45-La columna vertebral, un prodigio estructural

La columna vertebral es una estructura notable que cumple simultáneamente dos papeles diferentes. Proporciona rigidez, de modo que la estructura sea capaz de mantener la postura erecta, y al mismo tiempo proporciona plasticidad para un abanico de movimientos extremadamente amplio. Para consumar estas tareas aparentemente contradictorias su diseño está constituido por estructuras más pequeñas sobreimpuestas una a la otra, mantenidas juntas por una serie de ligamentos y músculos. Puesto que las fuerzas tensiles de la musculatura sostienen la estructura y también suministran su movimiento, las disfunciones de la musculatura pueden producir un reposicionamiento estructural, así como una pérdida de la amplitud del movimiento, tanto localmente como a distancia.

Estructura de los discos intervertebrales (descrita con mayor detalle más adelante) (Figura 11.2)

  • Un anillo fibroso externo, que comprende lamelas fibrocartilaginosas concéntricas orientadas en ángulo a las capas adyacentes (formando un patrón reticular).
  • Un núcleo pulposo interno, un gel muco polisacarídico semilíquido, que pierde hidratación bajo una fuerza compresiva sostenida.
  • Las placas terminales son hojas de delgado hueso cortical y cartílago hialino, que separan el disco de los cuerpos vertebrales por arriba y por abajo.
  • Los discos están ligados a los cuerpos vertebrales superior e inferior, más firmemente en la periferia y de modo más débil hacia dentro.

Los discos intervertebrales:

  • son potencialmente absorbentes de los choques
  • proporcionan un aumento de la flexibilidad, si bien no uniformemente, variando de una región a otra de la columna, con menor movimiento en la columna torácica
  • operan de acuerdo con las leyes que gobiernan las estructuras viscoelásticas

LA REGIÓN CERVICAL

  • Localizadas inmediatamente antes del agujero y en el cuerpo vertebral se encuentran las apófisis unciformes (también denominadas cuerpos uncovertebrales o articulaciones de Luschka), únicas en su tipo, que hasta cierto grado protegen la arteria vertebral y las raíces nerviosas de la intrusión del disco.

La flexión y la extensión de la cabeza se producen entre los cóndilos occipitales y las carillas articulares superiores de C1

 

APLICACIÓN CLÍNICA DE LAS TÉCNICAS NEUROMUSCULARES I

C7 (vértebra prominente)

  • Esta vértebra posee una apófisis espinosa prolongada, usualmente visible en el extremo inferior de la columna cervical.
  • Presenta apófisis transversas prominentes y gruesas a través de las cuales la arteria vertebral no transcurre, aunque sí las venas vertebrales.

Con excepción del atlas, todas las vértebras poseen apófisis espinosas, por lo general palpables. La porción vertebral que se encuentra entre las apófisis espinosas y la apófisis transversa se denomina lámina. Cuando las vértebras se disponen como una columna, las láminas son contiguas con las siguientes, conformando una estructura acanalada adyacente a las apófisis espinosas. Esta «acanaladura» es lugar de inserción de numerosos músculos; en este texto se hace referencia a ella como surco laminar.

MOVIMIENTOS DE LA COLUMNA CERVICAL

Los movimientos de la columna cervical son complejos, y su función consiste en colocar la cabeza en el espacio en una diversidad de posiciones, hacia delante, atrás, lateralmente y rotando, en tanto funciona posturalmente manteniendo el nivel de ojos y oídos en la línea del horizonte. Si bien escapa al alcance de este texto exponer estos movimientos en detalle, los siguientes constituyen conceptos importantes al considerar la función cervical.

  • La extensión está limitada por el ligamento longitudinal

La rotación cefálica se produce principalmente entre C1 y C2, al rodear el atlas la única apófisis odontoides del axis. La flexión y la extensión se dan entre el atlas (C1) y el hueso occipital

 

LA REGIÓN CERVICAL

 Pruebas para la disfunción de la columna cervical.

Prueba de compresión

  • El paciente está sentado y el profesional se encuentra de pie tras él. Se examina un lado por vez.
  • Inicialmente, el paciente flexionará y rotará ligeramente la cabeza hacia el primer lado a investigar.
  • El profesional interpone sus dedos como traba y coloca sus manos en el vértex de la cabeza del paciente, aplicando una firme presión en sentido caudal (2-3 kg).
  • Si existe estrechamiento de un agujero intervertebral, esta prueba de compresión agravará la situación, produciendo un dolor que puede reproducir los síntomas del paciente.
  • Un procedimiento alternativo incluye todos los mismos elementos descritos, pero en este caso el paciente extiende la cabeza levemente antes de aplicar la compresión.
  • En esta variante se inducirá un agolpamiento foraminal bilateral, con posible reproducción o exacerbación de los síntomas, lo cual confirma las características etiológicas del problema

Prueba de descompresión

  • El paciente está sentado, con el profesional a un costado.
  • Con la mano acopada, el profesional toma la mandíbula del paciente con una mano y el occipital con la otra, e introduce un lento y deliberado grado de tracción, elevando la cabeza hacia el cielo en tanto trata de sentir cualquier barrera defensiva protectora que podría producirse en el caso de que con la maniobra se estén irritando los tejidos.
  • Se ejercerá extrema precaución a fin de evitar irritar tejidos que han sido traumatizados, por lo que vuelven a enfatizarse las palabras clave: «lento y deliberado».
  • Si el dolor y/u otros síntomas radiculares se alivian con esta prueba, ello es indicio de que existe estrechamiento en uno o más agujeros intervertebrales, que genera la protrusión del (de los) disco(s) hacia el conducto vertebral, o de que existe un síndrome facetario cervical.

Prueba de Hautant para alteración del equilibrio

  • El paciente permanece sentado con la espalda sostenida y ambos brazos extendidos hacia delante (posición de sonámbulo).
  • El profesional está de pie frente a él con los pulgares extendidos, que actuarán como «marcadores» de las posiciones manuales iniciales del paciente.
  • Nota: Las manos del profesional no tocan las del paciente. Se las utiliza sólo como indicadores de la posición manual original del paciente.
  • El paciente cierra los ojos y el profesional observa durante varios segundos (digamos 5) si las manos del paciente se desvían en relación con sus propios pulgares.
  • Se lleva a cabo el mismo procedimiento con la cabeza del paciente en diferentes posiciones: flexionada, extendida, rotada, en flexión lateral, etc.
  • El profesional debe retener las manos del paciente en posición neutra cada vez que se pida al paciente que cambie la posición de su cabeza.
  • Esta prueba tiene ventaja respecto de evaluaciones similares efectuadas con el paciente en posición de pie, por cuanto la postura sentada y sostenida reduce las posibilidades de que el cuerpo se ladee y ello se interprete como desviación de un brazo.
  • Toda desviación involucra la columna cervical.

 

Las Subluxaciones o segmento facilitado son llamadas la MUERTE SILENCIOSA ya que la mayoría de las personas no saben que tienen Subluxaciones hasta que comienzan a sentir los síntomas de dolor. Esto puede ser días, semanas, meses y hasta años después. El problema es que muchas personas nunca han visitado a un Quiropráctico para hacerse un examen de la columna. En muchas ocasiones la persona no siente absolutamente nada hasta el primer síntoma (Ataque al Corazón) desafortunadamente en muchos casos es muy tarde y la persona muere antes de saber que tenían una Subluxación Vertebral.

Dios creo nuestros cuerpos para ser perfectos y todo lo que el cuerpo necesita esta internamente localizado. Existe una inteligencia innata que controla todos los sistemas del cuerpo y permite que la paz y armonía interna se mantenga constantemente cuando no existen interferencias (Subluxaciones) a la columna.

Es tiempo que comencemos a buscar alternativas para mantenerlos saludables y la Quiropráctica es el método más viable que existe para ser más saludable y poder disfrutar de una calidad de vida aumentada. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

 

Contractura muscular

En muchas ocasiones cuando tocamos un músculo que nos duele podemos sentir algunas partes más duras al tacto y sensibles a la presión. La mayoría de las veces esas son contracturas y se produce porque el músculo se contrae brusca e involuntariamente. Suele ser dolorosa, más no grave.

Las contracturas más frecuentes, pero menos graves, suelen presentarse cuando se obliga a un músculo o a un grupo muscular a realizar un esfuerzo para el que no está preparado.

Si se trata de personas sedentarias, puede desencadenarse una contractura al efectuar algún movimiento brusco o violento durante las labores domésticas o por muchas horas de ejercicio continuo sin preparación entre otros.

Otras causas son las posiciones estáticas durante mucho tiempo, la ansiedad y el estrés.

Existen dos tipos de contracturas: aquellas que aparecen cuando se está realizando el esfuerzo y las que ocurren después de este.

Las del primer tipo se deben a la acumulación de productos metabólicos en el interior del tejido muscular.

Por medio de la sangre, se oxigenan y alimentan los músculos, pero además se eliminan las sustancias tóxicas resultantes. Cuando se efectúa un movimiento brusco, los vasos sanguíneos no están preparados para trabajar tan rápido y cuando se liberan los elementos tóxicos provocan al mismo tiempo dolor y contracturas.

 La otra forma de contractura se debe al estiramiento de las fibras musculares o a su trabajo excesivo; esto provoca lesiones en los tejidos o en las articulaciones.

 El tejido lesionado se repara en pocos días o en dos o tres semanas, desapareciendo el dolor. Se puede prolongar a más tiempo debido a adherencias entre los tejidos.

 

 Algunos buenos consejos son:

 * Aplicación de calor, electroterapia, masajes y realización de determinados ejercicios

 * Calentamiento previo a cualquier actividad deportiva y un enfriamiento posterior a ella.

 * Ejercicios de estiramiento diarios.

 

 CAUSAS

 CUELLO: causadas por giros bruscos, traumatismo en la cabeza, posiciones estáticas mantenidas o alteraciones en las articulaciones intervertebrales.

 ESPALDA: ocasionadas por curvaturas excesivas de la columna, que reciben el nombre de Cifosis, Escoliosis e Hiperlordosis, que por lo general se presentan acompañadas por un dolor intenso. Otras posibles causas son los esfuerzos al alzar peso, hacer ejercicios en exceso, la artritis de columna, el lumbago y el ciático.

 HOMBRO, BRAZOS Y MANOS: estas zonas son muy propensas a sufrir contracturas causadas por torceduras, esguinces, artritis u otras inflamaciones articulares, posturas inadecuadas, cambios climáticos o exposiciones prolongadas al frío o humedad no acostumbradas. También son provocadas por caídas y traumatismos, sobre todo en las personas mayores.

 PIERNAS, CADERAS Y RODILLAS: causadas por artrosis, lesiones en los meniscos, esguinces, posturas forzadas o tendinitis.