Ideologías políticas

El sistema de gobierno español y las distintas ideologías políticas.

 
   ¿Estás convencido de que izquierda y derecha no son dos alas pertenecientes a un mismo pájaro? ¿Estás seguro de que en España existe una democracia? ¿Tienes libertad de elección o solamente la ilusión de tenerla?
 
   En 1978, lo que fue llamado la Transición española, fue realmente una transacción de poderes del dictador Franco a una oligarquía de partidos que impide la democracia. Esto se realizó para mantener la unidad de poder con la misma división de poderes llevada hasta entonces. Un pacto de reparto del botín y las empresas públicas.
 
   El consenso es lo que ha impedido la libertad de pensamiento. Es un término medieval, utilizado hasta entonces en el ámbito de lo eclesiástico, que jamás se había utilizado en política. Si la política, que es la lucha de poder, necesita del conflicto y la polémica para existir, el consenso es su contrario. Es decir, la eliminación o prohibición de la política.
 
   Hoy, en España, no hay lucha por el poder, simplemente por la fama y el dinero dentro del Estado en el poder soberano constituido. No hay política porque no hay libertad, no hay pensamiento porque hay consenso, y hay consenso porque hay una oligarquía en el poder del Estado. Por lo que podemos determinar que, precisamente hay consenso porque no hay democracia.
 
   Lo que existe actualmente es una oligarquía política dentro del Estado, con un poder garantizado mediante un sistema proporcional de listas que otorgan poder absoluto, y sin control de nada, a quienes las hacen. Es una única unidad de poder establecido, el cual está desconcentrado para así ser extendido en vez de centralizado, aumentando así el alcance y la gerencia conseguida.
 
   Todos los medios de comunicación se han dedicado a fabricar un juego de apariencias, donde los funcionarios políticos de los partidos son los protagonistas. Han convertido a la sociedad civil en espectadora de un teatro donde parece que hay una lucha de poder. Todas las tertulias políticas se ocupan, no del análisis de lo que existe, si no de lo que parece que existe. Es fundamental que parezca que hay democracia y que parezca que hay libertad, lo que únicamente son derechos otorgados, facultades concebidas desde el poder, que se hace aparecer como si fuese la libertad política.
 
   Los partidos políticos son órganos del propio Estado, y son utilizados como instrumentos de un único poder actuando para integrar a las masas. Buscan las adhesiones sentimentales e inquebrantables de diferentes espectros de votantes, este es el cometido de cada una de las facciones estatales. Cuando alguna se agota o sufre alguna desafección, como sucedió durante el movimiento de los indignados del 15-M, el propio régimen fábrica nuevos partidos políticos en un intento de rejuvenecerse, como es el caso de Podemos, VOX o Ciudadanos. Así trata de devolver la ilusión de las masas para que sigan votando como si hubiese democracia. La integración de las masas en el Estado es un concepto heredado de la filosofía idealista alemana que sustenta el fascismo. Esto es lo que sustituye a la representación política y lo que impide que la haya. La palabra representación sustituye al término identificación en el vocabulario popular. Al estar prohibida la elección de representantes de forma uninominal y directa, se necesita constantemente de un afecto sentimental hacia organismos del propio Estado; organismos que tratan de diferenciarse con su estética y mensajes para captar votantes que ratifiquen lo que desde el poder se les oferta.
 
   Se explica al votante que apoya unas ideas, para que así olvide que no elige a las personas. La realidad es que lo importante son las personas, no las ideas; las personas son responsables, las ideas no. El nacimiento del Estado de Partidos encuentra en Gerhard Liebholz uno de sus mayores defensores, este jurista alemán explica cómo esta forma de gobierno elimina completamente la representación del votante para sustituirla por la identificación sentimental. La integración de las masas, la identificación de los gobernados con los gobernantes y la consecución de un Estado total es algo que forma parte de la doctrina europea del fascismo. Los partidos dominan a sus miembros mediante una eficiente estructura vertical y autoritaria.
 
   Se suele creer, por desconocimiento e irreflexión, que basta con cambiar a los individuos que integran los partidos del Estado, hacer que esas personas sean honestas y honradas, para solucionar un problema político que causa constantemente degeneración y corrupción. La corrupción no es causada por la degeneración puntual de los individuos, si no por la propia forma política que se establece por consenso. Al no existir la representación y la política ejercida por individuos, por personas físicas y reales, cualquier problema se convierte en estructural e institucional. La corrupción se instituye como factor de gobierno en un Estado de Partidos, son las propias instituciones las que obligan a la corrupción de los individuos.
 
   En España hay una partitocracia, porque el poder lo tienen los partidos políticos, y más concretamente las cúpulas de dichos partidos. Por lo tanto no lo tiene el cuerpo de votantes, desposeídos de su condición de electores. Hay votaciones a partidos, pero no existen elecciones representativas, ya que no hay elección de representantes. Se vota a órganos estatales, pero no se elige jamás a gobernantes.
 
 Álvaro Miller Núñez