, pero a lo mejor no tenía facilidad para la caza. Creo que para mí lo más difícil fue querer realmente cambiar."

 

No 47

"-  No me des la razón por las puras (...) En vez de estar de acuerdo tan fácilmente, debes actuar. Acepta el reto. Cambia.

- ¿Así no más?

-  Como lo oyes. El cambio del que te hablo nunca sucede por grados; ocurre de golpe. Y tú no te estás preparando para ese acto repentino que producirá un cambio total."

 

No 48

"(...) toma mucho tiempo limpiar la basura que un ser luminoso recoge en el mundo."

 

No 49

"(...) El Nagual decía que era inútil creer o esperar que sea posible cambiar los propios hábitos (...) Un guerrero sabe que no puede cambiar; es más: sabe que no le está permitido. Es la única ventaja que tiene un guerrero sobre un hombre común. El guerrero jamás se decepciona al fracasar en una tentativa de cambiar."

 

No 50

"(...) sólo podemos realmente cambiar si morimos."

 

No 51

"Una vez que decidiste venir a México debiste haber dejado todos tus pinches miedos (...) Tu decisión de venir debió haberlos vencido. Viniste porque querías venir. Ese es el modo del guerrero. Te lo he dicho mil veces: el modo más efectivo de vivir es como guerrero (...)"

 

No 52

"(...) Te has lamentado toda tu vida porque nunca te haces responsable de tus decisiones (...)"

 

No 53

"Decidir no significa escoger un momento arbitrario (...) Decidir significa que has puesto tu espíritu en orden impecable, y que has hecho todo lo posible por ser digno del conocimiento y el poder."

 

No 54

"Se escoge sólo una vez (...) Elegimos ser guerreros o ser hombres corrientes. No existe una segunda oportunidad. No sobre esta tierra."

 

No 55

"Una regla básica para un guerrero (...) es hacer sus decisiones con tanto cuidado que nada de lo que pueda ocurrir como resultado de ellas sea capaz de sorprenderlo, mucho menos menguar su poder."

 

No 56

"(...) un guerrero es, digamos, un prisionero del poder; un prisionero que puede hacer una decisión: la decisión de actuar como un guerrero impecable, o actuar como un asno (...)"

 

No 57

"(...) solo hay decisiones bien hechas o decisiones mal hechas. Si es una decisión mal hecha tu cuerpo lo sabe, y también el cuerpo de los demás; pero si es una decisión bien hecha, el cuerpo lo sabe y descansa y se olvida rapidísimo de que hubo una decisión. Vuelves a cargar tu cuerpo, ves, como una escopeta, para la siguiente decisión. Si quieres usar tu cuerpo otra vez para hacer la misma decisión, no funciona."

 

No 58

"Cuando un hombre decide hacer algo, debe ir hasta el fin, pero debe aceptar la responsabilidad por lo que hace. Haga lo que haga, primero debe saber por qué lo hace, y luego seguir adelante con sus acciones sin tener dudad ni remordimientos acerca de ellas."

 

No 59

"(...) Preocúpate y piensa antes de  hacer cualquier decisión, pero una vez que la hagas echa a andar libre de preocupaciones y de pensamientos; todavía habrá un millón de decisiones que te esperan. Ese es el modo del guerrero."

 

No 60

"(...) los guerreros (...) dan lo mejor de sí y después, sin remordimientos ni lamentos, se quedan tranquilos y dejan que el espíritu decida el resultado."

 

No 61

"Me instó a nombrar un asunto, un elemento de mi vida que hubiera ocupado todos mis pensamientos. Dije que el arte. Siempre quise ser artista y durante años me dedique a ello. Todavía conservaba el doloroso recuerdo de mi fracaso.

- Nunca has aceptado la responsabilidad de estar en este mundo impenetrable - dijo en tono acusador- . Por eso nunca fuiste artista, y quizá nunca seas cazador."

 

No 62

"- Un guerrero reconoce su dolor pero no se entrega a él - dijo don Juan- . Por eso el sentimiento de un guerrero que entra en lo desconocido no es de tristeza; al contrario, está alegre porque se siente humilde ante su gran fortuna, confiado en la impecabilidad de su espíritu, y sobre todo, completamente al tanto de su eficiencia. La alegría del guerrero le viene de haber aceptado su destino, y de haber calculado de verdad lo que le espera."

 

No 63

"(...) Entre carcajadas comentó que aún en el estado de conciencia acrecentada yo era un baboso a quien le encantaba la repetición y que periódicamente yo insistía en aburrirlo con mis estallidos de importancia personal. Dijo que si tenía que sucumbir, debía hacerlo luchando, no pidiendo perdón y sintiéndome inútil, y que no importaba un comino lo que fuera nuestro destino siempre que lo enfrentáramos con un abandono total."

 

No 64

"(...) ¿Por qué tratar de negar o modificar una cosa que no se puede sino aceptar?"

No 65

"Cada uno de nosotros es distinto, y por eso los detalles de nuestras luchas son distintos (...)"

 

No 66

"(...) Sientes que entregarte a las dudas y a las tribulaciones es la marca de un hombre sensitivo. Bueno, la verdad del asunto es que estás muy lejos de ser eso. ¿Por qué fingir, pues? Ya te dije el otro día: un guerrero se acepta con humildad así como es."

 

No. 67

"(...) el poder sólo llega tras haber aceptado nuestros destinos sin discusión (...)"

 

No. 68.

"Don Juan siempre había insistido en que nuestro peor enemigo era la incapacidad para aceptar la realidad de aquello que nos ocurre (...).

 

No. 69.

"- Tienen que pasarte cosas muy drásticas para que permitas a a tu cuerpo aprovechar lo que has aprendido -  dijo.

Aventuré la opinión de que, no siendo indio, carecía de las cualidades básicas para vivir la insólita existencia de un brujo.

-  Tal vez, si lograra desprenderme de todos mis compromisos, podría desenvolverme un poco mejor en su mundo -  dije - . O si me fuera con usted al desierto, a vivir allí. Como están las cosas, el hecho de tener un pié en cada mundo me hace inútil en ambos.

Se me quedó mirando un rato.

-  Este es tu mundo -  dijo, señalando la calle tumultuosa detrás de la ventana - . Eres hombre de ése mundo. Y allá afuera, en ese mundo, está tu campo de caza. No hay manera de escapar al hacer de nuestro mundo, por eso, lo que hace un guerrero es convertir su mundo en su campo de caza. Como cazador, el guerrero sabe que el mundo está hecho para usarse. De modo que lo usa hasta lo último. Un guerrero es como un pirata que no tiene escrúpulos en tomar y usar cualquier cosa que desee, sólo que el guerrero no se aflige ni se ofende cuando lo usan y lo toman a él."

 

No. 70.

"El caso no es el que tengas que vivir con todo esto. Tú eres todo esto. No estás solamente tolerándolo por lo pronto..."

 

No. 71

" -  Pero usted mismo dice, don Juan, que uno siempre puede fracasar.

-  Cierto. Uno siempre puede fracasar. Pero yo creo que tú te refieres a otra cosa. Quieres hallar una salida. Quieres tener la libertad de fracasar y salir corriendo cuando se te dé la gana. Es demasiado tarde para eso.  Un guerrero está en las manos del poder y su única libertad es elegir una vida impecable. No hay manera de fingir el triunfo o la derrota (...)"

 

No. 72

"(...) El refrenamiento es esperar con paciencia, sin prisa, sin angustia; es una sencilla y gozosa retención del pago que tiene que llegar."

 

No. 73.-

(...) Refrenamiento significa retener con el espíritu algo que el guerrero sabe que justamente debe cumplirse. No significa que el guerrero ande por ahí pensando en hacerle mal a alguien, o planeando cómo vengarse o saldar cuentas. El refrenamiento es algo independiente.

Mientras el guerrero tenga control, disciplina y la habilidad de escoger el momento oportuno, el refrenamiento asegura que recibirá su completo merecido quienquiera que se lo haya ganado."

 

No. 74.

"(....) Un guerrero sabe que espera y sabe lo que espera, y mientras espera no quiere nada y así cualquier cosita que recibe es más de lo que puede tomar. Si necesita comer halla el modo, porque no tiene hambre; si algo lastima su cuerpo halla el modo de pararlo, porque no siente dolor. Tener hambre o sentir dolor significa que uno se ha entregado y que ya no se es guerrero; las fuerzas de su hambre y su dolor lo destruirán."

 

No. 75.

"(...) un maestro no presiona a su aprendiz. Eso nada más fomentaría obsesión y morbidez."

 

No. 76.

"(...) Para lograr éxito en cualquier empresa se debe ir muy despacio, con mucho esfuerzo pero sin tensión ni obsesiones."

 

No. 77.

"(...) Tu no tienes prisa. Un guerrero nunca está ocioso ni tiene prisa (...)"

 

No. 78.

" -  Tengo todavía tantas cosas pendientes en mi vida -  dije. Tantas cosas sin resolver.

Don Juan chasqueó suavemente la lengua.

Nada está pendiente en el mundo -  dijo. Nada está terminado, pero nada está sin resolver. Duérmete."

 

No. 79.

"El mundo se ajusta a sí mismo (...)"

 

 

No. 80.

"(...) Descansa, olvídate de tí mismo, no tengas miedo a nada. Sólo entonces los poderes que nos guían nos abren el camino y nos auxilian. Sólo entonces."

 

No. 81.

"Conque temes al vacío de la vida de tu amigo. Pero no hay vacío en la vida de un hombre de conocimiento: te lo digo yo. Todo está lleno hasta el borde.

Don Juan se puso en pie y extendió los brazos como palpando cosas en el aire.

-  Todo está lleno hasta el borde -  repitió - , y todo es igual. Yo no soy como tu amigo que nada más se hizo viejo. Cuando yo te digo que nada importa, no lo digo como él. Para él, su lucha no valió la pena porque salió derrotado; para mí no hay victoria ni derrota, ni vacío. Todo está lleno hasta el borde y todo es igual y mi lucha valió la pena."

 

No. 82.

" En Oaxaca, don Juan pasó horas mirando cosas mundanas y triviales: el color desteñido de las paredes, las siluetas de las montañas lejanas, la configuración de las grietas en el cemento de las aceras, las caras de la gente (...)"

 

No. 83.

" La Gorda se levantó; estaba lista para salir. La llevé a pasear por la ciudad. Se veía muy contenta. Iba de lugar en lugar observando todo, deleitando sus ojos en el mundo. Don Juan me había dado esa imagen. Decía que un guerrero sabe que está esperando y también sabe que es lo que está esperando, y , mientras espera, deleita sus ojos en el mundo. Para él la máxima hazaña de un guerrero era el gozo (...)"

 

No. 84.

"(...) para reír necesitamos mirar con los ojos -  dijo - , porque sólo cuando miramos las cosas podemos captar el filo gracioso del mundo. En cambio, cuando nuestros ojos VEN, todo es tan igual que nada tiene gracia.

-  ¿Quiere usted decir, don Juan, que un hombre que VE nunca puede reír?

Permaneció en silencio un rato.

-  Tal vez haya hombres de conocimiento que nunca ríen -  dijo - . Pero no conozco ninguno. Los que conozco VEN y también miran, de modo que ríen.

-  ¿Lloraría así mismo un hombre de conocimiento?

-  Por supuesto. Nuestros ojos miran para que podamos reír o llorar, o regocijarnos, o estar tristes, o estar contentos. A mí personalmente no me gusta estar triste; por eso, cada vez que presencio algo que por lo común me entristecería, simplemente cambio los ojos y lo VEO en lugar de mirarlo. Pero cuando encuentro algo gracioso, miro y me rio."

 

No. 85.

"(...) Me aseguró que había un tinte de humor malicioso en cada una de sus clasificaciones, porque el humor era la única manera de contrarrestar la compulsión humana de hacer engorrosos inventarios y clasificaciones."

 

No. 86.

"-  Tienes una idea rara de lo que significa hablar en serio -  dijo - . Yo río mucho porque me gusta reír, pero todo lo que digo es totalmente en serio, aunque no lo entiendas. ¿Por qué debería ser el mundo sólo como tú crees que es? ¿Quién te dio la autoridad para decir eso?"

 

No. 87.

"(...) Añadió que el único modo de contrarrestar el devastador efecto del mundo de los brujos era reírse de él."

 

No. 88.

"(...) los acechadores aprenden a no tomarse en serio: aprenden a reírse de sí mismos. Puesto que no tienen miedo de hacer el papel de tontos, pueden hacer tonto a cualquiera."

 

No. 89.

" -  La vida de un guerrero no puede ser en modo alguno fría y solitaria y sin sentimientos, porque se basa en su afecto, su devoción, su dedicación a su ser amado (...)

(...) -  Esta es la predilección de los guerreros -  dijo - . Esta tierra, este mundo. Para un guerrero no puede haber un amor más grande (...)

-  Solamente si uno ama esta tierra con pasión inflexible puede uno librarse de la tristeza (...) Un guerrero siempre está alegre porque su amor es inalterable y su ser amado, la tierra, lo abraza y le regala cosas inconcebibles. La tristeza pertenece sólo a esos que odian al mismo ser que les da asilo."

 

No. 90.

"(...) la importancia personal es la fuerza detrás de todo ataque de melancolía (...) los guerreros tienen derecho a sentir estados de profunda tristeza, pero la tristeza les viene solamente para hacerlos reír."

 

No. 91.

"-  ¿A quien le importa la tristeza? -  dijo - . Piensa sólo en los misterios; el misterio es lo único que importa. Somos seres vivientes; tenemos que morir y renunciar a nuestra conciencia. Pero, si pudiéramos cambiar tan sólo un matiz, un hilo de eso, !qué misterios deben aguardarnos¡ !Qué misterios¡

 

No. 92.

"Un guerrero es alguien que busca la libertad, la tristeza no es libertad. Tenemos que quitárnosla de encima."

 

No. 93.

"(...) La mejor manera de deshacerse de la melancolía es reírse de ella."

 

No. 94.

"(...) Cuando no se tiene nada que perder se adquiere coraje. Somos temerosos únicamente en la medida en que tengamos algo a que aferrarnos."

 

No. 95.

"Lo que nos hace desdichados es la necesidad. Pero si aprendemos a reducir a nada nuestras necesidades, la cosa más pequeña será un verdadero regalo. Ten paz (...)"

 

No. 96.

"Al repasar su vida, cobró conciencia de que la única vez que no fue pobre ni tuvo necesidades concretas fue durante los años pasados con el nagual. Y supo entonces que la pobreza es un estado de ser y que lo había reclamado cuando sus necesidades concretas lo abrumaron."

 

No. 97.

"Una vez que hubo desaparecido el desapego, que era lo que le daba el poder de amar, sólo le quedaron las necesidades mundanas: la miseria y la desesperación, rasgos distintivos del mundo cotidiano.

 

No. 98.

"- ¿Que mas puede tener un hombre aparte de su vida y su muerte?"

 

No. 99.

"-  La sola idea de desapegarme de todo lo que conozco me da escalofríos -  dije.

¡Has de estar bromeando! Lo que debería darte escalofríos es no tener nada más que esperar que una vida de hacer lo que siempre has hecho. Piensa en el hombre que planta maíz año tras año hasta que está demasiado viejo y cansado para levantarse y se queda echado como perro viejo. Sus pensamientos y sentimientos, lo mejor que tiene, vagan sin ton ni son y se fijan en lo único que ha hecho: plantar maíz. Para mí, ese es el desperdicio más aterrrador que existe."

 

No. 100.

"Ya me dí al poder que a mi destino rige.

No me agarro ya de nada, para así no tener nada que defender.

No tengo pensamientos, para así poder ver.

No temo ya a nada, para así poder acordarme de mi (...)"

 

No. 101.

"Empezó por dejar en claro que para él todas las ruinas arqueológicas de México, especialmente las pirámides, eran dañinas para el hombre moderno. Describió las pirámides como desconocidas de pensamiento y acción. Dijo que cada parte, cada diseño representaba un esfuerzo calculado para registrar aspectos de atención absolutamente ajenos a nosotros. Para don Juan no eran solamente las ruinas de antiguas culturas las que contenían un elemento peligroso en ellas; todo lo que era objeto de preocupación obsesiva tenía un potencial dañino."

 

No. 102.

"¿De qué les sirve tener cuarzos bellamente pulidos si jamás encuentran el espíritu dador de poder? (...)"

 

No. 103.

"(...) quiero saber todo lo que pueda acerca de objetos de poder. Usted mismo ha dicho que saber es poder.

¡No! -  dijo categórico - . El poder depende de la clase de saber que se tenga. ¿De que sirve saber cosas que no valen la pena?"

 

No. 104.

"(...) El los había ayudado a todos impecablemente; por lo tanto, su espíritu estaba libre de tribulaciones y su mente libre de especulaciones inútiles (...)"

 

No. 105.

"(...) Negarte es una entrega, y no recomiendo ninguna cosa por el estilo. Ese es el motivo de que te deje hacer todas las preguntas que quieres. Si te forzara a parar de preguntar, podrías torcer tu voluntad tratando de obedecer. Entregarse a la negación es el peor de todos los modos de entrega; nos fuerza a creer que estamos haciendo cosas buenas, cuando en efecto sólo estamos fijos dentro de nosotros mismos (...)"

 

No. 106.

"Ser ermitaño es una entrega (...) Un ermitaño no está desapegado, pues se abandona voluntariamente a ser ermitaño."

 

No. 107.

"Mientras caminábamos, don Juan me dijo que quería advertirme nuevamente que, en el camino del guerrero es muy fácil perderse en complejidades. Dijo que los videntes se enfrentan a grandes enemigos que pueden destruir sus propósitos, enturbiar sus objetivos y debilitarlos, enemigos creados por el mismo conocimiento que los guerreros buscan, aunado al sentido de la indolencia, imprudencia e importancia personal que son partes integrales del mundo cotidiano."

 

No. 108.

"(...) Dijo que los hombres eran criaturas muy frágiles, y se hacían aún más frágiles a través de su vicio de entregarse a todo (...)"

 

No. 109.

"(...) Somos tantos los que sufrimos, los que tenemos nuestro infierno privado y particular, nacido de nuestra estupidez, que el espíritu no puede prestarnos atención."

 

No. 110.

" -  Claro que tenemos un lado oscuro (...) Matamos por capricho, ¿no es cierto? Quemamos a la gente en el nombre de Dios. Nos destruimos a nosotros mismos; aniquilamos la vida en este planeta; destruimos la tierra. Y luego nos ponemos un hábito y el Señor nos habla directamente.

¿Y qué nos dice el Señor? Nos dice que si no nos comportamos bien nos va a castigar. El Señor lleva siglos amenazándonos sin que las cosas cambien. Y no porque exista el mal, sino porque somos estúpidos. El hombre sí que tiene un lado oscuro, que se llama estupidez."

 

No. 111.

"Un hombre va al saber como a la guerra: bien despierto, con miedo, con respeto y con absoluta confianza. Ir de cualquier otra forma al saber o la guerra es un error, y quien lo cometa vivirá para lamentar sus pasos.

Le pregunté por que era así, dijo que, cuando un hombre ha cumplido estos cuatro requisitos, no hay errores por los que deba rendir cuentas; en tales condiciones sus actos pierden la torpeza de las acciones de un tonto. Si tal hombre fracasa, o sufre una derrota, sólo habrá perdido una batalla, y eso no provocará deploraciones lastimosas."

 

 

No. 112.

"(...) Le recordé que una vez me había dicho que la guerra era el estado natural de todo brujo, que la paz era una anomalía.

Es cierto -  admitió - . Pero la guerra, para un brujo, no significa actos de estupidez individual o colectiva ni una violencia absurda. La guerra para el brujo es la lucha total contra ese yo individual que ha privado al hombre de su poder."

 

No. 113.

" Estoy haciendo lo posible.

No. No estoy de acuerdo. Nada más dices esto porque te suena bien, de hecho, has estado diciendo lo mismo acerca de todo cuento haces. Llevas años haciendo lo posible, sin que sirva de nada. Hay que hacer algo para remediar eso."

 

No. 114.

"(...) Convertirse en guerrero impecable tarda años. Para poder resistir el impacto (...) debes ser mejor de lo que eres ahorita."

 

No. 115.

"He tratado de vivir de acuerdo a sus consejos -  dije - . Tal vez no sea yo lo mejor, pero soy lo mejor de mí mismo. ¿Es eso impecabilidad?

-  No. Debes ser aún mejor. Debes empujarte siempre más allá de tus límites.

-  Pero eso sería una locura, don Juan. Nadie puede hacer eso.

  Muchas cosas que haces ahora te habrían parecido una locura hace diez años. Las cosas esas núnca cambiaron, pero sí cambió la idea de tí mismo; lo que antes era imposible es ahora perfectamente posible, y a lo mejor el que logres cambiarte por completo es sólo cuestión de tiempo (...)"

 

No. 116.

"Todos pasamos por los mismos jalones (...) La única manera de vencerlos es persistir en actuar como guerrero. El resto viene de sí mismo y por sí mismo."

 

No. 117.

"(...) todos pasamos por las mismas dudas. Nos da miedo volvernos locos, pero la desgracia es que, de a tiro, ya todos nosotros estamos locos."

 

No. 118.

"(...) te he oído decir que tus padres dañaron tu espíritu. Yo creo que el espíritu del hombre es algo que se daña fácilmente, aunque no con las mismas acciones que tú llamas dañinas. Creo que tus padres sí te dañaron haciéndote indulgente y flojo y dado a quedarte sentado más de la cuenta."

 

No. 119.

"La pena no encaja con el poder (...)"

 

No. 120

"(...) El camino del conocimiento se anda a la mala. Para aprender necesitamos que nos echen espuelas. En el camino del conocimiento siempre estamos peleando con algo, evitando algo, preparados para algo; y ese algo es siempre inexplicable, más grande y poderoso que nosotros (...)"

 

No. 121

"Tuve un deseo casi invencible de quejarme.  No era que resintiese nada que me hubiera ocurrido, pero anhelaba solaz y simpatía (...)"

 -  Sólo como un guerrero puede uno soportar el camino del conocimiento - dijo- .  Un guerrero no puede quejarse ni lamentar nada. Su vida es un desafío interminable, y no hay modo de que los desafíos sean buenos o malos.  Los desafíos son simplemente desafíos.

Su tono era seco y severo; su sonrisa cálida y apaciguadora".

 

No. 122

"El susto nunca daña a nadie. lo que daña el espíritu es tener siempre encima alguien que te pege y te diga qué hacer y qué no hacer"

 

No. 123

"Conque tienes miedo.  No hay nada nuevo en tener miedo.  No pienses en tu miedo. ¡Piensa en las maravillas de ver!

 

No. 124

"(...) para ser un guerrero sin par uno tiene que amar la libertad, y uno tiene que tener una despreocupación, un desinterés supremo.  Explicó que el camino del guerrero es algo extremadamente peligroso porque representa el lado opuesto de la situación del hombre moderno, que ha abandonado el reino de lo desconocido y de lo misterioso, y se ha instalado en el reino de lo funcional.  Le ha dado la espalda al mundo de los presentimientos y el júbilo y le ha dado la bienvenida al mundo del aburrimiento."

 

No. 125

"(...) todos desarrollamos en el curso de la vida una dirección según la cual  miramos (...).  Esa dirección termina por ser la de los ojos del espíritu.  Según pasan los años esa dirección se desgasta, se debilita y se hace desagradable y, puesto que estamos ligados a esa dirección particular, nos hacemos débiles y desagradables (...)"

 

No. 126

"A nosotros como individuos, nos toca oponernos a las fuerzas de nuestras vidas (...)

 

No. 127

"(...) Tú haces girar el mundo sobre el sentimiento de que todo es demasiado para tí."

 

No. 128.

"- ¿Por qué fue triste tu niñez? (...)

Le dije que mi infancia no había sido en verdad triste, sino acaso un poco difícil.

Todo el mundo siente lo mismo (...) También yo pasé de niño muchas desdichas y temores. Ser niño indio es duro, muy duro. Pero el recuerdo de aquel tiempo ya no tiene otro significado sino que fue duro. Dejé de pensar en las penalidades de mi vida aún antes de que aprendiera a ver."

 

No. 129.

"(...) La vida no ha sido ni buena ni mala conmigo; la vida ha sido dura. La vida es dura, y para un niño es a veces el horror mismo."

 

No. 130.

"¡No aguantas sin una ducha! A veces eres tan flojo que pienso que estás bromeando. Pero no es un chiste. A veces realmente no tienes ningún control, y las fuerzas de tu vida te agarran con entera libertad."

 

No. 131.

"Prometí a mi padre que viviría para destruir a sus asesinos. Años enteros cargué con esa promesa. Ahora la promesa está cambiada. Ya no me interesa destruir a nadie. He aprendido que todos los incontables caminos que uno recorre en su vida son todos iguales. Los opresores y los oprimidos se encuentran al final, y lo único que sigue valiendo es que la vida fue demasiado corta para ambos. Hoy no me siento triste porque mis padres murieran como murieron; me siento triste porque eran indios. Vivieron como indios y murieron como indios y núnca se dieron cuenta de que antes que nada eran gente."

 

No. 132.

"- ¿Está usted enojado conmigo don Juan? -  le pregunté

(...) Pareció sorprenderse de mi pregunta.

¡No! ¡Nunca me enojo con nadie! Ningún ser humano puede hacer nada lo bastante importante para enojarme. Uno se enoja con la gente cuando siente que sus actos son importantes. Yo ya no siento eso."

 

No. 133.

"(...) Nunca en mi vida me atreví a hablar con franqueza. Ahora no temo a nadie. Digo lo que siento. Para conocerme debes ser fuerte."

 

No. 134.

-  Estás metido en un pantano espantoso -  dijo - . Es demasiado tarde para retirarte, pero demasiado pronto para actuar. Lo único que puedes hacer es atestiguar. Estás en la miserable posición de una criatura que no puede regresar al vientre de la madre pero tampoco puede corretear y actuar. Lo único que una criatura puede hacer es atestiguar, y escuchar los estupendos cuentos de acción que le cuentan. Tú estas ahora en ese punto preciso. No puedes regresar al vientre de tu viejo mundo, pero tampoco puedes actuar con poder. Para ti no hay más que atestiguar actos de poder y escuchar cuentos, cuentos de poder."

 

No. 135.

"No hay nada malo en sentirse indefenso (...) Todos nosotros nos sentimos así. Acuérdate que hemos pasado una eternidad como niños indefensos (...) Un niño quiere actuar y, como no puede, se queja. No hay nada malo en eso, pero darse por entero a lamentos y protestas es otro asunto."

 

No. 136.

"(...) Don Juan añadió que la manera mas segura de subyugar el egoísmo era por medio de las actividades cotidianas de nuestras vidas. Mantenía que yo era eficiente en todo lo que hacía porque no tenía nadie que me hiciera la vida imposible y que no era nada del otro mundo andar derecho, si uno anda solo (...)"

 

No. 137.

(...) Sabemos que nada puede templar tan bien el espíritu de un guerrero como el tratar con personas imposibles en posiciones de poder. Sólo bajo esas circunstancias pueden los guerreros adquirir la sobriedad y la serenidad necesarias para ponerse frente a frente a lo que no se puede conocer."

 

No. 138.

"(...) Don Juan (...) dijo que era mucho más fácil comportarse bien bajo condiciones de máxima tensión que ser impecable en circunstancias normales."

 

No. 139.

"Vieras lo bien que puede uno actuar cuando tiene la espalda contra el paredón (...)"

 

No. 140.

"- ¿Cómo mide usted la derrota?

-  Cualquiera que se une al pinche tirano queda derrotado. El enojarse y actuar sin control o disciplina, el no tener refrenamiento, es estar derrotado."

 

No. 141.

"(...) los pinches tiranos se toman mortalmente en serio, mientras que los guerreros no."

 

No. 142.

"-  ¿Será peligroso? -  pregunté, sólo por decir algo.

Todo es peligroso - respondió- ."

 

No. 143.

"Lo más difícil en este mundo es adoptar el ánimo de un guerrero (...) de nada sirve estar triste y quejarse y sentirse justificado de hacerlo, creyendo que alguien nos está haciendo siempre algo. Nadie le está haciendo nada a nadie, mucho menos a un guerrero."

 

No. 144.

"(...) Un guerrero crea su propio ánimo (...)

-  Es conveniente actuar siempre con ese ánimo -  prosiguió - . Acaba con la idiotez y lo deja a uno purificado (...)

(...) yo insistí en que el ánimo de un guerrero no podía en modo alguno ayudarme a superar el sentimiento de ofensa, o el daño concreto, nacidos de las acciones de mis semejantes, como en el caso hipotético de ser vejado físicamente por una persona cruel y maliciosa colocada en una posición de autoridad.

Se carcajeó y admitió que el ejemplo venía al caso.

- Un guerrero podría sufrir daño, pero no ofensa -  dijo - . Para un guerrero no hay nada ofensivo en los actos de sus semejantes mientras él mismo está actuando dentro del ánimo correcto.

"El ánimo de un guerrero no es tan descabellado para tu mundo ni para el de nadie. Lo necesitas para salirte de todas tus idioteces."

Expliqué mi forma de razonar (...) Lo que me ofendía de mis semejantes era que actuaban con malicia y a sabiendas.

-  Ya se, ya se -  dijo don Juan con paciencia - . Lograr el ánimo de un guerrero no es cosa sencilla. Es una revolución (...) se necesita poder para llevarlo a cabo. " 

 

No. 145.

"(...) algo en nosotros tiende trampas para obligarnos a abandonar la empresa. El remedio es persistir a pesar de todas las barreras y desilusiones."

 

No. 146.

"Señalé que él siempre encontraba una falta en lo que yo hacía, sin importar como lo hiciera.

-  ¡Eso no es verdad! -  exclamó - . No hay falla en el camino del guerrero. Síguelo y nadie podrá criticar tus actos (...)"

 

No. 147.

"(...) Lo que un aprendiz necesita es la sobriedad y la fuerza. Por eso el maestro habla del camino del guerrero, o vivir como guererro. Esa es la goma que pega todas las partes en el mundo de un brujo (...) Sin la solidez y la serenidad del camino del guerrero, no hay posibilidad de resistir la senda del conocimiento."

 

No. 148.

"-  Sólo un sentimiento de suprema sobriedad puede tender un puente entre las contradicciones - dijo. - ¿Podría decirse, don Juan, que el arte es ese puente?

-  Al puente entre las contradicciones lo puedes llamar como quieras, arte, sobriedad, amor, o incluso gentileza, gracia."

 

No. 149.

"Te voy a enseñar a hacerte guerrero del mismo modo que te he enseñado a cazar. Pero te hago la advertencia de que aprender a cazar no te ha hecho cazador, ni el aprender a ser guerrero te hará guerrero."

 

No. 150.

"(...) Los guerreros impecables no pierden la razón. Permanecen intactos. Te he dicho muchas veces que los guerreros impecables  pueden ver mundos horripilantes y sin embargo, en su trato cotidiano, nadie lo notaría. Hablan y ríen con sus amigos o con extraños como si nada hubiera ocurrido."

 

No. 151.

"(...) Debes entender que un guerrero no es ningún tonto. un guerrero es un cazador inmaculado que anda a la caza de poder; no está borracho ni loco, y no tiene tiempo ni humor para fanfarronear, ni para mentirse a sí mismo, ni para equivocarse en la jugada. La apuesta es demasiado alta. Lo que pone en la mesa es su vida dura y ordenada, que tanto tiempo le llevó perfeccionar. No va a desperdiciar todo eso por un estúpido error de cálculo, o por tomar una cosa por lo que no es."

 

No. 152.

"(...) Un guerrero trata todo con respeto y no pisotea nada a menos que tenga que hacerlo (...)"

 

No. 153.

"Le dije que era muy amable de su parte el decir que debíamos recobrar el juicio cuando en realidad yo era el único que debía hacerlo. replicó que la suya no era amabilidad sino simplemente comportamiento de guerrero, puesto que ser un guerrero implicaba (...) estar siempre en guardia contra la natural brusquedad de la conducta humana. Dijo que un guerrero es, en esencia, un ser implacable, de recursos muy fluidos y de gustos y conductas muy refinados; un ser cuya tarea en este mundo es afilar sus aristas cortantes, una de las cuales es la conducta, para que así nadie sospeche de su inexorabilidad."

 

No. 154.

"El sino de un guerrero es inalterable (...) El desafío consiste en cuan lejos puede uno llegar dentro de esos rígidos confines y qué tan impecable puede uno ser.

Si hay obstáculos en su camino, el guerrero intenta. Si encuentra dolor y privaciones insoportables en su sendero, el guerrero llora, sabiendo que todas sus lágrimas puestas juntas no cambiarían un milímetro la línea de su sino."

 

No. 155.-

"La diferencia básica entre un hombre común y un guerrero es que un guerrero toma todo como un desafío (...) mientras un hombre ordinario toma todo como bendición o maldición (...)"

 

No. 156.

"(...) Un guerrero no se abandona a nada, ni siquiera a su muerte. Un guerrero no es un socio voluntario; un guerrero no está disponible, y si se mete con algo, puedes tener la certeza que sabe lo que está haciendo."

 

No. 157.

"Un guerrero debe advertirlo todo (...) Esa es su peculiaridad (...) y en ello radica su ventaja."

 

No. 158.-

"(...) algo en el guerreo se da cuenta siempre de cada cambio. La meta del cambio del guerrero es precisamente cultivar y mantener ese sentido de darse cuenta. El guerreo lo limpia, lo pule y lo tiene siempre funcionando."

 

No. 159.

"(...) dijo que un guerrero siempre se cercioraba de que todo estuviese en orden, no porque creyera que iba sobrevivir la prueba que se hallaba a punto de emprender, sino porque era parte de su conducta impecable."

 

No. 160.

"(...) Dijo que un guerrero no debía dejar nada liberado al azar, que un guerrero era realmente capaz de alterar el curso de los sucesos, valiéndose del poder de su conciencia y de la inflexibilidad de su propósito (...)."

 

No. 161.

"El espíritu de un guerrero no está engranado para la entrega y la queja, ni está engranado para ganar o perder. El espíritu de un guerrero sólo está engranado para la lucha, y cada lucha es la última batalla del guerrero sobre la tierra. De allí que el resultado le importe muy poco. En su última batalla sobre la tierra, el guerrero deja fluir su espíritu libre y claro, y mientras libra su batalla, sabiendo que su voluntad es impecable, el guerrero ríe y ríe."

 

No. 162.

"(...) don Juan hizo un cómico gesto de desesperanza llevándose las manos a las mejillas y suspirando hondamente. -  Deja en paz tu mundo civilizado - dijo- . Déjalo! Nadie te pide que te portes como un loco. Ya te lo he dicho: un guerrero necesita ser perfecto para manejar los poderes que caza; ¿cómo puedes concebir que un guerrero no sea capaz de diferenciar las cosas? En cambio tú, amigo mío, que conoces lo que es el mundo real, te perderías y morirías en un instante si tuvieras que depender de tu capacidad para distinguir qué cosa es real y cual no (...) (...) - No trato de convertirte en un hombre enfermo y loco - prosiguió don Juan- . Eso puedes hacerlo tú mismo sin ayuda mía. Pero las fuerzas que nos guían te trajeron a mí, y yo me he esforzado por enseñarte a cambiar tus costumbres idiotas y vivir la vida fuerte y clara de un cazador. Luego las fuerzas volvieron a guiarte y me dijeron que debes aprender a vivir la vida impecable de un guerrero. Al parecer no puedes. Pero, ¿quien sabe? Somos tan misteriosos y tan temibles como este mundo impenetrable, conque ¿quién sabe de lo que seas capaz?

 

No. 163.

"Ser guerrero no es el simple asunto de nomás querer serlo. Es más bien una lucha interminable que seguirá hasta el último instante de nuestras vidas. Nadie nace guerrero, exactamente igual que nadie nace siendo un ser razonable. Nosotros nos hacemos lo uno o lo otro."

 

No. 164.

"(...) Ser perfecto en circunstancias perfectas es ser un guerrero de papel (...)"

 

No. 165.

"(...) Un guerrero, mi amiguito, es alguien que siempre manda."

 

No. 166.-

"(...) Debes cultivar el sentimiento de que un guerrero no necesita nada.

Dices que necesitas ayuda. ¿Ayuda para qué? Tienes todo lo necesario para el viaje extravagante que es tu vida. He tratado de enseñarte que la verdadera experiencia es ser un hombre, y que lo que cuenta es estar vivo; la vida es la vueltita que ahora estamos tomando. La vida en sí misma es suficiente y se explica sola, y es completa.

Un guerrero entiende eso y vive de acuerdo a eso; por lo tanto, uno puede decir sin ser presumido, que la experiencia de experiencias es el ser un guerrero.

Pareció esperar respuesta. Titubee un momento. Quería elegir  cuidadosamente mis palabras.

-  Si un guerrero necesita alivio -  prosiguió - , simplemente elige a cualquiera y  le expresa a esa persona cada detalle de su tumulto. Después de todo, el guerrero no busca que le entiendan o le ayuden; con hablar simplemente busca aliviar su presión. Eso es, siempre y cuando el guerrero sea dado a hablar; si no lo es, no le dice nada a nadie. Pero tu no vives totalmente como guerrero. No todavía. Y los obstáculos que te salen al encuentro han de ser verdaderamente monumentales. Te entiendo perfectamente.

No se hacía el gracioso. A juzgar por la preocupación en su mirada, parecía ser alguien que ha andado por esos rumbos (...)."

 

No. 167.

"No se trata de tenerle confianza a nadie. Se trata de una lucha de guerrero (...)"

 

No. 168.

"(...) un guerrero no busca nada que le consuele (...)"

 

No. 169.

"Para convertirse en un hombre de conocimiento hay que ser un guerrero, no un niño llorón. Hay que luchar sin entregarse, sin una queja, sin titubear, hasta que uno vea, sólo entonces puede uno darse cuenta que nada  importa."

 

No. 170.

"Con voz serena don Juan me dijo (...) que el espíritu no es algo que uno podría usar o comandar a hacer que se moviera de ninguna forma, no  obstante uno puede usarlo, comandarlo, moverlo como se le dé a uno la gana. Esta contradicción, según dijo, es la esencia de la brujería. Y por no entenderla, generaciones enteras de brujos habían sufrido dolores y pesares inimaginables. Los brujos de hoy en día, en un esfuerzo por evitar pagar este exorbitante precio de dolor, habían desarrollado un código de conducta llamado "el camino del guerrero", o la acción impecable. Un código de conducta que los preparaba realzando su cordura y su prudencia."

 

No. 171.

"El verdadero desafío (...) fue encontrar un sistema de conducta que no fuera trivial o caprichoso, y que fuera capaz de combinar la moralidad y el sentido de la belleza que distinguen a los brujos videntes de los simples hechiceros. Y ese sistema se llama el arte del acecho."

 

No. 172.

"Acechar es un arte. Para un brujo, puesto que no es mecenas ni vendedor de arte, la única importancia de una obra de arte es que puede ser lograda

 

No. 173.

"(...) Don Juan subrayó que la fuerza de la que hablaba no era solamente la convicción. Nadie podría tener convicciones más fuertes que los antiguos videntes, y sin embargo eran débiles. Tener fuerza interna significaba poseer un sentido de ecuanimidad, casi de indiferencia, un sentimiento de sosiego, de holgura. Pero sobre todo, significaba tener una inclinación natural y profunda por el examen, por la comprensión. Los nuevos videntes llamaron sobriedad a todos estos rasgos de carácter."

 

No. 174.

"Reiteró que (...) los nuevos videntes daban el más alto valor a las comprensiones profundas que no eran producto de la emoción."

 

No. 175.

"(...) Para comprender uno necesita de sensatez, de cordura, no de emocionalidad. No te confíes en aquellos que lloran con la emoción de comprender, porque no han comprendido nada."

 

No. 176.

"Recuerda lo que te he dicho - dijo- . No le des mucha importancia a las comprensiones emocionales (...)"

 

No. 177.

"(...) Don Juan me había dicho que sin tristeza y añoranza uno no está completo, pues sin ellas no hay sobriedad, no hay gentileza. Decía que la sabiduría sin gentileza y el conocimiento sin sobriedad son inútiles."

 

No. 178.

"- Los brujos dicen (...) que los más increíbles logros de la percepción son puras idioteces si no están acompañados de ciertos estados de ánimo claves, que les dan valor y seriedad (...)"

 

No. 179.

"Un guerrero no puede sentirse desamparado (...) Ni desconcertado, ni asustado, bajo ninguna circunstancia. Para un guerrero solo hay tiempo para su impecabilidad; todo lo demás agota su poder, la impecabilidad lo renueva."

 

No.180.

"Volvamos a mi vieja pregunta, don Juan, ¿Qué es la impecabilidad?

- Sí, volvemos a tu vieja pregunta y por supuesto volvemos a mi vieja respuesta: "La impecabilidad es hacer lo mejor que puedas en lo que fuese."

 

No. 181.

"No importa lo que nadie diga ni haga -  afirmó - . Tu debes ser impecable. La lucha se libra en nuestro pecho.

Me dió varios ligeros golpes en el pecho.

Si tu padre o tu abuelo se hubieran propuesto a ser impecables (...) no habrían perdido el tiempo en discusiones bizantinas. Hay que dedicar todo el tiempo y toda la energía para poder superar la propia estupidez. Y eso es lo importante. El resto no vale la pena. Nada de lo que tu padre y abuelo dijeron acerca de la iglesia les proporcionó bienestar. En cambio, el ser un guerrero impecable te dará vigor y juventud y poder. De modo que lo que debes hacer es escoger sabiamente."

 

 

No. 182.

"Yo lo veo a usted como un hombre de gran moralidad (...)

-  Lo que tu estas viendo como moralidad es simplemente mi impecabilidad - dijo.

-  El concepto de impecabilidad, así como el de deshacerse de la importancia personal, es un concepto demasiado vago para serme útil -  le comenté.

Don Juan se atragantó de risa, y yo lo desafié a que explicara la impecabilidad.

-  La impecabilidad no es otra cosa que el uso adecuado de la energía -  dijo - Todo lo que yo te digo no tiene un ápice de moralidad. He ahorrado energía y eso me hace impecable. Para poder entender esto, tu tienes que haber ahorrado suficiente energía o no lo entenderás jamás."

 

No. 183.

"-  La impecabilidad, como tantas veces te lo he dicho, no es moralidad (...)  Sólo parece ser moralidad. La impecabilidad es, simplemente el mejor uso de nuestro nivel de energía. Naturalmente requiere frugalidad, previsión, simplicidad, inocencia y, por sobre todas las cosas, requiere de la ausencia de imágen de sí. Todo esto se parece al manual de vida monástica, pero no es vida monástica."

 

No. 184

"En la vida del guerrero sólo hay una cosa, un único asunto que en realidad no está decidido: Qué tan lejos puede uno avanzar en la senda del conocimiento y del poder. Ese es un asunto abierto y nadie puede predecir el resultado. Una vez te dije que la libertad que un guerrero tiene, es actuar impecablemente, o bien actuar como un imbécil. La impecabilidad es de verdad el único acto que es libre, y por ello, la verdadera medida del espíritu de un guerrero."

 

 

No. 185

"(...) -  No te disculpes (:::) Las disculpas son una idiotez. Lo que realmente importa es el ser un guerrero impecable (...)"

 

No. 186

" - Tener sensibilidad es una condición natural de cierta gente - dijo- . Tú no la tienes. Pero tampoco yo. A fin de cuentas, la sensibilidad importa muy poco.

¿Qué es entonces lo que importa? - pregunté.

Pareció buscar una respuesta adecuada.

-  Lo que importa es que un guerrero sea impecable - dijo al fin- . Pero eso es solo una manera de andarse por las ramas. Tú ya has terminado algunas tareas (...) y creo que ya es hora de mencionar la fuente de todo lo que importa. Así, pues diré que lo importante para un guerrero es llegar a la totalidad de uno mismo.

¿Qué es la totalidad de uno mismo don Juan?

Dije que nada mas iba a mencionarla. Todavía quedan en tu vida muchos cables sueltos que debes atar antes de que podamos hablar de la totalidad de uno mismo."

 

No. 187.

"Don Juan suspiró.

-  Que tarde más espléndida - dijo, mirando el cielo.

-  No me gusta la ciudad de México - dije.

- ¿Por qué?

-  Odio el smog.

Meneó rítmicamente la cabeza, como asintiendo mis palabras.

-  Preferiría estar con usted en el desierto, o en las montañas dije.

-  Si yo fuera tú, nunca diría eso -  replicó.

-  No quise decir nada malo, don Juan.

Eso ya lo sabemos. Pero eso no es lo que importa. Un guerrero o cualquier hombre si a esas vamos, no puede de ningún modo lamentarse por no estar en otra parte; un guerrero porque vive del desafío, un hombre común porque no sabe dónde lo va a encontrar su muerte."

 

No. 188.

"Piensas que hay dos mundos para ti - dijo- ; dos caminos. Pero nada más hay uno. El protector te enseñó esto con claridad increíble. El único mundo a tu disposición es el mundo de los hombres, y de ese mundo no te puedes salir.

¡Eres un hombre! El protector te enseñó el mundo de la felicidad, donde no hay diferencias porque no hay nadie que pregunte por las diferencias. Pero ése no es el mundo de los hombres. El protector te sacó de él y te enseñó cómo piensa y lucha un hombre. ¡Ese es el mundo del hombre! Y ser hombre es estar condenado a ese mundo. Eres vanidoso, crees que vives en dos mundos, pero eso es pura vanidad. Hay un solo mundo para nosotros. Somos hombres, y debemos estar conformes con el mundo de los hombres."

 

No. 189.

" – Este es tu mundo. No puedes renunciar a él. Es inútil enojarse y desilusionarse con uno mismo (...)".

 

No. 190.

" -  ¿A qué llama usted el mundo?

-  El mundo es todo lo que está encajado aquí - dijo, y pateó el suelo- . La vida, la muerte, la gente, los aliados y todo lo demás que nos rodea. El mundo es incomprensible. Jamás lo entenderemos; jamás desenredaremos sus secretos. Por eso debemos tratarlo como lo que es: !un absoluto misterio! Pero un hombre corriente no hace esto. El mundo nunca es un misterio para él, y cuando llega a viejo está convencido que no tiene más por que vivir. Un viejo no ha agotado el mundo. Sólo ha agotado lo que la gente hace. Pero en su estúpida confusión cree que el mundo ya no tiene misterios para él. ¡ Qué precio tan calamitoso pagamos por nuestros resguardos!

Un guerrero se da cuenta de esta confusión y aprende a tratar las cosas debidamente. Las cosas que la gente hace no pueden, bajo ninguna condición, ser más importantes que el mundo. De modo que un guerrero trata el mundo como un interminable misterio, y lo que la gente hace como un desatino sin fin."

 

No. 191.

"(...) Dijo que aprender por medio de la conversación era no solo un desperdicio sino una estupidez, porque el aprender era la tarea más difícil que un hombre podía echarse encima (...)"

 

No. 192.

"Le dije que esa explicación me confundía más aún. Repuso que ése era el motivo de que no quisiera explicar sus actos, y que las explicaciones no eran necesarias. Dijo que lo único que contaba era la acción. Actuar en vez de hablar."

 

No. 193

"(...) un hombre de conocimiento vive de actuar, no de pensar en actuar, ni de pensar que pensará cuando termine de actuar."

 

No. 194.

"- Sólo hay un modo de aprender: poniendo manos a la obra. No tiene caso no mas estar hablando del poder. Si quieres conocer lo que es el poder, y si quieres guardarlo, debes emprender todo por tu cuenta."

 

No. 195

"- Eso es lo malo de hablar - dijo -. Siempre lleva a confundir las cosas. Si uno se pone a hablar de hacer, siempre termina hablando algo de más. Lo mejor es no decir nada y no más actuar."

 

No. 196.

"Uno aprende a actuar como guerrero actuando, no hablando."

 

No. 197.

"(...) estar convencido significa que puedes actuar por ti mismo (...)"

 

No. 198.

"(...) Si no llegas a lograr esto, todo lo que has aprendido y has hecho conmigo será mera plática, simplemente palabras. Y las palabras valen poco."

 

No. 199.

"Queda mucho por hacer. Apenas empiezas."

 

No. 200.

"Tardarás años en convencerte, y luego, tardarás años en actuar como corresponde. Ojalá te quede tiempo."

 

No. 201

"No tienes tiempo, amigo mío -dijo él-. Esa es la desgracia de los seres humanos. Ninguno de nosotros tiene tiempo suficiente, y tu continuidad no tiene sentido en este mundo de pavor y misterio. Tu continuidad sólo te hace tímido. Tus actos no pueden de ninguna manera tener el gusto, el poder, la fuerza irresistible de los actos realizados por un hombre que sabe que está librando su última batalla sobre la tierra. En otras palabras, tu continuidad no te hace feliz ni poderoso."

 

No. 202

"-¿Es tan terrible ser tímido?

-No. No lo es si vas a ser inmortal, pero si vas a morir no hay tiempo para  la timidez, sencillamente porque la timidez te hace agarrarte de algo que  sólo existe en tus pensamientos. Te apacigua mientras todo está en calma, pero luego el mundo de pavor y misterio abre la boca para ti, como la abrirá para cada uno de nosotros, y entonces te das cuenta de que tus caminos seguros nada tenían de seguro (...)"

 

No. 203

"(...) durante nuestra vida activa, nunca tenemos la oportunidad de ir más  allá del nivel de la mera preocupación, ya que desde tiempos inmemoriales,  el arrullo de la vida cotidiana nos adormece. No es sino hasta el momento de estar al borde de la muerte, que nuestra preocupación ancestral acerca de nuestro destino cobra un diferente cariz. Comienza a presionarnos para que veamos a través de la niebla de la vida diaria. Pero por desgracia, este despertar siempre viene de la mano con la pérdida de energía provocada por la vejez. Y no nos queda fuerza suficiente para transformar nuestra preocupación en un descubrimiento pragmático y positivo. A esta altura, todo lo que nos queda es una angustia indefinida y penetrante; un anhelo de algo incomprensible; y una rabia comprensible, por haber perdido todo."

 

No. 204

"(...) Morir es algo monumental. Es algo mucho más que estirar la pata y ponerte tieso."

 

No. 205.

"(...) la idea de la muerte es lo único que templa nuestro espíritu."

 

No. 206

"(...) Uno de los dos aquí tiene que cambiar, y aprisa. Uno de nosotros tiene que aprender de nuevo que la muerte es el cazador, y que siempre está a la izquierda. Uno de nosotros tiene que pedir consejo a la muerte y dejar la pinche mezquindad de los hombres que viven sus vidas como si la muerte núnca los fuera a tocar."

 

No. 207.

"(...) ¿Qué crees que podemos hacer?

Pensé que la pregunta era retórica, pero él hizo un gesto con las cejas instándome a responder.

-Vivir lo más felices que podamos -dije.

-¡Correcto! ¿Pero conoces a alguien que viva feliz?

Mi primer impulso fue decir que si; pensé que podía usar como ejemplo, a Varias personas que conocía. Pero al pensarlo mejor supe que mi esfuerzo sería sólo un hueco intento de exculparme.

-No -dije-. En vedad no.

-Yo si -dijo don Juan-. Hay algunas personas que tienen mucho cuidado con la naturaleza de sus actos. Su felicidad es actuar con el conocimiento pleno de que no tienen tiempo; así, sus actos tienen un poder peculiar (...)"

 

No. 208.

"(...) No hay nada en este mundo de lo cual un guerrero no pueda dar razón. Verás, un guerrero se considera ya muerto, y así no tiene ya nada que perder. Ya le pasó lo peor, y por lo tanto se siente tranquilo y sus pensamientos son claros; a juzgar por sus actos o sus palabras, uno jamás sospecharía que un guerreo lo ha presenciado todo."

 

No. 209.

"Hago lo mejor que puedo, don Juan.

- No. No sabes lo que puedes.

- Hago cuanto puedo.

Te equivocas otra vez. Puedes hacer más. Hay una cosa sencilla que anda mal contigo: crees tener mucho tiempo."

 

No. 210.

"-No es tan complicado como lo haces parecer. La clave de todos estos asuntos de impecabilidad es el sentido de tener o no tener tiempo. Por regla general, cuando te sientes y actúas como un ser inmortal que tiene todo el tiempo del mundo, no eres impecable; en esos momentos debes volverte, mirar alrededor tuyo, y entonces te darás cuenta de que tu sentimiento de tener tiempo es una idiotez. ¡No hay sobrevivientes en esta tierra!"

 

No. 211.

"-No tienes tiempo para esta explosión, idiota. Esto, lo que estás haciendo ahora, puede ser tu último acto sobre la tierra. Puede muy bien ser tu último acto sobre la tierra. Puede muy bien ser tu última batalla. No hay poder capaz de garantizar que vayas a vivir un minuto más.

-Ya lo sé - dije con ira contenida.

No. No lo sabes. Si lo supieras serías un cazador."

 

No. 212.

"-Mírame a mí -dijo-. Yo no tengo duda ni remordimiento. Todo cuanto hago es mi decisión y mi responsabilidad. La cosa más simple que haga, llevarte a caminar por el desierto, por ejemplo, puede muy bien significar mi muerte. La muerte me acecha. Por eso, no tengo lugar para dudas ni remordimientos. Si tengo que morir como resultado de sacarte a caminar, entonces debo morir.

Tú, en cambio, te sientes inmortal, y las decisiones de un inmortal pueden cancelarse o lamentarse o dudarse. En un mundo donde la muerte es el cazador, no hay tiempo para lamentos ni dudas, amigo mio. Sólo hay tiempo para decisiones."

 

 

No. 213.

"(...) Pon tu atención en el lazo que te une con tu muerte, sin remordimiento, ni tristeza ni preocupación. Pon tu atención en el hecho de que no tienes tiempo, y deja que tus actos fluyan de acuerdo con eso. Que cada uno de tus actos sea tu última batalla sobre la tierra. Sólo bajo tales condiciones tendrán tus actos el poder que les corresponde. De otro modo serán, mientras vivas, los actos de un hombre tímido."

 

No. 214.

"Piensa ahora en tu muerte (...) Está al alcance de tu brazo. Puede tocarte en cualquier momento, así que de veras no tienes tiempo para pensamientos y humores de cagada. Ninguno de nosotros tiene tiempo para eso."

 

No. 215.

"Ya se que te crees podrido (...) Ese es tu hacer. Ahora, con el fin de afectar ese hacer, voy a recomendarte que aprendas otro. De ahora en adelante, y durante un lapso de ocho días, quiero que te digas mentiras. En vez de decirte la verdad, que eres feo y estás podrido y no tienes remedio, te dirás exactamente lo contrario, sabiendo que mientes y que no hay esperanza para ti (...) A lo mejor te engancha otro hacer, y a lo mejor te das cuenta de que ambos haceres son mentira, son irreales, y que prenderte en cualquiera es una pérdida de tiempo, porque lo único real es el ser que hay en ti y que va a morir (...)"

 

No. 216.

"(...) La muerte es la única consejera sabia que tenemos. Cada vez que sientas, como lo haces siempre, que todo te está saliendo mal y que estás a punto de ser aniquilado, vuélvete a hacia tu muerte y pregúntale si es cierto. Tu muerte te dirá que te equivocas; que nada importa en realidad más que su toque. Tu muerte te dirá: "Todavía no te he tocado".

 

 

No. 217.

"(...) La muerte no es un enemigo, aunque así lo parezca. La muerte no es nuestra destructora, aunque así lo pensemos.

¿Qué es entonces? -pregunté.

- Los brujos dicen que la muerte es nuestro único adversario que vale la pena - respondió. La muerte es quien nos reta y nosotros nacemos para aceptar ese reto, seamos hombres comunes y corrientes o brujos. Los brujos lo saben; los hombres comunes y corrientes no.

- Si alguien me lo preguntara, yo diría que la vida es un reto, don Juan, no la muerte - dije.

Como nadie te lo va a preguntar sería mejor que no lo dijeras -replicó y soltó una carcajada-. La vida es el proceso mediante el cual la muerte nos desafía - agregó en un tono más serio-. La muerte es la fuerza activa. La vida es solo el medio, el ruedo, y en ese ruedo hay solo dos contrincantes a la vez: la muerte y uno mismo."

 

No. 218.

"-La noción de la muerte es de monumental importancia en la vida de los brujos -continuó don Juan-. Te he hablado innumerables veces de la muerte a fin de convencerte de que lo que nos da cordura y fortaleza es saber que nuestro fin es inevitable. Nuestro error más costoso es permitirnos no pensar en la muerte. Es como si creyéramos que al no pensar en ella, nos vamos a proteger de sus efectos.

- Tendrá usted que admitir, don Juan, que dejar de pensar en la muerte ciertamente nos protege de preocuparnos acerca de morir.

- Si, sirve para ése propósito -concedió-.  Pero es un propósito indigno, para cualquiera. Para los brujos, es una farsa grotesca. Sin una visión clara de la muerte, no hay orden para ellos, no hay sobriedad, no hay belleza. Los brujos se esfuerzan sin medida por tener su muerte en cuenta, con el fin de saber, al nivel más profundo, que no tienen ninguna otra certeza sino la de morir. Saber esto le da a los brujos el valor de tener paciencia sin dejar de actuar, les da el valor de acceder, el valor de aceptar todo sin llegar a ser estúpidos, les da valor para ser astutos sin ser presumidos y, sobre todo, les da valor para no tener compasión sin entregarse a la importancia personal."

 

No. 219.

"Sólo la idea de la muerte da al hombre el desapego suficiente para que sea incapaz de abandonarse a nada. Sólo la idea de la muerte da al hombre el desapego suficiente para que no pueda negarse nada. Pero un hombre de tal suerte no ansía, porque ha adquirido una lujuria callada por la vida y por todas las cosas de la vida. Sabe que su muerte lo anda cazando y que no le dará tiempo de adherirse a nada, así que prueba sin ansias, todo de todo. Un hombre desapegado, sabiendo que no tiene posibilidad de poner vallas a su muerte sólo tiene una cosa que lo respalde: el poder de sus decisiones. Tiene que ser, por así decirlo, el amo de su elección. Debe entender por completo que su preferencia es su responsabilidad y una vez que hace su elección no queda tiempo para lamentos y recriminaciones. Sus decisiones son definitivas, simplemente porque su muerte no le da tiempo de adherirse a nada.

Y así, con la conciencia de su muerte, con desapego y con el poder de sus decisiones, un guerrero arma su vida en forma estratégica. El conocimiento de su muerte lo guía y le da desapego y lujuria callada; el poder de sus decisiones definitivas le permite escoger sin lamentar, y lo que escoge es siempre estratégicamente lo mejor; así cumple con gusto y con eficiencia lujuriosa, todo cuanto tiene que hacer."

 

No. 220.

"Nuestra muerte espera y este mismo acto que estamos realizando ahora puede muy bien ser nuestra última batalla sobre la tierra (...) La llamo batalla porque es una lucha. La mayoría de la gente pasa de acto en acto sin luchar ni pensar. Un cazador, al contrario, evalúa cada acto; y como tiene un conocimiento íntimo de su muerte, procede con juicio, como si cada acto fuera su última batalla. Sólo un imbécil dejaría de notar la ventaja que un cazador tiene sobre sus semejantes. Un cazador da a su última batalla el respeto que se merece. Es natural que su último acto sobre la tierra sea lo mejor de sí mismo. Así es placentero. Le quita el filo al temor."

 

No. 221.

 "(...) Hay una extraña felicidad ardiente en actuar con pleno conocimiento de que lo que uno está haciendo puede muy bien ser su último acto sobre la tierra. Te recomiendo meditar en tu vida y contemplar tus actos bajo esa luz."

 

No. 222.

"(...) Un guerrero debe estar dispuesto y listo para entrar en su última batalla, al momento y en cualquier lugar. Pero no así nomás a la loca (...)"

 

No. 223.

"La muerte siempre está esperando, y cuando el poder del guerreo mengua, la muerte simplemente lo toca. Por eso, aventurarse a lo desconocido sin ningún poder es estúpido. Sólo se encuentra la muerte."

 

No. 224.

"No importa cual sea la decisión -dijo él-. Nada podría ser más ni menos serio que ninguna otra cosa. ¿No ves? En un mundo donde la muerte es el cazador no hay decisiones grandes ni pequeñas. Sólo hay decisiones que hacemos a la vista de nuestra muerte inevitable."

 

No. 225.

"La muerte no es como una persona. Es más bien una presencia. Pero también podría uno decir que no es nada y sin embargo es todo. Uno tendría razón en todos aspectos. La muerte es cualquier cosa que uno desee."

 

No. 226.

"(...) La muerte es un remolino. La muerte es el rostro del aliado; la muerte es una nube brillante en el horizonte; la muerte es el susurro de Mescalito en tus oídos; la muerte es la boca desdentada del guardián; la muerte es Genaro sentado de cabeza; la muerte soy yo hablando; la muerte son tu y tu cuaderno; la muerte no es nada. ¡Nada! Está aquí pero no está aquí en todo caso.

Don Juan rió con gran deleite. Su risa era como una canción; tenía una especie de ritmo de danza.

Mis palabras no tienen sentido, ¿eh? -dijo-. No puedo decirte cómo es la muerte (...)"

 

No. 227.

"Recordé que una vez don Juan me había dicho que la muerte se escondía detrás de cualquier cosa imaginable, incluso detrás de un punto de mi cuaderno de notas. Me dió luego la metáfora definitiva de mi muerte. Yo le había dicho que una vez caminando por el Hollywood Boulevard, en Los Ángeles, había oído el sonido de una trompeta que tocaba una vieja idiota tonada popular. La música venía de una tienda de discos al otro lado de la calle. Nunca antes había oído yo un sonido tan hermoso. Quedé extasiado con él. Me tuve que sentar en la acera. El límpido sonido metálico de esa trompeta se colaba directo a mi cerebro. Lo sentí por encima de mi sien derecha. Me apaciguó hasta que me embriagué con él. Cuando concluyó supe que nunca habría manera de repetir esa experiencia, y tuve suficiente desapego para no ir corriendo a la tienda a comprar el disco y un equipo estereofónico en el cual tocarlo.

Don Juan dijo que ese había sido un signo que me fue dado por los poderes que gobiernan el destino de los hombres.

Cuando me llegue el momento de dejar el mundo, en cualquier forma que sea, escucharé el mismo sonido de esa trompeta, la misma tonada idiota, el mismo trompetista inigualable."

 

No. 228.

"(...) en el momento de la muerte (...) el sentir y los recuerdos y las percepciones guardados en nuestras pantorrillas y muslos, en nuestra espalda y hombros y cuello, empiezan a expandirse y a desintegrarse. Como las cuentas de un interminable collar roto, se desparraman sin la fuerza unificadora de la vida."

 

No. 229.

"Me moriré en Paris con aguacero, 

un día del cual tengo ya el recuerdo.

Me moriré en Paris –y no me corro-

tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, por que hoy, jueves, que proso

estos versos, los húmeros me he puesto

a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,

con todo mi camino, a verme solo."

 

No. 230.

"Ay, una cierta alegría,

un hambre de consumir

el aire que se respira,

la boca, el ojo, la mano;

estas pungentes cosquillas

de disfrutarnos enteros

en un solo golpe de risa,

ay, esta muerte insultante,

procaz, que nos asesina

a distancia, desde el gusto

que tomamos en morirla,

por una taza de té,

por apenas una caricia."

 

No. 231.

"...este morir incesante,

tenaz, esta muerte viva,

¡Oh Dios! que te está matando

en tus hechuras estrictas,

en las rosas y en las piedras,

en las estrellas ariscas

y en la carne que se gasta

como una hoguera encendida,

por el canto, por el sueño,

por el color de la vista.

 

...que acaso te han muerto allá

siglos de edades arriba,

sin advertirlo nosotros,

migajas, borra, cenizas

de ti, que sigues presente

como una estrella mentida

por su sola luz, por una

luz sin estrella, vacía,

que llega al mundo escondiendo

su catástrofe infinita."

 

No. 232.

"Explicó que los poetas, sin saberlo, anhelaban el mundo de los brujos. Como no son brujos, ni están en el camino del conocimiento, lo único que les queda es el anhelo."

 

No. 233.

"(...) El conocimiento es poder. Toma mucho tiempo juntar el poder suficiente incluso para hablar de él."

 

No. 234.

"No hay requisitos: cualquiera puede llegar a ser hombre de conocimiento; muy pocos llegan a serlo, pero eso es natural. Los enemigos que un hombre encuentra en el camino para llegar a ser un hombre de conocimiento son de veras formidables, de verdad poderosos; y la mayoría, pues, se pierde."

 

No. 235.

"Un hombre de conocimiento es alguien que ha seguido de verdad las penurias de aprender -dijo-. Un hombre que, sin apuro, sin vacilación ha ido lo más lejos que puede en desenredar los secretos del poder y el conocimiento".

 

No. 236.

"(...) sólo a un chiflado se le ocurriría emprender por cuenta propia la tarea de hacerse hombre de conocimiento. A un cuerdo hay que hacerle una artimaña para que la emprenda."

 

No. 237.

"Don Juan me había definido el desatino controlado como el arte del engaño controlado o el arte de fingirse completamente inmerso en el acto del momento; fingiendo tan bien que nadie podría diferenciar esa imitación de lo genuino. El desatino controlado no es un engaño en sí, me había dicho, sino un modo sofisticado y artístico de separarse de todo sin dejar de ser una parte integral de todo."

 

No. 238.

"-Dígame por favor, don Juan, ¿qué es exactamente el desatino controlado?

Don Juan rió fuerte y produjo un sonido chasqueante golpeándose el muslo con la mano ahuecada.

-¡Esto es desatino controlado! - dijo, y nuevamente rió y golpeó su muslo.

¿Qué quiere usted decir...?

Estoy feliz de que, al cabo de tantos años, finalmente de hayas preguntado por mi desatino controlado, y sin embargo no me hubiera importado en lo más mínimo si nunca hubieras preguntado. Pero he decidido sentirme feliz, como si me importara que preguntases, como si importara que me importara. ¡ Eso es desatino controlado!

Ambos reímos con ganas. Lo abracé. Su explicación me resultaba deliciosa aunque no acababa de comprenderla."

 

 

 

No. 239.

"(...) cuando se quiere a alguien debemos insistir como se debe, como si fuera posible rehacer a los hombres (...) Es posible insistir, insistir como es debido, aunque sepamos que lo que hacemos no tiene caso -dijo, sonriendo-. Pero primero debemos saber que nuestros actos son inútiles, y luego proceder como si no lo supiéramos. Eso es el desatino controlado (...)"

 

No. 240.

"Mis actos son sinceros (...) pero son sólo los actos de un actor."

 

No. 241.

"(...) me parece un error fatal que tomes las cosas tan en serio -dijo al tomar asiento junto a  mi-. Hay tres clases de malos hábitos que usamos una y otra vez al enfrentarnos con situaciones fuera de lo común en esta vida. Primero: podemos no hacer caso de lo que está ocurriendo o ha ocurrido, y sentir como si nunca hubiera pasado. Ese es el camino del santurrón. Segundo: Podemos aceptar todo tal como se presenta y sentir como si supiéramos qué es lo que está pasado. Ese es el camino de los devotos. Tercero: podemos obsesionarnos con un suceso porque no podemos descartarlo o porque no podemos aceptarlo de todo corazón. Ese es el camino del tonto.¿Tu camino? Hay un cuarto camino, el correcto, el camino del guerrero. Un guerrero actúa como si nunca hubiera pasado nada, porque no cree en nada, pero acepta todo tal como se presenta. Acepta sin aceptar y descarta sin descartar. Nunca siente como si supiera, ni tampoco siente como si nada hubiera pasado. Actúa como si tuviera el control, aunque esté temblando de miedo. Actuar en esa forma disipa la obsesión."

 

No. 242.

"(...) Dijo que uno de los propósitos de la preparación del guerrero era cortar el desconcierto (...), hasta que el guerrero fuese lo bastante fluido para admitirlo todo sin admitir nada."

 

 

No. 243.

"Don Juan me puso la mano en la boca y susurró que un guerrero actuaba como  si supiera lo que hacía, aunque en realidad no sabía nada."

 

No. 244.

"(...) nuestra suerte como hombres es aprender, para bien o para mal (...) Yo he aprendido a ver y te digo que nada importa en realidad; ahora te toca a ti; a lo mejor algún día verás y sabrás si las cosas importan o no. Para mí nada importa, pero quizás para ti importe todo (...)"

 

No. 245.

"Tus acciones, así como las acciones de tus semejantes en general, te parecen importantes sólo porque has aprendido a pensar que son importantes."

 

N0. 246.

"(...)Ciertas cosas de tu vida te importan porque son importantes; tus acciones son ciertamente importantes para tí, pero para mí, ni una sola cosa es importante ya, ni mis acciones ni las acciones de mis semejantes.

Pero sigo viviendo porque tengo mi voluntad. Porque he templado mi voluntad a lo largo de toda mi vida, hasta hacerla impecable y completa, y ahora no me importa que nada importe (...)"

 

No. 247.

"Tú piensas en tus actos - dijo-. Por eso tienes que creer que tus actos son tan importantes como piensas que son, cuando en realidad nada de lo que uno hace es de importancia. ¡Nada! Pero entonces, si nada importa en realidad(...) ¿cómo puede uno seguir viviendo? Sería más sencillo morir; eso es lo que dices y lo que crees, porque estás pensando en la vida, igual que ahora piensas en cómo será ver. Querías que te lo describiera para ponerte a pensar en ello, igual que haces con todo lo demás. Sólo que , en el caso de ver, pensar no es lo fuerte, así que no puedo decirte cómo es ver. Ahora quieres que te describa las razones de mi desatino controlado y sólo puedo decirte que mi desatino controlado se parece mucho a ver; es algo que no se puede pensar. (...) Piensas demasiado".

 

No. 248.

"Aprendemos a pensar en todo (...) y luego entrenamos nuestros ojos para mirar al mismo tiempo qué pensamos de las cosas que miramos. Nos miramos a nosotros mismos pensando ya que somos importantes. ¡ Y por supuesto tenemos que sentirnos importantes ! Pero luego, cuando uno aprende a ver, se da cuenta de que ya no puede uno pensar en las cosas que mira, y si uno no puede pensar en lo que mira, todo se vuelve sin importancia."

 

N0. 249.

(...) ¿dice usted que, cuando uno aprende a ver, todo en el mundo entero carece de valor?

   - No dije de valor. Dije de importancia. Todo es igual y por lo tanto sin importancia. Por ejemplo, no hay manera de decir que mis actos son más importantes que los tuyos, o que una cosa es más esencial que otra; por lo tanto, todas las cosas son iguales, y al ser iguales carecen de importancia."*

 

No. 250.

"(...) en realidad no importa que todo esto sea verdad o no. Aquí es donde el guerrero tiene un punto de ventaja sobre el hombre común. Al hombre común le importa que las cosas sean verdad o mentira; al guerrero no. El hombre común procede de un modo específico con las cosas que sabe ciertas, y de modo distinto con las cosas que sabe no son ciertas. Si se dice que las cosas son ciertas, el actúa y cree en lo que hace. Pero si se dice que las cosas no son ciertas, no le importa actuar o no cree en lo que hace. En cambio, un guerrero actúa en ambos casos. Si le dicen que las cosas son ciertas, actúa por hacer. Si le dicen que no son ciertas, actúa de todos modos por no-hacer. ¿Ves lo que quiero decir?"

 

No. 251.

-"¿Cómo ejercita su desatino controlado un hombre de conocimiento en el caso de la muerte de una persona a quien ama?

Tomado de sorpresa, don Juan me miró extrañado.

-Digamos su nieto Lucio -dije-. ¿Serían desatino controlado los actos de usted en caso de que él muriera?

-Digamos mi hijo Eulalio, es mejor ejemplo - repuso con calma don Juan-. Lo aplastó un derrumbe cuando trabajaba en la construcción de la Carretera Panamericana. La manera como actué con él en el momento de su muerte fue desatino controlado. Cuando llegué a la zona de explosivos, casi estaba muerto, pero su cuerpo era tan fuerte que seguía moviéndose y pataleando.

Me puse frente a él y le dije a los muchachos de la cuadrilla que ya no lo acarrearan; me obedecieron y se quedaron allí parados alrededor de mi hijo, mirando su cuerpo maltrecho.- Yo también me quedé allí parado, pero sin mirar. cambié mis ojos para ver cómo su vida personal se deshacía, se extendía incontrolable más allá de sus límites, como una neblina de cristales, porque así es como la vida y la muerte se expanden. Eso fué lo que hice en la hora de la muerte de mi hijo. Eso es todo lo que uno podría hacer, y es desatino controlado. Si lo hubiera mirado, le habría visto quedarse quieto y habría sentido un grito por dentro, porque ya nunca más miraría su hermosa figura caminando por la tierra. En lugar de eso vi su muerte, y no hubo tristeza ni sentimiento. Su muerte era igual a todo lo demás."

 

No. 252.

"(...)Dijo que ya no iba a explicarme nada, porque las explicaciones sólo me forzaban a ser indulgente."

 

No. 253.

"Me disculpé. El me dijo que no me desperdiciara en disculpas tontas que no tenían el poder de cancelar mis actos."

 

No. 254.

"-Siempre te sientes obligado a explicar tus actos, como si fueras el único hombre que se equivoca en la tierra -dijo-. Es tu viejo sentimiento de importancia. Tienes demasiada (...)"

 

No. 255.

"-No des explicaciones - dijo don Juan con sequedad-. No hay necesidad. Todos somos tontos, toditos, y tú no puedes ser diferente (...)."

 

No. 256.

"(...) sólo pude alcanzar el éxito, tras haber obtenido cierto grado de dominio sobre el mundo de mi vida cotidiana."

 

No. 257.

"(...) Todo comienza con un solo acto que tiene que ser premeditado, preciso y continuo. Si ese acto se lleva a cabo por un período de tiempo largo, uno adquiere un sentido de intento inflexible que puede aplicarse a cualquier cosa. Si se logra ese intento inflexible el camino queda despejado. Una cosa llevará a la otra hasta que el guerrero emplea todo su potencial."

 

No. 258.

"La convicción que tienen los nuevos videntes (...) es que una vida de impecabilidad lleva de por si, inevitablemente, a un sentido de sobriedad (...) (...) Ellos sostuvieron que los hombres impecables no necesitan que alguien los guíe; que por sí solos, mediante el ahorro de su energía pueden hacer todo lo que hacen los videntes. Lo único que necesitan es una oportunidad mínima; solamente necesitan estar conscientes de las posibilidades que los videntes han descubierto."

 

No. 259.

"(...) Se nos ha preparado para esperar instrucciones, enseñanzas, guías, maestros. Y cuando se nos dice que no necesitamos de nadie, no lo creemos. Nos ponemos nerviosos, luego desconfiados y finalmente enojados y desilusionados. Si necesitamos ayuda no es en cuestión de métodos, sino en cuestión de énfasis. Si alguien nos pone énfasis en que necesitamos reducir nuestra importancia personal, esa ayuda es real.

 

No. 260.

"-¿No quiere que lo ayude?

-¡Sólo puedes ayudarme si te lo pido!"

 

No. 261.

"Lo que verdaderamente necesitamos es sobriedad, y nadie puede dárnosla, ni ayudarnos a obtenerla, salvo nosotros mismos (...) Así que, al fin y al cabo, el procedimiento (...) es la impecabilidad en nuestra vida diaria."

 

No. 262.

"(...) la única razón por la cual necesitamos un maestro es para que nos acicatee sin misericordia. De lo contrario, nuestra reacción natural es detenernos a felicitarnos por haber avanzado tanto."

 

No. 263.

"La única ayuda concreta que has obtenido de mí es que yo ataco tu imagen de sí. Si no fuera por eso estarías perdiendo el tiempo conmigo. Esa es la única ayuda real que has obtenido de mí.

-Usted, don Juan me ha enseñado más que nadie en mi vida -protesté.

-Te he enseñado muchas cosas a fin de fijar tu atención -dijo-. Pero tú jurarías que esa enseñanza ha sido la parte importante. Y no es así. Hay muy poco valor en la instrucción. Los brujos sostienen que el descenso del espíritu es lo único que importa (...) Y (...) como bien lo sabes, depende del aumento de energía y no de la instrucción."

 

No. 264.

"(...) Dijo que a un guía se le llama "nagual" y que el nagual es un hombre o una mujer dotado de extraordinaria energía; un maestro dotado de sensatez, paciencia e increíble estabilidad emocional (...)

Su extraordinaria energía les permite ser un viaducto que canaliza y transmite, a quien fuera, la paz, la armonía, la risa, el conocimiento, directamente de la fuente (...)"

 

No. 265.

"-Un nagual jamás le deja saber a nadie que él controla todo -me dijo-. Un nagual va y viene sin dejar huella. Esa libertad es lo que lo hace nagual."

 

No. 266.

"(...) la característica de la gente normal es que compartimos una daga metafórica: la preocupación con nuestro reflejo. Con esa daga nos cortamos y sangramos. La tarea de las cadenas de nuestro reflejo es darnos la idea de que todos sangramos juntos, de que compartimos algo maravilloso: nuestra humanidad. Pero si examináramos lo que nos pasa, descubriríamos que estamos sangrando a solas, que no compartimos nada, y que todo lo que hacemos es jugar con una obra del hombre: nuestro predecible reflejo."

 

No. 267.

"La importancia personal no es algo sencillo e ingenuo (...) Por una parte, es el núcleo de todo lo que tiene valor en nosotros, y por otra, el núcleo de toda nuestra podredumbre. Deshacernos de ella requiere de una obra maestra de estrategia (...)"

 

 

No. 268.

"Te tomas demasiado en serio (...) Te das demasiada importancia. ¡Eso hay que cambiarlo! Te sientes de lo más importante, y eso te da pretexto para molestarte con todo. Eres tan importante que puedes marcharte así no mas si las cosas no te salen a tu modo. Sin duda piensas que con eso demuestras tener carácter. ¡Eres débil y arrogante!"

 

No. 269.

"(...) Mientras te sientas lo más importante del mundo, no puedes apreciar en verdad el mundo que te rodea. Eres como caballo con anteojeras: nada más te ves tú mismo, ajeno a todo lo demás."

 

No. 270.

"(...) La importancia personal es nuestro mayor enemigo. Piénsalo, aquello que nos debilita es sentirnos ofendidos por los hechos y malhechos de nuestros semejantes. Nuestra importancia personal requiere que pasemos la mayor parte de nuestras vidas ofendidos por alguien."

 

No. 271.

"Los guerreros combaten la importancia personal como cuestión de estrategia, no como cuestión de fe (...) Tu error es entender lo que digo en términos de moralidad."

 

No. 272.

"El sentirse importante es una verdadera tiranía (...) Nos hace unos enojones insufribles. Debemos trabajar sin descanso para acabar con eso."

 

 

 

No. 273.

"(...) Los guerreros se preparan para tener conciencia , y la conciencia total solo llega cuando ya no queda en ellos nada de importancia personal. Sólo cuando son nada se convierten en todo."

 

No. 274.

"(...) Sentirse importante lo hace a uno pesado, rudo y vanidoso. Para ser hombre de conocimiento se necesita ser liviano y fluido.

 

No. 275.

"Don Juan explicó que el error de cualquier persona que se enfrenta a un pinche tirano es no tener una estrategia en la cual apoyarse; el defecto fatal es tomar demasiado en serio los sentimientos propios, así como las acciones de los pinches tiranos. Los guerreros por otra parte, no solo tienen una estrategia bien pensada, sino que están también libres de la importancia personal. Lo que acaba con su importancia personal es haber comprendido que la realidad es una interpretación que hacemos (...)."

 

No. 276.

"(...) Florinda admitió que siempre supo que era hermosa. Dijo que la belleza es un demonio que se engendra y prolifera cuando se le admira. Me aseguró que podía decir sin la menor duda que ese demonio es el más difícil de vencer y que si yo examinaba la gente hermosa encontraría a los seres más infelices que se puedan imaginar.

(...) Son seres desdichados, créemelo. (...) Aguijonéalos. Dales a saber que no estás de acuerdo con su idea de que son hermoso y por eso importantes. Vas a ver lo que pasa."

 

No. 277.

"El escarabajo surgió de un hoyo profundo y se detuvo a pocos centímetros de mi cara. Parecía mirarme, y por un instante sentí que cobraba conciencia de mi presencia, tal vez como yo advertía la presencia de mi muerte. Experimenté un estremecimiento. El escarabajo y yo no éramos tan distintos, después de todo. La muerte como una sombra, nos acechaba a ambos detrás del peñasco. Tuve un extraordinario momento de júbilo. El escarabajo y yo estábamos a la par. Ninguno era mejor que el otro. Nuestra muerte nos igualaba.

Mi júbilo y mi alegría fueron tan grandes que eché a llorar. Don Juan tenía razón. Siempre había tenido razón. Yo vivía en un mundo lleno de misterio y, como todos los demás, era un ser lleno de misterio, y sin embargo no tenía más importancia que un escarabajo (...)"

 

No. 278.

"Ser cazador significa que uno conoce mucho (...) Significa que uno puede ver el mundo en formas distintas. Para ser cazador hay que estar en perfecto equilibrio con todo lo demás; de lo contrario la caza sería una faena sin sentido. Por ejemplo, hoy agarramos una culebrita. Tuve que pedirle disculpas por quitarle la vida tan de repente y tan definitivamente; hice lo que hice sabiendo que mi propia vida se cortará algún día en forma muy semejante: repentina y definitiva. Así que, a fin de cuentas, nosotros y las culebritas estamos parejos (...)"

 

No. 279.

"(...) Hay en tí algo muy torcido y yo sé lo que es. Nada más me estas llevando la corriente. Toda tu vida le has llevado la corriente a todo el mundo y eso, claro, te coloca automáticamente por encima de todos y de todo. Pero tú mismo sabes que eso no puede ser. Eres sólo un hombre, y tu vida es demasiado breve para abarcar todas las maravillas y todos los horrores de este mundo prodigioso. Por eso, tu manera de darle cuerda a la gente es una cosa asquerosa que te hace quedar muy mal."

 

No.280.

"Explicó que los brujos habían desenmascarado a la importancia personal, encontrando que es, en realidad, la compasión por sí mismo disfrazada.

  -No parece posible, pero así es -me aseguró-. El verdadero enemigo y la fuente de la miseria del hombre es la compasión por sí mismo. Sin cierto grado de compasión por sí mismo, el hombre no podría existir. Sin embargo, una vez que esta compasión se emplea, desarrolla su propio impulso y se transforma en importancia personal.

 

No. 281.

"-Cada uno de nosotros tiene un diferente grado de apego a su imagen de sí (...) Y ese apego se hace sentir como una necesidad. Por ejemplo, antes de que yo iniciara el camino del conocimiento, mi vida era una necesidad incesante. Años después de que el nagual Julian me tomara bajo su tutela yo seguía igualmente lleno de necesidad, quizá hasta más que antes.

Pero hay ejemplos de personas, brujos o personas corrientes, que no necesitan de nadie. Obtienen paz, armonía, risa, conocimiento, directamente del espíritu. No necesitan intermediarios. Tu caso y el mío son diferentes (...)"

 

No.282.

"(...) Tomemos de nuevo el tenerte lástima a tí mismo. Te era útil porque te sentías importante y digno de que mejores condiciones, de mejor trato, o bien porque no deseabas asumir la responsabilidad por aquello que despertaba la compasión por ti mismo (...)"

 

No. 283.

(...) al borrar tu historia personal, le quitaste el uso al tener lástima por ti mismo; para que la compasión por ti mismo funcionara tenías que sentirte importante, irresponsable, inmortal. Cuando esos sentimientos se alteraron en alguna forma, ya no te fue posible tenerte lástima.

 

No. 284.

"Don Juan dijo que su benefactor (...) insistía en que (...) comprendiera que no tener compasión no significaba ser grosero; ser astuto no significaba ser cruel; tener paciencia no significaba ser negligente y ser simpático no significaba ser estúpido.   Le enseñó que esas cuatro disposiciones de ánimo debían ser perfeccionadas hasta que fueran tan sutiles que nadie las pudiera notar (...)

  (...) - No tengas compasión de nadie, pero sé encantador (...) Sé astuto, pero muy decente. Ten paciencia, pero sé activo. Debes ser muy simpático y al mismo tiempo aniquilador (...)"

 

No. 285

"(...) Decía que un guerrero no sentía compasión por nadie. Para él, sentir compasión implicaba desear que la otra persona fuese como uno, estuviese en el lugar de uno; y que esa es la razón por la que se da una mano (....)"

 

No. 286.

"(...) Desde el momento que los guerreros son incapaces de sentir compasión por sí mismos, tampoco pueden sentir compasión por nadie. Sin la fuerza impulsora de la lástima por sí mismo, la compasión no tiene sentido.

  -¿Quiere usted decir, don Juan, que a un guerrero nadie le importa?

En cierto modo, sí. Para un guerrero todo comienza y termina en sí mismo. Sin embargo, su contacto con lo abstracto lo hace superar sus sentimientos de importancia personal. Así, el yo se convierte en algo abstracto, algo sin egoísmo."

 

No. 287.

"(...) Un guerrero toma su suerte, sea la que sea, y la acepta con la máxima humildad. Se acepta con humildad así como es, no como base para lamentarse, sino como base para su lucha y su desafío.

Nos demoramos mucho para comprender eso y vivirlo por entero. Yo, por ejemplo, odiaba mencionar la palabra humildad. Soy un indio, y los indios siempre hemos sido humildes y no hemos hecho nada más que agachar la cabeza. Yo pensaba que la humildad no tenía nada que ver con el camino del guerrero. ¡Me equivocaba!. Ahora sé que la humildad del guerrero no es la humildad del pordiosero. El guerrero no agacha la cabeza ante nadie, pero, al  mismo tiempo, tampoco permite que nadie agache la cabeza ante él. En cambio, el pordiosero a la menor provocación pide piedad de rodillas y se echa al suelo a que lo pise cualquiera a quien considera más encumbrado; pero al mismo tiempo, exige que alguien más bajo que él le haga lo mismo.

Por eso te dije hace rato que no entiendo lo que debe sentir un maestro. Yo sólo conozco la humildad del guerrero, y eso jamás me permitirá ser el amo de nadie."

 

No. 288.

"(...) La confianza de un guerrero no es la confianza del hombre  común. El hombre común busca la certeza en los ojos del espectador y llama a eso confianza en sí mismo. El guerrero busca la impecabilidad en sus propios ojos y llama a eso humildad. El hombre común está enganchado a sus prójimos; mientras que el guerrero sólo depende de sí mismo. Andas en pos de lo  imposible. Buscas la confianza del hombre común, cuando deberías buscar la humildad del guerrero. hay una gran diferencia entre las dos. la confianza implica saber algo con certeza; la humildad implica ser impecable en los propios actos y sentimientos."

 

No. 289

"-Mi benefactor no era partidario de regalar el conocimiento -dijo don Juan-. Creía que el conocimiento impartido de ese modo carecía de efectividad. Nunca estaba disponible cuando se lo necesitaba. Por otro lado, si el conocimiento era tan sólo insinuado, la persona que estaba interesada en él idearía el medio de alcanzarlo."

 

No. 290

"La Gorda narró (...) el acecho que ella misma había realizado a su costumbre de comer en exceso. El Nagual le había sugerido comenzar por el ataque a la parte más importante de tal hábito, relacionada con su trabajo de lavandera, pues ingería todo aquello que le ofrecían los clientes al hacer su recorrido, casa por casa, recogiendo ropa sucia. Confiaba en que el Nagual le dijese que hacer, pero el se limitó a reir y hacerle burla, afirmando que tan pronto como él le propusiera hacer algo, ella se esforzaría por no hacerlo. Insistió en que así eran los seres humanos: les encanta que se les diga lo que deben hacer, pero les gusta mucho más resistirse a hacerlo, de modo que llegan a aborrecer a quien los ha aconsejado."

 

No. 291

"-Qué puedo hacer por la Gorda? - pregunté.

 - Nada - contestó-. Los actos de darse cuenta son siempre personales."

 

No. 292.

"(...) Lo más difícil del mundo, para un guerrero, es dejar ser a los otros (...)"

 

No. 293.

"(...) No creerás que es posible andar por la calle recogiendo gente para auxiliarla, ¿verdad?"

 

No. 294.

"(...) No sé que cosa cambiar ni por qué cambiar cualquier cosa en mis semejantes."

 

No. 295

 "Me importan tanto mis semejantes (...) que no hago nada por ellos. No sabría qué hacer. Y si hiciera algo, siempre tendría la irritante sensación de estarles imponiendo mi voluntad con mis regalos."

 

No. 296

"(...) Los que se preocupan por los demás se preocupan por sí mismos y exigen que se reconozcan los méritos de quien lo merezca."

 

No. 297

  "(...) para un espectador, ajeno a la situación, la conducta de los brujos podría parecer maliciosa, cuando en realidad no era nada menos que impecable.

  (...)Los actos maliciosos son llevados a cabo por aquellos que buscan el provecho propio. Los brujos,  por otra parte, actúan con  un  propósito ulterior que no tiene nada que ver con el proverbio personal. El hecho de que disfruten con su actos no se cuenta como provecho, sino más bien como una característica de su temperamento. El hombre común y corriente actúa sólo si hay alguna oportunidad de beneficiarse. Los guerreros, por otro lado, actúan, no por el beneficio, sino por el espíritu."

 

No. 298

  "(...) como quizá veas algún día, un hombre es un huevo luminoso ya sea un limosnero o un rey, y no hay manera de cambiar nada; o mejor dicho, ¿qué podría cambiarse en ese huevo luminoso? ¿Qué?."

 

No. 299.

"(...) La impecabilidad de un guerrero consiste en dejar ser y apoyar a los demás en lo que realmente son. Desde luego, eso significa confiar en que los otros son también guerreros impecables.

  -¿Y si no son guerreros impecables?

  -<entonces tu deber es ser impecable y no decir palabra (...)"

 

No. 300

"(...) no puede hacerse nada peor que enfrentar sin más ni más a los seres humanos"

 

 

No. 301

"Si queremos parar a nuestros semejantes, siempre hay que estar fuera del círculo que los oprime. En esa forma se puede dirigir la presión."

 

No. 302

  "(...) el mundo de las gentes sube y baja y las gentes suben y bajan con su mundo (...) no tenemos por qué seguirlas en sus subidas y bajadas."

 

No. 303.

"(...) él dijo que muchas cosas podían volver loco al hombre, sobre todo si no tenía la decisión, el propósito necesario para aprender; pero cuando el hombre poseía una intención clara y recia, los sentimientos no resultaban en modo alguno un obstáculo, pues era capaz de controlarlos."

 

No. 304.

"Te importa demasiado querer a los otros o que te quieran a ti (...) Un hombre de conocimiento quiere, eso es todo. Quiere lo que se le antoja o a quien se le antoja, pero usa su desatino controlado para andar sin pena ni cuidado. Lo contrario de lo que tú haces ahora. Que los otros lo quieran o no lo quieran a uno no es todo lo que se puede hacer como hombre.

(...) -Piénsalo -dijo-."

 

No. 305.

" -Nuestros sentimientos establecen límites alrededor de cualquier cosa (...) Mientras más queremos algo, más fuerte es el cerco (...)"

 

No. 306.

"(...) para una persona especial no hay que tener más que buenas palabras."

 

No. 307.

"Don Juan estaba de un humor insólito. Se veía casi nervioso, angustiado. Parecía dispuesto a hablar por iniciativa propia (...) Sus ojos tenían un brillo extraño que sólo había visto unas cuantas veces antes. Al decirle lo que pensaba de su extraña actitud, él respondió que se sentía dichoso en mi nombre, que, como guerrero, podía regocijarse en los triunfos de sus semejantes, si eran triunfos del espíritu (...)"

 

No. 308.

"Don Juan se incorporó de su banca favorita. Se volvió hacia mí. Sus ojos estaban brillantes, en paz. (...) quiero a mis semejantes -dijo-. Por ejemplo, si resultara que fueses tan estúpido como para fracasar en tu tarea, tienes que tener por lo menos suficiente energía para mover tu punto de encaje y venir a esta banca.

Siéntate aquí durante un momento, libre de pensamientos y deseos; yo trataré de venir a recogerte de dondequiera que esté. Te prometo que procuraré hacerlo.

Explotó en una gran carcajada, como si su promesa fuera demasiado ridícula para ser creída.

-Esas palabras deberían decirse ya entrada la tarde -dijo, aún riendo-. Nunca en la mañana. La mañana lo hace a uno sentirse optimista y palabras como ésas pierden significado."

 

No. 309.

"(...) el verdadero afecto no puede ser una inversión (...)"

 

No. 310

"Qué estará haciendo a esta hora mi andina y dulce Rita

de Junco y capulí;

ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita

la sangre, como flojo cognac, dentro de mí.

 

Dónde estarán sus manos que en actitud contrita

planchaban en las tardes blancuras por venir,

ahora, en esta lluvia que me quita

las ganas de vivir.

 

Qué será de su falda de franela; de sus

afanes; de su andar;

de su sabor a cañas de mayo del lugar.

 

Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje,

y al fin dirá temblando "Que frío hay...¡Jesús!"

y llorará en las tejas un pájaro salvaje."

 

No. 311.

"No tengo historia personal (...) Un día descubrí que la historia personal ya no me era necesaria y la dejé, igual que la bebida."

 

No. 312.

"Poco a poco tienes que crear una niebla a tu alrededor; debes borrar todo

cuanto te rodea hasta que nada pueda darse por hecho, hasta que nada sea ya cierto. Tu problema es que eres demasiado cierto. Tus empresas son demasiado ciertas; tus humores son demasiado ciertos. No tomes las cosas por hechas. Debes empezar a borrarte.

¿Para qué? -pregunté belicoso.

Se me aclaró que don Juan me estaba dando reglas de conducta. A lo largo de toda mi vida, yo había llegado al punto de ruptura cuando alguien trataba de decirme que hacer; la sola idea de que me dijeran que hacer me ponía de inmediato a la defensiva.

-Dijiste que querías aprender los asuntos de las plantas -dijo él calmadamente-. ¿Quieres recibir algo a cambio de nada? ¿Qué te crees que es esto? Quedamos en que tu me harías preguntas y yo te diría lo que sé. Si no te gusta, no tenemos nada más que decirnos.

Su terrible franqueza me despertó resentimiento y a regañadientes concedí que él tenía la razón.

-Entonces mírala por este lado -prosiguió-. Si quieres aprender los asuntos de las plantas, como en realidad no hay nada que decir de ellas, debes, entre otras cosas borrar tu historia personal.

¿Cómo? -pregunté.

-Empieza por lo fácil, como no revelar lo que verdaderamente haces. Luego debes dejar a todos los que te conozcan bien. Así construirás una niebla en tu alrededor."

 

No. 313.

"Cuando uno no tiene historia personal (..) nada de lo que uno dice puede tomarse como una mentira. Tu problema es que tienes que explicarle todo a todos, por obligación, y al mismo tiempo quieres conservar la frescura, la novedad de lo que haces. Bueno, pues como no puedes sentirte estimulado después de explicar todo lo que has hecho, dices mentiras para seguir en marcha."

 

No. 314.

"Verás (...): sólo tenemos una alternativa: o tomamos todo por cierto, o no. Si hacemos lo primero, terminamos muertos de aburrimiento con nosotros mismos y con el mundo. Si hacemos lo segundo y borramos la historia personal, creamos una niebla a nuestro alrededor, un estado muy emocionante y misterioso en el que nadie sabe por dónde va a saltar la liebre, ni siquiera nosotros mismos."

 

No. 315.

"Cuando nada es cierto nos mantenemos alertas, de puntillas todo el tiempo -dijo él-. Es más emocionante no saber detrás de cuál matorral se esconde la liebre, que portarnos como si conociéramos todo."

 

 

No. 316.

"Lo malo es que, una vez que te conocen, te dan por hecho, y desde ese momento no puedes ya romper el lazo de sus pensamientos (...)"

 

No. 317.

"(...) Afirmó que mi padre era un ejemplo de lo que él tenía en mente. Me instó a recordar lo que mi padre pensaba de mí.

-Tu padre conoce todo lo tuyo -dijo-. Así, pues, te tiene resuelto por completo. Sabe quien eres y qué haces, y no hay poder sobre la tierra que lo haga cambiar de parecer acerca de ti.

Don Juan dijo que todos cuantos me conocían, tenían una idea sobre mí, y que yo alimentaba esa idea con todo cuanto hacía.

¿No ves? -preguntó con dramatismo-. Debes renovar tu historia personal contando a tus padres y tus amigos todo cuanto haces. En cambio, si no tienes historia personal, no se necesitan explicaciones; nadie se enoja ni se desilusiona con tus actos. Y sobre todo, nadie te amarra con sus pensamientos."

 

No. 318.

"Vale más borrar toda historia personal (...) porque eso nos libera de la carga de los pensamientos ajenos."

 

No. 319.

"No vamos a ponernos a revivir ninguna experiencia (...) No es dable que le des tal atención a los hechos pasados. Podemos tocarlos, pero sólo como referencia."

 

No. 320.

"¿Cómo puede uno dejar su historia personal? -pregunté en tono de discusión.

-Primero hay que tener el deseo de dejarla -dijo-. Y luego tiene uno que cortársela armoniosamente, poco a poco."

 

No. 321.

"De ahora en adelante -dijo él-, debes simplemente enseñarle a la gente lo que quieras enseñarle, pero sin decirle nunca con exactitud cómo lo has hecho."

 

No. 322.

"(...) A mí en lo personal me gusta la libertad ilimitada de ser desconocido. Nadie me conoce con certeza constante, como te conocen a ti, por ejemplo."

 

No. 323.

"Debes aprender a ponerte adrede al alcance y fuera del alcance (...) Como anda tu vida ahora, estás todo el tiempo al alcance sin saberlo."

 

No. 324.

"Tus problemas ahora surgen de allí. Cuando estás escondido, todo el mundo sabe que estás escondido, y cuando no, te pones en medio del camino para que cualquiera te dé un golpe."

 

No. 325.

"Debes ponerte fuera del alcance(...) Debes rescatarte de en medio del camino. Todo tu ser está allí, de modo que no tiene caso esconderte; sólo te figuras que estás escondido. Estar en medio del camino significa que todo el que pasa mira tus ires y venires."

 

 

No. 326.

"(...) ponerte fuera del alcance no significa ocultarse ni guardar secretos, sino ser inaccesible."

 

No. 327.

"Ponerse fuera del alcance significa que evitas, a propósito, agotarte a ti mismo y a los otros (...) Significa que no estás hambriento y desesperado, como el pobre hijo de puta que siente que no volverá a comer y devora toda la comida que puede,¡todas las cinco perdices!"

 

No. 328.

"(...) ser inaccesible no significa esconderse ni andar con secretos -dijo él calmadamente-. Tampoco significa que no puedas tratar con la gente. Un cazador usa su mundo lo menos posible y con ternura, sin importar que el mundo sean cosas o plantas, o animales, o personas o poder. Un cazador tiene trato íntimo con su mundo y sin embargo es inaccesible para ese mismo mundo (...) Es inaccesible porque no exprime ni deforma su mundo. Lo toca levemente, se queda cuanto necesita quedarse, y luego se aleja raudo, casi sin dejar señal alguna."

 

No. 329.

"(...) No tiene caso esconderte si todo el mundo sabe que estás escondido."

 

No. 330.

"Ser inaccesible significa tocar lo menos posible el mundo que te rodea. No comes cinco perdices; comes una. No dañas las plantas solo para hacer una fosa para barbacoa. No te expones al poder del viento a menos que sea obligatorio. No usas ni exprimes a la gente hasta dejarla en nada, y menos a la gente que amas."

 

No. 331.

"Un cazador sabe que atraerá caza a sus trampas una y otra vez, así que no se preocupa. Preocuparse es ponerse al alcance sin quererlo. Y una vez que te preocupas, te agarras a cualquier cosa por desesperación; y una vez que te aferras, forzosamente te agotas o agotas la cosa o la persona de la que estés agarrado."

 

No. 332.

"(...) En un tiempo de mi vida yo, al igual que tú, me ponía en medio del camino una y otra vez, hasta que no quedaba nada de mí para ninguna cosa, excepto si acaso para llorar. Y eso hacía, igual que tú (...) Pero un buen día me cansé y cambié. Digamos que un día, cuando me estaba haciendo cazador, aprendí el secreto de estar al alcance y fuera del alcance."

 

No. 333.

"Aquellos primeros nuevos videntes sirvieron a todo el mundo. Como enfocaban su ver en el acto de conferir la vida, estaban llenos de amor y bondad. Pero eso no impidió que la muerte los arrollara. Estaban rebosantes de amor, pero eran tan vulnerables al igual que los antiguos videntes, que estaban rebosantes de morbidez.

Dijo que resultaba inadmisible para los nuevos videntes de hoy en día, quedarse desamparados después de una vida de disciplina y trabajo, al igual que aquellos que nunca tuvieron propósito en sus vidas."

 

No. 334.

"(...) La meta de un brujo es durar, es decir, no corre riesgos innecesarios (...)"

 

No. 335.

"Así pues, como puedes entender muy bien, entregarte a tus caprichitos no es sólo estúpido y un desperdicio total, sino que también es perjudicial, Un guerrero que se agota no puede vivir (...)"

 

No. 336.

"(...) Nada se gana forzando las cosas. Si quieres sobrevivir, debes ser claro como el cristal y estar mortalmente seguro de ti mismo."

 

No. 337.

"Cuando tiene que actuar con sus semejantes, un guerrero sigue el hacer de la estrategia. En ese hacer no hay victorias ni derrotas. En ese hacer solo hay acciones."

 

No. 338.

"Le pregunté qué implicaba el hacer de la estrategia.

-Implica que uno no está a merced de la gente -repuso-. En esa fiesta, por ejemplo, fuiste un payaso, no porque conviniera a tus propósitos el ser un payaso, sino porque te colocaste a merced de aquella gente. Nunca tuviste el menor dominio y por eso tuviste que salir huyendo.

-¿Qué debía haber hecho?

-No ir a la fiesta, o bien ir a fin de cumplir un acto específico."

 

No. 339.

"(...) fuiste a la fiesta a matar el tiempo, como si hubiera tiempo que matar. Eso te debilitó.

-¿Quiere usted decir que no debo ir a fiestas?

-No, no digo eso. Puedes ir donde se te antoje, pero si vas, debes aceptar la entera responsabilidad de ese acto. Un guerrero vive su vida estratégicamente. Sólo asiste a una fiesta o a una reunión así, en caso de que su estrategia lo pida. Eso significa, desde luego, que tiene dominio total y realiza todos los actos que considera necesarios."

 

No. 340.

"Los guerreros hacen inventarios estratégicos (...) Hacen listas de sus actividades y sus intereses.

Y luego deciden cuáles de ellos pueden cambiarse para, de ese modo, dar un descanso a su gasto de energía."

 

No. 341.

"Tu problema es que confundes el mundo con lo que la gente hace. Pero tampoco eres el único.

Todos lo hacemos. Las cosas que la gente hace son los resguardos contra las fuerzas que nos rodean; lo que hacemos como gente nos da consuelo y nos hace sentirnos seguros; lo que la gente hace es por cierto muy importante, pero sólo como resguardo. Nunca aprendemos que las cosas que hacemos como gente son sólo resguardos, y dejamos que dominen y derriben nuestras vidas.

De hecho, podría decir que para la humanidad lo que hace es más grande y más importante que el mundo mismo."

 

No. 342.

     "(...) un guerrero elige los elementos que forman su mundo. Elige con deliberación, pues cada elemento que escoge es un escudo que lo protege de los ataques de las fuerzas que él lucha por usar (...)"

 

No. 343.

     "(...) Tus antiguos resguardos ya no son seguros.

    -¿Qué es lo que debería hacer?

    -Actuar como un guerrero y elegir los elementos de tu mundo. Ya no puedes rodearte de cosas a la loca. Te digo esto de la manera más seria. Ahora, por primera vez, no estás seguro de tu antigua forma de vivir.

    (...) Para ese propósito deberás haber elegido cierto número de cosas que te den paz y placer (...)"

 

No. 344.

 "-No es posible vivir estratégicamente todo el tiempo -dije-. Imagínese que alguien lo está esperando con un rifle de alta potencia con mira telescópica; puede darle con exactitud a quinientos metros de distancia.

¿Qué haría usted?

Don Juan me miró con aire de incredulidad y luego se echó a reír.

-¿Qué haría usted? -insistí.

-¿Si alguien me está esperando con un rifle de mira telescópica? -dijo, obviamente en son de burla.

 -Si alguien está escondido fuera de vista, esperándolo. No tiene usted el menor chance.  No puede parar una bala.

-No, no puedo. Pero sigo sin entender lo que quieres decir.

-Quiero decir que toda su estrategia no puede servirle de nada en una situación así.

-Ah, pero sí sirve. Si alguien me está esperando en un sitio con un rifle de alta potencia con mira telescópica, sencillamente no llego a ese sitio."

 

No. 345.

"(...) los guerreros eligen su campo de batalla -me dijo-. Un guerrero sólo entra en batalla cuando sabe todo lo que puede acerca del campo de lucha (...)"

 

No. 346.

"Cuando se enfrentan a una fuerza superior con la que no pueden lidiar, los guerreros se retiran por un momento (...) Dejan que sus pensamientos corran libremente. Se ocupan de otras cosas. Cualquier cosa puede servir."

 

No. 347.

"-Todo lo que puedo decirte -dijo don Juan- es que un guerrero nunca está disponible; nunca está parado en el camino esperando las pedradas. Así corta al mínimo el chance de lo imprevisto. Lo que tú llamas accidentes son casi siempre muy fáciles de evitar, excepto para los tontos que viven por las puras."

 

No. 348.

     "(...) uno tiene que ser completamente humilde y no cargar nada que uno tenga que defender, ni siquiera su propia persona; la persona de uno debe protegerse, pero no defenderse (...)"

 

No. 349.

 "(...) recordé que él me había preguntado cuando estábamos a salvo en la cima, si me sentía ofendido por el ataque del felino. Yo le había asegurado que era absurdo que me sintiera ofendido, y él me había contestado que debía de hacer lo mismo con la gente. Si me atacaban debería protegerme o quitarme de en medio, pero sin sentirme moralmente ofendido ni perjudicado.

 

No. 350.

“No tiene caso quejarse (...) De ahora en adelante lo que importa es la estrategia de tu vida.”

 

No. 351.

“Un guerrero vive estratégicamente – dijo sonriendo -. Un guerrero jamás lleva cargas que no puede soportar.”

 

No. 352.

"(...) Los brujos tienen una inclinación peculiar. Viven exclusivamente a la sombra de un sentimiento cuya mejor descripción serían las palabras "y sin embargo...". Cuando todo se les viene abajo, los brujos aceptan la situación. "Es algo terrible", dicen, pero inmediatamente escapan a la sombra del "y sin embargo."

 

No. 353.

"(...) en su vida cotidiana el guerrero elige seguir el camino con corazón. La constante preferencia por el camino con corazón es lo que lo diferencia del hombre común. El guerrero sabe que un camino tiene corazón cuando es uno con él, cuando experimenta gran paz y placer al atravesar su largo (,,,)".

 

No.354.

"(...) el camino sin corazón se vuelve contra los hombres y los destruye. No se necesita gran cosa para morir, y buscar la muerte es no buscar nada."

 

No. 355.

"(...) Un camino sin corazón nunca es disfrutable. Hay que trabajar duro tan sólo para tomarlo. En cambio un camino con corazón es fácil: no te hace trabajar por tomarle el gusto."

 

No. 356

"(..) Cualquier cosa es un camino entre cantidades de caminos. Por eso debes tener siempre presente que un camino es sólo un camino; si sientes que no deberías seguirlo, no debes seguir en él bajo ninguna condición (...)"

 

No. 357.

"(...) Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Son caminos que van por el matorral. Puedo decir que en mi propia vida he recorrido caminos largos, largos, pero no estoy en ninguna parte. Ahora tiene sentido la pregunta de mi benefactor. ¿Tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita."

 

No. 358

"(...) Para mí sólo recorrer los caminos que tienen corazón. Ésos recorro, y la única prueba que vale es atravesar todo su largo. Y ésos recorro mirando, mirando sin aliento."

 

.No. 359.

 

 "-Mi risa, así como todo cuanto hago, es de verdad -dijo don Juan-, pero también es desatino controlado por-que es inútil; no cambia nada y sin embargo lo hago.

 -Pero según yo lo entiendo, don Juan, su risa no es inútil. Lo hace a usted feliz.

 -¡No! Soy feliz porque escojo mirar las cosas que me hacen feliz, y entonces mis ojos captan su filo gracioso y me río. Te lo he dicho incontables veces, siempre hay que escoger un camino con corazón para estar lo mejor posible, quizá para poder reír todo el tiempo."     

 

No. 360.

"(...) un hombre de conocimiento elige un camino con corazón y lo sigue; y luego mira y se regocija y ríe; y luego ve y sabe. Sabe que su vida se acabará en un abrir y cerrar de ojos; sabe que él, así como todos los demás, no va a ninguna parte; sabe, porque ve, que nada es más importante que lo demás. En otras palabras, un hombre de conocimiento no tiene honor, ni dignidad, ni familia, ni nombre, ni tierra; solo tiene vida que vivir, y en tal condición su única liga con sus semejantes es su desatino controlado. Así, un hombre de conocimiento se esfuerza, y suda, y resuella, y si uno lo mira es como cualquier hombre común, excepto que el desatino de su vida está bajo control. Como nada le importa más que nada, un hombre de conocimiento escoge cualquier acto, y lo actúa como si le importara. Su desatino controlado lo lleva a decir que lo que él hace importa y lo lleva a actuar como si importara, y sin embargo él sabe que no importa; de modo que, cuando completa sus actos se retira en paz, sin pena ni cuidado de que sus actos fueran buenos o malos, o tuvieran efecto o no."

 

No. 361.

"(...) Yo digo que es inútil desperdiciar la vida en un solo camino, sobre todo si ese camino no tiene corazón."

 

No. 362.

"(...) cuando uno por fin se da cuenta de que ha tomado el camino sin corazón, el camino está ya a apunto de matarlo. En esas circunstancias muy pocos hombres pueden pararse a considerar, y más pocos aún pueden dejar el camino."

 

No. 363.

"El acto sexual es siempre una donación de conciencia aunque ese regalo no se consolide y cree un nuevo ser viviente (...)"

 

No. 364.

"(...) Yo siempre te he dicho que la energía sexual es algo de extrema importancia y que debe ser controlada y usada con mucho tino. Nunca te gustó esa proposición porque crees que yo hablo de control en términos de moralidad (...)"

 

No. 365.

"(...) la falacia del hombre es actuar con total desdén por el misterio de la existencia y creer que el sublime acto de conceder vida y conciencia es simplemente un impulso físico que uno puede distorsionar a voluntad."

 

No. 366.

"(...) La sensualidad del hombre no tiene nada de malo. Lo que está mal es la ignorancia que obliga al hombre a pasar por alto su naturaleza mágica (...)"

 

No. 367.

"(...) Jamás en mi vida había visto a una mujer tan hermosa, tan dormida y tan desnuda (...)"

 

No. 368.

  "(...) la gente vacía es como las lombrices, que miran a su alrededor antes de avanzar, retroceden y luego recorren otro brevísimo trecho. La gente completa siempre anda a saltos, da saltos mortales, y las más de las veces, aterriza de cabeza, pero a ellos no les importa."

 

No. 369.

"Eres demasiado débil (...) Te apuras cuando deberías esperar, pero esperas cuando deberías darte prisa. Piensas demasiado (...)"

 

No. 370

"Por supuesto que insisto que todos cuantos me rodean piensen con claridad -dijo-. Pero también explico a quien me quiera escuchar, que el único modo de pensar con claridad es no pensar en absoluto. Yo creía que tu comprendías esa contradicción (...)"

 

 

 

No. 371.

"(...) Tienes el deber de apaciguar tu mente. Los guerreros no ganan victorias golpeándose la cabeza contra los muros. Los guerreros saltan los muros, no los derriban.

 

No. 372.

 "- Hablas demasiado contigo mismo. No eres único en eso. Cada uno de nosotros lo hace. Sostenemos una conversación interna. Piensa en eso. ¿Que es lo que siempre haces cuando estás solo?

 - Hablo conmigo mismo.

-¿De qué hablas?

- No sé, de cualquier cosa, supongo.

 - Te voy a decir de qué nos hablamos. Nos hablamos de nuestro mundo. Es más mantenemos nuestro mundo con nuestra conversación interna.

 -¿Cómo es eso?

- Cuando terminamos de hablar con nosotros mismos, el mundo es siempre como debería ser. Lo renovamos, lo encendemos de vida, lo sostenemos con nuestra conversación interna. No sólo eso, sino que también escogemos nuestros caminos al hablarnos a nosotros mismos. De allí que repetimos las mismas preferencias una y otra vez hasta el día en que morimos, porque seguimos repitiendo la misma conversación interna una y otra vez hasta el día en que morimos.

 Un guerrero se da cuenta de esto y lucha por parar su habladuría (...)"

 

No. 373.

"(...) cualquier pensamiento que uno lleva en mente en un estado de silencio es propiamente una orden, pues no hay otros pensamientos que compitan con él (...)"

 

 

No. 374.

"Piensas demasiado en ti mismo - dijo sonriendo -. Y eso te da una fatiga extraña que te hace cerrarte al mundo que te rodea y agarrarte de tus razones. Por eso tienes solamente problemas(...)"

 

No. 375.

  "Sabrás. Te confundes sólo cuando hablas (...)"

 

No. 376.

 "(...) El mundo es así como es sólo porque hablamos con nosotros mismo acerca de que es así como es."

 

No. 377.

"(...) Verás, desde que nacemos la gente nos dice que el mundo es así y asá, y naturalmente no nos queda otro remedio que ver el mundo en la forma que la gente nos ha dicho que es."

 

No. 378.

  "(...) Siempre te equivocas porque esperas que las palabras te lo expliquen todo (...)"

 

No. 379.

 "Te gustan las palabras (...) Te da miedo el sólo pensar en el conocimiento silencioso. Por otro lado, las historias, por más estúpidas que sean, te encantan y te hacen sentir seguro."

 

 

No. 380.

 "(...) las palabras tienen un tremendo poder e importancia y son la propiedad mágica de quien las piensa (...)"

 

No. 381.

"Mi error fue extraviarte con palabras prestadas (...)"

 

No. 382.

“Para pensar y decir con exactitud lo que uno quiere decir, se requiere cantidades indecibles de energía.”

 

No. 383.

“(...) el peligro de las definiciones es que simplifican las cosas para volverlas comprensibles (...) uno corre el riesgo de transformar un logro mágico y milagroso en algo común.”

 

No. 384.

"(...) Cada vez que el diálogo cesa, el mundo se desploma y salen a la superficie facetas extraordinarias de nosotros mismos, como si nuestras palabras las hubieran tenido bajo guardia. Eres como eres porque te dices a ti mismo que así eres.

 

No. 385.

    "(...) las definiciones cambian en la medida que el conocimiento aumenta (...)"

 

 

No. 386.

"- Eso es lo malo de las palabras - dijo con gran certidumbre -. Siempre nos fuerzan a sentirnos iluminados,  pero cuando damos la vuelta para encarar el mundo siempre nos fallan y terminamos encarándolo como hemos hecho siempre, sin iluminación. Por este motivo, a un brujo le precisa actuar más que hablar, y para efectuar  eso obtiene una nueva descripción del mundo: una nueva descripción en la cual el hablar no es tan importante y en la cual los actos nuevos tienen nuevas reflexiones."

 

No. 387.

 "- Nunca hablo por hablar (...) A estas alturas ya deberías saberlo."

 

No. 388.

 "Don Juan me había también expresado su creencia de que uno de los conceptos del cristianismo, el de haber sido expulsados del paraíso, le sonaba a él como la alegoría de la pérdida de nuestro conocimiento silencioso (...) La brujería era entonces un retroceso al comienzo, un retorno al paraíso."

 

No. 389.

 "Lo que se necesita para que la magia pueda apoderarse de nosotros, es borrar nuestras dudas (...) Una

vez que las dudas desaparecen todo es posible."

 

No. 390.

  "(...) le dije que yo creía en la existencia de Dios.

Repuso que mi creencia estaba basada en la fe y que, como tal, era convicción de segunda mano que no significaba nada; que como la de los demás, mi creencia en la existencia de Dios estaba basada en un rumor que circulaba y no en un acto de ver."

 

No. 391.

  "(...) A mí me dijeron que el único modo de salir a flote (...) era proseguir con nuestras acciones como si uno creyera. En otras palabras, el secreto de un guerrero es que él cree sin creer. Pero, por lo visto, un guerrero no puede nada más decir que cree y dejar allí las cosas. Eso sería demasiado fácil. Creer no más que por creer, lo liberaría de examinar su situación. Cuando un guerrero tiene por fuerza que creer, lo hace porque así lo escoge, como expresión de su predilección mas íntima. Un guerrero no cree; un guerrero tiene que creer."

 

No. 392.

"(...) Tu preciosa razón no es más que un centro de ensamble, un espejo que refleja algo que está fuera de ella (...)"

 

No. 393.

"(...) siempre es el intelecto el que nos embauca; recibe el mensaje en primer término, pero en vez de darle crédito y obrar en consecuencia, pierde el tiempo en discutirlo."

 

No. 394.

 "(...) las conclusiones a las que llegamos mediante el razonamiento tienen muy poca o ninguna influencia para alterar el curso de nuestras vidas. De ahí los incontables ejemplos de personas poseedoras de las mas claras convicciones y que, sin embargo, actúan diametralmente en contra de ellas una y otra vez."

 

No. 395.

 "(...) Lo malo de hacer preguntas es que lo que queremos averiguar nunca se revela cuando uno lo pide."

 

No. 396.

  "(...) los videntes se descalabran al ver que la existencia es incomprensiblemente compleja y que nuestra conciencia cotidiana la difama con sus limitaciones."

 

No. 397.

“(...) Criticó, sin enfado, mi obsesión por razonarlo todo, y la llamó una entrega innecesaria. Dijo que actuar sin buscar explicaciones era más sencillo y efectivo, y que yo disipaba mi experiencia hablando y pensando acerca de ella.”

 

No. 398.

“(...) Como yo no di muestras de haberlo comprendido, dijo que para poder entender y corroborar las verdades del estar consciente de ser, no necesitaba raciocinio sino energía.”

 

No. 399.

“No te agites si no comprendes lo que voy a decirte (...) Teniendo en cuenta tu temperamento, temo que te rompas la crisma tratando de entender. ¡No lo hagas! Lo que voy a decirte sólo sirve para señalar una dirección.”

 

No. 400.

(...) estamos complacientemente atrapados en nuestra particular visión del mundo, que nos compele a sentirnos y a actuar como si supiéramos todo lo que hay que saber acerca del mundo (...)”

 

No. 401.

“- ¿A poco crees que conoces el mundo que te rodea? – preguntó.

- Conozco de todo – dije.

- Quiero decir, ¿sientes el mundo que te rodea?

- Siento el mundo que me rodea tanto como puedo.

- Eso no basta. Debes sentirlo todo; de otra manera el mundo pierde su sentido.

Formulé el clásico argumento de que no era necesario probar la sopa para conocer la receta, ni recibir un choque eléctrico para saber de la electricidad.

- Ya transformaste todo en estupidez – dijo -. Ya veo que quieres agarrarte de tus razones a pesar de que no te dan nada; quieres seguir siendo el mismo aún a costa de tu bienestar.”

 

No. 402.

“(...) Confías demasiado en ti mismo. Actúas como si conocieras todas las respuestas. No conoces nada, mi amiguito, nada.”

 

No. 403.

“Piensas que todo el mundo es sencillo de entender (...) porque todo cuanto tú haces es una rutina sencilla de entender (...)”

 

No. 404.

“¡Quien eres tú y tu pinche racionalidad para poner cadenas al pensamiento!”

 

No. 405.

“(...) la razón es solamente como una estrella en un infinito de estrellas.”

 

 

No. 406.

“Tu problema es que quieres entenderlo todo, y si eso no es posible. Si insistes en entender, no estas tomando en cuenta todo lo que te corresponde como ser humano. La piedra en la que te tropiezas sigue intacta (...)”

 

No. 407.

“La vida, para un guerrero, es un ejercicio de estrategia (...) Pero tú quieres hallar el significado de la vida. A un guerrero no le importan los significados.”

 

No. 408.

“(...) Un ser inmortal tiene todo el tiempo del mundo para dudas y desconciertos y temores. Un guerrero, en cambio, no puede aferrarse a los significados (...)”

 

No. 409.

“El maestro (...) al presentar a su aprendiz, por una parte, el camino del guerrero, lo obliga al raciocinio, a la sobriedad, a la fuerza de carácter y de cuerpo; y al presentarle, por otra parte, situaciones inimaginables pero reales, que el aprendiz no pueda abarcar, lo obliga a reconocer que su razón, por más maravillosa que sea, sólo puede cubrir una zona pequeña (...)”

 

No. 410.

“No hay nada que entender. El entendimiento es sólo un asunto pequeño, pequeñísimo (...)”

 

No. 411.

"(...) Como siempre, somos nosotros quienes complicamos todo al tratar de transformar la inmensidad que nos rodea en algo razonable."

 

No. 412.

(...) nuestro raciocinio, por sí solo, no puede proporcionarnos una respuesta a la razón de nuestra existencia. Cada vez que trata de hacerlo, la conclusión es siempre un asunto de fe y credo. Los antiguos videntes toltecas tomaron otro camino, y por cierto llegaron a otra conclusión que no tiene que ver con la fe y el credo."

 

No. 413.

"-A mí me parece que los nuevos videntes eran muy abstractos -comenté-. Me suenan como ciertos filósofos de hoy en día.

-No. Los nuevos videntes eran hombres terriblemente prácticos -repuso-. No se dedicaban a urdir teorías racionales (...) Los que fueron pensadores abstractos eran los antiguos videntes. Construyeron monumentales edificios de abstracciones, propias a ellos y a su tiempo. Y, al igual que los filósofos de hoy, no tuvieron control alguno sobre sus fabricaciones. En cambio, los nuevos videntes, imbuidos en lo práctico, se ocuparon solo de ver (...)"

 

No. 414.

"(...) Dijo que el nagual Julián (lo) estaba invitando (...) a moverse justo en la posición de la razón, para que así don Juan pudiera ser un pensador activo, y no solo parte de un público pasivo, sin sofisticación y con mucho emocionalismo que amaba las ordenadas obras de la razón. Al mismo tiempo, el nagual Julián lo estaba entrenando a ser un verdadero brujo abstracto, y no sólo parte de un público mórbido e ignorante que amaba lo desconocido."

 

No. 415.

     "(...) me advirtió que tuviera cuidado con cierta reacción que afecta típicamente a los brujos: el frustrante deseo de explicar la experiencia de la brujería en términos coherentes y bien razonados".

 

No. 416.

"De veras sabes hablar sin decir nada, ¿no? -dijo riendo-. Ya te lo he dicho; para llegar a ser hombre de conocimiento hay que tener un empeño inflexible. Pero tú pareces tener el empeño en confundirte con acertijos. Insistes en explicar todo como si el mundo entero estuviera hecho de cosas que pueden explicarse (...) ¿Alguna vez se te ha ocurrido que, en este mundo, sólo unas cuantas cosas pueden explicarse a tu modo? (...)

 Un brujo charlatán trata de explicar todo en el mundo con explicaciones de las que no está seguro -dijo-, así que todo sale siendo brujería. Pero tú andas igual. También quieres explicarlo todo a tu manera, pero tampoco estás seguro de tus explicaciones."

 

No. 417.

  "No hay necesidad de confundirse (...) La confusión es un sentimiento en el que uno se mete, pero también puede salirse de él (...)"

 

No. 418.

  "(...) Yo, también, me aferraba al mundo de la vida cotidiana. Me aferraba hasta con las uñas. Todo me decía que debía dejarme ir, pero yo no podía. Al igual que tú, confiaba implícitamente en mi mente, aunque ya no tenía razón para hacer eso. Ya no era un hombre común y corriente.

"Mi problema de entonces es ahora el tuyo. El impulso del mundo cotidiano me arrastraba y yo me aferraba desesperadamente a mis endebles estructuras racionales."

 

No. 419.

"Tú siempre insistes en saber las cosas desde el principio (...) Pero no hay ningún principio; el principio está sólo en tu pensamiento."

 

No. 420.

  "(...) dijo que es monstruoso pensar que el mundo es comprensible o que nosotros mismos somos comprensibles (...)"

 

No. 421.

"Tuve entonces un recuerdo de gran interés. Algunos años antes, en un estado de realidad no ordinaria producido por la ingestión de plantas sicotrópicas, había experimentado o percibido, mientras miraba una corriente acuática, que un racimo de burbujas flotaba hacia mi, envolviéndome (...)

Don Juan escuchó con indiferencia mis comentarios.

  - No gastes tu poder en babosadas -dijo-. Estás tratando con esa inmensidad que está allá afuera.

Señaló hacia el chaparral con un movimiento de la mano.

- Convertir en razonable esa cosa magnífica que está allá afuera no te sirve de nada. Aquí, alrededor de nosotros, está la eternidad misma. Esforzarse en reducirla a una tontería manejable es un acto despreciable y definitivamente desastroso."

 

No. 422.

"-Te lo he dicho y repetido mil veces que ser demasiado racional es una desventaja -dijo-. Los seres humanos tienen un sentido muy profundo de la magia. Somos parte de lo misterioso. La racionalidad es sólo un barniz, un baño de oro en nosotros. Si rascamos esa superficie encontramos que debajo hay un brujo. Algunos de nosotros, sin embargo, tenemos una gran dificultad para llegar a ese nivel bajo la superficie; otros, en cambio, lo hacen con absoluta facilidad. Tú y yo somos muy parecidos en este respecto: los dos tenemos que sudar tinta antes de soltarnos de nuestra imagen de sí."

 

No. 423.

"(...) Ahí, precisamente ahí está nuestro mecanismo de seguridad: tenemos que ser convencidos, y ninguno de nosotros quiere dejarse convencer."

 

No. 424.

(...) Dijo que tarde o temprano (...) todo estaría entonces perfectamente claro, sin tener que ser razonable o irrazonable.”

 

No. 425.

“(...) Tú no me entiendes ahora a causa de esa costumbre que tienes de pensar así como miras y de pensar así como piensas.”

 

No. 426.    

 "(...) No es cosa de entenderlo, sino de dominarlo (...)"

 

No. 427.     

"No seas presumido - me dijo don Juan en tono severo -. No estás aquí para especular basándote en tu primero y único esfuerzo. Espera hasta dominar tu conocimiento. Entonces decide que es qué."

 

No. 428.    

 "(...) los seres humanos son criaturas de inventario. Conocer los pormenores de cualquier inventario es lo que convierte a cualquier hombre en erudito o experto en su terreno.     Los brujos saben que, cuando una persona común y corriente encuentra una falta en su inventario, esa persona o bien extiende su inventario o el mundo de su imágen de sí se derrumba. La persona común y corriente está dispuesta a incorporar nuevos artículos, siempre y cuando no contradigan el orden básico de su imagen de sí, porque si lo contradicen, la mente se deteriora. El inventario es la mente. Los brujos cuentan con eso cuando tratan de romper la imagen de sí."

 

No. 429.

"(...) Tu defecto es seguir pegado al inventario de la razón. La razón no trata al hombre como energía. La razón trata con instrumentos que crean energía, pero jamás se le ha ocurrido seriamente a la razón que somos mejores que instrumentos; somos organismos que crean energía. Somos una burbuja de energía."

 

No. 430.

"(...) Para un vidente, la razón no es más que la autoreflexión del inventario del hombre (...)"

 

No. 431.

"(...) haz tu inventario y después deshazte de él. Los nuevos videntes hacen inventarios y después se ríen de ellos (...)"

 

No. 432.

"-Hay tantas cosas que sé -dijo-, sin embargo ni siquiera sé qué es lo que sé. Recuerdo tantas cosas, que al final termino sin recordar nada."

 

No. 433.

"Todo lo que nos rodea es un misterio insondable (...) debemos de tratar de descifrar esos misterios, pero sin tener la menor esperanza de lograrlo (...) Un guerrero, consciente del insondable misterio que lo rodea y consciente de su deber de tratar de descifrarlo, toma su legítimo lugar entre los misterios y él mismo se considera uno de ellos. Por consiguiente, para un guerrero el misterio de ser no tiene fin, aunque ser signifique ser una piedra o una hormiga o uno mismo. Esa es la humildad del guerrero. Uno es igual a todo."

 

No. 434.

"(...) Es un misterio (...) y no puede resolverse con raciocinios. Ese misterio sólo se puede presenciar."

 

No. 435.

"-De veras eres racional -dijo él con fiereza-. Y eso significa que crees conocer mucho del mundo, pero ¿conoces? ¿Conoces en verdad? Sólo has visto las acciones de la gente. Tus experiencias se limitan únicamente a lo que la gente te ha hecho o le ha hecho a otros. No sabes nada de este misterioso mundo desconocido."

 

No. 436.

"- Todavía no tienes suficiente poder personal para buscar la explicación de los brujos.

-¡Entonces hay una explicación de brujos!

- Claro, los brujos son hombres. Somos criaturas del pensamiento. Buscamos aclaraciones.

- Yo tenía la impresión de que mi gran falla era buscar explicaciones.

- No. Tu falla es buscar explicaciones convenientes, explicaciones que se ajustan a ti y a tu mundo (...)"

 

No. 437.

"(...) para poder seguir el camino del conocimiento uno tiene que ser muy imaginativo. Como lo estás comprobando tú mismo, todo está oscuro en el camino del conocimiento. La claridad cuesta muchísimo trabajo, muchísima imaginación."

 

No. 438.

"- Explicar es una lata (...) Nuestra racionalidad nos pone entre la espada y la pared. Nuestra tendencia es a analizar, a sopesar, a averiguar. No hay modo de hacer eso desde dentro de la brujería. La brujería es el acto de llegar al lugar del conocimiento silencioso, y el conocimiento silencioso no es analizable, porque sólo puede ser experimentado."

 

 

No. 439.

"(...) Tú andas detrás del reflejo de ti y tus ideas."

 

No. 440.

"(...) no tiene fin el misterio del hombre ni el misterio del mundo."

 

No. 441.

"Creer que el mundo sólo es como tú piensas, es una estupidez. El mundo es un sitio misterioso."

 

No. 442.

"(...) Las acciones de los videntes son más complejas que dividir al hombre en cuerpo y mente (...)"

 

No. 443.

"(...) todas las facultades, posibilidades y logros de la brujería, desde lo más simple hasta lo más sorprendente, se halla en el cuerpo humano mismo."

 

No. 444.

"Este es en realidad el misterio de estar consciente de ser. Los seres humanos están empapados de ese misterio., estamos empapados en las tinieblas, en lo inexplicable. Si nos consideramos a nosotros mismos en cualquier otra terminología, somos unos imbéciles o estamos locos. Por lo tanto, no deshonres el misterio del hombre sintiendo lástima por ti mismo o tratando de razonar ese misterio. Degrada a lo disparatado del hombre comprendiéndolo. Pero no pidas disculpas ni por una ni por otra cosa; ambas son necesarias."

 

No. 445.

"No te esfuerces queriendo resolverlo (...) El mundo es un misterio. Esto, lo que estás mirando, no es todo lo que hay. El mundo tiene muchas más cosas, tantas que es inacabable. Cuando estás buscando la respuesta, lo único que haces en realidad es tratar de volver familiar el mundo. Tú y yo estamos pues aquí mismo, en el mundo que llamas real, simplemente porque los dos lo conocemos. Tú no conoces el mundo del poder, por eso no puedes convertirlo en una escena familiar."

 

No. 446.

“Hay mundos sobre mundos, aquí mismo frente a nosotros. Y no son cosa de risa (...)”.

 

No. 447.

"(...) los seres humanos son infinitamente más complejos y misteriosos que nuestras más locas fantasías."

 

No. 448.

"Es una estupidez que desdeñes los misterios del mundo nada más porque conoces el hacer del desdén (...)"

 

No. 449.

"-¿Quien eres tú para pensar o decir qué cosa es importante? No sabes nada de las fuerzas que estás tocando."

 

No. 450.

"(...) Tienes razón. No hay nada más solitario que la eternidad. Y nada más cómodo para nosotros que la condición humana. Esto es ciertamente otra contradicción, ¿cómo puede el hombre conservar los vínculos de su humanidad y al mismo tiempo aventurarse, con gusto y con propósito, en la absoluta soledad de la eternidad? Cuando logres resolver este acertijo, estarás listo para el viaje definitivo."

 

No. 451.

"¿Soy yo quién anda, esta noche,

por el cuarto, o el mendigo

que ronda el jardín,

al caer la tarde?...

Miro

en torno y hallo que todo

es lo mismo y no es lo mismo....

¿La ventana estaba abierta?

¿Yo no me había dormido?

¿El jardín no estaba verde

de luna?... ...El cielo era limpio

y azul... Y hay nubes y viento

y el jardín está sombrío...

Creo que mi barba era

negra... Yo estaba vestido

de gris... Y mi barba es blanca

y estoy enlutado... ¿Es mío

este andar? ¿Tiene esta voz,

que ahora suena en mí, los ritmos

de la voz que yo tenía?

¿Soy yo, o soy el mendigo

que rondaba el jardín,

al caer la tarde?...

Miro

en torno... Hay nubes y viento...

El jardín está sombrío...

... Y voy y vengo... ¿Es que yo

no me había ya dormido?

Mi barba está blanca... Y todo

es lo mismo y no es lo mismo..."

 

 

No. 452.

"(...) Había tenido la esperanza de juguetear con el mundo de don Juan, pero sin terminar de convencerme; por esa razón no pasaba de ser un cuasi-brujo. Ninguno de mis esfuerzos había pasado de corresponder a una fatua ilusión de defenderme con lo intelectual, como si me encontrase en una academia, donde todo puede hacerse entre las ocho de la mañana y las cinco de la tarde, hora en la cual uno, debidamente cansado se va a casa. Don Juan solía hacer mofa de ello; decía: tras arreglar el mundo de un modo muy bello y luminoso, el académico se va a casa, a las cinco en punto, para olvidar su arreglo."

 

No. 453.

"(...) los guerreros están en el mundo, realmente, con el fin de entrenarse a ser testigos sin prejuicios para así descubrir y entender el misterio que somos (...)"

 

No. 454.

"(...) el arte del guerrero es equilibrar el terror de ser hombre con el prodigio de ser hombre."

 

No. 455

"- En verdad, los seres humanos no somos nada, don Juan, - dije -.

- Sé exactamente lo que estás pensando- dijo -. Por supuesto que no somos nada, pero ¡qué maravillosa contradicción! ¡Qué desafío! ¡Que unas nulidades como nosotros puedan enfrentarse a la soledad de lo eterno!"

 

No. 456

"El mundo es un misterio. Y no es para nada como te lo representas(...)

(...) Bueno, también es como te lo representas, pero eso no es todo lo que hay en el mundo; hay mucho más (...)"

 

No. 457.

"Somos hombres y nuestra suerte es aprender y ser arrojados a mundos nuevos, inconcebibles.

-¿Hay de veras algún mundo nuevo para nosotros? - pregunté medio en broma.

- No hemos agotado nada, idiota - dijo él imperioso -. Ver es para hombres impecables. Templa tu espíritu, llega a ser un guerrero, aprende a ver, y entonces sabrás que no hay fin a los mundos nuevos para nuestra visión."

 

No. 458.

"(...) Nuestra suerte como hombres es aprender, y al conocimiento se va como a la guerra; te lo he dicho incontables veces. Al conocimiento o a la guerra se va con miedo, con respeto, sabiendo que se va a la guerra, y con absoluta confianza en sí mismo. Confía en ti, no en mí."

 

No. 459.

"(...) eres una persona seria, pero tu seriedad está ligada a lo que tú haces, no a lo que pasa fuera de ti. Te ocupas demasiado de ti mismo. Ese es el problema y eso produce una tremenda fatiga.

(...) Busca y ve las maravillas que te rodean. Te cansarás de mirarte a ti mismo, y el cansancio te hará sordo y ciego a todo lo demás."

 

No. 460.

"Ya te lo he dicho una y otra vez que el mundo no tiene fondo (...) Y tampoco lo tenemos nosotros los hombres, o los otros seres que existen en este mundo (...)"

 

No. 461.

"El mundo que nos rodea es muy misterioso (...) No entrega fácilmente sus secretos."

 

No. 462.

"(...) deja que tus ojos sean libres; déjalos ser verdaderas ventanas. Los ojos pueden ser ventanas para contemplar el aburrimiento o para atisbar aquella infinitud."

 

No. 463.

"Esa calle como cualquier otra, lleva a la eternidad (...)"

 

No. 464.

"¿Re aventurarías tú en lo desconocido por codicia? De ninguna manera. La codicia sólo funciona en el mundo de los asuntos cotidianos. Para aventurarse en esta aterradora soledad uno debe tener algo superior a la codicia. Amor, uno necesita amor a la vida, a la intriga, al misterio. Uno necesita de curiosidad insaciable y una montaña de agallas."

 

No. 465.

"(...) los planes sólo sirven para lidiar con seres humanos comunes y corrientes. En el contexto humano, por lo tanto, podemos conspirar y planear, y dependiendo de la suerte, aparte de nuestra astucia y dedicación, podemos triunfar. Pero ante lo desconocido la única esperanza consistía en aceptar y comprender.

 

No. 466.

"(...) -¡Qué cosa más linda el haber estado en este hermoso mundo! ¡En este maravilloso tiempo! (...)"

 

No. 467.

"(...) Las fuerzas que guían a los hombres son imprevisibles, pavorosas, pero su esplendor es digno de verse."

 

No. 468.

"Sólo turbaba la paz una campana, un pájaro...

Parece que los dos hablan con el ocaso.

Es de oro el silencio. La tarde es de cristales.

Mece los frescos árboles una pureza errante.

Y, más allá de todo, se sueña un río límpido

que, atropellando perlas, huye hacia lo infinito..."

 

No. 469.

"No importa lo que uno revela ni lo que uno se guarda (...) Todo cuanto hacemos, todo cuanto somos, descansa en nuestro poder personal. Si tenemos suficiente, una palabra que se nos diga podrá ser suficiente para cambiar el curso de nuestra vida. Pero si no tenemos suficiente poder personal, se nos puede revelar la sabiduría más grande y esa revelación nos importaría un ajo."

 

No. 470.

"¿Sabes que en este mismo instante estás rodeado por la eternidad? ¿Y sabes que puedes usar esa eternidad, si así lo deseas?

"(...) ¿Y sabes que puedes extenderte hasta el infinito en cualquiera de las direcciones que he señalado? - prosiguió. ¿Sabes que un momento puede ser la eternidad? Esto no es una adivinanza; es un hecho, pero sólo si te montas en ese momento y lo usas para llevar la totalidad de ti mismo hasta el infinito, en cualquier dirección.

Se me quedó mirando.

- Antes no tenías este conocimiento - dijo, sonriendo -. Ahora es tuyo. Te lo he dado, y sin embargo no importa nada, porque no tienes suficiente poder personal para utilizar mi revelación. Pero si lo tuvieras, sólo mis palabras serían el medio para que acorralaras toda tu totalidad, y sacaras la parte que manda, de estos límites que la contienen.

Vino a mi lado y me tocó el pecho con los dedos; fue un golpe muy ligero.

- Estos son los límites de los que hablo – dijo -. Uno puede salir de ellos. Somos un sentimiento, un darse cuenta encajonado aquí."

 

No. 471.

"El poder es un asunto muy extraño. Para tenerlo y disponer de él, hay que tener poder por principio de cuentas (...)"

 

No. 472.

"El poder en un asunto muy peculiar. No puedo decir con exactitud lo que realmente es. Es un sentimiento que uno tiene sobre ciertas cosas. El poder es personal. Pertenece a uno nada más (...)"

 

No. 473.

"El poder es algo con lo cual un guerrero se las ve -repuso-. Al principio es un asunto increíble, traído a la mala; hasta pensar en el poder es difícil (...) Luego, el poder se convierte en una cosa seria; uno capaz ni lo tenga, o ni siquiera se de cuenta cabal de que existe, pero uno sabe que hay algo allí, algo que no se notaba antes. Es en ese entonces que el poder se manifiesta como algo incontrolable que le viene a uno. No me es posible decir cómo viene ni qué es en realidad. No es nada, y sin embargo hace aparecer maravillas delante de tus propios ojos. Y, finalmente, el poder es algo dentro de uno mismo, algo que controla nuestros actos y a la vez obedece nuestro mandato."

 

No. 474.

"(...) El poder personal decide quién puede y quién no puede sacar provecho de una revelación; la experiencia que tengo con mis semejantes me ha mostrado que pocos, poquísimos de ellos estarían dispuestos a escuchar; y de los pocos que escuchan, menos aún estarían dispuestos a actuar de acuerdo a lo que han escuchado; y de aquellos que están dispuestos a actuar, menos aún tienen suficiente poder personal para sacar provecho de sus actos (...)"

 

No. 475.

"-¿Pero, por qué tengo que querer poder, don Juan?

- Ahora no se te ocurre una razón. Pero si guardas suficiente poder, el mismo poder te hallará una buena razón. Suena a locura, ¿verdad?

-¿Para qué quería usted poder, don Juan?

- Soy como tú. No quería. No hallaba razón para tenerlo. Tuve todas las dudas que tú tienes y nunca seguí las instrucciones que me daban, o nunca creí seguirlas; sin embargo, pese a mi estupidez, junté suficiente poder, y un día mi poder personal hizo desplomarse el mundo.

-¿Pero para qué querría alguien parar el mundo?

- Nadie quiere, ésa es la cosa. Nada más ocurre. Y una vez que sabes cómo es parar el mundo, te das cuenta de que hay razón para ello. Verás, una de las artes del guerrero es derribar el mundo por una razón específica y luego restaurarlo para seguir viviendo."

 

No. 476.

"- Hay algo que ya por ahora debías tener en cuenta - dijo don Juan -. Yo lo llamo el centímetro cúbico de suerte. Todos nosotros, guerreros o no, tenemos un centímetro cúbico de suerte que salta ante nuestros ojos de tiempo en tiempo. La diferencia entre un hombre común y un guerrero es que el guerrero se da cuenta, y una de sus tareas consiste en hallarse alerta, esperando con deliberación, para que cuando salte su centímetro cúbico él tenga la velocidad necesaria, la presteza para cogerlo.

"La suerte, la buena fortuna, el poder personal, o como lo quieras llamar, es un estado peculiar de cosas. Es como un palito que sale frente a nosotros y nos invita a arrancarlo. Por lo general andamos demasiado ocupados, o preocupados, o estúpidos y perezosos, para darnos cuenta de que es nuestro centímetro cúbico de suerte. Un guerrero, en cambio, siempre está alerta y duro y tiene la elasticidad, el donaire para agarrarlo.

 

No. 477.

"No importa cómo lo hayan criado a uno (...) Lo que determina el modo en que uno hace cualquier cosa es el poder personal. Un hombre no es más que la suma de su poder personal, y esa suma determina cómo vive y cómo muere."

 

No. 478.

"(...) Para tener poder, hay que vivir con poder."

 

No. 479.

"Un guerrero es impecable cuando confía en su poder personal, sin importar que sea pequeño o enorme."

 

No. 480.

"(...) Todos disponemos de poder personal para algo (...)"

 

No. 481.

"(...) ¿Cómo pueden ser sólo pensamientos el hambre y el dolor?

- Para mí, ahora, son sólo pensamientos. Eso es todo lo que sé. He logrado esa hazaña. Esa hazaña es poder y ese poder es todo lo que tenemos, fíjate bien, para oponernos a las fuerzas de nuestras vidas; sin ese poder somos basuras, polvo en el viento."

 

No. 482

“Confía en tu poder personal (...) Eso es todo lo que uno tiene en este mundo misterioso.”

 

No. 483.

“(...) Si tienes el poder suficiente, soportarás el gran choque (...) Pero si eres incapaz de soportarlo, perecerás. Empezarás a marchitarte, a perder peso; te volverás pálido, distraído, irritable, callado.”

 

No. 484.

“Somos seres luminosos (...) Y para un ser luminoso lo único que importa es el poder personal. Pero si me preguntas qué cosa es el poder personal, debo decirte que mi explicación no lo explicará.”

 

No. 485.

“(...) somos seres luminosos. Somos preceptores. Nos damos cuenta; no somos objetos; no tenemos solidez. No tenemos límites.”

 

No. 486.

“(...) La solidez, el cuerpo, son recuerdos; al igual que todo lo que sentimos del mundo, son recuerdos que acumulamos. Tú tienes el recuerdo de mi solidez, igual que tienes el recuerdo de comunicarte con palabras. Por eso crees que hablaste con un coyote y sientes que soy sólido.”

 

 

No. 487.

"(...) somos un sentir; lo que llamamos nuestro cuerpo es un manojo de fibras luminosas que se dan cuenta."

 

No. 488.

"(...) El mundo de los objetos y la solidez es una manera de hacer nuestro paso por la tierra más conveniente. Es sólo una descripción creada para ayudarnos. Nosotros, o mejor dicho nuestra razón, olvida que la descripción es solamente una descripción y así atrapamos la totalidad de nosotros mismos en un círculo vicioso del que rara vez salimos en vida."

 

No. 489.

"(...) el mundo que nos rodea no es en realidad como pensamos que es. Pensamos que es un mundo de objetos y no lo es.

(...) Le dije que yo estaba de acuerdo con su premisa, porque todo podía concebirse como campos de energía. Dijo que yo solamente intuía una verdad, que razonarla no era verificarla, y que no daba un comino si yo estaba o no de acuerdo con él. Lo que quería era mi esfuerzo por comprender lo que implicaba esa verdad."

 

No. 490.

"- ¿Son las emanaciones como rayos de luz?- pregunté.

- No. De ninguna manera. Eso sería demasiado simple. Son algo indescriptible. Y, sin embargo, mi comentario personal sería decir que son como filamentos de luz. Lo que es incomprensible para la conciencia normal es que los filamentos estén conscientes de ser. No puedo decirte lo que significa eso, porque no sé lo que estoy diciendo. Lo único que puedo decirte con mis comentarios personales es que los filamentos están conscientes de sí mismos, vivos y vibrantes, que hay tantos que los números pierden todo sentido, y que cada uno es una eternidad."

 

 

No. 491.

"Un guerrero fluido ya no puede ponerle fechas cronológicas al mundo. Para él, el mundo y él mismo ya no son objetos. El es un ser luminoso que existe en un mundo luminoso (...)"

 

No. 492.

"-Si piensas acerca de la vida en términos de horas y no de años, nuestra vida es inmensamente larga (...) Aunque pienses en términos de días, la vida es interminable."

 

No. 493.

"(...) los guerreros comprimen el tiempo, todo cuenta, aunque sea un segundo. En una batalla por tu vida, un segundo es una eternidad, una eternidad que puede decidir la victoria. Los guerreros tratan de triunfar, por lo tanto comprimen el tiempo. Los guerreros no desperdician ni un instante."

 

No. 494.

"La emoción de tener tiempo es igual a la emoción de no tenerlo (...) Todo es lo mismo."

 

No. 495.

"Piensa en esto (...) El mundo no se nos viene encima directamente; la descripción del mundo siempre está en el medio. Así pues, hablando con propiedad, siempre estamos a un paso de distancia y nuestra vivencia del mundo es siempre un recuerdo de la experiencia. Estamos eternamente recordando el instante que acaba de pasar. Recordamos, recordamos, recordamos."

 

No. 496.

"¡No hay futuro! El futuro no es más que una manera de hablar. Para un brujo sólo existe el aquí y el ahora."

 

No. 497.

"(...) la tierra es un ser vivo y consciente, cuya consciencia puede afectar la conciencia de los seres humanos (...)"

 

No. 498.

"(...) la tierra es un gigantesco ser consciente sujeto a las mismas fuerzas que nosotros."

 

No. 499.

“Cuando tú miras las cosas no las ves. Sólo las miras, yo creo que para cerciorarte de que algo está allí. Como no te preocupa ver, las cosas son bastante lo mismo cada vez que las miras. En cambio, cuando aprendes a ver, una cosa no es nunca la misma cada vez que la ves, y sin embargo es la misma (...)”.

 

No. 500.

"Al aprender a ver, un hombre ya no necesita vivir como guerrero, ni ser brujo. Al aprender a ver, un hombre llega a ser todo llegando a ser nada. Desaparece, por así decirlo, y sin embargo está allí. Yo diría que éste es el tiempo en que un hombre puede ser o puede obtener cualquier cosa que desea. Pero no desea nada, y en vez de jugar con sus semejantes como si fueran juguetes, los encuentra en medio de su desatino (...)"


  1. 501.

-¿Me tienes miedo? – preguntó -.

- No a usted, sino a lo que usted representa.

- Represento la libertad del guerrero. ¿Tienes miedo a eso?

-  No. Pero tengo miedo de su conocimiento. Yo no tengo descanso, ni puedo refugiarme en nada.

- Otra vez confundes las cosas. Descanso, refugio, miedo: cavilaciones que has aprendido sin poner jamás en duda su valor (...)"

 

No. 502.

“(...) Piensa un momento. ¿Puedes desviarte de la senda que te han trazado? No. Tus ideas y tus acciones están fijadas para siempre en sus términos. Eso es esclavitud. Yo, en cambio, te traje libertad. La libertad es muy cara. Pero el precio no es imposible. Ten miedo a tus carceleros, a tus amos. No desperdicies tu tiempo y tu poder en temerme a mi.”

 

No. 503.

"Ya te expliqué que la meta es ser libres. Y la libertad tiene las más devastadoras implicaciones. Entre ellas está la de que los guerreros deben buscar intencionalmente el cambio. Tu predilección es vivir como lo haces. Estimulas tu razón examinando tu inventario muy a la ligera, y oponiéndolo a los inventarios de tus amigos. Esas maniobras te dejan muy poco tiempo para hacer un examen de ti mismo y de tu destino. Tendrás algún día que renunciar a todo eso (...)"

 

No. 504.

"- La libertad es como una enfermedad contagiosa -dijo-. Es transmitida: su portador es el nagual impecable. Quizá la gente no lo aprecie, pero eso se debe a que no quieren ser libres. La libertad es aterradora. Recuérdalo (...)"

 

No. 505.

"(...) Los videntes aspiran a ser libres, a ser testigos sin prejuicios, testigos incapaces de juzgar (...)"

 

 

No. 506.

"(...) Cortar nuestras cadenas es algo maravilloso, pero también algo muy fastidioso porque nadie quiere ser libre."

 

No. 507.

"(...) Tú eres lo que eres. La lucha por la libertad es más dura para algunos. Tú eres uno de ellos."


  1. 508.

"Don Juan me había asegurado que nuestra gran falla colectiva, es la de vivir nuestras vidas sin tomar en cuenta para nada esa conexión (con todo lo existente). Para nosotros, lo precipitado de nuestra existencia, nuestros inflexibles intereses, preocupaciones, esperanzas, frustraciones y miedos, tienen prioridad. En el plano de nuestros asuntos prácticos, no tenemos ni la más vaga idea de que estamos unidos con todo lo demás

 

No. 509.

"Te dije que no hay manera de hablar del espíritu (...) porque al espíritu sólo se lo puede experimentar (...) el espíritu no es nada que se pueda ver o sentir, pero que siempre está ahí, vaga e indistintamente encima de nosotros. Algunas veces hasta llega a tocarnos, sin embargo, la mayor parte del tiempo permanece indiferente."

 

No. 510.

"(...) Para un brujo, el espíritu es lo abstracto, porque para conocerlo no necesita palabras, ni siquiera pensamientos; es lo abstracto porque un brujo no puede concebir qué es el espíritu. Sin embargo, sin tener la más mínima oportunidad o deseo de entenderlo, el brujo lo maneja; lo reconoce, lo llama, lo incita, se familiariza con él, y lo expresa en sus actos."

No. 511.

"(...) el espíritu sólo escucha cuando el que le habla, le habla con gestos. Y los gestos no significa hacer señales o mover el cuerpo, sino actos de verdadero abandono, de generosidad, de humor (...)"

 

No. 512.

"(...) insistía que el espíritu es indefinible, que ni siquiera se lo puede sentir, mucho menos se podía hablar de él, y que uno sólo puede llamarlo al reconocer que existe (...)"

 

No. 513.

"Don Juan caminó despacio en torno mío. Parecía deliberar si decirme algo o no. Dos veces se detuvo y pareció cambiar de idea.

- El que regreses o no carece por entero de importancia - dijo al fin -. De todos modos ya tienes la necesidad de vivir como guerrero. Siempre has sabido cómo hacerlo; ahora estás simplemente en la posición de tener que usar algo que antes desechabas. Pero tuviste que luchar por este conocimiento; no te lo dieron así nomás. Tuviste que sacártelo a golpes. Sin embargo eres todavía un ser luminoso. Todavía vas a morir como todos los demás (...)

Calló un momento. Supe que me miraba pero esquivé sus ojos.

- Nada ha cambiado realmente en ti - dijo."

 

No. 514.

"-Hemos gozado y nos hemos reído (...) Pero es la condición natural del orden el que siempre tenga que llegar a su fin."

 

No. 515.

"Hay muchas maneras de decir adiós (...) Acaso la mejor es sostener un recuerdo especial de alegría (...)"

 

No. 516.

"... Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando;

y se quedará mi huerto, con su verde árbol,

y con su pozo blanco.

Todas las tardes el cielo será azul y plácido;

y tocarán, como esta tarde están tocando,

las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;

y el pueblo se hará nuevo cada año

y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,

mi espíritu errará nostálgico

 

No. 517.

"Ahora nosotros seremos otra vez

polvo en el camino (...)

Tal vez

algún día

otra vez

vuelva a entrar en tus ojos".

No. 518.  EPILOGO

"Esas verdades no son algo que hay que defender apasionadamente (...) Si crees que trato de defenderlas, te equivocas. Esas verdades fueron recopiladas para el deleite y el esclarecimiento (...) no para despertar sentimientos de propiedad (...)"

 

FIN