Blue Flower

Neville Goddard

 

UNA CAUSA

 

 

¡Nada es imposible! Hay dos maneras de interpretar esta declaración – y ambas son correctas. El significado obvio es que es posible lograr cualquier cosa que quieras.

También se puede interpretar como que es imposible que la nada exista. Todo aquello de lo que somos conscientes o que percibimos de alguna manera es algo. Es inconcebible que algo pueda surgir de la nada o que algo pueda convertirse en nada.

Es un hecho que la naturaleza aborrece el vacío y siempre se apresura a llenarlo con algo. Alguna fuerza o poder creó todo lo que es. Según la Biblia, la creación está terminada. No sólo la creación está finalizada, sino que Dios dijo que era buena.

¿Has pensado alguna vez en lo que Dios pudo haber usado para crear todo lo que existe? Si la creación está acabada, ¿cómo es posible rezarle a Dios para que cree algo en tu vida que no existía ni ayer ni hoy? ¿Es difícil de creer que Dios dijo que Su creación era buena? Si toda la creación es buena, ¿por qué las personas experimentan problemas y cómo pueden existir las guerras, el crimen, el hambre y otras condiciones no deseadas?

Las respuestas a estas preguntas están contenidas en las siguientes páginas. Tu comprensión de estas respuestas te permitirá ver que es imposible que la nada exista.

También verás que puedes obtener cualquier cosa que desees porque nada es imposible para el poder creativo que reside dentro de ti. Puedes ser y tener todo lo que desees ser y tener. No hay límite para lo que puedes lograr para ti mismo y los demás. No importa cuáles sean tus circunstancias actuales. El principio que has estado usando inconscientemente para producir las condiciones indeseables que hay en tu vida se puede aplicar conscientemente para hacer realidad cada uno de tus sueños.

¡La creación está terminada y es buena! Dios creó la tierra y todo lo que hay en ella y Dios dijo que era bueno. El hombre ha estado desconcertado por estas afirmaciones durante siglos. Si el hombre realmente entendiera lo que significan, no estaría confuso ni se sentiría ansioso sobre su pasado, presente o futuro. La comprensión de estas dos afirmaciones le permitiría al hombre darse cuenta de que él, solo, controla sus acciones y las circunstancias de su vida.

Tomemos la primera afirmación. Dios creó la tierra y todo lo que hay en ella. Dios es infinito; por lo tanto, Dios debe haber estado antes de que cualquier forma llegara a existir. ¿Qué sustancia pudo haber usado Él para crear todo lo que existe?

Sólo puede haber una respuesta. Dios creó todo lo que existe de la única sustancia disponible – Él Mismo. Dios (pensamiento/conciencia) pronunció la Palabra y trajo todas las cosas a la existencia a partir de Él Mismo. Todo lo que percibes está hecho de la única sustancia – Dios. La única sustancia anterior a todas las cosas es la energía y esa energía es Dios o la “Palabra”.

Aunque los científicos y médicos pueden analizar las diversas sustancias químicas de las que se compone el cuerpo, nadie puede combinar esas sustancias químicas para formar una persona viva. Dado que Dios creó todo lo que está fuera de Sí Mismo, se deduce que Dios es el creador y la creación. Dios está expresando la vida a través de todos y cada uno de nosotros. No podría ser de otra manera.

Tomemos la segunda afirmación. Dios dijo que Su creación era buena. Esa afirmación ha confundido al hombre, que cree que, si Dios es bueno, otro poder debe haber creado lo que no es bueno. Sin embargo, el hombre también reconoce que Dios es infinito, omnipotente, omnipresente y omnisciente. Estas cualidades de Dios tienen que incluir todas las formas, todos los eventos y todas las situaciones. Si fuera posible eliminar todo lo que es discordante o inarmonioso del mundo, no sería posible experimentar el reverso (la parte opuesta) de esa condición.

Quizás esta afirmación se pueda entender más fácilmente si pensaras en el principio de las matemáticas. Al realizar la suma de cinco y seis, es posible obtener la respuesta incorrecta de doce. Para eliminar esa posibilidad, el número doce tendría que ser eliminado del conjunto de números. Sería, por lo tanto, imposible sumar seis y seis y llegar a la respuesta correcta de doce. Puedes ver que, al eliminar la posibilidad de una respuesta incorrecta potencial, todos los números finalmente serían eliminados y las matemáticas no serían posibles. Sin embargo, así como las matemáticas existen y pueden ser usadas por cualquier persona que haya adquirido una comprensión de cómo usar el principio para obtener las respuestas correctas, así también el principio de creación puede ser entendido para obtener los resultados deseados.

Debido a que Dios nos ha dado a todos libres albedríos, tú puedes elegir los estados que desees ocupar. Dios no predetermina tu destino, ni Dios te castiga por errores o faltas.

Ya que un hombre puede no entender la ley de las matemáticas, puede verse afectado de manera adversa cuando comete un error al restar una cantidad en su registro de cheques. La ley de las matemáticas no le está castigando. La ley simplemente es y puede ser usada correcta o incorrectamente. Dios te ha permitido tener completa libertad para elegir lo que te encontrarás. Cuando llegues a la comprensión de que tú eres Dios en forma y expresión, buscarás experimentar propósitos más nobles y buenos para ti mismo y los demás.

“En el principio era la Palabra y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios” [Juan 1:1]. La Palabra es el pensamiento o imaginación.

Dios se imaginó el mundo existiendo y se convirtió en lo que concibió. Este es el principio sobre el que descansa toda la creación. Puesto que Dios se convirtió en el hombre para darle vida al hombre, el hombre debe contener ese mismo principio creativo dentro de sí mismo.

“El reino de los cielos está dentro de ti” [Lucas 17:21]. Hemos creado nuestro mundo personal a través del pensamiento. Si estás experimentando carencia, limitación, enfermedad, falta de armonía o cualquier otra condición no deseada, tú has producido consciente o inconscientemente estas condiciones en tu experiencia. La mayoría de las personas no se dan cuenta de que el pensamiento, la creencia y la imaginación han creado sus mundos individuales. No hay ninguna otra causa para las condiciones de tu vida. Puedes elegir no creer esto, pero ya sea que lo creas o no, todo lo que contemplas en el mundo exterior fue concebido dentro de tu propia conciencia antes de tu experiencia de ello.

Lo que piensas con sentimiento, lo que crees que es cierto y lo que te imaginas ser o tener es la causa de todo en tu mundo personal. Puedes creer que existe alguna otra causa; puedes culpar a los demás de tus problemas; puedes creer que los acontecimientos fueron forjados por el destino o la casualidad, pero si eres objetivo y observas tus propias creencias y patrones de pensamiento, verás que tu mundo refleja con exactitud todo lo que crees que es cierto de ti mismo y los demás. No hay nadie ni nada que cambiar excepto las ideas desde las que piensas. Pensamos desde ideas que consentimos como ciertas e imaginamos situaciones que concuerdan con nuestras creencias. La conciencia es la única realidad. Es el principio creativo que produce en tu experiencia el duplicado exacto o reflejo de lo que imaginas que es cierto. El mundo en el que vivimos refleja todo lo que creemos e imaginamos que es cierto, sea bueno, malo o indiferente.

Cuanto más pronto el hombre se libere de la creencia en una segunda causa, más pronto se dará cuenta de que nada le sucede excepto lo que se origina en su propia conciencia. No niego que el hombre cree que si contrae un cierto germen o virus pues que él entonces manifestará una enfermedad o dolencia en particular. Si contempla la causa, él puede concluir que es porque entró en contacto con alguien que ya tenía el microbio. No se da cuenta que, de alguna manera, sus propios sentimientos acerca de la salud o la enfermedad atrajeron la enfermedad que está experimentando. Si los virus o gérmenes fueran realmente la causa de la enfermedad, todos los que entraron en contacto con un virus en particular estarían afectados. El mundo exterior simplemente refleja lo que un hombre es en su propia conciencia.

No importa lo que te hayan enseñado; puedes cambiar tus creencias y de esta manera cambiar las circunstancias de tu vida. La Biblia afirma que cuando ores, creas que has recibido y recibirás. La mayoría de nosotros hemos leído esa afirmación o la hemos escuchado en algún momento. Pocas personas han orado realmente de esa manera.

¿Alguna vez has estado enfermo y oraste para recuperar la salud? Si necesitabas dinero, ¿creías cuando orabas que ya tenías la suma que pedías? La mayoría de la gente le reza a Dios para que cambie algo de sus vidas o les dé algo que ellos no tienen. Si sus oraciones no fueron contestadas, piensan que Dios tenía una razón para retener esa cosa en particular. Piensan que quizás Dios no les concedió su petición porque no quería que ellos lograran sus deseos por alguna razón sólo conocida por Él.

El hombre a veces piensa que Dios no responde a las oraciones porque él no se merece lo que pide. El hombre debe aprender a creer en lo que él, en el momento, no ve, con el fin de concederse a sí mismo lo que desea tener. Las oraciones del hombre siempre son respondidas, pues él siempre recibe lo que él cree. La ley que gobierna la oración es impersonal. La creencia es la condición necesaria para realizar el deseo.

Ninguna cantidad de súplicas o rituales traerá consigo el cumplimiento de tus deseos a excepción de la creencia de que tú eres o tienes lo que quieres.

“La fe es la sustancia de las cosas esperadas, la evidencia de las cosas que no se ven” [hebreos 11:1]. El significado completo de esa afirmación debe ser entendido. Si el significado fuera entendido, el hombre no tendría ningún problema a la hora de cumplir sus objetivos. La mayoría de los hombres creen que nada es imposible para Dios – que Dios podría hacer cualquier cosa si Él eligiera hacerla. De modo que el hombre cree que él tiene fe en Dios y le reza a Dios por lo que él quiere. Si no se le concede su oración, piensa que o bien no rezó lo suficiente o de manera lo suficientemente intensa, o que Dios eligió bloquear su petición.

Sin embargo, la fe es la sustancia real de lo que se espera. Es la evidencia de la cosa que quieres y que no ves en el mundo exterior. Lo que quieres hacer o ser ya ha sido creado. Por lo tanto, existe realmente. Es posible traer a tu mundo cualquier cosa de la creación por tu creencia de que ya la tienes. La fe en que lo que quieres es ya un hecho es el medio por el cual activas el estado invisible. Ese estado entonces se refleja luego en tu mundo externo. La creación está terminada. Dios no puede crear nada que no exista ya. La fe o creencia en que ya eres o tienes lo que deseas es la única manera de llegar a experimentar tus deseos. Ninguna limitación se impone a lo que puedes tener a excepción de que falles en asumir la posesión de la cualidad o cosa deseada.